sábado, 31 de marzo de 2012

Funeral de Estado

Un funeral de Estado es una ceremonia fúnebre pública, observando estrictas reglas de protocolo, realizada en honor de Jefes de Estado o de personalidades de importancia nacional. Usualmente incluyen pompa y ceremonial, así como connotaciones religiosas y elementos distintivos de tradición militar. Generalmente, los funerales de Estado se llevan a cabo con el fin de involucrar al público en general en un día de duelo nacional, luego que la familia del fallecido da su consentimiento. Este acontecimiento generará publicidad masiva de los medios de comunicación tanto nacionales como internacionales, como ha sucedido con los grandes funerales llevados a cabo en Gran Bretaña, en Estados Unidos e incluso en la Unión Soviética, donde los funerales de los más altos dirigentes políticos y militares –Lenin, Brezhnev, Andropov, Chernenko- fueron eventos masivos con millones de dolientes en toda la nación.


El más reciente funeral de Estado para un soberano reinante: el del rey George Tupou V de Tonga, cuyo féretro, en un gigantesco catafalco negro y dorado, es trasladado por 150 portadores a las tumbas reales en la capital, Nuku'alofa (27 de marzo de 2012)



En la antigua Rusia zarista, el funeral de Alejandro III fue el último que revistió toda la pompa de las tradiciones. Murió el 1º de noviembre de 1894 en la propiedad imperial de Livadia, en la península de Crimea. El 3 de noviembre su ataúd, revestido de púrpura, fue transferido de la pequeña iglesia bizantina frente al puerto de Sebastopol, en un viaje ferroviario que duró una semana entera, con escalas en todas las principales ciudades del camino, antes que la procesión fúnebre llegase a Moscú. Ocho caballos negros revestidos de púrpura encabezaron el cortejo a través de las calles; debieron detenerse diez veces, al pasar frente a distintas iglesias, con el fin de que fuera posible elevar al cielo las oraciones por el monarca fallecido.



Ya en la capital imperial, durante cuatro horas una fila de carruajes rojos y dorados revestidos de negro se desplazó lentamente por las calles y atravesó los puentes, transportando a los miembros de la familia imperial y la corte. En la Catedral de la Fortaleza de Pedro y Pablo, lugar donde se sepultaba a los zares Romanov, la procesión se detuvo y una guardia de honor transportó el ataúd cubierto de púrpura hacia la lujosa iglesia. El catafalco, rodeado por altos cirios, estaba bajo un dosel de lienzo plateado bordado con el águila bicéfala de los Romanov y cuatro oficiales de la guardia estaban apostados en silencio en las cuatro esquinas de la plataforma, la cabeza inclinada en actitud respetuosa.


Funeral de Alejandro III



Durante diecisiete días, una vez por la mañana y de nuevo por la tarde, la familia del zar, rigurosamente enlutada, asistía a los servicios fúnebres. El zar no había sido embalsamado hasta tres días después de su muerte y había permanecido expuesto al público durante casi tres semanas, primero en Moscú, luego en San Petersburgo, antes de ser sepultado en la bóveda imperial.


En el Reino Unido, un funeral de Estado consiste en una procesión militar, donde el ataúd es trasladado sobre una cureña desde la capilla privada a Westminster Hall. El cuerpo usualmente descansa en Westminster Hall por tres días y luego se lleva a cabo un servicio en Westminster Abbey o en St Paul’s. Ambos tipos de funerales comparten muchas características, como la capilla ardiente y el servicio fúnebre de cuerpo presente en Westminster Abbey.


La distinción verdadera entre un funeral de Estado y un funeral ceremonial es que el primero requiere una moción o votación en el Parlamento. Sin embargo, la distinción visual es que en un funeral de Estado la cureña es arrastrada por miembros de la Armada Real y en un funeral ceremonial real, la cureña es tirada por caballos. Esta tradición se remonta a los funerales de la Reina Victoria: los caballos que arrastraban la cureña se desbocaron y marineros de la Armada Real la remolcaron hasta la Capilla Real en Windsor.


