lunes, 16 de mayo de 2011

Suvorov, el Generalísimo

Aleksandr Vasílievich Suvorov (Александр Васильевич Суворов, conocido también como Aleksánder o Alexánder), Conde Suvorov de Rímnik, Príncipe de Italia (граф Рымникский, князь Италийский), fue el cuarto y último Generalísimo del imperio ruso, reconocido como uno de los pocos grandes generales de la historia que nunca perdió una batalla. Se hizo famoso por su manual La ciencia de la victoria y notorio por su dicho «Entrenar duro, luchar calmado».

Alexander (apodado Sasha o Sandy) nació en Moscú, en el seno de una familia noble y terrateniente que procedía de la región de Novgorod. Su familia había emigrado de Suecia en 1622. Sasha entró en el ejército a los 17 años, sirviendo contra los suecos en Finlandia en 1741 y contra los prusianos durante la Guerra de los Siete Años (1756-1763). Ya hablaba francés, alemán, polaco e italiano y en su pre-adolescencia se había dedicado con devoción al estudio de varios autores militares. Tras distinguirse repetidas ocasiones en combate, fue nombrado coronel en 1762 (tenía alrededor de 33 años).

A continuación sirvió en Polonia durante la Confederación de Bar, dispersando a las fuerzas polacas bajo el mando de Pułaski. Atacó Cracovia (1768), y alcanzó el rango de mayor general. La guerra ruso-turca de 1768-1774 vio sus primeras campañas contra los turcos entre 1773 y 1774, y particularmente en la batalla de Kozludsí, en el último año, asentó su reputación.



Imagen del General Suvorov en una moneda de 50 rublos



En 1775, Suvorov fue enviado a suprimir la rebelión de Pugachev, quien reclamaba ser el Zar Pedro III, pero llegó a la escena sólo a tiempo de conducir el primer interrogatorio del líder rebelde, el cual había sido traicionado por sus aliados cosacos y posteriormente fue decapitado en Moscú.

El azote de polacos y turcos

Desde 1777 a 1783, Suvorov sirvió en Crimea y el Cáucaso, convirtiéndose primero en teniente general y luego en general de infantería, al momento de la conclusión de su trabajo. De 1787 a 1791 luchó de nuevo contra los turcos durante la Guerra Ruso-Turca y consiguió numerosas victorias. Por la última de ellas, Catalina la Grande le otorgó el título de victoria de Conde con el nombre "Rimniksky" agregado al suyo propio y el Sacro Emperador José II lo hizo Conde del Sacro Imperio Romano.

El 22 de diciembre de 1790, Suvorov atacó la impenetrable fortaleza de Izmaíl, en Besarabia. Las fuerzas turcas tenían órdenes de mantener la posición hasta el final y declinaron de forma arrogante el ultimátum ruso. La derrota significó una catástrofe de gran magnitud para el Imperio otomano, mientras que en Rusia la victoria fue glorificada en su primer himno nacional, «Deja que suenen los truenos de la victoria».


El Conde Alexsandr Suvorov Rimniksky


Inmediatamente tras la firma de la paz con los turcos, Suvorov fue transferido de nuevo a Polonia, donde asumió el mando de uno de los cuerpos de ejército que tomaron parte en la batalla de Maciejowice, en la cual capturaron al comandante en jefe de la insurrección polaca, Tadeusz Kościuszko. El 4 de noviembre de 1794, los cosacos de Suvorov atacaron Varsovia, y en lo que se conoció como la «Masacre de Praga», por la impotencia del general de impedírselos, capturaron uno de sus suburbios. La matanza denunciada de muchos civiles rompió el espíritu de los defensores, y rápidamente se puso fin a la sublevación de Kościuszko.


