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miércoles, 2 de febrero de 2011

Austria est imperium optime unita

Federico III de Habsburgo, Sacro Emperador Romano desde 1440, fue quien hizo realidad su monograma AEIOU (“Austria domina el mundo entero”) cuando declaró el ducado de Austria indivisible y comenzó una política de hábiles alianzas y reivindicación de sucesiones que convirtió los nombres de Austria y Habsburgo en sinónimos durante casi seis siglos y medio.

AEIOU o A.E.I.O.U o, era una divisa simbólica utilizada por los emperadores de aquella dinastía. Federico III tenía una afición por las fórmulas míticas, firmando habitualmente edificios y objetos con esas siglas, aunque no explicó su significado en el momento. Poco antes de su muerte afirmó (en alemán) que "Alles ist Erdreich untertan Österreich" o "Todo el mundo es súbdito de Austria." Sin embargo otras interpretaciones se han propuesto, asumiendo que eran un eslogan político, a partir de frases en latín:
  • Austria est imperium optime unita (Austria es el imperio más unido).
  • Austria erit in orbe ultima (Austria será la última (sobreviviente) en el mundo).
  • Austriae est imperare orbi universo (Es el destino de Austria gobernar el mundo entero).
  • Austria est imperatrix omnis universi (Austria es la emperatriz de todo el universo).

Orígenes de Austria

En tiempos antiguos, la tierra de Europa central que es ahora Austria fue ocupada antes de la romanización por diversas tribus celtas. Estuvo habitada inicialmente por ilirios, a los que más tarde se sumarían celtas procedentes del norte. El reino celta de Noricum fue reivindicado por el Imperio romano como provincia. A partir del año 15 a. C. pasó a ser una provincia del Imperio romano. Después de la caída de éste, la zona fue invadida por los bávaros, eslavos y ávaros.

Carlomagno recibiendo la sumisión del rey sajón Widukind (785)


Durante el Periodo de las grandes migraciones, los eslavos emigraron a los Alpes, mezclándose con la población celto-románica, y establecieron el reino de Karantania, que abarcaba gran parte del territorio austríaco del este y central. Mientras, la tribu germánica de los bávaros y los alamanes se mezclaron con la población retorrománica. Bajo la presión de los ávaros, Karantania perdió su independencia ante Baviera en 745 y pasó a ser un margraviato. Durante los siglos siguientes, los asentamientos bávaros descendieron por el Danubio y ascendieron por los Alpes, un proceso por el cual Austria pasó a ser el país de habla germana que es hoy en día.

Los bávaros pasaron a estar bajo el control de los Carolingios y, en consecuencia, formaron un Ducado del Sacro Imperio Romano Germánico. El Duque Tasilón III de Baviera, que quería mantener la independencia bávara, fue derrotado y el poder pasó a Carlomagno en 788. Carlomagno conquistó la zona y alentó a la colonización y el cristianismo. Como parte oriental del reino franco, los principales ámbitos que ahora abarcan Austria fueron legados a la Casa de Babenberg. La zona era conocida como la Marchia Orientalis y fue entregada a Leopoldo I de Austria en 976.

El primer vestigio con el nombre de Austria es de 996, en el que está inscrito como Ostarrîchi, refiriéndose al territorio de la marca de los Babenberg. El término occidental "Austria" no es históricamente determinado, aunque, al parecer, es una traducción de Marchia orientalis, que sólo llegó mucho más tarde.

Primera aparición de la palabra ostarrichi (rodeada de un círculo rojo). La moderna Austria honra este documento, datado en 996, como el fundador de la nación.


En la Edad Media, el Imperio carolingio se estableció en la región. Desde el siglo X al XIII Austria estuvo bajo el dominio de los Babenberg, que fueron sucedidos por la casa de los Habsburgo, cuya historia a partir de este momento y hasta el final de la Primera Guerra Mundial se funde con la de Austria.

Los siguientes siglos se caracterizan en primer lugar por la conformación del país. En 1156 el Privilegium Minus Austria eleva al territorio a la categoría de ducado. En 1192, la familia Babenberg también adquirió el ducado de Estiria.

Con la muerte de Federico II en 1246, la línea Babenberg se extinguió. Otakar II de Bohemia controló efectivamente la Prusia de Austria, Estiria y Carintia. Su reinado llegó a su fin al ser derrotado en Dürnkrut por Rodolfo I de Habsburgo en 1278. De allí en adelante, hasta la Primera Guerra Mundial, Austria fue en gran parte la historia de su dinastía gobernante, los Habsburgo.

El pavo real Habsburgo


La era Habsburgo

En los siglos XIV y XV, los Habsburgo empezaron a acumular otras provincias en las proximidades del Ducado de Austria. En 1438, el duque Alberto V de Austria fue elegido como sucesor de su suegro, el emperador Segismundo. Aunque el propio Alberto sólo reinó durante un año, a partir de entonces todos los emperadores del Sacro Imperio Romano fueron Habsburgo, con una sola excepción.

Asimismo, los Habsburgo comenzaron a acumular territorios lejos de sus tierras hereditarias. En 1477, el archiduque Maximiliano, hijo único del emperador Federico III, se casó con la heredera de Borgoña y, por lo tanto, adquirió la mayor parte de los Países Bajos para la familia. Su hijo Felipe el Hermoso, casado con la heredera de la Corona de Castilla y de Aragón, amplió las posesiones territoriales de los Habsburgo, sobre todo de los españoles. En 1526, a raíz de la batalla de Mohács, los gobernantes de Austria ampliaron sus territorios, con lo que la parte de Bohemia y de Hungría no ocupada por los otomanos quedó bajo su dominio. La expansión otomana en Hungría dio lugar a frecuentes conflictos entre los dos poderes, particularmente evidente en la llamada Guerra Larga de 1593 a 1606.

Federico III de Habsburgo y los blasones de sus dominios


En los siglos XVII y XVIII los Habsburgo ampliaron enormemente sus territorios ante la descomposición del poder otomano (1699 y 1718) y los repartos de la herencia de España (1713-1714) y de Polonia (1772 y 1795). Los reinados de María Teresa (1740-1780) y de su hijo José II (1765-1790) fueron un período de gran desarrollo social y político en la monarquía (abolición de la servidumbre, libertad de culto, abolición de la tortura, reformas administrativa y judicial, centralización administrativa, etc.) dentro del espíritu del Despotismo Ilustrado.

Las guerras napoleónicas fueron una dura prueba para la supervivencia de la monarquía, se disolvió el Sacro Imperio y se creó el Imperio austríaco, de menores dimensiones, pero la victoria reforzó a los Habsburgo, que con su canciller Metternich se convirtieron en los garantes de la restauración (1815-1848). El surgimiento de los nacionalismos y las derrotas exteriores entre 1848 y 1866, que la alejaron definitivamente de Alemania, llevaron a la reorganización de la monarquía, naciendo el Imperio austrohúngaro que ocuparía el último período de la monarquía de los Habsburgo (1867-1918). Este período estuvo caracterizado por los problemas políticos entre las diversas nacionalidades, pero también por un gran desarrollo económico y social y un mayor desarrollo aún en el ámbito de la cultura.


El Emperador José II y su hermano menor, Leopoldo, Gran Duque de Toscana, quien más tarde lo sucedería como Leopoldo II (1769)


La República de Austria

En 1918, tras la derrota en la Gran Guerra y la desmembración del Imperio, se crea la República de Austria Alemana que abarcaba todas las regiones de lengua alemana, siendo modificada por los vencedores de la I Guerra Mundial en el Tratado de Saint-Germain-en-Laye y convirtiéndose en la República de Austria, que abarcaba solo la mitad de la población germánica, una república parlamentaria, que tuvo una vida caracterizada por la permanente crisis económica, política y social. En 1934, el canciller Engelbert Dollfuss estableció una dictadura conservadora, el Austrofascismo, que no pudo hacer frente al empuje anexionista de la Alemania nazi.

