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jueves, 11 de agosto de 2011

Símbolos escoceses (I): el Clan

Los Clanes escoceses (del gaélico clann, "progenie") dan un sentido de identidad y origen común a la gente en Escocia y a sus relaciones a través del mundo, con una estructura formal de Jefes de clan reconocidos por la Corte del Lord Lyon, rey de Armas, una corte que actúa regula en Escocia las cuestiones de heráldica y escudos de armas. La mayoría de los clanes tienen sus propios patrones de tartán, por lo general que datan del siglo XIX y los miembros del clan pueden usar kilts, colchas, fajas, corbatas, pañuelos y otras prendas de ropa hecha con el tartán apropiado como un símbolo de pertenencia y como uniforme donde corresponda.


Un mapa de 1899 que muestra la ubicación de los clanes escoceses y las tierras propiedad de los principales terratenientes según leyes del Parlamento de 1587-1594.



La imagen moderna de los clanes, cada uno con su "propio" tartán y su tierra específica, fue promulgada por, entre otros, el escritor escocés Sir Walter Scott. Históricamente, los diseños a cuadros de los tartanes escoceses se asociaban con los distritos de las Tierras Bajas y Tierras Altas, cuyos tejedores tendían a producir patrones de vestimenta favorecidos en esos distritos. Por el proceso de la evolución social, se deducía que los clanes prominentes de un distrito en particular usarían el tartán de ese distrito y era un pequeño paso para que esa comunidad se identificara con él.


Los Clanes generalmente se identifican con áreas geográficas originalmente controladas por los Jefes, a veces con un castillo ancestral y con reuniones de clanes que formaban parte habitual de la escena social. El encuentro más destacado de los últimos tiempos fue The Gathering 2009, que incluía una "convención de clanes" en el Parlamento escocés.


The Gathering 2009



Miembros del clan


La palabra clann en gaélico escocés puede significar “progenie”, “hijos” o “descendientes”. Cada clan era un grupo grande de personas, teóricamente una gran familia, que supuestamente descendía de un progenitor y todos debían lealtad al jefe del clan. Este también incluía un gran grupo de septs –palabra del latín saeptum que define en Escocia e Irlanda a familias dependientes-, vagamente emparentadas, todos los cuales miraban al jefe de clan como su cabeza y su protector.


De acuerdo con el antiguo Lord Lyon, Sir Thomas Innes de Learney, un clan es una comunidad que es distinguida por la heráldica y reconocida por el soberano. Learney consideraba que los clanes eran como una "incorporación noble" porque las armas portadas por un jefe de clan son concedidas o reconocidas por el Lord Lyon como oficial de la Corona, confiriendo así el reconocimiento real a todo el clan. Los clanes con jefes reconocidos son considerados así como una comunidad noble bajo la legislación escocesa. Un grupo sin un jefe reconocido por el soberano, a través del Lord Lyon, no tiene carácter oficial bajo la ley escocesa.


Los reclamantes al título de jefe deben ser reconocidos por el Lord Lyon como el legítimo heredero de las armas planas del antepasado del clan del cual el solicitante desea ser reconocido como jefe. Un jefe de clan es la única persona que tiene derecho a llevar las armas planas del fundador ancestral del clan. El clan es considerado como la propiedad hereditaria del jefe y el Sello de Armas del jefe es el sello del clan como una "corporación noble." Bajo la ley de Escocia el jefe es reconocido como la cabeza del clan y sirve como el representante legal de la comunidad.


Cluny MacPherson, jefe del Clan Chattan (1873)



Históricamente, un clan estaba formado por todos los que vivían en el territorio del jefe o en el territorio de los que debían lealtad a lo que el jefe decía. A través del tiempo, con los constantes cambios de "límites del clan", la migración o los cambios de régimen, los clanes se compondrían de un gran número de miembros que no estaban relacionados y que llevaban diferentes apellidos. A menudo, las personas que vivían en las tierras de un jefe que con el tiempo adoptarían el apellido del clan.


Un jefe podría aumentar su clan mediante la adopción de otras familias y también tenía el derecho legal de despedir a cualquier persona de su clan, incluyendo a los miembros de su propia familia. Hoy en día, cualquier persona que tenga el apellido del jefe es automáticamente considerado como un miembro de su clan. Además, cualquier persona que ofrece lealtad a un jefe se convierte en un miembro de su clan, a menos que el jefe decida no aceptar la lealtad de esa persona. La única regla es que corresponde al jefe optar por aceptar a alguien como un miembro de su clan.


