miércoles, 9 de mayo de 2012

Una boda en el palacio real de Egipto

"Con este verso consagrado por el tiempo hacemos referencia al Palacio Al-Qubba en El Cairo, cuya extensión está hoy llena de felicidad, y cuyo interior está lleno de alegría. Los pensamientos de miles de las personas del río Nilo, así como los de amigos de Egipto en el Este y el Oeste, se vuelven hacia él, enviando las más puras felicitaciones al joven en el trono y su novia en el día de su feliz boda."

Con estas palabras, el periódico egipcio Al-Ahram comenzó su editorial del miércoles 19 de enero de 1938. La ocasión era el matrimonio del rey Farouk I que tendría lugar al día siguiente (jueves). Había cumplido 18 años una semana antes (nació el 12 de febrero de 1920) y se casaba con una chica cerca de 18 meses más joven que él, lo que significaba que la novia no tenía todavía 17. Su nombre era Safinaz Zulfiqar, a pesar de que cambió su nombre a Farida por Real Decreto con motivo de su matrimonio real, buscando buen augurio en la tradición que el difunto rey Fuad I había empezado, al iniciar los nombres de todos sus hijos con la letra F. Después de él, su tradición fue seguida por su hijo.


En esta ocasión, Al-Ahram escribió, "deja que tus ojos se deleiten con las caras dondequiera que te encuentres en Egipto y encontrarás expresiones de alegría aparente en ellas, ocultando muchas de las preocupaciones del mundo que nunca terminan. Mira esas banderas izadas, las decoraciones colgando, grupos vitoreando, música y fiestas populares todo alrededor. Ellos plenamente indican el amor y la veneración que esta noble nación tiene para el joven rey y la apreciación y el respeto que tiene para la joven reina."

Era una boda extraña con todas las normas. Al-Ahram como todos los otros periódicos, fue altamente cortés cuando describió a la novia y al novio como "jóvenes", porque no eran más que niños pequeños. Si Farouk se hubiera casado así sin estar en el trono de Egipto, habría sido objeto de bromas de sus familiares. Esto se hizo evidente cuando algunos de los periódicos publicaron una fotografía de Safinaz meses antes de su boda. En la foto está acompañada por las hermanas del rey, las princesas, y todo lo que muestran son niñas con trenzas.


Esto tal vez pide una investigación sobre las razones subyacentes que condujeron a este matrimonio (infantil), teniendo lugar sin que ninguno de los que rodeaban al joven rey le aconsejara que esperara, aunque sólo fuera por un corto tiempo. La primera de estas razones tiene su origen en la reina madre, Nazli, quien vio que el matrimonio de su hijo a tan tierna edad con una chica más joven que él le permitiría mantener su prestigio de reina.

Esto fue apoyado por el Real Decreto publicado el mismo día de la boda y cuyo texto decía: "en vista de las más sagradas emociones de veneración, exaltación, estima y deferencia que tengo por Su Majestad la Reina, mi madre, y mi creencia que la afiliación de su digno nombre a su grandioso título glorifica a su memoria, además de lo que ella posee de gran posición y consideración, yo, Farouk I, el Rey de Egipto, ordena lo siguiente: que el título de Su Majestad la Reina, mi querida madre, a partir de ahora se asocie con su digno nombre, "Su Majestad la Reina Nazli" y que el primer ministro y el jefe del gabinete real ejecute esta orden."


La mayoría de las fuentes que han abordado esta cuestión han señalado que la "reina madre" estaba detrás urgiendo a su hijo a elegir a Safinaz Zulfiqar, pues su madre era una de sus damas de honor y su padre ocupaba un puesto respetable en el cuerpo judicial. La familia real, además, había decidido que debía llevarla a Europa luego del anuncio de su rey con el fin de conocerla mejor y ser más apegado a ella. Y este hecho se llevó a cabo. Por otro lado, la reina Nazli tenía miedo de que su hijo se casara con una de las jóvenes princesas de la familia real, ya que había al menos dos que eran apropiadas. La reina vio que cualquiera de ellas, en caso de ganar al joven rey, mostraría arrogancia hacia ella (Nazli), porque no había tenido vínculos con la familia real antes de casarse con Fuad.

En fin, ese mes de enero de 1938 fue excepcional en la historia de Egipto.

