miércoles, 8 de diciembre de 2010

Las joyas personales de Elizabeth II

Las Joyas de la Reina son una colección histórica de joyas propiedad personal del monarca de los reinos de la Commonwealth, en la actualidad Elizabeth II. Estas piezas están separadas, pero no totalmente desvinculadas, de la Joyas de la Corona británica. El origen de esta diferenciación es vago; se piensa que las joyas personales tienen su origen en algún lugar en el siglo XVI, aunque es la Reina Victoria el primer monarca británico en diferenciar oficialmente las joyas reales en dos categorías: por un lado las joyas del Estado y por el otro las joyas personales.

El concepto ya había sido introducido por Pedro el Grande en Rusia en 1719 cuando estableció el Tesoro de la Corona Rusa con una colección de joyas que pertenecían no a la familia Romanov sino al Estado ruso. Pedro el Grande incluyó todas las insignias reales en esta colección y declaró que las acciones del Estado eran inviolables y no podían ser alterados, vendidos o regalados. También declaró que cada subsecuente emperador o emperatriz debería dejar un cierto número de piezas adquiridas durante su reinado al Estado, para la permanente gloria del Imperio Ruso.

La Reina Victoria dejó claro que algunas piezas pertenecían a la corona y eran para uso de las soberanas que la siguieran y otras piezas eran de su propiedad personal, por lo que ella dispondría de ellas como lo deseara. Todos los monarcas británicos luego de Victoria han seguido su tradición y han reconocido desde entonces las dos categorías de joyería. Así, las actuales joyas de la familia real británica también están divididas en las Joyas de la Corona y la Joyas personales de la Reina (y otros miembros de la familia real). Las primeras se exhiben en la Jewel House de la Torre de Londres, mientras que las joyas de la reina se mantienen en una bóveda en Buckingham Palace.



La única valoración a gran escala de la colección de joyas de la familia real fue conducida en 1989 por Laurence Krashes, quien durante dieciséis años fue el asesor senior de Harry Winston. Como a Krashes se le negó el acceso a cualquiera de las joyas, su valuación se basó en estrictas conjeturas a cargo de un profesional experimentado.

La Reina con la Tiara Vladimir sin gotas colgantes, el collar del Nizam de Hyderabad y uno de los Queen Victoria’s Bow Brooch

La Reina no autorizó ningún estudio gemológico de su colección, por lo que Krashes describió su intento de valoración de las joyas como "aterrizar un avión en la niebla sin radar". Se basó en el corte, ajuste y calidad de las piedras a partir de imágenes y registros. El hecho de que se trate de joyas reales automáticamente aumentaría el precio si por alguna razón se colocaran en el mercado comercial, llegando a valer hasta diez veces su valor debido a su pedigree real. Pero para su valoración Krashes no tomó esto en cuenta; además los precios del oro, el platino y las piedras preciosas han aumentado dramáticamente desde aquel momento.

La Reina con el Iris Blossom Brooch

La disputa de la Casa de Hannover
En 1714, cuando llegó a su fin la línea Estuardo, el Reino de Gran Bretaña y el Reino de Hannover llegaron a ser gobernados en unión personal por los monarcas ingleses de la Casa de Hannover. Los primeros reyes de Hannover se cuidaron de mantener las reliquias respectivas por separado. Jorge III dio la mitad de sus piezas de joyería británicas a su esposa, Charlotte de Mecklenburgo-Strelitz, como regalo de bodas. En su testamento, Charlotte dejó las joyas a la Casa de Hannover.

La Reina Charlotte

Mientras tanto, el Reino de Hannover aprobó la Ley Sálica, que establece que la sucesión descendía sólo a través de los hombres. Así, cuando Victoria accedió al trono del Reino Unido, Ernesto Augusto, duque de Cumberland y Teviotdale se convirtió en rey de Hanover. Ernesto exigía una parte de las joyas, no sólo como monarca de Hannover, sino también como hijo de la reina Charlotte. Victoria se negó rotundamente, alegando que las joyas habían sido compradas con dinero británico. El hijo de Ernesto, Jorge V de Hannover, continuó presionando la demanda. El esposo de Victoria, el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo y Gotha, le sugirió que hiciera un arreglo financiero con el monarca de Hannover para mantener las joyas, pero el Parlamento del Reino Unido informó a la reina que no compraría las joyas ni daría los fondos del préstamo para ese propósito.Una comisión parlamentaria fue creada para investigar el asunto y en 1857 se falló a favor de la Casa de Hannover. El 28 de enero de 1858 las joyas fueron entregadas al embajador de Hannover, el conde Kielmansegge.

La colección personal de la Reina

Elizabeth II del Reino Unido tiene una vasta colección de joyas personales de la cual ella escoge para ornarse durante las diferentes actividades públicas a las que su rango obliga, como las visitas de jefes de Estado extranjeros y otras ceremonias de la corte de Saint James. La mayoría de estas piezas ha llegado a sus manos como obsequios durante acontecimientos significativos en su vida, antes y después de ascender al trono, como su cumpleaños número 21, su boda en 1947 y su coronación en 1953.

