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viernes, 6 de julio de 2012

Princeps, el origen del nombre


Princeps es una palabra latina que significa “primero en el tiempo o el orden; el primero, el jefe, el más eminente, distinguido o noble; el primer hombre, primera persona”. El significado literal es "el que toma primero", de primus (primero) y ceps, que deriva de la raíz capere  (tomar, apoderarse).

Princeps es la raíz y la representación latina de palabras modernas tales como el título inglés y  término genérico prince, así como la versión bizantina del derecho romano fue la base de la terminología jurídica desarrollada en la Europa feudal (y más tarde absolutista).

Antigua Roma

La palabra traducida como “Primer Ciudadano” era un título oficial para el Emperador Romano como determinante del liderazgo de Roma a comienzos del Imperio. Derivaba del Princeps Senatus (esto es, primus inter pares del Senado), quien era el primer miembro en precedencia del Senado Romano. Le fue dado como título especial a  Octavio Augusto (Caesar Augustus) en el 28 a.C. en reconocimiento de su poder y prestigio político. 

Augusto veía con circunspección que el uso de los títulos Rex o Dictator crearía resentimiento entre los senadores y otros hombres influyentes, los cuales habían demostrado antes su desaprobación mediante su apoyo al asesinato de Julio César. Mientras Augusto tenía supremacía política y militar, necesitaba la asistencia de sus compañeros romanos para dirigir el Imperio. En su Res Gestae, el emperador reclama auctoritas (poder de mando) para el princeps (sí mismo).

Este título no pasó a institucionalizarse para transmitirse a los sucesores, a diferencia de otros títulos, tales como Imperator, Caesar, Augustus, Pater Patriae, o Tribunicio Potestate y más tarde Dominus (Señor) y Basileus (la palabra griega para Soberano).



Caesar Augustus, princeps imperator


El Emperador Diocleciano (285-305), padre de la Tetrarquía, fue el primero en dejar de referirse a sí mismo como princeps en conjunto, auto-denominándose dominus ("señor, maestro"), aparentando que el emperador no era verdaderamente un oficio monárquico. El período en que gobernaban los emperadores que se llamaban Princeps –desde Augusto a Diocleciano- es llamado el “Principado”, mientras que bajo Diocleciano comenzó el “Dominado”, en el que la titulación imperial comenzaba con las palabras Dominus noster, “Nuestro señor”.

Cambiando el concepto de emperador de las formalidades republicanas de los primeros tres siglos del Imperio, Diocleciano introdujo un nuevo sistema de reinado, manifestando abiertamente la cruda realidad del poder imperial y adoptando un estilo de gobierno helenístico.

La antigua Roma conoció otro tipo de título principesco: el de princeps juventutis (“el primero entre los jóvenes”), que en el imperio temprano era frecuentemente otorgado a sucesores elegibles del emperador, especialmente entre su familia. Los primeros en ostentarlo fueron los hijos adoptivos de Augusto, Cayo y Lucio.



Gaius Caesar, princeps juventutis


En la administración romana se conoce como Princeps officii a los jefes de los officium (el personal oficial de un dignatario de Roma). Princeps también fue utilizado como título para cargos militares, como los Decurio  princeps (oficial de caballería de las unidades montadas auxiliares del ejército romano), Princeps peregrinorum ("comandante de los extranjeros"): centurión a cargo de las tropas "castra peregrina" (no-itálicas), Princeps praetorii (centurión comandante de la base militar o fuerte), Princeps ordinarius vexillationis (centurión al comando de un vexillatio), Princeps prior (centurión comandante de un manipulus o unidad de dos centurias) y Princeps posterior (diputado del Princeps prior).

Princeps senatus

Como quedó dicho, el princeps senatus era el primer miembro en precedencia del Senado. Aunque oficialmente fuera del cursus honorum (las magistraturas romanas) y sin poseer imperium (esto es, sin autoridad para ejercer poder militar), este cargo traía enorme prestigio al senador que lo portara.


SPQR, siglas de la expresión latina Senatus Populusque Romanus, “”El Senado y el pueblo de Roma”, lema oficial durante la República y el Imperio. Estas letras  figuraban en el estandarte de las legiones romanas hasta la adopción del Labarum (Chi – Rho) por Constantino en el 313 de la era cristiana. Hoy es la divisa de la ciudad de Roma.


El princeps senatus no era un nombramiento de por vida. Era elegido por cada nuevo par de censores (es decir, cada 5 años). Los censores podrían, sin embargo, confirmar un princeps senatus durante un período de otros 5 años. Era seleccionado entre senadores patricios con rango consular, por lo general antiguos censores. El candidato tenía que ser un patricio con impecable historial político, respetado por sus colegas senadores.