El funeral de la Reina Victoria, 2 de febrero de 1901



El honor de un funeral de Estado está reservado usualmente para soberanos reinantes y el consorte pasado o actual recibe un funeral ceremonial, es decir, con una cureña tirada por caballos. Sin embargo, unos pocos civiles de logros históricos profundos, líderes militares y políticos han sido también honrados con un completo funeral de Estado, como Sir Isaac Newton, Lord Nelson y Sir Winston Churchill. El más reciente para una persona fuera de la familia real fue el antiguo Primer Ministro, en el año 1965. Su cuerpo viajó en una cureña desde la Estación Waterloo a la Catedral de St Paul, donde fue subido por oficiales de la Guardia de Granaderos. Un precedente se había establecido en 1852, con el fastuoso funeral de Estado del Duque de Wellington.



Para el funeral de la Reina Elizabeth, la Reina Madre, en 2002, el Palacio de Buckingham anunció que el ataúd de Su Majestad sería llevado por marineros y no tirado por caballos, lo que es la característica más visible de un funeral de Estado. Aparte de eso, este espectáculo de pompa y la ceremonia no se había visto desde el de George VI en 1952. Ese día, miles de dolientes salieron a las calles mientras el ataúd hizo su último viaje de Londres a Windsor. Durante los días anteriores, 70.000 personas se presentaron solemnemente ante el ataúd del rey en Westminster Hall.


El funeral de Sir Winston Churchill, 30 de enero de 1965


Al igual que las escenas en 1952 y 1965, la procesión funeraria de la Reina Madre contó con la participación de líderes estatales y miembros de las fuerzas armadas, para reflejar la función pública de la antigua consorte. Incluso el funeral de Diana, Princesa de Gales, en 1997, que fue transmitido por altoparlantes a miles de personas del público en el exterior, fue en una escala mucho menor. Hubo una ruptura con la tradición, sin embargo. La Princesa Real se unió a sus hermanos y otros miembros masculinos de la familia real, incluidos los príncipes Guillermo y Enrique, a caminar detrás del ataúd de su abuela en la procesión desde el palacio de St. James a Westminster Hall (tradicionalmente, las mujeres de la familia esperan el ataúd en la iglesia para el servicio). Otro punto destacado de este funeral ceremonial fue la vigilia de los Príncipes.


La Vigilia de los Príncipes es el nombre no oficial dado a las dos ocasiones en que miembros masculinos de la familia real hicieron guardia de pie durante la capilla ardiente de uno de sus parientes. En 1936 fueron Edward VIII, el Duque de York, el Duque de Gloucester y el Duque de Kent quienes permanecieron de pie en las cuatro esquinas del catafalco de su padre, el rey George V. La vigilia tuvo lugar después que Westminster Hall fuera cerrado al público, por lo que no hay registro fotográfico de este evento, solo una pintura oficial a cargo de Frank Beresford.





El Príncipe de Gales y el Duque de York en la vigilia por su abuela, la Reina Madre (8 de abril de 2002)


Sesenta y seis años después, el Príncipe de Gales, el Duque de York, el Conde de Wessex y el Vizconde Linley relevaron a la guardia de la Real Compañía de Arqueros a las 16:40 del 8 de abril de 2002 ante el cuerpo presente de su abuela materna, la Reina Madre. En la vigilia de veinte minutos, el Príncipe Carlos y el Príncipe Andrés usaron uniforme naval y el Príncipe Eduardo y Lord Linley chaqué oscuro.


Funeral de Edward VII (1910)


El funeral de Estado del 7º Rey de la Gran Bretaña ocurrió el viernes 20 de mayo de 1910. Fue uno de los más grandes encuentros de reyes europeos que alguna vez tuvo lugar y el último que se desarrolló antes que la Primera Guerra finalizara con la era de la realeza emparentada entre sí gracias a los oficios de Victoria de Inglaterra, la “Abuela de Europa” y Christian de Dinamarca, el “Suegro de Europa”.



Enormes multitudes se reunieron para observar la procesión desde Buckingham Palace a Westminster Hall, donde tuvo lugar una pequeña ceremonia conducida por el Arzobispo de Canterbury ante un reducido grupo de deudos oficiales. Lo principal del funeral esperaba fuera del Hall. Entonces la procesión completa procedió vía Whitehall y el Mall, desde Hyde Park Corner a Marble Arch y entonces a Paddington Station. Desde allí, un tren trasladó a los dolientes a Windsor y la procesión continuó a Windsor Castle, entonces una completa ceremonia funeraria tuvo lugar en la Capilla de San Jorge.





