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viernes, 28 de enero de 2011

Los Gonzaga de Mantua

Los Gonzaga fueron una familia noble italiana que gobernó la ciudad-estado y luego el ducado de Mantua desde 1328 hasta 1708.

Conocidos como Corradi por el apellido de Filippo Corradi el supuesto creador de la familia, de origen burgués y oriundo posiblemente de la ciudad de Gonzaga. Las primeras generaciones de la familia son de difícil reconstrucción. Se sabe de Abramino y su hermano Corrado Corradi enviados por la ciudad de Mantua para firmar una alianza con Padua o de Corbello Corradi que fue asesor del podestá de Mantua en el 1189.

A partir de Antonio Corradi (posiblemente nieto de Abramino) la genealogía se hace más segura. Antonio fue un ciudadano de gran influencia en Mantua por su riqueza y sus abundantes posesiones en Gonzaga, perteneció a los Anziani del Popolo (el consejo rector de la ciudad) a partir de 1259. En principio los Corradi (que pronto adoptaron el topónimo de Gonzaga) fueron partidarios de los Bonacolsi que gobernaron Mantua de 1272 a 1328, Guido Gonzaga hijo de Antonio participó en el consejo de la comuna que dio el título de Señor de Mantua a Rinaldo Bonacolsi en 1308. De parentesco incierto es Corrado Gonzaga, quien fue el encargado de firmar en el nombre de Mantua (y de Rinaldo) la unión de la ciudad a la liga gibelina, la cual se enfrentó al papa Juan XXII en defensa del Emperador.
Mantua: el complejo edilicio del Palazzo Ducale


En un principio Luigi Gonzaga, hijo de Guido Corradi, fue nombrado podestá de Módena en 1313, de Mantua en 1318 y de Parma en 1319. Mientras Rinaldo Bonacolsi luchaba contra el papa, Luigi incendió los ánimos del pueblo en contra de la tiranía de los Bonacolsi, se mostró como amigo del pueblo y valeroso sostenedor de la libertad. De igual forma Luigi obtuvo en secreto la ayuda de los enemigos de Bonacolsi, principalmente de la familia Scalageri de Verona. El golpe de estado se produjo la noche del 16 de agosto de 1328, cuando el pueblo salió a la calle gritando "Viva Gonzaga e Passerino mòra" (refiriéndose al sobrenombre de Rinaldo, "Passerino" o Pajarito). Tropas veronesas entraron en la ciudad al mando de los hijos de Luigi, Rinaldo tuvo que refugiarse en su palacio y según la tradición se golpeó la cabeza con el umbral de la puerta quedando agonizante y muriendo poco tiempo después.

Los Gonzaga tomaron así el poder de forma calculada aprovechando la impericia política y la ingenuidad de Rinaldo Bonacolsi así como la ambición de Cangrande de Verona, que creyó poder anexionar a sus dominios la ciudad de Mantua. Para ello se apoyaron en el pueblo que los consideró en un principio en defensores de los estatutos comunales y del buen gobierno. Fue investido como Capitán General de Mantua, aunque de hecho ejerció como Señor, y su política fue un difícil equilibrio entre las potencias locales, los Visconti de Milán, la Republica de Venecia, los Scalageri, el Papa y el Emperador. Tras unirse a la liga antiviscontea tuvo que someterse en 1358 a Bernabé Visconti, el cual reconoció definitivamente el feudo de los Gonzaga. Su hijo Guido Gonzaga le sucedió como Capitán General, así como su nieto Luis II Gonzaga, y su bisnieto Francisco I Gonzaga.
Armas de Gianfrancesco Gonzaga, al momento de su elevación al rango de marqués de parte de Segismundo, Sacro Emperador Romano (1433)


Marqueses de Mantua

En 1433 Gianfrancesco Gonzaga asumió el título de Marqués de Mantua, y en 1530 Federico II recibió el título de Duque de Mantua. En 1531, la familia adquirió el ducado de Monferrato por casamiento, y por este medio, los Gonzaga se emparentaron también con la dinastía Paleólogo, primera familia gobernante de Monferrato, y cuya rama principal produjo los últimos emperadores bizantinos.
Francesco II Gonzaga, 4º Marqués de Mantua

Una rama menor de los Gonzaga de Mantua fueron Duques de Nevers y Condes y Duques de Rethel, en Francia, cuando Louis de Gonzaga, joven hijo del Duque Federico II y Margarita Paleólogo, casó con Henriette de Cleves (1542-1601), hija de Francisco I de Cleves y entonces heredera de ambos ducados. Los Gonzaga-Nevers posteriormente volvieron a gobernar Mantua, cuando el hijo de Louis, Carlos, heredó Mantua y Monferrato, desatando la guerra de sucesión de Mantua.

Otra rama de la familia fueron primero condes soberanos y luego Duques de Guastalla, todos descendientes de Ferrante (1507-1557), joven hijo de Francisco II de Mantua y de Isabella d’Este. Este condottiero fue nombrado en 1527 comandante en jefe del ejército imperial en Italia. Defendió Nápoles del asedio de las tropas francesas y logró la rendición de la República de Florencia. Por esta hazaña el Papa Clemente VII, miembro de los Médici que habían sido expulsados de esa ciudad, lo nombró gobernador pontificio del Benevento. Sirvió a Carlos V como virrey de Sicilia (1535-1546), actuando como embajador del emperador ante la Corte británica en 1543. Luego se desempeñó como gobernador del Ducado de Milán (1546-1554). En 1534 se casó con Isabella di Capua, lo que le reportó los feudos de Molfetta y Giovinazzo. En 1539 compró el Condado de Guastalla, en la margen izquierda del río Po, a la duquesa Ludovica Torelli, lo que supuso una adquisición estratégica, pues Guastalla se encuentra cerca de Ferrara, que Carlos deseaba tomar a los Este.

Ferrante Gonzaga, Duque de Guastalla

El nieto de Ferrante, Ferrante II, Duque de Guastalla desde 1621, también tuvo su papel en la guerra sucesoria.

Ludovica María Gonzaga, hija del príncipe Carlos Gonzaga fue reina consorte de Polonia desde 1645 hasta su muerte en 1667. Dos hijas de la casa, ambas del mismo nombre (Eleonora), fueron emperatrices del Sacro Imperio Romano Germánico, por sus casamientos con Fernando II y Fernando III respectivamente.

De la última emperatriz Eleonora (1630-1686), hija de Charles Gonzaga, Duque de Nevers, descienden los actuales herederos de los Gonzaga, a través del matrimonio de su hija Eleonora María de Austria con Carlos V, Duque de Lorena.


