jueves, 20 de enero de 2011

Los Médici de Florencia

Los Médici son una familia de comerciantes y banqueros de Florencia que llegaron a gobernar la Toscana y a ejercer una influencia considerable sobre la política italiana. Representantes de la burguesía ascendente en las ciudades del norte de Italia en la época de expansión del capitalismo mercantil y financiero, dejaron su impronta en el arte del Renacimiento ejerciendo abundantemente el mecenazgo. Aparecen ocupando el cargo de gonfaloniero o jefe de la ciudad desde el siglo XIV.

Esta influyente familia florentina produjo tres Papas (León X, Clemente VII y León XI), numerosos dirigentes de Florencia y miembros de la familia real de Francia e Inglaterra. De origen modesto (la raíz del apellido es incierta, reflejando posiblemente la profesión de "médico"), el poderío inicial de la familia surgió de la banca. El Banco Medici fue uno de los más prósperos y respetados en Europa. Con esta base, adquirieron poder político inicialmente en Florencia y luego en toda Italia y Europa.

Juan de Médici, primer banquero de la familia, comenzó la influencia familiar sobre el gobierno florentino, pero los Medici se convirtieron en cabeza oficiosa de la república en 1434, cuando su hijo mayor Cosme de Médici toma el título de "Gran Maestro" la rama principal de la familia -formada por los descendientes de Cósimo- rigieron los destinos de Florencia hasta el asesinato de Alessandro de Médici, primer duque de Florencia, en 1537.


La boda entre María de Médici y el rey de Francia


La familia se dividió en dos ramas a partir de Juan de Médici (1360-1429): mientras su hijo menor, Lorenzo (1395-1440), daba lugar a una rama secundaria, postergada hasta comienzos del siglo XVI, el poder en Florencia recaía en manos de la rama principal, que arranca de su hijo mayor, Cosimo el Viejo (1389-1464). Tras vencer al partido del patriciado tradicional, instauró desde 1434 un poder dictatorial en Florencia, si bien respetó la forma republicana de las instituciones y se mantuvo alejado personalmente de los cargos principales, encomendándolos a clientes suyos. Cosme duplicó la fortuna de la familia y la empleó para fomentar las artes y el pensamiento, haciendo de Florencia un gran foco de cultura renacentista: Brunelleschi, Donatello y Filippo Lippi, entre otros, se beneficiaron de su mecenazgo; con el mismo espíritu de recuperación de la cultura clásica, compró importantes manuscritos griegos, con los que formó la biblioteca familiar. Su hijo, Piero I el Gotoso (1414-69), se limitó a conservar el poder y a emparentar con la familia aristocrática de los Orsini mediante el matrimonio de su hijo, Lorenzo el Magnífico (1449-92).


Lorenzo (1449 - 1492), Cosimo (1389 - 1464) y Piero (1416 - 1469) representados alegóricamente en un fresco de Benozzo Gozzoli de la Cappella dei Magi del Palazzo Medici Riccardi, Florencia


Lorenzo “el Magnífico”

Lorenzo consiguió resistir los intentos de arrebatarle el poder por parte del patriciado, que se alió con el papa Sixto IV, aunque perdió a su hermano Julián (1453-78) durante la rebelión de los Pazzi (1478). Lorenzo fue un típico príncipe renacentista, protector de escritores, sabios y artistas, impulsor de las primeras imprentas italianas y organizador de fiestas. Su prodigalidad puso en peligro la fortuna de los Médicis y despertó las iras de Savonarola. Su hijo Piero II (1471-1503) fue expulsado del poder por una revuelta instigada por Savonarola en 1494. Su alianza con Carlos VIII de Francia no fue suficiente para recuperar la ciudad.


Tumba de Lorenzo de Médici en San Lorenzo, Florencia


León X

El hermano de Pedro, Giovanni (1475-1521), recuperó el poder en 1512 gracias a la ayuda del papa Julio II, de manera que Florencia quedó subordinada a Roma en los años siguientes. Ejerció el poder junto con su hermano menor, Giuliano (1478-1516). Juan, que era cardenal desde los 13 años, fue elegido papa en 1513, tomando el nombre de León X. Practicó asiduamente el nepotismo, situando a miembros de la familia Médicis en los órganos de poder de la Iglesia romana; incluso gravó a la Hacienda papal con los gastos de la Guerra de Urbino (1516-17), destinada a conquistar dicho ducado para su sobrino Lorenzo II.