El comandante ruso envió un informe a su soberana que consistía en tres palabras: Ура, Варшава наша! (¡Hurra! Varsovia es nuestra.). La emperatriz rusa respondió de una forma igualmente breve: Ура, фельдмаршал! (Felicidades, Mariscal de Campo), otorgándole el título de esa forma. El recién nombrado Mariscal permaneció en Polonia hasta 1795, cuando volvió a San Petersburgo. Pero su soberana y amiga Catalina murió en 1796 y su sucesor el zar Pablo I le despidió, haciéndole caer en desgracia.


Suvorov entrando en Varsovia (1794)

La campaña italiana

Suvorov vivió entonces algunos años retirado en su finca de Konchanskoye, cerca de Borovichí, región de Nóvgorod. Criticaba las nuevas tácticas militares y los uniformes introducidos por el emperador y algunas de sus frases más cáusticas llegaron a los oídos de Pablo. Su conducta comenzó a ser vigilada, así como la correspondencia con su esposa, que permanecía en Moscú (ya que sus relaciones matrimoniales no eran buenas). Los domingos tocaba la campana de la iglesia y cantaba con los paisanos de la aldea; entre semana trabajaba con ellos como uno más. Pero en febrero de 1799, el Emperador Pablo le convocó de nuevo para ir al campo de batalla, esta vez contra los ejércitos revolucionarios franceses en Italia.

La campaña comenzó con una serie de victorias de Suvórov (Cassano d'Adda, Trebbia, Novi), las cuales redujeron el gobierno francés a una estrechez desesperada y expulsaron a los soldados franceses de Italia, salvados por los pocos que estaban bajo el mando de Moreau, que mantuvo el equilibrio en los Alpes marítimos y alrededor de Génova. El mismo Suvorov obtuvo el rango de Príncipe de la Casa de Saboya por parte del rey de Cerdeña.

Suvorov recibe en el exilio la orden del Emperador de mandar a sus ejércitos contra Napoleón.


Pero los últimos eventos de aquel año lleno de novedades se les pusieron de cara a Rusia. Las fuerzas del general Korsakov fueron vencidas por Masséna en Zúrich. Traicionado por los austriacos, el viejo mariscal de campo, tratando de pasar a través de los Alpes hasta el Rin superior, tuvo que retirarse a Vorarlberg, donde el ejército, prácticamente deshecho, sin caballos ni artillería, tenía sus cuarteles de invierno. Cuando Suvorov se hizo camino a través de las cumbres nevadas de los Alpes, su ejército se vio sometido a una dura prueba, aunque no fue derrotado. Por tan maravillosa retirada estratégica, no conocida desde los tiempos de Aníbal, Suvorov fue ascendido al rango de Generalísimo (el cuarto de Rusia). Se le prometió oficialmente que se le darían honores militares por su triunfo en Rusia, pero las intrigas de la corte llevaron al zar a cancelar la ceremonia.

A principios de 1800, Suvorov volvió a San Petersburgo. Pablo rehusó recibirle en audiencia y, herido y enfermo, el viejo veterano murió unos días después, el 18 de mayo. Lord Whitworth, el embajador inglés, y el poeta Gavrila Derzhavin fueron las únicas personas distinguidas presentes en su funeral.

Las tropas del Generalísimo cruzando los Alpes (1799)


Suvorov está enterrado en la iglesia de la Anunciación, en el monasterio Aleksandr Nevski. Una simple inscripción en su sepulcro reza, conforme a sus propios deseos: «Aquí yace Suvorov». Pero un año después de su muerte, el zar Alejandro I erigió una estatua a su memoria en el Campo de Marte de San Petersburgo.

Su familia

El hijo de Suvorov, Arcadio (1783-1811), sirvió como general en el ejército ruso durante las guerras turcas y napoleónicas a principios del siglo XIX, y se ahogó en el mismo río Rimnik que tanta fama le dio a su padre. Su nieto, Aleksandr Arkadievich (1804-1882), fue Gobernador General de Riga entre 1848 y 1861 y de San Petersburgo entre 1861 y 1866. La hija de Suvorov, Natalia Alexandrovna (1775-1844), casó con el Conde Nikolai Zubov.