La pertenencia a un clan pasa por el apellido. No pasa a través de una mujer casada que ha tomado el apellido de su marido, sino a sus hijos. Los niños que toman el apellido de su padre, son parte del clan de su padre y no del de su madre. Sin embargo, ha habido varios casos en que un descendiente por línea materna ha cambiado su apellido a fin de reclamar la jefatura de un clan, como el último jefe del clan MacLeod, que nació John Wolridge-Gordon y cambió su nombre al del apellido de soltera de su abuela materna con el fin de reclamar la jefatura de la MacLeods. En la actualidad los clanes pueden tener listas de septs, es decir, apellidos, familias o clanes que por cualquier razón el jefe decida están asociados con su clan. No existe una lista oficial de septs de clan y la decisión de qué septs tiene un clan se deja librado a cada uno. La confusión parte en el hecho de que algunos septs pueden ser compartidos por más de un clan y puede ser hasta que el individuo use su historia familiar o su genealogía para encontrar el clan correcto con el que asociarse.


Un miembro del Clan Sutherland (1845)



Varias sociedades de clan han obtenido escudos de armas. En tales casos, estas armas son diferenciadas de las del jefe, al igual que un clan armiger, es decir, con derecho a usar un escudo heráldico. El ex Lord Lyon Rey de Armas, Thomas Innes de Learney declaró que tales sociedades, de acuerdo con la Ley de Armas, se consideran un "rama menor indeterminada".
La Corte de Lord Lyon define un clan o familia como un grupo legalmente reconocido, pero no diferencia entre Familias y Clanes, ya que reconoce estos términos como intercambiables. Los clanes o familias que creen haber tenido un jefe en el pasado pero que actualmente no son reconocidos por el Lord Lyon son listados como clanes Armigerous.


Orígenes


El Senchus fer n-Alban enumera tres principales grupos de parentesco en Dál Riata, en Escocia, con un cuarto grupo que se añadió más tarde:


· El Cenél nGabráin, en Kintyre, supuestamente, los descendientes de Gabrán mac Domangairt.
· El Cenél nÓengusa, en Islay y Jura, supuestamente, los descendientes de Óengus Mór mac Eirc.
· El Cenél Loairn, en Lorne, quizá también Mull y Ardnamurchan, supuestamente, los descendientes de Loarn mac Eirc.
· El Cenél Comgaill, en Cowal y Bute, una adición posterior, supuestamente, los descendientes de Comgall mac Domangairt.


Clachan Duich Highland Church en ruinas y cementerio del Clan MacRae



El Senchus no muestra ninguna tribu en Irlanda. Entre los Cenél Loairn se enumeran los Airgíalla, aunque si esto debería ser entendido como colonos irlandeses o, simplemente, otra tribu a la que se aplicó la etiqueta no está claro.


Algunos clanes como Campbell y Donald reclaman progenitores de antiguo origen mitológico-celta mencionados en el Ciclo de Fenian, mientras otro grupo que incluye los Clanes MacSween, Lamont, MacEwen of Otter, Maclachlan y MacNeil rastrean sus ancestros hasta el siglo V, al Niall de los Nueve Rehenes (Niall Noígíallach), legendario Gran Rey de Irlanda, a través de la dinastía O'Neill de Cenél nEógain (Reyes de Ailech). Otros, como MacAulay, Mackinnon, Grant y Gregor, reclaman descender del rey de los escoceses Kenneth Mac Alpin, quien se hizo Rey de los Pictos en el año 843, fundando el reino llamado por el nombre de la tierra Alba (la actual Escocia). Los MacDonalds y MacDougalls demandan descendencia de Somerled, el nórdico-gaélico Señor de las Islas en la mitad del siglo XI.


A pesar de que los clanes siempre habían sido una característica de las pre-cristianas Escocia e Irlanda, aparecieron por primera vez en la conciencia inglesa durante la confusión de los siglos XII y XIII, cuando la corona escocesa pacificó las rebeliones del norte y re-conquistó zonas tomadas por los nórdicos, y después de la caída de Macbeth I de Escocia, cuando la corona se hizo cada vez más anglo-normanda. Esta crisis creó oportunidades para los nórdicos, los jefes guerreros escoceses e ingleses y los parientes de éstos para dominar esas zonas y la inestabilidad de las guerras de la Independencia escocesa trajo guerreros de ancestros normandos y flamencos, fundando clanes como los Chisholms y los Menzies.


Insignia de los miembros del Clan Menzies



Las guerras civiles y jacobinismo


A medida que las guerras civiles de los Tres Reinos se desataron en el siglo XVII los Covenanters (movimiento religioso presbiteriano) fueron apoyados por los ambiciosos clanes Campbell y Sutherland, ambos poderosos en las Highlands, así como otros clanes se opusieron a la Casa Realista de Huntly. Mientras que algunos clanes se mantuvieron neutrales, otros dirigidos por el 1r. Marqués de Montrose apoyaron la causa realista, proyectando sus obligaciones feudales a los jefes de clanes en la Real Casa de Estuardo, resistiendo a las demandas de los Covenanters para comprometer y reaccionar a las ambiciones de los clanes más grandes. En la Guerra de 1644-47, el clan realista más prominente fue el Donald dirigido por Alasdair MacColla.