Eleonora (1630-1686), Emperatriz consorte del Sacro Imperio Romano

Marqueses de Mantua
  • 1433-1444 Gian Francesco Gonzaga desde 1433 Señor de Mantua (1395-1444)
  • 1444-1478 Ludovico III Gonzaga (1412-1478)
  • 1478-1484 Federico I Gonzaga (1440-1484)
  • 1484-1519 Francesco II Gonzaga (1466-1519)
  • 1519-1530 Federico II Gonzaga desde 1530 duque de Mantua (1500-1540)
Duques de Mantua

El Duque de Mantua es además Marqués de Monferrato (1536-1574 y luego Duque de Monferrato (1574-1708).

  • 1530-1540 Federico Gonzaga
  • 1540-1550 Francesco III (1533-1550)
  • 1550-1587 Guglielmo (1538-1587)
  • 1587-1612 Vincenzo I (1562-1612)
  • 1612 Francesco IV (1586-1612)
  • 1612-1626 Ferdinando (1587-1626)
  • 1626-1627 Vincenzo II (1594-1627)
En 1627 la rama Gonzaga se extingue y el título ducal pasa a la rama francesa de los Gonzaga-Nevers, portadores de los ducados de Nevers y Rethel.

Charles de Gonzague (o Carlo di Gonzaga-Nevers)


  • 1627-1637 Carlo I di Gonzaga-Nevers (1580-1637)
  • 1637-1665 Carlo II di Gonzaga-Nevers (1629-1665)
  • 1665-1708 Carlo III di Gonzaga-Nevers (1652-1708)

En 1708 el ducado de Mantua se anexa al Ducado de Milán y el ducado de Monferrato al Ducado de Saboya.


miércoles, 26 de enero de 2011

La Casa d' Este


La Casa de Este es una dinastía principesca de origen franco que se dividió en dos ramas, la mayor es la conocida como Casa de Welf-Este o Casa de Welf; la menor es la Casa de Fulco-Este o más simplemente como la Casa de Este. Esta última originó una familia noble italiana, cuyos jefes fueron soberanos de Ferrara (1240–1597) y de Módena (1288–1796) e importantes mecenas de las artes durante el Renacimiento.

La rama más antigua de la Casa de Este, la Casa de Welf, produjo duques de Baviera (1070-1139, 1156-1180), duques de Sajonia (1138-1139, 1142-1180), un rey de Alemania (1198-1218) y los duques de Brunswick y Lüneburg (1208-1918) -que fueron más tarde tratados como "Electores de Hannover", un título del Sacro Imperio más prestigioso que Archiduque o duque, cuando dos ramas de la familia se recombinaron en 1705.

Después de la paz que puso fin a las guerras napoleónicas reformando Europa y marcando el comienzo de la Edad Moderna, el Electorado de Hannover (ducado de Brunswick y Lüneburg, llevado en unión personal por el rey de Inglaterra, Jorge III) fue disuelto por un tratado reconocido por todos los signatarios y sus tierras fueron ampliadas con el Estado promovido al Reino de Hannover. El nuevo reino existió entre 1815-1866, pero pasó de ser una unión personal de los gobernantes británicos varones en 1837 a un tío bajo la Ley Sálica de herencia (la reina Victoria, siendo mujer, no pudo heredar). La Casa de Este, por lo tanto, dio a Gran Bretaña y el Reino Unido los "reyes Hannoverianos" (1714-1901).

La rama más joven de la Casa de Este incluía los gobernantes de Ferrara (1240-1597) y los señores de Módena y Reggio (1288 a 1796).

Borso d’Este, 1r Duque de Ferrara en 1452


Orígenes

Los orígenes de la familia, probablemente de la nobleza franca, se remontan a la época de Carlomagno a principios del siglo IX, cuando se establecieron en Lombardía. El primer miembro conocido de la casa fue el Margrave Adalberto de Maguncia, conocido sólo como padre de Oberto I, conde palatino de Italia, quien murió alrededor de 975. El nieto de Oberto, Alberto Azzo II, Margrave de Milán (996-1097), construyó un castillo en Este, cerca de Padua y se nombró a sí mismo a partir de esta residencia. Tenía tres hijos de dos matrimonios, dos de los cuales se convirtieron en los antepasados de las dos ramas de la familia:
  • Güelfo IV, el mayor (m. 1101), era el hijo de Cunigundo (m. 1056), el último de los Welf mayores. Él heredó la propiedad de su tío materno, Güelfo, duque de Carintia, se convirtió en duque de Baviera en 1070 y es el antepasado de la rama mayor, la Casa de Welf.
  • Hugo, descendiente del segundo matrimonio de Azzo con Garsenda de Maine, heredó el condado de Maine, la dote de su madre, pero la vendió un año más tarde y murió sin herederos.
  • Fulco I (m. hacia 1128-1135), el tercer hijo, es el antepasado de la línea más joven, la italiana de Este.
Las dos ramas supervivientes, con el duque Enrique el León de Sajonia y Baviera del lado alemán, concluyeron un acuerdo en 1154 que asignó las posesiones italianas de la familia a la línea más joven, los Fulco-Este, que en el transcurso del tiempo adquirió Ferrara, Módena y Reggio. Este en sí mismo fue adquirido en 1275 por Padua y en 1405 (junto con Padua) por Venecia.


La rama de los Margraves de Este

Todas las generaciones posteriores de la rama italiana son descendientes de Fulco d'Este. Desde 1171 en adelante, sus descendientes fueron titulados Margraves de Este.


Escudo de armas de Francesco d’Este, hijo ilegítimo de Leonello d’Este, Marqués de Ferrara


Obizzo I (m. 1193), el primer margrave, luchó contra el emperador Federico I Barbarroja. Su sobrino Azzo d'Este VI (1170-1212) se convirtió en podestà de Mantua y Verona. En 1146, con el último de los Adelardi, Ferrara pasó como dote de su sobrina la Marchesella, a Azzo VI d'Este. Azzo VII Novello fue nombrado podestà de por vida en 1242.

En medio de las luchas entre güelfos y gibelinos en la Baja Edad Media, los Este se las arreglaron para obtener, además del dominio de Ferrara, el de Módena y el de Reggio en la Emilia. El señorío de Ferrara se hizo hereditario por Obizzo II (m. 1293) que fue proclamado Señor de Ferrara en 1264, Señor de Módena 1288 y Señor de Reggio en 1289. Al ser Ferrara un feudo papal, los miembros de la familia Este obtuvieron la posición de vicarios papales hereditarios en 1332.

Ferrara se convirtió en un importante centro de la cultura bajo Niccolò III d'Este (1384-1441), quien recibió varios papas con gran magnificencia, especialmente Eugenio IV, que celebró un Consejo aquí en 1438, más tarde conocido como el Concilio de Florencia. Bajo sus sucesores, la corte de Ferrara se convirtió en una de las más brillantes de Europa.



El Palacio Ducal de Módena, residencia de los Duques de Módena entre 1452 y 1859.