Estampilla conmemorativa de la boda real

A partir del día 7, una campaña mediática comenzó con la emisión de una "voluntad real" para alimentar a todos los pobres de la capital con los fondos privados reales el día de la boda. Diez pabellones se instalaron en las zonas obreras y en cada pabellón se ofrecerían “no menos de 10 toneladas de carne de cordero, es decir, suficiente para alimentar a 10.000 personas pobres”.

Otra noticia informa de la emisión de sellos postales especiales para inmortalizar el evento. Eran de diferentes clases, decorados con una imagen del rey y la reina y llevando la fecha de la boda real en años islámicos escrito en árabe y en años gregorianos escritos en francés. Al-Ahram añadió en esta ocasión información de interés para los coleccionistas de estampillas. Al principio hubo intención de aumentar el precio de estos sellos, pero el rey vio que cada uno debería costar sólo cinco millemes a fin de permitir a la gente obtenerlos. El periódico no tardó en imprimir una fotografía de la "estampilla postal conmemorativa de la feliz boda real". Una primera imagen se publicó en la portada de la edición del 14 de enero. Estaba impresa en "marrón y en su centro se encuentra una imagen del rey y de la novia real, y las dos imágenes están enmarcadas con ramas de olivo".

Una tercera noticia fue publicada acerca de un descuento del 70 por ciento en los viajes a El Cairo por tren. El descuento se inició dos días antes de la celebración y siguió dos días después. Fue anunciado además que "el club real de automóviles iba a organizar un desfile de coches cubiertos de flores entre el Palacio Abdine y el Palacio Al-Qubba".


Egipto celebra la boda real con un desfile de flores

Tampoco el Ministerio de Guerra dejaba de participar en la ocasión. Un programa detallado fue elaborado para la participación del ejército en el auspicioso acontecimiento, que incluía el disparo de 101 cañonazos en cinco localidades. La procesión real del Palacio Al-Qubba iba a comenzar bajo la protección de la fuerza aérea y las fuerzas armadas fueron a alinearse en una formación determinada por el comandante de la unidad de El Cairo ante el Palacio Abdine. A continuación, "el ejército dará la bienvenida a la entidad real en su aparición en la plaza con 21 cañonazos del cuartel de la guardia real. La música comenzará en el momento de la finalización de las salvas y luego un saludo se dará acompañado de tres hurras por la longevidad del rey. Inmediatamente después de eso, la música va a comenzar. Además, se ha decidido conceder a todos los soldados unas vacaciones de tres días en festejo por este día feliz."

El programa incluía tres bailes en el Palacio Abdine, el primero de las cuales fue organizado por la señorita Um Kalthoum. En la segunda noche, varias compañías extranjeras realizaron piezas artísticas que comprendían danza y canciones extranjeras, fiesta que contó con la asistencia exclusiva del cuerpo diplomático y dignatarios extranjeros. En la tercera y última velada, actuó la conocida cantante Saleh Abdel-Hay.


El Palacio Abdine en la época de las celebraciones nupciales

Sin embargo, todas las manifestaciones de alegría y felicidad no impidieron la aparición de algunos pequeños conflictos que eran expresivos de la situación de asfixia política en ese momento entre el palacio y el Partido Wafd. Los estudiantes sirvieron de arena para esta batalla, cuando el gobierno celebró una fiesta benéfica universitaria "de alegría por la boda real", durante la cual Su Majestad anunció que donaría dinero a una asociación estudiantil. Ante esto, la multitud respondió con aplausos para una larga vida del rey, "y luego Um Kalthoum cantó el himno universitario con la asistencia de un numeroso grupo de estudiantes. Esto fue repetido más de una vez".

La misma edición de Al-Ahram publicó el texto de un discurso pronunciado por El-Nahhas Pachá a las delegaciones de jóvenes que habían venido a verle, sobre todo de Al-Gharbiya. En él acusó a sus adversarios, liderados por el rey, por supuesto, de conspirar contra el Partido Wafd. Dijo, "estas conspiraciones no son nuevas, sino más bien vuelven un largo tiempo atrás. Yo sabía de ellas y de las etapas de su eclosión y planificación, pero hice la vista gorda hasta que me dolió, pues yo esperaba que Dios corrigiera sus caminos. Esta esperanza fue inútil, sin embargo." Los reunidos entendieron qué quiso decir el líder de la nación. El líder de sus enemigos era el joven al borde del matrimonio.




