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lunes, 4 de octubre de 2010

Los títulos nobiliarios femeninos


En la nobleza de Inglaterra, Escocia, Irlanda, Gran Bretaña y el Reino Unido, antes que la que la creación regular de títulos vitalicios, la gran mayoría de los títulos de Pares fueron creados para hombres.


George III del Reino Unido, el monarca que más creó Pares femeninos

Los títulos suo jure femeninos son conocidos desde un período temprano aunque la mayoría de ellos eran mujeres a quienes la nobleza les había llegado por herencia. Era muy raro que, antes del siglo XVII, fueran creados títulos para mujeres. Este tipo de nobleza, ya fuera por nueva creación o por herencia, no implicaba un sitio en la Cámara de los Lores y en algunos, pero no todos los casos, la nobleza de primera creación era sólo mientras viviera la titular.

Esta es una lista de títulos de Pares creados para mujeres que no incluye títulos creados para hombres que fueron heredados por mujeres o títulos vitalicios creados desde 1958.

Se dividen en las siguientes categorías:

* Creado por méritos o logros personales
* Teniendo un padre que es Par, pero el cual no podría heredar su título a su hija. Sólo un caso especial podría dar lugar a la anómala situación de plebeyos heredando importantes tierras y propiedades tradicionalmente asociadas al señorío.
* Estrechamente relacionado al monarca reinante (incluyendo muchas amantes reales)
* Creado en honor a un pariente:
- como honor póstumo por un esposo fallecido, a menudo uno que habría recibido un título si no hubiera muerto
- como honor a un esposo que vive, pero que no pudiera o no quisiera aceptar un título por propio derecho
- como honor sobre el título de los hijos, nuevamente en reconocimiento a los logros de un esposo


Los Pares del reino en la Cámara de los Lores durante la apertura del Parlamento


RICHARD II
  • Margaret, Condesa de Norfolk
    Creada Duquesa de Norfolk en la Nobleza de Inglaterra (1397)

HENRY VIII

  • Lady Anne Boleyn
    Creada Marqués de Pembroke en la Nobleza de Inglaterra (1532)
JAMES I
  • Mary Villiers
    Creada Condesa de Bukingham en la Nobleza de Inglaterra (1618)
  • Lettice Digby
    Creada Baronesa Offaly en la Nobleza de Irlanda (1620)
  • Elizabeth Finch
    Creada Vizcondesa Maidstone en la Nobleza de Inglaterra (1623)
Mary Villiers, Condesa de Buckingham


CHARLES I
  • Elizabeth, Lady Richardson
    Creada Lady Cramond en la Nobleza de Escocia (1628)
  • Elizabeth, Vizcondesa Maidstone
    Creada Condesa de Winchilsea en la Nobleza de Inglaterra (1628)
  • Mary (Stafford) Howard
    Creada Baronesa Stafford en la Nobleza de Inglaterra (1640)
  • Elizabeth, Vizcondesa Savage
    Creada Condesa Rivers en la Nobleza de Inglaterra (1641)
  • Alice Dudley
    Creada Duquesa Dudley en la Nobleza de Inglaterra (1644)

CHARLES II
  • Katherine Stanhope
    Creada Condesa de Chesterfield en la Nobleza de Inglaterra (1660)
  • Elizabeth Boyle, Vizcondesa Boyle
    Creada Condesa de Guilford en la Nobleza de Inglaterra (1660)
  • Anne Scott, 4ª Condesa de Buccleuch
    Creada Duquesa de Buccleuch en la Nobleza de Escocia (1663)
  • Mary Grey, Condesa de Kent
    Creada Baronesa Lucas, de Crudwell, en el Condado de Wiltshire, Inglaterra (1663)
  • Bárbara Palmer, Condesa de Castlemaine
    Creada Duquesa de Cleveland, Condesa de Southampton y Baronesa Nonsuch, de Nonsuch Park, Inglaterra (1667)
  • Louise de Kérouaille
    Creada Duquesa de Portsmouth, Condesa de Fareham y Baronesa Petersfield, Inglaterra (1673)
  • Susan Belasyse
    Creada Baronesa Belasyse en la Nobleza de Inglaterra (1674)
  • Anne Murray
    Creada Vizcondesa Bayning, de Foxley, en el Condado de Berkshire, Inglaterra (1674)
  • Sarah Corbet
    Creada Vizcondesa Corbet, de Linchdale, en el Condado de Salop, Inglaterra (1679)
  • Elizabeth Walter
    Creada Condesa de Sheppey en la Nobleza de Inglaterra (1680)
La Condesa de Castlemaine

JAMES II
  • Catherine Sedley
    Creada Condesa de Dorchester y Baronesa Darlington en la Nobleza de Inglaterra (1686)
  • Mary Howard, Baronesa Stafford
    Creada Condesa de Stafford en la Nobleza de Inglaterra (1688)
  • Elizabeth Petty
    Creada Baronesa Shelburne en la Nobleza de Irlanda (1688)

GEORGE I
  • Grace Carteret
    Creada Condesa Granville y Vizcondesa Carteret en la Nobleza de Gran Bretaña (1715)
  • Melusine von der Schulenburg
    Creada Duquesa de Munster, Marquesa y Condesa de Dungannon, y Baronesa Dundalk en la Nobleza de Irlanda (1716)
  • Melusine, Duquesa de Munster
    Creada Duquesa de Kendal, Condesa de Feversham, y Baronesa Glastonbury en la Nobleza de Gran Bretaña (1719)
  • Condesa Sophia von Platen
    Creada Condesa de Leinster en la Nobleza de Irlanda (1721)
  • Sophia, Condesa de Leinster
    Creada Condesa de Darlington y Baronesa Brentford en la Nobleza de Gran Bretaña (1722)
  • Melusina von der Schulenburg
    Creada Condesa de Walsingham en la Nobleza de Gran Bretaña (1722)
Armas de la Duquesa de Kendal


GEORGE II
  • Amalie von Wallmoden
    Creada Condesa de Yarmouth en la Nobleza de Gran Bretaña (1740)
  • Elizabeth Mason
    Creada Vizcondesa Grandison en la Nobleza de Irlanda (1746)
  • Hester Grenville
    Creada Condesa Temple en la Nobleza de Gran Bretaña (1749)
  • Ellis Bermingham
    Creada Condesa de Brandon en la Nobleza de Gran Bretaña (1758)

GEORGE III

  • Mary Stawell
    Creada Baronesa Stawell, de Somerton, en el Condado de Somerset, Gran Bretaña (1760)
  • Hester Pitt
    Creada Baronesa Chatham, de Chatham, en el Condado de Kent, Gran Bretaña (1761)
  • Mary Stuart, Condesa de Bute
    Creada Baronesa Mount Stuart, de Wortley, en el Condado de York, Gran Bretaña (1761)

