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viernes, 20 de julio de 2012

El Principado de Mónaco


El Principado de Mónaco, o simplemente Mónaco (en francés: Principauté de Monaco; en monegasco: Principatu de Múnegu) es una ciudad-estado de Europa. Ocupa el segundo puesto como país más pequeño del mundo, tras el Vaticano. Está situado entre el Mar Mediterráneo y Francia, en la Riviera francesa, también llamada la Côte d’Azur.

Dominada por diversos pueblos de la antigüedad, fue colonia de los fenicios, por los cuales poseía el templo del dios Melkart. Más tarde, los griegos la dominaron con el nombre de Monoikos (es decir: "el de una vivienda" adjetivación que se daba a Herakles, asimilado por los helenos a Melkart) y los romanos con el de Portus Herculis Monæci. En el siglo I, Mónaco fue completamente cristianizado y luego pasó a diversos pueblos bárbaros como francos y lombardos. Pasó luego al Sacro Imperio Romano Germánico, y, finalmente a la República de Génova hasta 1297, año desde el que la familia Grimaldi gobierna el país hasta la actualidad, legitimándolo en 1419.



Bandera de Mónaco


Hasta su independencia fue codiciada como base naval por los franceses. Se celebraron diversos tratados de protección y autonomía con Francia (1409, 1641 y 1861), España (en 1512), y el reino de Cerdeña (Congreso de Viena de 1815). Ocupada por los españoles en 1605, obtuvo los señoríos de Roccabruna (Roquebrune) y Mentone (Mentón), los cuales perdería con la Revolución de 1848. En 1865 se firmó un convenio con Francia sobre las cuestiones de aduanas y aboliciones de impuestos directos. Con el príncipe Alberto I, se procedió a abolir el absolutismo en 1869.

Durante el siglo XX, Mónaco sufrió serias vicisitudes que amenazaron su independencia nacional. Se reformó en dos oportunidades la Constitución de 1911, (en 1917 y en 1930). Luis II tuvo que reconocer a su hija Carlota para asegurar la continuidad dinástica del futuro Rainiero III, que ascendió al trono en 1949; diez años después, este tuvo que suspender la constitución tras varios desacuerdos con el Consejo Nacional.

En 1963 se firmó un tratado con Francia, con el cual se arreglaron diferencias económicas y se crearon nuevos acuerdos de vecindad y moneda, que se renovaron en 2002 con la puesta en circulación del euro en Mónaco, si bien este estado no es miembro de la Unión Europea.



Representación escultórica de armas y divisa del Principado de Mónaco sobre la puerta principal de entrada al Palacio.


Historia

Según Diodoro de Sicilia y el geógrafo Estrabón, los primeros habitantes sedentarios de Mónaco fueron los ligures, que emigraron desde Génova. No obstante, la antigua lengua ligur, sin conexión con las lenguas indoeuropeas, no estaba aparentada con el dialecto hoy en día hablado por los habitantes de Liguria ni con el monegasco moderno. Este avance hacia Mónaco fue debido quizás a la apertura marítima de un pueblo ligur situado tierra adentro.

Los griegos de Marsella (entonces Massalia), fundaron la colonia de Monoïkos en el siglo VI antes de Cristo en la bahía donde actualmente se encuentra Mónaco. La palabra Monoïkos se refiere a Hércules, adorado bajo el nombre de Hercules Monoecus. Según Diodoro de Sicilia y Estrabón, tanto griegos como ligures creían que Hércules había pasado por la región.

Después de la Guerra de las Galias, Julio César se instaló en esta tierra ya abandonada por los griegos, lo que significó el paso de este territorio al control de la República Romana como parte de la provincia romana de la Galia Narbonense. En La Eneida, el poeta Virgilio la menciona ya.

Mónaco permaneció bajo dominio romano hasta la caída del Imperio Romano de Occidente el 4 de septiembre de 476. La bahía fue ocupada por sarracenos y diversas tribus germánicas. Los sarracenos fueron expulsados en 975 y en el siglo XI el estrecho fue nuevamente poblado por ligures.


La Roca de Mónaco


En 1191, el emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico Enrique VI concedió la soberanía sobre Mónaco a la ciudad de Génova, de donde eran originarios los ligures. El 10 de junio de 1215, una comitiva de Gibelinos comandados por Fulco del Cassello comenzó la construcción de una fortaleza sobre la roca de Mónaco. Esta fecha marca el inicio de la historia moderna del Principado.

