viernes, 18 de febrero de 2011

La Casa de Árpád

La Casa de Árpád (en húngaro: Árpád-ház) es el nombre de una dinastía noble de origen magiar que gobernó la federación de las tribus Húngaras o Magiares (siglos IX y X) y el Reino de Hungría (1000-1038 o 1044 a 1301). La dinastía fue nombrada así en honor del Gran Príncipe Árpád, quien era el jefe de la federación tribal cuando los magiares ocuparon la cuenca de los Cárpatos, hacia el 895. También se le conoce como dinastía Turul.


Árpád


Tanto el primer Gran Príncipe de los magiares (Álmos) y el primer rey de Hungría (Esteban I, San Esteban) eran miembros de la dinastía. Otros Árpádes reinaron ocasionalmente en el Principado (más tarde Reino) de Halych (1188-1189, 1208-09, 1214-19, 1227-29, 1231-1234) y en el Ducado de Estiria (1254-1260). Sus descendientes reinaron en Hungría hasta la extinción de la dinastía con la muerte de Andrés III en 1301.

Siete miembros de la Casa fueron canonizados y beatificados por la Iglesia Católica Romana, por lo tanto, la dinastía ha sido a menudo referida como la "Estirpe de los Santos Reyes" (en húngaro: szent királyok családja), del siglo XIII. Dos Árpádes fueron canonizados por la Iglesia Ortodoxa Oriental.

Los reyes santos: San Ladislao, San Emerico, San Esteban.


Siglos IX y X

El primer miembro de la dinastía mencionada por una fuente escrita contemporánea fue Álmos. El emperador bizantino Constantino VII registró en su obra (De Administrando Imperio) que Álmos fue el primer Gran Príncipe de la federación de las siete tribus magiares (megas Turkias Arkhon). Álmos probablemente aceptó la supremacía del khan de los jázaros en el comienzo de su gobierno, pero en 862 la federación tribal magiar se separó del khanato Jázaro. Álmos era o bien el líder espiritual de la federación tribal (Kende) o su comandante militar (Gyula).

Las tribus magiares ocuparon todo el territorio de la Cuenca de los Cárpatos gradualmente entre 895 y 907. Entre 899 y 970, los magiares con frecuencia hacían incursiones en los territorios de la actual Italia, Alemania, Francia y España y en las tierras del Imperio bizantino. Estas actividades continuaron hacia el oeste hasta la Batalla de Lechfeld (955), cuando Otto, Rey de los Germanos, destruyó sus tropas; los ataques contra el Imperio bizantino sólo terminaron en 970.



El Gran Príncipe Álmos


La lista de los Grandes Príncipes de los Magiares en la primera mitad del siglo IX es incompleta, que también puede ser la falta de gobierno central dentro de su federación tribal. Las crónicas medievales mencionan que el Gran Príncipe Árpád fue seguido por su hijo, Zoltán pero fuentes contemporáneas sólo se refieren al Gran Príncipe Fajsz (alrededor de 950).

El Gran Príncipe Géza fue bautizado en 972 y aunque nunca se convirtió en un cristiano convencido, durante su reinado la nueva fe comenzó a propagarse entre los húngaros. Se las arregló para expandir su dominio sobre los territorios al oeste del Danubio y el Garam (hoy Hron en Eslovaquia), pero gran parte de la cuenca de los Cárpatos aún quedaba bajo el dominio de los líderes tribales locales.

Gisela de Baviera, primer reina consorte de Hungría (vitral en la Catedral de San Esteban de Budapest)


Géza fue sucedido por su hijo, Esteban (originalmente llamado Vajk), que había sido un seguidor convencido del cristianismo. Esteban tuvo que enfrentar la rebelión de su pariente, Koppány que reclamaba la herencia de Géza basado en la tradición magiar de antigüedad agnática. Él fue capaz de derrotar Koppány con la ayuda de la comitiva alemana de su esposa, Gisela de Baviera.