Arcadio Suvorov, hijo del Generalísimo (1809)


Títulos

Su nombre completo y sus títulos son los siguientes: Aleksandr Vasíliyevich Suvorov, Príncipe de Italia (Kniaz Italyiskiy), Conde de Rímnik (Graf Rímnikskiy), Conde del Sacro Imperio Romano, Príncipe de Cerdeña, Generalísimo de las Fuerzas Terrestres y Navales de Rusia, Mariscal de Campo de los ejércitos de Austria y Cerdeña.

Fue receptor de las siguientes condecoraciones:

· Orden de San Andrés el Primer Apóstol
· Orden de San Jorge el Triunfante Primera Clase
· Orden de San Vladimiro Primera Clase
· Orden de San Alejandro Nevski
· Orden de Santa Ana Primera Clase
· Gran Cruz de la Orden de San Juan de Jerusalén
· Orden de María Teresa Primera Clase (Austria)
· Orden del Águila Negra (Prusia)
· Orden del Águila Roja (Prusia)
· Mención al Mérito (Prusia)
· Orden de los Santos Revelados Mauricio y Lázaro (Cerdeña)
· Orden de San Guberto (Baviera)
· La Leona de Oro (Baviera)
· Órdenes Unidas de la Carmelita Virgen María y San Lázaro (Francia)
· Orden del Águila Blanca (Polonia)
· Orden de San Estanislao (Polonia)



Suvorov en su uniforme del Regimiento Preobrazhenky y el bastón de Mariscal de Campo. Lleva en su pecho 10 condecoraciones y la banda azul de la Orden de San Andrés (la primera y más alta orden de caballería del imperio ruso).


Legado


Los rusos han mimado largamente la memoria de Suvorov. Se le considera el gran capitán de la nación rusa por el carácter de su liderazgo, acorde con el carácter del soldado ruso. En una época en la que la guerra se había convertido en una acción más de la diplomacia, él restauró su verdadero significado como acto de fuerza. Tuvo una gran simplicidad de maneras y mientras estaba en campaña vivía como un soldado raso, durmiendo sobre la paja y contentándose con la paga más humilde, aunque pasó por todos los rangos del servicio militar.


Sus mofas le procuraron no pocos enemigos. Como hombre de acción, despreciaba a los favoritos ignorantes y a los caballeros ornamentales de salón, pero sus chanzas sirvieron en ocasiones para esconder y muchas otras para expresar un genio militar cuyo efecto permaneció largamente en el ejército ruso. Si las tácticas de los rusos en la Guerra Ruso-Japonesa de 1904-1905 reflejaron demasiado literalmente algunas de las máximas de las guerras turcas de Suvorov, el espíritu de sacrificio, la resolución y la indiferencia por las pérdidas que mostraron, creó un precioso legado procedente de estas guerras. Mikhail Ivanovich Dragomirov declaró que basó sus enseñanzas en las tácticas de Suvórov, las cuales tenía como representativas de las verdades fundamentales de la guerra y de las cualidades militares de la nación rusa.



La Orden de Suvorov


En 1900 se abrió el magnífico 'Museo de Historia Militar Suvorov' para conmemorar el centenario de la muerte del general. Fuera de San Petersburgo, se erigieron otros monumentos a Suvórov en Focsani, Ochákov, Sebastopol, Izmail, Tulchin, Kobrin, Novaya Ladoga, Jersón, Timanovka, Simferopol, Kaliningrado, Konchanskoye, Rymnik y en el Paso del Gotardo en los Alpes suizos. El 29 de julio de 1942, el Presidium del Soviet Supremo de la URSS estableció la Orden de Suvorov, que se otorgaba por las acciones ofensivas exitosas contra fuerzas enemigas superiores. El pueblo de Suvorovo en la Provincia de Varna, Bulgaria, fue nombrado así por el general, así como el barco ruso que descubrió la Isla Suwarrow (en realidad, un atolón coralino) en el Pacífico.

Monumento a Suvorov en el Paso de San Gotardo en los Alpes suizos.


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