Esta fortaleza constituía un punto estratégico para controlar la región frente a los güelfos. Éstos establecieron también cuarteles a fin de apoyar a sus guarniciones. Para atraer a los habitantes de Génova y de las ciudades próximas, ofrecieron tierra y exoneraron de impuestos a los nuevos pobladores.

La dinastía Grimaldi

El 8 de enero de 1297, François Grimaldi, descendiente de Otto Canella, cónsul de Génova en 1133, anexionó la fortaleza por la fuerza. Este güelfo no poseía más que un pequeño ejército, pero utilizó la estratagema de disfrazarse de monje, y una vez dentro abrió las puertas a sus soldados. Los güelfos fueron más tarde derrotados y François expulsado de Mónaco por los genoveses en 1301. La familia Grimaldi se alió entonces con el Rey de Francia.

Un primo de François, Rainiero I Grimaldi, al servicio de Felipe I el Hermoso, comandando una flota de galeras, venció a los holandeses en la Batalla de Zierikzee en 1304. Fue nombrado entonces almirante de Francia. Padre de Carlos I Grimaldi, fundó la dinastía que lleva su nombre, que serviría fielmente a la monarquía francesa durante los siglos siguientes.


Rainier I de Mónaco, Señor de Cagnes (1267-1314)


Retomando la lucha contra Génova, Carlos I ocupó la ciudad el 12 de septiembre de 1331 y se autoproclamó Señor de Mónaco en 1342. Mientras adquiría el señorío de Menton en 1346, Carlos servía paralelamente a la corona francesa comandando una compañía de alabarderos en la batalla de Crécy, en tanto que socorría por mar el campamento francés tras el sitio de Calais. En 1355, obtuvo el señorío de Roquebrune. Pero en 1357 falleció durante el sitio comandado por el genovés Simón Boccanegra. La totalidad del principado fue entonces asimilado por Génova, a excepción de Menton, defendido por Rainiero II, el hijo de Carlos, que rápidamente reconquistó Roquebrune.

Los hijos de Rainiero II, Ambrosio, Antonio y Juan, retomaron La Roca y se convirtieron todos en co-señores de la misma (institución poco frecuente en la Edad Media). Juan conservó por su parte sólo Mónaco y La Condamine. Permaneció en lucha continua contra los genoveses. Su hijo, Catalán, sólo lo sucedió por tres años, y su nieta, Claudina Grimaldi, fue desposada en 1465 por Lambert Grimaldi d'Antibes. Éste obtuvo en 1489 el reconocimiento de su independencia por el rey de Francia y el duque de Saboya. Génova intentó un último sitio en 1509, pero de cara a una resistencia victoriosa, renunció definitivamente a Mónaco.

Luciano I murió asesinado en 1523 por su primo Bartolomeo Doria. No dejó más que un hijo de corta edad, Honorato, cuya tutela le fue confiada a su tío Agustín, obispo de Grasse, que fue reconocido como señor de Mónaco. Agustín I de Mónaco no obtuvo por parte de Francisco I el apoyo que habían poseído los Grimaldi y colocó La Roca bajo protectorado español en 1524. Una guarnición española fue así puesta bajo responsabilidad de los Grimaldi durante más de un siglo.



El palacio del Príncipe se ve en la cima de la Roca de Mónaco


El nieto de Honorato I, Honorato II, tomó el título de Príncipe en 1612. Retornó a la alianza con Francia tras el Tratado de Peroné, firmado en 1641 y negociado por parte de Francia por el cardenal Richelieu. El príncipe expulsó manu militari a la guarnición española, y obtuvo el ducado de Valentinois. En esta época se realizaron importantes obras de mejora y embellecimiento del Palacio de Mónaco.

Luis I de Mónaco comandó su regimiento de caballería y obtuvo una embajada por parte del Vaticano en 1701.

Tras la noche del 4 de agosto de 1789, los príncipes de Mónaco perdieron todas sus posesiones francesas, y los ingresos derivados de ellas. La Sociedad Popular militó por la asociación con la República, decidida por la Convención nacional el 15 de febrero de 1793. Hasta 1814 Mónaco estuvo integrado en Francia, bajo el nombre de Fort d'Hercule. Formó parte de la región de los Alpes Marítimos, luego fue asociado a San Remo.

El Tratado de París del 30 de mayo de 1814 volvió a colocar al principado en la situación anterior a 1789. Pero cuando Honorio IV llegó a La Roca en marzo de 1815 para tomar posesión de ella, fue detenido por Pierre Cambronne.



Honoré IV de Mónaco


Mónaco se colocó entonces bajo protectorado del Reino de Cerdeña en el segundo Tratado de París, firmado el 20 de noviembre de 1815, confirmado por el Tratado de Stupinigi en 1817.

