domingo, 18 de marzo de 2012

Apertura del Parlamento

La monarquía parlamentaria es una de las formas de gobierno en la que el Rey ejerce la función de jefe de Estado bajo el control del poder legislativo (Parlamento) y del poder ejecutivo (Gobierno), es decir, el rey reina pero no gobierna (expresión debida al historiador y político francés Adolphe Thiers). Las normas y decisiones emanadas del Parlamento regulan no sólo el funcionamiento del Estado sino también la actuación y funciones del propio rey.




El Palacio de Westminster, sede del Parlamento británico, bajo la nieve.




En la mayoría de las monarquías parlamentarias actuales la autonomía y poderes del monarca están muy limitados y recortados, pudiendo el Parlamento en cualquier momento tomar decisiones que obliguen a su cumplimiento por parte del Rey. En este tipo de sistema político el monarca sanciona las leyes y decretos que le son presentados para firmar por parte del Gobierno y Parlamento.



Suele ser habitual en una monarquía parlamentaria que el monarca disfrute de privilegios en función de su papel como máximo representante del país y Jefe del Estado. Estos privilegios suelen referirse no sólo al mantenimiento económico de la familia real y su seguridad, sino también a cuestiones de inmunidad jurídica, etcétera, que por afectar a uno de los principales órganos de representación del Estado, suelen venir regulados por una Constitución o una norma similar de carácter fundamental en Derecho.







Los Reyes de Suecia y sus hijos a su llegada al Riksdag de Estocolmo para la apertura de una nueva sesión parlamentaria (septiembre de 2008). Por una costumbre no escrita, las damas de la familia real visten de negro y se tocan con sombreros o tocados a tono.




Ceremonia de apertura



Las ceremonias de apertura del Parlamento, en que se marca el inicio de una nueva sesión parlamentaria, se realizan en varios países, siendo la más conocida la que se celebra en Gran Bretaña, en el Palacio londinense de Westminster. Similares ceremonias se llevan a cabo en otros reinos de la Commonwealth como Canadá, Nueva Zelanda y Australia. El Gobernador General, o en el caso de los estados de Australia y provincias de Canadá, el Gobernador o el Vicegobernador, por lo general son quienes ofrecen el Discurso del Trono. En determinadas ocasiones –muy raras-, la reina abre estos Parlamentos y entrega su propio discurso durante su visita. En Canadá, esto se hizo dos veces: el 14 de octubre de 1957 y el 18 de octubre de 1977.


En India, el Presidente abre el Parlamento con un procedimiento similar al Discurso de la Corona. Este es también el caso de repúblicas de la Commonwealth con una presidencia no ejecutiva, tales como Malta, Isla Mauricio y Singapur. En Holanda la apertura se llama Prinsjesdag y se lleva a cabo el tercer martes de septiembre. En Suecia, una ceremonia similar a la británica se llevó a cabo hasta 1974, cuando la constitución fue cambiada. La antigua apertura en Suecia era llamada Riksdagens högtidliga öppnande ("La solemne apertura del Riksdag") y era, como la británica, lleno de simbolismo. Después de la abolición de esta costumbre, la apertura actual se realiza en el Riksdag, pero en presencia del monarca y su familia. Sigue siendo el Rey quien abre oficialmente el Parlamento. Luego da un discurso seguido por la declaración de gobierno del Primer Ministro.


Apertura del Riksdag, Estocolmo, 1897




En algunos países con sistemas presidenciales o similares en los que las funciones de jefe de Estado y jefe de gobierno se fusionan, el discurso anual del presidente ejecutivo de la rama legislativa está impregnado de una parte del peso ceremonial de la apertura oficial parlamentaria. El más conocido ejemplo es el Discurso del Estado de la Unión en los Estados Unidos. Otro ejemplo es el Discurso del Estado de la Nación en las Filipinas, una antigua dependencia americana. Sin embargo, estos discursos difieren de una apertura oficial en al menos dos aspectos: en realidad no abren la sesión legislativa y son entregados por el jefe del Ejecutivo en su propio nombre.



Reino Unido


En el Reino Unido, la Apertura Oficial del Parlamento se lleva a cabo en la Cámara de los Lores, por lo general en noviembre o diciembre o, en un año de elección general, cuando el nuevo Parlamento se reúne en asamblea por primera vez. En 1974, cuando dos se celebraron elecciones generales, hubo dos aperturas oficiales.



