miércoles, 30 de diciembre de 2009

El Conde Mountbatten de Burma

El título Conde Mountbatten de Burma fue creado en la Nobleza del Reino Unido en 1947 para Louis Mountbatten, 1º Vizconde Mountbatten de Burma, último Virrey de India. La patente real es poco frecuente en la medida que especifica como recipiendario del título, a falta de herederos varones, “a toda… hija legalmente engendrada... sucesivamente en orden de mayoría de edad y prioridad de nacimiento y a los herederos masculinos…legalmente engendrados”. Como resultado, Patricia, la hija mayor de Lord Mountbatten, lo sucedió, luego de su muerte, como la Condesa Mountbatten de Burma.

Los títulos subsidiarios del Condado son: Vizconde Mountbatten de Burma, de Romsey en el Condado de Southampton (1946) y Barón Romsey, de Romsey en el Condado de Southampton (1947). Ambos títulos, en la Nobleza del Reino Unido, tienen el mismo recipiendario que el Condado.
El primogénito y heredero de Lady Mountbatten de Burma era conocido con el título de cortesía de Lord Romsey hasta que sucedió a su padre como Lord Brabourne.

El Virrey

El Almirante de la Flota Louis Francis Albert Victor Nicholas Mountbatten, Primer Conde Mountbatten de Burma, KG, GCB, OM, GCSI, GCIE, GCVO, DSO, PC (1900 – 1979), nació en Frogmore House, Windsor, como Su Serena Alteza Príncipe Louis de Battenberg. Era el hijo menor del Príncipe Louis de Battenberg y de la Princesa Victoria de Hesse y del Rhin, nieta de la reina Victoria. Su padre comenzó a llamarse Louis Mountbatten en 1917, cuando la familia real dejó de usar sus nombres y títulos alemanes y fue creado Marqués de Milford Haven. El segundo hijo varón de éste adquirió el título de cortesía de Lord Louis Mountbatten y fue conocido como Lord Louis informalmente hasta su muerte, aunque se le había garantizado un vizcondado en reconocimiento a sus servicios durante la guerra y un condado por su rol en la transición de la India desde dependencia británica hasta estado soberano.

El Marqués de Milford Haven (1854-1921), padre de Lord Louis Mountbatten

Mountbatten sirvió en la Armada Real durante la Primera Guerra Mundial. En 1922 acompañó a Edward, Príncipe de Gales en un viaje oficial a India, donde consolidó una firme amistad con él. En la Segunda Guerra Mundial comandó la 5ª Flotilla de Destructores. En 1943 Churchill lo nombró Comandante Supremo de los Aliados en el Sudeste de Asia, época en que dirigió la recaptura de Burma de los japoneses por el General William Slim. Tuvo un papel destacado en la recepción de la rendición formal por parte de las fuerzas japonesas en 1945.

Su experiencia en la región y en particular sus simpatías laboristas hicieron que el Primer Ministro Clement Attlee lo nombrara Virrey de la India después de la guerra, posición en la que recibió la garantía de independencia de la India dividida entre India y Pakistán. Mantuvo una confiable relación con los príncipes hindúes y en la base de esa confianza con la monarquía británica persuadió a la mayoría de esas altezas para que accedieran a los nuevos estados de India y Pakistán. Después de la independencia permaneció en New Delhi por diez meses como el primer gobernador general de la India independiente, hasta junio de 1948. A partir de entonces, Mountbatten sirvió en la Flota del Mediterráneo como oficial del Almirantazgo y por seis años (1959-1965) fue Primer Lord del Mar y luego Jefe de la Defensa. Recibió el título de primer Lord Teniente de la Isla de Wight luego de la creación del condado en 1974, manteniendo esa posición hasta su muerte.


El virrey y la virreina de India, en retrato oficial

Vida personal

Mountbatten contrajo matrimonio el 18 de julio de 1922 con Edwina Cynthia Annette Ashley, hija de Wilfred William Ashley -más tarde Primer Barón Mount Temple-, nieto del 7º Conde de Shaftesbury. Edwina era la nieta favorita del magnate de la sociedad eduardiana Sir Ernest Cassel y la principal heredera de su fortuna. Ambos tuvieron una glamorosa luna de miel visitando las cortes de Europa y las estrellas de cine en América -como Douglas Fairbanks, Mary Pickford y Charlie Chaplin-. Tuvieron 2 hijas: Patricia (nacida en febrero de 1924) y Pamela (nacida en abril de 1929).

En 1946 convenció a Patricia, su hija mayor y favorita de siempre, que se casara con John Knatchbull, 7º Conde de Brabourne. En 1960 su hija menor casó con el interiorista David Hicks, en una ceremonia que tuvo el colorido y magnificencia de una boda real. En esos días lady Edwina hizo un viaje de caridad a Extremo Oriente y falleció cerca de Borneo, mientras dormía. Tenía 58 años y había vivido un matrimonio tormentoso, con relaciones adulterinas de ambas partes. Esposo y esposa habían admitido mantener affaires, particularmente durante los ’30. La intimidad de lady Mountbatten con Nehru había sido muy conocida y las dos hijas del matrimonio tenían el firme conocimiento que su madre era de fuerte temperamento y no siempre tuvo el apoyo de su marido cuando celosamente a causa de su alto perfil empañaba su causa común.

Louis y Edwina Mountbatten en 1946, en la boda de su hija Patricia

Desde que Mountbatten no tenía hijos varones, cuando fue creado Vizconde el 23 de agosto de 1946 y luego Conde y Barón el 28 de octubre de 1947, las Patentes reales habían especificado que tales títulos podrían pasar a la línea femenina –léase, su hija mayor- y la descendencia masculina de ésta. En este sentido, el flamante Conde fue firmemente insistente: su relación con lady Patricia había sido particularmente estrecha y era su especial deseo que ella lo sucediera al título por propio derecho. Esta “sucesión especial”, que permitía que el título pasara a una mujer, suponía una concesión poco común por parte del monarca, reservada a los militares veteranos que se habían señalado por su historial bélico, como el 1º Vizconde Nelson o el 1º Conde Roberts. Después de la muerte de su esposa, Mountbatten dijo a su querida Patricia que no pensaba volver a casarse, temiendo que la posibilidad de tener un hijo desbaratase sus planes de legarle a ella el título.

Mountbatten usualmente vacacionaba en su casa de verano en Mullaghmore, Condado de Sligo, en la costa noroeste de Irlanda. Pese a las advertencias de seguridad, el 27 de agosto de 1979 salió a navegar en su yate, el Shadow V. Se hallaban a bordo su hija Patricia, su yerno John Brabourne, los hijos gemelos de ambos, Nicholas y Timothy, de 14 años, y la anciana madre de Lord Brabourne. El IRA, que había puesto antes una bomba radiocontrolada en el barco, la hizo detonar en el momento que se dirigían al puerto para pescar langostas. La explosión mató a Mountbatten al instante, así como a su nieto Nicholas y a Paul Maxwell, un adolescente de 15 años que trabajaba en el barco. Lord Brabourne quedó gravemente herido y lady Patricia estuvo a punto de morir, pasando semanas en cuidados intensivos. La Baronesa Brabourne murió al día siguiente. El Conde Mountbatten de Burma tenía 79 años.