Al-Ahram celebró la ocasión a su manera. Uno de sus editores hizo un paseo aéreo por los cielos de El Cairo a bordo de uno de los aviones de la compañía Aerolíneas de Egipto, llamado Al-Mahrusa. Despegó en dirección al Palacio Al-Qubba, la residencia de los novios reales, hizo un círculo en torno al palacio, luego sobrevoló sobre El Cairo y alrededor del Palacio Abdine, el palacio real brillante de luces. El número de Al-Ahram publicado al día siguiente de la boda no fue típico. Noticias de la ocasión ocuparon más de la mitad del periódico. Fotos exclusivas de la boda llenaban la mayor parte de la primera a la última página y una página entera estuvo dedicada a lo que se llamó "el eco de la boda real en las capitales de Europa y los periódicos del mundo". Se hizo parecer como si el mundo entero estuviera celebrando la boda del muchacho que había ascendido al trono de Egipto unos pocos meses antes.


La Reina y su cortejo nupcial

El aspecto más curioso de este asunto es que algunos comerciantes aprovecharon la oportunidad para publicar anuncios promocionando sus productos. Entre ellos se encontraba el Hotel Abbas, bajo el título "Con motivo de la celebración de la feliz boda real". En el anuncio se escribió que su residencia estaba ubicada en la calle Clot Bey cerca de la estación de tren de la capital. "El gran pueblo de la campiña siempre viene a él cuando honra El Cairo, para encontrar en él todos los medios de comodidad y disposiciones sanitarias, incluyendo baños con agua fría y caliente de la más fina construcción, el mejor servicio por el cual ha sido conocido desde hace años, y precios extremadamente modestos".


Festejos populares

El propietario del Hotel Abbas tenía justificación para su publicidad, pues las estadísticas inusuales indicaron que casi un millón y cuarto de millón de visitantes llegaron a la capital en esta ocasión. Se consumieron 52.000 ardeb de trigo, 30.000 cabezas de ganado ovino, 15.000 terneros y vacas, 27 millones de mandarinas y naranjas, 3,5 millones de litros de té y café y cerca de un millón de cigarrillos.

Naturalmente, los procedimientos de esta boda real fueron atípicos. La gestión la Corte Misr de Ley Islámica preparó un protocolo oficial compuesto de tres contratos, cada uno con su propio número. "Este protocolo fue colocado en un hermoso marco decorado con follaje púrpura. Sus perímetros fueron embellecidos con hilos de oro entrelazados en forma de grabados árabes que representaban algunas de las imágenes de la civilización en países islámicos".


Los hombres que tomaron parte en la firma del contrato del matrimonio

Uno de los tres contratos fue asignado para el rey, otro para la reina, y el tercero se mantuvo por la Corte de Ley Islámica. Se decidió que el Jeque Al-Azhar entonaría la formulación jurídica del matrimonio, mientras que los testigos serían, además del Jeque Al-Azhar, el jefe de la Suprema Corte de Ley Islámica y el jefe de la Corte Misr de Primera Instancia de Ley Islámica. Se llevaría a cabo en presencia de Sus Excelencias los emires de la casa real, el primer ministro, el jefe del gabinete real y el gobierno, que estaban encantados de asistir a este evento único. Ninguno de ellos predijo cómo esta boda real descrita en su momento como "feliz" iba a terminar, o en el mejor de los casos, lo que algunos dijeron tras el divorcio de Farida y Farouk, que su padre temía que fuera el resultado de este matrimonio.


Con respecto a los obsequios, todo lo que Farouk recibió con motivo de su matrimonio ocupó grandes sectores de las páginas de Al-Ahram. Entre ellos se encontraban "el regalo de los emires a Su Majestad el Rey y su esposa", que Al-Ahram publicó en la portada de su número dos días antes de la boda. Fue un doble regalo, con una parte presentada al novio y la otra a la novia. El regalo presentado a Farouk fue “una bandeja de oro puro, cuyas cuatro esquinas están decoradas con flores entrelazadas hechas de diamantes. Su centro está grabado con la corona real y el nombre de Su Majestad, también en diamante. Sobre la bandeja hay dos tazas de oro puro con sus tapas y platos, todo grabado en oro." En cuanto al regalo presentado a Farida, era también una bandeja de oro puro, "cuyos lados están incrustados con diamantes. Sobre ella hay dos tazas grabadas con incrustaciones de piedras preciosas." Quién sabe si la reina se aferró a este valioso regalo después de su divorcio, o si el "avaro" Farouk fue tan infame en ese momento que lo llevó a privarla del obsequio.

