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jueves, 17 de mayo de 2012

Califas y Jalifas

El Califa


Califa (del árabe خليفة jalifa, "representante"). Algunas veces es traducido como "sucesor"; sin embargo, muchos musulmanes consideran de esta una traducción incorrecta ya que ésta implicaría que el Califa es el sucesor del profeta de Allah, lo cual consideran contrario a sus creencias.




Escudo Almohade, dinastía que constituyó un imperio bereber norteafricano que dominó la España musulmana en las últimas décadas del siglo XII y la primera mitad del siglo XIII.


El título es relativamente equivalente al de Papa en el catolicismo y al de Dalai Lama en el budismo, pues comparte con éstos una doble función de líder político y espiritual. Tras la muerte de Mahoma en el año 632 hasta 1924 fueron considerados Califas quienes le sucedieron como cabeza de la umma o comunidad de musulmanes, sin embargo no todos los que han ostentado este título fueron reconocidos al completo por la comunidad; pues a lo largo de la historia, ha habido muchos disensos sobre la legitimidad de tal liderazgo, lo que ha propiciado la coexistencia de varios califas, cada uno reconocido por un sector distinto de musulmanes, así como la existencia de comunidades que no han reconocido como legítimo a ninguno de los califas.


Los califas debían ser a la vez jefes políticos y religiosos. Como religiosos no tenían poder para prescribir ningún dogma pues se consideraba que la revelación divina había sido completada y puesta de manifiesto a través de Mahoma. No había nada que añadir. Como líderes políticos, los califas de Bagdad, el califato más reconocido y duradero, perdieron pronto sus facultades en favor de los distintos sultanes, que fueron los gobernantes efectivos de los territorios situados bajo la égida del califa.




El Sultán otomano Selim III, Califa del Islam, recibiendo cortesanos en audiencia en el Palacio Topkapi (Estambul, 1789)


Según el pensamiento de los sunníes, los cuatro primeros califas del mundo islámico constituyeron una edad de oro y se les llamó los "bien guiados" o "cuatro califas justos".


Según el pensamiento de los chiítas, el propio Mahoma había designado un sucesor antes de morir. Este sucesor era su yerno Ali ibn Abi Talib, casado con su hija Fátima. Ali y sus sucesores serían pues para los chiítas los legítimos califas. Ali fue elegido califa en cuarto lugar, pero tras su elección se desató una Al-Fitna al-Kubra o guerra civil que dio lugar a la división de la umma en tres bloques: los partidarios de Ali, en adelante llamados chiíes; los partidarios de Muawiya, su oponente y primer califa omeya, que constituirían la mayoría y con el tiempo serían llamados sunníes y un tercer grupo, los jariyíes, opuestos tanto a unos como a otros y partidarios de la elección del califa entre todos los musulmanes.




El profeta Mahoma (con la cara cubierta) y los cuatro califas bien guiados.


Califatos del Islam


Hasta su abolición en 1924, existieron los siguientes califatos:


 Cuatro Califas Ortodoxos (632-661) Electos por la comunidad. Único califato reconocido por sunní y chiítas.
 Califato Omeya (661-756) Primer califato hereditario de orientación sunní. Su capital fue Damasco.
 Califato Abbasí (756-1258). De orientación sunní. Su capital fue Kufa (756-762), luego Bagdad (762-1258) y finalmente El Cairo (1258-1517).
 Califato Fatimí (909-1171). De orientación chií. Sus capitales fueron Kairuán (909-973) y El Cairo (973-1171).
 Califato Omeya de Córdoba (929-1031). De orientación sunní.
 Califato Otomano (1517-1924). De orientación sunní. Sus capitales fueron Edirne y Estambul (1453-1924). Turquía abolió el califato en la reforma constitucional de 1926.


Además, el Imperio almohade (1145-1269), con capital en Marrakech, aunque no fue oficialmente un califato ni su gobernante usó el título de califa, sí hizo uso de un tratamiento habitualmente asociado al califa: el de Príncipe de los creyentes (luego heredado por el sultán de Marruecos, hasta la actualidad).




Alminar almohade en Marrakech


Por otro lado, Husayn ibn Ali, jerife de La Meca, tras la caída del Imperio Otomano, y en medio de los debates que recorrían el mundo islámico sobre la recuperación del recién abolido califato, utilizó durante unos años, hasta su muerte, el título de califa. El califa era también la máxima autoridad del imperio islámico.


En Marruecos, el monarca jerife otorgó el título de Khalifa o Chaliphe, aquí en el sentido de 'Virrey', a los príncipes reales (tratados como Moulay), incluidos los futuros sultanes, que representaban a la corona en una parte del sultanato, especialmente en las antiguas capitales reales Marrakech, Fez y Mequinez y también en ciudades más importantes, por ejemplo, en Shawiya, Casablanca, Tafilalt, Tadla, Tiznit, Tinduf, en el valle del río Draa y en Tetuán.


También en la zona española, como exigió irrevocablemente el Representante del sultán, conocida después de él en español como El Jalifato, además del Alto comisario (de facto "Alto Comisionado" de Gobierno) del "protectorado" colonial español, que llamó a su cargo Jalifa.




El Jalifa de Tetuán (1934)


El Jalifa


Jalifa (árabe: خليفة) es un título que significa «sucesor», «representante» o «vicario» y que suele designar, en castellano, a la máxima autoridad marroquí en el protectorado español de Marruecos.


Jalifa es la forma árabe de la palabra califa. Sin embargo, cuando en castellano se emplea la palabra jalifa, manteniendo su pronunciación árabe original, se refiere al jalifa del Marruecos español, quien era representante del sultán, que residía en Rabat, capital del protectorado francés. El jalifa, por su parte, residía en Tetuán. Dentro del sistema de protectorado, ambos, cada uno en su zona respectiva, encarnaban la ficción de la soberanía de las instituciones marroquíes. La función del jalifa era sobre todo simbólica, firmando las disposiciones dictadas por el alto comisario español y acompañando a las autoridades españolas.




