lunes, 13 de diciembre de 2010

Sueños esmeralda

Un hermoso verde noruego

El aderezo de esmeraldas de Noruega es uno de los más bellos de Europa, con ese oscuro, intenso verde que evoca un bosque tropical. Su origen se remonta a Napoleón, con el diseño neo-clásico común para la época.



El propietario original habría sido la emperatriz Josefina y la heredó su nieta Amelia de Leuchtenberg, emperatriz de Brasil. Su hermana Josefina de Leuchtenberg, reina de Suecia –consorte de Oscar I-, la fue a ver a Portugal cuando estaba enferma y Amelia, le regaló la tiara y otras joyas, ya que su única hija había fallecido. De esta manera pasó a formar parte de las joyas de la Corona sueca.

La Reina Sofía de Suecia, de soltera Sofía de Nassau-Weilburg, esposa del rey Oscar II, usaba solo la tiara. En su época el collar tenía siete colgantes y no había pendientes. La princesa heredera Margarita, nacida Connaught, esposa del príncipe Gustavo Adolfo, llevó las esmeraldas de su suegra en la coronación de su primo el rey Jorge V del Reino Unido en 1911. El conjunto fue heredado después por el hijo menor de la reina, el príncipe Carlos, y usado por su esposa, la princesa Ingeborg, de soltera princesa de Dinamarca.


El conjunto de tiara, collar y broche llegó a Noruega como regalo a la princesa heredera Marta (hija de Oscar II de Suecia y esposa de Olav V de Noruega) de parte de sus padres por el nacimiento del heredero del trono, el futuro rey Harald. En aquel momento la princesa Marta recibió las joyas, todas menos uno de los pendientes, y las dos grandes esmeraldas en forma de lágrima fueron reemplazadas por diamantes madreselva y convertidos en pendientes.


Las esmeraldas griegas

Otro hermoso conjunto de verdes lo conforman las esmeraldas reales de Grecia. El aderezo se compone de una tiara de diamantes de gran tamaño con cinco esmeraldas cabochon, un par de aretes de gota, un ramillete de corsage y cinco gotas pendientes desmontables. La Reina Ana María usa las gotas pendientes en una cadena de diamantes que heredó de su abuela, la reina Alejandrina de Dinamarca.Probablemente las esmeraldas llegaron a Grecia con la Gran Duquesa Olga Constantinova de Rusia, cuando se casó con el rey Jorge I, pues Rusia era una gran fuente de esmeraldas y los Romanov tenían muchas de las mejores gemas en su poder. La dote de la Gran Duquesa era un cargamento de joyas y piedras, entre las que llevó esmeraldas de distintas formas y tamaños.


Olga de Grecia aparece con sus esmeraldas en el kokoshnik, en el vestido y en el cuello.



La primera portadora conocida de estas piedras fue la Reina Isabel, nacida princesa de Rumania como hija de la Reina María. En la primera foto la reina llevaba una sola esmeralda cabochon, confeccionada entre hojas de diamante, como bandeau. Más tarde fue rehecha como otra bandeau, esta vez con dos otros cabochons, todo puesto en posición vertical sobre una hilera de diamantes collet. La tiara fue rehecha de nuevo, esta vez confeccionada entre diamantes de motivos con forma de E en un marco kokoshnik. La letra “E”, por supuesto, era por "Elizabeth", lo que la convertía y hacía coincidir el adorno de corsage en un diseño único.

Isabel devolvió la tiara y las esmeraldas cuando se separó del rey Jorge II. Éste se las dejó a su hermano el rey Pablo I. Cuando la reina Federica, nacida princesa de Hannover, lució la tiara, el ribete había sido retirado y la joya aumentó. La reina a menudo la usaba como la usaba como un collar, junto con la tiara de diamantes de su suegra, la reina Sofía, nacida princesa de Prusia.


La reina Federica, usando la tiara de collar, el broche y los pendientes


La reina Ana María ha usado las esmeraldas muchas veces, como las celebraciones Pahlavi en Persépolis, la boda de la princesa Alexandra Sayn-Berleburg-Sayn y la boda del príncipe heredero Frederik de Dinamarca.




Las esmeraldas Cambridge

La historia de estas esmeraldas se remonta a principios del siglo XIX, cuando el séptimo hijo del rey Jorge III de Gran Bretaña, Adolfo, Duque de Cambridge, se casó con la princesa Augusta de Hesse, en 1818. Los recién casados visitaron Alemania para su luna de miel y cuando se hallaban en Frankfurt, asistieron casualmente a una lotería para recaudar fondos para una causa benéfica.



El príncipe Adolfo y la princesa Augusta adquirieron un billete de la lotería con el fin de ayudar a una causa digna y, para su total asombro, la princesa se convirtió en la afortunada ganadora del primer premio: una caja de 40 grandes esmeraldas. La pareja llegó a Inglaterra después de la luna de miel y la princesa se dedicó confeccionar con sus recientemente adquiridas esmeraldas una serie de diferentes piezas de joyería como collares, pendientes, colgantes…

Después de la muerte de la Duquesa de Cambridge, todas estas piezas de joyería y las esmeraldas sueltas fueron heredadas por su hija menor, la princesa María Adelaida, Duquesa de Teck, que se dice había incorporado algunas esmeraldas en un stomacher que había comprado previamente en Garrard. La Duquesa de Teck murió sin dejar testamento y sus joyas fueron divididas entre sus cuatro hijos. Uno de ellos era la reina María, la consorte del rey Jorge V.