El pontificado de León X (1513-21) apenas trajo novedades en materia religiosa, pues se comportó como un príncipe italiano más, dedicado a conservar y ampliar sus dominios por medio de la diplomacia y de la guerra, así como a ejercer el mecenazgo artístico. Encargó a Rafael Sanzio construir la basílica de San Pedro, cuyo coste le obligó a recabar fondos intensificando la venta de bulas de indulgencia, que encargo a la banca Fugger. La denuncia contra la inmoralidad de este tráfico mercantil sería el detonante que haría a Lutero romper con la Iglesia católica, dando origen a la reforma protestante (1517-21).


Clemente VII

En 1523, tras el breve pontificado de Adriano VI, accedió al Papado otro Médici, hijo bastardo de Julián: Giulio (1478-1534), que tomó el nombre de Clemente VII. Queriendo liberarse de la tutela de Carlos V, en 1526 impulsó contra éste la Liga Santa de Cognac (o Liga Clementina), formada por Francia, Inglaterra, Florencia, Venecia, Milán y el Papado. El emperador respondió tomando Roma y entregándola al saqueo de sus soldados (Sacco de Roma, 1527); el papa fue encarcelado durante siete meses en el Castillo de Sant’Angelo y sólo la peste desatada en la ciudad hizo que fuera evacuada por las tropas imperiales.

Clemente decidió entonces reconciliarse con Carlos V, a quien coronó emperador y rey de Italia en Bolonia en 1530; a cambio, Carlos le devolvió los territorios que le había arrebatado y conquistó Florencia, poniendo de nuevo en el poder a los Médici (que lo habían perdido) en la persona de Alejandro (quizá hijo natural del mismo papa). Por último, el pontificado de Clemente VII tuvo una importancia crucial para la Iglesia, pues, al negarse a reconocer el divorcio de Enrique VIII (decisión inevitable, dada la subordinación del Papado a la política de Carlos V) desencadenó el cisma de la Iglesia de Inglaterra.

De Italia al trono francés

En Florencia, mientras tanto, ocupó el poder Lorenzo II (1492-1519), hijo de Pedro II. Gobernó nominalmente dirigido por su tío, el papa León X (que en 1516 le hizo duque de Urbino). De su matrimonio con una aristócrata francesa nació Catalina (1519-89), que habría de ser reina de Francia tras su matrimonio con Enrique II. Ippolito (1511-35), hijo natural de Giuliano, fue hecho cardenal por su tío Clemente VII, que le empleó para dirigir la política florentina en su nombre. Probablemente murió envenenado por su pariente Alessandro (1510-37), hijo natural de Lorenzo II o quizá del cardenal Julio de Médici. Fue impuesto en el poder en 1530 por las armas de Carlos V, que en aquel momento controlaban Italia.


Alessandro Il Moro, 1r Duque de Florencia

El emperador hizo a Alejandro duque de Florencia (1532), con lo que los Médici quedaron convertidos en dinastía ducal de una monarquía hereditaria. Alejandro ejerció un poder tiránico que causó gran descontento en la ciudad. Sus habitantes enviaron a Hipólito de Médici a plantear sus quejas ante Carlos V, pero el enviado murió durante el viaje, seguramente envenenado por Alejandro. Éste moriría también -extinguiéndose la rama principal de los Médici- a manos de un miembro de la rama secundaria de la familia, Lorenzino o Lorenzaccio (1514-48), que era un escritor de la corte de Alejandro, a quien decidió asesinar imbuido de ideales republicanos.

Para su decepción, la muerte del tirano no dio paso a un régimen de libertades, sino a la sucesión en el ducado de otro Médici de esta rama, Cosimo I (1519-74), en 1537. Once años después, Cosimo haría asesinar, a su vez, a Lorenzino. Cosimo fue otro tirano como Alejandro, protegido como él por Carlos V. Bajo su principado alcanzó Florencia el apogeo de su poder en Italia, conquistando Lucca y Siena. En 1569 esta ampliación territorial fue sancionada por la coronación de Cosimo como gran duque de Toscana por el papa Pío V. Inició además una política de limpieza del Mediterráneo de piratas berberiscos, que continuarían sus sucesores.