El nuevo jalifa de la zona española en Marruecos, Muley-Hassan, dirigiéndose a la mezquita de la plaza de España para orar, después del acto de su proclamación (noviembre de 1925).


• Abril 1913 a noviembre 1923: Mulay al-Mahdi bin Isma’il bin Muhammad
• Noviembre 1923 a noviembre 1925: Libre
• Noviembre 1925 a marzo 1941: Mulay Hassan bin al-Mahdi (1 ª vez)
• Marzo 1941 a octubre 1945: Libre
• Octubre 1945 a abril 1956: Mulay Hassan bin al-Mahdi (2ª vez)


En ocasiones se ha empleado la palabra jalifa para designar a los califas o a la inversa, el término califa para designar al jalifa de Tetuán, aunque no es lo habitual.


La entrada del jalifa en el arte

miércoles, 2 de mayo de 2012

Egipto milenario

Egipto es uno de los países con más población de África y Oriente Medio; la mayor parte se asienta en las riberas del río Nilo y en el delta, donde están las zonas de tierra fértil. El nombre en español, Egipto, proviene del latín Aegyptus, derivado a su vez de la palabra griega Αίγυπτος (Aigyptos). El término fue adoptado en copto como Gyptios, y pasó al árabe como Qubt. Se ha sugerido que la palabra es una corrupción de la frase egipcia ḥwt-k3-ptḥ, que significa ‘casa del espíritu (ka) de Ptah’, el nombre de un templo al dios Ptah en Menfis. Según Estrabón, el término griego Aigyptos significaba ‘más allá del Egeo’ (Aἰγαίου ὑπτίως, Aegaeon uptiōs).

En el valle del Nilo, desde hace diez mil años, se han desarrollado distintas culturas. Con las dinastías faraónicas esta civilización alcanza su máximo esplendor, en especial con los faraones que reinaron entre el 2.000 y el 1580 a.C.: su cultura llegó a tener gran influencia en los pueblos del Mediterráneo. El avance del imperio Persa hacia el 520 a. C. de la mano del rey Cambises II acabó definitivamente con el imperio faraónico y llevó la dependencia de Egipto por vez primera de reyes extranjeros. Pero sería Alejandro Magno quien, en el 332 a. C. terminaría por conquistar el país.




El Águila de Egipto, o “águila de Saladino”, tal como aparece en la bandera del país.


Dominación griega y romana

Egipto cayó bajo la influencia de la cultura griega con la mera presencia durante menos de un año de Alejandro Magno que modificó completamente la organización persa y se hizo nombrar faraón. Muerto Alejandro, el general macedonio Ptolomeo I Sóter, que ya era gobernador según un reparto realizado por los propios generales alejandrinos, se proclama rey en el 305 a. C.

Ptolomeo y sus herederos instauran un modelo parecido al faraónico, la dinastía Ptolemaica, con clara división en castas que se distribuyen los trabajos en función de su origen: griegos, judíos y egipcios. El reino sigue dividido en nomos y se ejercerá una verdadera autocracia con un férreo control sobre todas las materias, especialmente la producción agrícola y con sistemas de arrendamientos para la explotación, pues la tierra era del faraón. Se estableció el cupo de exportaciones necesarias por año y se centralizó la actividad crediticia en una sola entidad financiera propiedad de la corona. En el terreno militar se enfrentarán con la expansión en Siria, pero la creación de Alejandría convertirá a Egipto en un país con claros intereses en el Mediterráneo. Así, con los primeros Ptolomeos se conquista Chipre y otras islas griegas, estableciendo puertos en la orilla norte del mar.




Un templo ptolemaico en Antaeópolis (Qau el-Kebir) entre 1810 y 1820.


Sin embargo, el modo de explotación territorial y personal no hará extender entre los millones de egipcios que pueblan el país un sentimiento de pertenencia al mundo helenístico. Las sublevaciones serán constantes y los enfrentamientos evidencian una manifiesta ruptura entre los dirigentes y la ciudad de Alejandría por una parte y el resto por otra. La figura de Cleopatra VII, enfrentada dinásticamente a Ptolomeo VIII Evergetes II, a pesar de lo literario y romántico de su historia personal con los generales romanos Julio César y Marco Antonio, no pudo evitar el fin de la dinastía, que es derrotada decisivamente en Accio en el año 31.

Bajo el dominio romano el Prefecto se convierte en la máxima autoridad, dependiente sólo del Emperador. Las castas establecidas por la dinastía Ptolemaica se mantienen y aún se refuerzan, con la división del trabajo que prima a griegos y judíos y, ahora, los ciudadanos romanos. La cristianización de la metrópoli se extenderá en su conquista de Egipto y el nuevo territorio del Imperio verá ascender al clero cristiano -especialmente al Patriarca de Alejandría- a los puestos más altos dentro de la nueva sociedad.




Augusto usando el nemes, el tocado faraónico, luego de su victoria sobre Egipto (estatua encontrada en Karnak). Los emperadores romanos continuaron siendo representados como faraones.


Bizancio

A la muerte de Teodosio el Imperio queda dividido hasta que en el año 476 Odoacro depone al último emperador del Imperio romano de Occidente, Rómulo Augústulo. El imperio de Oriente, con capital en Constantinopla, consiguió mantenerse con las provincias de Grecia, Balcanes, Palestina, Siria y Egipto, estas tres últimas las más ricas que abastecían al resto.

Justiniano intentó poner orden, pero las provincias eran asoladas por milicias privadas que desafiaban la autoridad y saqueaban a los campesinos. Con todo, el problema principal era de tipo religioso, sobre todo en Egipto: Cuando el concilio de Calcedonia condenó el monofisismo mayoritario en Egipto, provocó una gran escisión: la ortodoxia era defendida por mercaderes y funcionarios relacionados con Constantinopla, mientras que el pueblo defendía a los monofisistas uniendo el rechazo a la autoridad (y al fisco) con la defensa de la lengua y cultura propia, fundándose entonces la Iglesia copta. A la muerte Justiniano en el año 565 la aristocracia local deja de sustentar el poder imperial y la desunión facilita las invasiones.