Austria fue anexionada por el Tercer Reich en 1938 (el Anschluss) pasando a ser el Ostmark dentro de la Alemania Nazi. Tras la derrota de los nazis, las fuerzas aliadas ocuparon Austria al final de la Segunda Guerra Mundial hasta 1955, año en que el país volvió a ser plenamente independiente con la condición de que permaneciera neutral. Tras el colapso del comunismo en la Europa del Este, Austria incrementó su participación en los asuntos europeos. En 1995 se convirtió en miembro de la Unión Europea y en 1999 adoptó el sistemCursivaa monetario europeo.


Bandera del Estado austríaco (insignia de guerra)

viernes, 19 de noviembre de 2010

Carlos V y el Toisón de Oro

La Orden del Toisón de Oro fue fundada en Brujas por Felipe el Bueno, Duque de Borgoña, el 10 de enero de 1430, durante las fiestas celebradas con motivo de su matrimonio con la infanta Doña Isabel de Portugal, hija del rey Juan I y Felipa de Lancaster. El cronista Georges Chastelain señala que Felipe llevaba largo tiempo meditando sobre la posible creación de una orden caballeresca, pero no acierta a dar una explicación concreta sobre su origen. Uno de los detonantes fue la invitación a ingresar en la prestigiosa Orden de la Jarretera cursada al Duque a través de Jean de Lancaster, duque de Bedford y regente de Francia, en nombre de Enrique VI de Inglaterra. Felipe rechazó educadamente tal ofrecimiento, alegando que planeaba fundar su propia orden cortesana. De este modo logró eludir un juramento de fidelidad que le hubiese puesto a merced del monarca inglés.

Felipe el Bueno fijó «le lieu, chapitre et collège» de la Orden del Toisón de Oro en la desaparecida Sainte-Chapelle del Palacio Ducal de Dijon. En el capítulo XXI de los Estatutos de la Orden, aprobados en Lille en 1431, dejó ordenado que «en el coro de dicho Templo de Dijon se fije sobre la silla del Soberano de esta Orden un escudo, en que estén representadas sus armas e insignias... y ordenamos que se haga lo mismo sobre los asientos de los caballeros de la Orden, según las armas de cada uno»-. Los primeros treinta y un paneles armoriados ya estaban colocados en la sillería en 1433, cuando en ella se celebró el tercer Capítulo de la Orden.


Jean Lefévre, rey de armas Toisón de Oro, entrega el Libro de Estatutos a Felipe el Bueno de Borgoña

Prescribía el ceremonial de la nueva Orden que los escudos de los caballeros decorasen los respaldos de la sillería del templo donde iba a reunirse el Capítulo. Cada escudo, rodeado con el collar del Vellocino y timbrado con un yelmo que siempre mira al altar mayor, era pintado en un panel rectangular de madera de roble cuyas dimensiones suelen aproximarse a 85 x 65 cm. Encima y debajo se escribía en letra gótica el nombre y títulos del caballero que iba a ocupar el sitial, con la particularidad de que en el caso de los fallecidos se suprimía el yelmo con su cimera y se escribía la palabra tréspassé al final del nombre y títulos. Después de la ofrenda de la Santa Misa de Difuntos, estos escudos se llevaban a la nave de la Iglesia para que los fieles rezasen por el alma de los fallecidos. Los escudos de los caballeros que habían sido expulsados de la Orden por haber cometido una falta grave eran cubiertos con pintura negra y sobre ellos se escribían los motivos de su expulsión.

En el plano artístico la sillería del Toisón de Oro de la Catedral de Barcelona supera a las sillerías de coro de la Iglesia de Nuestra Señora de Brujas (1468) y de la Catedral de San Salvador (1478) de la misma ciudad, que han conservado sus tablas armoriadas íntegramente. No tuvieron tanta suerte otras sillerías, aunque han sobrevivido escudos que formaron parte de ellas.


La fantástica sillería del Toisón de Oro en la Catedral de Barcelona

El Capítulo duraba cuatro jornadas del mes de mayo y tenía lugar en un palacio donde los caballeros y el Soberano disfrutaban de pantagruélicos banquetes. Había que acudir varias veces al templo elegido para la celebración de los oficios religiosos, los cuales incluían vísperas vespertinas y cuatro grandes misas cada mañana, celebradas respectiva y sucesivamente por San Andrés, de Requiem por los caballeros difuntos, por el Espíritu Santo (ésta se suprimió más tarde) y por la Virgen María. En días sucesivos los caballeros y el Soberano se reunían en la sillería de la iglesia o en una sala de palacio, donde en el más absoluto secreto era analizado el comportamiento de cada caballero, incluyendo el del Soberano. Otro día eran propuestos y elegidos por votación secreta los aspirantes a ingresar en la Orden. El voto del Soberano valía siempre por dos, e incluso por tres si había empate. Seguía el juramento de los caballeros electos, a los que el Soberano imponía los collares de la Orden. Reuniones sucesivas servían para tomar decisiones de carácter político.

En todos estos actos vestían los caballeros ropa talar, manto y chaperón de lana púrpura con cenefas doradas de fusils y toisones, excepto durante las vísperas, vigilias y misa de Requiem por los fallecidos, a las que acudían con vestiduras negras de paño sin cenefa alguna. En 1473 Carlos el Temerario aumentó el boato, estableciendo el uso de chaperón, ropa talar y manto de terciopelo carmesí, bordado éste con cenefas de oro y forrado interiormente de raso blanco. Continuó el uso de ropas de paño negro durante las ceremonias fúnebres, pero se estableció que a la misa del tercer día, celebrada en honor de la Virgen María, los caballeros acudirían con vestiduras talares blancas de damasco. Carlos V introdujo una última mejora en el Capítulo de 1516, ordenando que las túnicas, mantos y gorras de paño negro, usadas para las vigilias y misas de difuntos, fuesen en adelante de terciopelo negro, con forro de tafetán en las túnicas y de raso liso negro en los mantos. Sobre esta variedad de ropajes centelleaban siempre los collares del Toisón de Oro, que estaban numerados y debían ser devueltos al Tesorero de la Orden cuando moría su poseedor.
Capítulo del Toisón de Oro (1473-1477)


El propio fundador elevó de 25 a 31 el número de caballeros y presidió los capítulos de Lille (1431), Brujas (1432), Dijon (1433), Bruselas (1435), Lille (1436), Saint-Omer (1440), Gante (1445), Mons (1451), La Haya (1456) y Saint-Omer (1461). Su hijo y sucesor Carlos el Temerario sólo tuvo tiempo para reunir dos capítulos: Brujas (1468) y Valenciennes (1473). Ambos soberanos utilizaron la Orden con una doble finalidad: propagandística y política. La primera de ellas estaba sustentada en el brillo de un ceremonial que superaba a los de las cortes regias. En el plano político la Orden posibilitó la cohesión del mosaico multinacional y plurilingüe sujeto a la soberanía del Duque. De hecho, cada Capítulo servía para reunir en torno al Soberano a los aristócratas de esos territorios de lenguas y costumbres tan diferentes, contribuyendo a crear en sus súbditos una suerte de «nacionalismo» borgoñón que todavía permanecerá vivo en la mentalidad del emperador Carlos V.