Lord Mountbatten, Earl of Burma, en su madurez

Tratamientos

  • Su Alteza Serenísima Príncipe Louis de Battenberg (1900–1917)
  • Alemán:(Durchlaucht Prinz Ludwig Franz Albrecht Viktor Nicholas Georg von Battenberg)
  • Sr. Louis Mountbatten (1917)
  • Lord Louis Mountbatten (1917–1920)
  • Lord Louis Mountbatten, MVO (1920-1922)
  • Lord Louis Mountbatten, KCVO (1921-1937)
  • Lord Louis Mountbatten, GCVO (1937-1941)
  • Lord Louis Mountbatten, GCVO, DSO (1941-1943)
  • Lord Louis Mountbatten, GCVO, CB, DSO (1943-1946)
  • El Muy Honorable Vizconde Mountbatten de Burma, KG, GCVO, KCB, DSO (1946–1947)
  • El Muy Honorable Vizconde Mountbatten de Burma, KG, GCVO, KCB, DSO, PC (1947)
  • El Muy Honorable Conde Mountbatten de Burma, KG, GCSI, GCIE, GCVO, KCB, DSO, PC (1947–1955)
  • El Muy Honorable Conde Mountbatten de Burma, KG, GCB, GCSI, GCIE, GCVO, DSO, PC (1955–1965)
  • El Muy Honorable Conde Mountbatten de Burma, KG, GCB, OM, GCSI, GCIE, GCVO, DSO, PC (1965–1979)
Programa entregado a los invitados a la ceremonia por el funeral de Lord Mountbatten en la Abadía de Westminster, en 1979


Distinciones

  • 1920: Miembro de la Orden Victoriana (MVO)
  • 1922: Caballero Comendador de la Orden Victoriana (KCVO)
  • 1937: Caballero Gran Cruz de la Real Orden Victoriana (GCVO)
  • 1941: Orden al Servicio Distinguido (DSO)
  • 1943: Caballero de Justicia de San Juan (KJStJ)
  • 1943: Comendador de la Orden del Baño (CB)
  • 1945: Caballero Comendador de la Orden del Baño (KCB)
  • 1946: Caballero de la Jarretera (KG)
  • 1947: Muy Honorable Consejero Privado de Su Majestad (PC)
  • 1947: Caballero Gran Comendador de la Estrella de la India (GCSI)
  • 1947: Caballero Gran Comendador del Imperio Indio (GCIE)
  • 1955: Caballero Gran Cruz de la Orden del Baño (GCB)
  • 1956: Gran Comendador de la Orden de Thiri Thudhamma (Burma)
  • 1965: Miembro de la Orden del Mérito (OM)

martes, 29 de diciembre de 2009

El Príncipe Aga Khan

Aga Khan es el título hereditario del Imán de los Musulmanes Nizārī, la rama más importante de los Ismailíes. La rama ismailí del Shia Islam confirma el Imanato a los descendientes de Ismail ibn Jafar, el hijo mayor de Imam Ja'far al-Sadiq –cuya estirpe se remontaba directamente a Fátima, hija de Mahoma-, mientras que la rama menor del Shia Islam sigue al hermano más joven de Ismail y designado Imán, Musa al-Kazim y sus descendientes.


El Hazrat Panjetan-e-Pak, que muestra las cinco personalidades sagradas que, juntas, forman la Familia Fundadora del Islam



Los antepasados del Aga Khan gobernaron Egipto y el norte de África con gran esplendor, entre los siglos X y XI, hasta que se desplazaron a Persia (rebautizada Irán en 1935). Hubo cuarenta y cinco Imanes en línea directa de descendencia antes del primer Aga Khan, cuyo nombre era Hasan Ali Shah y había llegado a ser Imán en 1817, cuando su padre Shah Khalil Allah fue asesinado en un disturbio. El emperador de Persia, Fat’h Ali Shah, temeroso de que los ismailíes lo responsabilizaran, eligió a Hasan Ali gobernador de la rica provincia de Mahallat, le otorgó el título honorífico de “Aga Khan” y le dio permiso para que se casara con su hija, la princesa Sarv-i Jehan Khanum. Debido a esta princesa persa, los hijos de todos los Aga Khan reclamaron el derecho al título de príncipes.


El emperador de Persia, Fah’h Ali Shah Qajar (1798)



Etimológicamente, el título combina el tratamiento militar turco Agha, que significa “noble” o “señor”, con el polivalente título Khan, dado a los jefes locales. La combinación significa aproximadamente “Comandante en jefe”. En el protocolo de la corte persa, el Khan (y Amir) era comúnmente parte de los comandantes de las fuerzas armadas y líderes tribales de las provincias que se hallaban en el cuarto lugar de precedencia dentro de las ocho clases de títulos de los que no forman parte de las dinastías reales.


Instalado en Bombay desde 1848, el Aga Khan mantuvo su liderazgo religioso y acumuló una gran fortuna personal en caballos y propiedades reales. Cuando acudió a los británicos para obtener un salvoconducto para su familia, éstos se quejaron pero luego honraron a Sarv-i Jehan Khanum con un gran saludo a su llegada, un tributo brindado a los príncipes hindúes y sus familias. Después de muchas negociaciones, accedieron a que la princesa fuera recibida por las autoridades gubernamentales. Después de este desaire, en 1859, los británicos otorgaron al Aga Khan el tratamiento no hereditario de “Su Alteza”, lo cual al parecer satisfizo su orgullo lastimado.

El Aga Khan II (1830-1885)



En 1877, los jefes coloniales de India dieron al Aga Khan rango y nobleza en reconocimiento a su ayuda para la supresión de una rebelión regional contra el régimen británico. Entonces el Aga Khan se convirtió en el único líder religioso de la India británica que tuvo derecho al saludo ceremonial con tiros de fusil; todos los otros saludos ceremoniales debían realizarse a Príncipes de los diferentes Estados hindúes o Pensionados políticos que ostentaban ancestrales títulos principescos en estados abolidos por el Raj.


Gran Bretaña ha ratificado el título de príncipe a cada uno de los sucesivos Aga, pues no es hereditario. En 1886 la reina Victoria se lo otorgó oficialmente a Sultan Mohamed, Aga Khan III, cuando éste tenía apenas 9 años. Sin embargo, no reconoció este título a los dos hijos del Aga Khan III, Aly y Sadruddin. La justificación de este honor estaba basada en la afirmación de que la abuela de Khan era una princesa persa con derechos hereditarios (Al hijo mayor, Aly Khan, le fue otorgado el título de cortesía de Príncipe por el gobierno británico en 1938).



El Aga Khan III y la Begum en las carreras de Epsom (1938)



El Aga Khan III fue armado caballero en 1896 (Sir Sultan Mohamed), elegido Comendador de la Eminente Orden del Imperio Indio (K.C.I.E.) en 1898 y promovido a Gran Comendador (G.C.I.E.) en 1902, Gran Comendador de la Excelsa Orden de la Estrella de la India (G.C.S.I) en 1911, Caballero de la Real Orden Victoriana (G.C.V.O.) en 1923 y Caballero de la Muy Distinguida Orden de San Miguel y San Jorge (G.C.M.G.) en 1955. Obtuvo categoría de Jefe de Estado de la Presidencia de Bombay (con salva de 11 cañonazos) en 1916 y miembro del Consejo Privado (P.C.) en 1934.