El Islam

En el año 634 fue elegido segundo califa Umar ibn al-Jattab, suegro de Mahoma, que comienza a expandir el Islam. En 639 conquistó Egipto, imponiendo un gobierno tolerante. Permitió a judíos y cristianos mantener sus prácticas religiosas y los eximió de servir en el ejército a cambio de impuestos especiales, la yizya y el jaray. Esta política comprensiva explica la falta de resistencia a la penetración árabe. Por otra parte, la posición estratégica de Egipto le enfrentó con los cruzados cristianos y el Imperio mongol.




Saladino (1138-1193) victorioso. Fue uno de los grandes gobernantes del mundo islámico, siendo Sultán de Egipto y Siria e incluyendo en sus dominios Palestina, Mesopotamia, Yemen, Hiyaz y Libia. Con él comenzó la dinastía ayubí, que gobernaría Egipto y Siria en los años posteriores a su muerte.

Alejandría mantuvo su importancia estratégica y comercial y El Cairo creció espectacularmente, pasando de ser un simple fortín a una gran ciudad. No obstante, buena parte de los beneficios derivados de la buena gestión terminaron en manos de los sultanes, tanto de Damasco como de Bagdad.

Durante los primeros 300 años de incursión del Islam, se mantuvo un equilibrio con las religiones ya presentes en el territorio: cristianos, judíos y coptos. Pero la nueva religión islámica fue ganando adeptos entre los egipcios hasta convertirse claramente en la religión oficiosa, impregnando el modo de vida de toda la sociedad y quedando el resto en minoría.

Se sucedieron los Omeyas, los Abasíes, los Fatimíes y los Mamelucos. Con la instalación de estos últimos en El Cairo, comienza otra etapa en la historia de Egipto. No persiguieron a las iglesias coptas ni a las comunidades judías, aunque fueron guardianes del islam en el conjunto social. El final de la dinastía llegó con la derrota en 1517 ante Selim I, Sultán del Imperio otomano.

Dominación otomana

Egipto fue considerado Estado vasallo, no provincia, y será gobernado en este tiempo por los bajás y los beyes. La autoridad del Imperio otomano era escasa, y los mamelucos volvieron rápidamente a posiciones de gran influencia: Los emires mamelucos se mantuvieron como jefes de los doce sanjaks, en los cuales fue dividido Egipto; los bajás tomaban muchas veces sus decisiones al margen de los deseos de Estambul, que se conformaba con recibir el tributo en forma de dinero (600.000 piastras anuales) y los contingentes de tropas que se solicitaban. A cambio apenas exigía que las fronteras fueran guardadas de cualquier incursión. La incuria turca condujo a la decadencia de la economía, perdiéndose el comercio de las especias.




Selim I, Sultán otomano de 1512 a 1520


La sublime Puerta nombraba nuevos gobernadores cada poco tiempo para evitar rebeliones, pero los cambios constantes provocaron la pérdida de control del ejército, y al principio del siglo XVII los motines llegaron a ser constantes.

En 1609 algo estalló la guerra civil entre el ejército otomano y el Pachá, a quien apoyaban algunos regimientos leales y los beduinos. Los soldados intentaron elegir un sultán y dividir las regiones entre ellos. El gobernador Mohamed Pachá los derrotó en 1610, entrando triunfalmente en El Cairo y ejecutando a los cabecillas. Historiadores contemporáneos hablan de ese acontecimiento como la segunda conquista de Egipto por los otomanos.

Autogobierno

Tal era la situación que los gobernadores designados eran tratados por los egipcios con menor respeto cada vez. En el siglo XVIII la autoridad del pachá fue reemplazada por la de beyes mamelucos llamados Shaikh al-Balad, jefes de la ciudad, que mantenían el liderazgo de la comunidad. Una tentativa de un pachá de eliminar la autoridad de estos beyes falló debido a la lealtad de sus partidarios armados, que le obligaron a huir a Estambul. Tras una época de disturbios, Ali Bey se hizo con el poder en 1766.




La Mezquita de El Cairo y las Tumbas de los Mamelucos (siglo XIX).


Consiguió poner los asuntos egipcios en orden, y reprimió el bandolerismo de los beduinos en el Bajo Egipto. Intentó constituir una monarquía independiente, y a tal efecto se esforzó para disolver todas las tropas excepto las que estaban bajo su propio control. En seis meses la mayor parte de la península árabe estaba bajo su mando, y designó como sheriff de la Meca a su primo, que proclamó sultán a Alí. En virtud de este nombramiento, emitió moneda y ordenó que su nombre se mencionara en la oración pública. Su movimiento siguiente resultó fatal. Envió en 1771 a Abu-'l-Dhahab a conquistar Siria, pero éste entró en negociaciones con Estambul para restaurar la soberanía otomana y marchó contra Egipto, entrando en el Cairo el 8 de abril de 1772. Al año siguiente capturó a Alí Bey, que fue trasladado a El Cairo, donde murió.
El gobierno después de Bey fue despótico, y descuidó el comercio y la irrigación de los campos hasta extremos muy graves para el futuro de los habitantes. Durante los últimos treinta años del siglo, Egipto fue asolado por epidemias que diezmaron la población.

No es de extrañar que en esta situación, Francia y Gran Bretaña hubieran puesto sus ojos en un territorio débilmente defendido y pobre, pero fundamental en la ruta a Oriente. Los británicos consiguieron concesiones para hacer escala en el territorio en su camino hacia la India, tras la apertura del Mar Rojo en 1775. En 1798, Napoleón Bonaparte conquistó Egipto ante la sumisión del bajá y los beyes, con la aceptación otomana.




Napoleón Bonaparte en El Cairo (1799).