Pero también sirvió la Orden como instrumento de política exterior, para asegurar las alianzas internacionales. En 1431 fue admitido en ella el renano Federico III, conde de Meurs, y en 1440 los franceses Jean V, duque de Bretaña; Jean II, duque de Alençon; Mathieu de Foix, conde de Comminges, y Charles, duque de Orleans. Pero el auténtico lanzamiento internacional de la Orden del Toisón de Oro comenzó en 1445, cuando Felipe el Bueno entregó el collar a Alfonso V el Magnánimo, rey de Aragón, de Sicilia y de Nápoles. Muerto éste, fueron recibidos en la Orden sus sucesores Juan II, rey de Aragón y de Navarra, en 1461, y los reyes Fernando V el Católico de Aragón y Fernando I de Nápoles, en 1473.


Alfonso V de Aragón, Caballero del Toisón de Oro en 1445

Siguiendo la misma estela recibieron el collar en 1451 Don Juan de Guevara, conde de Ariano, y Don Pedro de Cardona, conde de Golisano, y en 1456 el napolitano Giosia Acquaviva, conde de Terrano. Otros extranjeros admitidos en la Orden fueron Joao de Portugal, duque de Coimbra, en 1456, y Felipe de Saboya, conde de Bresse, en 1468. Carlos el Temerario y el rey Eduardo IV de Inglaterra pusieron el colofón a esta política cuando intercambiaron en 1468 sus respectivas insignias, el collar del Toisón de Oro y la Jarretera, rompiendo la premisa que exigía la pertenencia a una sola orden de caballeros.

En 1478 Maximiliano de Habsburgo, flamante esposo de María de Borgoña, se convirtió en el tercer Jefe y Soberano de la Orden, aunque de modo provisional. Como tal presidió los capítulos de Brujas (1478) y Hertogenbosch (1481), admitiendo a 16 nuevos caballeros, de los cuales 8 eran flamencos, 2 de Borgoña, 2 de Hainaut, 2 de Artois-Picardía, 1 francés y 1 alemán de Liechtenstein. El hijo de María y Maximiliano, llamado Felipe el Hermoso, fue Soberano de la Orden desde 1484, como Duque de Borgoña, llegando a presidir los capítulos de Malinas (1491), Bruselas (1501) y Middelbourg (1505). Al contrario que su padre, Felipe era natural de los Países Bajos, ahora pays de par-deçà, y por ello se atrevió a admitir en la Orden a su abuelo el emperador Federico III, al rey Enrique VII de Inglaterra, a 7 caballeros alemanes, a un francés y a un español, que era su favorito, llamado Don Juan Manuel, Señor de Belmonte. A Maximiliano y a Felipe el Hermoso se debe el renacer de la Orden del Toisón de Oro.


Sitial del emperador Maximiliano I en la Catedral de Barcelona

El capítulo barcelonés, antesala del Imperio de Carlos V

Don Carlos, duque de Luxemburgo, ingresó en la Orden del Toisón de Oro con el número 111 en el XVI Capítulo, reunido en Bruselas en 1501. Fue el quinto Chef et Souverain de la Orden desde 1506, año en que falleció en Burgos su padre Felipe I de Castilla, hasta 1555, año en que renunció a esta dignidad en favor de su hijo el rey Felipe II. Desde 1515 Carlos gobierna en los Países Bajos y al año siguiente se convierte en Rey de las Españas. Bajo su cetro, Castilla se va a erigir en cabeza del primer gran Imperio de la historia con conciencia de abarcar territorios en todo el orbe. Tal poderío adquiere reflejo en la heráldica y en la emblemática de la Monarquía Española, donde se funden definitivamente los símbolos castellano-aragoneses con los austro-borgoñones.

Residía Carlos I en Valladolid, en el Palacio del Marqués de Astorga, en diciembre de 1517, cuando ordenó iniciar los preparativos del XIX Capítulo del Toisón de Oro, que fue el único celebrado fuera de los dominios del Duque de Borgoña. En el Capítulo anterior, reunido en Bruselas en 1516, Carlos I había decidido aumentar el número de caballeros de 31 a 51. Jean van den Perre, orfebre de cámara del Soberano, realizaría la Potence, o collar de ceremonia del rey de armas Toison d'Or, que hubo de ser rediseñado para dar cabida a nuevos esmaltes armoriados, debido a la ampliación del número de caballeros.


La Potence del Toison d’Or conservada en Viena

Van den Perre realizaría a comienzos de 1517 la famosa Potence del Museo de Viena, un collar de oro formado por la habitual cadena de eslabones y pedernales de la que cuelga el Vellocino y por 26 placas trapezoidales y convexas dobles, unidas entre sí mediante bisabras y decoradas con los escudos esmaltados de todos los caballeros. La placa central muestra un rectángulo superior con el blasón del Soberano timbrado de corona real, que fue realizado hacia 1517, y otro rectángulo inferior que incluye las divisas del Fusil y de las Columnas de Hércules con el lema Plus Oultre surmontado de corona imperial, cuyo diseño corresponde a los inicios del siglo XVIII. Las placas podían intercambiarse para sustituir los blasones de los caballeros difuntos por las armas de los nuevos.

En la Catedral de Barcelona, el escultor Antonio Carbonell tallaba a comienzos de 1519 la elaborada decoración de medallones y grutescos a candelieri, en madera dorada, que sirven de marco a las tablas heráldicas de los sitiales, así como las columnillas abalaustradas que separan cada respaldo. Esta decoración abrió los caminos del Renacimiento italiano a la mise en scène de la Orden. Para el Capítulo de 1519 ya estaban instalados, en los accesos a la sillería y en la silla episcopal, los relieves de madera de Ordóñez y Monet con escenas del Antiguo Testamento y de la Pasión, de estilo miguelangelesco.

La espléndida bóveda de la Catedral barcelonesa

Juan de Borgoña pintó los 64 paneles heráldicos de los sitiales. Siguió en ellos la estética tardogótica de los Capítulos del Toisón de Oro, pero introdujo un mayor naturalismo de progenie renacentista. Thomas Isaac, rey de armas Toison d'Or, supervisó personalmente su ejecución, haciendo observar las leyes del blasón y el orden de precedencia en los 50 sitiales de los caballeros, a los que se añaden el del Soberano, el del Emperador Maximiliano, otros 6 respaldos decorados con frases laudatorias, 4 más con divisas borgoñonas y 2 con las fechas de celebración del Capítulo. Hay otros cuatro paneles más estrechos en los chaflanes de los pies, flanqueando al sitial de esquina respectivo. Los errores en los esmaltes de algunos escudos se deben al nefasto repinte que sufrieron en 1748. Pese a ello, podemos afirmar que nos encontramos ante la sillería del Toisón de Oro más bella y suntuosa de Europa.

Su aspecto más interesante radica en el hecho de que la disposición de los sitiales imperial y real responde a los preceptos escritos por Olivier de la Marche en su Espitre pour tenir et célébrer la noble feste du Thoison d'Or, siguiendo en lo demás lo marcado en los Estatutos de la Orden. El punto XVII de estos Estatutos señala que tenían precedencia los emperadores, reyes y duques, viniendo después los caballeros con mayor antigüedad en la Orden y los de mayor edad entre los elegidos en un mismo día. La relación de respeto que hubo entre el emperador Maximiliano I y el rey Felipe I de Castilla, sobrevive entre abuelo y nieto en el coro de la Catedral de Barcelona, donde, a los pies de la sillería y en un plano de igualdad, se disponen los sitiales de ambos. El de Carlos I está ubicado en el lado de la Epístola y el de su abuelo el Emperador se dispone simétricamente en el del Evangelio.

