sábado, 14 de noviembre de 2009

Casa de Wettin (Línea Albertina)

Wettin-Sajonia-Meissen (1465-1547)


En 1547 el Margrave Mauricio de Meissen recibió la dignidad de Elector Imperial y un puñado de dominios de su primo del linaje Ernestino. El territorio pasó a llamarse Sajonia Electoral.


El Elector Juan-Jorge I de Sajonia (1585-1656) tuvo bastante visión de futuro como para rehusar la corona del reino de Bohemia, pero no pudo evitar verse arrastrado a la Guerra de los Treinta Años, y que Sajonia fuera el principal escenario del conflicto. La última iniciativa de este príncipe fue la de donar a cada uno de sus tres hijos menores un ducado independiente, contribuyendo a debilitar el electorado sajón. Sin embargo, los descendientes de esos 3 duques se extinguieron en 1795, y sus ducados revirtieron a la rama primogénita.


Johann Georg I, Elector de Sajonia, Margrave de Meissen (1652)


Al principio del s. XVIII, el destino de Sajonia tomó un giro diferente. En 1694, el duque-Elector Federico-Augusto I "el Fuerte" (1670-1733), sucedió a su hermano en el trono sajón y embarcó en empresas mucho más ambiciosas. En 1696 falleció Juan III Sobieski, rey de Polonia, y Federico-Augusto I anunció su conversión al catolicismo y su candidatura al trono electivo de Polonia. Elegido, fue coronado en 1697 en Cracovia, pero tuvo tantos problemas para imponer su autoridad en su nuevo reino, que tuvo que abandonar el trono entre 1704 y 1709. Sus asuntos polacos le hicieron dejar de lado sus Estados Sajones, que sufrieron incursiones militares extranjeras.


Después de abandonar a su rival Estanislao I Lecszcynski el trono polaco (apoyado por los magnates polacos y los suecos), Federico-Augusto I recuperó su corona por la fuerza en 1709. Su hijo Federico-Augusto II de Sajonia (Augusto III de Polonia), indolente, despreciaba la vida pública y tenía tendencia a dejar los asuntos de Estado a su primer ministro el Conde Heinrich von Brühl para así dedicarse a su pasatiempo favorito: la caza. Brühl se ocupaba de los asuntos de Sajonia, mientras que el Príncipe Czartoryski gobernaba Polonia. Fue en este último país donde se refugió Federico-Augusto II cuando estalló la Guerra de los Siete Años, y los prusianos devastaban Sajonia. Cuando en 1763 fallecieron él y su hijo Federico-Christian, el ducado de Sajonia se encontraba en una situación desastrosa, aunque Leipzig se había beneficiado del genio musical de Juan-Sebastián Bach.

Augusto III, Rey de Polonia, Gran Duque de Lituania, Elector de Sajonia como Friedrich August II (1755)


El reino de Sajonia


En 1763, Federico-Augusto II de Sajonia fallecía en plena Guerra de los Siete Años. Fue el último Wettin en sentarse en el trono electivo de Polonia (Augusto III). Su hijo y sucesor fue el Elector Federico-Christian I (1722-1763), casado con María Antonia de Baviera -hija del emperador Carlos VII de Baviera-. Cuando murieron casi simultáneamente los dos electores aquel año de 1763, quedó en el trono sajón un duque de tan solo 13 años: Federico-Augusto III de Sajonia (1750-1827). Se impuso entonces una regencia materna.


Federico-Augusto III trabajó a destajo por los intereses de Sajonia, intentando recomponer sus Estados. En 1777 al morir sin herederos su tío el Elector Maximiliano III de Baviera, Federico-Augusto III reivindicó su herencia materna y se enfrentó a José II de Austria. La Guerra de Sucesión Bávara se perdió en maniobras militares que llevaron al trono de Baviera a Carlos IV Teodoro del Palatinado-Sulzbach, pero el Elector de Sajonia salió del asunto aún más rico por el pago de la indemnización, con lo que recuperó las tierras sajonas perdidas por su abuelo.


Blasones del reino de Sajonia


En 1791 declinó la corona polaca y, atándose a la causa de Napoleón I Bonaparte, se vio recompensado con el título de rey de Sajonia en 1806, al que añadió el de Gran-Duque de Varsovia al año siguiente, convirtiéndose en Federico-Augusto I. Sin embargo, la última gran batalla que libró Napoleón en suelo alemán fue en Sajonia, y el rey Federico-Augusto I fue hecho prisionero por los aliados. Prusia deseaba anexionarse con semejante pretexto el reino sajón pero, en el Congreso de Viena, Gran-Bretaña y Austria se opusieron. Sajonia salió pues de las negociaciones conservando intacto su estatus de reino independiente, aunque tuvo que ceder a su voraz vecina una amplia porción de sus territorios septentrionales.


En 1827, fallecía el primer rey de Sajonia, Federico-Augusto I, sin herederos de su matrimonio con la duquesa Maria-Amalia de Baviera-Zweibrücken (1752-1828), y la corona recayó entonces en su hermano Antonio I (1755-1836).


Las sublevaciones populares de Leipzig y de Dresde, en 1830, provocaron la designación de su sobrino Federico-Augusto II, en calidad de co-soberano de Sajonia, ya que el padre de éste, el príncipe Maximiliano, había previamente renunciado a sus derechos de sucesión. Seis años después, Antonio I fallecía sin hijos de sus dos sucesivos matrimonios, y Federico-Augusto II (1797-1854) reinó en solitario. En 1854, murió el rey también sin herederos directos, y el trono recayó en su hermano Juan I (1801-1873). Si el nuevo rey era un erudito que había traducido al alemán las obras de Dante, en el aspecto político se reveló de menor talla: no pudo evitar que Sajonia cayera en la órbita imperialista prusiana, que acabó por dirigir su política extranjera y su ejército.


Friedrich August II de Sajonia (1797-1854)


Entre 1870 y 1914, el Estado Sajón no conoció momentos destacables y gozó de una paz relativa, a excepción de una expansión progresiva y regular del socialismo en sus dominios. Como el rey Federico-Augusto III de Sajonia (1865-1932) –divorciado de su esposa en fuga desde 1903-, era mariscal de campo del Ejército Alemán durante la Iª Guerra Mundial, fue obligado en 1918 a abdicar su corona y Sajonia pasó a formar parte de la República de Weimar.

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