Blasones de los Condes de Bute

  • Caroline Fox
    Creada Baronesa Holland, de Holland, en el Condado de Wiltshire, Gran Bretaña (1762)
  • Elizabeth Rowley
    Creada Vizcondesa Langford y Baronesa Summerhill, en la Nobleza de Irlanda (1766)
  • Elizabeth Mason, Vizcondesa Grandison
    Creada Condesa Grandison y Vizcondesa Villiers en la Nobleza de Irlanda (1767)
  • Caroline Townshend
    Creada Baronesa Greenwich en la Nobleza de Gran Bretaña (1767)
  • Catherine Perceval, Condesa de Egmont
    Creada Baronesa Arden, de Lohort Castle, en el Condado de Cork, Irlanda (1770)
  • Elizabeth Campbell, Duquesa de Argyll
    Creada Baronesa Hamilton de Hameldon, de Hameldon, en el Condado de Leicester, Gran Bretaña (1776)
  • Christiana Hely-Hutchinson
    Creada Baronesa Donoughmore, de Knocklofty, en el Condado de Tipperary, Irlanda (1783)
  • Elizabeth Pakenham
    Creada Condesa de Longford en la Nobleza de Irlanda (1783)
  • Margaretta Amelia Foster
    Creada Baronesa Oriel de Collon en la Nobleza de Irlanda (1790)
  • Sarah Cavendish
    Creada Baronesa Waterpark en la Nobleza de Irlanda (1792)
  • Mary Verney
    Creada Baronesa Fermanagh en la Nobleza de Irlanda (1792)
  • Laura Pulteney
    Creada Baronesa Bath en la Nobleza de Gran Bretaña (1792)
  • Alice (Forward) Howard
    Creada Condesa de Wicklow en la Nobleza de Irlanda (1793)
  • Susanna Hood
    Creada Baronesa Hood, de Catherington, en el Condado de Southampton, Gran Bretaña (1795)
  • Anne Wolfe
    Creada Baronesa Kilwarden en la Nobleza de Irlanda (1795)
  • Anne, Lady Crofton
    Creada Baronesa Crofton en la Nobleza de Irlanda (1797)
  • Margaretta Amelia Foster, Baronesa Oriel
    Creada Vizcondesa Ferrard en la Nobleza de Irlanda (1797)
  • Grace Toler
    Creada Baronesa Norwood, de Knockalton, en el Condado de Tipperary, Irlanda (1797)
  • Rose ffrench
    Creada Baronesa ffrench, de Castle ffrench, en el Condado de Galway, Irlanda (1798)
  • Dorcas, Lady Blackwood
    Creada Baronesa Dufferin y Claneboye, de Ballyleidy y Killyleagh, en el Condado Down, Irlanda (1800)
  • Mary Nugent-Temple-Grenville
    Creada Baronesa Nugent, de Carlanstown, en el Condado de Westmeath, Irlanda (1800)
  • Mary Abercromby
    Creada Baronesa Abercromby de Tullibody y Aboukir Bay en la Nobleza del Reino Unido (1801)
  • Mary Hill, Marquesa de Downshire
    Creada Baronesa Sandys, de Ombersley, en el Condado de Worcester, Reino Unido (1802)
  • Charlotte Gleadowe-Newcomen
    Creada Vizcondesa Newcomen en la Nobleza del Reino Unido (1802)
  • Laura, Baronesa Bath
    Creada Condesa de Bath en la Nobleza del Reino Unido (1803)
  • Amabel Hume-Campbell, 5ª Baronesa Lucas
    Creada Condesa de Grey en la Nobleza del Reino Unido (1816)

La Marquesa de Downshire


GEORGE IV

  • Lady Charlotte Strutt
    Creada Baronesa Rayleigh de Terling Place, en el Condado de Essex, Reino Unido (1821)
  • Catherine Vesey
    Creada Baronesa FitzGerald y Vesey en la Nobleza de Irlanda (1826)
  • Joan Scott Canning
    Creada Vizcondesa Canning en la Nobleza del Reino Unido (1828)

WILLIAM IV

  • Margaret Talbot
    Creada Baronesa Talbot de Malahide en la Nobleza de Irlanda (1831)
  • Sophia Wykeham
    Creada Baronesa Wenman en la Nobleza del Reino Unido (1831)
  • Mary Campbell
    Creada Baronesa Stratheden, de Cupar, en el Condado de Fife, Reino Unido (1831)
VICTORIA
  • Lady Cecilia Letitia (Gore) Buggin
    Creada Duquesa de Inverness en la Nobleza del Reino Unido (1840)
  • Anne, Duquesa de Sutherland
    Creada Condesa de Cromartie, Vizcondesa Tarbat, de Tarbat en el Condado de Cromartie, Baronesa Castlehaven, de Castlehaven, en el Condado de Cromartie, y Baronesa MacLeod, de Castle Leod, en el Condado de Cromartie, Reino Unido (1861)
  • Elizabeth Sackville-West
    Creada Baronesa Buckhurst, de Buckhurst, en el Condado de Sussex, Reino Unido (1864)
  • Mary Disraeli
    Creada Vizcondesa Beaconsfield en la Nobleza del Reino Unido (1868)
  • Angela Burdett-Coutts, 1º Baronesa Burdett-Coutts
    Creada Baronesa Burdett-Coutts, de Highgate y Brookfield, en el Condado de Middlesex, Reino Unido (1871)
  • Augusta Cavendish-Bentinck
    Creada Baronesa Bolsover, de Bolsover Castle, en el Condado de Derby, Reino Unido (1880)
  • Agnes Macdonald, Baronesa Macdonald de Earnscliffe
    Creada Baronesa Macdonald de Earnscliffe en la Nobleza del Reino Unido (1891)
  • Emily Danvers Smith
    Creada Vizcondesa Hambleden en la Nobleza del Reino Unido (1891)
  • Henrietta Carleton
    Creada Baronesa Dorchester, de Dorchester, en el Condado de Oxford, Reino Unido (1899)
Anne, Duquesa de Sutherland

GEORGE V
  • Anne Cave
    Creada Condesa Cave de Richmond en la Nobleza del Reino Unido (1928)

GEORGE VI

  • Muriel FitzRoy
    Creada Vizcondesa Daventry, de Daventry, en el Condado de Northampton, Reino Unido (1943)

Arbury Hall, residencia ancestral de los Vizcondes Daventry



ELIZABETH II

La soberana actual ha nombrado solamente Baronesas (Ladies del Parlamento), según la lista que sigue.