La procesión funeraria de Edward VII llega al Castillo de Windsor (20 de mayo de 1910)



El funeral fue notable por el enorme número de importantes figuras de la realeza europea y mundial –por lo demás parientes entre sí- que participaron en él. Primero iba una procesión ecuestre, seguida por 11 carruajes que trasladaban a la Reina consorte viuda, el resto de sus parientes femeninas y otros representantes extranjeros de alto rango.


Las personalidades a caballo, entre varias figuras militares y palafreneros, eran las siguientes:


• S.M. El Rey (George V)
• S.M.I. El Emperador Alemán
• S.A.R. El Duque de Connaught y Strathearn
• S.M. El Rey de los Helenos
• S.M. El Rey de España
• S.M. El Rey de Noruega
• S.M. El Rey de Dinamarca
• S.M. El Rey de Portugal
• S.M. El Zar de Bulgaria
• S.M. El Rey de los Belgas
• S.A.I.R. Archiduque Francisco Fernando de Austria
• S.A.I. El Príncipe Heredero del Imperio Otomano
• S.A.I. Gran Duque Mikhail Alexandrovitch de Rusia
• S.A.R. El Duque de Aosta
• S.A.I. Príncipe Fushimi Sadanaru
• S.A.R. El Duque de Esparta
• S.A.R. El Príncipe Heredero de Rumania
• S.A.R. Príncipe Rupprecht de Baviera
• S.A.R. Duque Albrecht de Württemberg
• S.A.R. El Príncipe Heredero de Serbia
• S.A.R. Príncipe Hendrik de los Países Bajos
• S.A.R. El Gran Duque de Hesse y del Rhin
• S.A.R. El Gran Duque de Mecklenburg-Strelitz
• S.A.R. Príncipe Heinrich de Prusia
• S.A.R. El Duque de Sajonia-Coburgo-Gotha
• S.A.R. Príncipe Jorge de Sajonia
• S.A.R. Príncipe Carlos de Suecia
• S.A.S. El Príncipe de Waldeck y Pyrmont
• S.A. Príncipe Mohammed Ali de Egipto
• S.A.R. Príncipe Arthur de Connaught
• S.A.R. Príncipe Christian de Schleswig-Holstein
• S.A. Príncipe Albert de Schleswig-Holstein
• S.A. Príncipe Alexander de Battenberg
• S.G. El Duque de Fife
• S.A.S. El Duque de Teck
• S.A.S. Príncipe Francis de Teck
• S.A.S. Príncipe Alexander de Teck
• S.A.R. Príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca
• S.A.I. Gran Duque Mikhail Mikhailovitch de Rusia
• S.A.G.D. Príncipe Maximiliano de Baden
• S.A.R. Príncipe Danilo de Montenegro
• S.A.R. Príncipe Christopher de Grecia y Dinamarca
• S.A.R. Príncipe Felipe de Sajonia-Coburgo-Gotha
• S.A.R. El Gran Duque Hereditario de Mecklenburg-Strelitz
• S.A.R. Príncipe Louis d’Orleans
• S.A.R. Príncipe Pierre d’Orleans
• S.A. Príncipe Augusto Leopoldo de Sajonia-Coburgo-Gotha
• S.A.S. Príncipe Wolrad de Waldeck y Pyrmont
• S.A.R. Príncipe Bovaradej de Siam


Monarcas en la procesión fúnebre de Edward VII


Funeral del Conde de Barcelona (1993)



En las monarquías de antiquísima data como la inglesa, la española y la austríaca (ésta no sobreviviente hoy) se mantiene el también antiguo ceremonial funerario.



El solemne funeral por Don Juan de Borbón, padre del Rey de España, puso fin a siete días de luto, congregando en la basílica del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial a casi setecientas altas personalidades. Todos los estamentos de la sociedad española, con las más altas autoridades del Estado al completo encabezando su representación, estuvieron presentes en la última ceremonia religiosa en memoria del conde de Barcelona. Todas las casas reales europeas y once de otros países enviaron sus legaciones.