María de Médici, reina consorte de Francia


Le sucedió su hijo Francesco Maria (1541-87), que continuó la línea de gobierno despótico y aliado de España. La hija de éste, María (1573-1642), llegaría a ser reina de Francia por su matrimonio con Enrique IV y regente durante la minoría de edad de Luis XIII. Francesco Maria murió probablemente envenenado por su hermano, el cardenal Ferdinando I (1549-1609), quien al suceder a su hermano en la Corona ducal (1587) abandonó el capelo cardenalicio y contrajo matrimonio.


Decadencia

Con Fernando I se inició la protección de los Médici a Galileo, que continuarían sus sucesores. Cambió la orientación política de Toscana, alineándola con la Francia de Enrique IV contra la España de Felipe II y Felipe III (de hecho, fue él quien casó en 1601 a su sobrina María con el rey francés). Sin embargo, cuando Francia hizo la paz con el duque de Saboya, Fernando volvió a aliarse con Felipe III para hacer frente a su enemigo italiano. Le sucedieron su hijo Cosme II (1590-1621), su nieto Fernando II (1610-70), su bisnieto Cosme III (1642-1723) y su tataranieto Juan Gastón (1671-1737), bajo los cuales tuvo lugar la decadencia de la dinastía. El último no tuvo descendientes varones, con lo que se extinguió el linaje de los Médici, dejando Toscana a merced de los intereses diplomáticos de las grandes potencias. Por el Tratado de Viena (1735) la Corona ducal de Toscana fue otorgada al duque de Lorena, esposo de María Teresa I, que más tarde reinaría en el Sacro Imperio Romano con el nombre de Francisco I.


Fernando II (1610-1670), Gran Duque de Toscana


El legado

Los Médici no provienen, como la mayor parte de los señores de Italia de aquel tiempo, ni de la nobleza feudal ni de una dinastía de caudillos o aventureros afortunados. Vienen del pueblo, y durante casi dos siglos edifican lenta y oscuramente su patrimonio con el comercio, y especialmente con el arte del cambio. No rehúyen los cargos públicos, pero tampoco los buscan, y solamente en 1378 uno de ellos, Salvestro, se pone a la cabeza del pueblo.

Pero el verdadero fundador de la potencia de los Médici fue Cosimo el Viejo, Pater Patriae, y desde que volvió del exilio véneto, en 1434, se puede decir que sus descendientes han señoreado Florencia y la Toscana -salvo breves interrupciones- durante tres siglos largos; es decir, la muerte de Gian Gastone en 1737. ¿Por qué caminos los oscuros cambistas del siglo XIII se convirtieron, en el transcurso de pocas generaciones, en dueños de la ciudad y del Estado, en promotores y símbolos del Renacimiento, en Pontífices y príncipes emparentados con los reyes? No hazañas de antepasados famosos; no investiduras imperiales al principio, y tampoco empresas guerreras. Durante mucho tiempo no fueron otra cosa que simples banqueros y, en apariencia, nada más que ciudadanos privados.


Armas de los Papas Médici: León X, Clemente VII, Pío IV y León XI


Se ha dicho que los Médici consiguieron llegar a ser poderosos y famosos gracias a su riqueza. No es verdad. Hubo en Florencia, antes de los Médici y junto a los Médici, familias más ricas que ellos, y, sin embargo, solamente los Médici consiguieron elevarse y mantenerse en el poder, a pesar de las infinitas envidias, intrigas, rencores, y alteraciones de aquella edad. El dinero es instrumento, y todo está en saberlo utilizar y manejar. Los rivales de los Médicis -exceptuando, acaso, los Strozzi- supieron ganar riquezas, pero no supieron gastarlas. La admirable fortuna de los Médicis no se debió a los florines, sino a su genio político. Se puede hablar de un verdadero y propio sistema político, que se puede fácilmente extraer de la práctica efectiva de las primeras generaciones, pero que se conservó, por lo menos en parte, hasta casi el final del gran ducado. Sistema simple y sabio que se puede reducir a tres palabras: liberalidad, sustancialidad, unidad.


La capilla Médici en San Lorenzo, Florencia


Los Pazzi, Albizi y Strazzi intentaron la empresa que sólo lograron llevar a cabo los Médici. Cuando éstos se convirtieron en señores y luego en duques, la libertad hacía tiempo que no existía en Florencia: llamaban con tal nombre a la hegemonía, y digamos también la tiranía, de un restringido número de familias que competían por acaparar bienes, cargos y privilegios. Y gracias a los Médici se salvó, al menos, la independencia: sin la voluntad de Clemente VII y la energía de Cósimo I, la Toscana se hubiera convertido, como Milán o Nápoles, en una provincia española. Todavía más risible es la acusación de que el Magnífico y sus sucesores corrompieron a los florentinos para así dominarlos mejor. Florencia era tan rica en vicios como en virtudes bastante antes de que los Médici tuvieran ninguna participación en el Estado; es decir, desde los primeros años del siglo XIV.


