viernes, 3 de septiembre de 2010

Tratamientos y títulos de los monarcas franceses

El tratamiento preciso de los soberanos de Francia varió a través de los años. Actualmente no hay monarquía en Francia, pero tres distintas tradiciones existen (Legitimistas, Orleanistas y Bonapartistas), cada una reclamando diferentes fórmulas de titulación.


Estandarte Real de Francia


Las tres formas de tratamientos reclamadas por los pretendientes al trono francés son:


  • Legitimista: “Muy Alto, Muy Poderoso y Muy Excelso Príncipe (X), por la Gracia de Dios, Rey de Francia y de Navarra, Majestad Cristianísima” (Très haut, très puissant et très excellent Prince, X, Par la grâce de Dieu, Roi de France et de Navarre, Roi Très-chrétien).

  • Orleanista : « (X), por la Gracia de Dios y el derecho constitucional del Estado, Rey de los Franceses » (X, Par la grâce de Dieu et par la loi constitutionnelle de l'État, Roi des Français).

  • Bonapartista : « (X), por la Gracia de Dios y las Constituciones de la República, Emperador de los Franceses » (X, par la grâce de Dieu et les Constitutions de la République, Empereur des Français.)

La Galería de Reyes en la fachada Oeste de la catedral de Notre Dame. Representa una línea de estatuas de los 28 reyes de Judá e Israel, rediseñada por Viollet-le-Duc para reemplazar las estatuas destruidas durante la Revolución. Los revolucionarios creían que estas imágenes representaban a los reyes franceses, por lo que las decapitaron.

Francorum Rex

El termino latino Francorum Rex era el título oficial en latín del Rey de los Francos luego de la ascensión de la dinastía carolingia (muchas veces tomando la forma de Rex Francorum); este título era usado en documentos oficiales hasta que el francés reemplazó al latín como el lenguaje formal de la documentación y permaneció siendo usado en la moneda hasta el siglo XVIII. No obstante, desde el siglo XII también se usaba la forma Franciae Rex ("Rey de Francia").

Monograma de Carlomagno, de la subscripción de un diploma real: "Signum (monograma: KAROLVS) Karoli gloriosissimi regis".


Rey Cristianísimo


El título Rex Christianissimus, o Roi Très-chrétien, tuvo sus orígenes en la larga, y deferente, relación entre la Iglesia Católica y los Francos. Francia fue el primer estado moderno en ser reconocido por el Papado: era la “Hija Mayor de la Iglesia” y Clovis, Rey de los Francos, era considerado protector de los intereses de Roma. Así, este título fue frecuentemente otorgado a los reyes franceses (aunque en determinadas ocasiones monarcas de otros reinos serían tratados como tales por la Iglesia) y su uso se hizo frecuente durante el reinado de Carlos VI; bajo su hijo, Carlos VII, se reconoció como un título exclusivo y hereditario de los Reyes de Francia.


El Papa Julio II, aliado entre 1510 y 1513 con Henry VIII de Inglaterra contra Luis XII de Francia, consideró transferir el título del monarca francés al soberano inglés, redactando un breve papal a estos efectos; sin embargo, este documento nunca se hizo público. Los reyes franceses continuaron así usando el título, en particular en los documentos diplomáticos, menos frecuentemente dentro de Francia o en el habla cotidiana del reino.

Sello personal de Luis IX, San Luis


Rey de los Franceses

Con la Revolución francesa vino la Constitución. Dentro de las reformas propuestas, el monarca cesó de ser un gobernante absoluto de tierras hereditarias y poder derivado de Dios; en su lugar, se convirtió en un gobernante constitucional por la voluntad del pueblo francés y para lograr su bienestar. Por decreto de 12 de octubre de 1789, el título del Rey cambió de “Por la Gracia de Dios, Rey de Francia y de Navarra” a “Por la Gracia de Dios y por el derecho constitucional del Estado, rey de los Franceses” (Par la grâce de Dieu et par la loi constitutionnelle de l'État, Roi des Français), convirtiéndose en oficial al igual que la nueva Constitución el 1º de octubre de 1791.

La monarquía fue abolida un año después y los partidarios de los Borbones apoyaron a Luis XVI, y luego a Luis XVII y Luis XVIII, como “Rey de Francia y de Navarra” antes que “Rey de los Franceses”, bajo cuyo título fueron restaurados en 1815. No obstante, la monarquía constitucional revivió en 1830, con la deposición borbónica. Aunque la llamada “Monarquía de Julio” (Orleanista) fue abolida en 1848, los herederos de Luis Felipe continuaron reclamando el título y el legado.