El oficio fue establecido en torno al año 275 a. C. Originalmente, la posición del princeps era de honor: tenía el privilegio de hablar primero sobre el tema presentado por el magistrado presidente. Esto daba a la posición gran dignitas, ya que permitía a los princeps establecer el tono del debate en el Senado. En la República tardía y en el Principado, el oficio obtuvo las prerrogativas de los magistrados presidentes y poderes adicionales, a saber:

§ Convocar y levantar la sesión del Senado
§ Decidir su orden del día
§ Decidir dónde la sesión debía tener lugar
§ Imponer el orden y demás normas de la sesión
§ Reunirse, en nombre del Senado, con las embajadas de países extranjeros
§ Escribir, en nombre del Senado, cartas y despachos




Quosque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? (“Hasta cuándo abusarás de nuestra paciencia, Catilina?") El cónsul Cicerón interpela a Lucio Sergio Catilina en pleno Senado.


En el año 80 a. C., se cree que el estatus y la función del cargo fueron cambiados por las reformas constitucionales de Lucio Cornelio Sila. Aunque el término se mantuvo, reflejando el senador que fue nombrado primero en la lista  del Senado promulgado por los censores, las prerrogativas del oficio fueron restringidas. En particular, el honor de hablar por primera vez en cualquier tema debatido en el Senado, una medida de su influencia política, fue retirado de ellos y trasladado al cónsul designado.

Después de la caída de la república romana, el princeps senatus era el emperador de Roma. Sin embargo, durante la Crisis del Siglo III, algunos otros ocuparon el cargo, el futuro emperador Valeriano lo tuvo en el 238, durante los reinados de Maximino el Tracio y Gordiano I.


Un destacado princeps senatus

Publius Cornelius Scipio Africanus, también conocido como Escipión Africano, el Mayor y el Grande, fue un importante político de la República romana que sirvió como general durante la Segunda Guerra Púnica.

Su fama se debe a que fue el único general romano que pudo derrotar a Aníbal, en la batalla de Zama (202 a. C.), victoria que le valió añadir su agnomen, Africano. El hecho de que el pueblo romano le apodara Aníbal Romano demuestra que fue uno de los mejores generales de la Edad Antigua, y el más destacado de la historia de la Antigua Roma antes de Cayo Mario, Cneo Pompeyo Magno y Julio César.


Escipión Africano


Es descrito por las fuentes antiguas como un hombre de carácter benévolo, de ideología liberal, afable y magnánimo. Su genio militar se debió a la perspicacia y al ingenio, esparciendo además entre sus legiones, en varias ocasiones, la idea de que actuaba bajo la protección de los dioses del panteón romano.

Tras celebrar sus triunfos sobre Cartago, con 35 años, Escipión ocupó un puesto en el Senado de Roma. En 199 a. C., Escipión fue elegido censor con Publio Elio Peto y fue electo cónsul por segunda vez en 194 a. C. con Tiberio Sempronio Longo. Al mismo tiempo, los censores le confieren el título de princeps senatus en el año 190 a. C.

Escipión fue testigo en el senado del recrudecimiento de los conflictos externos que amenazaban a la república. Sus últimos años fueron amargados por los continuos ataques de sus enemigos. Él y su hermano Lucio fueron acusados de haber recibido sobornos de Antíoco, rey de Siria, para tratar al monarca con poco rigor y de haberse apropiado de una parte del dinero que había pagado Antíoco al estado romano.

La Clemencia de Escipión. Muestra su devolución de una joven prisionera a su prometido, habiendo rehusado aceptarla como trofeo de guerra de parte de sus tropas.


Escipión se retiró a su casa de campo en Liternum y no regresó a Roma. Nunca se sometería a las leyes del Estado, y por lo tanto decidió expatriarse para siempre. Al morir se dice que había pedido que su cuerpo fuera enterrado allí, y no en su país ingrato. Su requerimiento fue atendido: su tumba aún existía en Liternum en el tiempo de Tito Livio.

lunes, 26 de septiembre de 2011

La corte imperial de Bizancio

El Imperio bizantino contaba con un desarrollado y complejo sistema de burocracia y aristocracia, que fue heredado del Imperio Romano. En la cúspide de la pirámide estaba el Emperador, el único gobernante (autokrator) y ordenado por Dios, pero por debajo de él una multitud de oficiales y funcionarios de la corte operaba la maquinaria administrativa del Estado bizantino. Además, existió un gran número de títulos honoríficos, que el emperador concedía a sus súbditos o a amigables gobernantes extranjeros.


El águila bicéfala de Bizancio con el sympilema, el monograma de la dinastía Paleóloga (de un mural religioso del siglo XIV).