El Parlamento británico en pleno durante una ceremonia de apertura



El soberano actual, la Reina Isabel II, ha abierto todas las sesiones del Parlamento de Westminster desde su ascensión, excepto en 1959 y 1963, cuando estaba embarazada del Príncipe Andrés y el Príncipe Eduardo, respectivamente. Estas dos sesiones fueron abiertas por Lords Commissioners, encabezados por Geoffrey Fisher, el Arzobispo de Canterbury, con el poder de Su Majestad. El Lord Canciller leyó el discurso de la reina en ambas ocasiones.


La Apertura del Parlamento británico es una brillante ceremonia, cargada de significado simbólico para el gobierno del Reino Unido. En un solo lugar se reúnen los miembros de las tres ramas del gobierno, de los cuales el monarca es el jefe nominal en cada caso: la Corona en el Parlamento (Su Majestad, junto con la Cámara de los Comunes y la Cámara de los Lores), constituye el poder legislativo; los Ministros de Su Majestad (que son miembros de una u otra Cámara) constituyen el ejecutivo; los Jueces de Su Majestad, aunque no sean miembros de cualquiera de las Cámaras, son convocados para asistir y representar a la judicatura. Por lo tanto, la apertura del Parlamento demuestra el gobierno del Reino Unido pero también la separación de poderes.






La Reina y el Duque de Edimburgo en la primer apertura del Parlamento de su reinado (1952)



El ritual histórico comienza antes de que la Reina salga de su residencia, momento en que la Corona retiene a un miembro de la Cámara de los Comunes en el Palacio de Buckingham como un rehén ceremonial. Esto es para garantizar la seguridad de la soberana cuando ella entra en un Parlamento posiblemente hostil. El rehén es liberado con el retorno seguro de la Reina. Esta tradición proviene de la época de Carlos I, quien tuvo una relación conflictiva con el Parlamento y finalmente fue decapitado en 1649 al final de una guerra civil entre la monarquía y el Parlamento. En 1642 Carlos I irrumpió en la Cámara de los Comunes, en un intento fallido de arrestar a cinco de sus miembros por traición. Desde entonces, ningún monarca británico ha sido autorizado a entrar en la Cámara de los Comunes, por lo que la apertura se lleva a cabo en la Cámara de los Lores.

Antes de la llegada del soberano la Corona del Estado Imperial se lleva al Palacio de Westminster en su propia Carroza Oficial. Desde la Victoria Tower, la Corona es pasada por el Bargemaster de la Reina a la Contraloría de la oficina del Lord Chambelán. A continuación, es trasladada, junto con la Gran Espada del Estado y la Cap of Maintenance, para ser mostrada en la Galería Real.





La Corona del Estado Imperial es trasladada a la Galería Real



La Reina llega al Palacio de Westminster en un carruaje tirado por caballos, ingresando por la Entrada del Soberano bajo la Torre Victoria. Tradicionalmente, miembros de las fuerzas armadas delinean la ruta de la procesión desde el Palacio de Buckingham al palacio de Westminster. El Estandarte Real es izado para reemplazar la Bandera de la Unión en la Entrada del Soberano y se mantiene allí mientras ella está asistiendo a la ceremonia. Después que se reviste con la Parliament Robe (una capa de armiño y una cola de terciopelo carmesí) y se pone la Corona Imperial del Estado en la Robing Chamber, la reina ingresa a través de la Galería Real hacia la Cámara de los Lores. Por lo general va acompañada por el Duque de Edimburgo, e inmediatamente precedida por el Lord Great Chamberlain, el Earl Marshal, el Líder de la Cámara de los Lores portando la Cap of Maintenance sobre una barra blanca y un par del reino llevando la Gran Espada del Estado. Una vez en el trono, la soberana se dirige a la Cámara diciendo: My Lords, pray be seated ("Milores, ruego os sentéis").


Autorizado por la monarca, el Lord Great Chamberlain levanta su bastón para dar una señal al Gentleman Usher of the Black Rod (Ujier de la Vara Negra), encargado de convocar a la Cámara de los Comunes y que ha estado esperando en el vestíbulo de los Comunes. El Black Rod da la vuelta y, bajo la escolta del Doorkeeper of the House of Lords (Guardián de la Cámara de los Lores) y un inspector de policía (que ordena “Quitaos el sombrero, extraños" a todas las personas a lo largo del camino), se acerca a las puertas de la Cámara de los Comunes. Éstas se le cierran en la cara a su aproximación -simbolizando la independencia de los Comunes y su derecho a debatir sin la presencia del Representante de la Reina-. A continuación, golpea tres veces con su bastón (la Vara Negra) y es admitido a continuación. En la barra, el Black Rod se inclina ante el Presidente antes de proceder a la dispatch box y emitir la orden del monarca de que los Comunes asistan, de acuerdo a la siguiente fórmula:



"Sr. Presidente, La Reina manda esta honorable Cámara asistir a Su Majestad inmediatamente en la Cámara de los Pares".




