miércoles, 6 de enero de 2010

Casa de Brünswick-Hannover


Los Duques de Brünswick eran oriundos de Este, en Italia, donde una rama menor debía dar lugar a los duques de Módena. A principios del siglo XII, los matrimonios llevaron a Enrique "el Soberbio", y luego a su hijo Enrique "el León", al primer rango de los príncipes alemanes. Enrique "el Soberbio" desposó a Gertrudis, hija del emperador Lotario II y nieta de los señores de Brünswick (que se llamaban Bruno, de ahí el nombre de la ciudad de Brünswick).

Convertido en duque de Baviera y de Sajonia, Enrique "el León" se enfrentó con los Hohenstaufen, duques de Suabia. Es a partir de ese encontronazo que aparecen los apelativos de "Güelfos" y "Gibelinos". La frecuencia con que se encontraba el nombre de pila de Welf (lobezno) en la familia de Enrique, acabó por designarles como "Güelfos" y, con ellos, sus partidarios y los del Papa, unidos en una lucha común contra el emperador, jefe de los "Gibelinos", nombre sacado por los italianos del castillo imperial de Waiblingen, cerca de Stuttgart.

En 1180, el emperador Hohenstaufen, Federico "Barbarroja", despojó a Enrique de sus ducados, dejándole tan solo sus tierras patrimoniales de Brünswick y de Lüneburg. Enrique se había casado con Matilde, primogénita del rey Enrique II de Inglaterra. Es quizás por esta razón que se establece una relación entre el blasón de Brünswick (en campo de gules, dos leopardos de oro) y el de Inglaterra, entonces en plena formación.


Coronación de Enrique el León y Matilda de Inglaterra (1188)

Otto IV, hijo de Enrique y Matilde, fue educado en Inglaterra y dotado con el condado de York. De vuelta a Alemania, se convirtió en emperador en el año 1208. Seis años más tarde, aliado con Juan "Sin Tierra" de Inglaterra, fue derrotado por el rey Felipe II Augusto de Francia en la batalla de Bouvines.

En 1235, el nuevo emperador Federico II, deseoso de atraerse la alianza y apoyo de los Güelfos, creó a Otto "el hijo", duque de Brünswick y de Lüneburg. Poco después, Otto se hizo con Hannover, lo que le convierte en el antepasado de la dinastía de Brünswick-Lüneburg-Hannover.

Brünswick-Lüneburg-Hannover

El principio germánico de reparto territorial a cada generación no fue una excepción en el ducado de Brünswick. En 1267, Alberto I "el Grande" repartió sus posesiones con su hermano menor, y sus 3 hijos se repartieron luego la herencia paterna de Brünswick. La primera rama de los duques de Lüneburg habiéndose extinguido en 1369, los hijos de Magnus II, duque de Brünswick, consiguieron hacer valer sus derechos sucesorios después de una dura y encarnizada lucha. Sin embargo, ese reagrupamiento territorial duró poco. Bernardo I volvió a repartirlos en 1428. Sus propios descendientes se convirtieron en duques de Lüneburg; los de su hermano, fueron duques de Wolfenbüttel, y más tarde añadieron el ducado de Göttingen en 1463, tras la muerte de Otto "el Tuerto".


Albrecht I de Brünswick (1268-1318)


Otro reparto lleno de consecuencias tuvo lugar en 1569, entre los hijos de Ernesto I, poniendo fin a una discordia entre los herederos. Enrique, duque de Dannenburg, y Guillermo, duque de Lüneburg, fundaron dos linajes que permanecieron separados e independientes el uno del otro hasta 1884. En 1635, estas dos familias dividieron los dominios de la rama de Wolfenbüttel. En consecuencia, la rama primogénita acabó siendo denominada con el nombre de Brünswick-Wolfenbüttel, mientras que la otra era conocida como Brünswick-Lüneburg.