Hasta 1847, el principado de Mónaco ocupó una superficie total de 24 km² y comprendía tres comunas: Mónaco (1 250 habitantes), Roquebrune (hoy Roquebrune-Cap-Marin) (850 habitantes) y Menton (4900 habitantes). La parte más vasta y rica del principado era la llanura mentonesa, con sus cultivos de cítricos y olivos. Sin embargo, durante el movimiento revolucionario de 1848, Menton y Roquebrune proclamaron su revocación de la familia Grimaldi y se proclamaron «ciudades libres» bajo la protección del Reino de Cerdeña. En 1869, el Piamonte-Cerdeña cedió Niza a Francia tras del apoyo de Napoleón III al comienzo de la unificación italiana. Niza, Menton y Roquebrune votaron su anexión a Francia, que fue ratificada por el Tratado Franco-Monegasco de 1861.

Mónaco abandonó finalmente el protectorado que tuvo desde 1815 y su independencia fue formalmente reconocida, separándose de toda protección de Francia o Italia.


Albert I, soberano de Mónaco en la transición entre dos siglos (1889 a 1922)


Edad Contemporánea

Este último tratado preveía la ayuda de Francia para la construcción de la Cornisa Media, y el paso del ferrocarril francés sobre el territorio monegasco (con dos estaciones). Por aquel entonces, el príncipe Carlos III tuvo la idea de crear el Casino de Montecarlo (el juego de azar era ilegal en los países vecinos), cuyos dividendos permitieron al principado desarrollarse rápidamente. En 1863 otorgó el privilegio de explotar el Casino, los hoteles y el Teatro a François Blanc, fundador de la Sociedad de Baños de Mar del Círculo de Extranjeros, a fin de aportar ingresos a la Corte.

En 1866, Carlos III renombró al antiguo barrio de Spélugues como Montecarlo en su propio honor. La puesta en marcha del ferrocarril Niza-Ventimiglia en 1868 afianzó la prosperidad. El príncipe también fundó la Oficina de Correos, que comenzó a editar sus propias estampillas en 1865, y obtuvo de la Santa Sede la creación de un obispado.

Finalmente, en 1869, Carlos III eliminó los impuestos de bienes personales y mobiliarios, hecho que condujo a una intensa actividad de construcción. Se construyeron durante esta época la Ópera (en 1869), numerosos museos, y la Fundación del Instituto Oceanográfico en 1906. El primer Rally de Montecarlo tuvo lugar en 1911 y el primer Grand Prix automovilístico en 1929.



La Princesa Charlotte, Duquesa de Valentinois y su esposo, Pierre (nacido Conde de Polignac) con sus hijos Rainier y Antoinette (1924)


El príncipe de Mónaco disponía de plenos poderes, siendo pues una monarquía absoluta, hasta la reforma de la Constitución de 1911, que hizo del país una monarquía constitucional. En julio de 1918, se firmó un tratado acordando una protección limitada del principado por parte de Francia. El tratado formó parte del Tratado de Versalles y estableció que la política de Mónaco no podría oponerse a los intereses políticos, militares ni económicos de Francia, resolviendo además la crisis sucesoria de Mónaco. En 1922, el principado perdió su monopolio de los juegos de la Costa Azul.

Durante la Segunda Guerra Mundial se produjo la llegada de tropas italianas, en junio de 1940, estableciendo una administración fascista. Este hecho inquietó sobremanera al príncipe Luis II, pues creía que se produciría una anexión y su posterior destitución. Por ello, se acercó al Gobierno de Vichy, tanto a Pierre Laval como al Mariscal Pétain, a los que pidió, con éxito, ayuda. 
Luego del colapso de Mussolini, Hitler ordenó la invasión de Mónaco por el ejército alemán en septiembre de 1943 y comenzó la deportación nazi de la población judía. René Blum, el prominente judío francés que fundó el Ballet de l’Opera en Monte Carlo, fue arrestado en su casa de París y enviado al campo de deportación Drancy, fuera de París, siendo luego transportado al campo de concentración Auschwitz, donde fue muerto. El colega de Blum, Raoul Gunsbourg, director de la Opéra de Monte Carlo, ayudado por la Resistencia francesa, escapó del arresto y voló a Suiza. El gobierno monegasco fue colaboracionista con los nuevos ocupantes. El principado fue liberado por tropas de Estados Unidos al final de la guerra.


