martes, 10 de abril de 2012

El guardarropa de la Reina Maud

A diferencia de ídolos populares como Jacqueline Kennedy o Diana, Princesa de Gales, la mención de la Reina Maud de Noruega difícilmente evoca alguna imagen en absoluto. Pero en su día Maud fue una figura admirada, vanguardista y original, líder de la moda y siempre fiel a sus propios instintos contemporáneos. La Reina Maud se ha mantenido relativamente desconocida debido a que su estilo único es difícil de clasificar.



Monograma Real de Maud de Noruega



Maud Charlotte Mary Victoria era la hija menor de Edward, Príncipe de Gales (futuro Edward VII) y nieta, por tanto, de la Reina Victoria. Nacida en Inglaterra en 1869, la Princesa Maud heredó de su glamorosa madre, Alexandra de Dinamarca, su esbelta figura y su refinado sentido del estilo. Aunque no era hermosa como su hermana Victoria, sabía cómo vestirse. Contrajo matrimonio con el Príncipe Carl de Dinamarca en 1896, por lo que se estableció en Copenhague. Luego de un plebiscito en Noruega a favor de la monarquía antes que una república, su esposo danés fue elegido para ser el monarca de Noruega. En 1906 Carl se convirtió en el rey Haakon VII y convirtió así a Maud de Gales en reina consorte de Noruega, la primera desde 1319 que no era reina a la vez de Dinamarca o de Suecia.


La boda real de 1896. La reina Victoria, de negro, recibe el saludo de Maud. Luisa de Dinamarca, madre del novio, está en primer plano a la izquierda. Los Príncipes de Gales, padres de la novia, están detrás de Victoria.



Cabinet card de 1897


Durante sus primeros años en Noruega, ella y su esposo fueron fotografiados en trajes folklóricos nacionales y disfrutando de los deportes de invierno, como el esquí, para dar una apariencia patriótica a los ojos del público. Ella no gustaba de la representación, pero actuaba su rol como soberana consorte con gran cuidado, llevando vestuario y joyería para dar una apariencia de grandeza real.



El vestido de coronación, diseñado por Vernon y Silkehuset en lamé dorado, fue una colaboración entre dos casas de moda, una de su país natal, Gran Bretaña, y otra de su país de adopción, Noruega.


En esta imagen Maud lleva un traje ceñido exquisitamente bordado y la tiara de diamantes y perlas que fuera regalo de bodas de sus padres, los príncipes de Gales.


Maud vivió a través de un período de tremendo cambio en la moda femenina, desde la elaborada y decorativa ropa victoriana hasta el luminoso y simple vestuario de los años ’20. Su guardarropa personal abarca toda esa evolución, con trajes refinados, ricamente embellecidos, que muestran el perfil formal y restrictivo de la primera década del siglo XX, hasta vestidos sueltos de fiesta, de telas brillantes y bordados de lentejuelas y strass, en el más puro espíritu libre de los años ’20 y ’30.


Haakon, Maud y Olaf en el yate real durante el verano de 1907. La reina Maud lleva falda ceñida bajo un corpiño blusón y chaqueta de manga larga.


Rara vez la reina Maud adquiría ropa en Noruega, sino que era suministrada principalmente por firmas británicas y francesas, como Morrin-Bloissier, Lafferière, Worth y Patou. Su vestuario tenía que reflejar su nuevo papel público, ya que cumplía deberes oficiales en su país y en el extranjero. Así que cambiaba de ropa hasta cuatro veces por día y, cuando viajaba, lo hacía con 50 maletas llenas de vestidos, trajes, sombreros y zapatos.

Diseño de noche del francés Lafferière


El cuello alto de fino encaje es la parte más interesante de este atuendo de Maud, así como uno de sus collares puesto formando una caída más ancha que el busto.


Otro elegante diseño en marfil y negro de Lafferière


Durante el periodo 1905-1910, los vestidos de noche de Maud son de corte princesa, vestidos de líneas sencillas, de profundos escotes cuadrados y largas faldas drapeadas que fluían en pequeñas colas, trajes de líneas estilizadas que la hacían parecer más alta. Entre 1910 y 1915, las aberturas sobre la espalda, así como los escotes, se hacían más reveladores.


En estos trajes, usados por Maud entre 1910 y 1913, los corpiños parecen surgir de la espalda, muy por debajo de los hombros, llegando justo debajo del busto.


Otro modelo de 1910 en el que destacan los diseños de dibujos grecorromanos y los drapeados en la línea del busto.


Los diseños florales fueron un favorito de Maud y ocuparon un lugar destacado entre sus accesorios. Plástico, cuero natural o materiales más inusuales, como algodón lacado y cera, fueron utilizados para crear corsages. Este tema continuaba, por ejemplo, en filas de capullos de rosa rosados, malva y azul cosidas en un delicado bolso de mano.


Vestido de época firmado por Morin-Blossier, imitando un traje de la corte francesa de fines del siglo XVI (dama de honor de Marguerite de Valois). Está hecho en satén rosa con aplicaciones de seda y plata.


Aquí Maud, flamante Princesa de Dinamarca, aparece con el traje rosa del siglo XVI en el Baile de la Duquesa de Devonshire, en 1897, al que los 700 invitados debían concurrir con disfraces alegóricos o históricos de antes de 1815. En la foto, con el Príncipe Carl de Dinamarca, su esposo y la Princesa Victoria de Gales, su hermana.



El rosa fue uno de los colores favoritos de la reina Maud, aunque también disfrutaba los tonos brillantes. En 1918 abrazó la última tendencia con un elegante modelo negro cubierto con remolinos de lentejuelas plata y añil, que despertaba reminiscencias de un cielo nocturno de Van Gogh. Un traje plateado de los ’20 recuerda más la era espacial que la era del jazz, con mangas de tul y acolchado con un motivo de diamantes. En 1927, la reina de 58 años deslumbró en un traje recto de Blancquaert, adornado con brillantes filas de borlas plateadas.



Este vestido de diseñador desconocido despliega bandas horizontales, pájaros brillantes y jeroglíficos, lo que sigue el patrón egipcio tan en boga en los primeros años ’20, especialmente después que la tumba de Tutankamón fuera descubierta en 1922.


Para la última década de su vida -1930- eligió a Worth, la casa de moda líder en París desde 1850 hasta, aproximadamente, 1910. Después de ese año, la firma francesa continuó creando la ropa más elegante, pero con tendencias conservadoras. Cliente frecuente de Worth, la reina Maud hizo cientos de dibujos de sus trajes que hoy se conservan en el Victoria & Albert Museum de Londres. Varios de los dibujos difieren ligeramente de las prendas acabadas, ya fuera en el ancho de hombros o en el largo, lo que demuestra que la reina debió haber tenido mucho que decir en relación con la ropa que ordenaba confeccionar para sí misma.

Vestidos como éste, firmado por Worth, no solo era utilizado en reuniones sociales, pues el rey Haakon y la reina Maud siempre vestían traje de noche para la cena, aunque estuvieran solos.


Elegante hasta el final, uno de sus últimos vestidos fue el ceñido modelo de noche negro de Worth que vemos arriba, impreso con flores exóticas en el hombro, la cadera y la cintura. El corpiño de corte bajo daba una mirada atrevida a aquella reina de 68 años de edad.


Maud, Reina Consorte de Noruega, el año de su muerte (1938), con espléndida corona de diamantes puesta sobre la frente y collar de perlas de tres vueltas.



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