Durante los más de 1.000 años de existencia del Imperio, se utilizaron y dejaron de usar numerosos títulos, según ganaban o perdían prestigio. Al principio los títulos usados en el Imperio eran prácticamente los mismos que en el Bajo Imperio romano, pues Bizancio mantuvo la continuidad romana. En la época de Heraclio, en el siglo VII, muchos de los títulos romanos estaban ya anticuados; en tiempos de Alejo I Comneno, muchos de los cargos eran nuevos o habían cambiado radicalmente de sentido y función, pero se mantuvieron casi sin cambios desde el reinado de Alejo hasta la Caída de Constantinopla en 1453.



En el temprano período bizantino (siglo IV al VII) el sistema de gobierno siguió el modelo establecido a finales de la época romana bajo Diocleciano y Constantino el Grande , con una separación estricta entre los empleos civiles y militares y una escala de títulos correspondientes al cargo, donde la pertenencia o no al Senado era la característica distintiva importante. Después de la transformación del estado bizantino en el siglo VII debido a masivas pérdidas territoriales durante la conquista musulmana, este sistema se desvaneció, y durante el período medio del estado bizantino (de finales del siglo VIII al XI) emergió un nuevo sistema de corte centralizada. En este sentido, nuevos títulos derivaron de los antiguos, ya obsoletos, oficios públicos y dignidades de un cierto nivel se otorgaron en cada oficio. Una clase senatorial permaneció en su lugar, que incorporó una gran parte de la oficialidad superior, como por ejemplo todos los funcionarios del rango protospatario que fueron considerados miembros de ella.



Durante este período, muchas familias siguieron siendo importantes durante varios siglos y varios emperadores surgieron de la aristocracia. Se pueden distinguir dos grupos: una nobleza civil metropolitana y una militar provincial, esta última permaneciendo en una base regional y poseyendo grandes extensiones de tierra, pero al parecer no tenían fuerzas militares propias, en contraste con la Europa Occidental. Los siglos X y XI vieron un aumento en la importancia de la aristocracia y un creciente número de nuevas familias entraron en ella. Las pérdidas catastróficas a finales del siglo XI promovieron nuevamente una reorganización del sistema administrativo imperial, de la mano de la nueva dinastía de los Comneno: las antiguos oficios y títulos cayeron gradualmente en desuso, mientras que una serie de nuevos títulos honoríficos surgieron, lo que significó sobre todo la cercanía de la relación familiar de su receptor con el Emperador.



El imperio Comneno, y más tarde sus sucesores Paleólogos, estaba basado principalmente en la aristocracia de la tierra, manteniendo el gobierno del estado estrictamente controlado por un número limitado de familias aristocráticas emparentadas entre ellas. En los siglos XI y XII, por ejemplo, unas 80 familias de la nobleza civil y 64 de la nobleza militar habían sido identificados, un número muy pequeño para un estado tan grande. Por último, en el sistema Paleólogo se podía discernir la nomenclatura acumulada durante siglos, con antiguos altos rangos que habían sido devaluados y otros tomado su lugar y la vieja distinción entre oficio y dignidad se había desvanecido.


El estandarte imperial bizantino



Títulos del emperador



El emperador bizantino recibía el título de Basileus, término griego para "rey," en sustitución del término arcaico anax, cambio que se produjo durante la Edad Oscura griega.



En principio hacía referencia a cualquier rey del mundo greco-parlante del Imperio romano, como Herodes en Judea. También se usaba para referirse al emperador (sah) de Persia. Heraclio adoptó este título en sustitución del antiguo título latino de Augusto (Augoustos) en 629, y se convirtió así en el término griego para designar al "emperador." Heraclio también utilizó los títulos de autokrator ("autócrata") y kyrios ("señor"). Los bizantinos reservaban el término "basileus" entre los gobernantes cristianos exclusivamente para el emperador en Constantinopla, y se referían en cambio a los reyes europeos occidentales como "rigas", forma helenizada de la palabra latina "rex" (=rey).



Los emperadores que deseaban enfatizar la legitimidad de su ascendencia al trono, añadían a sus nombres el título de porphyrogenitos (castellanizado como "porfirogeneta" o "porfirogénito", "nacido en la púrpura"), con el sentido de que habían venido al mundo en la sala de nacimientos del palacio imperial (llamada "Porphyra" porque estaba recubierta de losas de mármol púrpura), eran hijos de un emperador reinante y, por tanto, legítimos. Este epíteto era elegantemente definido por el poeta Claudiano:



Ardua privatos nescit fortuna Penates; Et regnum cum luce dedic. Cognata potestas excepit Tyrio venerabile pignus in ostro…