Estampilla conmemorativa de la boda real de 1956


Rainiero III, que gobernó hasta 2005, ascendió al trono luego de la muerte de su abuelo, Luis II, en 1949. El 19 de abril de 1956 Rainiero contrajo matrimonio con la actriz norteamericana Grace Kelly; el evento fue ampliamente televisado y cubierto por la prensa popular, focalizando la atención del mundo sobre el pequeño enclave principesco.

En 1962, una enmienda a la Constitución abolió la pena capital, proveyó el sufragio femenino y estableció una Suprema Corte en Mónaco para garantizar sus libertades fundamentales. En 1993, el principado se convirtió en miembro de las Naciones Unidas, con derecho a voto completo. En 2002, un nuevo tratado entre Francia y Mónaco especificaba que, si no hubiera herederos para continuar la dinastía de los Grimaldi, el principado permanecería como una nación independiente antes que revertir a Francia. La defensa militar de Mónaco, no obstante, es todavía responsabilidad del estado francés.

El 31 de marzo de 2005, el príncipe Rainiero III, demasiado enfermo para continuar con el ejercicio de sus deberes, renunció a ellos a favor de su único hijo varón y heredero, el príncipe Alberto. Rainiero murió el 6 de abril, luego de un reinado de 56 años; su hijo lo sucedió en el trono y fue titulado a partir de entonces Alberto II, Príncipe Soberano de Mónaco.



La familia real

miércoles, 18 de julio de 2012

El Principado de Liechtenstein


El Principado de Liechtenstein es un país en la Europa Central, uno de los más pequeños del mundo, sin acceso al mar, puesto que está rodeado al oeste por Suiza y al este por Austria, países también sin salida marítima. Las fronteras de Liechtenstein han permanecido inalteradas desde 1434, cuando el Rin estableció el límite entre el Sacro Imperio Romano Germánico y los cantones suizos.



Gran Escudo de Armas del Fürstentum Liechtenstein



El moderno territorio conocido como Liechtenstein fue antes una parte (aunque diminuta) de la provincia de Recia del antiguo Imperio romano. Durante siglos este territorio, geográficamente excluido de los intereses estratégicos europeos, contribuyó poco a la historia europea. Antes del gobierno de la dinastía actual, la región era un recinto feudal de una de las primeras líneas de la Casa de los Habsburgo. La zona, parte de Recia, fue incorporada al imperio carolingio y dividida en condados, los cuales se subdividieron través de las generaciones. 

Debido a que el ducado de Suabia perdió su duque en 1268 y nunca fue restaurado, todos los vasallos del ducado se convirtieron en vasallos inmediatos del trono imperial (como ha ocurrido en gran parte de Westfalia, cuando el ducado de Sajonia se dividió y se disolvió parcialmente en las secuelas de la derrota de Enrique el León).

La dinastía de Liechtenstein, de la cual el Principado toma su nombre (más que al revés) estaba entre las familias nobles más poderosas de Alemania al final de la Edad Media. La familia, a su vez toma su nombre del Castillo de Liechtenstein, en la Baja Austria, del cual era propietaria desde por lo menos 1140 hasta el siglo XIII y desde 1807 en adelante. 



Schloss Liechtenstein, en Austria, origen del nombre familiar



A pesar de ello, y aunque poseyeran grandes terrenos en Alemania (Baja Austria,  Bohemia y Estiria), estos ricos territorios estaban dados en un régimen feudal bajo el dominio de señores feudales de mayor rango, en particular en las diferentes líneas de la familia Habsburgo, a la que muchos Liechtenstein fueron cercanos asesores. Permaneció virtualmente bajo mando español cuando el rey Carlos I de España es nombrado también emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Estos poderes pasaron a su hermano Fernando una vez abdicó.

Por lo tanto, sin tener ninguna tierra directamente debajo de los Emperadores romanos, la dinastía de Liechtenstein fue incapaz de cumplir con el requisito principal para tener derecho a un escaño en la Dieta Imperial, el Reichstag, aunque su jefe fue elevado al rango principesco en el siglo XVII.

Edad Moderna

Liechtenstein fue invadida por tropas austríacas y suecas durante la Guerra de los Treinta Años de 1618-1648. Durante el siglo XVII el país fue afectado por una plaga y también por una cacería de brujas, en la que más de 100 personas fueron perseguidas y ejecutadas.

En 1699 el príncipe Johann Adam Andreas de Liechtenstein compró el dominio de Schellenberg y en 1712 el condado de Vaduz (el condado medieval de Vaduz fue formado en 1342 como una pequeña subdivisión del condado Werdenberg de la dinastía de Montfort de Vorarlberg). Este príncipe de Liechtenstein tenía vastas propiedades en Austria, Bohemia y Moravia, pero ninguna de sus tierras fue obtenida directamente del emperador. Por lo tanto, al príncipe se le prohibió la entrada al Consejo de los Príncipes y el prestigio y la influencia que ello implicaría.