Egipto colonial

Tras la ocupación francesa de Egipto por Napoleón se reconoce por el Imperio otomano en la persona de Mehmet Alí como la dinastía heredera del trono egipcio en1805. Hasta 1811, Mehmet Alí se deshizo de los partidarios de los Mamelucos y colocó el Alto Egipto -la zona más rica y próspera- bajo su total control. A partir de ese momento pudo permitirse una larga campaña de expansión que contó con el consentimiento, cuando no el agrado, del Imperio otomano.

Sin embargo, la debilidad otomana terminaría con distintas acciones de Mehmet tendientes a expandir Egipto por el norte, conquistando buena parte de Siria, poniendo sitio a Acre (Israel) y amenazando a la propia Estambul. En ese momento (1839), es cuando Gran Bretaña, Rusia, Austria y Prusia prefieren un Imperio otomano debilitado que un poderoso Egipto, por lo que forman una alianza que exige a Mehmet el abandono de sus pretensiones al norte (Siria y Líbano). El rechazo de Mehmet lleva a las fuerzas combinadas aliadas a atacar la flota egipcia y destruirla, así que Mehmet capituló y mantuvo a partir de ese momento un ejército reducido y la promesa de no volver a expandir su territorio.




Mehmet Alí, gobernador de Egipto, recibe al cónsul británico en Alejandría, el 16 de mayo de 1839.


Los primeros pasos de la industrialización de Egipto se dieron durante este periodo histórico. Al igual que la agricultura, las nuevas actividades industriales gozaban de protección especial, siendo controlados hasta el extremo los intercambios comerciales con el exterior, fijando los precios de las materias primas y del producto final, así como los mercados con los que no se mantenía relación alguna, entre los cuales destacaba el del Imperio Británico. Esta actitud hacia el Reino Unido, forzada primero por el ocupante francés, fue desarrollada más tarde por el propio Mehmet para evitar que los textiles británicos, de mejor calidad y provenientes de industrias mejor equipadas, ocuparan el mercado egipcio. Este fue uno de los desencadenantes, entre otros, del interés británico por la ocupación de Egipto, dado que el comercio del Imperio se veía afectado.

En 1848, Mehmet Alí renunció al trono en favor de su hijo Ibrahim Pachá a causa de su avanzada edad, pero éste murió a los dos meses de la renuncia de su padre, y ocupó el trono su sobrino, Abbas I, poco dado a la política de expansión de su abuelo Mehmet y despreocupado del gobierno interno. Esto permitió a los británicos afianzar su recién obtenida influencia sobre Egipto. En 1854 Abbas fallece y le sucede su hermano Mehmet Said, mientras Gran Bretaña había conseguido establecer una línea de ferrocarril entre El Cairo y Alejandría que le permitía reducir las comunicaciones comerciales con sus posesiones en Asia, singularmente en India. No obstante, se produjeron cambios sustanciales en la política gubernamental y de alianzas. Said retomó la política de obras públicas de su padre y se deshizo de buena parte del monopolio de la agricultura, liberalizando la economía y favoreciendo las inversiones. Al mismo tiempo, su amistad personal con Ferdinand de Lesseps permitió que el sultán otorgase a Francia en 1854 la explotación del Canal de Suez, que fue abierto en 1869 bajo el gobierno de Ismail Pasha.




Bandera y escudo de Egipto como provincia otomana (1844-1867)


Ismail llevó a cabo un gobierno enérgico continuador de las reformas de su abuelo Mehmet. Destacó por el nuevo impulso a la economía emergente de desarrollo industrial, sin carecer de excentricidades como las que le llevaron a construir más metros de vías férreas por habitante que ningún otro país del mundo, a ampliar El Cairo siguiendo el modelo urbano y artístico de París o a construir grandes palacios. También trató de imitar a Mehmet ampliando los territorios de Egipto por el sur. Se abrió entonces una guerra abierta en la que el ejército egipcio terminó por ser derrotado y, aunque de hecho desde 1877 Egipto no mantuvo el control de la zona, no fue hasta 1884 que se firmó la paz.

Las tensiones con Gran Bretaña, que veía de nuevo una amenaza en la ruta comercial sobre sus colonias, se incrementaron con la concesión de la explotación del Canal de Suez a una compañía francesa. Sin embargo, la crisis con Etiopía hizo preciso al gobierno de Ismail pedir la ayuda británica y, con ello, en 1874, el Reino Unido se hizo con la mayoría del accionariado de la compañía del Canal tras un acuerdo a tres bandas.

La decadencia de la influencia francesa fue compensada con la británica. Gran Bretaña llegó a controlar la mitad del Producto Interior Bruto, el gobierno, el ejército y la administración de facto, aunque nominalmente la monarquía egipcia mantenía la autoridad en el país. Bajo la apariencia de solventar los problemas financieros, la comisión dirigida por el Reino Unido terminó por intervenir en el conjunto de la política económica egipcia, con el consentimiento de Ismail y creando un gobierno de composición mixto de egipcios y europeos, la mayoría británicos.




Oasis con el fondo de la Pirámide de Giza, en una postal del siglo XIX.


Esta posición de dominio provocó las primeras reacciones entre los nacionalistas egipcios que, al amparo de la Asamblea Nacional creada en 1866, presionaron a Ismail que terminó por disolver el gobierno mixto. Esto supuso que en 1879 Ismail debiera abdicar en su hijo, Tewfik Pasha, por presiones de los gobiernos británico y francés sobre el Imperio otomano.

Tewfik trató en todo momento de contentar los intereses extranjeros y restituyó de inmediato el gobierno mixto. Muchos oficiales del ejército se unieron a los nacionalistas y se levantaron contra el gobierno en 1881. En 1882 el grado de deterioro del derviche fue de tal magnitud que el Reino Unido, en solitario, acordó intervenir. Todo Egipto fue ocupado por las tropas británicas y ese mismo año el país pasó a ser, oficialmente, un protectorado británico.

Al tiempo de la finalización de la Primera Guerra Mundial, el nacionalismo emergente desde principios del siglo XX obtuvo el reconocimiento de la independencia, si bien los británicos se reservaron el control de la política internacional, la defensa y bases militares, hasta que en 1936 sólo se encargarán del control del Canal de Suez.

