jueves, 24 de febrero de 2011

Gloria y ocaso de la Corte de Viena

La vida social de la Corte imperial tenía como epicentros principales dos de las más célebres residencias del emperador de Austria: Hofburg en invierno y Schönbrunn en verano (dentro de los confines del imperio, el monarca poseía 23 residencias: 7 en Viena, 13 en Cisleitania y 3 en Transleitania; en el extranjero, en Corfú, el palacio de Achilleion).

El complejo palaciego Hofburg es el castillo más grande de la ciudad de Viena. Fue la residencia de invierno de reyes y emperadores, quienes han querido, en su mayoría, dejar su huella en él y, del gótico al historicismo, de moda en el siglo XIX, todos los estilos están representados en la docena de edificios que lo componen.

La Hofburg en el siglo XVII


El Calendario de la Corte

Para la vieja aristocracia austríaca la Corte imperial no solo era el centro de su existencia, el ritmo de sus vidas estaba determinado por las estrictas reglas establecidas por los Habsburgo.

El año cortesano comenzaba con la Neujahrscour (la recepción de Año Nuevo) en la Corte. La nobleza del imperio aparecía en la Hofburg para presentar sus respetos al emperador y transmitir sus felicitaciones navideñas a la familia imperial. Esto tenía lugar en base a un elaborado procedimiento que revelaba los matices jerárquicos característicos de la vida allí. Solo el cuerpo diplomático, los miembros de las familias gobernantes y aquellos aristócratas que ocupaban los puestos más antiguos (hereditarios) de la Corte podían ser recibidos por el emperador en persona. Los otros miembros de la aristocracia que eran admitidos en la Corte tenían que conformarse con el Obersthofmeister (jefe de la Casa del Emperador) como representante del monarca, quien entonces le transmitía las felicitaciones.


El emperador Francisco José en un baile con el Alcalde de Viena, Karl Lueger (1900)


Un procedimiento análogo tenía lugar con las damas de la Corte: las esposas de los embajadores y antiguos oficiales eran recibidas por la emperatriz en persona, mientras que las otras damas de la aristocracia tenían que presentarse ante el jefe de la Casa de la Emperatriz.

La recepción marcaba la apertura de la temporada social y el comienzo de un torbellino de bailes, mascaradas y otros entretenimientos. Los eventos destacados de la temporada eran los dos bailes de enero. El primero era el “Baile de la Corte”, que equivalía al actual banquete de Estado de un monarca, al cual, además de la élite aristocrática de Viena, eran invitados miembros de la vida política y económica del imperio, así como los altos oficiales del ejército. Dos semanas más tarde el “primer nivel” de la sociedad se encontraba en el “Baile en la Corte”, un evento más exclusivo que estaba reservado para la aristocracia que era admitida en los círculos cortesanos. Éste era el clímax absoluto de la temporada social y solo podía concurrir quien había recibido la invitación personal del emperador.

Baile de gala en Hofburg en honor del emperador Guillermo II de Alemania


La temporada de bailes y las bulliciosas celebraciones de Carnaval terminaban abruptamente el Miércoles de Ceniza. Durante Cuaresma no se realizaban bailes, pero estaban permitidos los conciertos y las veladas. Una ronda de días de fiesta eclesiástica comenzaba, lo que también constituía un importante elemento de la vida social cortesana. La temporada en Viena finalizaba con la procesión de Corpus Christi, que era una demostración visible de la vinculación tradicionalmente estrecha entre el trono y el altar y a la cual todos los miembros de la Corte se presentaban de acuerdo a su rango y nombre.

En verano la mayoría de la nobleza de Viena dejaba la ciudad para viajar a sus propiedades en el campo. El emperador y su familia, a tono con la tradición, viajaba a Schönbrunn: el palacio de verano y sus jardines ilustran los gustos, intereses y aspiraciones de los sucesivos monarcas Habsburgo.