La Baronesa Llewelyn-Davies of Hastoe (1967)
La Baronesa Sharples (1973)
La Baronesa Falkender (1974)
La Baronesa Lockwood (1978)
La Baronesa McFarlane of Llandaff (1979)
La Baronesa Platt of Writtle (1981)
La Baronesa Gardner of Parkes (1981)
La Baronesa Carnegy of Lour (1982)
La Baronesa Nicol (1983)
La Baronesa Cox (1983)
La Baronesa Warnock (1985)
La Baronesa Turner of Camden (1985)
La Baronesa Hooper (1985)
La Baronesa Blackstone (1987)
La Baronesa Oppenheim-Barnes (1989)
La Baronesa Eccles of Moulton (1990)
La Baronesa Brigstocke (1990)
La Baronesa Cumberlege (1990)
La Baronesa Hollis of Heigham (1990)
La Baronesa Dunn (1990)
La Baronesa James of Holland Park (1991)
La Baronesa Seccombe (1991)
La Baronesa Hamwee (1991)
La Baronesa Hilton of Eggardon (1991)
La Baronesa Mallalieu (1991)
La Baronesa O'Cathain (1991)
La Baronesa Perry of Southwark (1991)
La Baronesa Chalker of Wallasey (1992)
La Baronesa Thatcher (1992)
La Baronesa Jay of Paddington (1992)

La Baronesa Llewelyn-Davies


La Baronesa Williams of Crosby (1993)
La Baronesa Gould of Potternewton (1993)
La Baronesa Dean of Thornton-le-Fylde (1993)
La Baronesa Miller of Hendon (1993)
La Baronesa Farrington of Ribbleton (1994)
La Baronesa Rawlings (1994)
La Baronesa Thomas of Walliswood (1994)
La Baronesa Hogg (1995)
La Baronesa Smith of Gilmorehill (1995)
La Baronesa Lloyd of Highbury (1996)
La Baronesa Hayman (1996)
La Baronesa Wilcox (1996)
La Baronesa Symons of Vernham Dean (1996)
La Baronesa Ramsay of Cartvale (1996)
La Baronesa Anelay of St Johns (1996)
La Baronesa Byford (1996)
La Baronesa Emerton (1997)
La Baronesa Knight of Collingtree (1997)
La Baronesa Fookes (1997)
La Baronesa Ludford (1997)
La Baronesa Pitkeathley (1997)
La Baronesa Rendell of Babergh (1997)
La Baronesa Kennedy of The Shaws (1997)
La Baronesa Maddock (1997)
La Baronesa Scotland of Asthal (1997)
La Baronesa Linklater of Butterstone (1997)
La Baronesa Nicholson of Winterbourne (1997)
La Baronesa Young of Old Scone (1997)
La Baronesa Goudie (1998)
La Baronesa Buscombe (1998)
La Baronesa Thornton (1998)
La Baronesa Crawley (1998)
La Baronesa Miller of Chilthorne Domer (1998)
La Baronesa Sharp of Guildford (1998)
La Baronesa Richardson of Calow (1998)
La Baronesa Warwick of Undercliffe (1999)
La Baronesa Stern (1999)
La Baronesa Hanham (1999)
La Baronesa Prashar (1999)
La Baronesa Howells of St Davids (1999)
La Baronesa Massey of Darwen (1999)
La Baronesa Wilkins (1999)
La Baronesa Barker (1999)
La Baronesa Blood (1999)
La Baronesa Ashton of Upholland (1999)
La Baronesa McIntosh of Hudnall (1999)
La Baronesa Gale (1999)
La Baronesa Whitaker (1999)
La Baronesa Harris of Richmond (1999)
La Baronesa Greengross (2000)
La Baronesa Northover (2000)
La Baronesa Billingham (2000)
La Baronesa Cohen of Pimlico (2000)
La Baronesa Andrews (2000)
La Baronesa Gibson of Market Rasen (2000)
La Baronesa Scott of Needham Market (2000)


La Baronesa Kennedy


La Baronesa Walmsley (2000)
La Baronesa Noakes (2000)
La Baronesa Boothroyd (2001)
La Baronesa Greenfield (2001)
La Baronesa Morgan of Huyton (2001)
La Baronesa Howarth of Breckland (2001)
La Baronesa Finlay of Llandaff (2001)
La Baronesa Howe of Idlicote (2001)
La Baronesa Golding (2001)
La Baronesa Hale of Richmond (2004)
La Baronesa Falkner of Margravine (2004)
La Baronesa Henig (2004)
La Baronesa Morris of Bolton (2004)
La Baronesa Wall of New Barnet (2004)
La Baronesa Prosser (2004)
La Baronesa Morgan of Drefelin (2004)
La Baronesa Neuberger (2004)
La Baronesa Murphy (2004)
La Baronesa Young of Hornsey (2004)
La Baronesa Bonham-Carter of Yarnbury (2004)
La Baronesa McDonagh (2004)
La Baronesa Royall of Blaisdon (2004)
La Baronesa D'Souza (2004)
La Baronesa Fritchie (2005)
La Baronesa Taylor of Bolton (2005)
La Baronesa Morris of Yardley (2005)
La Baronesa Shephard of Northwold (2005)
La Baronesa Clark of Calton (2005)
La Baronesa Tonge (2005)
La Baronesa Bottomley of Nettlestone (2005)
La Baronesa Adams of Craigielea (2005)
La Baronesa Corston (2005)
La Baronesa Deech (2005)
La Baronesa Valentine (2005)
La Baronesa Thomas of Winchester (2006)


La Baronesa Hayman, actual Lord Speaker (Presidente) de la Cámara de los Lores

La Baronesa Quin (2006)
La Baronesa Kingsmill (2006)
La Baronesa Verma (2006)
La Baronesa Jones of Whitchurch (2006)
La Baronesa Ford (2006)
La Baronesa Butler-Sloss (2006)
La Baronesa Paisley of St. George's (2006)
La Baronesa Meacher (2006)
La Baronesa Coussins (2007)
La Baronesa Campbell of Surbiton (2007)
La Baronesa Vadera (2007)
La Baronesa Warsi (2007)
La Baronesa Neville-Jones (2007)
La Baronesa Garden of Frognal (2007)
La Baronesa Afshar (2007)
La Baronesa Manningham-Buller (2008)
La Baronesa Campbell of Loughborough (2008)
La Baronesa Kinnock of Holyhead (2009)
La Baronesa O'Loan (2009)
La Baronesa Sherlock (2010)
La Baronesa Armstrong of Hill Top (2010)
La Baronesa Wheeler (2010)
La Baronesa Hayter of Kentish Town (2010)
La Baronesa Hussein-Ece (2010)
La Baronesa Ritchie (2010)
La Baronesa Benjamin (2010)
La Baronesa Donaghy (2010)
La Baronesa Smith of Basildon (2010)
La Baronesa Liddell of Coatdyke (2010)
La Baronesa Browning (2010)
La Baronesa Stedman-Scott (2010)
La Baronesa Newlove (2010)
La Baronesa Parminter (2010)
La Baronesa Hughes of Stretford (2010)
La Baronesa Nye (2010)
La Baronesa Healy of Primrose Hill (2010)
La Baronesa Eaton (2010)

George VI del Reino Unido, padre de Elizabeth II, el último rey que creó un título de Par para una mujer


lunes, 12 de abril de 2010

El Marqués de Cuevas




El Marqués George de Cuevas, nacido en Chile como Jorge Cuevas Bartholín (1885-1961), fue un excéntrico empresario de ballet y mecenas de las artes, figura renombrada de la alta sociedad francesa y norteamericana, aunque más conocido por dirigir su propia compañía, el Grand Ballet du Marquis de Cuevas, fundada en 1944 como el Ballet International.


Era hijo de Eduardo Cuevas Avaria (1821-1897), político y diplomático chileno, y de su tercera esposa, María Manuela del Carmen Bartholín de la Guarda, quien era mitad danesa. Aunque aparentemente era homosexual, viviendo en Francia conoció a Margaret Strong Rockefeller (1897–1985) -nieta por vía materna del co-fundador de la Standard Oil, el magnate John D. Rockefeller-, con la que se casó en París el 3 de agosto de 1927. Ese día recibió, por decreto real del monarca español, el título de Marqués de Piedrablanca de la Guana (de acuerdo a Vanity Fair, fue un título adquirido por Cuevas posiblemente gracias a su millonaria novia), aunque quiso ser conocido como Marqués de Cuevas hasta el día de su muerte.