Egipto independiente

En 1919 el partido nacionalista Wafd intenta la independencia de Egipto, sin éxito. Egipto adquirió estatus independiente el año 1922, nombrándose rey a Fuad I, hasta ese momento sultán, como resultado de la desmembración del Imperio otomano, aunque la presencia militar y el control de las comunicaciones por parte de Gran Bretaña duró hasta la invasión de Etiopía por los italianos. El tratado que concedió a Egipto la total independencia se firmó el 26 de agosto de 1936 y los británicos se reservaron el control del canal de Suez.



Escudo de armas del Reino de Egipto, adoptado por decreto real el 10 de diciembre de 1923 y reemplazado por el águila republicano el 29 de junio de 1953.


Al independizarse, Egipto se transformó en una monarquía abiertamente pro-occidental y se aprobó una constitución en 1923, aunque durante el gobierno de Fuad hubo de ser suspendida para controlar el incipiente nacionalismo. Esa constitución declara a Egipto como Estado soberano, libre, independiente y monárquico. El legislativo recae en un Congreso de los Diputados y en un Senado y el ejecutivo en diez ministros nombrados por el rey.

Desde un primer momento hubo problemas entre el rey y el partido nacionalista, de modo que el primero aprueba una nueva constitución más monárquica. El Wafd boicotea las elecciones de 1931, que gana el Partido Liberal Constitucional (favorable a Fuad), quien gobernó hasta 1935, aplicando un régimen de excepción. Se reimplantó la constitución de 1923. Farouk I (1936 – 1952) realizó la misma política antiparlamentaria que su padre. Destituyó el gobierno del Wafd, disolvió el Parlamento y convocó elecciones que ganó nuevamente el Partido Liberal Constitucional.

Durante la Segunda Guerra Mundial, su territorio sirvió como campo de batalla, con Egipto apoyando a los ingleses en contra del Afrika Korps aunque muchos de sus habitantes eran considerados germanófilos y hubo dudas sobre el papel jugado por su rey. Al final del conflicto, Egipto reclamó insistentemente el abandono de Suez por los británicos y la devolución de Sudán. La fracasada guerra contra Israel en1948 acentuó el descontento de la población con sus gobernantes.




El Rey Farouk I (4º desde la izquierda) con su primer ministro Ali Maher Pasha (a su derecha) y miembros del segundo gobierno de éste (1939).


El 26 de julio de 1952, una sublevación armada encabezada por el Movimiento de Oficiales Libres y dirigida por el general Muhammad Naguib, en la que Gamal Abdel Nasser se situó en segundo plano, derrocó a la monarquía e instaló la república el 18 de junio de 1953, aboliendo los partidos políticos. Nombrado Naguib presidente, en noviembre de 1954 el propio Nasser lo derrocó nombrándose Jefe de Estado. En el mismo año Sudán alcanzó la independencia y se firmó el tratado con Gran Bretaña para la evacuación del Canal.

lunes, 11 de abril de 2011

La inestable Serbia

La historia de Serbia puede considerarse que comienza con el primer estado serbio, Raška, que fue fundado en el siglo IX por la Casa de Vlastimirovic; se desarrolló dentro del reino y el Imperio serbio bajo la Casa de Nemanjic. En la época moderna, Serbia ha sido un principado autónomo (1817–1878), un principado y reino independiente (1878–1918), parte del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, el cual fue renombrado a Reino de Yugoslavia en 1929, (1918–1941), un estado títere ocupado por los nazis (1941–1944), una república socialista en la República Federal Socialista de Yugoslavia (1945–1992), una república en la República Federal de Yugoslavia (1992-2003), y una república en la Unión de Estado de Serbia y Montenegro (2003-2006) antes de que proclamara su independencia como la República de Serbia el 5 de junio de 2006.

Trataremos aquí el período desde la Serbia medieval hasta principios del siglo XX en que, formando parte del Reino de Yugoslavia, se convirtió en una monarquía constitucional.


Edad Media

Los primeros príncipes serbios registrados fueron Višeslav, Radoslav, Prosigoj y Vlastimir. En ese tiempo, el país había aceptado totalmente el cristianismo, habiendo serbios católicos y ortodoxos. En Zeta, hoy Montenegro, el Papa coronó al rey Mihailo en 1077, y concedió el título de Archidiócesis a la ciudad de Bar, con lo que los serbios alcanzaban autonomía religiosa. El hijo de Mihailo, Konstantin Bodin, reclamó el trono en 1080, gobernando hasta su muerte en 1101. Los gobernadores continuaron cambiando, y el país aceptó la protección del Imperio bizantino para mantener a raya a su enemigo, Bulgaria. Serbia se liberó del Imperio Bizantino un siglo más tarde.

El primer estado serbio unificado apareció bajo Caslav Klonimirovic a mediados del siglo X en Rascia. Sin embargo, la primera mitad del siglo XI vio la subida de la familia de Vojislavljevic de Zeta. Finalmente, a mediados del siglo XII predominó nuevamente Rascia con la dinastía de Nemanjic, que llevaron al Reino de Serbia a una edad de oro que duró por más de tres siglos. En uno de los pocos estados que no practicaban el orden feudal, los Nemanjic consiguieron para el reino una reputación política, económica y cultural elevada en Europa, y crearon un estado balcánico potente que tuvo su apogeo bajo el reinado del emperador Stefan Dusan a mediados del siglo XIV, antes de sucumbir finalmente al dominio turco otomano (con el Principado de Zeta como último baluarte, que cae finalmente en 1499).


Konstantin Bodin, Zar de Bulgaria y Príncipe de Serbia (Duklja)

La Dinastía Nemanjic

Después de luchar por el trono con sus hermanos, Stefan Nemanja se hizo con el poder en 1166 y comenzó a renovar el estado en la región de Raska. A veces con el patrocinio de Bizancio, y a veces en su contra, el Veliki zupan (literalmente jefe de familia, equivalente a príncipe) Stefan Nemanja amplió su estado conquistando territorios en el este y el sur, anexionándose el litoral y la región de Zeta. Junto a sus tareas de gobierno, el veliki zupan dedicó esfuerzos a la construcción de monasterios.