La Emperatriz Teodora (consorte de Justiniano I) rodeada de su corte



La forma femenina basilissa se usaba para referirse a la emperatriz. Las emperatrices eran denominadas "Eusebestati Augousta" (=La más Pía Augusta), y también se llamaban Kyria (=Señora) o Despoina (forma femenina de "despotes"). Basileopatōr (βασιλεοπάτωρ), "Padre del Emperador", era un título excepcional, concedido sólo dos veces en la historia de Bizancio. Aunque un basileopator no tenía por qué ser necesariamente el padre del emperador que estuviese entonces en el trono. El primero en usar el título de basileopator fue Zautzes, un noble de época de León VI, y Romano I Lecapeno también uso este título cuando fue regente de Constantino VII. No debe olvidarse que la primogenitura, o incluso la transmisión hereditaria del trono, nunca llegó a estar firme y legalmente establecida en la sucesión imperial bizantina, ya que en principio el emperador romano era elegido por el Senado, el pueblo y el ejército. Este hecho se asentaba firmemente en la tradición "republicana" de Roma, según la cual se rechazaba cualquier forma de herencia del poder y el título imperial consistía teóricamente en la coincidencia de varios cargos de la República en una misma persona.



Muchos emperadores, deseosos de salvaguardar el derecho al trono para sus primogénitos, los coronaban como co-emperadores cuando aún eran niños, asegurándose así que tras su muerte el trono imperial no quedaría vacante ni un instante. En tales casos, no se planteaba el caso de una elección imperial. En otros casos, el nuevo emperador ascendía al trono por ejemplo tras casarse con la viuda del emperador anterior o incluso tras obligar al emperador anterior a abdicar y retirarse a un monasterio como monje. Algunos emperadores también fueron depuestos por incapacidad manifiesta, por ejemplo tras una grave derrota militar, y otros fueron asesinados. Todo esto explica por qué un basileopator (es decir, el padre del emperador o su padre político) no había sido emperador él mismo.


Flavius Augustus Honorius (384–423) fue emperador desde 395 hasta su muerte.



El emperador también recibía los títulos de Autokrator ("Emperador") y Sebastos ("Majestad"), este último era la traducción literal griega de la palabra latina Augustus o Augoustos.



En los últimos siglos del imperio, a los emperadores bizantinos también se les aplicaron los títulos de Khronokrator y Kosmokrator - literalmente, "gobernante del tiempo" y "gobernante del mundo"-.



Títulos imperiales



Estos eran los títulos más altos, usualmente limitados a miembros de la familia imperial o a muy selectos gobernantes extranjeros, cuya amistad el emperador deseaba.



* Despotēs (δεσπότης) - "Señor", el máximo título después del emperador (dicho título sería usado por el heredero del trono bizantino desde 1261. La forma femenina, despoina, se usaba para referirse tanto a una mujer con el cargo de déspota como a la esposa de un déspota.
* Sebastokratōr (σεβαστοκράτωρ) - "Venerable Gobernante": título creado por Alejo I combinando los de autokrator y sebastos. El primer sebastokrator fue el hermano de Alejo, Isaac; en esencia era un título sin contenido, que indicaba simplemente una relación muy cercana con el emperador. Su forma femenina era sebastokratorissa. El primer extranjero en ser llamado sebastokratōr fue Stefan Nemanja de Serbia, a quien le fue dado el título en 1161.


Basil II con su guardia personal



* Kaisar (καῖσαρ) – César, en un principio, como en el Bajo Imperio romano, este título era usado por un co-emperador subordinado o por el supuesto heredero. Cuando Alejo I creó el título de sebastokrator, kaisar pasó a ser el tercero en importancia, y sería el cuarto después de que Manuel I crease el título de despotes. La forma femenina era kaisarissa.
* Nobelissimos (νωβελίσσιμος) - del latín Nobilissimus ("más noble"): originalmente un título dado a los familiares directos del Emperador, subordinados sólo al kaisar. Durante el período de Comneno, el título fue otorgado a los funcionarios y dignatarios extranjeros, diluyendo su estado. El título Prōtonobelissimos fue creado en su lugar, hasta que también comenzó a disminuir, sólo para ser reemplazado por una forma aún más aumentada:
Prōtonobelissimohypertatos.
* Kouropalatēs (κουροπαλάτης) - del latín cura palatii, "encargado del palacio": en la época de Justiniano I, era el oficial a cargo de la gestión del palacio imperial. Sin embargo, la gran autoridad y la riqueza que se derivaba de esta posición, así como la proximidad al emperador, acumulaba un gran prestigio. Fue concedido a importantes miembros de la familia imperial, pero a partir del siglo XI, se redujo y fue concedido por lo general a los gobernantes vasallos de Armenia e Iberia Caucásica.
* Panhypersebastos y Protosebastos – fueron creados a partir de sebastos ("majestad"). Alejo I y los emperadores posteriores crearían numerosos títulos por el procedimiento de añadir pan ("todo"), hyper ("superior"), proto ("primero") y otros prefijos a títulos básicos como sebastos.