Con la Restauración de Carlos II, la Iglesia Episcopal se generalizó entre los clanes, ya que adoptaba la estructura jerárquica del clan y alentaba a la obediencia a la autoridad real, mientras que algunos otros clanes se convirtieron por misiones católicas. En 1682 James, duque de York, hermano de Carlos, instituyó la Comisión para la Pacificación de las Tierras Altas, que trabajó en cooperación con los jefes de los clanes manteniendo el orden y remediando la codicia Campbell, y cuando se convirtió en Rey James VII mantuvo con la popularidad de los Highlanders. Todos estos factores contribuyeron al apoyo continuo a los Estuardo, cuando James fue depuesto por Guillermo de Orange en la Revolución Gloriosa.


El futuro James II de Inglaterra e Irlanda y VII de Escocia, cuando era Duque de York (1660)



El apoyo del clan, su alejamiento de la autoridad y la movilización inmediata de los ejércitos del clan hizo de las Tierras Altas el punto de partida para el Levantamiento Jacobita. En la ideología jacobita escocesa los habitantes de las Highlands simbolizaban la pureza patriótica contra la corrupción de la Unión y ya en 1689 algunos habitantes de las Lowlands llevaban el "hábito Highland" en el ejército jacobita.


La herencia y la autoridad


El sistema de clan Highland incorporó las tradiciones celtas y nórdicas de herencia, así como las de la sociedad feudal normanda. Jefes y reyezuelos bajo la soberanía de un Gran Rey (ard rí) gobernaban la gaélica Alba, con todos los cargos ocupados a través de elección por una asamblea. Por lo general, el candidato era propuesto por el titular del cargo en ese momento al estar cerca de la muerte y su heredero electo era conocido como el tanista, del gaélico tánaiste, con el sistema de herencia conocido como tanistry. Este sistema combinaba un elemento hereditario con el consentimiento de los gobernados y si bien la sucesión de los clanes más tarde seguía la regla feudal de la primogenitura, continuaba el concepto de autoridad proveniente del clan.


Así, el patrimonio colectivo del clan, el dùthchas, daba el derecho de establecerse en la tierra a la cual los jefes y señores principales proporcionaban protección y autoridad como fiduciarios para el pueblo. Esto era combinado con el concepto complementario de òighreachd, donde la autoridad del jefe venía de estatutos concedidos por la corona feudal escocesa, que justificaba la herencia individual.


Alasdair Ranaldson MacDonell of Glengarry (1771 - 1828) en 1812



Los lazos sociales y las insignias


Acogimiento y manrent eran las formas más importantes de vinculación social en los clanes. En hogares de guarda, los hijos del jefe eran criados por miembros favorecidos del clan principal (tradicionalmente el hermano de la madre o similar, es decir, en otro clan), cuyos hijos, a su vez, eran criados por otros miembros favorecidos del clan (una vez más el hermano de la madre o similares, es decir, en otro clan). Esto traía consigo lazos intensos y fortalecimiento de la cohesión entre los clanes. Manrent era la promesa de una persona de servir a otra; en este caso particular, era un vínculo contraído por cabezas de familias que buscaban al jefe por protección territorial, aunque no vivieran en las propiedades de la élite del clan. Estos vínculos se vieron reforzadas por calps, impuesto sobre sucesiones pagado al jefe como una señal de lealtad personal por la familia cuando su cabeza fallecía, por lo general en la forma de su mejor vaca o caballo. Aunque los calps fueron prohibidos por el Parlamento en 1617, el manrent continuó secretamente para pagar por protección.


Menos duraderas, las alianzas matrimoniales reforzaban el parentesco entre clanes. Estos eran contratos que involucraban el intercambio de ganado, dinero y renta, tocher para la novia y dowry para el novio.


Detalle de un kilt del Clan Robertson



Un signo de lealtad al jefe de cierto clan es el uso de una insignia. La insignia adecuada para el hombre o la mujer de un clan consiste en el escudo de armas del jefe rodeado con una correa y hebilla y que contiene la divisa heráldica de éste. Aunque es común hablar de "escudos de clan" no hay tal cosa. En Escocia (y de hecho todos los del Reino Unido) sólo individuos, no clanes, poseen un escudo de armas heráldico.