Otro aspecto de la sillería de la Catedral de Barcelona

Armas y divisas

En el sitial del Rey figura su complicada heráldica, flanqueada por dos tablas que conforman una leyenda, escrita en lengua francesa y con letras latinas de oro, que viene a expresar el inmenso poder territorial adquirido por Carlos I:

«TRES HAUT ET TRES EXCELLENT ET TRES PVISSANT ET TRES CATHOLIQVE PRINCE CHARLES ET PAR LA GRACE DE DIEV PREMIER DE CE NOM, ROY DES ESPAIGNES ET DES DEVX SECILLES, DE JHI(E)R(USALE)M ET DES ISLES ET TERRE FIRME DE LA MER OCCIANE, Sr. EN AVEERICQVE, E(T)C(ETERA), ARCHIDVC DAVSTRICE, DVC DE BOVRG(GOGNE), ETC, CHIEF ET SOVERAI(N) DV T(RES) NOBLE ORDRE DE LA THOYSON DOR».

El Rabot, antigua divisa de Juan Sin Miedo

También a los pies de la sillería, pero en lado del Evangelio, se encuentra el asiento reservado al Emperador Maximiliano I, que había fallecido en Wels (Alta Austria) el 12 de enero de 1519. Su escudo aparece todavía timbrado con yelmo y corona imperial, aunque una cartela lateral indica que es trespassé, esto es, difunto.

Continúa la sillería con los asientos de cuatro reyes que en 1519 pertenecían a la Orden. Sus blasones delatan una disposición jerárquica en la que primaba la antigüedad. Cerca del sitial de Carlos I, en el lado de la Epístola, está el asiento del rey Enrique VIII de Inglaterra (1491-1546), elegido en 1505 con el número 119. En el lado opuesto y cerca del de Maximiliano, se dispone el del rey Francisco I de Francia (1494-1547), elegido caballero número 129 en 1516. En dicho capítulo también ingresaron en la Orden los reyes Manuel I de Portugal (1469-1524), con el número 144, y Luis II de Hungría y Bohemia (1506-1526), con el número 145. El orden de precedencia les sitúa frente por frente en la sillería barcelonesa. De este modo quedan en el lado del Evangelio los escudos de Enrique VIII y de Manuel I, y en el de la Epístola los de Francisco I y Luis II. En ambos casos vienen escoltados por las divisas del Rabot y del Fusil, como si fuesen advertidos sobre el poder del Soberano. Ninguno de ellos acudió al Capítulo barcelonés, siendo representados en las ceremonias por sus embajadores respectivos.

Sitiales del Señor de Roeulx, del Infante Don Fernando y del Marqués de Brandeburgo

El Infante Don Fernando (1503-1564) fue elegido caballero del Toisón de Oro con el número 130 en el XVIII Capítulo de la Orden, reunido en Bruselas en 1516. El 12 de noviembre de 1517 en Valladolid se encontró por primera vez con su hermano el rey Carlos I, quien seis días más tarde le impuso el collar del Toisón. Don Fernando no asistió al Capítulo barcelonés, pues tuvo que abandonar España para evitar una posible rebelión y nunca regresó. Su sitial blasonado se encuentra en el lado del Evangelio. Es el quinto a partir del ocupado por la divisa del Fusil en el que utilizó las armas de su hermano con los cuarteles invertidos. Su escudo de armas sufrirá cambios cuando sea coronado Rey de Bohemia y Hungría en 1526, Rey de Romanos en 1531 y Emperador de Alemania en 1558.

Pero el alma de la Orden del Toisón de Oro seguía estando en los antiguos territorios de los Duques de Borgoña. En el XVIII Capítulo reunido en Bruselas en 1516, fueron elegidos 5 caballeros de Flandes y Brabante, 3 de Artois-Picardía, 3 de Borgoña, 2 de Holanda y 2 de Hainaut. Barcelona conoce la elección de 2 de Artois-Picardía: Jacques de Luxembourg, conde de Gavre, y Adrien de Croy, señor de Beaurain.

La elección imperial

Cuando se inició el Capítulo del Toisón de Oro hacía un mes que Carlos I conocía la noticia de la muerte de su abuelo, el Emperador Maximiliano I, por cuya alma hizo celebrar solemnes exequias en la Catedral de Barcelona. Entretanto, Frankfurt era un hervidero de embajadores y banqueros que trataban de conseguir el voto de los siete Príncipes Electores para alguno de los tres candidatos, que eran los reyes de España, Francia e Inglaterra.

Carlos I de España, Emperador electo Carlos V

El 28 de junio de 1519 Carlos fue elegido en Frankfurt «Rey de los Romanos» y «Emperador electo». A comienzos de julio, cuando residía en Molins del Rey, el Rey Carlos I de España recibió la noticia de manos de Federico, Conde Palatino del Rin y embajador de los Príncipes Electores. Después inició el Monarca un largo viaje hacia La Coruña para embarcarse con destino a Aquisgrán, donde sería coronado el 23 de octubre de 1520 en el trono de Carlomagno, aquel soberano medieval que a comienzos del siglo IX había reconquistado Barcelona a los árabes.

Carlos utilizó el Capítulo barcelonés del Toisón de Oro conforme a la tradición borgoñona, como un instrumento de integración de sus variadas posesiones. Mediante un ceremonial que sumergía a los asistentes en un ambiente mágico de destellos dorados, ropajes suntuosos y música sacra, le fue posible arrancar un juramento de fidelidad a la élite de unos territorios cada vez más extensos y diversos. La puesta en escena recreaba el ideal de unidad política expresado en el mito del Rey Arturo y la Tabla Redonda, anunciando una nueva edad dorada en la cual el Soberano y los caballeros del Toisón asegurarían la cohesión política que iba a traer la prosperidad a sus súbditos. Fue también el instrumento diplomático que le sirvió para sellar las alianzas con cuatro monarcas europeos, marcando el punto de partida al renacer de la idea medieval del Imperio Universal Cristiano, que tan presente estará en la Corte de Carlos V.

Sitial de Carlos V (como Carlos I) en la Catedral de Barcelona

Jugó un papel primordial el símbolo. Carlos V flanqueó al final del Capítulo barcelonés la divisa de las Columnas de Hércules pintada a ambos lados de la salida del coro catedralicio, superando los límites del mundo Antiguo. En la puesta en escena se daban cita dos mentalidades diferentes, la medieval, ya en completa decadencia, y la renaciente, que traía consigo profundos cambios sociales. Ambas concepciones del mundo parecían fundirse en el propio soberano y en sus caballeros. Así, por primera vez en la historia de la Orden adoptaron la estética del Renacimiento italiano, pero al mismo tiempo mantuvieron viva la esencia medieval de los relatos troyanos.

martes, 9 de noviembre de 2010

Maximiliano I de Habsburgo

Maximiliano I, hijo de Federico III, Emperador del Sacro Imperio Romano y Leonor de Portugal, fue Rey de los Romanos desde 1486 y Sacro Emperador Romano Germánico desde 1493 hasta su muerte. Reinó junto con su padre por los últimos diez años del reinado de éste, desde alrededor de 1483. Expandió la influencia de la Casa de Habsburgo a través de la guerra y el matrimonio, pero también perdió los territorios de Austria en la Suiza actual en manos de la Confederación Suiza.


Casó en primeras nupcias con la heredera de la Casa de Borgoña, la Duquesa María, hija única de Carlos el Temerario. Con esta unión obtuvo los Países Bajos y una parte de la Francia actual, mientras que Borgoña permanecía en manos francesas. Tuvieron dos hijos: Felipe el Hermoso y Margarita de Austria. Al casarse Felipe con la entonces Princesa Heredera de Castilla, Juana de Trastámara, en 1498, Maximiliano estableció la dinastía de los Habsburgo en España y permitió que su nieto Carlos obtuviera en su momento los tronos de Castilla-León y Aragón, convirtiéndose por lo tanto en el primer de jure Rey de España. Después de haber sobrevivido a su padre Felipe, Carlos sucedió a Maximiliano como emperador en 1519 y gobernó así al mismo tiempo el Sacro Imperio Romano y el Imperio español. Margarita de Austria, por su parte, casó primero con el Infante don Juan, primogénito de los Reyes Católicos, y luego con Filiberto II, duque de Saboya.