En 1930 la posición social del Aga Khan y su tercera esposa (Andrée Josephine Carron) se había convertido en un problema cortesano y diplomático. El Aga Khan pretendía que la Begun fuera recibida en la Corte y se le otorgara el título de Su Alteza. Las cartas iban y venían continuamente entre el Ministerio de Relaciones Exteriores, el palacio de Buckingham, la oficina del Lord Chambelán y el Aga Khan. El Virrey de la India sostuvo como “apropiado e inobjetable” el tratamiento de Su Alteza lady Aga Khan. Aunque del Foreign Office sostenían que “es difícil comprender por qué una mujer francesa casada con un mahometano debería asumir un título que normalmente está reservado a las hijas de los duques, marqueses y condes ingleses”. Finalmente, la oficina del Lord Chambelán decretó que la Begun debería ser tratada como Su Alteza la Begun Aga Khan durante su presentación ante Jorge V.


La Begum Andrée, tercera esposa del Aga Khan III, con traje de presentación ante la Corte de Saint James



Con respecto al hijo mayor y heredero, Aly Soloman Khan, el gobierno británico y el Ministerio de Asuntos Exteriores sabían que la prensa se refería a él como “Príncipe”, aunque nunca había utilizado el título en un contexto oficial. Cuando en una revista ismailí se refirieron a él como “Su Serena Majestad Vali-ahed (heredero del trono), príncipe Alí S. Khan”, inmediatamente el Ministerio de Relaciones Exteriores de la India informó al gobierno hindú que si Aly Khan o el Aga Khan intentaban utilizar el título con un alcance oficial, “se tomarían las medidas para corregirlos”. Recién en 1938 se le concedió como título de cortesía. Por sus servicios en la guerra Aly recibió la Estrella de Bronce del ejército norteamericano, la Legión de Honor francesa y la Cruz de Guerra.



Boda del Príncipe Hussein, hijo del Aga Khan IV, en Aiglemont, Francia (2006)




El príncipe Karīm al-Hussainī es el actual Aga Khan, el IV, después de asumir el Imanato de los Nizari Ismailíes en 1957, sucediendo a su abuelo. El título de Su Alteza le fue otorgado por la reina Elizabeth II en 1957 y el de Su Alteza Real por Reza Pahlavi, Shah de Irán, en 1959. Entre otros honores, el príncipe Karim Aga Khan recibió la Gran Cruz de la Orden del Príncipe Enrique el Navegante (Portugal), 1960; l’Ordre de la Côte d’Ivoire, 1965; l’Ordre du Croissant Vert des Comores, 1966; el Grand Cordon, Orden de Taj (Irán), 1967; el Nishan-i-Imtiaz (Pakistán), 1970; el Grand Cordon, Quissam-al-Arch (Marruecos), 1986. Fue nombrado Cavaliere di Gran Croce della Repubblica Italiana (1977) y Grand Officer de l’Ordre National du Lion de Senegal (1982).



Lista de los titulares Aga Khan
  • Aga Khan I = Hasan Ali Shah Mehalatee Aga Khan I (1800–1881), 46º Imán (1817–1881)
  • Aga Khan II = Ali Shah Aga Khan II (alrededor 1830–1885), 47º Imán (1881–1885)
  • Aga Khan III = Príncipe Sultan Mohammed, (1877–1957), 48º Imán (1885–1957)
  • Aga Khan IV = Príncipe Karim Al Husseini (b. 1936), 49º Imán (1957- )
El Aga Khan IV con la Reina Elizabeth II (2008)




lunes, 28 de diciembre de 2009

El Barón von Thyssen


El origen de los negocios y de la familia Thyssen está íntimamente asociado a la región alemana del Ruhr, afluente del río Rin. El creador del consorcio empresarial Thyssen fue August, nacido en 1842, quien a los 30 años se casó con Hedwig Pelzer, de 18, hija de un empresario de Mülheim. La progenie del matrimonio, así como el enriquecimiento del industrial, creció rápidamente. Luego de cuatro hijos -Fritz, August, Heinrich y Hedwig-, la pareja se divorciaría en 1885.

El augusto patriarca hizo oro con sus empresas que luego de la Primera Guerra se habían extendido fuera de fronteras, llegando hasta Bélgica, Francia y Holanda. En 1903 compró el castillo Landsberg, una fortificación del siglo XIII a orillas del Ruhr, que convirtió en su casa de campo. Aunque aparentaba un exterior serio y evitaba las ostentaciones, sabía cómo dar una imagen principesca: los muros de la mansión lucían con maestros antiguos, una serie de esculturas de Rodin adornaba la entrada, en los inmaculados céspedes se paseaban los pavos reales…

Luego de la muerte de August Thyssen en 1926, dos de sus hijos siguieron el mismo camino profesional que el padre, pero tomaron distintos senderos políticos y lúdicos. Alemania y la orilla del Rin, donde se había fortalecido la familia a caballo entre los siglos XIX y XX, era la panacea de la industria y el desarrollo económico, pero también foco de conflicto bélico y tensiones políticas. El primogénito, Fritz, estudió en Berlín y Londres y luego empezó a trabajar con su padre; el hermano menor, Heinrich, se estableció en Hungría con 30 años y finalmente emparentó con la nobleza en 1906, al casarse en Viena con Margrit, hija del barón Bornemisza de Kaszon.


August Thyssen, el patriarca


La fusión de los apellidos Thyssen y Bornemisza se produjo en peculiares circunstancias. La nueva señora Thyssen era hija del aristócrata húngaro Gabor Bornemisza de Kaszon, ayudante de cámara de la corte austro-húngara, y de la norteamericana Louise Price. El barón no tenía hijos varones y en 1907, al año siguiente de la boda de su hija, convenció al emperador Francisco José para que firmara un decreto nombrando barón Bornemisza de Kaszon a su yerno el alemán Heinrich Thyssen. Francisco José, emperador de Austria y rey de Hungría (más austriaco que húngaro) no tuvo problemas en flexibilizar o saltarse los principios hereditarios de la antigua nobleza –en aquellos momentos tambaleándose- y pasar la baronía de suegro a yerno para que no se perdiese el título.

Esto ha creado gran controversia pues se dedujo que Heinrich había accedido a la boda simplemente para hacerse noble.

El nuevo barón –librado de la Primera Guerra Mundial por motivos de salud- compró el Schloss Rohoncz, en Rechnitz, en la zona que separa Austria de Hungría, y que había sido residencia de los Batthyány, relacionados con los Bornemisza, desde el año 1551. Y, además, a golpe de decreto, se nacionalizó húngaro, manteniendo esta nacionalidad el resto de su vida.


El castillo Rohoncz

En 1919, cuando August y Fritz Thyssen sentían en Alemania la tristeza de la humillación, el húngaro de origen judío Bela Kun hacía su revolución de inspiración soviética encabezando una república de corta vida en Hungría que perseguía a la aristocracia. El matrimonio Thyssen-Bornemisza, que había tenido tres hijos, un niño y dos niñas, se trasladó primero a Austria y después a Holanda huyendo del comunismo de Bela Kun. En este último país, en 1921, nació el hijo pequeño, Hans Heinrich, quien a su mayoría de edad sería segundo en la baronía tras la decretada rehabilitación del título.

Luego de la muerte del patriarca, Fritz se encargó de las explotaciones mineras y las industrias metalúrgicas, mientras que Heinrich se responsabilizó de los negocios bancarios y la navegación. En 1927 los Thyssen-Bornemisza se divorciaron oficialmente.