Fue sucedido por su segundo hijo Stefan II, mientras que dio el gobierno de la región de Zeta a su primogénito, Vukan. El hijo menor de Stefan, Rastko, se hizo monje y tomó el nombre de San Sava, poniendo todos sus esfuerzos en extender la religión entre su gente. Puesto que la Curia ya tenía ambiciones para extender su influencia en los Balcanes, Stefan usó estas circunstancias propicias para obtener su corona del Papa, convirtiéndose así en el primer rey serbio. En Bizancio, su hermano Sava consiguió asegurar la posición autocéfala para la Iglesia serbia, y se convirtió en el primer arzobispo ortodoxo serbio. Así los serbios adquirieron ambas formas de independencia: temporal y religiosa.

La generación siguiente de gobernadores serbios -los hijos de Stefan Prvovencani: Radoslav, Vladislav y Uros Nemanjić- marcó un período de estancamiento de la estructura del estado. Los tres reyes fueron más o menos dependientes de alguno de los estados vecinos, Bizancio, Bulgaria o Hungría.


Stefan Dragutin, rey entre 1276 y 1282, representado con un modelo de los monasterios que construyó.

En los lazos con los húngaros tuvo un papel decisivo el hecho de que Stefan Uroš I (Uroš I) fuera depuesto y reemplazado por su hijo Stefan Dragutin, cuya esposa era una princesa húngara. Cuando Dragutin abdicó en 1282 en favor de su hermano más joven, Stefan Milutin, el rey húngaro Ladislao IV le dio tierras situadas al noreste de Bosnia, la región de Mačva, y la ciudad de Belgrado, mientras él conseguía conquistar y anexar tierras en el noreste de Serbia: así algunos de estos territorios pasaron a ser parte del estado serbio por primera vez, aunque como reino independiente. Se nombró al nuevo estado como el Reino de Srem. Después de que muriera en 1316, el gobierno recayó en su hijo, el rey Vladislav II, que gobernó hasta 1325.

Bajo el gobierno del hermano más joven de Dragutin, el rey Stefan Uroš II Milutin, Serbia se estabilizó, a pesar de tener que combatir de vez en cuando en tres frentes diferentes. Milutin se inclinó al uso de un expediente diplomático medieval: los matrimonios dinásticos. Estuvo casado cinco veces con princesas húngaras, búlgaras y bizantinas. Es también famoso como constructor de iglesias, algunas de las cuales son los ejemplos más brillantes de la arquitectura serbia medieval. Debido a sus dotaciones, el rey Milutin ha sido proclamado como santo a pesar de su vida tumultuosa. Le sucedió en el trono su hijo Stefan, llamado Stefan Uroš III Dečanski. Tras extender el reino hacia el este y hacia el sur, Stefan Decanski siguió el ejemplo de su padre construyendo el monasterio de Visoki Decani en Metohija, el mayor ejemplo de arquitectura medieval serbia.

El emperador Dušan

Durante el mandato del emperador Stefan Dusan, llamado Silni (poderoso), el Imperio serbio cubría gran parte de las Yugoslavia y Grecia actuales. Dusan derrocó a su padre con la ayuda de la nobleza en 1331.


El zar Stefan Uroš IV Dušan con su esposa Jelena (Monasterio Lesnovo, República de Macedonia)

En los primeros años de su reinado, luchó contra el Imperio bizantino y la guerra continuó con interrupciones hasta su muerte en 1355. Se vio implicado dos veces en conflictos con los húngaros, derrotándolos ambas veces. Mantuvo la paz con los búlgaros, casándose con Helena, la hermana de su emperador, Ivan Alexander. Dusan explotó la guerra civil bizantina, apoyando a Juan V Palaiologos mientras Ivan Alexander lo hacía con Juan VI aprovechándose ambos. Se proclamó en 1345 emperador (tsar) en Serres y fue coronado solemnemente en Skopje el 16 de abril de 1346 como "emperador de los serbios, griegos, búlgaros y albaneses" por el Patriarca serbio Joanikie II.

En 1349 aprobó el Dusanov Zakonik (Código de Dusan), un logro jurídico único entre los estados europeos de la época. Abrió nuevas rutas de comercio y fortaleció la economía del estado. Serbia se convirtió en uno de los países más desarrollados de Europa, con una cultura floreciente. Stefan Dusan duplicó el tamaño de su reino, tomando territorios al sur, sureste y este a expensas de Bizancio. Fue sucedido por su hijo Uroš, llamado el Débil, un término que podría aplicarse también al estado del reino, que bajo su mandato se deslizaba lentamente en la anarquía feudal. Es un período marcado por el surgimiento de una nueva amenaza: el sultanato turco otomano que se extendió de Asia a Europa, conquistando primero Bizancio e invadiendo gradualmente los estados balcánicos.

Bandera del Imperio Serbio (diseño bizantino)

Invasión turca

Dos poderosos barones serbios, los hermanos Uglješa y Vukašin Mrnjavčevič, reunieron un gran ejército para rechazar a los turcos. Entraron en territorio turco en 1371 para atacar al enemigo, pero estaban demasiado confiados en ellos mismos: instalaron campamentos cerca del río Maritza, en la actual Turquía, y comenzaron a celebrar la invasión embriagándose. Durante la noche, las fuerzas turcas atacaron a los ebrios caballeros serbios y los condujeron al río. Muchos de ellos se ahogaron, otros murieron, y el ejército serbio fue aniquilado.