Incluso aunque los miembros del clan pueden comprar insignias y usarlas para mostrar su lealtad a su clan, el escudo y el lema heráldico siempre pertenecen sólo al jefe. En principio, estas placas sólo se deberían ser usadas con el permiso del jefe del clan y si la Corte del Lord Lyon hubo intervenido en los casos en que el permiso ha sido retenido. Las insignias escocesas, más que los tartanes específicos de un clan, no tienen una larga historia, y le deben mucho al romanticismo de la era victoriana, habiendo sido usados en los gorros (bonnets) desde el siglo XIX. El concepto de la insignia o una forma de identificación de un clan pueden tener cierta validez, puesto que es escomúnmente establecido que las señales originales eran meramente plantas específicas usadas ​​en el gorro o colgado de un asta o una lanza.




Conos y hojas de juniperus communis, planta insignia atribuida a los Gunns, Macleods, Murrays, Nicolsons (of Skye) y Rosses.



Estas insignias, a veces llamadas “plant badges”, constan de la rama de una planta en particular. Por lo general son usadas ​​en un sombrero detrás de la insignia de Escocia, también pueden ser sujetas en el hombro de la banda de tartán de una señora, o ser atadas a un poste y utilizadas como estandarte. Los clanes que están conectados históricamente o que ocuparon tierras en la misma zona general, pueden compartir la misma insignia de clan. Según la tradición popular, las insignias del clan fueron utilizadas por los clanes escoceses como una forma de identificación en batalla. Sin embargo, las insignias atribuidas a los clanes hoy pueden ser completamente inadecuadas, incluso para reuniones de clanes modernas. Son referidas comúnmente como el símbolo del clan original, sin embargo, Thomas Innes of Learney afirmó que las banderas heráldicas de los jefes de clan debían haber sido los primeros medios de identificación de los clanes escoceses en batalla o en grandes reuniones.


Conflictos y desorden


Cuando el oighreachd, tierra propiedad del clan de élite o fine, no se correspondía con el patrimonio común del duthchas esto conducía a disputas territoriales y guerras. El fine ofendía a sus miembros pagando renta a otros terratenientes, mientras que los clanes poderosos utilizaban las disputas para ampliar sus territorios. Peleas feroces como la del Clan Gordon y el Clan Forbes se prolongaba durante siglos, causando grandes bajas en ambos bandos. En el litoral occidental, los clanes se involucraban en las guerras de los gaélicos irlandeses contra los Tudor ingleses y se desarrolló una casta militar llamada buannachan, cuyos miembros luchaban en Irlanda como mercenarios y vivían de sus clanes como pequeña nobleza, pero esto llevó a un final con las Colonizaciones de Irlanda de James VI de Escocia y I de Inglaterra. Durante este siglo la ley resolvió cada vez más disputas y la última contienda dio lugar a una batalla en Mulroy, Lochaber, el 4 de agosto de 1688.


Druim Gleann Laoigh, probable sitio de la Batalla de Drumlui, que tuvo lugar entre 1330 y 1337 en las Highlands entre el Clan Cameron y el Clan Mackintosh.



El rapto era un rito de paso, el creach, donde los jóvenes tomaban el ganado de los clanes vecinos. En el siglo XVII esto había disminuido y el mayor rapto era el spreidh donde un grupo de hasta 10 hombres atacaba las vecinas Tierras Bajas, los animales tomados eran usualmente recuperables mediante el pago de tascal (dinero de información) y la garantía de no persecución. Algunos clanes ofrecían a los lugareños la protección contra tales incursiones, en términos no muy diferentes a un chantaje.


Aunque el trastorno de fines del siglo XVII se redujo, el rapto persistió con el crecimiento de bandas cateran de hasta 50 bandidos, generalmente dirigidas por un renegado de la alta burguesía, que se había despojado de las limitaciones del sistema de clanes. Así como cazaban fuera de los clanes, los caterans actuaban como mercenarios de los terratenientes de las Tierras Bajas durante las disputas entre ellos mismos.


Clanes de las Tierras Bajas (Lowland)


Es bastante aceptable referirse a las grandes familias de las Tierras Bajas también como clanes, ya que los escoceses parecen haber utilizado ambos términos indistintamente. Hasta principios del siglo XIX, la mayoría de los clanes de las Tierras Bajas y la Frontera no se identificaban por tartanes específicos de la familia que no fuera de su distrito local, ni usaban el kilt o jugaban las Great Highland Pipes (a pesar de que estaban familiarizados con las ampliamente difundidas Lowland, Border o Northumbrian Pipes), pero luego adoptaron estas características de la cultura de las Highland como una forma de identificación del clan y se siguen utilizando hasta hoy.


