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domingo, 6 de marzo de 2011

Los rangos nobiliarios españoles

En 2009 existían en España 2.974 títulos nobiliarios en posesión de 2.205 personas, según el Ministerio de Justicia. De éstos, cerca de 405 poseen la distinción de Grandes de España (representada por el Consejo de la Diputación Permanente de la Grandeza de España). Solo entre las 9 mayores casas ducales (Alba, Alburquerque, Fernán Núñez, Infantado, Medinaceli, Medina Sidonia, Osuna, Peñaranda, y Villahermosa) suman unos 199 títulos (36 ducados).

En España la posesión de un título de nobleza no supone, hoy en día, ningún privilegio, es una distinción de carácter honorífico acompañada del tratamiento de Excelentísimos Señores para aquellos títulos que poseen la dignidad de Grandes de España y de Ilustrísimos Señores para los demás. Los consortes legales de quienes ostentan las dignidades nobiliarias así como los cónyuges viudos, mientras permanezcan en este estado, disfrutan del mismo tratamiento y honores que sus cónyuges.

El “Caballero de la mano en el pecho”, de El Greco, imagen magistral del noble español del siglo XVI, hombre de la vieja Castilla de honor y profundo sentido religioso


Los títulos nobiliarios estuvieron legalmente abolidos durante la Segunda República Española mediante el Artículo 25 de la Constitución de 1931, restaurándose en 1947 con la promulgación de la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado, por la que Francisco Franco se arrogó el derecho de reconocer y conceder títulos nobiliarios. En la actualidad, los títulos nobiliarios encuentran su encuadre legal en el artículo 62 de la Constitución Española que regula el Derecho de Gracia. Esta legislación protege a sus poseedores legales frente a terceros; los títulos nobiliarios españoles no son, en ningún caso, susceptibles de compra ni venta ya que su posesión se encuentra estrictamente reservada para los parientes consanguíneos de mejor derecho del primer poseedor del título. El uso indebido de títulos nobiliarios está perseguido por la Ley.

Históricamente, existía preferencia masculina a la hora de suceder en un título nobiliario, tal como estableció el Código de las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio en el siglo XIII. No obstante, el Congreso de los Diputados aprobó el 18 de octubre de 2005 el inicio del trámite de una ley que ha igualado a hombres y mujeres en la sucesión de los títulos nobiliarios (no afecta a la Corona). Por lo tanto los títulos son heredados por el primogénito independientemente de su sexo, según la Ley 33/2006, de 30 de octubre, sobre igualdad del hombre y la mujer en el orden de sucesión de los títulos nobiliarios.



Armas de la Casa de Medinaceli, los castillos y leones como descendientes del rey Alfonso X y las lises como descendientes del rey Luis IX el Santo


Ducados

El título de Duque es el de superior rango de la escala nobiliaria. En 2005 existían 153 ducados en posesión de unas 100 familias (entre las casas de Medinaceli, Alba y Osuna suman 24 ducados).

Marquesados

En 2005 existían 1.350 marquesados, de los que 141 son Grandes de España, dignidad que les iguala a los Duques.

Condados

Existen 923 condados, 102 de cuyos titulares son Grandes de España.


La Condesa de Fernán-Núñez (vestida de maja), 1803


Príncipes

Los principados reales (Asturias, Gerona y Viana) son llevados por el heredero del trono español. Sólo un principado noble existe hoy, siendo creado para una familia de Nápoles, cuando la zona estaba bajo el dominio español. Se trata del Principado de Belmonte, que también tiene Grandeza de España.

Belmonte

El Príncipe o Princesa de Belmonte (Principe/Principessa di Belmonte) es un título creado en 1619 para la dinastía fundada por los Barones de Badolato y Belmonte, Condes hereditarios de Lavagna y descendientes directos de la familia papal de Fieschi, ennoblecidos como Condes Palatinos en el siglo XI. El título fue creado con la sucesión según la ley nobiliaria española.

En adición al título principesco, los Príncipes de Belmonte fueron hechos Grandes de España de Primera Clase en 1719 y en 1726 les fue concedido el rango de 'Reichsfürsten', Príncipes del Sacro Imperio Romano, con el tratamiento de Serena Alteza (Durchlaucht). También son portadores de títulos subsidiarios, incluyendo Duque de Acerenza (1593), Marqués de Galatone (1562) y Conde de Copertino (1562).