Catafalco de Don Juan de Borbón (1º de abril de 1993)


La reunión de casas reales que se produjo en El Escorial no se había conseguido desde la entronización de don Juan Carlos. Sus representantes, sin embargo, no eran en esta ocasión los más destacados, salvo en los casos de Bélgica, Mónaco, Liechtenstein y Luxemburgo. Desde el fallecimiento de Alfonso XII, no se había celebrado en España un funeral tan solemne.



Tres compañías de la Guardia Real con sus uniformes de gala formaban en la explanada y rindieron honores al Rey. Fueron disparados 21 cañonazos en honor de don Juan mientras sonaba el himno nacional. Entonces los escolanes y frailes de la comunidad iniciaron la procesión hacía el altar mayor. El órgano interpretó el himno nacional. Los Reyes y sus hijos llegaron así hasta sus sitiales a la derecha del presbiterio. Los bancos de la derecha de la nave principal –el lado del Evangelio- fueron destinados, por este orden, a la familia real, jefes de Estado y soberanos -incluidos los no reinantes, que preceden en el protocolo de las casas reales a los príncipes herederos-, cuerpo diplomático y miembros de la nobleza. Los de la izquierda estaban reservados a los miembros del Gobierno de la nación, presidentes autonómicos y representantes de las altas instituciones del Estado, así como miembros de las órdenes militares, de las Reales Maestranzas, y los invitados en general. El coro de la Orquesta Nacional de España interpretó la misa del Oficio de difuntos de Tomás Luis de Vitoria, compuesta en 1603 para las honras fúnebres de María de Austria, viuda de Maximiliano II, y el Panis Angelicus de César Franck.





Funeral de Don Juan en el Monasterio de El Escorial


Al concluir la ceremonia, que duró algo menos de hora y media, el grueso de los invitados atravesó la explanada del monasterio para embarcar en una decena de autocares que los trasladaron a Madrid. Los miembros de las casas reales y de las delegaciones extranjeras se dirigieron al Palacio Real donde, además de dar el pésame a Don Juan Carlos y Doña Sofía, compartieron un almuerzo con los soberanos antes de abandonar España.



Funeral de Diana de Gales (1997)



Aunque inicialmente, la familia real se negaba a darle a Diana, Princesa de Gales, un funeral de Estado, las muestras de afecto y dolor por parte del pueblo británico obligaron a Buckingham Palace a tomar una decisión al respecto. Su protocolo es muy estricto y la princesa no calificaba para un funeral de Estado o un funeral ceremonial, de modo que como no existía referencia alguna de un servicio funerario para una princesa del Reino Unido divorciada y madre del futuro rey, hubo que acuñar un nuevo término para las honras fúnebres de Diana: "Un entierro único para una persona única". Así lo definió un portavoz de la familia real más de 24 horas después del accidente.


Cabe destacar que el día que se dio la sentencia de divorcio de los príncipes de Gales se estableció que la princesa perdería el tratamiento de Alteza Real pero conservaría el título de princesa de Gales, lo que significa que ella seguía siendo una princesa británica y un miembro de la familia real por ser la madre del segundo y tercero en línea al trono británico.



La cureña con el féretro de Diana, Princesa de Gales (6 de septiembre de 1997)



El cuerpo fue trasladado un martes 2 de septiembre a Londres desde la capital francesa y a su llegada fue llevado a la Capilla Real del Palacio de Saint James, residencia oficial del Príncipe de Gales, donde se habilitaron cuatro libros para todo aquel que quisiera transmitir su mensaje de apoyo a la familia Spencer. El ataúd permaneció cerrado en todo momento pues todos los allegados a Diana quisieron que se la recordara como la princesa glamorosa que fue. Hasta el sábado 6 de septiembre, fecha oficial del funeral, se decretó luto nacional y las banderas de todo el país ondearon a media asta. Ese día, el féretro, siempre cerrado y cubierto de flores, fue trasladado en procesión sobre un carruaje arrastrado por cuatro caballos negros hasta la Abadía de Westminster. Tras él iban sus deudos masculinos: su suegro, su ex esposo, su hermano y sus dos hijos. Dos millones de personas acompañaron además la comitiva por las calles de Londres.