Heinrich Thyssen, el primer barón


De vuelta a la Europa occidental, el barón húngaro se arrimó a la vecina y pacífica Suiza, donde se habían extendido las actividades financieras del consorcio familiar. En 1932 compró Villa Favorita, un palacio en el Ticino a orillas del lago Lugano, construido en 1687 y propiedad del príncipe Leopoldo de Prusia. La nueva residencia le daba cobijo de los conflictos bélicos y políticos de la Europa central pero también era el sitio ideal para salvaguardar su colección de arte y prosperar en los negocios bancarios.

A la muerte de Heinrich padre en 1947 la ley suiza fue tajante en su aplicación a la colección de parte reunida por el patriarca y guardada en aquel país. El conjunto de medio millar de obras de pintores clásicos se dividió en partes desiguales entre los hijos del primer barón, a quienes les correspondía una porción tras impugnar el testamento que les prohibía deshacer la colección o sacarla de Suiza. El hermano mayor, Stefan, no aceptó ningún cuadro, Magrit llevó la porción menor con varias docenas de pinturas, Gabrielle se llevó más de un centenar de obras y el pequeño Hans Heinrich se adjudicó más de doscientas.


“Villa Favorita”, en Lugano, Suiza

Heinrich, con los negocios, heredó también la baronía. Este es un título flexible que pasó de suegro a yerno y de yerno a hijo pequeño gracias a la fortuna que llevaba al lado. En Suiza los títulos propios no existen, pero nada impedía la exportación de la baronía húngara. En el reparto e intercambio de bienes, el barón empezó a reunir de nuevo las obras de arte que la ley suiza dividía.

En 1950 el aristócrata de nacimiento holandés, padre alemán y madre y nacionalidad húngaras consiguió la nacionalidad suiza, convirtiéndose en uno de los ciudadanos de la Confederación Helvética. En aquella década comenzó la recuperación de las empresas Thyssen confiscadas durante la guerra y el inicio de la colección propia de obras de arte, cuando comienza a comprar a su gusto añadiendo nuevas piezas a las que había obtenido de la colección paterna.

Las dos hermanas Thyssen también se convirtieron en nobles al unirse, vía matrimonial, a familias de títulos aristocráticos más o menos vigentes. Margrit se convirtió en la condesa Batthyány, de nacionalidad húngara, y Gabrielle casó con el barón holandés Bentinck, embajador en Inglaterra y en Francia –esta última formó su apellido de casada sin renunciar al de soltera, siendo conocida como baronesa Bentinck-Thyssen-.


La boda de Francesca von Thyssen y Carlos von Habsburg en Austria (1993)

El título de Heinrich seguiría considerándose poco ortodoxo para la realeza legítima, lo que quedó demostrado en 1993, cuando Francesca, la única hija mujer del barón, fruto de su tercer matrimonio, contrajo matrimonio con el archiduque austríaco Carlos de Habsburgo. Éste es hijo del archiduque Otto, hijo del último emperador austro-húngaro y diputado europeo por Baviera. Los cuatro hermanos de Otto no acudieron a la ceremonia religiosa aduciendo razones de enfermedad o diferentes compromisos oficiales. Pero las especulaciones apuntaban a que se oponían al matrimonio porque la novia era húngara –tradicionalmente rival- y no pertenecía a una familia de noble y larga prosapia, dado que el título Thyssen-Bornemisza había sido rehabilitado apenas dos generaciones atrás.

La fortuna de la pretendiente familia imperial de Austria había sido confiscada después de la Primera Guerra Mundial. El novio aspiraba a formar parte del cuerpo diplomático de su país, pero todo le cambió con la boda. El mayor defensor del enlace, aparte de los contrayentes, era el archiduque Otto, antiguo príncipe heredero de Austria-Hungría, partidario de proyectar una imagen más moderna de su familia, ajena al bagaje histórico que les persigue. Los miembros de la Casa de Habsburgo, contrarios a que una Thyssen-Bornemisza entrara a la familia aunque viniese cargada de dinero, amenazaban con no reconocer a Karl como legítimo sucesor de Otto y, por ende, del último emperador austriaco. Al margen de las desavenencias familiares y recriminaciones históricas, el boato que rodeó aquella ceremonia invernal en el pueblecito montañoso de Mariazell le dio aires de boda real en momentos que monarquías de gran peso histórico como la inglesa dejaban de creer en tales espectáculos maritales.



El 2º barón y su quinta esposa, la española Carmen Cervera, en una portada de la revista Vanity Fair (1989)


Con la muerte del segundo barón Thyssen-Bornemisza en el inicio del segundo milenio, hubo dudas sobre a quién recaería la titularidad de la baronía. La quinta baronesa Thyssen lo aclara con sus propias palabras: “Me siento muy orgullosa de mi título de baronesa Thyssen Bornemisza, un título entregado personalmente por el emperador de Hungría a mi suegro, el padre de mi marido, para todos los herederos, no solamente para el hijo mayor. Todos los herederos directos del Barón podemos ostentar el título de barón o baronesa. Mi hijo también es barón. Y yo soy baronesa. Me siento muy orgullosa de llamarme Carmen Thyssen y no deseo ningún título más. Lo llevo con mucho orgullo porque era el de mi marido.”


domingo, 27 de diciembre de 2009

La Princesa Francesa


Stéphanie, Gran Duquesa de Baden, nació como Stéphanie Louise Adrienne de Beauharnais (1789 – 1860), fue nombrada Princesse Française por Napoleón I y se convirtió más tarde en consorte de Karl, Gran Duque de Baden.

Nacida en Versalles al comienzo de la revolución francesa, Stéphanie era hija de Claude de Beauharnais, 2º Conde des Roches-Baritaud y de Claude Françoise de Lezay. El matrimonio había tenido al primogénito Alberic en 1786 y tres años después nacería Stéphanie.

Stéphanie, Princesse Française

En diciembre de 1779 Alexandre, Vizconde de Beauharnais, primo hermano de su padre Claude, casó con Joséphine Tascher de la Pagerie. Tuvieron dos hijos: Eugène y Hortense. En 1794 Alexandre fue guillotinado y Joséphine sostuvo affaires con influyentes figuras del Directorio, incluyendo Paul Barras, quien más tarde la presentaría a Napoleón Bonaparte. Éste pronto comenzó a cortejarla y en 1796 se casaron.

El general Napoleón era ahora padre adoptivo de Eugène y Hortense de Beauharnais, primos segundos de Stéphanie. Como su prominencia y riqueza no paraba de crecer, Napoleón decidió proteger a la vez a las familias Bonaparte y Beauharnais al completo. Como la Historia sabe, se convirtió en Primer Cónsul primero y luego, el 2 de diciembre de 1804, se coronó Emperador de los franceses.


El emperador Napoleón (1812)

Como miembro prominente de la nueva familia imperial, Stéphanie pasó a residir al palacio de Las Tullerías. Su nuevo estatus le permitió vivir una creciente vida de lujo. Pronto, sin embargo, se apartaría tanto del Palacio como de Francia.

Esto era consecuencia del esfuerzo de Napoleón para asegurar una alianza con el Príncipe Elector de Baden, lo que se realizaría a través del matrimonio entre los descendientes de ambos soberanos, para conectar las dos dinastías. El Príncipe Elector era representado por su nieto, Karl Friedrich von Zähringen. Napoleón por uno de los descendientes que había legitimado: Stéphanie, a quien había nombrado “Princesa Francesa”, un título que nadie había llevado antes ni llevaría alguien después.