El primer duque de Brünswick-Wolfenbüttel, Augusto I, fallecido en 1666, fue un reputado bibliófilo aunque la mayoría de sus parientes se ilustraron preferentemente en los campos de batalla. El duque Carlos I de Brünswick-Wolfenbüttel, alquiló sus tropas al rey Jorge III de Gran-Bretaña para combatir a los insurrectos de América. Su hermano Fernando, sirvió sucesivamente a Federico II de Prusia y a Jorge II de Gran-Bretaña para luego dejar de lado la espada y dedicarse al estudio de la masonería.


Anton-Ulrich I, Duque de Brünswick-Wolfenbüttel (1700)


El duque Carlos II sirvió igualmente en el ejército de Prusia, y luchó contra los franceses en Valmy. Caería en el campo de batalla de Auerstädt en 1806. Un final similar le aconteció a su hijo Federico-Guillermo en la batalla de Quatre-Bras en 1815. En cuanto al duque Carlos III, se hizo este tan antipático e impopular que fue depuesto en 1830. Ni él ni su hermano Guillermo habían casado y carecían por tanto de herederos directos. La muerte de este último en 1884 supuso entonces el fin de la rama primogénita.

En principio el ducado habría revertido naturalmente a los reyes de Hannover, pero Jorge V, al ser anti-prusiano hasta la médula, maniobró de manera que se impuso una regencia permanente hasta 1913.

En cuanto a la rama menor de Brünswick-Lüneburg, no conoció tantas vicisitudes. Los 7 hijos del duque Guillermo "el Joven" se pusieron de acuerdo en 1610 en que solo uno de ellos obtendría el derecho de perpetuar el linaje. El ganador del sorteo favoreció al duque Jorge I y éste, cuando en 1634 se extinguió la primera rama de Wolfenbüttel, se hizo con el principado de Kalenberg, ampliando sus territorios.


Jorge I, Duque de Brünswick-Lüneburg y Príncipe de Kalenberg (1640)


El hijo más joven de Jorge, Ernesto-Augusto, fue en un principio elegido obispo de Osnabrück, pero sus ambiciones personales sobrepasaban las funciones eclesiásticas. Casó con la princesa Sofía del Palatinado, hija del Elector Federico V del Palatinado y rey de Bohemia (un Wittelsbach), y de la princesa Elizabeth de Inglaterra y Escocia (una Estuardo), y reunió gradualmente las herencias de sus hermanos, posesionándose del ducado de Celle y casando a su hijo Jorge-Luis con su sobrina Sofía-Dorotea de Brünswick-Celle.

El emperador Leopoldo I erigió su ducado de Hannover en electorado imperial en 1692, y en 1714, Jorge I Luis, Elector de Hannover, se convirtió en el nuevo rey de Gran-Bretaña e Irlanda (al heredar de su madre los derechos dinásticos de su abuela Isabel Estuardo, reina de Bohemia y Electriz Palatina), al fallecer la reina Ana I sin descendencia y como última Estuardo anglicana. Durante más de un siglo, la suerte de ambos países estuvo íntimamente ligada.


Schloss Herrenhausen, en las afueras de Hannover (1706), residencia de Juan Federico de Brünswick-Kalenberg


En 1814, su bisnieto Jorge III se convirtió en el primer rey de Hannover. La muerte de Guillermo IV en 1837 separó los tronos de Gran-Bretaña y de Hannover ya que, como mujer que era Victoria I, no era apta para sentarse en el trono hannoveriano y la corona fue adjudicada a su tío Ernesto-Augusto I, entonces duque de Cumberland. Autócrata y reaccionario, estuvo a punto de ser destronado en 1848, pero salvó su trono in extremis acordando una constitución a su país.

Jorge V, por haber apoyado a Austria en 1866, tuvo que abdicar su reino a favor de Prusia. Su familia encontró una pobre compensación en 1913, cuando su nieto recuperó la soberanía sobre el ducado de Brünswick gracias a su boda con una princesa de Prusia. De hecho, cuando estalló la Iª Guerra Mundial, Ernesto-Augusto II, heredero del reino perdido de Hannover, fue privado de su ducado inglés de Cumberland. En cuanto a su hijo Ernesto-Augusto III, tuvo que abdicar su ducado de Brünswick en 1918 al caer el Segundo Reich Alemán.


Armas del Reino de Hannover (1837)


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