En la abadía había numerosos representantes de la nobleza, la política, el arte y el mundo humanitario. No obstante, hubo notables ausencias al no ser un funeral de Estado propiamente dicho, como la de embajadores, cónsules y jefes de Estado. Si estuvo, por ejemplo, Jacques Chirac junto a su esposa y, por supuesto, el entonces recién estrenado en el cargo de Primer Ministro, Tony Blair. La ceremonia contó con la actuación en directo del cantante británico Elton John, amigo personal de la princesa.


El servicio fúnebre en Westminster Abbey



Finalizado el funeral, el féretro fue trasladado por carretera hasta la capilla de Santa María en Great Brington, a dos kilómetros de Althorp House, la mansión donde creció Diana. El cuerpo fue inhumado como los del resto de miembros fallecidos de la familia Spencer en una ceremonia estrictamente familiar. The Oval es la isla artificial donde descansan sus restos.



Funeral de Hussein de Jordania (1999)



El funeral de Estado del rey Hussein tuvo lugar en Amman el 8 de febrero de 1999. Fue la mayor reunión mundial de líderes de la realeza y la política desde 1995, en que se desarrolló el funeral del primer ministro israelí, Yitzhak Rabin.



El ataúd con el cuerpo del rey Hussein, cubierto por una bandera jordana, fue acompañado por tropas de una guardia de honor usando la kuffiya durante una procesión de 90 minutos por las calles de la ciudad de Amman. Se estima que 800.000 jordanos, llorando muchos de ellos, desafiaron los vientos helados para decir adiós a su líder.





Funeral del rey Hussein en Amman (8 de febrero de 1999)



A su llegada al Palacio de Raghadan, el nuevo rey, hijo mayor de Hussein, Abdullah, y los príncipes reales recibieron formalmente el ataúd. En un patio del Palacio, líderes y dignatarios se reunieron para presentar sus respetos; dentro, donde descansaba el difunto rodeado por cuatro guardias circasianos, los dignatarios entraron a la habitación uno a uno para hacer una pausa ante su ataúd, cada uno según sus tradiciones. Gaiteros tocaban cuando el ataúd fue llevado del palacio a una mezquita en una cureña. Un caballo blanco sin jinete con un par de botas vacías invertidas en sus estribos y que era el favorito del rey trotaba detrás. Las oraciones en la mezquita fueron atendidas solamente por los musulmanes, mientras que muchos de los líderes mundiales esperaban afuera.



En el cementerio real, debajo de un toldo verde, el cuerpo de Hussein, vestido con un simple sudario blanco, fue retirado del ataúd y colocado en una tumba cerca de las de su padre, el rey Talal y su abuelo, Abdalá I. Se leyeron pasajes del Corán y finalmente tocó un corneta militar. La guardia asistente disparó una salva de 21 cañonazos.


La Reina Noor y sus hijas abandonan el Palacio de Raghadan



La ocasión fue una multitudinaria reunión de líderes mundiales. El presidente Bill Clinton y los ex presidentes George W. Bush, Carter y Ford representaron a los Estados Unidos. Hamas se hizo presente con varios representantes. El presidente checo, Václav Havel y el presidente ruso, Boris Yeltsin, asistieron a pesar de estar enfermos El secretario de la ONU, Kofi Annan y su esposa, estuvieron presentes, así como el de la Unión Europea, Jacques Santer. El primer ministro Benjamin Netanyahu lideró la delegación israelí, integrada por el Gran Rabino Yesrael Lau y un representante de las familias de las siete adolescentes asesinadas por un soldado jordano en 1997. Egipto estuvo representado por las principales figuras políticas, incluido el presidente, Hosni Mubarak, y el primer ministro Kamal Ganzouri.