Siglo XI

El Gran Príncipe Esteban fue coronado el 25 de diciembre de 1000 o 01 de enero de 1001, convirtiéndose en el primer rey de Hungría (1000-1038) y fundador del Estado. Él unificó la cuenca de los Cárpatos hacia 1030, sometiendo a los territorios de los Magiares Negros y los dominios que habían sido gobernados por (semi) independientes caciques locales. Esteban introdujo el sistema administrativo del reino, basado en los condados (comitatus) y fundó una organización eclesiástica con dos arzobispados y varios obispados varios. Tras la muerte de su hijo, Emerico (2 de septiembre de 1031), el rey designó al hijo de su hermana, el veneciano Pedro Orseolo, como su heredero, lo que se tradujo en una conspiración liderada por su primo, Vazul, que había vivido encerrado en Nyitra (hoy Nitra en Eslovaquia). Vazul fue cegado por orden del rey Esteban y sus tres hijos (Levente, Andrés y Béla) fueron exiliados.


El bautismo de Vajk (San Esteban)


Cuando el rey Esteban I murió el 15 de agosto 1038 Pedro Orseolo ascendió al trono, pero tuvo que luchar con el cuñado de Esteban, Samuel Aba (1041 a 1044). El gobierno del rey Pedro terminó en 1046 cuando estalló una extensa revuelta de los húngaros paganos y fue capturado por ellos.

Con la ayuda de los paganos, el hijo del Duque Vazul, Andrés, que había estado viviendo en el exilio y había sido bautizado, tomó el poder y fue coronado; así, un miembro de una rama colateral de la dinastía se apoderó de la corona. El rey Andrés I (1046 a 1060) logró pacificar a los rebeldes paganos y restaurar la posición del cristianismo en el reino. En 1048, el rey Andrés invitó al reino a su hermano menor, Béla, y le concedió una tercera parte de los condados (Tercia pars regni) en infantazgo. Esta división dinástica del reino, mencionada como la primera en el Chronicon Pictum (prima regni huius divisio), fue seguido por varias divisiones similares durante los siglos XI al XIII, cuando partes del reino fueron gobernadas por diferentes miembros de la dinastía de Árpád.

En el siglo XI, los condados encomendados a los Árpádes no formaban una provincia independiente dentro del reino, sino que se organizaron en torno a dos o tres centros. Los duques que regían la Tercia pars regni aceptaron la supremacía de los reyes de Hungría, pero algunos de ellos (Béla, Géza y Álmos) se rebelaron contra el rey a fin de adquirir la corona y se aliaron con los gobernantes de los países vecinos.


Estatua de Andrés I y su esposa, Anastasia de Kiev, en Tihany, Hungría.


Andrés I fue el primer rey que hizo coronar a su hijo, Salomón, durante su vida con el fin de asegurar su sucesión (1057). Sin embargo, el principio de primogenitura patrilineal no fue capaz de superar la tradición de antigüedad y, luego del rey Andrés, su hermano, Béla I (1060-1063) adquirió el trono a pesar de los reclamos del joven Salomón. Desde 1063 hasta 1080 hubo frecuentes conflictos entre el rey Salomón (1057-80) y sus primos Géza, Ladislao y Lampert que regían la Tercia pars regni. El Duque Géza se rebeló contra su primo en 1074 y fue proclamado rey por sus partidarios, de conformidad con el principio de antigüedad. Cuando Géza que murió en 1077, sus partidarios, sin tener en cuenta a sus hijos jóvenes, proclamaron rey a su hermano Ladislao. Éste logró persuadir el rey Salomón, que había estado gobernando en algunos condados del oeste, a abdicar el trono. Durante su reinado, el Reino de Hungría se fortaleció y también ampliaría su dominio sobre la vecina Croacia (1091), que se convirtió en una provincia de Hungría. Ladislao I confió el gobierno de la nueva provincia a su sobrino menor, Álmos.