Despotes, sebastokrator, kaisar, panhypersebastos y protosebastos eran títulos normalmente reservados a los miembros de la familia imperial y se distinguían por el uso de ropajes determinados y de distintas coronas.



Vestimenta de la Iglesia Ortodoxa luciendo el estilo bizantino



Pansebastohypertatos, panoikeiotatos y protoproedros son ejemplos de los largos títulos que se podían crear añadiendo prefijos. Se trataba de títulos reservados a miembros de la familia imperial desde la época de Alejo I, que indicaban una relación de proximidad con el emperador, pero que carecían de un poder real.



Títulos cortesanos de los siglos VIII a XI



En los siglos VIII al XI, por debajo de los títulos imperiales, los bizantinos distinguían dos categorías distintas de dignidades ( ἀξίαι ): la " dignidad por premio" ( διά βραβείων ἀξίαι ), que eran los títulos de corte puramente honorífico y conferidos por la adjudicación de un símbolo de rango y la "dignidad por proclamación" ( διά λόγου ἀξίαι ), que eran oficios del Estado y otorgados por pronunciamiento imperial.



El primero se dividía en tres categorías, dependiendo de quién era elegible para ellos: diferentes conjuntos de títulos existían para "los barbados" (βαρβάτοι del latín barbati, es decir, no eunucos), los eunucos (ἐκτομίαι) y las mujeres. Los funcionarios del Estado solían combinar títulos de las dos categorías principales, de modo que un alto funcionario sería tanto magistros (un título "de premio") y logotetas tou dromou (un oficio "proclamdo").



Dentro de los títulos "por premio" para los barbados estaba el Magistros (μάγιστρος) o magister officiorum, uno de los más altos funcionarios; el Vestarches (βεστάρχης), "jefe de los vestai", adoptado en la segunda mitad del siglo X para los altos eunucos, que fue otorgado a "barbados" altos oficiales militares y funcionarios judiciales de Constantinopla hasta el siglo XII; el Vestes (βέστης), título etimológicamente conectado al vestiarion, el guardarropa imperial, pero a pesar de los intentos anteriores para conectar el vestai y el título de vestarchēs relacionado, el jefe de la clase de los vestai, con los funcionarios del vestiarion, tal relación no parece haber existido; el Patrikios ( πατρίκιος ) o "patricio", establecido como el más alto título de nobleza por Constantino el Grande, que era otorgado a funcionarios de alto rango, incluidos los eunucos, y los gobernantes extranjeros, el Kandidatos ( κανδιδάτος ), del latín candidatus, llamados así por sus túnicas blancas, eran originalmente eran un selecto grupo de guardias, procedentes de la Scholae Palatinae; el Basilikos mandatōr (βασιλικός μανδάτωρ), "mensajero imperial"; el Vestētōr ( βεστήτωρ ), oficial del guardarropa imperial; el Silentiarios ( σιλεντιάριος ), originalmente un grupo de cortesanos responsable del mantenimiento del orden (incluido el respetuoso silencio) en el palacio.






Por su parte, los títulos "por premio" para los eunucos muchas veces eran los mismos que para los barbados, como el Vestarches (βεστάρχης), el Patrikios, el Vestes, el Prōtospatharios… Otros títulos propios eran Praipositos (πραιπόσιτος), del latín praepositus, "colocado antes"; Primicerio (πριμικήριος), del latín primicerius, "primero en la lista"; Ostiarios (ὁστιάριοs), del latín ostiarius, "portero, ujier"; Koubikoularios (κουβικουλάριος), del latín cubicularius, "chambelán", Nipsistiarios (νιψιστιάριος), del griego νίπτειν, "lavar las manos"), quien portaba un cuenco de oro y piedras preciosas que contenía agua para que el emperador realizara las abluciones rituales antes de salir del palacio imperial o participar en ceremonias.




También hay un solo título especial reservado para las mujeres, el de zostē patrikia (ζωστὴ πατρικία), que se le otorgaba a las damas de honor de la emperatriz y, de acuerdo con Philoteos, era un puesto destacado en la jerarquía, por encima incluso del magistros y proedros y justo debajo del kouropalates. Es el único título propio, de lo contrario las mujeres llevaban las formas femeninas de los títulos de sus maridos.