El matrimonio tuvo lugar en París, el 8 de abril de 1806. Tres meses más tarde, su flamante suegro era nombrado Gran Duque de Baden y sería el jefe de la Confederación del Rhin.


Karl Ludwig Friedrich (1786-1818), Grossherzog von Baden

Este matrimonio arreglado, sin embargo, no sería particularmente exitoso. Su esposo estaba decidido a continuar con su vida de soltero. Instaló una residencia en Karlsruhe y Stéphanie estuvo de acuerdo en vivir de manera separada en Mannheim. Incluso el oficial de quejas enviado por el Emperador no resolvió la situación.

El Gran Duque ofreció Schwetzingen para que se establecieran allí como residencia veraniega en común. Pero sólo Stéphanie aceptó la oferta. La situación cambió algo cuando se tornó evidente que el Gran Duque no viviría mucho tiempo más. La pareja hizo un esfuerzo reconciliatorio en aras de producir herederos al trono.


El castillo de Schwetzingen


En 1811, Karl Ludwig Friedrich sucedería a su abuelo como Gran Duque de Baden. Él y la Gran Duquesa Stéphanie tendrían cinco hijos, príncipes y princesas de Baden:
  • Louise Amelie Stephanie (1811 – 1854), que casaría con Gustavo Vasa, Príncipe de Suecia.
  • Un príncipe sin bautizar (1812). Existe una teoría de conspiración según la cual el niño muerto no sería su hijo (por haber sido cambiado en la cuna) y que el príncipe heredero sería Kaspar Hauser.
  • Josephine Friederike Luise (1813 – 1900), casó con Karl Anton, Fürst zu Hohenzollern-Sigmaringen.
  • Alexander (1816)
  • Marie Amelie Elisabeth Karoline (1818 – 1888), casó con William Douglas-Hamilton, 11º Duque de Hamilton.

La Gran Duquesa de Baden en su madurez

Entre sus descendientes están los reyes de Rumania y de Yugoslavia, así como los reyes de los Belgas, los Grandes Duques de Luxemburgo y el actual Príncipe soberano de Mónaco.

El Gran Duque murió en diciembre de 1818. La Gran Duquesa permaneció viuda por el resto de su larga vida, dedicándose a ser devota madre de sus tres hijas. Su residencia en Mannheim se convirtió en popular salon para artistas e intelectuales hasta su muerte en 1860, a los 71 años, acaecida en la ciudad de Niza.



Blasón de los Zähringen

sábado, 26 de diciembre de 2009

El Duque de Windsor


En 1936, tras la abdicación al trono de Edward VIII del Reino Unido, hubo mucha controversia sobre cómo podría ser tratado el antiguo Rey –una posibilidad era el Ducado de Cambridge, otra el de Connaught, aunque ninguno de ellos era adecuado porque el Marquesado de Cambridge y el Ducado de Connaught ya existían-. Una teoría es que fue idea del Primer Ministro Stanley Baldwin darle el título Duque de Windsor. Otra es que fue el nuevo rey George VI quien expresó la idea de un título luego de que fuera firmado el instrumento de abdicación y sugirió usar “el nombre de la familia”.

El nuevo monarca anunció que crearía a su hermano Duque de Windsor, con el tratamiento de Su Alteza Real. Sin embargo, muchos meses pasaron antes que fuera promulgada la Patente real que formalmente otorgaba el título.

El ducado toma su nombre del pueblo donde se halla el famoso Castillo de Windsor, que ha sido la residencia de los monarcas ingleses por más de mil años, y que significa estabilidad, tradición y la esencia misma del ser británico (Windsor era también el apellido de la familia real por muchas de esas razones). A la muerte del duque en 1972 el título se extinguió. Dado su origen, es muy poco probable que sea recreado en el futuro.


El castillo de Windsor

Eduardo VIII del Reino Unido (1894 - 1972), en inglés Edward Albert Christian George Andrew Patrick David, fue monarca del Reino Unido y Emperador de la India durante solamente 326 días, desde la muerte de su padre el 20 de enero de 1936 hasta su abdicación el 11 de diciembre del mismo año.

Nació el 23 de junio de 1894 en White Lodge, distrito de Richmond, en Londres. Era el primogénito de los duques de York (más tarde el rey Jorge V del Reino Unido y la reina María). Si bien es conocido internacionalmente como el príncipe Eduardo, su familia y compañeros de su clase lo llaman David.


El Príncipe David (1919)

Cuando tenía quince años, su padre le otorgó el título de Príncipe de Gales, siendo investido como tal en 1911 en el castillo de Caernarvon. También ostentó los títulos de Duque de Cornualles, Duque de York y Duque de Rothesay, siempre con el tratamiento de Alteza Real. Durante la Primera Guerra Mundial, el príncipe sirvió en el ejército británico pero siempre resguardado de los peligros de la guerra. Después de la guerra, el joven y apuesto Eduardo era muy popular entre el público británico y de la mayor parte del mundo.

Cuando el rey Jorge V murió en enero de 1936, Eduardo VIII subió el trono, convirtiéndose en el segundo monarca de la Casa de Windsor.

Sin embargo, el nuevo soberano deseaba casarse con Wallis Simpson, una estadounidense divorciada que vivía en Inglaterra, cuya reputación con los hombres no era nada buena, habiéndose divorciado además dos veces. Como el monarca británico es también líder de la Iglesia de Inglaterra, ciertos dignatarios religiosos y gubernamentales no aprobaron una unión entre el rey y la señora Simpson.


El día de la boda, en el castillo de Candé (1937)

Pero Eduardo decidió casarse a pesar de las abundantes objeciones. Tras menos de doce meses como rey, abdicó el trono. El 11 de diciembre de 1936 anunció su decisión y reafirmó su amor por Wallis Simpson en un discurso radiofónico a la nación el mismo día. Al día siguiente se despidió de su familia y abandonó su residencia de Fort Belvedere para marchar al exilio forzado. Primero fue a Austria por seis meses, siendo huésped de los barones de Rothschild y luego a Francia, donde se reencontraría con su amada Wallis. Se casaron el 3 de junio de 1937 ante la presencia de algunos amigos de confianza en el castillo de Candé, cerca de Tours.

Después de su abdicación, Eduardo había sido nombrado Duque de Windsor (con tratamiento de Alteza Real) por Jorge VI. Su esposa adquirió el título de Duquesa de Windsor pero no la dignidad de Alteza Real. Este hecho encolerizaría al duque durante muchos años.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el duque obtuvo el cargo de Gobernador General de las Bahamas (1940-1945), en aquel tiempo todavía una colonia británica. Después de la guerra, él y su esposa volvieron a Europa y vivieron otra vez en Francia donde pasaron juntos la mayoría de su vida. Eduardo visitaba a su familia en Inglaterra algunas veces, pero la familia real nunca aceptó a su mujer. La pareja nunca tuvo hijos.


El Duque en su madurez

Eduardo murió en París el 28 de mayo de 1972 y Wallis catorce años más tarde, en 1986. Ambos fueron enterrados juntos cerca del castillo de Windsor, al oeste de Londres.