Ruinas del MacLellan's Castle, en Kirkcudbright, Escocia Suroeste



La Tierras Bajas habían sido céltico-britanas, con los habitantes del sureste convirtiéndose en anglos y la costa oeste en nórdico-gaélica. Hacia 1034, el Reino de Alba se había ampliado para incluir la última zona bajo gobierno gaélico-celta. A partir de la adhesión del rey David I (1124), los patrones sociales tradicionales de gran parte del este de Escocia comenzaron a ser alterados, particularmente con el crecimiento de los burgos y el establecimiento de familias feudales normandas en las tierras solariegas del rey. Este proceso fue, por supuesto, muy lento, pero su efecto acumulado durante siglos fue socavar la integridad de los gaélicos en las zonas afectadas, áreas que más tarde llegaron a ser conocidas colectivamente como las Tierras Bajas, aunque en gran medida Galloway y Carrick, donde los gaélicos sobrevivieron hasta el siglo XVII, no se vieron afectados tanto como en otros lugares hasta muy tarde.


Sin embargo clanes aristocráticos gaélicos sobrevivieron, sobre todo en Galloway (por ejemplo, MacDowall, MacLellan, MacCann), Carrick (por ejemplo, Kennedy) y Fife (MacDuff). El término clan se seguía utilizando por las familias de las Tierras Bajas a finales del siglo XVI y, mientras que los aristócratas pudieron haber sido cada vez más propensos a usar la palabra familia, los términos permanecieron intercambiables.




Armas de MacDowall of Garthland, el Jefe del Nombre y las Armas del Clan MacDowall



Una ley del Parlamento escocés de 1597 habla de los "Chiftanis y chieffis of all clannis... duelland in the hielands or bordouris" – usando la palabra clan y jefe para describir tanto las familias de las Tierras Altas como las de la Frontera. La ley incluye en la lista a los diferentes clanes de Tierras Bajas como los Maxwells, Johnstones, Turnbulls y otros famosos nombres de la Frontera. Además, Sir George MacKenzie de Rosehaugh, el Procurador General (Attorney General) escribió en 1680, dijo: "Por el término 'jefe' (chief) llamamos el representante de la familia a partir de la palabra chef o head y en irlandés (gaélico) para nosotros el jefe de la familia se llama a la cabeza del clan". Por tanto, es del todo correcto hablar de la familia MacDonald o del Clan Stirling. La idea de que los Highlanders (habitantes de las Tierras Altas) deberían aparecer como clanes, mientras que los Lowlanders (habitantes de las Tierras Bajas) deberían ser calificados como familias fue meramente una convención del siglo XIX.


Durante el siglo XVIII las Tierras Bajas se integraron al sistema británico, con una relación difícil con las Tierras Altas. La población total de las Tierras Bajas disminuyó drásticamente en algunas partes del sur, como resultado directo de la revolución agrícola que resultó en los Lowland Clearances y la posterior emigración de un gran número de habitantes.




Una ilustración romántica de la era victoriana que representa al jefe del Clan Forbes, un clan Lowland de Aberdeenshire.



Sin embargo, con el resurgimiento del interés en Gaeldom y la visita del rey George IV del Reino Unido a Escocia en 1822, se produjo un nuevo entusiasmo entre las Tierras Bajas por identificación con la cultura pan-escocesa. En consecuencia, las familias de las Tierras Bajas y los aristócratas ahora aparecen en las listas de clanes con sus propios tartanes, en algunos casos con reclamos de ascendencia de la zona de Highland y, como resultado, más clanes de las Tierras Bajas y la Frontera ahora tienen sus propias sociedades de clan, sitios web y reuniones anuales. Sin duda, esto ha beneficiado económicamente las industrias tradicionales, como los fabricantes de vestimenta de tartán y otros artículos de clan, y ha sido alentada por el enorme crecimiento de la investigación genealógica vía internet en los últimos años del siglo XX.


Decadencia del sistema de clanes


Los sucesivos gobiernos de Escocia habían retratado a los clanes como bandidos que necesitaban ocasionales expediciones militares para mantenerlos bajo control y extraerles impuestos. Como los montañeses se asociaron con el jacobinismo y la rebelión, el gobierno hizo repetidos esfuerzos para frenar los clanes, culminando con la brutal represión después de la batalla de Culloden. Esto siguió en 1746 con la Ley de Proscripción, que hacía restricciones a su capacidad para portar armas, trajes tradicionales, cultura e incluso música. La Ley de Jurisdicciones Hereditarias quitó la autoridad feudal a los jefes de clan que alguna vez la habían gozado.