“La Adoración de los Magos”, de Sandro Botticelli, retrata a la familia y los amigos de los Médici:

1. Lorenzo el Magnífico
2. Poliziano
3. Pico della Mirandola
4. Gaspare Lami
5. Cosimo el Viejo
6. Piero el Gotoso
7. Giuliano de Médici
8. Giovanni de Médici
9. Filippo Strozzi
10. Joannis Argiropulos
11. Sandro Botticelli
12. Lorenzo Tornabuoni


De los Médici todo ha pasado: dominio, fasto, soberbia y victorias. Pero sólo una gloria ha permanecido ligada a su nombre y hace que no todos sus muertos estén verdaderamente muertos: la pasión de todos los Médici, incluso de los peores, por la filosofía y por la poesía, por todo arte y por toda ciencia, por todo lo que constituye la más alta actividad y la más segura honra de espíritu, el mayor y el más duradero orgullo del género humano.


7 comentarios:

  1. Excelente nota, te diré que es mi familia favorita, siempre me encantaron los Medici, más allá de la oscuridad de su trayectoria....que como toda persona y familia, tienen....

    ResponderEliminar
  2. Excelente blog.
    Puedes visitar mi site:

    http://sites.google.com/site/diarioborjaborgia/

    sobre los Borja - Borgia

    ResponderEliminar
  3. Muchas gracias. Ya estuve viéndolo, es muy atractivo.

    ResponderEliminar
  4. el articulo esta bien redactado y aporta buenas opiniones, pero es incompleto, no solo no informa de las TRES ramas supervivientes de los Medici en nuestros días: LA RAMA "AGNADA" DE NAPOLES, descendientes de aquel Giusseppe de' Medici que el gran duque Gian Gastone y la electora Palatina mencionan en su testamento y al que -mediante la bula papal- se nombro en su día heredero al trono de la Toscana, (bula que las potencias no respetaron y usurparon el trono en favor de los Austria!),( y que a su ves descienden de Octaviano de Médici, (14 de julio de 1484 - 28 de mayo de 1546),quien fue la cabeza de la rama familiar de los Médici Príncipes de Ottaviano Se casó en primeras nupcias con Bartolomea Giugni y al morir ésta, con la Viuda Francisca Salviati, hija de Jacobo Salviati y nieta de Lorenzo el Magnífico.
    Del matrimonio con Bartolomea nacieron Bernardo de Médici, Príncipe de Ottaviano y Constanza, esposa de Ugo della Gherardesca, Conde de Donoratico.)
    Del matrimonio con Francisca nace su hijo León, que murió en la niñez y Alejandro, futuro Arzobispo de Florencia y Papa León XI.) de esta rama descienden LAS DOS LINEAS QUE HASTA NUESTROS DIAS SON SUPERVIVIENTES: los PRINCIPES DE' MEDICI: Carlo (residente en Milan) y Lorenzo (este ultimo escritor y residente en España www.lorenzodemedici.net )y la rama principal que -COMO YA HE DICHO MAS ARRIBA-sigue residiendo en Napoles,y la mas lejana que son los MEDICI TORNAQUINCI (residentes en Roma), marqueses DELLA CASTELLINA....con descendencia femenina.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso quería saber, la historia habla solo de la homosexualidad del duque Gastone no de su testamento, y que bien que existen Médicis aun, el tema es mas delicado, y sugiere una Italia ilegítima ya que los verdaderos y legales gobernantes de la Toscana no aprueban la integración itálica.

      Eliminar
    2. Eso quería saber, la historia habla solo de la homosexualidad del duque Gastone no de su testamento, y que bien que existen Médicis aun, el tema es mas delicado, y sugiere una Italia ilegítima ya que los verdaderos y legales gobernantes de la Toscana no aprueban la integración itálica.

      Eliminar
  5. El informe habla sobre la visión de Maquiavelo, por lo tanto no es incompleto, de hecho si hablamos de decendientes seguro la ramificación de todos habrá algún decendiente entre nuestros políticos en México que sea pariente de los Medici, aunque sean tataranietos de algún sobrino de la tia de algún decendiente directo.

    ResponderEliminar