Entre los regalos inusuales de los emires había una bufanda entregada a la reina que Al-Ahram describe como de gran valor histórico. Era "del famoso encaje belga dentelle y de renombre mundial. La emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III, dio tres de estas bufandas en 1868 a las hijas del Jedive Ismail y sólo queda una. Fue presentada a la reina para que las reinas de Egipto pudieran usarlo en sus bodas."


Aún más extraño fue el regalo presentado por la Princesa Shweikar al rey: un "valioso espantamoscas blanco de 75 centímetros de largo y construido con plumas de aves. Su mango está formado de jaspe blanco adornado con esmaltes y tachonado con diamantes y turquesas. Este espantamoscas tiene gran importancia histórica, pues uno de los líderes mamelucos se lo obsequió a Mohamed Ali, el fundador de la dinastía." Shweikar, la primera esposa del rey Fuad, no olvidó presentar un valioso regalo a la reina Farida: un reloj de oro, jaspe azul y zafiros confeccionado por la famosa joyería Leroy de París a petición de la princesa.

También las instituciones egipcias entregaron sus regalos. El poder judicial y la oficina del fiscal general presentaron cordones de plegarias hechos de esmeralda. Los militares entregaron una valiosa espada de oro puro, grabada con el nombre del rey en esmeraldas y diamantes. El Partido Shaab, que fue formado por Sidqi Pasha en 1930 y que incluía bajás y beys propietarios de tierras, obsequió una alfombra de seda de asombroso color y trabajada con oro puro.


Los novios circundados por los miembros de la familia real

Otros regalos fueron presentados en lo que se parecía a manifestaciones políticas, incluyendo el de la Asociación de Jóvenes Musulmanes. Cinco mil miembros se reunieron en la sede de la asociación y se dirigieron, encabezados por un grupo de jóvenes en motocicletas y bicicletas seguidos de exploradores tocando música. Detrás de ellos el presidente de la asociación, Abdel-Hamid Said, montaba un caballo árabe de pura raza. Su regalo fue colocado en un carro de brocado de seda y cubierto con una réplica de la Kaaba y versículos del Corán. Antes fue colocada una gran foto de la Kaaba, en un hermoso marco de madera, adornado con oro. Jinetes flanqueaban el regalo, bailando al ritmo de la música mientras que bellas voces ululaban.

Al-Ahram presentó un registro de los regalos que los Estados habían enviado a "Su Majestad el Rey de Egipto". Ibn Saud, el rey del Hiyaz, entregó cuatro caballos "que son de raza pura de entre 400 caballos nativos. Son Kahilan, Al-Saqlawiya, Abiyan y Al-Jilabiya. El nombre de cada uno se remonta a los nombres de las casas árabes que los han conservado desde los primeros tiempos." El Emir Abdullah, el príncipe de Jordania oriental, le obsequió también dos caballos árabes.


Adolf Hitler le envió un imponente Mercedes, un "Cabriolet deportivo de primer nivel, el mejor coche, más atractivo y más preciso fabricado en el mundo entero." Jorge VI del Reino Unido envió una carta con el emblema real y el sello, escrita a mano por el rey inglés. Con ella venía una escopeta de caza de la especie más excepcional producida por las fábricas británicas y una colección de equipos deportivos, incluidos palos de golf y raquetas de tenis y squash. El Rey de Bélgica le obsequió dos pistolas, una que llevaba cinco balas y estaba grabada en oro, y la otra de alta velocidad para la caza de animales salvajes. El Papa envió al delegado apostólico en Egipto hasta el palacio real para felicitar al rey en su matrimonio. Pero Al-Ahram no reveló si el delegado pontificio llevaba un regalo, o ¡si bastaba con la bendición de Su Santidad!



El Rey Farouk en el Mercedes Cabriolet que el Führer le envió como regalo de boda.

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