Johann Adam Andreas von Liechtenstein (1706)


Con la adquisición de los señoríos de Schellenberg y Vaduz, modestas áreas de pueblos de montaña cada uno de los cuales fue directamente subordinado al emperador porque no había duque de Suabia, el príncipe de Liechtenstein logró su objetivo, un lugar en el gobierno del Sacro Imperio Romano Germánico. El territorio tomó el nombre de la familia que hoy lo gobierna. 

El 23 de enero de 1719 el emperador Carlos VI decretó que los condados de Vaduz y Schellenberg se unieran para formar un principado con el nombre de Liechtenstein en honor a su sirviente Anton Florian de Liechtenstein, por el que se convertía en Heiliger Römischer Reichsfürst. Es en este momento cuando Liechtenstein se convierte en un estado soberano del Sacro Imperio Romano Germánico. Irónicamente, aunque como prueba de la importancia política que tenían estas compras de territorios, los Príncipes de Liechtenstein no pisaron sus dominios en el principado hasta varias décadas más tarde.



La bandera de Liechtenstein en la frontera con Austria (Hinterschellenberg)



Siglo XIX

En 1806, el Sacro Imperio Romano Germánico fue invadido por Francia. Este hecho trajo grandes consecuencias para Liechtenstein. Las maquinarias legales y políticas del Imperio se derrumbaron cuando el emperador abdicó. El propio Imperio se disolvió. El resultado de la disolución fue que Liechtenstein ya no tenía obligaciones para ningún señor feudal más allá de sus fronteras. Algunas publicaciones modernas atribuyen (incorrectamente) la soberanía de Liechtenstein a estos sucesos. En realidad, su príncipe se convirtió en el único señor soberano del principado. Después de la separación del Imperio Germánico, se alió con la Confederación del Rin, que había sido creada por Napoleón I.

Los franceses bajo Napoleón ocuparon el país durante unos años, pero Liechtenstein, mantuvo su independencia en 1815. Poco después, el principado se unió a la Confederación Alemana (20 de junio de 1815 a 24 de agosto de 1866, que fue presidida por el emperador de Austria). Luego, en 1818, Johann I le concedió una constitución, a pesar de que estaba limitado en su naturaleza. Ese año  también vio la primera visita de un miembro de la casa de Liechtenstein, el príncipe Alois. Sin embargo, la primera visita de un príncipe soberano no se produciría hasta 1842. 



Alois II von Liechtenstein (1858)



En 1862, una nueva Constitución fue promulgada, la cual preveía un representante del pueblo para la Dieta. En 1868, después de disuelta la Confederación Alemana, Liechtenstein desmanteló su ejército de 80 hombres y declaró su permanente neutralidad, que se respetó durante las dos guerras mundiales.

Liechtenstein durante las guerras mundiales

Hasta el final de la primera guerra, Liechtenstein estuvo estrechamente ligado al Imperio Austrohúngaro. En respuesta, los Aliados impusieron un embargo económico en el principado. La devastación económica obligó al país a la conclusión de una unión aduanera y monetaria con Suiza. En 1919, Liechtenstein y Suiza firmaron un tratado mediante el cual Suiza asumía la representación de los intereses de  Liechtenstein  en el ámbito diplomático y consular en los países donde mantiene una representación y Liechtenstein no.

En la primavera de 1938, justo después de la anexión de Austria en la Gran Alemania, el Príncipe Franz I, de ochenta y cuatro años de edad, abdicó, nombrando a su primo tercero, el príncipe Franz Joseph II, de treinta y un años, como su sucesor. Mientras el príncipe Franz afirmaba que la vejez era la razón de su abdicación, se cree que no tenía ningún deseo de estar en el trono si Alemania engullía a su nuevo vecino, Liechtenstein. Su esposa, con quien se había casado en 1929, era una rica judía de Viena, y locales nazis de Liechtenstein ya la habían señalado como su "problema" anti-semita. Aunque Liechtenstein no contaba con ningún funcionario del partido nazi, un movimiento de simpatía nazi había estado latente durante años dentro de su partido Unión Nacional.




Estampilla de 1920, donde figuran los blasones del Principado



El Príncipe Franz Josef II se convirtió en el primer príncipe de Liechtenstein en establecer su residencia permanente en el principado.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Liechtenstein permaneció neutral, mientras que los tesoros de la familia dentro de la zona de guerra eran llevados a Liechtenstein (y Londres) para su custodia. Sin embargo el estado mantuvo cooperación y trato de favor con el gobierno nazi de Hitler por temor a la represalia de ser invadidos.