La Batalla de Kosovo en 1389, en que las fuerzas serbias derrotaron a los turcos, definió el destino de Serbia, porque tras eso no tuvo ningún ejército capaz de enfrentarse a los turcos. Fue un período inestable, marcado por el reinado del hijo de Lazar, el déspota Stefan Lazarević, que fue un caballero al estilo de la época, un líder militar e incluso un poeta. Junto a su primo Đurađ Branković (hijo de Vuk Branković), que le sucedió, trasladó la capital al norte, en la recientemente construida ciudad fortificada de Smederevo. Los turcos continuaron su conquista hasta que tomaron finalmente todo territorio de Serbia en 1459, cuando Smederevo cayó en sus manos, quedando como únicos territorios serbios libres algunas zonas de Bosnia y Zeta. Tras la caída del reino de Bosnia en 1496, el Imperio otomano gobernó Serbia durante casi cuatro siglos.


La Batalla de Kosovo (1389): los turcos matan el caballo del Príncipe Lazar Hrebeljanović

Serbia Otomana

Durante la lucha entre el Imperio otomano y Hungría, la gran población serbia que había emigrado a la región hoy conocida como Vojvodina intentó la restauración del estado serbio, pero en la Batalla de Mohács, el 29 de agosto de 1526, la Turquía otomana destruyó al ejército del rey húngaro-checo Luis Jagellón, quien murió en el campo de batalla. Tras esta batalla, Hungría dejó de ser estado independiente y gran parte de su anterior territorio pasó a formar parte del Imperio otomano.

Poco después, el líder de los mercenarios serbios en Hungría, Jovan Nenad, estableció un reino en Bačka, norte de Banat y una parte pequeña de Srem. Fue un estado independiente efímero con la ciudad de Subotica como capital, donde Jovan Nenad se coronó a sí mismo como emperador serbio. Aprovechándose de la situación militar y política sumamente confusa, los nobles húngaros de la región unieron fuerzas contra él y derrotaron a las tropas serbias en el verano de 1527. El emperador fue asesinado y el reino desapareció.


Escudo de armas del Imperio Otomano (Dinastía Osmanlí o Casa de Osmán, de la que deriva la palabra “otomano”)

Serbia moderna

Serbia ganó su autonomía del Imperio otomano en el primer y segundo levantamiento en 1804 y 1815, aunque los turcos mantuvieron una guarnición en la capital, Belgrado, hasta 1867. Aquellas revoluciones revivieron el orgullo nacional serbio, y les dieron esperanza de que su Imperio pudiera hacerse realidad nuevamente. En 1829 los turcos dieron la independencia completa a Grecia y a Serbia le fue dada una autonomía, que la hizo semi-independiente.

Aprovechando las revoluciones de 1848, los serbios del Imperio austríaco proclamaron la provincia autónoma serbia conocida como Vojvodina serbia. Por una decisión del emperador austríaco, en noviembre de 1849 se transformó Vojvodina en la provincia de la corona austríaca conocida como Vojvodina de Serbia y Tamiš Banat (Ducado de Serbia y Tamiš Banat). Contra la voluntad de los serbios, se abolió la provincia en 1860, pero los serbios de la región lograron otra oportunidad de conseguir sus demandas políticas en 1918. Hoy esta región es conocida como Vojvodina.


Miloš Obrenović I, Príncipe de Serbia entre 1815 y 1839

La guerra renovada contra los turcos en 1877 junto a Rusia, trajo la independencia total para Serbia y grandes ganancias territoriales hacia el sureste. Se proclamó el reino serbio en 1882 bajo el rey Milan Obrenović IV. En ese momento Serbia era uno de los estados que tenía su propia dinastía en el trono (además del Imperio alemán, Italia, Gran Bretaña, y Austria-Hungría). Sin embargo, millones de serbios aún vivían fuera de Serbia, en el Imperio Austrohúngaro (Bosnia, Croacia, Vojvodina, Sandžak) y en el Imperio otomano (Serbia del sur, Kosovo, Macedonia).

Reino de Serbia

La política interna del nuevo país giró en gran parte en torno a la rivalidad dinástica entre las familias Obrenović y Karađorđević, descendientes respectivamente de Miloš Obrenović (reconocido como príncipe heredero en 1829) y Karađorđe Petrović, líder de la rebelión de 1804 pero muerto en 1817, según se afirma por orden de Miloš. Los Obrenović dirigieron el estado emergente entre 1817 y 1842 y de nuevo entre 1858 y 1903, los Karadjordjevići entre 1842 y 1858 y después de 1903.


Mihailo Obrenović III (1823 – 1868), Príncipe de Serbia

El tema dinástico se mezcló en parte con divisiones diplomáticas más amplias que existían en Europa; Milan Obrenović alineó su política exterior con la de la vecina Austria-Hungría a cambio del apoyo de los Habsburgo para su coronación como rey. Los Karadjordjević se inclinaron más hacia Rusia, consiguiendo el trono en junio de 1903 tras un sangriento golpe de mano dado por oficiales del ejército hostiles al dominio de los Habsburgo sobre sus vecinos eslavos del sur.

Siguiendo la independencia de Bulgaria (octubre de 1908) y un movimiento exitoso por oficiales del ejército griego (agosto de 1909) para conseguir un gobierno nacionalista, Serbia se unió a estos dos países y su vecina Montenegro, poblada de serbios, para invadir Macedonia en octubre de 1912, reduciendo la Turquía europea a una pequeña región alrededor de Constantinopla (Estambul).

Bulgaria falló en su intento posterior (julio de 1913) de conseguir de sus aliados el territorio que le habían prometido al principio y, a la alarma de los Habsburgo porque Serbia doblase su territorio, se agregó el resentimiento búlgaro al haber sido denegada su parte de las ganancias territoriales.


Aleksandar I de Serbia, último rey de la dinastía Obrenović, entre 1889 y 1903

La Primera Guerra y el Reino de Yugoslavia

El 28 de junio de 1914, el asesinato del heredero austrohúngaro, el Archiduque Francisco Fernando y su esposa Sofía Chotek, en Sarajevo sirvió como un pretexto para la declaración de guerra de Austria-Hungría a Serbia, hecho que marca el principio de la Primera Guerra Mundial, a pesar de la aceptación del gobierno serbio (el 25 de julio) de casi todas las demandas de Austria-Hungría. El ejército serbio defendió el país y ganó varias batallas, pero lo vencieron las fuerzas alemanas, austrohúngaras y búlgaras y debió retirarse del territorio nacional marchando a través de las montañas albanesas hasta el Mar Adriático.