Representación barroca de las Armas reales de Francia sostenidas por querubines


Emperador de los Franceses

Este título fue instituido en 1804 por Napoleón Bonaparte, quien se coronó a sí mismo Emperador. Es el título con el cual los Bonapartistas y sus partidarios continúan estableciendo reclamo hoy.


Otros títulos

Los Reyes de Francia portaron, en un momento u otro, diferentes títulos agregados a la Corona.


Bretaña

Bretaña, durante la Edad Media, era parte del Reino de Francia (es decir, se encontraba dentro de las fronteras tradicionales del reino y el soberano era considerado señor del Ducado); efectivamente, sin embargo, fue un estado por mucho tiempo independiente. Este período llegó a su fin con la muerte de Francisco II de Bretaña; el Ducado fue heredado por su hija, Ana, pero Carlos VIII de Francia, determinado a traer aquel territorio bajo control real, la forzó a casarse con él y, como resultado, Francia y Bretaña pasaron a ser una unión personal, convirtiéndose el rey de Francia también en duque de Bretaña.


El pabellón de Bretaña


Legalmente, el ducado permanecía separado de la propia Francia; los dos títulos estaban vinculados solo por el matrimonio del rey y la reina y cuando el monarca murió sin descendencia, el título “Duque de Bretaña” permaneció en poder de Ana antes que pasar al heredero del reino, Luis XII. Éste, sin embargo, casó también con la reina viuda, por lo que el rey de Francia fue una vez más Duque de Bretaña. Cuando la reina murió, Bretaña pasó directamente a su hija y heredera, Claudia, pero al casarse Claudia con el sucesor de Luis XII, Francisco I, el rey nuevamente se convirtió en Duque en virtud de tal matrimonio.

La muerte de Claudia de Francia en 1524 separó el ducado de la corona una vez más y esta vez para siempre. Como Claudia, al igual que su madre, era Duquesa soberana, el título de “Duque” no permaneció en poder de su esposo, sino que pasó a su hijo, Francisco IV de Bretaña, quien era también Delfín de Francia. Legalmente, la corona y el ducado estaban separados pero el Duque era un niño, por lo que el ducado por años sería gobernado como una parte integral de Francia. Bretaña cesó de ser usado como título del rey de Francia luego de la muerte de la duquesa Claudia.

La fleur de lys, tradicional emblema de la realeza francesa, en la arquitectura


Navarra

Navarra estuvo dos veces unida con Francia: entre 1314 y 1328 (efectivamente desde 1284, luego del matrimonio de Felipe IV de Francia y Juana I de Navarra) y desde 1589 hasta hoy.

En el primer caso, la unión fue meramente la de dos coronas: aunque los reyes portaban ambos títulos, los dos reinos eran legalmente diferentes, ligados solo por los descendientes del matrimonio entre Felipe y Juana de Navarra. Cuando murieron sus descendientes directos en línea masculina, los dos dominios se separaron: Francia pasó a Felipe de Valois, sobrino de Felipe IV y Navarra fue heredada por la nieta de éste (y heredera mayor), Juana II de Navarra. Las otras posesiones de Juana I en Francia, heredadas de sus antepasados los Condes de Champagne, no pasaron con Navarra a sus herederos, sino que, por tratado, Juana las intercambió por otras tierras y Felipe fusionó la herencia Champenois a la Corona francesa.


Unidos, los blasones de Francia y de Navarra


Francia y Navarra estuvieron unidas nuevamente en 1589, en la persona de Enrique IV de Francia: su madre, Juana III de Navarra, había sido Reina de Navarra (y heredera mayor de Juana II); su padre, Antoine de Borbón, había sido el heredero mayor después de la Casa de Valois. Así que se convirtió en “Rey de Francia y Navarra”. En 1590 declararía por patente real que sus propiedades personales permanecerían separadas de la corona y no sujetas a la ley Sálica; en 1596 declaró que sus dominios en Navarra, Béarn y Donazan, Flandes y otros ducados, condados y señoríos serían separados de la casa de Francia y no serían fusionados a ella a menos que él así lo dispusiera o tuviera hijos a los que desearía proveer de herencia.