Al final del conflicto, Checoslovaquia y Polonia, actuando para aprovechar lo que consideraban posesiones alemanas, expropiaron la totalidad de las tierras hereditarias de la dinastía de Liechtenstein y las posesiones en Bohemia, Moravia y Silesia -los príncipes de Liechtenstein vivieron en Viena hasta el Anschluss de 1938. Las expropiaciones (sujetas a litigio jurídico moderno en la Corte Internacional de Justicia) incluían más de 1.600 kilómetros cuadrados de tierras agrícolas y forestales, y varios castillos y palacios de la familia. Los ciudadanos de Liechtenstein tenían prohibida también la entrada de Checoslovaquia durante la Guerra Fría. 



El Castillo de Vaduz, hoy residencia oficial del soberano de Liechtenstein



Liechtenstein dio asilo a unos 500 soldados del Primer Ejército Nacional de Rusia (una fuerza colaboracionista de Rusia en el Wehrmacht alemán) en la clausura de la Segunda Guerra, lo que es conmemorado con un monumento en la ciudad fronteriza de Hinterschellenberg que se marca en el mapa turístico del país. El acto de la concesión del asilo no era un asunto menor ya que el país era pobre y tenía dificultades para alimentar y cuidar a un grupo tan grande de refugiados. Finalmente, Argentina accedió a reasentar a los solicitantes de asilo permanente. Por el contrario, los británicos repatriaron los rusos que lucharon en el bando de Alemania a la URSS, donde fueron tratados sumariamente como traidores y la mayoría de ellos fueron ejecutados, incluyendo a sus familias.

De la posguerra al siglo XXI

En una situación financiera desesperada después de la guerra, la dinastía de Liechtenstein a menudo recurría a la venta de tesoros artísticos de la familia, incluyendo por ejemplo el retrato "Ginevra de 'Benci" de Leonardo da Vinci, que fue comprada por la Galería Nacional de Arte de Estados Unidos en 1967. Liechtenstein prosperó, sin embargo, durante las siguientes décadas, puesto que modernizó su economía con la ventaja de las bajas tasas de impuestos que atrajeron a muchas empresas al país. Liechtenstein se convirtió cada vez más importante como centro financiero. 



El 7 de marzo de 1943, en Vaduz, Francisco José II se casó con la condesa austríaca Georgine "Gina" Norberte de Wilczek. 



En 1989, el Príncipe Hans-Adam II sucedió a su padre Franz Josef II en el trono, y en 1996, Rusia devolvió los archivos de la familia Liechtenstein, acabando así una larga disputa entre ambos países. En 1978, Liechtenstein se convirtió en un miembro del Consejo de Europa, entrando más tarde en las Naciones Unidas en 1990, la Asociación Europea de Libre Comercio en 1991 y el Espacio Económico Europeo y la Organización Mundial del Comercio en 1995.

En un referéndum convocado en 16 de marzo de 2003, el Príncipe Hans-Adam, quien había amenazado con abandonar el país si perdía, ganó con una amplia mayoría (64.3%) a favor de cambiar la constitución para entregarle más poderes que a ninguna otra monarquía en Europa. La nueva constitución otorga al príncipe el poder de disolver gobiernos y aprobar los candidatos a jueces, así como permitirle vetar leyes con simplemente no firmarlas en un plazo de seis meses.





La familia real

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lunes, 9 de julio de 2012

El Principado, dominio del Príncipe


Un Principado es un feudatario monárquico o un estado soberano, gobernado o reinado por un monarca con el título de Príncipe o Princesa o (en sentido extenso) con otro título dentro del uso genérico del término “príncipe”. Algunos de estos estados nunca ha sido una forma de gobierno, sino que son territorios en los cuales es mantenido un estilo principesco. La riqueza y las propiedades del príncipe pueden estar localizadas principalmente (o en su mayoría) fuera de los confines geográficos del principado.

La Condamine, en Montecarlo, es la imagen más universal del Principado de Mónaco


Principados soberanos actuales son Liechtenstein y Mónaco y el co-principado de Andorra. Existen primogenituras reales como principados, tal como Asturias (España) y Gales (Reino Unido). El término “principado” es usado a menudo para describir informalmente Gales, pero no tiene base constitucional. El Principado de Gales existió en las áreas norte y oeste de Gales entre los siglos XIII y XVI; las Leyes de Unión de 1536, las cuales anexaron legalmente el País de Gales a Inglaterra, eliminaron la distinción entre esas áreas y las Marcas Galesas, pero no fue creado ningún principado para cubrir toda la región. Desde esa época, el título de Príncipe de Gales (junto con los de Duque de Cornwall y Duque de Rothesay, entre otros) ha sido otorgado tradicionalmente al heredero del monarca reinante del Reino Unido, pero no confiere responsabilidades para el gobierno de Gales.