La residencia imperial de verano


La historia de aquella vasta residencia había comenzado en el año 1569, cuando el emperador Maximiliano II compró una gran llanura junto al río Wien debajo de una colina, situada entre Meidling y Hietzing, donde un antiguo propietario había erigido una mansión llamada Katterburg. El emperador ordenó que el área fuera acondicionada como terreno para caza recreativa y lugar de descanso de la familia imperial. El nombre Schönbrunn (que significa "hermosa primavera") tenía sus raíces en un pozo artesiano de agua que era consumida por los cortesanos. Eleonora Gonzaga, que amaba la caza, pasó mucho tiempo allí y se convirtió en su residencia de viuda tras la muerte de su esposo, el emperador Fernando II. De 1638 a 1643 añadió un palacio a la mansión Katterburg y una orangerie (jardín de naranjos), mientras que en 1642 llegó la primera mención escrita del nombre “Schönbrunn”. A caballo de los siglos XVII y XVIII se erigieron allí los lujos de los palacios europeos de este tipo, un jardín francés, un zoológico, un invernadero de palmas, un jardín de estilo inglés, un jardín botánico.

La estadía en el campo era el momento de la relajación y la búsqueda de intereses individuales, marcada por visitas de las familias aristocráticas vecinas. El otoño estaba dominado por la temporada de caza y el tiro al pichón, tradicionalmente reclamado por la nobleza como un privilegio feudal y considerado un deporte adecuado a su estatus social. Las familias que poseían grandes bosques invitaban a otras a extensas jornadas de caza y fiestas campestres, las cuales servían para reforzar el sentimiento de solidaridad aristocrática.


Francisco José en las escaleras de los jardines de Schönbrunn durante el 100º aniversario de la Orden Militar de María Teresa (1857)


Poco después de Navidad, la vida regresaba una vez más a los palacios vieneses de la nobleza y la ronda de eventos sociales volvía a empezar.


La sutil distinción: Baile de la Corte y Baile en la Corte

Cada año en enero, la Corte de Viena se ceñía a complicados preparativos para presentarse en todo su esplendor en la temporada de bailes. A finales de mes tenían lugar los dos grandes eventos de la temporada, parecidos en nombre pero muy diferentes entre sí. En inglés, los términos parecen más similares: Court Ball (Baile de la Corte) y Ball at Court (Baile en la Corte).

Alrededor de dos mil invitados eran invitados al Baile de la Corte: además de la sociedad cortesana como tal (es decir, la nobleza que era “presentable en la Corte” y los que ocupaban posiciones ceremoniales), podían asistir representantes de alto rango de la política y la Iglesia junto con los altos oficiales militares de servicio de la guarnición de Viena. Esto representaba una cierta apertura de la extremadamente exclusiva corte imperial.


El salón abarrotado por la mejor sociedad de Viena


Sólo las personalidades de mayor alcurnia recibían una invitación personal del emperador; el resto de la corte era "informada" de que su aparición era requerida en el baile a través de un boletín oficial. La fecha era fijada tradicionalmente por la emperatriz; sin embargo, Elisabeth era conocida por postergar este deber social, que le disgustaba intensamente, durante el tiempo que podía.

El baile comenzaba oficialmente a las ocho de la noche. A las ocho y media el Obersthofmeister informaba al Emperador que los invitados habían llegado. El cortejo se formaba a continuación, con los altos funcionarios de la corte tomando posición de acuerdo al rango en torno a la familia imperial. Después de la bienvenida al cuerpo diplomático, lo que podría tardar hasta una hora, la familia imperial hacía su entrada en torno a las nueve y media. No era sino hasta este punto que la orquesta de baile comenzaba a tocar.


El Emperador saluda al cuerpo diplomático


Significativamente, el hecho de bailar era sólo de importancia secundaria en este evento, sobre todo porque casi no había espacio suficiente en el salón debido al gran número de invitados. El efecto social era el tema central del evento: el Cercle, cuando uno intercambiaba unas breves palabras con Sus Majestades Imperiales. Según relatos de testigos, la conversación con la emperatriz Elisabeth, que albergaba profundas reservas hacia la sociedad de la Corte, era bastante lenta y torpe. Pero hasta que las jóvenes aristócratas, conocidas como comtessen, no fueran presentadas a la emperatriz, no podían "salir" en la sociedad. Era un especial honor para las damas de alto rango ser invitadas a tomar el té con la emperatriz en un salón contiguo, mientras que el buffet era abierto en el salón principal para el resto de los invitados al baile.