78th Fraser Highlanders en los Glengarry Highland Games 2003



Con el fracaso del jacobinismo los jefes de clan y la pequeña nobleza cada vez más se convirtieron en propietarios de la tierra, perdiendo las obligaciones tradicionales del sistema de clanes. Se incorporaron a la aristocracia británica, viendo las tierras del clan como la forma principal de un ingreso adecuado. Desde alrededor de 1725 los miembros de clanes habían estado emigrando a América del Norte, buscando re-establecer su estilo de vida, o como víctimas de las incursiones en las Hébridas en busca de mano de obra barata. La creciente demanda en el Reino Unido de bovinos y ovinos llevó a rentas más altas, con exceso de población de clanes abandonando sus tierras en la migración masiva más tarde conocida como Highland Clearances (“separaciones de las Tierras Altas”), lo que fue minando finalmente el sistema tradicional de clan.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Antiguas landas de Escocia

Escocia (en inglés, Scotland; en gaélico escocés, Alba; en idioma escocés, Scotland) es la más septentrional de las cuatro naciones constituyentes del Reino Unido. Junto con Inglaterra y Gales, forma parte de la isla de Gran Bretaña, abarcando un tercio de su superficie total; además consta de más de 790 islas. Limita al norte y oeste con el océano Atlántico; al este con el mar del Norte, al sur con Inglaterra y al suroeste con el Canal del Norte y el mar de Irlanda.

Escocia toma su nombre de "Scotus", término latino que significa "irlandés" (la forma plural es Scoti, "irlandeses"). Esto hace referencia a los colonizadores gaélicos de Irlanda, país que los romanos inicialmente llamaron Scotia (forma femenina de Scotus). Los irlandeses que colonizaron la actual Escocia eran conocidos como Scoti. Los romanos de la Baja Edad Media utilizaban el nombre "Caledonia" para referirse a la actual Escocia.


Armas y divisa de Escocia en la entrada de Edinburgh Castle



El Reino de Escocia fue un estado independiente hasta 1707, fecha en la que se firmó el Acta de Unión con Inglaterra, para crear el Reino de Gran Bretaña. La unión no supuso alteración del sistema legal propio de Escocia, que desde entonces ha sido distinto del de Gales, Inglaterra e Irlanda del Norte, por lo que es considerada en el derecho internacional como una entidad jurídica distinta. La pervivencia de unas leyes propias y de un sistema educativo y religioso diferenciado forma parte de la cultura escocesa y de su desarrollo a lo largo de los siglos.

Surgido en el siglo XIX, el independentismo escocés ha ganado influencia desde finales del siglo XX; representado por el Partido Nacional de Escocia (SNP, Scottish National Party), que aboga por la independencia de aquel país, obtuvo la mayoría absoluta en el Parlamento escocés en las elecciones de mayo de 2011.

El Castillo de Stirling se ha mantenido durante siglos sobre un peñasco volcánico y fue el escenario de la coronación de numerosos reyes y reinas de Escocia.



Origen etimológico

La Crónica anglosajona del siglo X es el documento más antiguo en el que aparece el término Scotland, formado a partir del término latino Scoti, de origen dudoso, empleado como una referencia a los habitantes de Hibernia (la actual Irlanda). La palabra Scotia, aparecida en el latín vulgar, se empleó sólo para referirse a la zona de Escocia en la que se hablaba gaélico; además, este término alternaba con Albania, procedente del término gaélico para Escocia, Alba.

El empleo del término Scotland para referirse a todo el territorio escocés sólo se generalizó en la baja Edad Media. En los tiempos modernos el término Scot se aplica a todos los habitantes de Escocia, independientemente de su origen étnico, ya que la identidad escocesa es primordialmente cívica y no étnica o lingüística. El término scot también se emplea para referirse al idioma escocés, hablado en algunas zonas de los Lowlands o Tierras Bajas Escocesas.



Cima del escudo de armas de Escocia. El león rojo del Rey de los Escoceses sostiene los tres Honores de Escocia: la Corona, el Cetro y la Espada del Estado.



Historia antigua

Se ignora si Escocia estuvo habitada durante el Paleolítico, ya que las sucesivas glaciaciones que cubrieron su actual territorio podrían haber destruido todas las evidencias de asentamientos humanos anteriores al periodo Mesolítico. Se cree que los primeros grupos de cazadores-recolectores llegaron hace unos 11.000 años, cuando los hielos de la primera glaciación comenzaron a retirarse hacia el norte.

Los primeros asentamientos aparecieron en el territorio escocés hace aproximadamente 9.500 años, y los primeros pueblos hace unos 6.000. De este periodo data por ejemplo el asentamiento de Skara Brae, en la más grande de las islas Orcadas, que se encuentra en muy buen estado de conservación, así como otros restos de viviendas, enterramientos y centros rituales del Neolítico encontrados sobre todo en las islas escocesas. Esta abundancia de construcciones que han sobrevivido al paso del tiempo puede deberse a la ausencia de árboles en la zona, que permitió a los pobladores primitivos crear construcciones en la propia roca local.