Los siguientes señores de Ferrara fueron Leonello (1407-1450) y Borso (1413-1471), que fue elevado a Duque de Módena y Reggio por el emperador Federico III en 1452 y, a cambio, recibió estos ducados como feudos imperialesEn 1471 recibió el Ducado de Ferrara como feudo papal por parte del Papa Pablo II, ocasión para la cual espléndidos frescos fueron ejecutados en el Palazzo Schifanoia.

Bajo Ercole (1431-1505), uno de los más importantes mecenas de las artes en Italia de finales del siglo XV y principios del siglo XVI, Ferrara se convirtió en un centro cultural, conocido sobre todo por la música; Josquin Des Prez trabajaba para el duque Ercole, el compositor Jacob Obrecht llegó a Ferrara dos veces, y Antoine Brumel sirvió como músico principal de 1505. La hija de Ercole, Beatriz (1475-1497), una de las más hermosas y cultivadas princesas del Renacimiento, se casó con Ludovico Sforza, Duque de Milán, mientras que su hija Isabel (1474-1539), líder de la moda renacentista y también mecenas cultural, casó con Francesco Gonzaga, marqués de Mantua.


Ercole I d’Este, Duque de Ferrara entre 1471 y 1505


El sucesor de Ercole I fue su hijo Alfonso (1476-1534), uno de los más poderosos y renombrados duques de Ferrara, título que asumió desde 1505. Alfonso fue un ambicioso príncipe renacentista, que forjó alianzas con Francia y España en contra del Papado. Estuvo casado con Lucrecia Borgia y creó en Ferrara una espléndida corte que atrajo a famosos escritores (Ariosto), poetas (Petrarca) y pintores (Bellini o Tiziano). Su hermana, Beatriz, casó con Ludovico Sforza, duque de Milán (1491). Entró primero en la Liga de Cambrai contra Venecia (1508), y permaneció como aliado de Luis XII de Francia incluso cuando el papa Julio II hubo firmado un acuerdo de paz con Venecia. El papa declaró perdidos los feudos de los Este e incluso excomulgó a Alfonso (1510). Módena y Reggio se perdieron. Pero no obstante, en 1526–1527, Alfonso participó en la expedición del emperador Carlos V contra el papa Clemente VII, el cual en 1530 reconoció a Alfonso como poseedor de los ducados en los que venía gobernado la familia Este.

El hijo de Alfonso y Lucrezia Borgia, Ercole d'Este II (1508-1559) se casó con Renée de Francia, hija de Luis XII. Su hijo Alfonso II, primero se casó con Lucrezia di Cosimo di Médici, hija de Cosimo I, Gran Duque de Toscana; después de enviudar, casó con Bárbara de Austria, hija del Sacro Emperador Fernando I y hermana de Maximiliano II, y por tercera vez, con Margherita Gonzaga, hija del Duque de Mantua. No tuvo hijos conocidos, legítimos o no. A pesar de que llevó la gloria de Ferrara a su punto más alto y fue patron de Torquato Tasso y Giovanni Battista Guarini, favoreciendo las artes y las ciencias, como los príncipes de su casa siempre habían hecho, la línea legítima terminó en 1597 con él. El emperador Rodolfo II reconoció como heredero a su primo Cesare d'Este (1533-1628), miembro de una rama menor nacida fuera del matrimonio, quien siguió gobernando en los ducados imperiales y llevó el nombre de la familia. Ferrara, en cambio, fue anexada por la fuerza de las armas en 1598 por el Papa Clemente VIII, por razones de ilegitimidad del heredero e incorporada a los Estados Pontificios.



Isabella d’Este, Marquesa de Mantua


Aunque el emperador Rodolfo II reconoció los derechos de César sobre Módena y Reggio, la pérdida de Ferrara hizo que los Este perdieran la relevancia política de que disfrutaban hasta entonces. Continuaron rigiendo el ducado de Módena y Reggio hasta 1796, cuando Napoleón lo incorporó a la República Cisalpina, tras la firma del tratado de Campo Formio.


Cuando el último duque, Ercole III, fue depuesto por los franceses y sus dos ducados se fusionaron en el Reino napoleónico de Italia, fue compensado en 1801 con el pequeño principado de Breisgau en el suroeste de Alemania, cuyos gobernantes anteriores, los Habsburgo, se lo cedieron en espera de su eventual retorno a los Habsburgo, ya que la hija de Ercole, María Beatriz Ricciarda d’ Este, se casó con un Habsburgo menor, el archiduque Fernando de Austria-Este. Ercole murió en 1803 y Breisgau pasó a su hija y su marido, que entonces (1806) se perdió durante la reorganización napoleónica de los territorios occidentales del difunto Sacro Imperio Romano elevándose y ampliándose como Gran Ducado de Baden.



Ercole III fue el último Duque de Módena y Reggio, de 1780 a 1796


Austria-Este

En 1814, cuando el dominio francés en Italia terminó (pero después de la muerte del duque Ercole), Módena fue devuelto a su hija María Beatriz y su hijo, el archiduque Francisco de Austria-Este. Así, la familia gobernó el ducado de Módena y Reggio de nuevo desde 1814 hasta 1859, utilizando los nombres Asburgo-Este (Habsburgo-Este) y Austria-Este. Los Austria-Este fueron brevemente expulsados en 1831 y 1848, pero retornaron pronto. Como consecuencia de la guerra franco-piamontesa contra Austria en 1859, el ducado perdió su independencia a la nueva Italia unida y Francisco V, Duque de Módena, fue depuesto. En diciembre de 1859, Módena se unió a Toscana y Parma para constituir las Provincias Unidas de Italia Central, que fueron anexionadas al reino de Cerdeña en marzo de 1860, como parte del proceso de unidad italiana.


María Teresa de Austria-Este, Reina consorte de Baviera


La familia de Austria-Este se extinguió en la línea masculina con la muerte de Francisco V en 1875. Su heredera de sangre era su sobrina, la archiduquesa María Teresa de Austria-Este (m. 1919); ella y su esposo, el príncipe Luis de Baviera, más tarde se convirtieron en Reyes de Baviera. El actual jefe de esta rama de la familia es Franz, duque de Baviera.