El Palazzo de los Príncipes de Belmonte, al sur de la costa Amalfitana


El actual poseedor del título mayor es Su Excelencia Don Angelo Granito Pignatelli di Belmonte, 13º príncipe, que sucedió a su padre en 1982. Este principado no se ha convertido en ducado como dispone la legislación moderna, por lo tanto, es probable que la dignidad no sea reconocida en España; la Grandeza correspondiente, sin embargo, no se vería afectada.


Santo Mauro

El título de Príncipe de Santo Mauro de Nápoles pertenecía a la Corona de Sicilia, en posesión española, y fue concedido por el Rey Felipe V de España a Diego de Veintimiglia y Rodríguez de Santisteban por Real Decreto de 11 de septiembre de 1705. En 1862 el título fue suprimido tras el fallecimiento de su última portadora, la VIII Princesa de Santo Mauro de Nápoles, María Dolores de Santisteban y Horcasitas.

Durante la Regencia del Reino en nombre de Alfonso XIII, la Corona española cursó la rehabilitación del título para Mariano Fernández de Henestrosa y Ortiz de Mioño, nieto de la última portadora. Fue habilitado como ducado y no como principado, siendo eliminado el término ¨Nápoles¨ que venía acompañando al principado y pasando a llamarse simplemente Ducado de Santo Mauro. La concesión se realizó por Real Decreto de 14 de junio de 1890.



Casilda de Silva y Fernández de Henestrosa, Duquesa de Santo Mauro, Marquesa de Santa Cruz, es sobrina de Luis Medinaceli


Casilda Fernández de Henestrosa y Salabert, III Duquesa de Santo Mauro y VI Condesa de Estradas, fallecida en 1987, sólo quedó con descendencia femenina, ya que su único hijo varón, Álvaro de Silva, falleció en 1944 durante su adolescencia, por lo que fue sucedida por su hija Casilda de Silva. En 2008 el título pasó al hijo de ésta, Álvaro de Fernández-Villaverde y Silva, que además era poseedor de los títulos de VI Duque de San Carlos, XVII Marqués de Viso y V Marqués de Pozo Rubio.


Rangos menores

Las baronías no existían en el Reino de Castilla, ni en el Reino de Navarra y los Reyes de España no crearon después ninguna baronía adjunta a estos reinos. Sin embargo, sí existen en el Reino de Aragón, tales como el Barón de Polop o Señor de la Baronía de Polop, título relacionado con el dominio de Polop de la Marina. Bajo el Reino de España, la baronía fue otorgada a Don Ruy Díaz de Mendoza y a través del matrimonio de su sobrina con Don Diego Fajardo, el título pasó a esta familia y sus herederos, quienes serían nombrados Marqueses de la Villa de Albudeyte, Condes de Montealegre y Vizcondes de Quintanilla de Flórez. Su última titular fue Doña Ana Agapita de Valda y Teijeiro, XX Baronesa de Polop (1781-1854).


Escudo de la baronía de Polop


La práctica de concesión de estos dominios fue originalmente introducida en España en la Edad Media, muchas veces con el fin de obtener fondos para la Corona, aunque hoy es prácticamente obsoleta como honor hereditario. La doctrina española considera que, mientras los derechos y responsabilidades de los poseedores de dominios fueron abolidos con la Constitución de 1812 en Cádiz, los títulos no y, así, los descendientes de las familias originales son autorizados a continuar usando nominalmente tales títulos.

El título de Señor está fuera de los rangos habituales de la nobleza española, lo que significa que no tiene lugar en el orden de precedencia y permanece único. Muchos de los señoríos españoles se encuentran entre los títulos de más antigua nobleza en España y por lo general se concede el poder político de su titular sobre el señorío.Aunque algunos señoríos fueron creados por los reyes de España, otros existían antes que ellos, y no han sido creados por ningún rey conocido. Por ejemplo, el señor de Vizcaya sería el jefe de Vizcaya, con un alto grado de independencia del rey de Castilla, a quien podría deber o no compromiso de soberanía, pero de quien no era, al menos al principio, un vasallo: cada nuevo señor de Vizcaya debía renovar su juramento al rey. En última instancia, sin embargo, los reyes de Castilla heredaron el señorío. Algunas familias que tienen un señorío son usualmente referidas con un rango baronial fuera de España, como en Rusia, Alemania y, a veces, Bélgica, Francia y Holanda. Un rango familiar a menudo se basa en la antigüedad de la familia.