Sir George Mills, Black Rod en 1970, llama a los miembros de la Cámara de los Comunes a escuchar el Discurso de la Reina.



El Presidente procede a asistir a la citación a su vez. El Sargento de Armas recoge la maza ceremonial y, con el Presidente y el Black Rod, lleva a los miembros de la Cámara de los Comunes, caminando de dos en dos, hacia la Cámara de los Lores. Por costumbre, los miembros van a ritmo de paseo, discutiendo y bromeando, en lugar de proceder formalmente. El Primer Ministro y el Líder de la Oposición por lo general caminan lado a lado, encabezando las dos líneas de diputados. Los Comunes llegan entonces a la barra de la Cámara de los Lores (ninguna persona que no sea miembro de la Cámara Alta puede pasar espontáneamente a la barra cuando se encuentra en sesión; una regla similar se aplica a los Comunes), donde se inclinan ante la Reina y permanecen allí.


La Reina lee un discurso preparado, conocido como el " Discurso de la Corona"o el "Discurso de la Reina", destacando la agenda de su gobierno para el año siguiente. El discurso no está escrito por ella, sino más bien por el Consejo de Ministros y refleja la agenda legislativa para los que buscan el acuerdo de ambas Cámaras. Tradicionalmente se ha escrito sobre un pergamino de piel de cabra y presentado a Su Majestad por el Lord Canciller, quien luego, en lugar de dar la espalda a Su Majestad, camina hacia atrás por las gradas del trono sin tropezar. Durante la apertura del Parlamento en 2010, sin embargo, el Lord Canciller Kenneth Clarke dio la espalda a la Reina; también restauró la peluca usada antiguamente por el Lord Canciller.






El Discurso de la Reina fue transmitido por primera vez por televisión en 1966



Todo el discurso está dirigido a "Milores y Miembros de la Cámara de los Comunes", con una excepción importante en la que Su Majestad dice específicamente: "Miembros de la Cámara de los Comunes, las estimaciones para los servicios públicos se colocarán delante de ustedes", ya que el Presupuesto está constitucionalmente reservado a los Comunes.


La Reina llega a la conclusión del discurso diciendo: "My Lords and Members of the House of Commons, I pray that the blessing of Almighty God may rest upon your counsels" ("Milores y Miembros de la Cámara de los Comunes, rezo para que la bendición de Dios Todopoderoso habite en vuestros consejos"). Entonces, los Comunes se inclinan de nuevo y vuelven a su Cámara.

Tradicionalmente, los miembros de ambas Cámaras del Parlamento escuchan el discurso de la Reina con respeto, no aplauden ni desaprueban los contenidos del discurso antes de ser debatido en cada Cámara. Este silencio, no obstante, se rompió en 1998, cuando la reina anunció el plan del Gobierno para abolir el derecho de los pares hereditarios a sentarse en la Cámara de los Lores. Unos pocos miembros del Partido Laborista de la Cámara de los Comunes gritaron "yes" y "hear hear" (“oigan, oigan”), lo que llevó a varios de los Lores a gritar "no" y "shame" (“vergüenza”). La reina siguió pronunciando su discurso sin pausa, haciendo caso omiso de la intervención. La conducta de aquellos que interrumpieron el discurso fue muy criticada en ese momento.



60 años después: la Reina y el Duque de Edimburgo en la última apertura del Parlamento (2011)



Países Bajos


El Prinsjesdag (Día del Príncipe) es el día en que el monarca reinante de los Países Bajos se dirige a una sesión conjunta del Senado holandés y la Cámara de Representantes en el Ridderzaal o Sala de los Caballeros en La Haya. El Discurso de la Corona (en holandés: Troonrede) establece las principales características de la política del gobierno para la próxima sesión parlamentaria. La ocasión es prescripta por la Constitución, el artículo 65 de la cual establece: Una declaración de la política a seguir por el Gobierno se dará por o en nombre del Rey ante una sesión conjunta de las dos Cámaras de los Estados Generales que se celebrará cada año en el tercer Martes de Septiembre o en la fecha que se fije por Ley del Parlamento.

En el siglo XVIII, Prinsjesdag era uno de los días festivos más populares del país y originalmente se utilizaba para celebrar el cumpleaños del Príncipe Guillermo V, el 8 de marzo. Entre 1780 y 1797 -conocida como la era Patriota - el día era utilizado para demostraciones de lealtad a la Casa de Orange, que es probablemente la razón por la que el nombre actual fue elegido en el siglo XIX para la apertura ceremonial del parlamento.