Maximiliano I en armadura y corona real


Reinado en Borgoña y los Países Bajos

La futura Emperatriz María descendía de los Duques de Borgoña, una rama lateral de la familia real francesa, con su sofisticada nobleza y cultura cortesana. Había heredado los vastos dominios borgoñones en Francia y los Países Bajos tras la muerte de su padre en la batalla de Nancy el 5 de enero 1477. Ya antes de su coronación como Rey de los Romanos, Maximiliano había decidido asegurar a toda costa esta distante y extensa herencia borgoñona a su familia Habsburgo y se casó con la heredera a mediados de ese mismo año.

El Ducado de Borgoña era también fue reclamado por la corona de Francia en virtud de la ley Sálica y Luis XI impugnó el reclamo de los Habsburgo a la herencia borgoñona. Maximiliano emprendió la defensa de los dominios de su esposa de un ataque del rey francés y derrotó a las fuerzas francesas en el 7 de agosto 1479.


María, la rica heredera borgoñona (Duquesa de Borgoña, Brabante, Limburgo, Lothier, Luxemburgo y Güeldres, Marquesa de Namur, Condesa de Artois, Borgoña, Charolais, Flandes, Hainaut, Holanda, Mâcon, Zelanda y Zutphen)


El contrato de matrimonio entre Maximiliano y María estipulaba que solo los hijos de la novia y el novio tenían derecho a heredar, pero no así el padre sobreviviente. Esta precaria regla fue transformada y dejada de lado por María con la promesa de transferirla como regalo en caso de su muerte. Después de la muerte trágica de María en un accidente de equitación en el 27 de marzo 1482, el objetivo de Maximiliano era ahora asegurar la herencia a uno de sus hijos con María, Felipe el Hermoso.

Algunas de las provincias de Holanda eran hostiles a Maximiliano y firmaron un tratado con Luis en 1482 que obligó a Maximiliano a dar el Franco Condado y Artois al rey de Francia. Maximiliano siguió gobernando el resto de la herencia de María en el nombre de Felipe el Hermoso. Después que la regencia terminó, Maximiliano y Carlos VIII intercambiaron estos dos territorios para Borgoña y Picardía en el Tratado de Senlis (1493). Así, en última instancia, la mayor parte de los Países Bajos se convirtió y permaneció como una posesión Habsburgo.

Reinado en el Santo Imperio Romano

Elegido rey de los romanos (Rex Romanorum) el 16 de febrero 1486 en Fráncfort del Meno por iniciativa de su padre y coronado el 9 de abril en Aquisgrán, Maximiliano también se puso a la cabeza del Santo Imperio Romano a la muerte de su padre en 1493.


La coronación de Maximiliano como rex Romanorum

Como el tratado de Senlis había resuelto las diferencias francesas con el Santo Imperio Romano, el rey de Francia Luis XII había asegurado sus fronteras en el norte y volvió su atención a Italia, donde hizo reclamos por el Ducado de Milán. En 1499/1500 la conquistó y expulsó al regente Sforza Ludovico el Moro al exilio. Esto lo llevó a un conflicto potencial con Maximiliano, quien el 16 de marzo de 1494 se había casado con Bianca Maria Sforza, una hija del duque de Milán y descendiente del rey Juan II de Francia. Sin embargo, Maximiliano no pudo impedir que los franceses se apoderaran de esta ciudad. Se alía entonces con la Liga de Venecia en 1495 y luego con la Santa Liga en 1511, para contener los franceses.


La tercera esposa de Maximiliano, Bianca Sforza

Maximiliano probablemente es más conocido por llevar a cabo la reforma del Reichstag en Worms que concluyó la Reichsreform (Reforma imperial), modificando una parte muy grande de la constitución del Imperio. Debido a la difícil situación interna y externa, también sintió la necesidad de introducir reformas en las tierras de la Casa de Habsburgo, con el fin de financiar su ejército. Usando las instituciones borgoñonas como un ideal, intentó crear un estado unificado. Esto no tuvo mucho éxito, pero uno de los resultados duraderos fue la creación de tres subdivisiones diferentes, que incluían Baja Austria, Alta Austria y Austria Anterior.

En 1508, Maximiliano, con el consentimiento del Papa Julio II, tomó el título de Erwählter Römischer Kaiser ("Electo Emperador Romano"), poniendo fin así a la costumbre de siglos de antigüedad del emperador debiendo ser coronado por el Papa.

Maximiliano recibiendo embajadores de Vassili III Ivanovitch (1510)

Tu felix Austria nube

En el marco del Tratado de Arras, Maximiliano prometió a su hija de tres años de edad, Margarita, al Delfín (más tarde Carlos VIII), hijo de su adversario de Luis XI. Bajo los términos de este compromiso, fue enviada a Luis para ser educada bajo su tutela. A pesar de la muerte del rey en 1483, poco después de que Margarita llegara a Francia, ella permaneció en la corte francesa. El Delfín, ahora Carlos VIII, era aún menor de edad y su regente hasta 1491 fue su hermana, Anne de Francia.

Pese al compromiso de Margarita y su continua presencia en la corte francesa, Anne arregló un matrimonio entre Carlos y Ana de Bretaña. Ella, a su vez, había sido prometida en 1483 y de hecho se había casado por poderes en 1490 con el propio Maximiliano, pero Carlos y su hermana querían su herencia para Francia. El resultado final de todas estas maquinaciones fue que Carlos repudió su compromiso matrimonial con Margarita, cuando llegó a la mayoría de edad en 1491, invadió Bretaña, obligó a Ana de Bretaña a repudiar su matrimonio no consumado con Maximiliano y se casó con ella (tuvieron cuatro niños que murieron en la infancia, y después de que Charles murió, su viuda se casó con su primo y sucesor, Luis XII). Margarita permaneció en Francia hasta 1493, cuando fue finalmente devuelta a su padre.


Ana de Bretaña casó por poderes con Maximiliano de Habsburgo en 1490 pero su matrimonio fue disuelto por el Papa en 1491


A través de sus propios matrimonios (e intentos de matrimonio), Maximiliano trató de extender su esfera de influencia contra la de Francia. Los matrimonios arreglados para sus dos hijos cumplieron con más éxito el mismo objetivo y, después de ingresar al siglo XVI, su búsqueda de emparejamiento se centró en sus nietos, para quienes vio oponer a Francia hacia el este.

Al fin de reducir las presiones crecientes a que estaban sometidos sus territorios por los tratados hechos entre los gobiernos de Francia, Polonia, Hungría, Bohemia y Rusia, así como para asegurar Bohemia y Hungría para los Habsburgo, Maximiliano se reunió con los reyes de la dinastía Jagellon (Ladislao II, rey de Hungría y de Bohemia y Segismundo I, rey de Polonia) en Viena en 1515. Diez años más tarde, puso bajo el control de los Habsburgo al reino de Hungría y de Bohemia, mediante matrimonios arreglados entre su nieta María con Luis, hijo de Ladislao, y su nieto Fernando con Ana, hermana de Luis (María y Fernando eran los hijos de Felipe el Hermoso y Juana la Loca). Tanto Ana como Luis fueron adoptados por Maximiliano luego de la muerte de Ladislao.