Por la época de la boda, Cuevas servía como secretario de la Legación Chilena en Londres; la novia había crecido en Italia y estudiado química en la Universidad de Cambridge. Tuvieron dos hijos: Elizabeth (Bessie) en 1929 y John en 1931. Su hija sería más tarde la escultora Elizabeth Strong-Cuevas. Instalado en Estados Unidos se convirtió en patron del pintor español Salvador Dalí­, instaló una tienda para damas llamada “Irfé” y, apasionado balletómano, fundó su propia compañí­a de ballet con el dinero de su esposa.



“Retrato del Marqués de Cuevas”, de Salvador Dalí, 1942


En julio de 1940 se había naturalizado ciudadano de los Estados Unidos en New Jersey, renunciando a su marquesado y convirtiéndose legalmente en George de Cuevas. Su título, sin embargo, continuó siendo usado socialmente en los reportes de prensa. Cuevas y su esposa fueron sponsors de una exhibición de arte que incluía antiguos maestros y modernos franceses prestados de colecciones privadas y valuados en 30 millones de dólares. En 1944 creó la compañía Ballet International, en la ciudad de Nueva York, actuando en el hoy inexistente Columbus Circle.



Los Ballets de Montecarlo


La compañía tuvo varios nombres: el Nouveau Ballet de Monte Carlo o el Grand Ballet de Montecarlo y luego el Grand Ballet du Marquis de Cuevas, pero comúnmente los balletómanos le llamaban el Ballet de Cuevas. En 1947 la ballerina Rosella Hightower aceptó una invitación del marqués para unirse a su nueva compañía. La presencia de la coreógrafa Bronislava Nijinska fue uno de los principales factores en la decisión de Hightower. Nijinska coreografió para Hightower el rutilante y virtuoso Rondo Capriccioso. Además de los bailes clásicos, las actuaciones de la primera bailarina incluyeron Piège de Lumière, del maestro John Taras, pieza en la cual ella desempeñaba el rol de una mariposa en un bosque tropical que encantaba a un grupo de convictos escapados de la cárcel.

Inusualmente para una compañía europea, Cuevas tenía una fuerte presencia de bailarines norteamericanos, entre ellos Rosella Hightower, Marjorie Tallchief, William Dollar y George Skibine. También incluyó en su repertorio ballets de coreógrafos de aquel país. Cuevas contrató los más grandes nombres de la danza de la época, incluyendo Markova, Toumanova, Massine, Lichine, y Bruhn.


Rosella Hightower y George de Cuevas (Londres, 1954)


El Marqués era una figura rutilante, muy querido por el público francés, y daba frecuentes y elaborados bailes. En 1953 ofreció "El Baile del Siglo" en el Chiberta Country Club, de Biarritz, al que asistieron 2.000 personas con disfraces del siglo XVIII. Cuevas, vestido en lamé dorado y un aparatoso cubrecabeza con altas plumas de avestruz, figuraba el Rey de la Naturaleza, mientras su cuerpo de ballet representaba el Acto II de “El Lago de los Cisnes” sobre una balsa en el medio de un lago. El acontecimiento fue considerado una de las fiestas más lujosas de todos los tiempos, por el que Cuevas mereció críticas hasta del Vaticano, que le recriminó el despilfarro.




"El Rey de la Naturaleza” rodeado de su séquito el día de su célebre baile del siglo XVIII



Al “divino Marqués” le gustaba entretener y llenaba sus casas con figuras de la sociedad, títulos de nobleza, celebrados artistas y bailarines. Era constante el flujo de emigrados rusos. “En las fiestas de Cuevas estaban la Reina Madre de Egipto, Maria Callas y, por supuesto, Salvador Dalí, quien era regular en su casa”, cuenta Mafalda Davis, una relaciones públicas de origen egipcio que era gran amiga del marqués. George hacía muchos regalos. Compraba viejas pieles y joyas a los rusos pobres de París y se los daba como presentes. Le dio a la Vizcondesa de Ribes un abrigo de marta y a Mrs. Gurney Munn de Palm Beach un reloj en el que había grabado “Pueda el tic tac de este reloj recordarte la belleza de tu corazón fiel”.

En su apartamento del Quai Voltaire una docena de amigos íntimos formaban la “corte” del marqués: la princesa Marthe Bibesco, la vizcondesa Jacqueline de Ribes, su sobrino Raimundo de Larrain, varias bailarinas de su cuerpo de ballet, José Luis de Vilallonga, Juliette Achard y Serge Lifar. Cual nuevo Rey Sol, lo acompañaban en su despertar, en su aseo personal y luego lo escoltaban en las cenas, ocasiones en que el “divino marqués” reunía a la flor y nata de París, como Maurice Chevalier, Blanche de Polignac, Jean Cocteau, Arturo López-Wilshaw, la princesa Troubetzkoy, el barón de Rédé, Marie-Laure de Noailles y Fawzia de Egipto.

Raymundo de Larrain y Jacqueline de Ribes, dos de sus acólitos


José Luis de Vilallonga registró, en su libro “Mi vida es una fiesta”, que “Las llegadas del marqués de Cuevas al teatro de los Champs Elysées eran siempre happenings que dejaban boquiabiertos a quienes presenciaban sus estruendosas apariciones en las aceras de la avenida Montaigne. Precedido por media docena de repelentes pequineses cuyas correas sujetaba un criado, bajaba del coche sostenido por Horacio Guerrico –su secretario argentino- y por su sobrino Larrain, que cargaba con varios objetos de los que el marqués no se separaba nunca: un chal de ceremonia de seda bordado en roo, regalo del gran mufti de Jerusalén, un botiquín que había pertenecido a Eugenia de Montijo, la esposa española de Napoleón III, un bastón con pomo de marfil, presente del emperador Bao Dai y una Biblia antigua cuyo primer propietario había sido Enrique VIII de Inglaterra.

Pero por lo general, Georges llegaba a “su” teatro acostado en una litera que portaban a pulso dos gorilas vestidos de blanco. El marqués detestaba vestir de esmoquin. Prefería con mucho disfrazarse. De maharajá cubierto de perlas, de bonzo tibetano, de jeque del desierto, al estilo Rodolfo Valentino. Tenía una marcada inclinación por las chilabas, los turbantes adornados con plumas y las joyas bárbaras. Cuando el disfraz del anciano sobrepasaba los límites de la fantasía convencional –cierta noche llegó al teatro tocado con una mitra de obispo retocada por Dior- los mirones que se apretujaban en la acera aplaudían a rabiar. El público le abría paso hasta la puerta del teatro y él, imperturbable, pasaba, saludando a diestra y siniestra con un gesto circular de la mano que provocaba el tintineo de las cadenas de oro arrolladas alrededor de su muñeca.