El 16 de agosto la Triple Entente formada por Francia, Inglaterra y Rusia prometió a Serbia los territorios de Srem, Bačka, Baranja, del este de Slavonia, Bosnia y Herzegovina y Dalmacia oriental como una recompensa tras la guerra. Habiéndose recuperado en Corfú, el ejército serbio volvió al combate en el frente de Tesalónica junto con otras fuerzas de la Entente que formaban Francia, el Reino Unido, Rusia, Italia y los Estados Unidos.


Alejandro de Serbia, príncipe regente, junto al general francés Sarrail, visitando la reconquistada Monastir (Bitola), 1917.

En 1918 nació el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, que once años más tarde pasaría a llamarse Yugoslavia. Se trataba de una monarquía constitucional federada, bajo la dinastía de origen serbio de los Karagjorgjevic. Montenegro se sumó al nuevo Estado en noviembre de 1918, por resolución de su Asamblea Nacional. Esta primera Yugoslavia duró hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando la invadió el ejército nazi.

jueves, 30 de julio de 2009

Los soberanos de Oriente: Sultán

Sultán (del árabe سلطان sultān, y éste de سلطة sulta: «poder») es un título utilizado en algunos países islámicos equivalente al de rey o monarca (aunque no se traduce literalmente, ya que un rey propiamente dicho es en árabe un malik). Literalmente vendría a significar «el que ejerce el poder», y en su origen fue un modo de referirse a los jefes militares, generalmente turcos, que ejercían el poder de facto en territorios nominalmente gobernados por el califa. Más adelante se convirtió en título.

Mehmed II “el Conquistador” Sultán del Imperio Otomano (1432-1481)


El título trae consigo peso moral y autoridad religiosa, pues el rol de este gobernante ha sido definido en el Corán. El sultán no es en sí mismo un doctor en religión y en las monarquías constitucionales el sultanato puede ser reducido a un rol más limitado.


El primero en llevar oficialmente el título fue Mahmud de Gazna, de la dinastía de los gaznauíes, gaznavíes o gaznávidas (998 - 1030), que gobernó desde la actual ciudad afgana de Gazni unos dominios que iban desde el Ganges a Mesopotamia. Después se convirtió en el título de los turcos selyuquíes y otomanos, así como de la dinastía de los ayyubíes (la de Saladino) y la de los mamelucos que gobernaron Egipto. También fueron sultanes los monarcas magrebíes: almorávides, almohades y otras dinastías, así como los reyes de taifas de Al-Ándalus. Marruecos fue un sultanato hasta 1955, momento en que el sultán Mohammed Ben Yúsef (Mohammed V) hizo difundir el término más moderno de rey (malik). El gobierno de un sultán recibe el nombre de sultanato.


Suleiman I “el Magnífico”, Sultán del Imperio Otomano (1494-1566)


En la actualidad el título lo llevan los monarcas de Omán y Brunei, y de modo honorífico algunos gobernantes locales de Filipinas, Java o Malasia.


Su Majestad Qaboos ibn Sa'id Al Sa'id, Sultán de Omán


La forma femenina comúnmente usada en Occidente, en referencia al rol de la esposa del sultán, es Sultana, pero este es el término correcto para referirse a las pocas gobernantes musulmanas de la Historia. En el sultanato de Sulu, Malasia, la esposa del sultán es tratada como “Panguian”, no sultana. Las Sultanas gobernantes más conocidas son Razia de India, Shajarat al-Durr de Egipto, Aïsha, del antiguo reino de Touggourt (hoy parte de Argelia) y las cinco de Aceh (Sumatra, Indonesia).

En el sistema dinástico otomano, los descendientes masculinos del gobernante Padishah (conocido en Occidente como Gran Sultán) gozaban del tratamiento de Sultán, por lo que este título normalmente monárquico es usado como equivalente al occidental Príncipe de la Sangre: Daulatlu Najabatlu Shahzada Sultan (su nombre personal) Hazretleri Effendi; para el Heredero Aparente el tratamiento era Daulatlu Najabatlu Vali Ahad-i-Sultanat' (su nombre personal) Effendi Hazlatlari, esto es, Príncipe Heredero del Sultanato.

Los hijos de Princesas Imperiales excluidos de la sucesión imperial otomana, eran solo tratados como Sultanzada (su nombre personal) Bey-Effendi, esto es, Hijo de un Príncipe –o Princesa- de la dinastía. Sultana Valida era el título reservado para la madre del sultán gobernante.

En ciertos estados musulmanes, Sultán era también un título aristocrático, como en el khanato tártaro de Astrakán.

Títulos compuestos

Existen títulos secundarios, levemente “poéticos” o con un mensaje religioso, como ser:
  • Mani Sultan = 'Joya de los Sultanes', o, menos poéticamente, Honrado Monarca, era un título subsidiario, parte del tratamiento completo del Maharajá de Travancore.
  • Sultan de los Sultanes, equivalente a “Rey de Reyes”.
  • Sultan ul-Mujahidin, como victorioso de la jihad bis saif (guerra santa para establecer el gobierno islámico).
  • “Alteza Sultánica” era un raro, híbrido tratamiento honorífico islámico-occidental, usado exclusivamente por el hijo, la nuera y las hijas del Sultán Husain Kamil de Egipto (protectorado británico desde 1914), quienes lo usaban con los títulos primitivos de Príncipe o Princesa (emir árabe, príncipe turco).Estos príncipes lo llevaron de por vida, incluso después de la regulación de títulos y tratamientos de la Casa Real luego de la Independencia de Egipto en 1922, cuando hijos e hijas del nuevo rey (en árabe Misr al-Malik) recibieron el título de Sahib(at) us-Sumuw al-Malik, o Alteza Real.


Su Majestad Hassanal Bolkiah Mu'izzaddin Waddaulah, Sultán de Brunei Darussalam