Estos matrimonios por razones políticas fueron resumidos en el siguiente dístico elegíaco latino: Bella gerant aliī, tū fēlix Austria nūbe/ Nam quae Mars aliīs, dat tibi regna Venus, "Deja que los otros hagan la guerra, pero tú, oh feliz Austria, cásate; por aquellos reinos que Marte da a los demás, Venus te da a ti.”


Maximiliano y su familia: su hijo Felipe el Hermoso, su esposa María de Borgoña, sus nietos Fernando (I) y Carlos (V) y Luis II de Hungría, esposo de su nieta María de Austria


Sucesión, muerte y legado

Cuando se hizo evidente que las políticas de Maximiliano en Italia no habían tenido éxito y después de 1517 Venecia reconquistó las últimas piezas de su territorio de Maximiliano, el emperador ya comenzó a centrarse exclusivamente en la cuestión de su sucesión. Su objetivo era asegurar el trono a un miembro de su casa y evitar que Francisco I obtuviera el trono. La resultante "campaña electoral" fue debido a una utilización masiva sin precedentes de medios financieros. La familia Fugger proveyó a Maximiliano de un crédito de 1 millón de florines, que se utilizó para sobornar a los príncipes electores. Al principio, esto pareció exitoso y Maximiliano logró obtener los votos de Mainz, Colonia, Brandeburgo y Bohemia para su nieto Carlos V. La muerte del emperador en 1519 pareció poner la sucesión en riesgo, pero en pocos meses la elección de Carlos V fue asegurada.

En 1501 Maximiliano cayó de su caballo. El accidente lo hirió gravemente en la pierna, lo que le causó dolor por el resto de su vida. Algunos historiadores han sugerido que Maximiliano estaba "mórbidamente" deprimido: desde 1514 viajó por todas partes con su ataúd. Murió en Wels, Alta Austria y le sucedió como emperador su nieto Carlos, ya que su hijo Felipe el Hermoso había muerto en 1506.

Armadura trabajada para Maximiliano


Maximiliano fue un gran defensor de las artes y las ciencias y se rodeó de expertos como Joaquín Vadian y Andreas Stoberl (Stiborius), promocionándolos a importantes puestos en la corte. Su reinado vio el florecimiento del primer Renacimiento en Alemania, con artistas como Albrecht Dürer, Albrecht Altdorfer y Hans Burgkmair. Además, Maximiliano tenía una gran pasión por la armadura, no sólo como equipo para la batalla o los torneos, sino como una forma de arte. El estilo de armadura que se hizo popular durante la segunda mitad de su reinado aparecía estriada y trabajada y se conoció como “armadura Maximiliano” luego que la armadura del Emperador enfatizara los detalles en la configuración del mismo metal, en lugar de los grabados o dorados diseños populares del estilo milanés.

Innsbruck, Tirol: Cenotafio de mármol de Maximiliano I, con la estatua arrodillada del emperador en bronce y rodeada por 28 estatuas también de bronce de ancestros y parientes suyos (12 de ellas fueron construidas en vida de Maximiliano)


Maximiliano había designado a su hija Margarita Regente de los Países Bajos y también tutora y educadora de sus nietos Carlos y Fernando luego de la muerte del padre de éstos, Felipe. La archiduquesa cumplió muy bien esta tarea. A través de las guerras y los matrimonios, el emperador extendió la influencia de los Habsburgo en todas direcciones: a los Países Bajos, España, Bohemia, Hungría, Polonia e Italia. Esta influencia durará siglos y forma parte de la historia europea.

viernes, 11 de junio de 2010

El Duque de Borgoña

El Ducado de Borgoña fue uno de los estados más importantes de la Europa medieval, independiente entre 880 y 1482. El feudo del Duque de Borgoña correspondía aproximadamente con la región actual francesa de Borgoña. Gracias a su riqueza y vasto territorio, el ducado fue tanto política como económicamente muy importante. Técnicamente eran vasallos del rey de Francia, pero los duques de Borgoña supieron mantener una política propia.

La dinastía inicial de los Duques de Borgoña se extinguió en 1026, con la muerte sin descendientes del heredero de la casa, el duque Otón Guillermo. Pero el ducado ya había sido anexionado en 1016 por Enrique I que se convirtió en duque en 1016. Enrique concedió el ducado a su hermano Roberto, que funda la rama de la Dinastía de los Capetos. De esta línea descendiente proviene Alfonso Enríquez, el primer rey de Portugal. El último representante de la casa fue Felipe de Rouvres, que murió de peste en 1361. El ducado pasó a la corona francesa.


Juan II El Bueno, al igual que habían hecho ya otros reyes de Francia, repartió el reino entre sus hijos, si bien mantuvo la unidad de la Corona. A Felipe el Valiente, su hijo menor, le concedió en 1363 el ducado de Borgoña. Felipe se casó con Margarita III de Flandes, la única heredera de este condado, que integraba asimismo los de Nevers y Rethel, por lo que este Valois-Borgoña acabó poseyendo una parte tanto del nordeste de Francia como de los territorios pertenecientes ya al Imperio. El duque llevó a cabo una eficaz política matrimonial con sus hijos, a Margarita la casó con el conde de Hainault y de Holanda, a Juan, su heredero, primero con la hermana de este conde y luego con la nieta del emperador Wenceslao de Luxemburgo y a Antonio, conde de Rethel, con la heredera de Luxemburgo.



Dijon: Tumba de los Duques de Borgoña (Jean Sans Peur o Juan I y Margarita de Baviera)


Entonces, el ducado de Borgoña se convirtió en un poderoso principado, de situación estratégica, con dos ramas autónomas: la de los dos Borgoñas y el Charoles y la de Flandes y Artois. El ducado fue apetecido tanto por Francia como por Alemania, que se lo disputaron violentamente. En 1419, al ser asesinado Juan sin Miedo en la lucha por el poder francés, le sucedió como duque de Borgoña su hijo Felipe el Bueno, quien más tarde fundaría la Orden del Toisón de Oro. La corte ducal borgoñona alcanzó un destacado florecimiento artístico y cultural y llegó a ser, por su pompa ceremonial, el modelo de etiqueta para las cortes europeas de esa época.


La fortaleza y prosperidad de Borgoña contrastaban con la decadencia de la dividida Francia de Carlos VII. Primero Felipe el Bueno y luego Carlos el Temerario lucharon contra los sucesivos reyes franceses, quienes les impedían crear un extenso imperio borgoñón, mayor aún al sumar los territorios de Alsacia y el Rin cedidos por Segismundo de Austria a cambio de su apoyo contra los rebeldes suizos.




El Palacio de los Duques de Borgoña en Dijon



El poderoso Carlos de Borgoña solicitó del emperador Federico III de Habsburgo el título de rey, pero este le exigió en contrapartida que la heredera de Borgoña, María, se casase con su hijo, el archiduque Maximiliano. Tras largas negociaciones El Temerario aceptó pero no consiguió su objetivo de ser nombrado rey y fue derrotado y muerto el 5 de enero de 1477 en el sitio de Nancy.


Entonces, toda Europa quería su parte en la sucesión que correspondía a María de Borgoña, la prometida de Maximiliano de Habsburgo. El rey de Francia Luis XI tomó la delantera y se apoderó de las dos Borgoñas, de Picardía, del Artois y de la comarca de Bolonia. María se quedó solamente con los Países Bajos.


Posteriormente, al morir la duquesa de Borgoña en 1482, su esposo Maximiliano I se vio obligado a negociar con el rey de Francia. El Tratado de Arrás dejaba a la Corona francesa la Borgoña y la Picardía, mientras que el Artois y el Franco Condado serían la dote de Margarita de Austria, hija de Maximiliano y de María de Borgoña, que se comprometió en matrimonio al futuro Carlos VIII de Francia. La Casa de Austria conservó los Países Bajos.