El acontecimiento finalizaba a medianoche (como muy tarde), cuando la pareja imperial se retiraba, lo cual era la señal para los asistentes que era hora de irse. Como presente, los invitados recibían los famosos bonbonnières de la Corte, un codiciado recuerdo que más tarde era mostrado orgullosamente en casa.


El Emperador y su séquito abandonan el salón de baile


Dos semanas más tarde, tenía lugar el “Baile en la Corte”. Aquí los miembros de la crème de la aristocracia se encontraban entre sí, ya que sólo quienes eran "presentables en la Corte" tenían derecho a asistir y eran invitados personalmente. Era, pues, un correspondiente evento más íntimo y aristocrático: no más de 700 personas eran invitadas y se servía una cena suntuosa con servicio a la mesa en vez de un buffet.


El derecho de admisión a la Corte

Hoy, la igualdad es un derecho humano fundamental. Sin embargo, en la sociedad feudal, la desigualdad era una parte inmanente del sistema. Las élites aristocráticas de la corte levantaban una barrera infranqueable entre ellas y el resto de la humanidad: el derecho de admisión a la corte -un derecho de nacimiento para el cual el origen noble era la condición previa-.


Desfile del personal de Hofburg en la Heldenplatz (la plaza exterior del palacio)

Probar este origen era objeto de investigadores especiales en la oficina del Oberstkämmerer (Chambelán jefe): para ser aceptado como miembro del "primer nivel de la sociedad", el círculo aristocrático más exclusivo de la Corte, había que aportar la prueba de descenso ininterrumpido de por lo menos dieciséis antepasados aristocráticos - ocho ancestros paternos y ocho maternos-. Ni hasta la generación de un tatarabuelo había un "lapso" tolerado, es decir, el matrimonio con un miembro de la pequeña nobleza o – horrible dictu - incluso de las clases medias. Esto explica las reglas estrictas del matrimonio en los círculos aristocráticos: un matrimonio morganático (es decir, con alguien de menor estatus social) significaba la pérdida de privilegios para los descendientes: el que salía de la línea arruinaba las posibilidades de las generaciones posteriores.


Baile de corte en Hofburg


En la Corte vienesa el derecho de admisión permaneció como el instrumento más importante para preservar la exclusividad hasta el final de la monarquía en 1918. Bajo Francisco José, cuyos puntos de vista estaban impregnados de las tradiciones de la dinastía, las personas de la clase media tenían prohibido convertirse en miembros de la sociedad de la corte. Esto era un arcaísmo, puesto que la aristocracia había perdido gran parte de sus privilegios históricos fuera de la Corte después de 1848. La alta nobleza, que ahora tenía que competir con la meritocracia de la clase media, buscó refugio en el pasado y quedó atrapada en el cultivo de sus tradiciones.


Pocos aristócratas criticaron este estado de cosas: el príncipe heredero Rodolfo reconoció los peligros del aislamiento y deliberadamente buscó el contacto con los ciudadanos de clase media de la academia y la industria. Significativamente, esta conducta hizo de Rodolfo un extraño, no sólo dentro de su propia familia, sino también en la sociedad aristocrática de Viena.


Momento del té con la emperatriz en un baile en palacio


La nobleza que se agolpaba en la Corte orbitaba alrededor de la familia imperial como los planetas alrededor del sol. Con la decadencia de la monarquía de los Habsburgo en 1918, el centro de gravitación y, por lo tanto, su punto de referencia, se había ido. La abolición de los títulos nobiliarios y la pérdida de los privilegios, junto con las masivas pérdidas económicas sufridas a raíz de los acontecimientos políticos en los Estados sucesores de la monarquía, hicieron caer el telón sobre el mundo de la vieja aristocracia de Austria.

3 comentarios:

  1. Visité Schöbrunn hace unos años. Yo lo traducía como "fuente preciosa", lo que me confirma el pozo artesiano original. ¡ Qué riqueza de blog, histórica, literaria y fotográfica !

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  2. Cada uno de los palacios reales de Europa, incluso de Asia, tiene su historia mágica hasta en el nombre (vea, si no, el palacio imperial de la Ciudad Prohibida).

    Gracias, nuevamente, por disfrutar de estos textos.

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