sábado, 8 de septiembre de 2012

Por la Gracia de Dios


Por la Gracia de Dios (en latín, Dei Gratia, abreviado D.G.) es una parte introductoria de los tratamientos completos de un monarca históricamente considerado como gobernante por derecho divino, no un título por derecho propio.

Originalmente, tenía un significado literal: la voluntad divina era invocada-en particular por monarcas cristianos- como legitimación (el único por encima de todo poder terrenal) para la autoridad absolutista que el monarca ejercía. Esto también se conoce como el derecho divino de los reyes, es decir, el respaldo de Dios para el reinado del monarca.



En la inscripción de Behistún sobre el camino que une Babilonia y Ecbatana, las capitales de Babilonia y Media, el rey de reyes persa Darío I el Grande había inscrito, en persa antiguo, acadio y elamita, lo siguiente:

"El rey Darío dice: Por la gracia de Ahura Mazda soy rey; Ahura Mazda me ha concedido el reino."

Dado que en la antigüedad era muy común que las deidades paganas fueran equiparadas entre sí o incluidas por los conquistadores en su panteón, el hecho de que el "dios" al que se referían fuera a menudo una deidad extranjera no era obstáculo para transmitir estilos devocionales o incluso legitimación. Por lo tanto, la frase "rey por la gracia de Dios" pasó de la monarquía persa a los herederos helenísticos del conquistador greco-macedonio Alejandro Magno y fue llevada por los emperadores romanos posteriores, quienes la cristianizaron al adoptar el cristianismo como la nueva religión oficial. Y así pasó a Europa, facilitado por pasajes en la Biblia que se refieren a Dios interviniendo en los acontecimientos terrenales y nombrando a los gobernantes.



El poder temporal emanaba de Dios, el Señor (Dominus): emperadores, reyes, señores, ejercían su mandato por delegación divina (Rex Dei Gratia), lo que era representado hasta en las obras arquitectónicas.


Mientras que los emperadores romanos cristianos durante el último Dominado, sobre todo en el Este (como continuó en Bizancio tras la caída de Roma), llegaron a actuar fuera del rol de la voz de Dios en la tierra, centralizando todo el poder en sus manos, por ejemplo, reduciendo al Patriarca de Constantinopla a su "(Estado) Ministerio de Culto" y proclamando su "universal" autoridad, para la mayoría de las dinastías más bien resultaría ser una batalla sin fin por las colinas de resistencia política, tanto de los polos rivales dentro de su estado (nobleza, clero, pueblo, incluso dentro de una dinastía) como de potencias extranjeras reclamando independencia o incluso hegemonía, por lo general restringiéndolos en limitaciones constitucionales (no necesariamente estatutos escritos, más a menudo una cuestión de derecho consuetudinario y privilegios establecidos).

Por costumbre, la frase "por la Gracia de Dios" está limitada a soberanos gobernantes; en la lógica feudal, un vasallo no podía usarlo, ya que mantenía su feudo no por la gracia de Dios todopoderoso, sino por concesión de un superior noble, (in) directamente de la corona. Sin embargo, esto no impidió que los reyes siguieran usándolo, incluso cuando algunos de ellos homenajeaban al papa (como vice-regente de Dios) y/o a otros gobernantes (a veces incluso entre sí), a causa de algún feudo (menor o "externo"), o incluso por su dignidad real, como la mayoría de los pertenecientes al Sacro Imperio Romano Germánico.



Documento oficial encabezado con Ferrandus Dei Gratia Rex Castelle et Toleti… (Fernando, Por Gracia de Dios Rey de Castilla y Toledo)


Mientras que el "encantamiento" de la Gracia divina se convirtió en un tratamiento prestigioso que pocas monarquías cristianas podían resistir, no es una carta blanca literal desde el Cielo, sino una consagración de la mística "sagrada" de la corona. Algunos de ellos sobreviven aún en las modernas monarquías constitucionales y se expresan en la mayoría de las repúblicas y dictaduras ligeramente religiosas, donde se ha transferido todo el poder a los políticos elegidos. En las modernas, sobre todo recientemente (re-) fundadas monarquías, reportes más realistas de poder (a menudo una voz decisiva en la sucesión y los cordones de la bolsa) encuentran expresión, a veces incluso abandonando  "Por la Gracia de Dios", o mejor dicho, especialmente antes, en la intercalación de frases compensatorias, tales como "y la voluntad del pueblo", y / o sustituyendo el genitivo "soberano de  tal lugar" por "soberano de los habitantes de tal", muy significativo pues vincula a la noción ilustrativa de "contrato social", lo que significa que el "soberano" nominal está, de hecho, potencialmente sujeto a la aprobación nacional, sin la cual una revolución en su contra puede ser legítima.

Hoy en día, aunque todas las monarquías occidentales son constitucionales, todo el poder político que ha pasado al pueblo (por referéndum o, generalmente, elecciones), la hoy hueca frase tradicional "por la gracia de Dios" está todavía incluida en los títulos completos y tratamientos de los monarcas de Dinamarca, Liechtenstein, los Países Bajos y el Reino Unido, pero no en los de Bélgica, Luxemburgo, Mónaco, Noruega y Suecia. Al igual que el uso del término "súbdito" para los ciudadanos de la monarquía, "por la Gracia de Dios" es una forma protocolar que ha sobrevivido a la emancipación del electorado de sus gobernantes una vez absolutos, quienes hoy gobiernan sólo de nombre, pero sin poder político real.