Instalaban a Georges, como a un viejo rey en su trono, en un gran sillón Luis XV que él acarreaba, de teatro en teatro, por todo el mundo. A su alrededor se colocaban las más hermosas mujeres de París. La princesa Ibrahim de Turquía, cubierta de armiños, la princesa Troubetzkoy, que fue la primera que se atrevió a llevar pantalones en las veladas de soirée, Ludmila Tcherina, hierática como un ícono, Hélène Rochas, comparable a una flor de invernadero frágil y delicada, y también, cómo no, la vizcondesa de Ribes, que todavía no se parecía demasiado a su madre. Todas se apresuraban a satisfacer los menores deseos del marqués. Caprichoso como un niño, Georges no dejaba de pedirles vasos de agua tibia, cigarrillos que jamás encendía e incluso un espejito para echar una mirada a su maquillaje. A veces, cuando pretendía sentirse mal, les rogaba que sostuvieran su mano, honor que ellas se disputaban con acritud…”

Los pequineses de Cuevas salen a pasear por el Bois de Boulogne


Como pareja, el Marqués y la Marquesa de Cuevas se convirtieron más y más excéntricos. “Era poco convencional su matrimonio, pero, curiosamente, funcionaba”, dijo la Vizcondesa Jacqueline de Ribes, quien era una frecuente invitada en su apartamento parisiense. “Siempre había gente esperando en el hall para tener una audiencia; era como una corte”, dijo un miembro de la familia. Otro observador del funcionamiento interno de la casa de Cuevas, Jean Pierre Lacloche, dijo, “Margaret siempre estaba en su habitación durante las fiestas. Odiaba acudir, pero usualmente lo hacía. Ella cedía a todas las bromas de George. No le importaba. Él hacía su vida alrededor de ella”. A menudo Cuevas recibía visitas tirado en su cama envuelto en una robe de terciopelo negro con cuello de marta y rodeado por sus nueve o diez perros pequineses –a quienes daba de comer violetas “así no huelen mal cuando se descuidan…” como solía explicar a quienes se asombraban de ello– Mientras, Margaret crecía más y más recluida y desaliñada en su vestuario.

Margaret Strong (quien luego de enviudar de Cuevas casaría con Raymundo de Larrain)


Tenía 72 años cuando se enfrentó en un duelo con el bailarín retirado veinte años menor que él Serge Lifar, el 30 de marzo de 1958. El duelo fue provocado por un argumento sobre los cambios realizados a Black and White, un ballet de Lifar que había sido presentado por la compañía de Cuevas. Lifar resultó abofeteado en público después de insistir que tenía los derechos sobre Black and White y, aunque envió a sus secretarios a Cuevas, éste rehusó extender una apología y eligió el duelo con espadas. Como los duelos estaban “técnicamente fuera de la ley” desde el siglo XVII, la hora y el lugar de esta contienda no fueron informados al público. Sin embargo, se llevó a cabo frente a cincuenta fotógrafos de prensa y finalizó con los dos contendientes entre lágrimas y abrazos, en lo que The New York Times llamó “el más delicado encuentro en la historia del duelo francés”, con el resultado de un único corte en el brazo derecho de Lifar durante el séptimo minuto.



El histórico duelo con Serge Lifar (1958)

El éxito final de la carrera del Marqués fue una producción de “La Bella Durmiente”, que debutó en París en octubre de 1960 y fue muy bien recibida por la crítica. Sus doctores le permitieron asistir a la première, con Cuevas notando que “si voy a morir, lo haré detrás del escenario”. Fue trasladado hasta allí en una silla de ruedas luego de la actuación para recibir una ovación de la audiencia puesta en pie. George de Cuevas murió el 22 de febrero de 1961 en su villa de Cannes, Les Délices, a los 75 años. La trouppe tenía que inaugurar la temporada de Cannes con La Bella Durmiente la noche siguiente a la muerte de Cuevas pero cancelaron la actuación en su memoria.

La compañía continuó brevemente después de su muerte, bajo la dirección de su sobrino Raimundo de Larrain, pero fue disuelta en 1962. La Bella Durmiente, iniciada por Nijinska y terminada por Robert Helpmann, fue la obra en la que Nureyev hizo su debut en Occidente luego de desertar del Kirov en 1961.


viernes, 9 de abril de 2010

La Marquesa Casati




Durante las tres primeras décadas del siglo XX, la legendaria Marchesa Casati fue la estrella más brillante de la sociedad europea. Posiblemente la mujer más representada artísticamente en la Historia después de la Virgen María y Cleopatra, los retratos, esculturas y fotografías en las que ella figura como modelo podrían llenar una galería entera. En una búsqueda de la inmortalidad, a su pedido, fue pintada por Giovanni Boldini, Augustus John, Kees Van Dongen, Romaine Brooks e Ignacio Zuloaga; fue esbozada por Drian, Alberto Martini y Alastair; fue esculpida por Giacomo Balla, Catherine Barjansky y Jacob Epstein; fue fotografiada por Man Ray, Cecil Beaton y Adolfo, Barón de Meyer. Asombró a Arthur Rubinstein, encolerizó a Aleister Crowley e intimidó a E.T. Lawrence. Como musa de los futuristas F.T. Marinetti, Fortunato Depero y Umberto Boccioni, conjuró un elaborado show de marionetas con música de Maurice Ravel.


Considerada la original dandy femenina, fue vestida por Léon Bakst, Paul Poiret, Mariano Fortuny y Erté. Se adornaba ella misma con joyas de Lalique y directamente inspiró el famoso aderezo “Pantera” diseñado por Cartier. Las fiestas que ofrecía como anfitriona y sus apariciones en otras fiestas como invitada se volvieron legendarias: en una celebración en su palazzo veneciano Nijinsky invitó a Isadora Duncan a danzar y Picasso ambientó una velada en su villa romana, mientras ella se vestía inspirada por Dalí.


Pasó como una centella por la vida nocturna parisina, provocando una impresión inolvidable en Colette, Elsa Schiaparelli y Coco Chanel. Bizarros maniquíes de cera se sentaban como invitados a su mesa de comedor, se decía que algunos de ellos para contener las cenizas de pasados amantes. Usaba serpientes vivas como joyería (acompañada de una boa constrictora como mascota se registró en el Hotel Ritz de París) y fue famosa por pasear en las noches desnuda bajo sus pieles llevando dos guepardos sujetos por correas incrustadas de diamantes. Donde fuera, la marquesa establecía tendencias, inspiraba a genios y sorprendía incluso a los más hastiados miembros de la aristocracia internacional. Sin duda, fue la más escandalosa mujer de su tiempo.


Mientras tanto, viajaba donde la llevara su fantasía –Venecia, Roma, París, Capri-, coleccionando palacios y animales exóticos y gastando fortunas en suntuosas mascaradas. Su apariencia hizo de ella una leyenda a través del continente. Era alta y delgada. Una espesa mata de cabello rojo como el fuego coronaba su pálido, casi cadavérico rostro de sensuales labios pintados de rojo bermellón. Sin embargo, los grandes ojos verdes de la marquesa constituían el más fuerte hechizo de su singular belleza. Ella los exageraba aún más colocándose inmensas pestañas falsas, circundándolos de negro kohl y poniéndose gotas de belladona para hacerlos brillar como esmeraldas.



