domingo, 28 de febrero de 2010

La "nobleza comprada"

El barniz aristocrático era tan irresistible para las grandes fortunas, la mayoría avergonzadas por el toque vulgar del dinero, que la lista continuó con el paso de los años, hasta bien entrado el siglo XX:





Ava Lowle Willing (1868-1958), de Philadephia, divorciada del magnate John Jacob Astor IV en 1909, se casó diez años después con Thomas Lister, Barón Ribblesdale, de quien quedó viuda en 1925. Ava Alice Muriel Astor, hija suya, se casó y se divorció 4 veces: primero con Sergeï, Príncipe Obolensky, oficial zarista de la corte de Nicolás II, del cual tuvo un hijo; luego con Raimund von Hofmannsthal, de la aristocracia prusiana, y tuvo con él dos hijas; el tercer esposo fue el periodista norteamericano Philip Harding, con quien tuvo 1 hija y el 4º el afamado arquitecto David Pleydell-Bouverie.





Alice Silverthorne (1899-1942), hija de William E. Silverthorne, cuya fortuna provenía del calzado, casó en 1921 en Chicago con el Conde Frederic de Janzé (1896-1933) y tuvo dos hijas, Nolwen y Paola, antes de divorciarse en 1927. En 1932 se casó con Raymond de Trafford, heredero de Sir Humphrey de Trafford, 3º Baronet, y se divorció en 1937.





Lucy Cotton (1891-1948), hija de Warren Jefferson Cotton, de Houston, fue una actriz que en 1924 casó con Edward Russell Thomas, dueño del New York Morning Telegraph, divorciado dos veces, con quien tuvo una hija. Viuda en 1926, volvió a casarse tres veces más en matrimonios terminaron en divorcio. En 1941 se casó por quinta vez, esta vez con el príncipe Vladimir Eristavi-Tchitcherine hasta su divorcio en 1944.





Aimee Crocker (1863-1941), heredera del barón de los ferrocarriles Charles Crocker, se casó y divorció dos veces antes de contraer matrimonio por tercera vez, en 1914, con el Príncipe ruso Alexandre Miskinoff, de quien se divorció en 1916. En 1925 se casó con el Príncipe Mstislav Galitzine, Conde Ostermann de Rusia y el matrimonio terminó en 1927, aunque ella retuvo el nombre de Princesa Galitzine.




Elizabeth Helene Demarest (1892-1931) y Charlotte Gardner Demarest (1902-1957) eran hijas de Warren Gardner Demarest, un rico vendedor de automóviles neoyorquino. Luego de un matrimonio con John G. A. Leishman, Jr., que duró 7 años, Elizabeth casó en 1918 con Lord Alastair Sutherland-Leveson-Gower, segundo hijo del 4º Duque de Sutherland, con quien tuvo una hija. Viuda en 1921, volvió a casarse en 1931 con el Barón George Osten Driesen, de Rusia. Charlotte, por su parte, casó en 1922 con el Conde Edward Zichy, hijo del conde Bela Zichy y su esposa americana, Mabel Wright.




Rita Hayworth, nacida Margarita Carmen Cansino, (1918-1987), tuvo cuatro matrimonios: su manager Edward Judson (1937-1943), el Príncipe Aly Khan, hijo del Aga Khan III, líder espiritual de los Ismaelitas Musulmanes (1949-1953), el cantante Dick Haymes (1953-1955) y el director James Hill (1958-1961). De su matrimonio con Aly Khan, tuvo una hija, la princesa Jasmin.




Anita Rhinelander Stewart (1886-1977), hija del prominente abogado William Rhinelander Stewart –luego hijastra del billonario James Henry “Silent” Smith-, casó en 1909 con el Príncipe Miguel de Braganza, Duque de Vizeu, hijo del Pretendiente al trono de Portugal y de la Princesa Elizabeth von Thurn und Taxis. Tuvieron tres hijos y en 1923 ella quedó viuda, casándose en segundas nupcias en 1946 con Lewis Gouverneur Morris, de Newport.




Mattie Elizabeth Mitchell (1866-1933), hija del senador John H. Mitchell, casó en 1892 con Francois, 5º Duque de la Rochefoucauld, Duque de Liancourt, Príncipe de Marcillac, Duque d'Anville.



Nevada Hayes Stoody (1885-1941) era hija de Jacob Walter Stoody y se casó y divorció tres veces –una con Lee Agnew, otra con William Henry Chapman y una tercera con Philip Van Valkenburgh, matrimonios que incrementaron su fortuna-, antes de casarse morganáticamente en 1917 con Don Alfonso de Portugal, Príncipe de Braganza, Duque de Oporto, hijo del rey Luis I. Enviudó en 1920 pero terminó sus días como Princesa Heredera de Portugal en 1941.


Y la lista sigue con casi doscientas mujeres de fortuna cuya sangre se convirtió en azul por el poder del dinero, aunque sin descontar que en algunos casos el amor tuvo que ver.

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