El 20 de agosto de 1083 dos miembros de la dinastía, el rey Esteban I y su hijo, el duque Emerico, fueron canonizados en Székesfehérvár por iniciativa del rey Ladislao I. Su hija Irene, esposa del emperador bizantino Juan II Comneno, es venerada por la Iglesia Ortodoxa Oriental. Cuando el rey Ladislao I murió, su sobrino mayor Colomán fue proclamado rey (1095-1116), pero tuvo que conceder la Tercia pars regni en infantazgo a su hermano Álmos.



El rey Colomán


Siglo XII

El rey Colomán privó a Álmos de su ducado (Tercia pars regni) en 1107. Encontró a su segunda esposa, Eufemia de Kiev, en adulterio; se divorció y fue enviada de vuelta a Kiev alrededor de 1114. Eufemia tuvo un hijo, Boris, en Kiev, pero el rey Colomán se negó a aceptarlo como su hijo. Alrededor de 1115, el rey dejó ciegos al Duque Álmos y al hijo de éste, con el fin de garantizar la sucesión de su propio hijo, el futuro rey Esteban II (1116 a 1131).

Esteban II no tuvo hijos y el hijo de su hermana, Saúl, fue proclamado heredero al trono en lugar del ciego Béla. Cuando el rey murió el 1 de marzo de 1131 su primo ciego logró sin embargo asumir el trono. El rey Béla II (1131-1141) fortaleció su gobierno al derrotar al supuesto hijo del rey Colomán, Boris, quien se esforzó para privarle del trono con la ayuda militar extranjera. Béla II ocupó algunos territorios de Bosnia y concedió el nuevo territorio en infantazgo a su hijo menor, Ladislao. En adelante, los miembros de la dinastía Árpád gobernaron provincias del sur o del este (es decir, Eslavonia, Croacia y Transilvania) del reino en lugar del Tercia pars regni.



Iglesia fortificada de Biertan, Transilvania


Durante el reinado del rey Géza II (1141-1162), el obispo Otto de Freising registró que todos los húngaros "son tan obedientes al monarca que no sólo le irrita la oposición abierta, sino que incluso lo ofenden los susurros ocultos que serían considerados delitos graves por ellos". Su hijo, el rey Esteban III (1162 a 1172) tuvo que luchar por su trono en contra de sus tíos, los reyes Ladislao II (1162 a 1163) y Esteban IV (1163 a 1165), quienes se rebelaron contra él con la ayuda del Imperio Bizantino. Durante su reinado, el emperador Manuel I Comneno ocupó las provincias del sur del reino con el pretexto que el hermano del rey, Béla (el Déspota Alejo) vivía en su corte. Como prometido de la única hija del emperador, el Déspota Alejo fue su presunto heredero durante un corto período (1165 a 1169).

Tras la muerte de Esteban III, el rey Bela III (1173-1196) subió al trono pero había encarcelado a su hermano Géza con el fin de asegurar su gobierno. Béla III, que había sido educado en el Imperio bizantino, fue el primer rey que usó la "doble cruz" como símbolo del Reino de Hungría. En 1188, Béla ocupó Halych, cuyo príncipe había sido destronado por sus boyardos, y concedió el principado a su segundo hijo Andrés, pero su gobierno se hizo impopular y las tropas húngaras fueron expulsadas de Halych en 1189.

El 27 de junio de 1192, el tercer miembro de la dinastía, Ladislao I, fue canonizado en Várad (hoy Oradea en Rumanía).


Armas de la antigua Hungría: la doble cruz


El rey Béla III legó su reino intacto a su hijo mayor Emerico (1196-1204), pero el nuevo rey tuvo que conceder Croacia y Dalmacia en infantazgo a su hermano Andrés, que se habían rebelado contra él.

Siglo XIII

El rey Emerico casó con Constanza de Aragón, de la Casa de Barcelona, y pudo haber seguido los patrones catalanes cuando eligió su escudo de armas que se convertiría en el emblema familiar Árpád (fajado de gules y de plata en ocho piezas). Su hijo y sucesor, el rey Ladislao III (1204 a 1205), murió en la infancia y fue sucedido por su tío, Andrés II (1205-1235).

