domingo, 7 de agosto de 2011

La Doncella de Noruega, ¿reina de Escocia?

Margarita (en gaélico, Mairead o Maighread), conocida como la Doncella de Noruega debido a su corta existencia, fue una princesa noruega que llegó a ser Reina de los Escoceses desde 1286 hasta su muerte. En noruego, su nombre es Jomfruen av Norge, literalmente “la joven dama de Noruega”, a veces conocida como Margarita de Escocia (en noruego, Margrete av Skottland). Su muerte en 1290, cuando se dirigía a Escocia, provocó la sucesión en disputa que condujo a la Primera Guerra de la independencia escocesa.

Sello del Rey de Noruega, de la Casa de Sverre, a la que pertenecía la princesa Margarita


Margarita era hija del rey de Noruega, Eric II y de Margaret, la hija de Alejandro III de Escocia. Nació en 1283, a principios de abril. Es probable que su madre muriera al nacer ella, pero la fecha de tal muerte es incierta.


Antecedentes


Cuando el tratado que arreglaba el matrimonio de Margarita y Eric fue firmado en Roxburgh el 25 de julio de 1281, el hijo más joven de Alejandro III, David, ya había fallecido en junio de ese año, dejando al Rey de los Escoceses con un único hijo legítimo, Alejandro. En consecuencia, el tratado incluyó una disposición para que los hijos de Margarita y Eric sucedieran el trono del Reino de los Escoceses:


Si sucede que el rey de Escocia muere sin dejar un hijo legítimo, y cualquiera de sus hijos no deja descendencia legal [no varones] y Margarita tiene hijos [no varones] por el rey de Noruega, ella y sus hijos sucederán al rey de Escocia... o ella, aunque sea sin hijos, de acuerdo con la ley escocesa y la costumbre.”

Recreación idealizada de la Reina Margaret de Noruega y su pequeña y única hija, la Princesa Margarita.


Alejandro III hizo disposiciones similares al arreglar el matrimonio de su hijo Alejandro con Margarita, hija de Guy de Dampierre, conde de Flandes, probablemente también en 1281. El tratado de matrimonio, firmado en diciembre de 1281, incluyó un largo y complejo documento donde se establecían los usos y costumbres que determinaban la sucesión. Así como la declaración general de principios, el anexo incluye ejemplos concretos de los derechos de "A y M" y los hijos de éstos en casos particulares. El documento, al mismo tiempo confuso en algunos lugares, parece favorecer la primogenitura para los herederos varones, o sus descendientes, y la proximidad de la sangre para los herederos femeninos y sus descendientes.


Cuando el Príncipe Alejandro murió el 28 de enero de 1284, dejando sólo a la nieta del rey, Margarita, como su descendiente, Alejandro III convocó a los trece condes de Escocia, los veinticuatro barones y los jefes de los tres principales linajes gaélicos de Occidente, Alejandro de Argyll, Aonghas Mór de Islay y Alan MacRuari de Garmoran. En Scone, el 5 de febrero de 1284, los signatarios acordaron reconocer a Margarita como "domina y legítima heredera" si Alejandro no dejaba un hijo póstumo y el rey no dejaba hijos al momento de su muerte. Sin embargo, es poco probable que esto tuviera por objeto permitir a Margarita a gobernar solo como reina reinante, sino más bien en forma conjunta con su futuro esposo, quienquiera que fuese. Si bien es excepcional en las circunstancias, esto parece demostrar que Alejandro III había decidido volver a casarse. Se volvió a casar, con Yolanda de Dreux, pero murió el 19 de marzo de 1286.


Dama y Legítima Heredera de Escocia


Después que el rey Alejandro III fue enterrado en la Abadía de Dunfermline el 29 de marzo de 1286, los magnates y los clérigos del reino se reunieron en Scone en parlamento con el fin de elegir los Guardianes de Escocia que mantendrían el reino para la legítima heredera. En este momento se pensó que la reina Yolanda estaba embarazada, por lo que Margarita todavía no era el sucesor obvio. No está claro lo que sucedió al hijo de Yolanda; lo más probable es que la reina tuviera un aborto involuntario, aunque otros dicen que su hijo había nacido muerto en Clackmannan en el Día de Santa Catalina (25 de noviembre de 1286) con los Guardianes siendo testigos del evento; posiblemente sólo tenía un falso embarazo e incluso hubo una dudosa afirmación inglesa de que lo estaba fingiendo.


Ésto, de acuerdo con los juramentos tomados, hizo de Margarita heredera a los tres años de edad, pero en unas semanas Robert Bruce, 5º Lord de Annandale y su hijo Robert, conde de Carrick - el abuelo y el padre del futuro rey Roberto I de Escocia- habían provocado una rebelión en el suroeste, tomando castillos reales. Esta rebelión fue pronto sofocada y el embajador de Noruega llegó a Escocia en el invierno de 1286-1287 para argumentar la causa de Margarita. No dio resultado y hasta 1289 los Guardianes mantuvieron la paz en Escocia entre los reclamos competidores de Margarita, Robert Bruce y John Balliol.