Oficios de palacio



* Parakoimomenos
- literalmente, "el que duerme cerca", era el Gran Chambelán que dormía en el dormitorio del Emperador. Por lo general, un eunuco, durante los siglos IX y X de los titulares de este oficio a menudo funcionaba como principales ministros de facto del Imperio.



* Protovestiarios - generalmente un pariente menor del emperador, que se encargaba del vestuario personal del monarca, sobre todo en las campañas militares. También era a veces responsable de otros miembros de la casa imperial y de las finanzas personales del emperador. El término más antiguo, desde antes del tiempo de Justiniano I, era curopalata (o kouropalates en griego). Esto se derivaba de kourator (curador), un antiguo funcionario responsable de asuntos financieros. El vestiarios era un funcionario subalterno. La protovestiaria y vestiaria realizaba las mismas funciones para la emperatriz.
* Papías – gran conserje de los palacios imperiales, responsable de la apertura y el cierre de las puertas del palacio todos los días.
* Pinkernes - originalmente copero del emperador, más tarde, un título honorífico de alto nivel. * Kanikleios - el guardián de la escribanía imperial, uno de los altos funcionarios de la cancillería. En el período de Comneno y Paleólogos, algunos de sus titulares eran de facto ministros principales del Imperio.
* Epi tes trapezes - griego: ὁ ἐπὶ τῆς τραπέζης, "el encargado de la mesa", oficiales responsables de atender a la mesa imperial durante los banquetes.
Los bizantinos también contaban con títulos aristocráticos para los miembros inferiores de la familia imperial y para la nobleza de menor rango. Estos títulos solían estar adaptados de términos latinos y en cierto modo eran equivalentes a títulos similares presentes en Europa occidental (que a su vez también se derivaban de términos latinos). Entre éstos se contaban los títulos de prinkeps (príncipe), doux (duque) y komes (conde). También disponían de títulos como kleisourarka, apokomes y akrita, más o menos equivalentes a los de marqués, vizconde o barón.


Portaestandarte



Otros nobles ostentaban títulos relacionados con la casa imperial, como parakoimomenos (guardia personal), pankernes (copero) y megas konostaulos ("gran condestable," a cargo de los establos imperiales).



Títulos de la administración



La vasta administración bizantina disponía de muchos títulos y más variados que los meramente aristocráticos o militares. En Constantinopla se contaban cientos, si no miles, de burócratas en un momento dado. Al igual que la Iglesia y los militares, que llevaban elaborados vestidos diferentes, incluyendo a menudo enormes sombreros. Algunos más comunes, incluidos aquellos que no eran nobles, que estaban al servicio directo del emperador, eran el Prefecto de pretorio, en origen un cargo romano que usaba el jefe del ejército en las mitades oriental y occidental del Imperio; el Protoasekretis, título antiguo del jefe de la cancillería, responsable de los registros oficiales del gobierno; el Logothetes, un secretario de la extensa burocracia, que realizaba diversos trabajos según la posición que ocupase y el Basileopatōr, "Padre del Emperador", un título del que ya hablamos y que ocupó el primer lugar entre los cargos por decreto imperial. Suponía amplios deberes administrativos.



El protoasecretes, logothetes, prefecto, pretor, cuestor, magister y sacellarios, entre otros, eran miembros del Senado bizantino, hasta que, a partir de Heraclio, el Senado pasó a ser una institución cada vez menos presente en el Imperio.






La vida en la Corte



En el pacífico Bizancio Medio, la vida de la corte "se desarrollaba en una especie de ballet", con precisas ceremonias prescriptas para cada ocasión, para mostrar que "el poder imperial podía ser ejercido en armonía y el orden" y "el Imperio podía así reflejar el movimiento del Universo, como fue hecho por el Creador ", de acuerdo con el emperador Constantino Porphyrogenitus , que escribió un Libro de ceremonias describiendo con gran detalle la ronda anual de la Corte. Eran establecidos estilos determinados de vestimenta para diferentes clases de personas, durante ocasiones especiales; en la cena por el santo del emperador o la emperatriz varios grupos de altos funcionarios realizaban "danzas" ceremoniales, un grupo usando "una prenda azul y blanco, con mangas cortas y bandas de oro y aros en sus tobillos. En sus manos sostienen lo que llaman phengia". El segundo grupo hacía lo mismo, pero usando "una prenda verde y roja, dividida con bandas de oro". Estos colores eran las marcas de las facciones de las carreras de carrozas, los cuatro fusionados a sólo los Azules y los Verdes e incorporados en la jerarquía oficial. Al igual que en el Versalles de Luis XIV, la elaborada vestimenta y el ritual de la corte, probablemente era al menos en parte un intento de sofocar y distraer la atención de las tensiones políticas.