Skara Brae es un extenso asentamiento neolítico, situado en la Bahía de Skaill, Islas Orcadas.



Caledonia y el Muro de Adriano

La historia escrita de Escocia comienza con la romanización del centro-sur de Gran Bretaña (las actuales Gales e Inglaterra, que formaban la provincia de Britannia). Los romanos llamaron inicialmente Caledonia ("Tierra de Caledonios") a Escocia, por el inmenso bosque de pinos caledonios que se extendía de norte a sur y de este a oeste por todo el país. El principal pueblo asentado en aquella época en la región escocesa era el de los pictos, así llamados, aparentemente, por su costumbre de pintarse el cuerpo. Los escotos, por su parte, eran un pueblo de origen irlandés, también conocido como dalriadas, que se estableció en el oeste de Escocia. Durante este periodo existían por lo tanto dos reinos diferenciados: el del oeste de Escocia, Scotland, y el reino picto del este, Alba.

La romanización de Escocia fue un largo proceso con multitud de interrupciones: en el año 83 a. C., el general Cneo Julio Agrícola derrotó a los caledonios en la batalla del Monte Graupius, lo que permitió la construcción de una cadena de fortificaciones conocida como Gask Ridge, cerca de la Falla de las Highlands (sin adentrarse, al parecer, más al norte); poco después, sin embargo, los romanos se retiraron a los Southern Uplands ("Mesetas del Sur"), es decir, al tercio más meridional de Escocia, y comenzaron la construcción del Muro de Adriano para controlar a las tribus de la zona.

El Muro de Adriano al este de Greenhead Lough, Northumberland



Esta línea marcó durante casi todo el periodo de ocupación romana el límite septentrional del Imperio romano, pese a la construcción, más al norte aún, del Muro de Antonino. Esta frontera sólo pudo ser defendida durante breves períodos, de los cuales el más tardío tuvo lugar entre los años 208 y 210, durante el mandato del emperador Septimio Severo. En total, la ocupación de estas zonas de Escocia por parte de los romanos se extendió durante no más de 40 años, aunque la influencia latina en la parte más meridional, sobre todo entre las tribus de origen bretón, fue más duradera.

La Edad Media

El reino de los pictos (con sede en Fortriu hacia el siglo VI) experimentó un importante desarrollo durante la Edad Media, quizás como respuesta al propio imperialismo romano. Un hito importante en esta lucha por la supervivencia y la ampliación fue la batalla de Dunnichen (685), en la que los pictos derrotaron a las tribus de Northumbria durante el reinado de Bridei III (671–693). El reinado de Óengus I (732–761) fue igualmente un periodo de consolidación para el reino picto.

El reino de los pictos ocupaba en esta época, según la descripción de Beda el Venerable, una extensión similar a la que después ocuparía el reino de los escotos durante el reinado de Alejandro I (1107–1124). Sin embargo, ya en el siglo X, el reino picto fue dominado por una cultura de origen gaélico, estableciendo el mito de la ascendencia irlandesa de la dinastía real de Cináed mac Ailpín (Kenneth MacAlpin o Kenneth I). En los siglos siguientes, partiendo desde su territorio original en el este de Escocia, al norte del fiordo de Forth y al sur del río Oykel, el reino picto logró controlar las tierras del norte y del sur. Hacia finales del siglo XII, los reyes de Alba habían añadido a su territorio el área angloparlante del sureste de Escocia y dominaban también las zonas de Galloway y Caithness; al final del siglo XIII, este reino se había extendido hasta alcanzar la extensión aproximada de la Escocia actual.

San Columba, uno de los monjes misioneros gaélicos que reintrodujo el cristianismo en Escocia, delante de la fortaleza de Bridei I, Rey de Fortriu (o rey de los Pictos)



Sin embargo, ciertos procesos culturales y económicos iniciados en el siglo XII iban a hacer que durante la Baja Edad Media Escocia adquiriera rasgos bien diferentes. El principal impulso a esta transformación se produjo durante el reinado de David I de Escocia (1083-1153), que inició lo que se conoce como la Revolución davidiana. Esta es la época en la que se introduce el feudalismo en Escocia, se reorganizan las formas de gobierno y se fundan las primeras ciudades y pueblos con fueros propios (los llamados burghs). Estas instituciones, así como la inmigración de caballeros y clérigos franceses y anglo-franceses, facilitaron un proceso de "ósmosis cultural", durante el cual los territorios meridionales y costeros del reino de Alba se convirtieron en angloparlantes, como ya lo eran muchas de las tierras recién conquistadas en el sur; el resto del reino, en cambio, siguió conservando la lengua gaélica.