La Reina con la Tiara Girls of Great Britain and Ireland, el collar de diamantes y platino del Nizam de Hyderabad y el broche Dorset Bow

También ha recibido importantes piezas en las visitas de Estado y viajes a través de la Commonwealth y en funciones oficiales, como la botadura de barcos (Hasta abril de 2006, la Reina había realizado más de 256 visitas oficiales de ultramar a 129 diferentes países y había puesto en marcha 23 buques). También posee una pequeña categoría de joyas que ha adquirido o ha sido diseñada y confeccionada por los joyeros de la corte con piedras o piezas ya existentes.

Las piezas de la colección tienen su nombre propio. Destacan por su magnificencia los pendientes, los collares, los brazaletes, los broches, las tiaras y los fantásticos aderezos, así como las coronets de coronación.


La Reina con el Kokoshnik de la Reina Alexandra y collar y aretes del Sheik Rashid de Dubai
En 1937, antes de la coronación de sus padres, se decidió que las princesas Isabel y Margarita recibirían coronets para usar durante el evento. Estas consistían en elaboradas coronas de oro (más pequeñas que una corona normal) forradas de rojo y con bordes de armiño, que fueron diseñadas por el joyero de la Corona y llevadas a la pareja real para su inspección. El rey y la reina decidieron que las coronas eran demasiado pesadas y adornadas. La Reina Mary sugirió que debían ser simples círculos de oro en un estilo medieval. El rey estuvo de acuerdo y las dos coronas fueron diseñadas con cruces de Malta y flores de lis.


La familia real en el balcón de Buckingham Palace luego de la coronación de George VI (12 de mayo de 1937)

Una de las piezas destacadas es el Rubí Timur, un espinel de 352.50 quilates, grabado con los nombres de varios de los Emperadores Mogoles que fueron sus anteriores propietarios. El Rubí Timur, junto al Diamante Koh-i-Noor, pasaron a la posesión de la British East India Company luego de la captura del Punjab en 1849 y fueron enviados por el Gobernador General de India Lord Dalhousie a la reina Victoria en 1850. El rubí es hoy parte de un collar corto con cuatro grandes rubíes espineles.

El collar con el Rubí Timur

Otras joyas destacadas de la reina son los broches. El Prince Albert Brooch, con un gran zafiro rectangular rodeado de doce diamantes, fue regalado a Victoria por el príncipe Alberto el día anterior a su boda. El Granny’s chips contiene el Cullinan III, de 94.4 quilates y el Cullinan IV, de 63.6 quilates, dos de los varios cortes del Diamante Cullinan de 1905. La Reina Mary mandó engarzarlas en el broche con el Cullinan IV colgando del III. Isabel II heredó esta pieza de su abuela en 1953 y hoy es el broche más cotizado del mundo, con un valor de 50 millones de libras.


El Granny’s Chips Brooch

La Reina Mary con los Cullinan III y IV

El Flame Lily Diamond Brooch le fue obsequiado por los niños de Rhodesia del Sur para su cumpleaños nº 21. El Williamson's Diamond Brooch, cuya pieza central es un excepcional diamante rosado de 23.6 quilates descubierto en una mina en Tanzania, fue un obsequio del Dr. John Williamson, propietario de la mina, con ocasión de su boda en 1947. El Diamond Fern Brooch fue un regalo de las mujeres de Auckland en su visita a Nueva Zelandia durante su viaje de Coronación de 1953-54. A lo largo de ese mismo viaje recibió también un boche de diamantes blancos y amarillos formando una ramita de zarza o mimosa, presentado por el gobierno de Australia. Sus padres le regalaron otro broche en forma de una cesta de flores luego del nacimiento de su primer hijo, el Príncipe Carlos, en 1948.

Flower Basket Brooch

El “Queen Victoria's Bow”, un conjunto de tres grandes broches en arco conteniendo más de 506 diamantes, que Garrard hizo en 1858 por encargo de la reina Victoria. No existe un registro o imagen de Victoria usándolos, en cambio, la reina Alexandra, la reina Mary, la reina Elizabeth (la Reina Madre) y la reina Elizabeth II sí fueran vistas usándolos con frecuencia. Los broches se han ajustado para contener un gran perla o esmeralda en forma de gota. La reina Mary fue fotografiada en más de una ocasión con los diamantes Cullinan Menores en el lugar de esas gotas.
Queen Victoria’s Bow Brooch

La Reina Mary con los tres broches de lazo prendidos en su corpiño


Tres de las inigualables tiaras que luce la reina son:

La “Vladimir Tiara”
Esta joya, a veces referida como la Tiara de Diamantes y Perlas, fue comprada en 1921 por la reina Mary a la Gran Duquesa Elena Vladimirovna de Rusia, consorte del Príncipe Nicolás de Grecia. Elena Vladimirovna la había heredado de su madre, la Gran Duquesa María Pavlovna (nacida Duquesa de Mecklenburg-Schwerin).

