jueves, 28 de abril de 2011

La Casa de Basarab

La Casa de Basarab fue la antigua dinastía que estableció el Principado de Valaquia, provincia bajo dominación turca situada entre los Alpes de Transilvania y el Danubio. Esta dinastía (a veces llamada Bazarab o Bazaraad) le dio al país su primera línea de príncipes, cercanamente emparentada con los gobernantes Muşatin de Moldavia.


Su condición de dinastía es representada como problemática por el sistema electivo oficial, lo que implicaba que los miembros varones de la misma familia, incluyendo hijos ilegítimos, eran elegidos para gobernar por un Consejo de boyardos (las más de las veces la elección estaba condicionada por la fuerza militar ejercida por los candidatos). Después del gobierno de Alexandru I Aldea (finalizado en 1436), la Casa fue dividida por el conflicto entre los Dăneşti y los Drăculeşti, los cuales reclamaban la legitimidad. Varios gobernantes Craioveşti posteriores reclamaban descender directamente de la Casa después de su eventual desaparición, incluyendo Neagoe Basarab, Matei Basarab, Constantin Şerban, Şerban Cantacuzino y Constantin Brâncoveanu.


Gobernantes usualmente mencionados como miembros de esta Casa incluyen (en orden cronológico) Mircea el Viejo, Dan II, Vlad II Dracul, Vlad III el Empalador, Vlad el Monje, Radu cel Mare el Grande y Radu de la Afumaţi.


Insignia naval de Valaquia durante el reinado de Constantin Brâncoveanu (1689-1714)


Origen del nombre


La dinastía se inició en el siglo XIV con Basarab I (1316-1352), fundador del principado sobre el cual sus descendientes reinaron y del que obtuvo la independencia del Reino de Hungría.


El nombre de Basarab I fue originalmente Basarabai y perdió la final -ai cuando fue traducido al rumano. Es un nombre de origen cumano o pechenego y muy probablemente significaba "gobernante padre". Basar fue el participio presente del verbo "gobernar", derivados atestiguados en las antiguas y modernas lenguas Kypchak (o lenguas turcas del noroeste). El historiador rumano Nicolae Iorga creía que la segunda parte del nombre, -aba ("padre"), era un título honorífico, reconocible en muchos nombres cumanos, como Terteroba, Arslanaba y Ursoba.



Basarab I


El padre de Basarab, Thocomerius de Valaquia, también tenía un nombre cumano, identificado como Toq-Tämir, común en el siglo XIII. Las crónicas rusas de alrededor de 1295 se refieren a un Toktomer, un príncipe del Imperio Mongol presente en Crimea.


Mientras que los nombres indican un origen cumano (o pechenego), contemporáneos constantemente identifican a Basarab como valaco. Carlos I de Hungría habla de él como Bazarab infidelis Olacus noster ("Bazarab, nuestro traicionero valaco").


Vlad Draculea


A esta dinastía pertenece el celebérrimo Príncipe Vlad III "Tepes" (el Empalador) nacido poco antes de 1430 y asesinado en 1476, por todos conocido bajo el nombre de "Drácula". Este príncipe era, como su padre y antecesor en el trono, Vlad II Dracul (término que significa dragón), miembro de la Orden de los Caballeros del Dragón, fundada en 1408 por el rey de Hungría. Cuando Vlad III asciende al trono a la edad de 25 años, recibe el título de Draculea, es decir, hijo del Dragón.



Vlad III el Empalador recibe a enviados turcos


Desde su infancia, Vlad Tepes (Tsepesh) conoce la violencia. Ve a su padre asesinado y a su hermano mayor enterrado vivo. Él mismo es retenido varios años en una fortaleza turca como rehén. En efecto, el Imperio Otomano se encuentra entonces en el apogeo de su poderío y se extiende hasta las fronteras de Hungría.


Vlad Tsepesh, a pesar de su sombría personalidad, es aún considerado por muchos rumanos como un héroe nacional por haber intentado liberar las provincias rumanas de Valaquia, Moldavia y Transilvania del dominio del invasor turco. Es uno de los jefes guerreros más temidos por las tropas de ocupación del sultán Mehmed II "el Conquistador". Sin embargo, en 1462 es vencido y debe refugiarse en Hungría, donde es nuevamente tomado prisionero por razones políticas hasta 1473.


El empalador


El empalamiento, en una estaca de madera o hierro, es su método favorito para deshacerse de los prisioneros turcos o de sus opositores, de ahí su sobrenombre. En el siglo XV su crueldad es bien conocida y un grabado alemán de 1499 lo muestra festejando en medio de cadáveres empalados. Se estima entre 50.000 y 100.000 el número de víctimas empaladas, quemadas e incluso desolladas vivas durante su corto reinado de una decena de años. Su sadismo no conoce límites: crónicas locales cuentan que para castigar a unos emisarios turcos que no se descubrieron en su presencia, ordena que se les clave el fez en el cráneo. En otra ocasión, manda reunir a una gran cantidad de pobres y minusválidos en una amplia sala cerrada bajo el pretexto de invitarlos a un banquete y ordena prenderles fuego.



Representación moderna del Empalador


De vuelta en 1476 en el trono de Valaquia, Vlad Draculea es asesinado dos meses después sin que se sepa exactamente quién organizó su caída, si rivales locales o turcos. Es decapitado y su cabeza ensartada en la punta de una estaca.


Se cree que la estirpe principesca emparentaba con los Hunyadi, de la cual procedía el rey Juan Hunyadi de Hungría, así como hay pruebas fehacientes del parentesco con la Casa Báthory, célebre por sus miembros sanguinarios y enfermos mentales, a la que pertenecieron figuras tan prominentes como Esteban I Báthory, rey de Polonia, o la infame Erszebeth Báthory, condesa Nadasky, alias "la Condesa Sangrienta". La estirpe de los Dracul reinó de manera intermitente sobre Valaquia y Moldavia, alternando con sus primos los Basarab, por causas políticas e intereses húngaros o turcos cuando Europa del Este se veía seriamente amenazada por el imparable avance de los Turcos Otomanos.


A pesar de la mala fama de Vlad III "Tepes" -el primero en ostentar ese apodo-, su espíritu batallador contribuyó para frenar la invasión turca mediante el terror y el contraataque sin piedad. A excepción del hijo de éste, Vlad IV Tepelus (el pequeño Empalador), sus descendientes se olvidaron de ostentar el apodo tan siniestro hasta que Bogdan "Tsepesh", nieto de la 4ª generación y representante de la rama menor, lo volvió a adoptar para convertirlo en nombre de su familia a inicios del siglo XVII.



El castillo de Bran, en Transilvania, célebre por ser la supuesta morada de Vlad el Empalador (aunque no hay evidencia física de que viviera allí). Perteneció a la reina María de Rumania, quien lo heredó a su hija, la Princesa Ileana.

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