Figuras de la realeza que estuvieron presentes fueron Alberto II de Bélgica, el Príncipe de Gales, el Príncipe Consorte de Dinamarca, el Aga Khan IV, Constantino II de Grecia, el Príncipe Heredero Naruhito de Japón, el Gran Duque y la Gran Duquesa de Luxemburgo, el Sultán Qaboos de Omán, el Rey Juan Carlos de España y sus tres hijos, el Rey Mohammed VI de Marruecos, el Rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, el Jeque Mohammed bin Rashid Al Maktoum, Presidente de los Emiratos Árabes, la Reina Beatriz de los Países Bajos, el Príncipe Heredero Alejandro de Yugoslavia, el Sultán Hassanal Bolkiah de Brunei, el Rey Abdullah de Arabia Saudita, Saud Al-Faisal, sobrino del Rey Abdullah y el Rey Harald V de Noruega.


Líderes mundiales en el funeral del rey Hussein


Funeral de Otto von Habsburg (2011)



El 5 de julio de 2011 inició un período de luto de 13 días por la muerte de Otto de Habsburgo, jefe de la Casa de Habsburgo e hijo y heredero del último Emperador de Austria-Hungría, en los varios países que antiguamente formaron parte del Imperio. Múltiples réquiems fueron celebrados. Monarcas como SM el Rey de Suecia, SAR El Gran Duque de Luxemburgo, SM El Rey (pretendiente) de Rumania, SM El Zar (pretendiente) de Bulgaria, SAR El Príncipe de Liechtenstein y SAE El Príncipe y Gran Maestro de la Orden de Malta asistieron a la misa de réquiem en la Catedral de San Esteban de Viena el día 16, que fue seguida por el entierro en la Cripta Imperial. Esta será la penúltima vez que un miembro de la realeza austríaca sea enterrado aquí, donde descansan otros 145 miembros de la Casa de Habsburgo desde 1633.


La misa de cuerpo presente en el funeral de Otto de Austria (16 de julio de 2001)



El cuerpo de Otto de Austria estuvo en reposo desde el día 5 al 12 de julio en la Iglesia de St Ulrich, cerca de su hogar en Pöcking, Baviera. Luego fue transferido por tren a la basílica católica de Mariazell, en Austria, antes de ser trasladado a Viena, donde tuvo lugar el funeral que fue descrito como el mayor evento en la historia de la antigua capital imperial. Las ceremonias fueron organizadas por sus hijos Karl –actual jefe de la Casa de Habsburgo- y Georg von Habsburg, quienes revelaron que la planificación había comenzado unos 12 años antes y que Otto no se había visto envuelto en ella, excepto para expresar su deseo que una ceremonia tuviera lugar en Hungría, de acuerdo a la tradición familiar. El Partido Los Verdes criticó al gobierno por el excesivo involucramiento del Estado austríaco en el funeral, que en su opinión lo hizo casi parecido a un funeral de Estado.



Cerca de 1000 invitados y 100.000 miembros del público asistieron al funeral en Viena, que fue transmitido en vivo por la Televisión Austríaca. Otto tuvo honores militares. La procesión a través de la Innere Stadt desde la Catedral de San Esteban a la Iglesia de los Capuchinos fue una de las más largas de la historia (más de un kilómetro), lo que hizo que grandes zonas del centro de la ciudad fueran cerrados al tráfico público.


Invitados reales y oficiales en el cortejo fúnebre a través de Viena.




Fueron celebrados seis requiems en cuatro países: en Pöcking y Munich, Baviera; en Mariazell y Viena, Austria; en Zagreb, Croacia y en Budapest, Hungría. Luego tuvo lugar la ancestral ceremonia funeraria de los Habsburgo en la Iglesia de los Capuchinos, bajo la cual descansa la Cripta Imperial. El Padre Gottfried Undesser, custodio desde 1951, fue quien abrió la puerta también para la Emperatriz Zita en 1989.


El 17 de julio, el corazón de Otto fue enterrado en la Archiabadía Benedictina de Pannonhalma, siguiendo una ceremonia con vísperas en latín y una plegaria ecuménica. Con este evento, 12 días de conmemoraciones y ceremonias funerales en varios países fueron concluidas, en lo que fue descrito como el funeral “del último Emperador”.


Los ataúdes de Otto y Regina von Habsburg descansan en la Iglesia de los Capuchinos, en Viena.






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