Títulos
  • 14 de diciembre de 1895 – 28 de mayo de 1898: Su Alteza Príncipe Eduardo de York
  • 28 de mayo de 1898 – 22 de enero de 1901: Su Alteza Real Príncipe Eduardo de York
  • 22 de enero de 1901 – 9 de noviembre de 1901: Su Alteza Real Príncipe Eduardo de Cornualles y York
  • 9 de noviembre de 1901 – 6 de mayo de 1910: Su Alteza Real Príncipe Eduardo de Gales
  • 6 de mayo de 1910 – 23 de junio de 1910: Su Alteza Real El Duque de Cornualles
  • 23 de junio de 1910 – 20 de enero 1936: Su Alteza Real El Príncipe de Gales (en Escocia: 1910–1936: Su Alteza Real El Príncipe Eduardo, Duque de Rothesay)
  • 20 de enero de 1936 – 11 de diciembre de 1936: Su Majestad El Rey (en India: Su Majestad Imperial El Rey-Emperador)
  • 11 de diciembre de 1936 – 8 de marzo de 1937: Su Alteza Real El Príncipe Eduardo
  • 8 de marzo de 1937 – 28 de mayo de 1972: Su Alteza Real El Duque de Windsor


Monograma real de Edward VIII, luego Duque de Windsor


viernes, 25 de diciembre de 2009

El Barón de Rothschild II

Dar títulos nobiliarios a una “tribu” de judíos requería valor y el emperador de Austria no confirió este título por gratitud, sino como resultado de una experta negociación. Austria, casi arruinada luego de las guerras napoleónicas, quería ordenar sus finanzas mediante un adelanto importante de las indemnizaciones que le debía Francia, que habría de pagar en cuotas a lo largo de cinco años. Los Rothschild disponían de medios suficientes para dar el adelanto, pero exigían una tasa muy alta de interés. Entonces el ministro de Finanzas, Stadion, concibió la idea de recompensar a los acreedores judíos ofreciéndoles una partícula: añadir el “von” a su apellido, que naturalmente se convirtió en “de” en francés. Dos años más tarde el ofrecimiento se completó con el título de Barón, concedido a todos los descendientes de Mayer Amschel Rothschild. Los hermanos se sentían tan toscos y vulnerables socialmente que aceptaron regocijados la transacción.

El Château de Ferrieres, mansión de James de Rothschild en las afueras de París


Para los Rothschild esto no significaba solamente entrar en la alta sociedad sino adquirir una dignidad que les permitiría olvidar la exclusión y la humillación del pasado e identificarse con un medio social diferente. La misma demora en las deliberaciones que antecedieron a la concesión del título fue una prueba de que los hermanos no se habían equivocado al preferir una promoción social permanente a una ganancia financiera inmediata.

La propuesta de Stadion creó mucho malestar en las esferas del gobierno austríaco. Los ministros temían el resentimiento del resto de los banqueros y las repercusiones que podrían afectar las negociaciones en torno a los derechos judíos. Favorecer a algunos de ellos en el momento en que Alemania buscaba quitarles las ventajas ganadas durante la ocupación francesa, no tenía lógica para ciertos funcionarios.

Se hizo una investigación para saber si un regalo imperial, como unas cajitas de rapé ricamente decoradas, por ejemplo, no habrían sido suficiente prueba de la gratitud del emperador. Pero éste delegó el problema a Metternich quien, informado por Gentz de las prodigiosas habilidades de los judíos en cuestión y muy consciente de la influencia de los hermanos en la financiación del gobierno, decidió favorecer la propuesta.

Blasones de Rothschild

El título fue un símbolo importante porque mitigaba de algún modo la amargura que les provocaba su condición. El placer que este ascenso social causó a los Rothschild es evidente en sus cartas. Los hermanos se dirigían uno al otro como “mi querido barón” y se burlaban de Salomón, a quien acusaban de estar trabajando ahora con energías disminuidas por culpa de su nueva aristocracia. También crearon su propio escudo de armas y eligieron cinco flechas, que simbolizaban la unidad fraterna, más la divisa Concordia, Integritas, Industria.

Tan sólo Nathan, en Inglaterra, no se dignó utilizar el título. Nathan se consideraba inglés y pensó que un título extranjero no le daba absolutamente nada. No se sentía amenazado ni en su dignidad ni en su posición. Como no tenía ningún deseo de salir de su medio ni necesidad de consagraciones ceremoniales para un ascenso social, Nathan subrayó, no sin cierto estilo, que él prefería seguir siendo Míster Rothschild.

Nathan Mayer Rothschild, su esposa Hannah y sus siete hijos (1821)

En París, James invitó al duque de Wellington a cenar y el nuevo barón fue catapultado así a las altas regiones sociales. Se instaló en el barrio más animado y moderno de la capital, en la Rue d’Artois, hoy Rue Lafitte, en contraste con el barrio de Saint Germain, el baluarte de la aristocracia. Sin embargo, nadie tomaba en serio allí a su título de barón, sino que lo veían con cierto humorismo benévolo. “Estos buenos judíos son todos barones”, decía el conde de Castellane, sin poder contener su hilaridad. Los títulos napoleónicos suscitaban la misma clase de bromas.

Hubo que presionar bastante para que los ujieres de la embajada de Austria anunciaran a la aristocracia napoleónica por sus títulos. Durante la Tercera República (1871-1940) la gente que frecuentaba los salones legitimistas chasqueaba la lengua cuando eran anunciados los Iéna, ¡esa familia con el nombre de un puente!. Pero las sonrisas que suscitaban los primeros tropiezos mundanos de James eran indulgentes. La Francia de este período no está afectada por el antisemitismo, pues muy pocos judíos habían alcanzado posiciones prominentes y todos se habían beneficiado de la tolerancia intelectual característica de los primeros años de la Restauración.

Betty Salomon von Rothschild, baronesa James de Rothschild (1805-1886)


Nadie rechazaba una invitación de James de Rothschild. Cuando Metternich fue a París, James dio una gran comida a la cual concurrieron los principales diplomáticos. El príncipe von Würtemberg y el príncipe Esterhazy, que en Alemania nunca habrían condescendido a tocar la mano de un Rothschild, concurrieron a la cena junto con todos los otros. El diario Le Constitutionnel no pudo abstenerse de hacer algunas consideraciones filosóficas sobre “el poder del oro, que iguala a todas las clases y cultos. No es uno de los espectáculos menos curiosos que podemos ver hoy, un hoy tan rico en contrastes, el de todos los representantes de la Santa Alianza, establecida en nombre de Jesucristo, que acuden a un banquete dado por un judío”.

Después de concederles un título útil y halagador, Metternich hizo mucho más. Nathan y James, como recompensa por numerosos préstamos hábilmente negociados, concibieron la idea de ser nombrados cónsules, con la representación de Austria, en Londres y París. Algo inconcebible pero que, sin embargo, fue aceptado por Metternich, con lo que se aseguró el leal apoyo de los Rothschild. Que a uno le llamaran barón era satisfactorio para la vanidad, pero convertirse en cónsul daba un rango indiscutible en todas las reuniones oficiales. Hasta los portones más imponentes se abrían ante un miembro del cuerpo diplomático. Fue así que James, en el impecable uniforme de cónsul de color carmesí y charreteras doradas, asistió a la coronación de Carlos X en Reims.