Sin embargo, incluso en la época de Ana Comnena, con el emperador alejado en las campañas militares gran parte del tiempo, esta forma de vida había cambiado considerablemente y después de la ocupación Cruzada desapareció casi por completo. La emperatriz iba a la iglesia con un séquito muy inferior al de la reina de Francia, por ejemplo. La familia imperial abandonó en gran medida el Gran Palacio por el relativamente compacto Palacio de Blanquerne.






La corte de Justiniano

lunes, 20 de julio de 2009

El Emperador

Emperador es un título político-militar originado en el Imperio Romano, aunque con frecuencia se llama emperadores a los líderes de ciertos grandes imperios, por asociación con éstos.

En la antigua Roma no existía el título de Emperador, siendo éste más bien una práctica abreviatura para una complicada reunión de cargos y poderes. Tampoco existía ningún título o rango análogo, sino que todos los títulos asociados tradicionalmente al emperador tenían su origen en la época republicana.

En general, no se puede describir a los emperadores como gobernantes de iure. Oficialmente, el cargo de emperador era considerado como de ‘primero entre iguales’ (primus inter pares), y muchos de ellos no llegaron a ser gobernantes de facto, sino que frecuentemente fueron simples testaferros de poderosos burócratas, funcionarios, mujeres y generales.

Su autoridad legal derivaba de una extraordinaria concentración de poderes individuales y cargos preexistentes en la República, más que de un nuevo cargo político.

Estos cargos sólo proporcionaban prestigio (dignitas) a la persona del emperador. Los poderes de éste derivaban de la auctoritas. En la figura imperial se reunían las figuras autoritarias del imperium maius (comandante en jefe militar) y de la tribunicia potestas (máxima autoridad jurídica).

Hasta el siglo III d.C. los títulos normalmente asociados a la dignidad imperial eran Emperador (Imperator, con el significado de comandante supremo militar), César (que originalmente tuvo el significado de cabeza designada, Nobilissimus Caesar) y Augusto (Augustus, con el significado de ‘majestuoso’ o ‘venerable’).

Los últimos emperadores usaron la fórmula Imperator Caesar NN Pius Felix (Invictus) Augustus, donde NN era el nombre individual del emperador de turno, Pius Felix significaba ‘bendito y piadoso’, e Invictus tenía el sentido de ‘nunca derrotado’.

Aunque Octavio Augusto aceptó para sí tan solo el título de princeps civium, en la práctica el título más importante que tenía era el de Imperator o jefe del ejército, porque era éste el último garante de la paz romana después de las cruentas guerras civiles libradas en el último siglo. De esta manera, con el paso del tiempo se fue identificando el título de Emperador con el de amo y señor absoluto de un imperio.



La caída de Roma


Una vez derrumbado el Imperio Romano de Occidente, el Imperio Bizantino se consideró continuador de la tradición romana, aunque sustituyó la cultura latina por la antigua cultura helénica. Los emperadores bizantinos se hicieron llamar con el término griego basileus, que significa rey. Sin embargo, en el ámbito oriental comenzó a cobrar fuerza también el título de Zar, derivado del nombre latino César, y que se aplicó después al Zar de Bulgaria, para ser tomado en su momento por los Zares del Imperio Ruso, una vez caída Constantinopla en manos de los otomanos.

El concepto de «Imperio Romano» sería recuperado en Occidente tras la coronación del rey de los francos Carlomagno como «Emperador Romano» por el Papa de Roma en el año 800. Carlomagno y sus descendientes francos son llamados frecuentemente Emperadores de Occidente, e incluso cuando la desintegración de este Imperio Carolingio era ya patente, el título se conservó para la línea primogénita de la familia.


Carlomagno, Emperador de Occidente (742-814)



Tras la formación de los nuevos reinos de Francia y Germania, pasaría más de medio siglo para que Otón I se convirtiera en líder del nuevo Sacro Imperio Romano en 962, si bien su potestad se reducía, prácticamente, a la fracción oriental del estado carolingio. Esta nueva línea sucesoria estuvo compuesta por regla general de emperadores de origen alemán más que romano, aunque mantuvieron el nombre de «romanos» como símbolo de legitimidad.

Durante siglos se admitió en Occidente que el Papa, como legítimo custodio de la tradición romana, era el único capaz de designar Emperadores. Supuestamente, en la concepción medieval, el mundo estaba bajo la tutela temporal del Emperador, y la espiritual del Papa, como señores conjuntos del mundo cristiano. De esta manera sólo podía haber un único Emperador, con jurisdicción sobre todos los reyes cristianos.