En 1620, por edicto de Luis XIII, Navarra, Béarn, Andorra y Donazan quedaron unidas e incorporadas a la corona de Francia: aunque, como en el caso de Escocia e Inglaterra en 1707, mientras los dominios navarros estuvieran política y monárquicamente unidos a Francia, retenían sus instituciones separadas; de esa manera, estaban confinados irrevocablemente a Francia, pero no fusionadas a ella. No obstante, en reconocimiento a la naturaleza separada del Reino de Navarra (y los señoríos de Béarn, Andorra y Donazan, los cuales se consideraban agregados a la corona de Navarra), los reyes Borbones de Francia tradicionalmente usaron el título “Rey de Francia y Navarra”.


Un luis de oro de 1786, donde se aprecian las armas de Francia y de Navarra


En 1789, por voto de la Asamblea General, el título del rey fue cambiado a “Rey de los Franceses” (denegando así la separación entre los dos reinos y enfatizando la –presunta- unidad del pueblo francés). Por la constitución de 1791, este cambio fue efectivo y la fusión de Navarra fue completa –perdió todas sus instituciones separadas y fue denegado cualquier reconocimiento como estado separado de la nación francesa-. Aunque los últimos Borbones se autotitularon “Rey de Francia y Navarra” una vez más, sólo era un mero título: Navarra había cesado de existir como algo más que un nombre.

Otros títulos

El Rey de Francia era también gobernante de tierras fuera de fronteras del reino en sí. Si deseara o pudiera fusionar esas tierras a la Corona y, por ende, al estado, legalmente sería soberano de ellas de una forma separada a su rol como rey francés. En tales casos, los tratamientos del rey serían considerados de forma diferente en el territorio relevante. Sin embargo, el título sería usado solo dentro del territorio, o en documentos referidos a él; no sería formalmente utilizado como parte del título del rey fuera de las tierras correspondientes.


  • El Delfinado (Dauphiné): el área había sido cedida al rey de Francia por el Delfín de Vienne en 1349, bajo la condición que la tierra y el título siempre fueran usados por el hijo mayor del rey. Como el territorio era legalmente parte del Sacro Imperio Romano antes que de Francia, los Emperadores prohibieron que la región fuera unida a Francia. Cuando no hubiera Delfín de Francia, el rey sería personalmente soberano del Delfinado. En este caso su título allí sería Par la grâce de Dieu roi de France, dauphin de Viennois, comte de Valentinois et de Diois ("Por la Gracia de Dios Rey de Francia, Delfín de Vienne, Conde de Valentinois y de Diois").
Corona heráldica del Delfín de Vienne, luego Delfín de Francia


  • Provenza: el territorio fue cedido a Luis XI por Margarita de Anjou, la heredera, en 1480 y unido a la corona al año siguiente; no obstante, la unión fue legalmente revertida en 1486 por el Edicto de Unión, el cual estipulaba que Provenza y sus territorios “no estarían subordinados de ninguna manera a la corona o reino de Francia”. El rey de Francia estaba titulado en relación a Provenza, Par la grâce de Dieu roi de France, comte de Provence, Forcalquier et terres adjacentes ("Por la Gracia de Dios Rey de Francia, Conde de Provenza, Forcalquier y los territorios adyacentes").


  • Carlos VIII usaba el título "Rey de Nápoles y Jerusalén" en relación al Reino de Nápoles; su sucesor, Luis XII, se autotitulaba Ludovicus Dei Gratia Francorum Neapolis et Hierusalem Rex Dux Mediolani ("Luis, Por la Gracia de Dios Rey de los Francos, de Nápoles y de Jerusalén, Duque de Milán"). Lo abandonó por el Tratado de Blois de 22 de octubre de 1505.

Armas de Carlos VIII de Francia, Nápoles y Jerusalén


  • Francisco I usaba el título Roi de France, duc de Milan, comte d'Asti, seigneur de Gênes ("Rey de Francia, Duque de Milán, Conde de Asti, Señor de Génova") en relación al Ducado de Milán.


  • En enero de 1641, el rey de Francia fue elegido por los catalanes como “Conde de Barcelona, Rosellón y Cerdeña”; los documentos oficiales relacionaban al rey con esa área entre 1641 y 1652 y lo describían como Dei gratia Galliarum et Navarrae Rex, comes Barcinonae, Rossilionis et Ceritaniae ("Por la Gracia de Dios Rey de las Galias y Navarra, Conde de Barcelona, Rosellón y Cerdeña"). Rosellón y Cerdeña fueron más tarde cedidas a Francia por España, pero fueron fusionadas directamente a la corona.
Asimismo, Alsacia requirió que el rey tomara el título de “Landgrave de Alta y Baja Alsacia” en relación con tal territorio, pero esto nunca se llevó a cabo.


El Salón de Apolo, o sala del trono, del Château de Versailles

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