Armas de los Rothschild en la verja de entrada al panteón familiar de los jardines Ramat Hanadiv en Israel

A partir de entonces una lluvia de condecoraciones arreció sobre los siempre sedientos Rothschild: la Orden de San Vladimiro en reconocimiento a los empréstitos negociados para Rusia, el Gran Cordón del Águila Roja de parte de Prusia, la Orden griega del Redentor, la Orden española de Isabel la Católica e incluso la Legión de Honor francesa. La enumeración de títulos y condecoraciones concedidos a los hermanos probaban sin ninguna duda que los Rothschild habían alcanzado la prosperidad utilizando sencillamente con inteligencia las oportunidades que se les presentaban y equilibrando su perspicaz espíritu de empresa.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

El Barón de Rothschild


La familia Rothschild es una dinastía de financieros y banqueros de origen judeoalemán que realizó operaciones por toda Europa y cuyos miembros fueron declarados nobles por el gobierno de Austria. Desde principios del siglo XIX constituyen uno de los más influyentes linajes de Europa.

Mayer Amschel Bauer (1744 – 1812) fue el fundador de la dinastía. Su padre, Moses Amschel Bauer, era un comerciante de monedas y orfebre que se asentó en el barrio judío de Francfort y abrió un negocio en 1750. Sobre la entrada colgaba un escudo rojo (rot Schild), origen del nombre Rothschild (el rojo era el pabellón de los judíos protestantes en el este de Europa). Pocos años después de la muerte de su padre, Mayer Amschel comenzó como ayudante en la casa bancaria Openheimer en Hannover, donde tras algún tiempo se hizo socio "junior". Mayer Amschel adoptó el nombre Rothschild después de retornar a Francfort y adquirir el antiguo negocio de su padre.

Alrededor de 1760, Mayer Amschel comenzó a realizar negocios con la corte de Hanau, gracias a su relación con el General von Estorff. El 29 de agosto de 1770 se casó con Gutele Schnaper, con quien tuvo cinco hijas y cinco hijos (Amschel, Salomon, Nathan, Karl y James).


La Casa Rothschild en el callejón de los judíos en Francfort


En 1801, Mayer Amschel se hizo gerente de la corte (Hoffaktor). De 1802 a 1804 realizó su primer préstamo estatal a la corte de Dinamarca por más de diez millones de florines. Pocos años después forjó una casa bancaria y, con ayuda de los banqueros Lennap y Lawatz, obtuvo interés en toda Europa y pudo especular con el dinero en su control. Tras su muerte en 1812, el secretario de Metternich escribió: "Ellos son los corrientes judíos ignorantes de aspecto respetable. Pero tienen un instinto notable para elegir lo correcto y entre dos cosas correctas, la mejor. Son la gente más rica de Europa”.

Los hijos de Rothschild se hicieron cargo de los negocios bancarios de su padre, mientras Amschel Mayer permaneció en la casa matriz en Fráncfort. Se abrieron subsidiarias en Viena, Londres, París y Nápoles. Esta primera generación, para entonces ennoblecida, financió la industria, los ferrocarriles y la construcción del Canal de Suez. Con un sistema especial de préstamos estatales hicieron al gobierno francés independiente de las autorizaciones de impuestos del parlamento.

Cinco flechas, cinco hijos, cinco direcciones


De cómo la perspicacia financiera puede conferir un título de nobleza

La restauración de los Borbones en Francia trajo cambios radicales para los Rothschild pues nuevas tradiciones surgentes habrían de crear una situación social única en Europa. Los aristócratas de Rusia, Gran Bretaña y Europa Central habían conservado sus tierras, sus riquezas y su altanería. La soberbia y austera élite prusiana no podía mostrar un contraste más acusado con sus pares de Francia, donde la renta se había convertido en el fundamento de todo poder político y también determinaba la posición social del individuo, fácilmente perceptible para quienes regresaban del exilio en 1815.

Para los nobles, nada fuera del brillo de las hazañas militares podía rivalizar con el ocio y la cultura desinteresada, y estaban mal preparados para resistir el ascenso inexorable de la burguesía. El espíritu de la iniciativa económica reemplazó al valor caballeresco en la carrera por el éxito: ya no contaban las espectaculares gestas de los generales de Napoleón –Ney, Murat, Bernadotte-. Entre la Revolución y el Imperio el ejército ya no proporcionaba el trampolín social de antes.

Armas de la Casa de Francia (Restauración)

El resultado era una confrontación entre los aristócratas, más decididos que nunca a reclamar sus propiedades y el poder político, y los nuevos comerciantes, cuyas fortunas eran envidiadas por los terratenientes y de quienes mucho tenían que aprender. A medida que la burguesía en ascenso iba adquiriendo fuerza y seguridad en sí misma, menos inclinación tenía a buscar alianzas a cualquier precio con la vieja nobleza. En París, James Rothschild, uno de los cinco hermanos financistas, sólo se preocupó por expandir sus negocios al máximo.

Al restablecerse la paz, la principal preocupación de los banqueros fue participar en los empréstitos que el gobierno francés se iba a ver obligado a lanzar para pagar todas sus deudas de guerra. Desde Inglaterra, el otro hermano Rothschild, Nathan, puso en movimiento todas sus influencias para lograr que James accediera a los círculos de gobierno. Éste creía tener menos acceso a las sedes del poder que Nathan en Londres. Aunque los desaires sociales lo molestaban aún más, como cuando Lafitte dio un gran baile y él no fue invitado o cuando advirtió que no tenía esposa que oficiara de anfitriona en su propia casa. Nada fuera del triunfo social traería paz al alma de James Rothschild.

James de Rotschild (1792-1868)

En los primeros años de la Restauración, James se esforzó en preparar los caminos del futuro. Primero, en un golpe maestro, obtuvo la protección del duque de Orléans, el futuro Luis Felipe, gracias una vez más a los buenos oficios de Nathan y, por otro lado, se ganó la amistad del jefe de policía Decazes, favorito de Luis XVIII, quien en 1818 se erigió como nuevo primer ministro. Luego logró ser un agente en la transferencia de las indemnizaciones francesas fijadas para Austria.

Todo pequeño príncipe alemán con problemas acudía a la Casa de Rothschild para obtener préstamos. Pero la eficacia y la buena disposición de financistas como Karl y Salomon Rothschild les abrió un campo de operaciones más amplio, en el cual podían hacer grandes préstamos a Prusia, Rusia, Austria y Nápoles. Salomon, en particular, sabía prestar atención a las personas importantes cuyas necesidades muchas veces excedían a sus medios. De este modo granó la gratitud de Gentz, el consejero más influyente en los medios que rodeaban a Metternich, el canciller austríaco.


Estandarte del imperio austríaco (Francisco I de Habsburgo)

Friedrich von Gentz, prusiano, intelectual brillante, tenía una debilidad que le impedía convertirse en el comentarista imparcial que hubiera podido ser: le gustaba el dinero y todo lo que podía obtener con él. Gentz siempre estaba dispuesto a recibir efectivo donde pudiera encontrarlo, pues nunca tenía bastante. Salomon captó al gran hombre a primera vista y procedió a complacerlo con lo que él llamaba “agradables operaciones financieras”.

Este fue el canal por el cual los Rothschild consiguieron un acceso directo a Metternich y fueron ganando una posición de monopolio en los asuntos financieros de Austria. El altivo canciller, pese a su antisemitismo visceral, al poco tiempo ya estaba jurando por “su querido Salomón” y su buena voluntad era tan grande que le dio un regalo que sería difícil de evaluar en términos metálicos: un título de nobleza.