Señores de Ferrara, Módena y Reggio (Este)

  • Obizzo II d'Este 1264–1293
  • Azzo VIII 1293–1308
  • Aldobrandino II 1308–1326
  • Obizzo III 1317–1352
  • Niccolò I 1317–1335
  • Aldobrandino III 1335–1361
  • Niccolò II 1361–1388
  • Alberto 1388–1393
  • Niccolò III 1393–1441
  • Leonello 1441–1450

Duques de Ferrara, Módena y Reggio (Este)

  • Borso 1450-1471 (Duque de Módena y Reggio desde 1452, Duque de Ferrara desde 1471)
  • Ercole I 1471-1505
  • Alfonso I 1505-1534
  • Ercole II 1534-1559
  • Alfonso II 1559-1597

Duques de Módena y Reggio (Este)

  • Cesare 1597-1628 (perdió Ferrara en 1598)
  • Alfonso III 1628-1629 (m. 1644)
  • Francesco I 1629-1658
  • Alfonso IV 1658-1662
  • Francesco II 1662-1694
  • Rinaldo III 1694-1737
  • Francesco III 1737-1780
  • Ercole III 1780-1796 (m. 1803)

Duques de Módena y Reggio (Habsburgo-Este)

(desde 1815 también Duque de Mirandola y desde 1829 Duque de Massa y Príncipe de Carrara)
  • Francesco IV 1814-1846
  • Francesco V 1846-1859 (m. 1875)
Bandera del Ducado de Módena y Reggio


lunes, 24 de enero de 2011

El Ducado de Florencia

El Ducado de Florencia (Ducato di Firenze, en italiano) fue un Estado monárquico ubicado en la Toscana y que fue fundado en 1533, cuando el Papa Clemente VII (gobernante de los Estados Pontificios y Florencia) nombra a su hijo ilegítimo Alessandro de Medici "Duque de la República Florentina", convirtiendo así a la República de Florencia en una monarquía hereditaria. Efectivamente hubo solo dos duques: Alessandro y su pariente, Cosimo, éste fue elevado a Gran Duque de Toscana, causando que el título florentino se subordinara al título toscano, de mayor rango.

El escudo heráldico de los Médici, familia a la que perteneció el título


Florencia había estado bajo el control no oficial de los Médici desde 1434. Luego de la rendición de la República en el Sitio de Florencia (1529-1530), el emperador Carlos V publicó una proclamación estableciendo explícitamente que él y solo él determinaría el gobierno de Florencia. El 12 de agosto de 1530, el emperador creó el gobernante hereditario Médici (capo) de la República de Florencia.


Alejandro de Médici

El Papa Clemente VII deseaba que su pariente Alessandro de' Medici fuera el gobernante monárquico de Florencia y comenzó a requisar aquella dignidad cuidadosamente; quería dar la impresión de que los florentinos elegían democráticamente a Alessandro como su monarca. En abril de 1532 el Papa convenció a la Balía, la comisión gobernante de Florencia, que elaborara una nueva constitución y ésta fue oficializada el 27 de aquel mes. En el documento se creaba formalmente una monarquía hereditaria y se abolía la antigua signoria (gobierno electivo) y el oficio de gonfaloniere (gobernante titular de Florencia elegido por dos meses); en su lugar estaba el consigliere, un consejo de cuatro integrantes elegido por tres meses, liderado por el “Duque de la República Florentina”. El Senado, compuesto por cuarenta y ocho hombres, elegido por la comisión de la reforma constitucional, estaba investido con la prerrogativa de determinar las políticas financieras, de seguridad y asuntos extranjeros. Adicionalmente, el senado nombraba las comisiones de guerra y seguridad pública y los gobernadores de Pisa, Arezzio, Prato, Volterra y Cortona, así como los embajadores. El Concejo de los Doscientos era un tribunal de peticiones; su membresía era vitalicia.

En el momento de la creación del Ducado de Florencia, éste ocupó la misma área de su predecesora, la República de Florencia. El ducado fue creado porque el título “duque” reforzaría el poder de los Médici en la región.

Alessandro gobernó allí hasta que en 1537 fue asesinado por orden de Lorenzino, primo lejano suyo. Ya en 1535, una delegación con el intento de consultar a Carlos V para deponer a Alessandro, fue despachada por prominentes familias florentinas, incluyendo los Pazzi (quienes habían intentado matar a Lorenzo de Médici). Esta delegación fue liderada por el primo de Alessandro, Ippolito de Médici. Pero Carlos V rechazó las apelaciones, para consternación de las delegaciones. El emperador no tenía ninguna intención de deponer al duque (éste estaba casado con su hija, Margarita de Parma, y por lo tanto la seguridad de la princesa podía ser puesta en juego por el complot de Ippolito).



El emblema de Alessandro de Médici, basado en el rinoceronte de Durero, con la divisa en español antiguo “Non buelvo sin vencer

Cosimo I de Médici

Muerto Alessandro sin descendencia legítima, ninguna de las familias más importantes estaba en condiciones de pretender el puesto de los Médici; ninguna parecía oponerse a la fagocitación del imperio de Carlos V o, eventualmente, a la restauración de la República Florentina, cuando Cosimo de Médici, un perfecto desconocido, apareció en la ciudad, seguido de unos pocos siervos.


Cosme era hijo del comandante Giovanni delle Bande Nere y en el año 1537 tenía sólo 17 años. Venía de Mugello, donde había crecido después de la muerte de su padre y pretendió hacerse nombrar duque, no obstante de pertenecer a una rama secundaria de la familia. En efecto, vista su juventud y su apariencia modesta, muchos personajes influyentes de la Florencia de la época, esperaban encontrar a un joven débil, distraído, atraído solamente por la caza y las mujeres; una persona fácil de influenciar. Cosme, fue entonces, nombrado jefe de gobierno con una cláusula según la cual, el poder sería ejercido por el Consejo de los 48. Pero Cosme había heredado por entero el espíritu batallador y, a veces cruel, de su abuela Caterina Sforza.

Cosimo I

Apenas fue investido emitió un decreto en el que excluía a Lorenzino y a sus descendientes de cualquier derecho de sucesión, desautorizó al Consejo y asumió la autoridad absoluta. Restauró la dinastía de los Médici, que gobernó Florencia hasta el mandato del último Gran Duque, Juan Gastón de Médici (1671-1737). Las estructuras gubernamentales que promovió permanecieron vigentes incluso hasta su absorción por el Imperio Austrohúngaro y hasta que se proclamó el Reino de Italia.

Después de la victoria en Montemurlo, el 1 de agosto de 1537, Cosme fue reconocido como Duque por el Emperador Carlos V a cambio de su ayuda contra los franceses.

Se casó en 1539, a la edad de veinte años con Leonor de Toledo (1522-1562). Cosme buscaba una esposa que pudiera ayudarle a reforzar su posición política y el Emperador Carlos V veía con buenos ojos una alianza con los Médici que le permitiera mantener tropas españolas dentro de los territorios toscanos. Inicialmente Cosme quiso casarse con Margarita, hija del emperador y viuda del duque Alessandro. Pero no obtuvo más que un rechazo sordo y la pretensión de que fuese dado a la viuda una buena parte del patrimonio de los Médici. La candidata perfecta fue entonces Leonor, hija del virrey de Nápoles, nieta del segundo duque de Alba, que provenía de uno de los linajes más importantes de España. Su padre, Don Pedro Álvarez de Toledo, marqués de Villafranca era uno de los hombres más poderosos e influyentes de la península itálica.

