martes, 30 de junio de 2009

La Familia Real


Una familia real es la familia extendida de un monarca reinante. Generalmente, la cabeza de una familia real es un Rey o una Reina reinante. El término "familia imperial" describe de manera más apropiada a la familia extendida de un Emperador o Emperatriz reinante, mientras que los términos "familia ducal", "familia gran ducal" o "familia principesca" para los familiares de un duque, gran duque o príncipe reinante, respectivamente. También se considera apropiado en algunos círculos referirse a los familiares de un monarca depuesto y a sus descendientes como familia real.


Miembros de la Familia Real

Una familia real típica incluye a la esposa del monarca reinante, esposas sobrevivientes de un monarca fallecido, los hijos, nietos, hermanos, hermanas y primos del monarca reinante, así como sus esposas. En algunos casos, la membresía a la familia real puede extenderse a los bisnietos y a descendientes más lejanos de un monarca. En algunas monarquías donde la abdicación voluntaria es la norma, tales como los Países Bajos, una familia real puede también incluir a uno o más antiguos monarcas. Usualmente se hace la distinción entre personas de sangre real y aquellos que se casan dentro de la familia real.


En algunos casos, tales como en Canadá, la familia real se define por quién tiene los títulos Majestad y Su Alteza Real. Bajo la mayoría de los sistemas, solo las personas en la primera categoría son dinastas, es decir, son sucesores potenciales al trono (a menos de que algún miembro de la segunda categoría también se encuentre en la línea de sucesión al trono por derecho propio, una ocurrencia frecuente en familias reales que frecuentemente se casan entre sus miembros). Esto no siempre se cumple; algunas monarquías han operado por el principio de jure uxoris.



Aunado a esto, algunos parientes del monarca (por sangre o matrimonio) poseen privilegios especiales y son sujetos de ciertos estatutos, convenciones o ley común especial. Las funciones precisas de la familia real varían dependiendo si la política en cuestión es una monarquía absoluta, una monarquía constitucional, o algo entre ambas.


En ciertas monarquías absolutas, tales como la de Arabia Saudita o Kuwait, o en sistemas políticos donde el monarca ejerce, de hecho, el poder ejecutivo, tales como en Jordania, es muy común que los miembros de una familia real realicen ciertas funciones públicas, sociales o ceremoniales, pero se abstengan de cualquier involucramiento en las políticas electorales o el gobierno verdadero del país.




La composición específica de las familias reales varía de país a país, así como los títulos y tratamientos protocolarios de la monarquía que sean practicados. La composición de la familia real puede estar regulada por estatuto promulgado por la legislatura (España, los Países Bajos y Japón desde 1947), la prerrogativa del soberano y la tradición de la ley común (el Reino Unido) o ley privada de la casa (Liechtenstein, las antiguas casas gobernantes de Baviera o Prusia). Los estatutos públicos, las provisiones constitucionales o las convenciones también pueden regular los matrimonios, nombres y títulos personales de los miembros de la familia real, los cuales pueden o no tener apellidos o nombres dinásticos.


En una monarquía constitucional, cuando el monarca muere, siempre hay un orden de sucesión muy específico que indica el orden exacto al trono de los miembros de la familia.


Los matrimonios reales


La práctica de miembros de familias reales contrayendo matrimonios dentro de otras familias reales era mucho más común en el pasado por razones de estado y con el propósito de mantener la pureza de la sangre. Históricamente, los matrimonios reales sellaban alianzas o pactos y eran instrumentados en las relaciones diplomáticas de muchos países. Pasadas las generaciones, los matrimonios entre miembros de la realeza llegaron a un punto donde la mayoría de ellos se habían emparentado con todos los demás.