Salomon Mayer von Rothschild (1774-1855)


martes, 22 de diciembre de 2009

El Marqués de Peralta

Esta denominación corresponde a dos dignidades nobiliarias diferentes, una del Sacro Imperio Romano, otorgada en 1738 por el Emperador Carlos VI, y otra española, según unos, creada, según otros, restablecida en 1968 por el gobierno del dictador Francisco Franco a petición del sacerdote español Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei.


El Marquesado imperial de 1738

El Marquesado de Peralta, título nobiliario del Sacro Imperio Romano, fue concedido en 1738 por el Emperador Carlos VI a Juan Tomás de Peralta y Franco de Medina, primer Marqués de Peralta (Markgraf von Peralta). Contrariamente a lo que aducen algunas fuentes modernas, no era un título español, concedido por Carlos VI como Archiduque pretendiente a la Corona española, sino un título imperial romano-germánico, aunque el agraciado fuese de origen español, y en consecuencia solo podía ser transmitido a varones de la familia Peralta por línea masculina, con exclusión de las mujeres y de su descendencia.


Carlos VI, como archiduque Carlos de Habsburgo, concedió el título de Markgraf von Peralta


El primer Marqués murió sin hijos en 1743, por lo que los derechos al título correspondían a la descendencia de sus hermanos radicados en España, pero ninguno de ellos gestionó la transmisión de la dignidad en su favor. La línea genealógica de potenciales aspirantes al título, radicados en España, fue la siguiente: Esteban de Peralta y Franco de Medina (1703-1763), hermano del primer marqués; su hijo Sebastián José de Peralta y Barrios (1735-1800) y su nieto José María de Peralta y La Vega (1763-1836), quien se estableció en 1782 en Costa Rica y ocupó allí altos cargos políticos. Hijo suyo fue Bernardino Peralta y Alvarado, sobrino bisnieto del primer Marqués y padre a su vez de Manuel María de Peralta y Alfaro (1847-1930), Ministro Plenipotenciario de Costa Rica en España durante los reinados de Alfonso XII y Alfonso XIII.


En 1881 el Marqués de Falces, pariente lejano de Manuel María de Peralta y Alfaro, planteó en su nombre una gestión de sucesión del Marquesado de Peralta. El asunto se complicó debido a la naturaleza del título, que no era español ni había sido concedido por un monarca español. Como el Sacro Imperio Romano ya se había extinguido, el Marquesado de Peralta fue rehabilitado como título de la Santa Sede, sucesora jurídica de aquél para estos efectos, aunque la Corona española participó en los trámites de rehabilitación. Mediante Breve de 29 de noviembre de 1883 el Papa León XIII admitió la rehabilitación del Marquesado y además concedió al Ministro costarricense la Gran Cruz del Santo Sepulcro como distinción personal. De este modo, con el beneplácito del Vaticano, Manuel María de Peralta y Alfaro se convirtió en 1883 en el segundo Marqués de Peralta, título pontificio y no español, aunque Alfonso XII autorizó su uso en España.



Escudo de armas de la familia Peralta


Manuel María de Peralta y Alfaro murió en París en 1930, sin haber tenido descendencia de su esposa, la condesa belga Jehanne de Clérembault, y ninguno de sus numerosos parientes por línea masculina gestionó la sucesión del Marquesado. Por consiguiente, el diplomático costarricense fue el último titular legítimo del Marquesado de 1738. En la actualidad, el más próximo pariente por línea masculina es su sobrino nieto Arnaldo Peralta Ulloa.


El Marquesado español de 1968


En 1968, durante el régimen de Francisco Franco, el presbítero Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975, fundador del Opus Dei) planteó una solicitud de rehabilitación del Marquesado ante el Ministerio de Justicia español. Según Ricardo de la Cierva, no tenía parentesco por línea masculina con la familia Peralta de Costa Rica, realmente descendiente de la auténtica casa de Peralta, y ni siquiera llevaba ese apellido. En la solicitud el título fue presentado como una dignidad concedida en 1718 por Carlos de Austria como pretendiente a la Corona de España, lo cual no respondía a la verdad histórica, pero servía para transformar el Marquesado imperial de 1738 en un título español transmisible por línea femenina, sin vinculación ninguna con el Sacro Imperio ni con la Santa Sede.


Monseñor Escrivá de Balaguer, Marqués de Peralta


Según de la Cierva, a pesar de que era habitualmente rigurosa en ese tipo de asuntos, la administración española aceptó con presteza la petición de rehabilitación, y el solicitante se convirtió en el "tercer" Marqués de Peralta, aunque en realidad era el primer Marqués de una nueva dignidad nobiliaria española, creada por el régimen franquista. La concesión del título se publicó en el Boletín Oficial del Estado, el 25 de enero de 1968. En 1972, el favorecido transmitió el título a un hermano suyo. A la muerte de éste, sus descendientes se abstuvieron de solicitar la transmisión de la dignidad, y una vez expirado el término fijado por la ley española, el Marquesado de 1968 se extinguió.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Los casos especiales de la nobleza

Existen dignidades nobiliarias otorgadas por los monarcas en casos muy especiales de acuerdo a características personales de la situación o el recipiendario. Los diferentes casos serán detallados en sucesivas entradas.

El ejemplo más clásico es el del emblemático Duque de Windsor, creado en la Nobleza del Reino Unido en 1937. El destinatario fue el Príncipe Edward, anteriormente Edward VIII del Reino Unido, tras su abdicación en 1936 para casarse con la norteamericana Wallis Simpson. Esta creación beneficiaba sólo a él y a su esposa legítima, no así a sus descendientes.


Armas del Duque de Windsor


De otro orden es el título de Príncipe otorgado al Aga Khan, líder espiritual de los ismailíes. Al no ser hereditaria, la dignidad era concedida por la Corona británica a cada titular. En el caso del Aga Khan IV, también el Sha de Irán le otorgó el tratamiento de Alteza Real, pero siempre como dignidad personal.

El león de Ismael, cuya secta lidera el Aga Khan

El Vizconde Astor de Hever, el Conde Mountbatten de Burma, el Barón de Rothschild, el Barón von Thyssen-Bornemisza, son otros ejemplos de peculiares concesiones nobiliarias que, más antiguo en el tiempo, incluyen otros títulos como Marqués de Peralta, Duquesa de Guastalla o Princesa Francesa.


Armas de la Casa Borghese

Los Estados Pontificios dieron cabida a familias italianas poderosas que fueron elevadas a la nobleza por el Pontífice de turno –Colonna, Orsini, Borghese, Sforza- pero también a figuras cuyos títulos fueron otorgados por la Historia, como Ludovico Il Moro, Duque de Milán, de la familia Sforza, o Lorenzo Il Magnifico, un Médici, Señor de Florencia.


Armas de los Médici

Por su parte, en el ámbito de la realeza, existe el título de memoria, que utiliza un soberano o un príncipe heredero mientras no ostenta el ejercicio del poder, ya fuere por haber mudado la forma institucional del estado o por haber sido ocupado el trono por otra rama dinástica. Tal es el caso del Duque de Braganza, pretendiente al trono de Portugal, o el de Conde de Chambord, pretendiente legitimista al trono de Francia.

Armas de Enrique, Conde de Chambord


Generalmente los descendientes del monarca depuesto y en muchas ocasiones hasta él mismo asumen un Título de pretensión o memoria para señalarse como depositarios de los derechos soberanos de aquellos territorios donde reinaron efectivamente sus antepasados.