Leonor, duquesa de Florencia, con su 4º hijo, Giovanni


Gracias a su matrimonio, Cosme accedió a la gran riqueza de su mujer y garantizó la alianza con el Virrey de Nápoles. Con la dote recibida, Cosme inició una colección de antigüedades etruscas y egipcias. Cosme y Leonor tuvieron once hijos, asegurando en teoría la sucesión y la posibilidad de combinar matrimonios con otras importantes casas reinantes, aunque el único que les sobrevivió en forma duradera fue Fernando.

El ascenso del poder de Cosme, iniciado en 1537, se mantuvo en forma irresistible. Una de las prioridades de Cosme fue la de adquirir mayor independencia frente a las potencias europeas. Abandonó la tradicional alianza de Florencia con los franceses, para apoyar al Emperador, pero logró mayor independencia financiera con respecto al Imperio y el retiro de las guarniciones imperiales de Florencia y Pisa, así como mayor independencia política.

En 1555, Florencia y España ocuparon la República de Siena luego de un breve conflicto. Hasta 1557 se consideró protectorado imperial y en ese momento Felipe II otorgó el territorio a Cosme como un feudo hereditario en línea masculina. Siena había venido colapsando por bastante tiempo antes de su anexión.

Paseo histórico antes de Il Palio di Siena, carrera hípica de origen medieval que se desarrolla dos veces al año


Aunque ejerció el poder en forma despótica, la administración que configuró en Toscana fue un estado que resistió el paso del tiempo. Despojó de sus facultades a la mayor parte de las más importantes familias florentinas, e cuyos componentes desconfiaba y en cambio reclutó funcionarios de origen humilde. Dividió jurídica y administrativamente el territorio en "Estado antiguo" (Florencia y su territorio) y "Estado nuevo" (Siena), manteniendo las dos zonas separadas. Renovó la administración de justicia, promulgando un nuevo código penal y propiciando la eficiencia de los magistrados y la policía. Sus cárceles eran las más temidas de Italia.

En 1548, Cosme adquirió Elba a la República de Génova y allí estableció una nueva base para el desarrollo de la marina. Fundó la ciudad portuaria de Livorno y permitió a los habitantes de la ciudad que disfrutaran de la libertad religiosa. La familia ducal se mudó al Palazzo Pitti en 1560. Cosme encargó al arquitecto Vasari la construcción de los Uffizi, como oficinas para el banco Médici, continuando la tradición familiar de patrocinar las artes.


Fachada del Palazzo Pitti, en 1664, antes de construir las alas laterales. Eleonora de Toledo compró el palacio a los Pitti en 1549 para la familia Médici.


Gran Duque de Toscana

Cosimo no se resignó a ser un vasallo del Emperador y buscó mayor independencia política. Solicitó al Papa Paolo IV el título de rey o archiduque, pero fue en vano. Finalmente, en 1569, después de muchos favores a cambio, Pio V emitió una Bula que creó el Gran Ducado de Toscana, que en lo sucesivo sería coronado por el papa en Roma. El nuevo monarca recibiría el tratamiento de Alteza.

Por considerar que el derecho a establecer un Gran Ducado estaba reservado al Emperador, España y Austria se negaron a reconocerlo, mientras Francia e Inglaterra aguardaron para validarlo finalmente; con el paso del tiempo, todos los estados europeos acabaron por reconocerlo.

La corona ducal usada en los estados italianos

La muerte de su esposa y sus dos hijos en 1562 lo sumieron en la depresión. En 1564 abdicó a favor de su hijo Francisco I de Médici, retirándose a la Villa di Castello cerca de Florencia. Tuvo contradicciones de fondo con el comportamiento y la visión política de su hijo hasta su muerte en 1574. Pero el gobierno Médici sobre el Gran Ducado de Toscana seguiría hasta su extinción en 1737.

Descendientes de Cosimo I de Médici, en cuatro generaciones son: Francesco I de Médici, 2º Duque de Toscana (su hijo); María de Médici, reina de Francia (su nieta); Henriette Marie de Francia, reina consorte de Inglaterra (su bisnieta) y Charles II, rey de Inglaterra, Irlanda y Escocia (su tataranieto).


Lista de los señores y duques de Florencia

Desde 1197 a 1434 Florencia se vio dividida políticamente entre las familias que conformaban las facciones de los Güelfos y los Gibelinos.

Señorío de Florencia (1434–1531)
  • Cosme de Médici 1434–1464
  • Pedro I de Médici 1464–1469
  • Lorenzo I de Médici «El Magnífico» 1469–1492
  • Juliano de Médici 1469–1478
  • Pedro II de Médici 1492–1494

Restauración de la República (1494–1512)

  • Juan Cardenal de Médici 1512–1513
  • Lorenzo II de Médici 1513–1519
  • Clemente Cardenal de Médici 1519–1523
  • Hipólito de Médici 1523–1527
  • Alejandro de Médici, duque de Florencia 1523–1527
Restauración de la República (1527–1530)

  • Alejandro de Médici 1530–1531
Ducado de Florencia (1531–1569)


  • Alejandro de Médici 1531–1537
  • Cosme I de Médici 1537–1569
El ducado de Florencia fue anexado a Francia entre 1807 y 1814.


Vista de la ciudad de Florencia desde el Bellosguardo, con el Palazzo Pitti al fondo

viernes, 21 de enero de 2011

Il Magnifico

El 1 de enero de 1449 nació en Florencia Lorenzo di Piero de' Medici, conocido como Lorenzo Il Magnifico.


Nieto de Cosme "el Viejo", pater patriae, padre del futuro León X, tío de Clemente VII, amigo de Poliziano y de Pulci, filósofo contemporáneo de Pico de la Mirandola, protector de Botticelli y de Miguel Ángel, recibió a la hora de la muerte, la bendición de Jerónimo Savonarola. La maravillosa plenitud del Renacimiento florentino tuvo en Lorenzo su protagonista, o mejor aún, su epicentro temporal y simbólico. A pesar de que murió muy joven -sólo contaba cuarenta y tres años-, él, con su nombre, su obra, su influencia y su persona, llenó toda la historia italiana civil e intelectual del último tercio del siglo XV.


Lorenzo como adolescente, en un fresco de Benozzo Gozzoli en la Cappella dei Magi


Tenía diecisiete años cuando su padre, Pedro el Gotoso, le envió, primero a Venecia y luego a Milán, como embajador extraordinario, encontrándose a los veinte años, en 1469, junto con su hermano Julián, al frente del Estado.

Sixto IV, cuyos proyectos de expansión impidió, retiró a los Médici la gestión de los fondos de la Iglesia y permitió que se organizara la conjura de los Pazzi, banqueros florentinos que en 1478 intentaron asesinar a los Médicis en la catedral: Juliano fue muerto pero Lorenzo escapó. El papa desencadenó contra él una guerra sin piedad, que confió al rey de Nápoles, Fernando I.