Tras jurar los Fueros del Señorío de Vizcaya, el rey Fernando el Católico recibe la pleitesía de las Juntas Generales de Vizcaya, reunidas en Guernica, el 30 de julio de 1476.


Otros títulos

  • Infanzón: los descendientes de los hijos del Rey de Aragón que no heredaron el trono.
  • Hidalgo: todos los nobles con título o sin él.
  • Ricohombre: se utilizó durante la Reconquista, es un equivalente a Barón.En el siglo XVII era sinónimo de noble.
  • Condestable: es título hereditario utilizado en los Reinos de Castilla y León para referirse a la segunda persona en poder en el reino, después del rey.
  • Caballero: era muy raro en el reino de Castilla, pero común en el reino de Aragón, donde había cuatro tipos de caballeros:
    * De Espuela Dorada: utilizado por los infanzones que habían sido nombrado caballeros.
    * De Privilegio Real: era un título personal y no heredable a sus descendientes, otorgado por el rey a los Doctores en Derecho (titulares de Doctorado en Derecho). Era utilizado raramente por sus titulares, ya que el grado de doctorado tenía mayores privilegios.
    * Mesnadero: se refería a los hijos no primogénitos de un ricohombre. Desapareció durante el siglo XVIII, cuando los reyes Borbón cambiaron los rangos de la nobleza.
    * Franco: se refería a aquellos que habían sido previamente hijosdalgos o infanzones, pero tenían origen plebeyo.
  • Potestad: sólo en el reino de Aragón, su equivalente es el italiano podestà, un título relacionado con la administración. Desapareció en 1713.
  • Doctor: de hecho, cualquier titular de un doctorado tenía privilegios iguales a los de la alta nobleza. Por ejemplo, los médicos estaban exentos de descubrir su cabeza en presencia del Rey, un privilegio compartido sólo por los Grandes.

Ricohombre y su paje de lanza (1530)


Nobleza menor

La nobleza inferior portaba títulos como Hidalgo, Infanzón (en Aragón) o Escudero, pero éstos no se corresponden con Barón (un título desconocido en la España unida, pero sí en Cataluña). Hidalgo (plural: hijosdalgo) fue el más común. Contrariamente al resto de títulos nobiliarios, el de Hidalgo no se halla conectado a ningún feudo o posesión de tierra, y, por tanto, muchos eran tan pobres como los plebeyos, a pesar de que fueron exentos de impuestos y podían unirse a la administración pública o al ejército. Aunque durante la Edad Media este título era otorgado por el Rey de Castilla como recompensa por cualquier servicio a la Corona (o como forma de reconocer derechos, como en el caso de Vizcaya), de la misma forma “escudero” era otorgado por los logros militares. Cuando la Reconquista terminó, el título de hidalgo, siendo la forma más sencilla de probar la pura sangre, llegó a ser el único título menor en permanecer como rango de la nobleza española.


Ruy López de Villalobos (1500-1544), hidalgo español que exploró las Filipinas y trató, sin éxito, de colonizarlas y establecer una ruta comercial viable con los territorios españoles en América.



lunes, 26 de octubre de 2009

El devenir de la Nobleza española

Los primeros nobles conocidos durante la Restauración de España fueron conocidos como infanzones, caudillos de las casas fuertes (como fueron Don Pelayo en Asturias, en los Pirineos Don García Jiménez, y en Cataluña Don García Íñiguez). Son los verdaderos y antiguos solares de la nobleza en España.


Estos primeros nobles conquistaron desde sus fortalezas muchas tierras y despojos con los que se hicieron poderosos. Heredaban estas posesiones los hijos mayores y los segundos eran pobres llamándose todos infanzones. Posteriormente este nombre se entendió por hijo-dalgo y pertenece ya al romance castellano. Los primeros hijosdalgos fueron aquellos que cuando la tierra se iba conquistando de los moros, salían con sus armas y caballos a ayudar al rey.