El principado que constituía el ducado de Borgoña había dejado de existir. Los Valois-Borgoña también se acabaron, pues su última descendiente, María, al casarse con Maximiliano fortaleció a los Habsburgo y se integró con ellos, desapareciendo su linaje. A sus hijos, Felipe “el Hermoso” y Margarita, se les apellidaría ya “de Austria”. Felipe, casado con Juana la Loca de Castilla, tendría dos hijos emperadores, Carlos V y Fernando I, quienes, por tanto, fueron nietos de María, la última duquesa de una Borgoña autónoma que fue una potencia europea.



Presentación del Armorial ecuestre del Toisón de Oro al duque Philippe de Borgoña



Los duques de Borgoña


Bosónidas

880 - 921 : Ricardo I el Justiciero, primer duque de Borgoña (creado por Luis III)

921 - 923: Raúl I, hijo del anterior. En 923, se convirtió en rey de Francia y cedió el ducado a su hermano.


923 - 952: Hugo el Negro, hermano del anterior.


952 - 956: Gilberto de Chalon.



Robertinos (Capetos)

956 - 965: Otón Enrique, hijo de Hugo el Grande, se casó con Gerberga de Chalon, hija heredera de Gilberto de Chalon.

965 - 1002: Enrique I el Grande, hermano del anterior.


1002 - 1004: Otón Guillermo, Conde palatino de Borgoña, nieto del anterior.



Dominio real (1004-1032)


Roberto II el Piadoso, rey de Francia, sobrino de Otón Enrique y de Enrique I, conquistó el ducado de Borgoña y lo incorporó al dominio real.


Le sucedió su hijo Enrique, quien para terminar la revuelta de su hermano Roberto, le otorgó el ducado de Borgoña, de forma similar a un infantazgo, en 1032 a cambio de renunciar sus pretensiones al trono francés, originándose así una rama menor de la dinastía capetina, la Casa de Borgoña.



La excomunión de Roberto el Piadoso (por haberse negado a anular el matrimonio con su prima hermana Berta de Borgoña)



Casa de Borgoña (Capetos)

1032 - 1076: Roberto I el Viejo, hijo de Roberto II el Piadoso y hermano de Enrique I.


1076 - 1079: Hugo I, nieto del anterior.


1079 - 1102: Eudes I Borrel, hermano del anterior.


1102 - 1143: Hugo II el Pacífico, hijo del anterior.


1143 - 1162: Eudes II, hijo del anterior.


1162 - 1192: Hugo III, hijo del anterior.


1192 - 1218: Eudes III, hijo del anterior.


1218 - 1272: Hugo IV, hijo del anterior.


1272 - 1306: Roberto II, hijo del anterior.


1306 - 1315: Hugo V, hijo del anterior.


1315 - 1349: Eudes IV, hermano del anterior.


1349 - 1361: Felipe I de Rouvres, nieto del anterior.



Dominio Real (1361 - 1363)


A la muerte prematura del duque Felipe I sin descendencia, le sucedió su primo Juan II el Bueno, rey de Francia, según la proximidad de sangre, ya que según primogenitura le hubiese correspondido a Carlos II de Navarra, pero la nobleza borgoñona también sopesó las alianzas e influencias de ambos en la Guerra de los Cien Años. En 1363, Juan II otorgó en infantazgo a su hijo Felipe.

Casa de Valois

1364 - 1404: Felipe II el Atrevido, hijo del rey de Francia Juan II;

1404 - 1419: Juan I Sin Miedo, hijo del anterior;

1419 - 1467: Felipe III el Bueno, hijo del anterior;

1467 - 1477: Carlos I el Temerario, hijo del anterior.



Philippe III le Bon



Después de 1477


Después de la muerte de Carlos el Temerario en la Batalla de Nancy sin descendencia masculina, el rey Luis XI se apoderó del ducado de Borgoña y lo anexionó al dominio real, en base a que los infantazgos se habían reglamentado de forma que al agotarse la descendencia masculina debían incorporarse a la Corona. Pero María, la hija de Carlos el Temerario, se casó con el futuro emperador Maximiliano I de Habsburgo para defender su herencia, y no aceptó la pérdida del ducado, manteniendo así la titulación de duque de Borgoña. Lo mismo hicieron sus descendientes los reyes de España, debido al prestigio que otorgaba a su titular el ser Gran Maestre y Jefe Soberano de la Orden del Toisón de oro. Tanto es así que en la Paz de Cambrai (1529) el emperador Carlos V renunciaba al territorio específico del ducado de Borgoña pero no al título.



Duques titulares de Borgoña (título Habsburgo)



Los Habsburgo continuaron reclamando el ducado de Borgoña, en vano, y reconocieron su pérdida -Paz de Cambrai (1529), Tratado de Cateau-Cambrésis (1559), tratado de Nimega (1678)-. Siguieron manteniéndose como duques titulares.



El matrimonio de Maximiliano I de Habsburgo y de María de Borgoña


1477 - 1482: María de Borgoña, hija de Carlos el Temerario, y esposa de Maximiliano I de Habsburgo, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.


1482 - 1506: Felipe IV el Hermoso, rey de Castilla, hijo de la anterior.


1506 - 1555: Carlos I, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, rey de España, hijo del anterior.


1555 - 1598: Felipe II, rey de España y Portugal, hijo del anterior.


1598 - 1621: Isabel Clara Eugenia y Alberto de Austria, hija y yerno del anterior.


1621 - 1665: Felipe IV, rey de España y Portugal, sobrino de los anteriores y nieto de Felipe II.


1665 - 1700: Carlos II, rey de España, hijo del anterior. Tras la paz de Nimega, se desarticuló definitivamente la herencia territorial de los Valois borgoñones.


Los reyes de España como sucesores siguieron manteniendo la titulación como mero prestigio.



Duque de Borgoña (título francés)


Título del Antiguo Régimen


El título fue otorgado por el rey de Francia a los príncipes y a priori a los primogénitos del Delfín:

1682 - 1711: Luis de Francia (1682 - 1712), duque de Borgoña, hijo de Luis de Francia, llamado el Gran Delfín, y nieto de Luis XIV.

1751 - 1761: Luis de Francia (1751 - 1761), duque de Borgoña, primogénito de Luis de Francia, delfín, y nieto de Luis XV.




Luis de Francia (hijo de Luis XIV y de Maria Teresa de España), El Gran Delfín, y su esposa, Princesa María Ana de Baviera, con sus tres hijos: Luis, El Pequeño Delfín, Felipe (más tarde Felipe V de España) y Carlos (más tarde Duque de Berry).


Título de cortesía


1950 - 1975: Alfonso de Borbón, nieto de Jaime Enrique de Borbón (1908 - 1975), duque de Anjou y de Segovia, tomó de su padre el titulo de duque de Borbón y de Borgoña. En 1975, a la muerte de su padre, se adjudicó el título de duque de Anjou.

lunes, 28 de septiembre de 2009

México: la aventura imperial

El Primer Imperio Mexicano es un período de la historia mexicana que se extendió entre 1822 y 1823, en el que Agustín de Iturbide se erigió como emperador de la nación. La familia Iturbide -originaria del reino de Navarra- había sido ennoblecida por el rey Juan II de Aragón hacia el siglo XV; en el siglo XVIII se estableció en el entonces Virreinato de la Nueva España Don José Joaquín de Iturbide-Arregui quien casó hacia 1772 con Doña María Josefa de Arámburu y Carrillo de Figueroa, también descendiente de una familia noble de Navarra y Vizcaya. El 27 de septiembre, nació su quinto hijo, Agustín.