La tiara con las gotas de perlas

Alejandra Fiodorovna Romanova de Rusia con la tiara de perlas (1904)

Hecha en 1890 para la Gran Duquesa María, tía del Zar Nicolás II, la diadema fue pasada de contrabando de Rusia durante la Revolución de 1917 por un diplomático británico. Con los años la Gran Duquesa Elena vendió varias piezas de joyería de su colección personal; en calidad de refugiada, tuvo que vender las joyas para mantener a su familia y varias organizaciones benéficas de rusos en el exilio. Mary de Teck pagó por la Tiara Vladimir y por algunas otras joyas que compró a los Romanov mucho menos de lo que valían cuando fueron elaboradas.

La Reina Mary con las perlas

Elizabeth II con las perlas y el collar Queen Victorias’s Jubilee


La reina Mary había adaptado la tiara para acomodar el grupo de quince esmeraldas cabochon de Cambridge. Es destacado el enorme tamaño de la joya, quince círculos completos mas dos semicírculos, en lugar de los cinco o siete que tienen la mayoría de este tipo de tiaras sin orla o base, como la Tiara de Aguamarinas de Victoria Eugenia de España. Las perlas en forma de lágrima fueron adquiridas más tarde para utilizarlas en la tiara como una alternativa a las esmeraldas. Es usada casi exclusivamente con el Aderezo Cambridge y Delhi Durbar, que también cuenta con grandes esmeraldas.

La tiara con las esmeraldas Cambridge

Elizabeth II con las gotas de esmeraldas

La reina Isabel II heredó la pieza directamente de su abuela. Llevaba esta joya para su fotografía oficial como Reina de Canadá, ya que ninguno de los reinos de la Commonwealth con excepción del Reino Unido tiene sus propias joyas de la Corona.


Elizabeth II con la tiara de círculos viudos

La “Girls of Great Britain and Ireland Tiara”

Esta pieza fue un regalo, como su nombre lo indica, de las chicas de Gran Bretaña e Irlanda a la reina Mary en 1893. Fue adquirida a Garrard, el joyero londinense, por un comité organizado por Lady Eve Greville.

La tiara sin las perlas


Es una tiara con “un diseño festoneado de diamantes coronado por nueve grandes perlas orientales sobre picos de diamantes y situada sobre una base en bandeau de círculos alternados y pinzas entre dos bandas planas de diamantes”.

La reina Mary


La reina Alexandra

En 1947 la reina Mary dio la tiara a su nieta, la futura Isabel II de Inglaterra, como regalo de bodas. La reina, por lo general, usa la tiara sin la base o las perlas.

Elizabeth con la tiara, los triples pendientes de diamantes de la Reina Victoria y el Collar King George VI Festoon


La “Cambridge Lovers Knot Tiara”

La original Lovers Knot Tiara fue obsequiada a la Princesa Augusta de Hesse-Cassel por sus padres en 1818, cuando casó con el Príncipe Adolfo, 1r Duque de Cambridge. La Duquesa de Cambridge usó esta joya en la coronación de la reina Victoria en 1838.

La Princesa Augusta de Hesse-Cassel


Cuando la princesa Augusta, hija mayor del Duque de Cambridge, casó en 1843 con el Gran Duque de Mecklenburgo-Strelitz, su madre le regaló la joya. Pasó luego a manos de la duquesa Jutta, hija de los Grandes Duques y futura consorte del príncipe Danilo de Montenegro. Cuando ambos partieron al exilio en Francia la pieza fue vendida y su rastro desapareció.

La Princesa Augusta de Cambridge


En 1914 la reina Mary encargó a Garrard que creara una copia de la tiara de su abuela, la princesa Augusta de Hesse-Cassel.

El diseño fue modificado ligeramente.La tiara fue hecha con diamantes y perlas que ya estaban en posesión de la Reina. Muy francesa en su diseño neo-clásico, la tiara se componía originalmente de 19 marcos calados de diamantes cada uno con una gota de una gran perla oriental. Eran 38 perlas en forma de gota, 19 colgaban como pendientes entre los marcos y 19 se elevaban como picos. Cada arco está por debajo de un nudo arqueado centrado con un gran brillante. Más tarde se quitaron las perlas de los picos, que es como perdura hoy.


La tiara de 1913, sin los picos de perlas


La reina María usando la versión 1913 de la Cambridge Lovers Knot Tiara, con los picos de perlas quitados y 4 de esas perlas usadas como pendientes en un collar de cuatro vueltas

Elizabeth II usando la versión 1913 de la Cambridge Lovers Knot Tiara


En su testamento la reina Mary dejó la joya a su nieta Isabel, quien después se la dio a Diana, Princesa de Gales, como regalo de bodas. Diana la usó a menudo durante su matrimonio; sin embargo, luego de su divorcio del Príncipe de Gales, la pieza fue devuelta a Su Majestad.


La Princesa de Gales

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