Castillo de Almodóvar del Río, Córdoba, Andalucía, construido en el siglo XIII


Posteriormente a los más poderosos ricos-hombres, dignidad que en la misma nobleza eran de mayor valía de la que procedió luego la de los actuales grandes de España. Con el tiempo estas casas nobles llegaron a adquirir tal consideración que se otorgaron no solo a los particulares que se habían distinguido sino a los mismos príncipes de la sangre.

La dignidad de Grande de España gozó de mayores consideraciones relativas al servicio interior de palacio y de la realeza, a los altos mandos militares o a la suprema administración de justicia, es decir, ser Grande de España era como un salvoconducto para aspirar a los cargos más importantes de los distintos reinos en España.

Escudo de Grande

En esta época no solo alcanzaron una estimación honorífica, también disfrutaron de estados y señoríos y fueron pequeños soberanos, relacionándose otros con los reyes mismos por su genealogía o contando entre sus ascendientes a nombres ilustres.


Por tanto los grandes y ricos hombres tuvieron una alta consideración en la monarquía de los siglos medios a la que unieron la influencia que les daba su valor personal, sus riquezas y las grandes fuerzas de que podían disponer, y con las que contribuyeron eficazmente a la restauración de la monarquía y a la expulsión de los sarracenos de España.


Posteriormente fue necesario cortar esta influencia por los perniciosos efectos que se dejaron sentir en los siglos XIII y XIV, ya que dueños los nobles de inmensos estados y acaudillando numerosas huestes que los reconocían por sus señores naturales y les respetaban más que al monarca mismo llegaron a ensorbecerse hasta el extremo de que la Corona tuvo que entrar en vergonzosas transacciones con ellos.


Don Antonio Alfonso Pimentel, XI conde y VIII duque de Benavente (1652- 1677)


Los monarcas se vieron obligados por tanto a dar entrada en las Cortes a los plebeyos, o sea, al estado llano, para hacer causa común contra la nobleza porque el monarca veía cercenada su autoridad por la prepotencia de los nobles.


Reconquistada la monarquía los grandes siguieron el impulso que el trono les daba, porque siempre se retrata la influencia del soberano en los magnates y poderosos que rodean el trono: Con los Reyes Católicos ayudaron en la conquista de Granada e hicieron expediciones al Nuevo Mundo. Con Carlos V vivieron siempre en campaña participando de sus conquistas y laureles y también de sus desaciertos. Con Felipe II de España ya no fueron más que cortesanos empezando su decadencia.
En la época de Felipe IV la mayoría de los nobles en España se emplearon en galantes aventuras y en intrigas palaciegas. Desde esa época en adelante no fueron más que un lujoso adorno del trono y de la monarquía, compuesto de una multitud de títulos que residían y medraban en la Corte para conseguir cargos políticos y gastaban en ella las rentas que les producían sus estados, muchos de ellos en lastimoso abandono.



Blasones de la Casa Alvarez de Toledo, ducado de Alba de Tormes, Grandes de España (1531-1582)

Causas de su decadencia

  • La multitud de nobles ya existente en tiempos de Felipe II.
  • El exceso de títulos concedidos por hechos insignificantes o por compensaciones económicas, lo que llegó a su extremo en reinados de Carlos II y Felipe V.
  • La educación insuficiente que reciben los hijos de la nobleza a partir del siglo XVII.
  • El excesivo orgullo y la creencia de que el trabajo y las actividades económicas degradaban su dignidad.
  • La decadencia económica como consecuencia de la extinción de los señoríos y mayorazgos en el primer tercio del siglo XIX.
  • La emigración de los nobles sancarlinos.

Gregorio de Silva y Mendoza (1649 - 1693) V Duque de Pastrana, IX Duque del Infantado, VII Duque de Lerma, VI Duque de Francavilla, V Duque de Estremera, Príncipe de Eboli, Príncipe de Mélito


La nobleza hoy

En la actualidad un gran número de nobles ocupan lugares relevantes en la vida empresarial y pública española.


La consideración con que se distingue a los descendientes de aquellos que han servido bien a la patria es lo que se llama nobleza heredada. El reconocimiento de los servicios de sus ascendientes tuvo por objeto sin duda estimular a sus sucesores para que siguiesen las huellas de aquéllos y se distinguiesen como ellos por sus talentos, por su celo o por sus grandes servicios.



Recepción a la nobleza española en el palacio real de Madrid