Armas de Maria I Dei Gratia Portugaliae et Algarbiorum Regina (María I, Reina de Portugal y de las Algarves)


La Constitución española de 1978, en su artículo 56, inciso 2, establece que el título de Rey de España es simplemente "Rey de España", pero también posee los títulos tradicionales de la Corona española (podrá utilizar los demás que correspondan a la Corona). Como resultado, el rey de España sigue siendo el rey "por la gracia de Dios". Durante la dictadura de Francisco Franco, las monedas españolas llevaban una leyenda que lo identificaba como “Francisco Franco, Por La G. de Dios Caudillo de España.”

Paralelismos existen en otras civilizaciones, por ejemplo, el Mandato del Cielo del imperio chino, donde por siglos los decretos oficiales de los emperadores de China, invariablemente, se iniciaban con la frase "Fèng Tiān chéng yùn, Huángdì zhào yuē", que se traduce como "Por la Gracia del Cielo, el emperador decreta".



El Emperador y la Emperatriz de China (fundadores de la dinastía Ming, siglo XIV)


En las lenguas modernas

Esta lista, posiblemente incompleta, se limita a frases que son o fueron utilizadas oficialmente por las tradicionales monarquías (principalmente occidentales cristianas) en sus tratamientos reales.

Lenguas germánicas:

·         By the Grace of God (inglés)
·         Deur die Genade van God (afrikaans)
·         Af Guds nåde (danés, ortografía pre-1948: Af Guds Naade)
·         Bij de Gratie Gods (holandés)
·         Av Guðs/Guds náði (Islas Feroe)
·         Von Gottes Gnaden (alemán)
·         Af Guðs náð (islandés)
·         Av Guds nåde (noruego)
·         Av Guds nåde (sueco)

Lenguas romances:

·         Per la gràcia de Déu (catalán)
·         Par la Grâce de Dieu (francés)
·         Per la Grazia di Dio (italiano; en Piamonte y Sicilia y el Reino de Italia reemplazado por Per Grazia di Dio e Volontà della Nazione luego de la constitución de 1948)
·         Por graça de Deus o Pela graça de Deus (portugués)
·         Por la Gracia de Dios (español; disminuido desde 1978, reemplazado por Rey Constitucional de España, etc.)
·         Prin Harul lui Dumnezeu (rumano; también Din Mila lui Dumnezeu)

Idiomas bálticos y eslavos:

·         Milošću Božijom (bosnio)
·         Божію Поспѣшествующею Милостію (ruso arcaico)
·         По Божия милост (búlgaro)
·         Z milosti Boží (checo)
·         Milošću Božjom o Božjom milošću (croata)
·         No Dieva žēlastības (letón)
·         Dievo malone (lituano)
·         По милост Божја o По Божја Милост (macedonio)
·         Z Bożej łaski (polaco)
·         Po milosti Božjoj (serbio)
·         Z Božej milosti (eslovaco)
·         Po milosti božji (esloveno)



Vivat Elizabeth II, Dei Gratia Britanniarum Regnorumque Suorum Ceterorum Regina, Consortionis Populorum Princeps, Fidei Defensor.


Conceptos similares no relacionados y, a veces, precediendo el cristianismo:

·         Por la Gracia del Cielo, utilizado por el emperador de China y el emperador de Corea.
·         Por la Gracia del Cielo, sentado en el trono ocupado por la misma dinastía desde tiempos inmemoriales, estilo usado por el emperador de Japón hasta 1945.
·         Por Dios, a menudo unido a los nombres descriptivos de los Califas.

Variaciones en la fórmula

En algunos casos, la fórmula era combinada con una referencia a otra legitimación, especialmente nociones democráticas tales como el contrato social, por ejemplo:

·        Oliver Cromwell fue Lord Protector por la Gracia de Dios y de la República, lo que denota que fue elegido por Dios para gobernar, pero fue puesto allí por el pueblo de la 'Commonwealth' (república británica).
·         Agustín de Iturbide de México fue tratado Agustín I, Por la Providencia de Dios, Emperador Constitucional de México.
·         Por la Gracia de Dios y la Voluntad de la Nación (Per Grazia di Dio e Volontà della Nazione) en el Reino de Italia, así como en el Imperio italiano, donde el rey era tratado Por la Gracia de Dios y la Voluntad de la Nación [italiana ] Rey de Italia, Rey de Albania, Emperador de Etiopía, lo cual, aunque omitía la titularidad como Rey de Chipre y de Jerusalén, en su lugar la Casa de Saboya trataba previamente y a la vez Duque de Saboya, Rey de Cerdeña, Príncipe de Piamonte.
·         Por la Gracia de Dios y la Voluntad del Pueblo en el Reino de Serbia y Reino de Yugoslavia.
·         Los soberanos del Reino de Hawai eran tratados Por la Gracia de Dios y bajo la Constitución de las Islas de Hawai, Rey (o Reina).


Vittorio Emanuele II, Por Gracia de Dios y Voluntad de la Nación Rey de Italia.



1 comentario:

  1. Isabel Segunda, por la Gracia de Dios, del Reino Unido de la Gran Bretaña y de Irlanda del Norte y de sus otros Reinos y Territorios Reina, Jefa de la Mancomunidad de Naciones, Defensora de la Fe.

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