El término es también usado genéricamente para cualquier monarquía pequeña, especialmente para estados soberanos gobernados por un monarca de menor rango que rey, tales como un Fürst o un Gran Duque. No existe actualmente ningún ducado soberano; sólo Luxemburgo es un ejemplo sobreviviente de un gran ducado soberano. Históricamente ha habido principados soberanos con varios tratamientos de gobernante, tales como Condados, Margraviatos, Landgraviatos e incluso Señoríos; especialmente entre el Sacro Imperio Romano. Por otro lado, notables principados existieron hasta principios del siglo XX en varias regiones de Francia, Alemania e Italia.


Ernest Constantine (1771-1849), Landgrave de Hesse-Philipptshal


Mientras que la definición de “estado principesco” se ajustaría perfectamente, la tradición histórica reserva esta palabra para monarquías nativas en países coloniales y aplicar “principado” a las monarquías occidentales.

Príncipe como monarca reinante

Un príncipe o princesa que es jefe de Estado de una monarquía como forma de gobierno es un Príncipe reinante.

Las actuales monarquías principescas son:

* El co-Principado (co-regencia) de Andorra
* El Emirato de Kuwait
* El Principado de Liechtenstein
* El Principado de Mónaco
* El Emirato de Qatar
* Los Emiratos Árabes Unidos (Principados Árabes Unidos)

En la misma tradición, algunos monarcas auto-proclamados de las llamadas “micronaciones” se establecieron a sí mismos como príncipes virtuales:

* Roy Bates se autodenomina Príncipe Roy del Principado de Sealand (frente a la costa de Suffolk, Reino Unido)
* Leonard George Casley se autodenomina Príncipe Leonard del Principado de Hutt River (enclave de Australia)



Título nobiliario emitido por el Principado de Sealand


Príncipe como representante de un monarca reinante

Varias monarquías proveen diferentes modos en los cuales príncipes de la dinastía pueden compartir temporariamente o permanentemente el tratamiento y la posición de monarca, como Regente o Virrey.

Aunque estos cargos no pueden estar reservados para miembros de la dinastía gobernante, en algunas tradiciones están probablemente incluso reflejados en el tratamiento del oficio, tal como príncipe-teniente en Luxemburgo, repetidamente llevado por el Heredero de la Corona antes de la abdicación del Gran Duque, o en forma de consortium imperii (autoridad real, o imperial, compartida).

Algunas monarquías incluso sostienen una práctica en la cual el monarca puede formalmente abdicar a favor de su heredero e incluso retienen un título real con poder ejecutivo, como sucede con Maha Upayuvaraja (sánscrito para Gran Rey Conjunto en Camboya), aunque también son conferidos a poderosos regentes que ejercen poderes ejecutivos.


Manuel Filiberto de Saboya (1588-1624), gran prior y gran almirante de Castilla, virrey español de Sicilia de 1622 a 1624.


Principados europeos

Aunque existieron principados en la Antigüedad, incluso antes del advenimiento del Imperio Romano, el principado como es conocido hoy se desarrolló en la Edad Media, entre 350 y 1450, cuando el feudalismo era el sistema económico y social primario en la mayoría de Europa. El feudalismo incrementó el poder de los príncipes locales dentro de las tierras del rey. Como continuaron ganando más poder a través del tiempo, la autoridad del rey fue disminuyendo en muchos lugares. Esto condujo a la fragmentación política por lo que las tierras del rey fueron divididas en mini-estados gobernados por príncipes y duques que ejercían poder absoluto sobre sus pequeños territorios. Esto fue especialmente prevalente en Europa y particularmente con los Príncipes del Sacro Imperio Romano.

Durante el Renacimiento, de 1200 a 1500, los principados estuvieron a menudo en guerra unos con otros puesto que las casas reales afirmaban la soberanía sobre los principados más pequeños. Estas guerras causaron una gran inestabilidad y las economías fueron destruidas. Episodios como la plaga de peste bubónica también redujeron el poder de los principados para sobrevivir independientemente.