La Ridderzaal en plena sesión del Parlamento



Históricamente, la Constitución ha establecido que la apertura del Parlamento debería tener lugar en una fecha fija. Se llevó a cabo originalmente en el primer lunes de noviembre durante la primera mitad del siglo XIX y luego el tercer lunes de octubre, pero cuando una revisión constitucional presentó los presupuestos anuales en 1848, se necesitaba más tiempo para debatir el presupuesto, por lo que la fecha se adelantó un mes. Lunes se consideró inadecuado, porque muchos parlamentarios de distintas partes del país tenía que salir de sus casas el domingo para llegar a La Haya en el tiempo, por lo que una revisión de 1887 se trasladó al martes.

A lo largo de los años 1815 a 1904, el discurso de la Corona se dio en el salón de actos de la Cámara de Representantes, pero se trasladó de nuevo a la Sala de los Caballeros después de una profunda restauración del edificio a principios del siglo XX.

La pompa y la circunstancia siguen siendo una parte muy importante del día.






La Carroza Dorada se dirige por las calles de La Haya hacia el Binnenhof



La primera parte de Prinsjesdag es el Discurso de la Corona en la asamblea de los Estados-Generales. Alrededor de las 12:30, los miembros del Senado y la Cámara de Representantes entran en la Ridderzaal y se sientan enfrente y a la izquierda y derecha del trono. Los ministros y secretarios de Estado se sientan a la izquierda. Detrás de ellos están los lugares de los miembros del Consejo de Estado, el más alto órgano consultivo del gobierno. Todos se sientan en la enceinte, una zona delimitada por barreras de madera simbolizando que el jefe de Estado está en la conferencia con el Parlamento.


Fuera de la enceinte están los asientos para otros Altos Consejos de Estado, antiguos funcionarios civiles, altos oficiales de las fuerzas armadas, altos mandos del poder judicial, el Comisario de la Reina de la provincia de Holanda Meridional, el alcalde de La Haya y los invitados especiales.


La Reina Beatriz desciende de la Carroza Dorada a las puertas de la Ridderzaal.



Al filo de la 1, la Reina, normalmente acompañada por otros miembros de la familia real, deja el Palacio Noordeinde hacia el Binnenhof en la Carroza Dorada, precedida por dignatarios de la corte y con una escolta militar. Fuera del palacio destacan un regimiento de guardia de honor y una banda militar. Cuando la Reina llega a la Binnenhof, una banda arranca con el Wilhelmus (himno nacional). La soberana y sus acompañantes de la familia real –generalmente el Príncipe y la Princesa de Orange- saludan el estandarte del Real Cuerpo de Infantería de Marina de los Países Bajos (el regimiento más antiguo de las fuerzas armadas holandesas) y suben los escalones de la Ridderzaal, sobre los que cuelga un dosel.


El presidente del Senado preside la reunión conjunta. Poco después de las 1, abre la reunión y luego nombra a un número de ujieres de entre los miembros de las dos Cámaras para escoltar a la Reina y su séquito. En esta ocasión, los hombres miembros del Parlamento llevan en su mayoría vestimenta formal, mientras que las mujeres parlamentarias tratan de superarse unas a otras con extravagantes sombreros.




Los tradicionales sombreros usados por la Reina Beatriz durante la ceremonia.



Los ujieres reciben a la Reina y los miembros de la familia real en la entrada a la Ridderzaal. El presidente de la sesión conjunta anuncia entonces la llegada del jefe de Estado: una señal para que todos los presentes se pongan de pie. La Reina entonces procede al trono, desde donde pronuncia su Discurso de la Corona. En su calidad de cabeza (formal) del Gobierno, anuncia los planes para el nuevo año parlamentario, un discurso no escrito por la reina, sino por el Primer Ministro y el gabinete.


Cuando el discurso finaliza, el presidente del Senado proclama "Lang Leve de Koningin!" ("¡Larga Vida a la Reina!"), que es contestada por todos los presentes con "Hoera! Hoera! Hoera!" Esto pone fin a la sesión conjunta de las dos cámaras. Los ujieres escoltan a la reina y los miembros de la familia real a la puerta. El presidente cierra la sesión.






La Carroza Dorada de la Reina abandona el Binnenhof



Cuando la reina sale del Ridderzaal, la escolta de honor una vez más se forma en el Binnenhof y la procesión regresa al Palacio Noordeinde, donde tradicionalmente la familia real saluda a la multitud desde el balcón.




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