Los blasones



Pero dos años más tarde Lorenzo parte solo y desarmado, casi a escondidas, para Nápoles, con peligro de ser apresado y muerto, logrando alcanzar la paz. Todos los historiadores coinciden en alabar en él al prudente conciliador de los asuntos italianos, que supo ser también el "fiel de la balanza política", que frenaba rivalidades peligrosas y ponía fin a guerras funestas.


Si hubiera vivido más tiempo, quizá hubiera logrado, igualmente, impedir la invasión de Carlos VIII, origen de todas aquellas dominaciones extranjeras que se enseñorearon de Italia hasta finales del siglo XIX. Sin embargo ha sido la historiografía y la novela del siglo XIX las que, de una manera siniestra, nos han presentado a Lorenzo como un tirano de su patria, un hipócrita, un sanguinario y un corruptor. Estos escritores han olvidado que las vicisitudes por las que la República florentina pasó entre finales del siglo XIV y principios del XV, habían demostrado que no era posible en aquella ciudad envidiosa, rebelde y turbulenta, el libre juego de la libertad republicana, toda vez que las camarillas o familias más poderosas se disputaban, por todos los medios, más ilícitos que lícitos, violentos que pacíficos, la hegemonía. Era, por tanto, inevitable que una de estas familias, la más rica e inteligente, conquistase el predominio sobre las demás, y esta suerte, no tan feliz como pudiera creerse, correspondió a los Médici, gracias a la excepcional sabiduría de Cosme el Viejo, abuelo de Lorenzo.



Lorenzo no asumió los poderes ni se dio aires de príncipe, como sucedía en otras señorías italianas de aquel tiempo. Procuró solamente que fueran llamados a ocupar los principales puestos de la República amigos de la familia; sin embargo, en los asuntos de Estado consultó tanto a los grandes como a los humildes, y para todos los demás se contentó con ser un ciudadano entre los ciudadanos, y continuó ocupándose de los asuntos de su Banco, base principal del poder de los Médici.


Fue un mal gestor, dejó que se perdiera la compañía Médici. Con la baja del oro, la desfavorable coyuntura económica impidió a los soberanos pagar sus deudas; de este modo sucumbieron las filiales de Londres, Brujas y Lyon (creada en 1466). Por otra parte Lorenzo empleó los fondos del capital familiar en sus gastos culturales o políticos y, confundiendo el tesoro de Florencia con el de los Médici, provocó la bancarrota del Monte dei dotti.



La Biblioteca Medicea Laurenziana (Florencia)


Coleccionista como su padre, fundó la Biblioteca Laurenziana. Fue un intelectual, alumno de los humanistas. En la Academia platónica estuvo a la altura de Ficino, Poliziano, Pico della Mirandola y Leon Battista Alberti. Sus gustos artísticos han podido ser discutidos, pero lo cierto es que Boticcelli fue su amigo, y que la escuela del jardín de San Marcos, antecedente de la Academia de 1561, y que fundó para formar a los artistas, contaba entre sus alumnos a Miguel Angel.

Se casó con una Orsini (Clarice), romana de la más antigua nobleza. Hizo nombrar a su hijo Juan (Giovanni) cardenal a los 14 años. De sus nueve hijos, dos se convirtieron en papas poderosos. Su segundo hijo, Giovanni, ascendió al papado como León X. Y su hijo adoptivo Giulio (hijo ilegítimo de su hermano Giuliano) sería el futuro Clemente VII.


Amante de Lorenzo fue Simonetta Vespucci, esposa de Marco Vespucci (con quien se había casado a los 15 años) y musa inspiradora de Botticelli


En los últimos años permitió que Savonarola la emprendiese con él desde el púlpito, mientras no le fuera posible alejarlo de Florencia, por su calidad de fraile forastero.


Dotado de gran inteligencia, reencarnó durante su gobierno el ideal del príncipe renacentista: poeta, filósofo, mecenas y diplomático, gozó de una popularidad real en Florencia y de gran prestigio en Europa, ya que por su recomendación, los artistas florentinos consintieron en poner su talento al servicio de los príncipes del continente.


Para la posteridad: estatua de Il Magnifico, en Florencia, en el frente de la Galleria degli Uffizi


martes, 24 de agosto de 2010

María José de Bélgica, Reina de Italia

Sorprendente, inconformista, original y sobre todo con dignidad real. La Reina María-José de Italia se mantuvo así durante toda su vida. Instalada durante sus últimos años en su casa de Cuernavaca, México, la antigua soberana italiana demostraba la misma curiosidad a los 90 años que a los 15. Su villa blanca y el jardín circundante, vibrante de buganvillas y exótica vegetación, estaban llenos de encanto. María-José había descubierto México en compañía de la princesa María-Beatriz de Saboya, su hija menor, y eligió ese país de residencia para estar cerca de su hija y nietos. Adquirió una mansión cercana a la de su familia, con una excelente acústica que le permitía ofrecer conciertos de piano a familiares y amigos –había traido su excelente piano Bechstein, que le fuera obsequiado en 1930 por sus padres, los reyes Alberto I y Elizabeth de Bélgica, también ellos amantes de la música-.

La música siempre desempeñó un papel importante en la vida de la reina. "Soy músico, mis padres eran músicos, he sido capaz de satisfacer a los más grandes virtuosos y compositores. Para fomentar la creatividad he creado el Premio Internacional Reina María José para la composición musical en 1960…". Asistía asiduamente a conciertos en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México y era visitada constantemente por jóvenes músicos mexicanos.

Sin embargo, los días de la reina no estaban sólo dedicados a la música. La Historia, su otra pasión, siempre desempeñó un papel importante en su vida. Leyendo una biografía de su tía abuela, la reina María de Nápoles, esposa del rey Francisco II de las Dos Sicilias, María-José recordó: “Cuando era niña me recuerdo visitando a mi vieja tía, cuyo marido fue destronado por los Saboya en 1860 durante la unificación italiana. Después de saludarla, me apuntó con el dedo y dijo… ‘Y tú, espero que nunca te cases con ese pequeño Umberto de Saboya!’”. Curiosamente, Maria-José se casó con ese príncipe de Saboya. Su tía María fue la última reina de las Dos Sicilias, María-José fue la última reina de Italia.

La última soberana de Italia era una princesa de Bélgica.Marie José Charlotte Sophie Louisa Amélie Henriette Olga Gabrielle había nacido en Ostende, con el título de Princesa de Sajonia-Coburgo-Gotha hasta que su uso fue interrumpido al final de la Primera Guerra Mundial. Recibió ese nombre por su abuela materna, María Josefa de Braganza, Infanta de Portugal.
Desde temprana edad fue destinada por sus padres a casarse con Umberto, Príncipe de Piamonte, el heredero al trono italiano, con quien se reunió brevemente en 1916. Con este futuro en mente, sus padres la enviaron al Colegio de la Santissima Annunziata en Florencia, por lo que aprendería a hablar italiano con fluidez. A fin de completar su "italianización", a partir de su salida del colegio y durante 10 años, recibió clases de Anna Licari Barberini, una institutriz florentina de gran cultura.