El primer imperio global fue el español, que se llamaba así a la unión de territorios conquistados, heredados y reclamados por España o por las dinastías reinantes en España. Durante los siglos XVI y XVII creó una estructura propia no siendo llamado imperio colonial hasta el año 1768 y en el siglo XIX adquiere estructura puramente colonial. Por primera vez un imperio abarcaba posesiones en todos los continentes, las cuales, a diferencia de lo que ocurría en el Imperio Romano o en el Carolingio, no se comunicaban por tierra las unas con las otras.

Napoleón Bonaparte trató de regresar al modelo imperial romano, por lo que se transformó en cabecilla de un gobierno directorial a la manera romana: el Consulado. El Primer Cónsul finalmente mandó llamar mediante presiones y amenazas al Papa Pío VII para coronarse en París, en 1804, como Emperador de los Franceses.
El Emperador de los Franceses
Napoleón I (1769-1821)

Sin embargo, todavía seguía existiendo el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, a la sazón Francisco II, quien optó por renunciar a su título en 1806 y adoptar el de Emperador de Austria con el nombre de Francisco I. El Imperio Austríaco seguiría siendo, tras el Congreso de Viena de 1815, el heredero del Sacro Imperio y, tras la derrota contra Prusia en la guerra austro-prusiana de 1866, pasaría a llamarse Imperio Austrohúngaro.

En 1871 el Rey Guillermo de Prusia, después de la Guerra franco-prusiana, y considerándose legítimo heredero del Sacro Imperio Romano Germánico, al haber derrotado previamente a Austria-Hungría, se proclamó Emperador de Alemania. Ambos Imperios, Austrohúngaro y Alemán, serían abolidos en 1918 y con ellos se extinguiría la línea del Imperio Romano de Occidente. La del Imperio Romano de Oriente habría desaparecido el año anterior, en 1917, con la caída de los zares en Rusia.

Otros emperadores

El gesto de Napoleón no sólo fue calificado como una usurpación por parte de un advenedizo sin títulos legales ni jurídicos para su acción, sino que además abrió el camino para otros advenedizos que acto seguido se proclamaron Emperadores en los más curiosos lugares de la tierra.

De esta manera, en Haití reinaron los Emperadores Jacobo I de Haití (1804-1806) y Faustino I (1847-1859). En México, el general Agustín de Iturbide se proclamó como Emperador Agustín I en 1821, aunque sería derrocado al año siguiente; en 1864 asumiría Maximiliano I en México, entronizado por los ejércitos de Napoleón III, y duraría en funciones hasta ser fusilado en 1867.
El Emperador de México
Maximiliano I de Habsburgo (1832-1867)

En 1822 se proclamó el Imperio de Brasil, con Don Pedro I como Emperador y después su hijo Don Pedro II, que duraría hasta la proclamación de la República en 1889. La reina Victoria de Inglaterra se proclamaría, a su vez, Emperatriz de la India. Y en 1976 el general africano Jean Bédel Bokassa (admirador de Napoleón Bonaparte) transformó la República Centroafricana en Imperio Centroafricano, y él mismo se proclamó Bokassa I en una desmesurada ceremonia; este dictador duraría hasta 1979, año en que fue derrocado por una sublevación popular.

Algunos títulos de monarcas han sido traducidos a las lenguas europeas como Emperador, pese a que no guardan relación con el Imperio Romano ni sus estados sucesores. Así, los soberanos de Persia o Irán han recibido el título de Emperadores –en realidad, la traducción correcta de Sah sería Rey- desde la creación del Imperio Persa hasta su disolución en 1979. En China el título del monarca era el de Wáng, traducido como rey, y cuando se unificó el país pasó a ser Huángdì lo que se ha traducido como Emperador y ha durado hasta 1912 con la deposición de Puyi. Si bien los soberanos de los grandes estados islámicos no han recibido por la historiografía este título, sino el de Califa o Sultán, se les ha llamado Imperio Abbasida, Imperio Omeya o, más tarde, Imperio Turco u Otomano.

En la actualidad, el único gobernante del mundo que conserva el título de Emperador es el de Japón, si bien no tiene ninguna relación con el título de origen romano y es la traducción al castellano de la palabra tenno, que también puede ser entendida como "rey" o "monarca".

El Emperador de China
Kangxi (1654-1722)

El Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico
Carlos VI (1685-1740)

El Emperador de Alemania
Káiser Guillermo I (1797-1888)

El Emperador de todas las Rusias
Zar Nicolás I (1796-1855)

El Emperador de Brasil
Don Pedro I (1798-1834)

El Emperador de Persia
Fat′h Ali Shah Qajar (1772-1834)
El Emperador de la India
Edward VII del Reino Unido (1841-1910)

El Emperador de Austria
Francisco José I (1830-1916)

El Emperador de Japón
Hirohito Emperador Shōwa (1901-1989)