El Emperador Agustín


Agustín Cosme Damián de Iturbide y Arámburu (1783 - 1824) fue un militar que, durante la guerra de independencia de México, se hizo notable por sus exitosas campañas a favor de las fuerzas realistas. En ese tránsito amasó una fortuna, aprovechando su posición en el ejército. En 1805 se casó con la noble Doña Ana María Josefa de Huarte y Muñiz, hija del acaudalado prócer y poderoso noble Isidro Huarte, intendente provincial del distrito.


En el marco de la reforma liberal en España, en 1821, se entrevistó con uno de los jefes de la resistencia insurgente, Vicente Guerrero, para negociar juntos la independencia. El encuentro fue exitoso, y la reunión fue sellada con el famoso Abrazo de Acatempan. En 1821, en la Ciudad de México, una Junta de 38 miembros presidida por el propio Iturbide proclama el Acta de Independencia del Imperio Mexicano y constituye una Regencia de cinco miembros, con Iturbide como presidente. La Junta Provisional Gubernativa nombra también a Iturbide Generalísimo con el tratamiento de Alteza Serenísima.


Agustín de Iturbide (1822)


El 25 de febrero de 1822 comienza su actividad el Congreso Constituyente del Imperio, que pronto entrará en roces con la Regencia: el Congreso se proclama único representante de la soberanía de la nación. En mayo el sargento Pío Marcha y los soldados del regimiento de Celaya se lanzaron a la calle y proclamaron a Iturbide como emperador de México tras una revuelta militar de sus simpatizantes. El imperio enfrentaba la oposición republicana y la resistencia de algunas guarniciones españolas. Las presiones que recibe Iturbide por parte de sus opositores políticos en la Ciudad de México lo hacen reunir al mismo Congreso que había disuelto antes y abdicar ante él, el 19 de marzo de 1823.

Agustín I de México



El 22 de marzo Iturbide abandonó la capital y el 11 de mayo se embarcó rumbo a Europa. Permaneció un tiempo en Italia, para trasladarse luego a Londres. Poco tiempo después decide volver a México, tras enterarse de las intenciones de la Santa Alianza de enviar fuerzas expedicionarias a México con el fin de reconquistarlo para la Corona Española, pero como había sido declarado enemigo de la Patria por el gobierno de la República fue fusilado de acuerdo con las leyes mexicanas.

El hijo primogénito, Don Agustín Jerónimo de Iturbide y Huarte, Príncipe Imperial de México (1807 - 1866), recibió el título de Su Alteza Imperial (S.A.I.) mientras que sus diez hermanos eran tratados como Su Alteza (S.A.). Todos recibían el tratamiento de Don o Doña, que en España y sus dominios se otorgaba a los pertenecientes a la baja nobleza.


Ana María de Huarte y Muñiz, Emperatriz de México (1822)


Después de la ejecución del Emperador, su familia huyó al extranjero y vivió en Estados Unidos cuatro décadas casi en el anonimato. La ex Emperatriz Doña Ana María Huarte-Muñiz y Carrillo de Figueroa, nieta del Marqués de Altamira, falleció en Estados Unidos, donde varios de sus hijos contrajeron matrimonio. Su nieto Agustín de Iturbide y Green fue adoptado por Maximiliano I como heredero del trono, y fue expulsado de México por Porfirio Díaz. Otro nieto, Salvador de Iturbide y Marzán, recibió también el título de Príncipe durante el reinado de Maximiliano I; contrajo nupcias con una aristócrata austro-húngara y de él queda descendencia, que reside principalmente en Austria.

Los Iturbide se atribuyen la jefatura de la Casa Imperial Mexicana y el derecho de sucesión al trono de México desde 1823 hasta la fecha, salvo el período de 1864-1867, en el que el trono lo ostentaba Maximiliano I de Habsburgo-Lorena. La familia Iturbide no tiene pretensiones sobre el Imperio.


Maximiliano y Carlota


El Segundo Imperio Mexicano fue efímero como el primero. Esta vez fue una pareja importada de Europa llamada a regir los destinos de los mexicanos, aunque todo en la vida de ambos pareció enlazarse para llegar al dramático final. Carlota Amalia, la hija del rey de Bélgica Leopoldo I, de la casa Sajonia-Coburgo-Gotha, tenía 17 años cuando se casó con Maximiliano de Habsburgo, de 25 años, hermano menor del emperador Francisco José de Austria. Después de la boda, el emperador Francisco José los envió como Príncipes de Lombardía a regir esa región de Italia. Lamentablemente para ellos, los habitantes odiaban la dominación austríaca y se sublevaron continuamente. Cuando estalló la guerra y Austria fue derrotada, la pareja real tuvo que dejar Lombardía y refugiarse en el castillo de Miramar, en el golfo de Istria. De príncipes reinantes se convirtieron en monarcas en busca de un trono.


Sin embargo, el destino tejía su trama. Al emperador Napoleón III de Francia y a su esposa, Eugenia de Montijo, se les ocurrió que los jóvenes destronados podían reinar en México, país que ambicionaban los franceses. Carlota y Maximiliano tenían la visión romántica de un México de lindos paisajes y campesinos ansiosos por tener un emperador. Desconocían las ansias de libertad de una nación que luchaba por su independencia desde 1811 y que contaba con un líder del calibre de Benito Juárez. Sin ver lo descabellado de la acción, contando con la ilusoria promesa de la ayuda económica y militar de Francia, partieron hacia México, desdeñando la oferta que les había hecho la reina Victoria de ser reyes de Grecia.


Maximiliano de Habsburgo, Emperador de México (1865)



En 1864 llegaron al puerto de Veracruz, donde los esperaba un frío recibimiento. Al principio, fueron intensamente felices en México. Fijaron su residencia en el castillo de Chapultepec, erigido sobre las ruinas del palacio de Moctezuma II. Aunque Carlota no había logrado tener el hijo que ansiaba, el amor por su marido la llenaba de confianza hacia el futuro. Fascinada con el país, trataba de sentirse mexicana a su manera. Organizaba bailes mientras Maximiliano creaba el protocolo de la corte, como si estuviera en Viena. Sin embargo, pasaba el tiempo y la prometida ayuda francesa no llegaba. El ejército realista iba cediendo ante las huestes de Juárez y, finalmente, las tropas europeas que apoyaban al imperio recibieron la orden de regresar.


Durante esta etapa, Carlota no había cesado de escribir a Eugenia de Montijo, exigiéndole le ayuda prometida, pero en vano. Napoleón III había perdido interés en México. Ante la gravedad de la situación, Carlota decidió entrevistarse con él. Al abordar el barco para ir a Francia, se despidió de Maximiliano con el presentimiento de que no volvería a ver más a su esposo ni a esa tierra que había llegado a querer.


Carlota de Bélgica, Emperatriz de México (1865)


Lo demás ya ha sido escrito. Maximiliano quedó abandonado en México por las cortes europeas que le habían prometido ayuda. Carlota, ignorada por Napoleón III, sólo fue recibida por la emperatriz Eugenia, que no hizo nada por ella. Diariamente le escribía a Maximiliano describiendo sus infructuosas gestiones. Ya a punto de perder la razón, fue a ver al Papa. Le dijo que estaba rodeada de envenenadores y le exigió que la alojaran en el Vaticano.


El emperador Maximiliano fue fusilado el 19 de junio de 1867, cerca de Querétaro. Tenía 35 años. En México, finalmente, se instauró la República. La emperatriz Carlota, enajenada, vivió en el castillo de Bouchout 60 años más, ajena a todos los acontecimientos mundiales. Pasaba sus días escribiéndole cartas a su amado Maximiliano, vagando por el palacio y de vez en cuando entonando el himno imperial de México. Murió a los 86 años, en 1927.