La muerte de Alejandro III en 1286, seguida por la de su nieta Margarita I, rompió la línea sucesoria de la dinastía reinante. Esto llevó a la intervención de Eduardo I de Inglaterra, quien puso en el trono a su protegido Juan de Balliol. Cuando su relación se deterioró, se produjo un intento de conquista por parte de Inglaterra, que fue rechazado por William Wallace en las Guerras de independencia de Escocia. Por su parte, Robert Bruce, conde de Carrick, se proclamó Rey de Escocia con el nombre de Roberto I de Escocia.

David I y su sucesor designado, Máel Coluim mac Eanric, Malcolm IV.



La guerra con Inglaterra duró varias décadas, y la guerra civil entre los partidarios de la dinastía de Robert the Bruce (quien aseguraba ser descendiente de David I) y los partidarios de los Balliol, apoyados por Inglaterra, duró hasta mediados del siglo XIV. Pese a que la dinastía Bruce fue la vencedora, la ausencia de descendientes de David II permitió a su sobrino, Roberto II, ascender al trono y situar en él a la dinastía Estuardo. Los Estuardo gobernaron Escocia durante el resto de la Edad Media, un periodo de prosperidad que va desde el final del siglo XIV hasta la Reforma Protestante, pasando por el Renacimiento. Pese a ello, las luchas con Inglaterra continuaron, así como la división interna entre las Highlands o "Tierras Altas" y los Lowlands o "Tierras Bajas".

La época moderna

La Edad Moderna se abrió en la historia escocesa con el Rough Wooing o "cortejo violento" (1544 - 1551), una serie de ofensivas militares intermitentes mediante la cuales Inglaterra pretendía forzar un casamiento entre María I Estuardo y Eduardo VI de Inglaterra, objetivo que finalmente no logró. Además, el siglo XVI es el de la Reforma Protestante, encabezada en Escocia por figuras como John Knox y apoyada desde Inglaterra.

Maria, Reina de los Escoceses, con su segundo esposo, Lord Darnley



En 1603, Jacobo VI de Escocia heredó el trono inglés y se convirtió en Jacobo I de Inglaterra. Sin embargo, con la excepción de un breve periodo conocido como "Protectorado", Escocia continuó siendo un estado independiente, aunque sacudido por constantes enfrentamientos entre la corona y los Covenanters, sobre la forma de gobierno de la Iglesia. Tras la Revolución Gloriosa y el derrocamiento del católico Jacobo VII de Escocia por Guillermo III de Inglaterra y su esposa María II (1688), Escocia amenazó con elegir a un rey protestante distinto al de Inglaterra. En 1707, sin embargo, tras las amenazas inglesas de cerrar el comercio con Escocia, se firmó el Acta de Unión, que certificaba la creación del Reino de Gran Bretaña.

Pese a esta unificación de los dos reinos, los defensores de la Casa de Estuardo, conocidos como jacobitas, seguían teniendo influencia en las Highlands y en la zona noreste del país, especialmente entre los no presbiterianos. Sin embargo, los levantamientos jacobitas producidos en 1715 y 1745 no lograron apartar del trono británico a la Casa de Hannover. Dichos levantamientos sirvieron además como excusa para el desplazamiento masivo de los habitantes de las Highlands, en lo que se conoce como Highland Clearances.

Una tradición escocesa: la gaita de las Highlands



Tras la Ilustración y la Revolución industrial, Escocia se transformó en uno de los centros comerciales, intelectuales y culturales de Europa. Glasgow y Edimburgo, sobre todo, se desarrollaron rápidamente a finales del siglo XVIII, y durante el siglo XIX el surgimiento de la industria pesada en las riveras del río Clyde transformó a Glasgow en la "Segunda ciudad del Imperio Británico" después de Londres. La situación empeoró tras la Primera Guerra Mundial, en la que murieron un gran número de escoceses, provenientes sobre todo de las Highlands, pero en especial después de la Segunda Guerra Mundial, tras la cual la situación económica de Escocia empeoró rápidamente, con la desaparición de un gran número de industrias que ya no eran competitivas en el mercado internacional.

Sólo en las últimas décadas del siglo XX logró el país apuntar una recuperación económica y cultural, gracias al surgimiento de nuevos servicios financieros y del sector electrónico (en lo que se conoce como Silicon Glen), así como a los beneficios del petróleo y gas del Mar del Norte. En 1998 el Gobierno del Reino Unido concedió mayores niveles de soberanía a Escocia, restableciendo el Parlamento Escocés y devolviendo a Edimburgo, simbólicamente, la Piedra de Scone.



Réplica de la Piedra de Scone, Moot Hill Chapel, Scone Palace, Perth