lunes, 14 de septiembre de 2009

Infantazgo

El infantazgo o infantado (en inglés: appanage) era la cesión de propiedades, títulos, oficios, pensiones u otros valores a los hijos varones más jóvenes de un soberano -quienes por el sistema de primogenitura no dispondrían de herencia- sirviendo también para desarrollar la administración aristocrática de sus territorios. Este sistema, muy común en la mayoría de Europa, influyó grandemente en la construcción territorial de Francia y los estados alemanes del Sacro Imperio Romano y explica el pabellón de muchas provincias de Francia.


Por extensión, el infantazgo también describe los fondos otorgados por el estado a ciertas familias reales.

La Ordenanza de los Molinos de 1566 hizo inalienables los predios regios, de tal manera que todos los infantazgos serían tarde o temprano devueltos a la Corona. El sistema fue abolido durante la Revolución francesa, siendo transitoriamente reestablecido entre 1810 y 1832.

El infantazgo original

Un infantazgo era una concesión de feudos por parte de un soberano a sus hijos más jóvenes mientras que el hijo mayor se convertía en rey a la muerte de su padre. Estas tierras no podían ser vendidas, ni hipotecadas, ni formar parte de una dote y volvían al dominio real ante la extinción de la línea principesca a la que se destinaban. Las hijas estaban excluidas de este sistema: una interpretación –hoy arcaica- de la ley sálica generalmente prohibía que las mujeres heredaran tierras y accedieran al trono.


El infantazgo era usado para dorar la píldora de la primogenitura y así evitar la guerra civil entre los pretendientes al trono o la división del reino entre príncipes de sangre real. Fue usado en este sentido en 843, por el Tratado de Verdún, cuando Luis el Pío dividió su imperio entre sus hijos Lothair y Luis el Germano. Esta división fue una fuente de antagonismo entre Francia y Alemania, desde que el tratado fue impuesto a Lothair por Luis.


Hugo Capeto, Rey de Francia (940-996)


Hugo Capeto fue electo Rey de Francia a la muerte de Luis V en 987. La línea real de Francia desde ese año al 1328 rompió totalmente con la costumbre merovingia y carolingia de dividir el reino entre todos sus hijos. El hijo mayor se convertía en rey y recibía el dominio real excepto para los infantazgos. La mayoría de los Capeto se esforzaron por aumentar el dominio real con la incorporación de feudos adicionales, grandes o pequeños, y así obtenían gradualmente el directo señorío de la mayor parte de Francia.


El rey Carlos V intentó eliminar el sistema del infantazgo, pero en vano. Provincias concedidas en infantazgo tendían a convertirse de facto en independientes y allí la autoridad del rey era reconocida a regañadientes. Teóricamente los infantazgos podían ser reincorporados al dominio real pero sólo si el último señor no tenía herederos masculinos. Los reyes trataron lo más posible de librarse de los más poderosos infantazgos: por ejemplo, Francisco I confiscó las Bourbonnais, el último infantazgo de importancia en aquel momento, después de la traición en 1523 de su comandante en jefe, Charles III, Duque de Borbón, el “condestable de Borbón” (muerto en 1527 al servicio del emperador Carlos V).



Francisco I de Valois, Rey de Francia (1494-1547)


El primer artículo del Edicto de Moulins (1566) declaraba que el dominio real (definido como toda la tierra controlada por la Corona por más de diez años) no podía ser enajenado, excepto en dos casos: para bloquear, en el caso de una emergencia financiera, con la perpetua opción de recomprar la tierra; y para formar un infantazgo, el cual podía regresar a la corona en su estado original ante la extinción de la línea masculina. El beneficiario de un infantazgo no podía separarse del mismo en ninguna forma.


Después de Carlos V de Francia, una clara distinción debía ser hecha entre títulos dados como nombres a los hijos de Francia y verdaderos infantazgos. A su nacimiento los príncipes franceses recibían un título independiente de un infantazgo. Así, el Duque de Anjou, hijo de Luis XIV, nunca poseyó Anjou y nunca recibió algún beneficio de esa provincia. El rey esperó hasta que el príncipe llegara a la edad adulta y fuera a casarse antes de beneficiarlo con un infantazgo. El cometido era proveerlo con suficientes ingresos como para mantener su rango real. El feudo otorgado en infantazgo podía ser el mismo que el título dado al príncipe, pero este no era necesariamente el caso.



Louis-Philippe d'Orléans, Rey de los Franceses (1773-1850)


Sólo siete infantazgos fueron otorgados entre 1515 y 1789. El sistema fue abolido en 1792 antes de la proclamación de la República y a partir de entonces los príncipes más jóvenes recibían dinero pero no territorios. Bajo el primer imperio Napoleón restableció los infantazgos, que fueron confirmados en la Restauración por el rey Luis XVIII. El último de los infantazgos, las Orléanais, fue reincorporado a la corona francesa cuando el duque de Orléans, Luis Felipe, se convirtió en rey de los franceses en 1830.

Infantazgos en Inglaterra

Los monarcas ingleses y más tarde británicos frecuentemente otorgaron infantazgos a sus hijos menores. Los más famosos fueron establecidos luego de la Guerra de las Dos Rosas cuando los Ducados de York y de Lancaster fueron otorgados a Edmundo de Langley y Juan de Gante, los hijos más jóvenes de Edward III.


James Stuart, Duque de York (1633-1701), futuro James II de Inglaterra

El título de Duque de York es el tradicional infantazgo del segundo hijo del monarca británico: desde 1716 hasta 1827 estuvo fusionado con el título de Duque de Albany. Todos los Duques de York desde su segunda creación en 1474 no han tenido herederos masculinos o no han asumido el trono.

Hubo otros infantazgos otorgados a varios miembros de la familia real.

Fuera de Europa Occidental

Los principados de Rusia occidental (en la frontera con Europa) tenían una práctica similar: un infantazgo otorgado al miembro masculino más joven de una familia real era llamado udel. La costumbre fue particularmente importante entre mediados del siglo XIII y mediados del XV, en lo que algunos historiadores llamaron “el período del infantazgo”.

En el subcontinente Indio, el jagir (una especie de feudo) era a menudo asignado a los parientes menores de la casa gobernante de un principado pero no como derecho de nacimiento –aunque en la práctica usualmente era hereditario- y no sólo a ellos sino también a plebeyos, normalmente como una cesión meritoria de tierras y derechos impositivos o incluso como parte de un negocio (garantizando un “ajuste” de ingresos, en lo que en sí mismo era influencia social).




Rajah Sir Tanjore Madhava Rao (1828-1891)

La línea femenina mayor en la Familia real de Travancore (India) tenía la propiedad de Attingal en infantazgo mientras vivieran. Todos los ingresos derivados de esta finca de 15.000 acres eran propiedad privada de la Maharani mayor, conocida también como Rani Mayor de Attingal (Attingal Mootha Thampuran).


La familia real del Imperio Mongol dominaba los más amplios infantazgos del mundo debido a sus extensas posesiones territoriales. En 1206, Genghis Khan dio vastos territorios con poblaciones a compartir con su familia y compañeros leales, de los cuales la mayoría tenían un origen común. Los botines de guerra eran distribuidos mucho más ampliamente. Emperatrices, princesas y funcionarios de mérito, así como hijos de concubinas, todos recibían importantes activos, incluyendo prisioneros de guerra.



Gengis Khan (1162-1227)

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