No es de extrañar que causara sensación durante una estancia en los Estados Unidos en los ’20, con estadías en Nueva York y Hollywood. Tan fantástica fue su presencia, que influyó en dramaturgos y cineastas durante y después de su vida. Personajes basados concretamente en ella fueron retratados por Theda Bara, Tallulah Bankhead, Vivien Leigh, Valentina Cortese, Elizabeth Taylor e Ingrid Bergman. Su fascinante mirada inspiró incluso a famosos escritores norteamericanos como Ezra Pound, Tennessee Williams y Jack Kerouac.



Uno debe preguntarse si, cuando Luisa Casati nació en 1881, ya poseía un talento para asombrar. Luisa Adele Rosa Maria Amman, la segunda hija del rico fabricante de algodón Alberto Amman, nació en Milán hacia una vida de lujo. Disfrutó de una privilegiada aunque aislada infancia, carácter conformado por una innata timidez. Una intensa pasión por las artes visuales empezó entonces y fue alentada por las visitas a galerías de arte y museos locales. Fue también durante su niñez que se inició una fascinación de toda la vida por esos extravagantes personajes de la realeza como Luis II, el “rey loco” de Baviera, o la emperatriz Elisabeth de Austria, así como la estrella del teatro Sarah Bernhardt. Ya en aquel entonces, el tamaño desmesurado de sus ojos y la intensidad antinatural de su mirada poseían un enorme poder de seducción.


Alberto Amman, descendiente de austríacos, fue hecho conde por el rey Umberto I en agradecimiento a sus contribuciones a la industria del algodón. La condesa Amman murió cuando Luisa tenía 13 años y el conde dos años más tarde, convirtiendo a Luisa y a su hermana mayor, Francesca, en las mujeres más ricas de Italia. Bajo el cuidado de un tío, Luisa primero se comprometió y luego se casó con el noble milanés Camillo Casati Stampa di Soncino, Marchese di Roma, en el año 1900. Casati era un gran cazador, famoso montero y presidente del Jockey Club de Roma y ella fue conceptuada en los círculos cinegéticos, cuando se la vio por vez primera, como la pequeña mujercita, el ratoncito casi del gran Nemrod.


Poco podían esperar los que tal pensaban en la transformación que había de tener lugar. El pelo del ratón ardió en llamas, las pestañas se abrieron como colas de pavo real y aquella mujercita empezó a vestirse de un modo completamente personal y de su propia invención, ceñida en capas increíbles de imitación de piel y con la cabeza medio oculta de un cubo de carbón de raso y encaje negro. Adquirió un esclavo tunecino llamado Garbi a quien hizo aparecer en un exótico semidesnudo, llegando, en fin, a demostrar un comportamiento tan extravagante que las más nobles familias de Roma acudían en tropel a su casa de la Vía Piamenti.

Nunca pudo poner en práctica lo que quizá hubiera sido el más extravagante de sus disfraces. El conde Etienne de Beaumont había proyectado un baile y la marquesa decidió aparecer como un San Sebastián equipado eléctricamente. Tenía que llevar una armadura acribillada de saetas y tachonada de estrellas que tendría que encenderse cuando ella apareciese. El día del baile por la mañana se instaló con permiso del anfitrión en una pequeña dependencia de la casa de Beaumont, llevando consigo un batallón de criados, un electricista y estufas para hervir el agua y hacer tazas de café y de té mientras se iban efectuando los estudiados preparativos para su aparición.


Al fin, completo ya su maquillado y fijado el pelo en su aureola de rizos, la marquesa fue embutida de cintura para abajo en las calzas atacadas y se le encerró el cuerpo en la armadura que quedó cerrada con cadenas y candados. Pero en el momento en que se insertaba la conexión eléctrica correspondiente, sobrevino una descarga: se produjo un cortocircuito, la armadura quedó electrizada y en vez de iluminarse con un millar de estrellas, la marquesa sufrió una descarga eléctrica que la derribó por tierra haciéndola dar un salto mortal. No pudo reponerse con tiempo suficiente para aparecer en la fiesta y tuvo que retirarse dejando una nota en casa de Beaumont que decía simplemente: “Mil excusas”.


Pero la marquesa era en sí misma una mujer muy poco aficionada a presentar excusas. No tuvo nunca el menor sentido económico de las cosas. Cuando andaba escasa de metálico y tenía que pagar a un gondolero por sus servicios, le daba un brazalete de perlas. Así, pues, no ha de sorprender que al final de su vida, habiendo derrochado varias fortunas, se encontrara en un Londres en guerra con su propio país italiano y sin otros recursos que los que pudieran facilitarle sus leales amigos.

Luego de los primeros años de matrimonio y del nacimiento de su hija Cristina en 1901, los Casati mantuvieron residencias separadas por el resto de su vida matrimonial. Se separaron legalmente en 1914. Los grilletes de este previsible matrimonio ya habían comenzado a frustrarla cuando se encontró con Gabriele D’Annunzio e inició un abierto romance con él. El célebre poeta italiano la llamaba Coré o Divine Marquise –la primera en alusión a la Reina del Infierno de la mitología griega, la segunda en homenaje al Marqués de Sade-. No es de extrañar que su romántica liaison alimentara las columnas de chismes de toda Europa.


Libre de inhibiciones gracias a D’Annunzio, Casati alteró dramáticamente su apariencia para convertirse en una hermosa bruja de cuento de hadas, extraña aún más por las mascotas con que se rodeaba. La aristocracia italiana era obsequiada en estancias en cuyos pulidos suelos se retorcían las serpientes. En una comida que dio en honor de la princesa Lucien Murat para celebrar la canonización de Juana de Arco se produjo un escándalo porque uno de sus invitados hacía trampas en el juego. En los bailes de máscaras la marquesa Casati se excedía a sí misma, presentándose a menudo con trajes diseñados por ella pero basados en la más descabellada fantasía de Léon Bakst. Una vez llegó al extremo de dorar materialmente al tunecino Garbi cuando éste la acompañaba como un elemento de su entrada en escena.


Hubo quienes la acusaron de conducirse frívolamente como la más decadente anfitriona de Europa. Pero en verdad, Luisa tuvo una pasión mucho más seria: el encargo de su propia inmortalidad.


La marquesa lo alcanzó buscando y patrocinando talentos, tanto de experimentados como de noveles artistas. Lo único que requería de ellos era una calidad de visión capaz de transformar su musa constantemente en nuevas formas. Consecuentemente, Casati se distinguiría a sí misma de manera significativa entre otras privilegiadas mujeres también rescatadas por los más importantes retratistas de sociedad de la época. A diferencia de éstas, la marquesa se involucró activamente en las vidas, la mente y los movimientos de los artistas que capturaron su increíble imagen. Muchas de sus carreras obtuvieron reconocimiento a través de su generoso patrocinio y esto a menudo incluyó una valiosa amistad o una relación romántica. La incansable búsqueda de vanguardia por parte de Casati le permitiría satisfacer una interminable ansia de experiencias frescas y nuevos públicos. Así, mientras las enjoyadas pero poco inventivas doyennes de la Belle Epoque eventualmente se encontraron atrapadas en un callejón sin edad, la marquesa exploró los más nuevos y radicales terrenos artísticos de comienzos del siglo XX.


