martes, 3 de noviembre de 2009

Casa de Habsburgo


La Casa de Habsburgo (y su familia sucesora, Habsburgo-Lorena o Habsburg-Lothringen) fue una de las más grandes casas reales de Europa. Ninguna otra familia ha resistido tanto tiempo o dejado una huella tan profunda en el Viejo Continente: los Habsburgo fueron la más importante dinastía de la historia moderna y la historia del centro de Europa gira en torno a ellos. Con una habilidad matrimonial que cultivaron meticulosamente, los Habsburgo demostraron ser concertadores de alianzas por excelencia, con lo cual forjaron el imperio que ejerció el dominio centro-europeo por más de seiscientos años.

  • Soberanos en Alemania como reyes de romanos y emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico,
  • Soberanos de Austria (como Duques 1282–1453, Archiduques 1453–1804 y Emperadores 1804–1918),
  • Reyes de Hungría (1437–1439, 1445–1457, 1526–1918),
  • Reyes de Croacia (1437–1439, 1445–1457, 1526–1918),
  • Reyes de España (1516–1700),
  • Reyes de Portugal (1580–1640),
  • Reyes de Bohemia (1306–1307, 1437–1439, 1453–1457, 1526–1918),
  • Reyes de Galitzia y Lodomeria (1772–1918),
  • Grandes Príncipes de Transilvania (1690–1867),
  • Grandes Duques de Toscana (1737–1801; 1814–1860).

Corona imperial


Otras coronas controladas brevemente por la Casa incluyen:

  • Duques de Parma (1814–1847)
  • Duques de Módena (1814–1859)
  • Emperador de México (1864–1867)

De Condes de Habsburgo a Emperadores


Guntram el Rico fue el señor de algunos mediocres feudos en Argovia (o Argau), en el antiguo ducado de Suabia, actualmente un cantón del norte de Suiza (las tierras suizas formaban parte principalmente del Sacro Imperio Romano Germánico). Su nieto Werner ya se tituló conde de Habsburgo, nombre del castillo que había hecho construir en el centro de sus tierras (también llamado Habichtsburg, “Castillo del azor o del halcón”) en 1020, en la confluencia de los ríos Aar y Rin.

Blasón de los primeros Condes de Habsburgo


Sus descendientes ampliaron enormemente sus posesiones con las dotes y herencias que les llegaban de sus alianzas matrimoniales. Ya eran terratenientes poderosos, aunque sus dominios no estaban reunidos, sino que se extendían aquí y allá, con zonas intermedias pertenecientes a otros nobles. Nunca osaron proclamarse príncipes, aun siendo una de las principales familias de Suabia y dueños de amplias comarcas del sudoeste de Alemania (principalmente Alsacia, Brisgovia, Argovia y Turgovia) y lo que más tarde sería la Confederación Helvética.

Tras la muerte de Federico II se produce el gran interregno en el Sacro Imperio Romano Germánico. En 1273 es elegido emperador el casi desconocido conde Rodolfo de Habsburgo y ahí empezó la gran historia de esta familia.

Rodolfo I, conde de Habsburgo, duque de Austria y de Estiria y rey de Romanos (1218-1291)


Los electores imperiales, siete príncipes germánicos, entregaron la corona a Rodolfo con la esperanza de que se plegase mejor a sus intereses que su principal oponente al título: el autoritario Otokar II de Bohemia. Tras vencerle, el flamante emperador concede el ducado de Austria a su hijo Alberto (más tarde Alberto I, rey de los romanos). El ducado es declarado posesión hereditaria de los Habsburgo en 1282 y pasa a ser el núcleo de la gran administración familiar. Los sucesivos duques de Austria fueron ampliando gradualmente el territorio hasta que se situó entre los principados más poderosos de la época.


En sólo dos o tres generaciones, los Habsburgo habían logrado obtener un alcance inicialmente intermitente en el trono imperial que duraría siglos (1273–1291, 1298–1308, 1438–1740 y 1745–1806).


En 1452 Federico III es el último emperador coronado en Roma por el Papa (ya reinaba desde 1440). Para exaltar más la dignidad familiar se proclama Archiduque de Austria y declara a ésta indivisible. A partir de entonces los hijos de los archiduques serán archiduques y, por ende, los nietos de los archiduques lo serán asimismo.


Federico III, Duque de Alta Austria, Archiduque de Austria y Emperador del Sacro Imperio (1415-1493)


Los Habsburgo, mediante una política de hábiles alianzas y la reivindicación de varias sucesiones, ya se habían asegurado el dominio de todos los territorios del sudeste alemán (con excepción de Baviera) y de múltiples comarcas situadas fuera de Alemania. El matrimonio de Maximiliano I con María de Borgoña, hija de Carlos el Temerario, en 1477, pone los Países Bajos y el Franco Condado en manos de la dinastía. Desde entonces poseen la influencia necesaria para convertirse en la más poderosa de Europa. Federico III ha hecho realidad su monograma AEIOU (Austriae est imperare orbi universo: Austria domina el mundo), que hace grabar en sus objetos personales y en todos los edificios públicos.


En 1486 su hijo Maximiliano fue elegido rey de los romanos: es el auténtico gobernante de Alemania y, al mejor estilo familiar, casa en 1496 a su hijo Felipe “el Hermoso” con Juana, heredera de Castilla y Aragón y a su nieto Fernando con Ana, hija de Ladislao II de Hungría y de Bohemia, con lo que todos estos reinos se unirán a Austria. Su nieto Carlos (V de Alemania y I de España) heredará España, Italia del sur, Austria y los Países Bajos, con derecho a decir: “En mis dominios nunca se pone el sol”. Con este rey de talla mundial, la casa de Habsburgo alcanza el cenit de su esplendor.


Mapa donde se detallan (en verde) los dominios Habsburgo, 1547


A la muerte de Maximiliano, en 1519, los electores alemanes eligieron a Carlos emperador del Sacro Imperio, pese a las reclamaciones de Francisco I de Francia. En 1522 le encargó el gobierno de Alemania y de Austria a su hermano Fernando. Cuando Carlos V abdicó, en 1556, para retirarse al monasterio de Yuste, Fernando I accedió a la dignidad imperial del Sacro Imperio, conservando sus títulos de archiduque de Austria, rey de Bohemia y rey de Hungría.


Bajo Maximiliano II, los Habsburgo adquirieron primero la tierra donde después construirían el Palacio de Schönbrunn: el palacio de verano de los Habsburgo en Viena y uno de los símbolos más duraderos de la dinastía.


Schloss Schönbrunn (1765)


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