El matrimonio entre realeza se practicaba principalmente como una vía de asegurar que todos los miembros de una familia real descendían de la realeza en oposición a los plebeyos. Esta distinción de clase daba lugar a que muchas leyes estipularan que un integrante de la realeza podría casarse para tener un matrimonio de igual condición; matrimonios fuera de este procedimiento eran considerados morganáticos. Esto ocurría usualmente en monarquías con pequeñas cortes como forma de interrelacionarse, fundamentalmente en Europa y la India bajo el Raj británico.


Si un miembro de familia real casaba con alguien de status no apropiado, perdía derechos de sucesión, títulos y otros privilegios reales. Frecuentemente sus hijos y cónyuge recibían un título menor, aunque estas ramas muchas veces se consideraban aptas para el matrimonio con otras familias. Esto ocurrió cuando el Príncipe Alexander de Hesse y del Rhin casó con la Condesa Julia von Hauke. La esposa y los hijos de esta unión morganática recibieron el tratamiento de Alteza Serenísima y el título de Príncipes de Battenberg. Esta familia ingresó por matrimonio en las familias reales de Suecia y España y sus descendientes en las familias reales de Gran Bretaña, Grecia, Dinamarca y otros países. De manera similar, la familia Teck, de donde era originaria la reina María del Reino Unido, era una rama morganática de la casa real de Württemberg.


Pasado el tiempo, debido al relativamente pequeño círculo de potenciales consortes, la fuente genética de muchas familias reales fue empequeñeciendo progresivamente, hasta que toda la realeza europea estuvo emparentada, usualmente a través de sus consortes. Esto también llevó a que muchas familias descendieran de una misma persona a través de varias líneas de descendencia, como ocurrió con la reina Victoria del Reino Unido (apodada “La Abuela de Europa”) o el rey Christian IX de Dinamarca (“El Suegro de Europa”).



A principios del siglo XX, los nietos de la reina Victoria y del rey Christian IX prevalecían en la mayoría de las casas reales europeas. El trono británico era ocupado por Edward VII, casado con la Princesa Alexandra de Dinamarca, hija de Christian IX. El emperador William II de Alemania era hijo de Frederick III Hohenzollern y de Victoria, Princesa Real, hija mayor de la reina Victoria. Otra hija de Victoria, la Princesa Alicia, casó con el Gran Duque Luis IV de Hesse y del Rhin, cuya hija, la Princesa
Alix, se convirtió en Zarina de Rusia al casarse con Nicolás II. El propio zar era hijo de Alexander III y de la Princesa Dagmar de Dinamarca, otra hija de Christian IX.




La Casa de Habsburgo ha sido famosa por sus bodas entre parientes, con el labio Habsburgo citado como un efecto hereditario. Los miembros de esta dinastía frecuentemente se casaban entre la familia y las casas cercanamente emparentadas de Borbón y de Wittelsbach: uniones entre tío-sobrina y primos en primer y segundo grado ocurrían frecuentemente.



Las Familias reales británica y española


Actualmente, un ejemplo muy conocido de interrelaciones reales es el de Elizabeth II del Reino Unido y Juan Carlos I de España. El Príncipe Philip, Duque de Edimburgo, Príncipe Consorte del Reino Unido, es hijo del Príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca y de la Princesa Alicia de Battenberg, cuya madre, la princesa Victoria de Hesse, y su abuelo paterno, Alexander de Hesse y del Rhin, eran miembros de la misma familia. El hermano de la princesa Alicia, Príncipe Henry de Battenberg, casó con la Princesa Beatriz, hija de la reina Victoria (tatarabuela de la reina Elizabeth II). La hija de ambos, Victoria Eugenia de Battenberg, casó con Alfonso XIII de España, y su nieto Juan Carlos, el rey actual, casó con la Princesa Sofía de Grecia y Dinamarca, cuyo padre era primo del Príncipe Philip. Alternativamente, el tatarabuelo de Elizabeth II, Christian IX de Dinamarca, era también bisabuelo del príncipe Philip. Ambos se hallaban también emparentados a través de la Princesa Sophia, Electora de Hannover.

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