Casati se volvió un fiel patrón o, simplemente, un ícono de inspiración para innumerables artistas durante casi treinta años, siempre ofreciendo su considerable riqueza, influencia e ideas a una legión de pintores, escultores, fotógrafos y diseñadores de moda, desde Jacques-Émile Blanche a Natalia Gontcharova, pasando por José María Sert, el príncipe Paul Troubetzkoy y Madeleine Vionnet. Su imagen fue inolvidable incluso para el director de cine Luchino Visconti cuando se encontraron en una oportunidad a bordo de un tren siendo él solo un muchacho.


Mientras tanto, la marquesa mantuvo varias casas de ensueño, cada una diseñada respondiendo a sus exigencias y gustos caros. En 1910 fijó su residencia en Venecia, en el Palazzo Venier dei Leoni, sobre el Gran Canal, una fabulosa ruina cuyos jardines se iluminaban con enormes linternas chinas, mirlos albinos cantaban entre los árboles y los guepardos mascota paseaban a lo largo de los caminos. En uno de sus salones, una figura de cera de tamaño natural réplica de Mary Vetsera, la trágica heroína de Mayerling, destacaba en una enorme caja de vidrio. Años más tarde este mismo edificio sería adquirido por Peggy Guggenheim para convertirse en el museo de arte europeo y americano de la primera mitad del siglo XX más importante de Italia.



Palazzo Venier dei Leoni

En Le Vésinet, en las afueras de París, compró el Palais Rose, la antigua mansión del conde Robert de Montesquieu. Era una fantástica construcción de mármol rojo, con un pabellón separado convertido en una galería de arte privada donde Luisa alojaba más de ciento treinta imágenes de sí misma (Boni de Castellane copió más adelante esta casa en la avenida Foch y mientras estuvo casado con Anna Gould dio allí fabulosas fiestas). La marquesa convirtió aquel palacio en un escenario exquisito para su personalidad exótica.



Palais Rose


Más de una vez veraneaba en Capri, en la famosa Villa San Michele, donde asombró hasta al más bohemio residente de la isla con su estilo de vida no conformista. Durante esos gloriosos años, la marquesa incluyó entre su círculo a luminarias como Jean Cocteau, Serge Diaghilev, la saloneuse Natalie Barney, el diseñador teatral Christian Bérard, el excéntrico compositor Lord Berners, la pintora art-déco Tamara de Lempicka y el novelista y dramaturgo Ronald Firbank. Así, aunque la rueda de mascaradas giraba y giraba y el encargo de pinturas parecía interminable, la fortuna de Luisa no.


Para 1930, Casati había amasado una deuda personal de 25 millones de dólares. Incapaz de satisfacer al sinnúmero de acreedores, sus pertenencias personales fueron confiscadas y subastadas en el Palais Rose en 1932 –el rumor decía que entre los ofertantes se encontraba Coco Chanel-. Lo más perjudicial fue la irremplazable pérdida de numerosas obras de arte originales confeccionadas por los artistas que ella patrocinó e inspiró durante décadas. Hoy, muchas de esas obras siguen siendo imposibles de encontrar. Casati entonces se retiró a Inglaterra y vivió las siguientes dos décadas en peores condiciones que aquellas que había vivido como celebridad en el continente. Pero aún así, su espíritu indomable se mantuvo incólume y llegó a sorprender a un nuevo grupo de admiradores. Sus gastos más necesarios fueron cubiertos por su hija, su nieta –lady Moorea Hastings, fruto del matrimonio de Cristina Casati con el vizconde Hastings en 1925- y una multitud de fieles amigos.



Sus años londinenses los vivió en llamativa pobreza. La musa de Marinetti, Depero y Boccioni había sido vista deambulando por el mercado en busca de plumas para decorar su cabello. Hoy, John Galliano para Christian Dior inspiró muchos de sus diseños en ella, a tal punto que vestidos de su colección terminaron exhibiéndose en el Fashion Institute del Metropolitan Museum of Art. Cuando el concepto de “dandy” se expandió en el siglo XX para incluir a las mujeres, la marquesa Casati se convirtió en su prototipo femenino al decir: “I want to be a living work of art” (“Quiero ser una obra de arte viviente”).



Luisa Casati Stampa di Soncino, Marchesa di Roma, murió a los 76 años, en 1957. Después de una misa de réquiem en el Oratorio de Brompton, fue enterrada con uno de sus perros pekineses embalsamado a sus pies.

jueves, 20 de agosto de 2009

Pirámide nobiliaria: Marqués

Iñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana
(1398-1458)


Marqués es uno de los títulos nobiliarios que los monarcas confieren como muestra de reconocimiento y gratitud; es un rango hereditario en varias monarquías europeas y algunas de sus colonias. La esposa del marqués o que ostenta el título es conocida como marquesa. El término es también usado para rendir el tratamiento equivalente en Oriente, como en la China imperial y Japón. En la nobleza británica ocupa un rango debajo de Duque y encima de Conde. Aunque la vasta mayoría de los marquesados son nombrados a partir de territorios y por ende sus titulares son conocidos como “Marqueses de X”, un cierto número de ellos obtienen su nombre a partir de los apellidos (incluso si no es el propio del portador), siendo sus titulares conocidos como “Marqueses X”. En cualquier caso, es informalmente conocido como “Lord X”, independientemente de si hay un “de” en su título, y siempre se lo tratará de esa manera.
Francisco de Sandoval y Rojas, V Marqués de Denia, I Duque de Lerma
(1553-1625)
Sibylle Auguste de Saxe-Lauenburg, Margravina de Baden-Baden
(1675-1733)

Fueron llamados inicialmente marqueses los magnates que tenían a su cargo la defensa y administración de una marca dentro del Imperio Carolingio. A su vez, las marcas eran territorios fronterizos, tal y como la Marca Hispánica (frontera con los territorios musulmanes). Andando el tiempo, el territorio sobre el que los marqueses ejercían su jurisdicción empezó a ser llamado Marquesado, como es el caso del Marquesado de Brandeburgo (en el cual comenzó la Dinastía Hohenzollern que un día llegaría a convertirse en Real de Prusia e Imperial alemana) o el también importante Marquesado de Baden.
Victor de Riquetti, 3º Marqués de Mirabeau
(1715-1789)

En Alemania, el equivalente a los marqueses son los margraves, el nombre en español dado al título germánico Markgraf (de Mark, frontera, marca, y Graf, conde). La esposa de un margrave es llamada margravina o Markgräfin en alemán. Un margrave tenía, originalmente, funciones de gobernador militar de una marca carolingia (p.ej. la Marca Hispánica), una provincia limítrofe en el medievo. Los margraves tenían jurisdicción sobre una marca (Mark, en alemán), que era llamada margraviato o marquesado. A medida que las provincias limítrofes adquirían importancia, se hacían más grandes que las interiores, consiguiendo los margraves poder sobre los otros gobernantes del reino. Por eso los marqueses alemanes suelen denominarse indistintamente como marqueses o margraves y gozan de reconocimiento como príncipes del Imperio.
Sébastien Le Pestre, Marqués de Vauban y Mariscal de Francia
(1633-1707)