Todas las esmeraldas fueron removidas de las piezas y dadas a su segundo hijo, Francisco. Luego de entregarle todas estas piedras a su amante, Francisco murió repentinamente a los 40 años. Después de su muerte, la reina María envió un emisario a la amante de Francisco, con una fuerte nota de advertencia exigiendo la devolución de las esmeraldas. Ella acató la orden y las esmeraldas que fueron originalmente propiedad de la Duquesa de Cambridge, fueron a parar así a las manos de la reina María. La colección de esmeraldas comenzó a ser conocida como las Esmeraldas Cambridge.

Cuando el rey Jorge V ascendió al trono, también heredó los Diamantes Cullinan, consistente en seis grandes y 96 pequeños diamantes satélite, que originalmente eran un diamante en bruto de 3.106 quilates de peso (que por cierto se mantiene como el mayor diamante en bruto que se haya descubierto) presentado al rey Eduardo VII por el Gobierno de Transvaal en 1907. Así, además de las esmeraldas Cambridge, la reina María también poseía una amplia gama de diamantes de diferentes tamaños, cortes y formas, de la que podía elegir para la preparación de un set de joyería con ocasión de su coronación el 22 de junio de 1911 y su proclamación como Emperatriz de India el 12 de diciembre de 1911. Los joyeros de la Corona emplearían sus habilidades y experiencia adquirida a lo largo de los años, para elaborar una de las suites más exquisitas de joyería que jamás se haya creado en la historia de la monarquía británica, el ya conocido Cambridge y Nueva Delhi Durbar Parure.



La colección Aga Kahn

Descendiente directo de Mahoma a través de Fátima, hija del Profeta, el Aga Kahn era el Imán (líder espiritual o papa) de más de quince millones de musulmanes ismailíes. El Aga Kahn III era conocido en todo el mundo por su impactante riqueza, que se debía a sagaces inversiones de su fortuna heredada, y a cada una de sus cuatro esposas las cubrió de joyas. De la Begun Andrée, la tercera de ellas, era una deslumbrante tiara de diecinueve esmeraldas en forma de pera engarzadas en perlas y diamantes. La Begun había utilizado esta tiara, con un collar de esmeraldas de varias vueltas, para su presentación en la Corte de Buckingham en 1930.



A la muerte del Aga Kahn III en 1957, su nieto Karim heredó el Imanato y sus hijos Aly y Sadruddin compartirían la fortuna en joyas, un inmenso tesoro en anillos, gemelos, broches, prendedores y bastones con enormes diamantes, rubíes y zafiros. Sadruddin Kahn casó con la exótica Nina Dyer, ex baronesa von Thyssen, que poseía joyas valuadas en medio millón de dólares, entre ellas un anillo de diamante de 22 quilates y un collar de perlas negras único en el mundo.




En la primavera de 1965, seis años después de su divorcio, Nina (que había pasado a llamarse princesa Shirin, “Dulce”, en persa) se suicidó en París y sus joyas se subastaron por casi 2 millones de dólares. La estrella de esta subasta fue la increíble “Torlonia”, una esmeralda piramidal de 415 quilates que perteneció al príncipe Augusto Torlonia, de la centenaria familia romana, emparentada con los Sforza, los Colonna y los Civitella Cesi e inclusive con lazos en la familia real española. La esmeralda había sido grabada y montada por Cartier a un brazalete de brillantes.



El Collar Godman de Elizabeth II

El Collar Godman, exquisitamente trabajado con diez enormes esmeraldas y diamantes incrustados, fue un obsequio de las dos hermanas Godman a Elizabeth II. El nombre refiere al apellido de las dueñas originales, quienes permanecieron solteras y recibieron la joya en 1965 de manos de su padre Frederick Du Cann, un naturalista británico que adquirió el collar durante una estadía en Baviera a fines del siglo XIX.



Originalmente se dijo que había pertenecido a la emperatriz Josefina, primera consorte de Napoleón Bonaparte. Pero en este período la joyería tenía una ornamentación inspirada en el estilo clásico de la Antigua Grecia y Roma y el delicado trabajo ornamental en platino, esmeraldas y diamantes estab
a diseñado con simétricos motivos florales. El uso del “lenguaje de las flores” en el diseño de la joyería fue muy popular durante el barroco, que comenzó a principios del siglo XVII y persistió en los períodos neoclásico y moderno. Sin embargo, en el neoclasicismo, los motivos florales y vegetales se combinaban con temas clásicos de la Antigüedad como vasos, urnas, corazones, estrellas, la luna creciente, palmetas, rosetas, arcos de cintas, todo diseñado en un alto nivel de simetría. Este detalle y el lenguaje floral son dos factores que podrían confirmar sus orígenes neoclásicos.

En la última década del siglo XIX, cuando el collar fue adquirido, Baviera era todavía un reino dirigido por la Casa de Wittelsbach (lo sería hasta su caída en 1918). La corte de Munich, centro de la monarquía de Baviera, rivalizaba con las cortes de París, Londres y Madrid en su extravagancia y despliegue de joyería en las ceremonias. Así que es muy posible que el Collar Godman perteneciera a uno de los monarcas Wittelsbach y fuera diseñado y confeccionado por joyeros establecidos en Munich.

Años después de la muerte de Du Cann, las hermanas Godman se pusieron en contacto con el Lord Chambelán aduciendo que tenían una pieza de joyería de probable origen real y que quizá le interesara a la Reina. Luego de ser estudiada la joya por expertos y desestimado su origen, las hermanas decidieron igualmente obsequiársela a la soberana.





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