domingo, 18 de diciembre de 2011

Rosas, rosas, rosas

Un bouquet de flores constituye uno de los elementos indispensables durante la asistencia de una figura femenina de la realeza a una recepción, una exposición o un baile. El protocolo indica que la agraciada lo sostiene en sus manos durante algunos minutos -lo suficiente para ser registrado en las fotografías- y luego lo entrega discretamente a su dama de honor, quien carga con todos los ramilletes (al final de un acto particularmente prolongado, debe ingeniárselas para no parecer el mostrador de un florista). Las rosas son las flores más utilizadas en estos eventos, incluso para los ramos nupciales de la realeza.


La Reina consorte Elizabeth y sus hijas, las Princesas Elizabeth y Margaret, llegando al Odeon Theater (1949).




Grace de Mónaco en el Concurso Internacional de Bouquets (1967).




Elizabeth II en su visita a Los Angeles (1983).




El Príncipe Gillaume de Luxemburgo y Sibilla Weiller el día de su boda (1994).




El Príncipe Emanuele Filiberto de Saboya el día de su boda con Clotilde Courau (2003).




Carolina, Princesa de Hannover, arriba al Montecarlo Rose Ball (2006).




La Reina Doña Sofía y su cuñada, la Infanta Pilar, en una visita al Rastrillo Nuevo Futuro de Madrid (2010).




Charlene, flamante Princesa Consorte de Mónaco, acompañada por el Príncipe Alberto, recibe rosas durante una exposición en el Principado (2011).




La Duquesa de Cambridge deposita un bouquet en la tumba del Soldado Desconocido en Ottawa, Canadá (2011).

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