En España, el título de marqués no se consolidaría hasta el siglo XV, siendo los marquesados más antiguos los de Villena, Santillana, Aguilar de Campóo y Astorga. Los marquesados, al igual que el resto de los títulos nobiliarios españoles, son hereditarios en la persona del hijo o hija primogénitos del último titular. El uso de tales títulos se hace extensivo a los consortes legítimos de quien ostenta la dignidad. Actualmente existen en España 1.372 títulos de marqués, de los cuales 142 ostentan además la dignidad de Grande de España, el más alto reconocimiento nobiliario europeo.
Mariano Roca de Togores y Carrasco, Marqués de Molins
(1812-1889)
Almirante de la Flota Louis Mountbatten, 1º Marqués de Milford-Haven
(1854-1921)

lunes, 3 de agosto de 2009

Los Títulos de cortesía II

Herencia indirecta
Ocasionalmente, un par puede heredar el título de un pariente luego de su muerte aunque no sea uno de sus padres. Cuando esto sucede, los parientes en línea directa del nuevo par tienen autorización para usar títulos de cortesía de acuerdo a la relación con tal par o sus herederos anteriores. Por ejemplo, Rupert Charles Ponsonby, 7º Barón de Mauley, heredó de su tío la baronía de Mauley en 2002. Su hermano Ashley no tenía título, mientras que su padre era sólo un Honourable y nunca había sido Barón de Mauley. De todas maneras, en 2003, a Ashley le fue otorgado por Garantía de Precedencia de parte de Isabel II el tratamiento y precedencia que debería haber tenido si su padre hubiera sobrevivido para heredar la baronía, convirtiéndose en The Honourable Ashley Ponsonby. La precedencia en estas circunstancias es usualmente otorgada pero no es automática.

Las esposas de los Pares

Las esposas de los Pares de cortesía sostienen sus títulos en la misma base que sus esposos, esto es, por cortesía. Así la esposa del Marqués Douro es conocida como Marquesa Douro.
En contrapartida, la esposa de un Par sustantivo es legalmente titulada con los privilegios de la nobleza: tiene el mismo estado en la dignidad de su esposo. Así la esposa de un duque es titulada duquesa, la esposa de un marqués es marquesa y así sucesivamente. Pese a que es referida como noble, no es una noble por propio derecho, sino que es un tratamiento y no un título sustantivo. Igualmente es considerado un título legal, no como los títulos sociales de los hijos de los Pares.

Puede ocurrir que una mujer sea Par sustantivo por propio derecho, ya fuere por sucesión o por primera creación (esto es, ennoblecimiento, mucho más común en tiempos recientes bajo el Life Peerages Acta 1958). Sus hijos pueden usar títulos de cortesía acordes al rango de su madre, tal como sucede con los hijos del Par por línea masculina, pero su esposo no recibe especial distinción. Así el esposo de la Baronesa Bottomley of Nettlestone es llamado Peter Bottomley y no tiene título de cortesía.


Miss Edwina Ashley (1901–1922)
Lady Louis Mountbatten (1922–1946)


El Muy Honorable Conde Mountbatten de Burma (1947-1979)
La Muy Honorable Condesa Mountbatten de Burma (1947–1960)
Esposas divorciadas


Una Par del reino pierde su derecho legal al tratamiento como noble luego de un divorcio. Una costumbre ha establecido que su nombre cristiano se anteponga a su título anterior para distinguirla de subsecuentes esposas de su ex esposo. Por ejemplo, “Su Gracia la Duquesa de London” se convierte en “Mary, Duquesa de London. No le estaría permitido el uso del tratamiento “Su Gracia” (hoy virtualmente obsoleto) pero, contra la costumbre, puede ser tratada como “Duquesa” o “Su Gracia”. The Rt Hon. The Lady London se convierte en Mary, Lady London y puede ser tratada como Lady London o My Lady.


El derecho al título y dignidades de nobleza de una Par divorciada no finaliza si ella posteriormente se casa con un plebeyo. Puede retener el título por cortesía.


La misma práctica es permitida para las viudas que se casan nuevamente. Un ejemplo destacado es Catherine Parr, la última esposa de Henry VIII, quien continuó siendo conocida como Reina incluso luego de su matrimonio con Lord Seymour of Sudeley (y, sobre esta base, disputaba la precedencia con la esposa de su cuñado el Duque de Somerset).


Esta práctica fue quedando en desuso en el siglo XX y las mujeres que vuelven a casarse hoy toman su nuevo nombre de casada en lugar de retener el título anterior. De todas maneras, pueden continuar usando el título de cortesía si es su elección, para lo que tienen un respaldo legal.


Mrs. Consuelo Vanderbilt (1877-1895)
Su Gracia La Duquesa de Marlborough (1895-1921)
Consuelo, Duquesa de Marlborough (1921)
Mrs. Louis-Jacques Balsan (1921-1964)


Viudas

Si un par muere, el tratamiento de su esposa no cambia a menos que el hijo que herede el título se case o si el heredero es una mujer. Si el nuevo par se casa, tradicionalmente su madre viuda pone la palabra “Dowager” (“Viuda”) en su tratamiento, por ejemplo "The Most Hon. The Marchioness of London" (“La Muy Honorable Marquesa de London”) se convierte en "The Most Hon. The Dowager Marchioness of London" (“La Muy Honorable Marquesa Viuda de London”).

Si el hijo de una Par viuda se casa, su nuera no puede usar el título de Dowager y debe ser tratada con su nombre cristiano precediendo el título, ejemplo, "The Most Hon. Mary, Marchioness of London" (“La Muy Honorable Mary, Marquesa de London”), hasta que su suegra muera, entonces puede usar el título de Dowager. En tiempos recientes, dadas las connotaciones negativas de esta palabra, algunas pares viudas prefieren ser tratadas con sus nombres cristianos.

Status de precedencia de los títulos de cortesía


Los títulos de cortesía de los hijos son sociales, no legales. Por esta razón, en los documentos oficiales, Lord John Smith es usualmente referido como John Smith, Esq., commonly called Lord John Smith (“John Smith, Caballero, comúnmente llamado Lord John Smith”). The Hon. Mary Jane Smith puede ser llamada Mary Jane, Mrs. Smith, commonly called The Hon. Mary Jane Smith. Sin embargo, hay una precedencia legal que resulta de ser la esposa o el hijo de un par, aunque los tratamientos son básicamente sociales. Las esposas de los pares tienen nobleza y rango exactamente igual a si fueran nobles por propio derecho.



Los hijos de los pares pueden sobrepasar el rango de ese par. Por ejemplo, la hija de un Duque supera a una Condesa. Sin embargo, si la hija de un Duque se casa con un Conde, en realidad usa el rango de Condesa. Pero, si esa misma hija se casa con un plebeyo, mantiene su rango. Si esa hija se casa con el hijo mayor de un conde, aunque él pueda ser un par de cortesía, puede mantener su rango hasta que el hijo herede el Condado, entonces debe utilizar el rango de condesa.


William Arthur Henry Cavendish-Bentinck, Marqués de Titchfield (1893-1943)
His Grace The Most Noble William Arthur Henry Cavendish-Bentinck, 7º Duque de Portland (1943-1977)