María-José mantuvo un "diario del corazón" bajo llave donde grabó sus pensamientos más íntimos y sus emociones. A los 18 años, bajo el título "Impresión", habló de su anhelo por su futuro esposo, "Beppo" de Saboya. María José y Umberto son descriptos a menudo como una pareja unida sólo por razones de Estado, completamente opuesta en carácter. Sin embargo, tenían mucho en común: dignidad interior, preocupación por la justicia social, simpatía por el arte y la literatura. Llevada a amar a Umberto, María José empezó a verlo como la perfección de un hombre joven... Como le confió a su diario:

"No sé por qué la vida a veces parece aburrida, cansada, vacía. Sin embargo, hay tantas cosas que son interesantes, hermosas, divertidas, buenas y útiles. Nos encontramos con muchas personas que son inteligentes, buenas y sinceras. Pero, a pesar de ello, siempre estamos buscando algo más. Qué estúpidos somos. Beppo, eres quien yo quiero, tal vez es por eso que todo parece aburrido, cuando no estás aquí. Ven, ven a mí, y déjame venir a ti, y vamos a permanecer siempre juntos. No quiero vivir sin ti, no puedo, te amo.Ahí está la razón de todo mi mal humor.Sólo tú puedes darme la verdadera alegría de este mundo.” (citado en italiano por Luciano Regolo en Il re signore, 1998). Era una joven romántica, pero lamentablemente rara vez pudo encontrar la intimidad conyugal y la felicidad que deseaba.


En 1929 la Corte Real de Bélgica anunció solemnemente el compromiso de la única hija del rey con el príncipe heredero de Italia. El 8 de enero de 1930 la princesa de Bélgica se convirtió en princesa de Saboya, en el Palacio del Quirinal en Roma. La fecha de la boda, de conformidad con el deseo del novio, coincidió con el cumpleaños 57 de su madre, la reina Elena de Italia. Fue un día agitado y agotador para la joven pareja.

Aunque María-José se levantó muy de mañana, horas antes de la ceremonia, estuvo a punto de llegar tarde al altar. Desafiando las supersticiones, Umberto había ido a ver a su novia antes de la boda. Con su atención a los detalles y el perfeccionismo estético (rasgos que María-José a veces encontraría frustrantes), él se enfureció al ver que las mangas de su vestido habían sido cosidas de manera equivocada. Tal vez nadie lo hubiera advertido, pero el príncipe insistió en remediar la situación (al final, las mangas fueron completamente eliminadas y reemplazadas por largos guantes blancos). Era irónico, pero María-José ni siquiera había querido llevar este vestido, prefiriendo un atuendo más simple, más moderno, pero Umberto había insistido en la grandeza extrema (Había, de hecho, ayudado personalmente a diseñar el vestido, una elaborada creación en blanco y plata). "¡Me veo como una Virgen en procesión!" había murmurado la novia.


Después de todo este retraso, el cortejo nupcial comenzó finalmente, atravesando el palacio hasta la Cappella Paolina. En el altar, según la tradición, cuatro príncipes de la Casa de Saboya sostenían un velo, símbolo de pureza y protección, sobre la novia y el novio. A las 11 horas, Humberto y María-José eran marido y mujer.

Acabada la ceremonia, los recién casados se trasladaron a otra parte del palacio para firmar los documentos del matrimonio. Mussolini, que estaba presente, quería que Maria-José utilizara la forma italiana de su nombre, "Maria Giuseppina". La joven de carácter fuerte, sin embargo, para gran vergüenza de su marido, se negó obstinadamente a hacerlo (Ella siempre firmaría orgullosamente "María José", creando una situación incómoda para la prensa italiana). El resto del día estuvo ocupado por deberes protocolares; apariciones en el balcón, visitas oficiales, celebraciones y aplausos.

El trousseau nupcial de la reina incluía mantos ceremoniales y trajes de corte. Uno de ellos estaba bordado con hilos de oro y plata metálica e incluía de cuatro a seis kilos de metales preciosos. El uso de hilo metálico que no se desvaneciera era una práctica tomada de los adornos bizantinos, con el fin de evocar la impresión de lujo y poder.Los trajes de corte usados para ceremonias oficiales y los largos, escotados y refinados vestidos de noche reflejaban la moda italiana de los ’30, la cual María-José representaba a la perfección.



Hubo una gran corriente de orgullo en Italia cuando se supo que el joven príncipe estaba confiando a la industria italiana de la moda la tarea de confeccionar el ajuar real. Sin embargo, pese a que los modistas del guardarropa real eran italianos, en su mayor parte los diseños se basaban en modelos de París. Se puede ver fácilmente la influencia de Madeleine Vionnet, Elsa Schiaparelli o Paul Poiret. Las hermanas Gori incluso se referían a sus creaciones como “diseño parisiense con el gusto de Turín”.Cuando María-José salió de Italia a raíz del referéndum de 1946, varios camiones viajaron con ella. Dentro de ellos uno de sus asistentes había embalado cuidadosamente una colección de vestidos y mantos que, durante los dieciséis años anteriores, habían acompañado a la Princesa de Piamonte en sus funciones oficiales.

María José era una mujer de una gran belleza y célebre por su elegancia. Llevó consigo algunas joyas heredadas muy preciadas, que no formaban parte de las célebres joyas de la corona italiana que el rey Umberto II dejó en un banco de su país cuando marchó al exilio ya que, como dijo en varias ocasiones, no tenía muy claro a quién pertenecían.

Aquella colección que permaneció guardada en la cámara acorazada del Banco de Italia, en Roma, incluía varias piezas destacadas: una tiara circa 1890 firmada por August Holmström, de la Casa Fabergé, realizada con seis diamantes de talla 'briolette', que perteneció a la Emperatriz Josefina y fue un regalo del zar Alejandro I tras su divorcio de Napoleón (María José la heredó en 1987 de su hermano Carlos Teodoro, Conde de Flandes, y jamás llegó a usarla); un diamante circular de color azul grisáceo, de la joyería Harry Winston -datada en 1920 y con 7,81 quilates-; una doble sarta de diamantes con 1.859 piedras preciosas; un collar de 10 vueltas de 684 perlas regalado por el rey Humberto I a su consorte la reina Margarita.

La colección incluía un aderezo de turquesas y diamantes regalado por sus padres cuando se casó con Umberto, que según muchos historiadores perteneció a una tía de María José, la trágica emperatriz Carlota de México. La Regina la llevó en una recepción dos días antes de su boda, con un traje de noche de Sartoria Ventura con bordados recreando esta 'parure'. Poseía además 25 piezas pertenecientes a la princesa Elizabeth de Yugoslavia, que las heredó de su bisabuela la Gran Duquesa María Pavlovna. Así que no es de extrañar que entre estas últimas haya varias alhajas firmadas por Fabergé, como un broche realizado en torno a las miniaturas del Príncipe Nicolás de Grecia y su mujer, la Gran Duquesa Elena Vladimirovna de Rusia.