Lejos de los escoceses estaba mostrar ningún deseo de llevar a Margarita a Escocia; fue el padre de Margarita, Eric, quien planteó la cuestión de nuevo. El rey de Noruega envió embajadores oficiales a Eduardo I de Inglaterra, entonces en Gascuña, en mayo de 1289, con documentos refiriéndose a Margarita como "Reina". Las negociaciones a partir de ese momento fueron entre Eduardo, quien regresó a Inglaterra a finales de ese año, y Eric, y excluían a los escoceses hasta que Eduardo se reunió con Robert Bruce y algunos de los Guardianes de Salisbury, en octubre de 1289. Los escoceses estaban en una posición débil, ya que Eduardo y Eric podían arreglar el matrimonio de Margarita con el futuro Eduardo II de Inglaterra, o alguna otra si así lo deseaban, sin hacer referencia a los Guardianes. En consecuencia éstos firmaron el Tratado de Salisbury, el cual acordó que Margarita sería enviada a Escocia antes del 1º de noviembre de 1290 y que cualquier acuerdo sobre su futuro matrimonio se aplazaría hasta que ella se encontrara en Escocia.


Aquel matrimonio de Eduardo, Príncipe de Gales, estaba en la mente del padre de éste, el rey Eduardo, lo que se desprende del hecho de que una dispensa papal se recibió del Papa Nicolás IV diez días después de que se firmara el tratado. Pensando mostrar mala fe de parte de Eduardo, la bula papal no habilitaría el matrimonio, sólo permitiría a los escoceses estar de acuerdo más tarde con él. Eduardo, al igual que Eric, estaba escribiendo a la Reina Margarita, anticipando su entronización y el posterior matrimonio de su hijo.

Las costas de las Islas Orcadas, escenario de la enfermedad y muerte de Margarita


Eduardo y los Guardianes continuaron las negociaciones, basadas en el supuesto colectivo que Margarita sería Reina y Eduardo de Gales Rey, pero todos estos planes y aquellos del rey Alejandro, quedaron en la nada por la muerte de Margarita a finales de septiembre o principios de octubre de 1290, mientras se encontraba viajando a Escocia. Había caído enferma en el mar y su barco, con destino a Leith, fue desviado del curso por una tormenta. Tocó tierra en las Islas Orcadas, en el puerto de St Margaret’s Hope, donde Margarita finalmente murió.


Tenía 7 años de edad. Sus restos fueron trasladados a Bergen,en Noruega y fue enterrada junto a su madre en el lado norte del coro, en la antigua catedral de Bergen.


Su muerte no dejó ningún heredero evidente al trono de Escocia. Margarita era la última de la Casa escocesa de Dunkeld por línea materna y quedaba abierta una lucha por la sucesión al trono escocés, contienda que condujo a la primera Guerra Escocesa de Independencia y a la proclamación de John Baliol como rey. Fue el período conocido como la Gran Causa de 1291-1292.

El desembarco de la doncella de Noruega en las Orcadas


Algunos años más tarde apareció una mujer que dijo ser ella, conocida como la Falsa Margaret: fue ejecutada por Haakon V, hermano y sucesor del rey Eric, en 1301.


¿Fue reina?


Como Margarita nunca fue coronada o entronizada de alguna otra manera y nunca puso un pie en lo que era suelo escocés durante su vida, hay algunas dudas acerca de si debe ser considerado como Reina de los Escoceses. En última instancia, podría ser una cuestión de interpretación. La mayoría de las listas de los reyes de Escocia la incluyen, pero algunos no lo hacen. Ciertos documentos de la época, incluido el Tratado de Salisbury, la describieron como "reina", pero se ha argumentado que no se debe considerar propiamente una “reina reinante”.


Parte del problema es la falta de un precedente histórico claro. En toda la historia de Escocia como un país totalmente separado antes de la Unión de las Coronas en 1603 sólo hubo una ocasión en que ocurrió una situación similar, es decir, ante la muerte del monarca el heredero se encontraba fuera del país y no estaba disponible para ser coronado más o menos inmediatamente. Fue entonces cuando, tras la muerte de Roberto III en 1406, su heredero, quien se convirtió en Jacobo I, estaba prisionero en Inglaterra. Jacobo fue finalmente liberado y coronado en 1424. En los documentos oficiales del período simplemente se referirían a él como el "heredero", y el Regente Albany –Robert Stewart, 1r Duque de Albany- emitió monedas con su propio nombre. Sin embargo, se considera hoy que el reinado de Jacobo comenzó en 1406, no en 1424.



Vitral en Lerwick Town Hall, archipiélago de Shetland, que representa a la Doncella de Noruega

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