Su reinado se caracterizó por permanentes conflictos internos: un grupo de conspiradores asesinó a su reina, Gertrudis de Merania, en 1213; nobles descontentos le obligaron a emitir la Bula de Oro de 1222 estableciendo sus derechos (incluido el derecho a desobedecer al rey) y peleó con su hijo mayor, Béla, que se esforzó en recuperar los dominios reales que su padre había concedido a sus seguidores. Andrés II, que había sido Príncipe de Halych (1188-1189), intervino con regularidad en las luchas internas del Principado e hizo varios esfuerzos para garantizar el gobierno de sus hijos más jóvenes (Colomán o Andrés) en el país vecino. Una de sus hijas, Elisabeth, fue canonizada en vida (1 de julio de 1235) y por lo tanto se convirtió en el cuarto santo de los Árpádes. Los hijos mayores del rey Andrés renegaron de su hijo póstumo, Esteban, que había sido educado Ferrara.

La caridad de Santa Isabel de Hungría


El rey Béla IV (1235-1270) restauró el poder real, pero su reino fue devastado durante la invasión de los mongoles (1241- 1242). Tras la retirada de las tropas mongoles, ordenó que se construyeran más fortalezas y se fortalecieran otras. También concedió privilegios de ciudad a varios asentamientos en su reino, por ejemplo, Buda, Nagyszombat (hoy Trnava en Eslovaquia), Selmecbánya (ahora Banská Štiavnica en Eslovaquia) y Pest recibieron sus privilegios de él. Béla IV logró ocupar el Ducado de Estiria durante un breve período (1254-1260), pero después tuvo que abandonarlo en favor del rey Ottokar II de Bohemia. Durante sus últimos años, estuvo luchando con su hijo, Esteban, que fue coronado durante su vida y obligó a su padre a ceder la parte oriental del reino para él. Dos de sus hijas, Margarita y Kinga, fueron canonizadas (en 1943 y 1999, respectivamente) y una tercera hija, Jolenta, fue beatificada (en 1827). Su cuarta hija, Constanza, también fue venerada en Lviv.

Cuando el rey Esteban V (1270-1272) subió al trono, muchos de los seguidores de su padre lo dejaron por Bohemia. Regresarían durante el reinado de su hijo, el rey Ladislao IV el Cumano (1272-1290), período que se caracterizó por conflictos internos entre los miembros de diferentes grupos aristocráticos. Ladislao IV, cuya madre era de origen cumano, prefería la compañía de los cumanos nómadas y semi-paganos, por lo que fue excomulgado varias veces, pero fue asesinado por sicarios de aquel pueblo. La desintegración del reino comenzó durante su reinado, cuando los aristócratas trataron de adquirir posesiones por cuenta de los dominios reales.



La Santa Corona de Hungría


Cuando el rey Ladislao IV murió, la mayoría de sus contemporáneos pensaban que la dinastía de los Árpádes llegaba a su fin, porque el único descendiente por línea paterna de la familia, Andrés, era el hijo del duque Esteban, hijo póstumo del rey Andrés II, que había sido repudiado por sus hermanos. Sin embargo, el Duque Andrés "el Veneciano", fue coronado como Andrés III con la Corona Santa de Hungría y la mayoría de los barones aceptaron su gobierno. La línea masculina de la Árpádes terminó con su muerte (14 de enero de 1301); uno de sus contemporáneos le menciona como "la última rama dorada". Su hija Elisabeth, el último miembro de la familia, murió el 6 de mayo de 1338, siendo venerada por la Iglesia Católica Romana como Beata Isabel de Töss.

En adelante, todos los reyes de Hungría (con la excepción del rey Matías Corvino) eran descendientes cognaticios (por combinación de vinculaciones femeninas y masculinas) de los Árpádes, aunque no Árpádes directos. Aunque los Árpádes agnáticos (patrilineales) se han extinguido, sus descendientes matrilineales y parentales por segundas líneas viven en toda aristocrática familia de Europa.



Estandarte de la dinastía Árpád: siglos IX a XIII




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