Los primeros años de matrimonio fueron un desafío para la pareja. María-José confesaría en una entrevista muchos años después: "On n'a jamais été heureux" (Nunca fuimos felices). En algunos momentos pareció que su unión estaba cerca de llegar a un colapso total. Umberto era un playboy con especiales gustos sexuales que no discriminaban entre los sexos. María-José era una joven mujer tremendamente talentosa, con profundas inclinaciones artísticas e intelectuales. Sucedió que sus padres habían decidido ese matrimonio porque no había en Europa otro príncipe soltero descendiente de una dinastía católica reinante, con la perspectiva de ascender al trono.

En el momento del matrimonio de María-José y Umberto, Italia estaba bajo la dictadura política de Benito Mussolini. María-José, criada en el ambiente democrático de Bruselas, sentía una profunda aversión por la baja corriente fascista que se expandía por toda Europa. Se enfrentó constantemente con el gobierno de Italia, e incluso con Adolf Hitler durante la Segunda Guerra Mundial, intentando en vano de obtener la libertad de los prisioneros de guerra belgas.Ella fue uno de los pocos canales diplomáticos entre el campo germano-italiano y los otros países europeos envueltos en la guerra, así como era la hermana de Leopoldo III de Bélgica (mantenido rehén por las fuerzas alemanas) y al mismo tiempo cercana a algunos ministros del gabinete de Mussolini.

Gracias a su coraje para mantener contactos secretos con los Aliados y figuras importantes en el Vaticano, fue el primer miembro de la familia real italiana en utilizar estas conexiones para intentar poner fin a la guerra con Italia. De hecho, ella fue descripta como “el único hombre de la Familia Real de Saboya”. Sin embargo, independientemente de su popularidad personal, el referéndum selló su destino como reina.

La larga dictadura de Mussolini, así como la alianza alemana durante la Segunda Guerra Mundial, condenaron el futuro de la monarquía de los Saboya. Después de la invasión aliada de Italia, el viejo rey Víctor Manuel III, abdica en favor de su hijo en un último esfuerzo para salvar la monarquía italiana. El 9 de mayo de 1946, Umberto II y María José se convirtieron en los nuevos monarcas italianos. Su oposición con Mussolini les había ganado una vasta popularidad, sin embargo, la cooperación de la corona con el dictador fascista había llevado a la oposición generalizada de muchos italianos. La casa de Saboya se había contaminado al permitir, y contribuir, el ascenso de Mussolini al poder absoluto en Italia.



A pesar de que Humberto y María José trataron de restaurar la dañada imagen de los Saboya, sus esfuerzos llegaron demasiado tarde. Apenas un mes después de ascender al trono, Umberto II convocó un referéndum para decidir el futuro de la monarquía italiana. Los Saboya perdieron por un escaso margen. María-José obtuvo el afectuoso sobrenombre de “la reina de mayo” a partir de su efímero reinado del 9 de mayo al 2 de junio, del cual ella comentó que “… es un nombre que no me desagrada… pues mayo es ciertamente una hermosa estación en esta Italia nuestra”.

El referéndum de 1946 dio a los sectores republicanos una mayoría marginal. Muchos políticos cercanos a los Saboya intentaron convencer a Umberto II que luchara por los resultados. El fraude parecía haber sido extendido. La monarquía pudo haber tenido una oportunidad, pero tomando esta medida se sumiría al país en una guerra civil. Italia, ya devastada por la Segunda Guerra Mundial, casi no podía permitirse ningún conflicto más. Frente a estas opciones, Umberto II se negó a sumir al país en más violencia política. Él y María-José, acompañados por su familia, salieron de Italia sin abdicar a la corona y se unieron a los padres de Umberto en Egipto. Algún tiempo después, Umberto se instaló en Cascais, Portugal. María-José no pudo vivir con su marido por más tiempo, asentándose en Suiza.

Desde el exilio en Portugal, Umberto II intentó en vano convencer al gobierno italiano que derogara la ley de exilio impuesto en 1947. Esta ley no permitía a los miembros masculinos de la Casa de Saboya entrar en territorio italiano. Como su vida en el exilio continuó sin la esperanza de una restauración real, Umberto II y María-José se separaron, aunque nunca se divorciaron. Los niños (María Pía, Victor Emanuel, María Gabriella y María Beatriz) se vieron profundamente afectados por el colapso de la vida familiar. Los divorcios, la drogadicción, los escándalos de amor y de los procedimientos judiciales se hicieron comunes entre la generación más joven de Saboya.

A lo largo de todos esos años, María-José se mantuvo cerca de sus sobrinos reales en Bélgica. Ella nunca había abandonado sus raíces belgas. En 1993 asistió al funeral del rey Balduino I en Bruselas y fue visitada por su otro sobrino, el rey Alberto II, mientras residía en Cuernavaca. Poco tiempo antes de su muerte, el parlamento italiano aprobó el decreto que permitía a la última reina regresar definitivamente a Italia, pero ella no aceptó esa invitación del Primer Ministro italiano alegando que no ingresaría a ese país si no se cambiaba la ley que prohibía el retorno de los varones descendientes del último rey. Ella aseguraba que sólo podría volver si lo hacía también su único hijo varón, Vittorio Emanuele, Príncipe de Nápoles, deseo que no se cumplió ya que María José falleció el 27 de enero de 2001 en Suiza.

La abadía de Hautecombe, en la Alta Saboya, fue el escenario de su entierro, donde fue despedida de forma multitudinaria y con honores de Reina. El Rey de España, el príncipe soberano de Mónaco, los reyes de Bélgica (acompañados de la reina Fabiola), los Grandes Duques de Luxemburgo y la antigua emperatriz de Irán Farah Diba acudieron para despedirla. En esta paradisíaca abadía, situada en una colina en medio de un lago, descansan sus restos junto a los de Umberto II.

La vida de la última reina de Italia estuvo marcada por muchas tragedias. Vivió dos guerras mundiales, un matrimonio infeliz, la agitación política, y el exilio. Desde 1934 a 1944 perdió a su padre, el rey Alberto, y a sus cuñadas, la reina Astrid de Bélgica y la princesa Mafalda de Saboya; en 1992 perdió a su nieto, Rafael, y en 1999 a su yerno –el esposo de María Gabriella- Luis Reyna Corvalán. Todos murieron de forma trágica y prematura. De su hija María Beatriz (cariñosamente llamada "Titti" en la familia), que fue destrozada por su doble pérdida, María-José comentó que las "tres cruces" en su nombre fueron precursoras de la tristeza.María-José, también, portaba muchas cruces; y, al decir de todos, con gran dignidad y fortaleza. Que ella, y sus trágicamente perdidos amores, descansen en paz.