Wilhelm IV von Wittelsbach (1493-1550), Duque de Baviera


Eventualmente, el progreso agrícola, el desarrollo de nuevos servicios y productos comerciales y el patronazgo de la Iglesia Católica Romana impulsaron el comercio entre los principados. Muchos de estos estados se enriquecieron, expandieron sus territorios y mejoraron los servicios para proveer a sus ciudadanos. Príncipes y duques desarrollaron sus tierras, establecieron nuevos puertos y fletaron grandes y prósperas ciudades. Algunos usaron su recién adquirida riqueza para construir palacios y otras instituciones hoy asociadas con los principados.

Consolidación

Mientras algunos principados prosperaron en su independencia, estados menos exitosos fueron absorbidos por casas reales más fuertes. Europa vio la consolidación de pequeños principados en reinos e imperios más grandes. Esto ya ocurrió en Inglaterra en el primer milenio y esta tendencia condujo posteriormente a la creación de estados como Francia, Portugal y España.

Otra forma de consolidación fue orquestada en Italia durante el Renacimiento por la familia Medici, una dinastía de banqueros de Florencia que tomaron el control de los gobiernos en varias regiones italianas e incluso asumieron el papado; luego nombraron a miembros de la familia como príncipes y aseguraron su protección por parte del Vaticano. Prusia también se expandiría más tarde adquiriendo territorios de muchos otros estados.


Miembros de la familia Medici en un fresco de Benozzo Gozzoli (Cappella dei Magi, Palazzo Medici-Riccardi, Florencia)


Sin embargo, de los siglos XVII al XIX, especialmente dentro del Sacro Imperio Romano, lo contrario también ocurrió: muchos de los nuevos pequeños estados soberanos surgieron como resultado de la transferencia de tierra por varias razones.

Con el desarrollo del nacionalismo, la creencia que la nación-estado es el mejor vehículo para realizar las aspiraciones de un pueblo, los principados cayeron en desgracia a fines del siglo XIX. Como compromiso, muchos principados se unieron a regiones vecinas y adoptaron formas constitucionales de gobierno con el monarca como mera figura decorativa, mientras que la administración era dejada en manos de parlamentos electos. La tendencia en los siglos XIX y XX fue la abolición de varias formas de monarquía y la creación de gobiernos republicanos liderados por presidentes electos por el pueblo.

Principados eclesiásticos

Muchos principados donde la herencia genealógica es reemplazada por la sucesión en un cargo religioso han existido en la Iglesia Católica Romana. Cada caso consistía en un estado feudal (a menudo un antiguo principado secular en el sentido amplio) llevado ex officio –el equivalente más cercano posible a la sucesión hereditaria-por un Príncipe de la Iglesia, tratado más precisamente de acuerdo a su rango eclesiástico, tal como un Príncipe-obispo, un Príncipe-abad o, especialmente en una forma de estado cruzado, un Gran Maestro.


Joseph Othmar Ritter von Rauscher (1797-1875), Príncipe-Arzobispo de Viena y Cardenal


Otros Principados

Esta forma de estado ha existido en antiguas y modernas civilizaciones de África, Asia, América precolombina  y Oceanía. Sin embargo, en el contexto colonial, es preferido el término “estados principescos”, especialmente para aquellos que se desarrollaron bajo la influencia de un poder colonizador europeo. El ejemplo más clásico es la India Británica y estados principescos vecinos o asociados (como los árabes) que eran gobernados por monarcas llamados “príncipes” por Gran Bretaña, de acuerdo a los tratamientos nativos, que podían ser equivalentes a rangos reales o incluso imperiales en las culturas autóctonas.

Existen además micronaciones, las cuales más o menos seriamente reclaman soberanía pero no son reconocidas como estados. Las más notables en Europa son Sealand, en el Mar del Norte, frente a la costa de Inglaterra y Seborga, un pequeño pueblo en Italia. Otros principados micronacionales en otras partes son el de Hutt River en Australia y el de Minerva en el Pacífico Sur.


Primera fotografía oficial de Asaf Jah VIII, Nizam titular de Hyderabad, con su madre, Dürrühshehvar, hija del último califa otomano. Se habría convertido en Nizam reinante después de la muerte de su abuelo Asaf Jah VII, pero la independencia india de 1947 finalizó con el gobierno de la dinastía.


Estados principescos

Un Estado Principesco (también llamado Estado Nativo o Estado Indio) era una entidad nominalmente soberana del Raj Británico que no estaba directamente gobernado por Gran Bretaña, sino por un gobernante indio bajo una forma de gobierno indirecto, tal como una suzeranía o una preponderancia.

Había oficialmente 565 estados principescos cuando India alcanzó su independencia en 1947, pero la gran mayoría había pactado con el Virrey para prestar servicios públicos y recaudar impuestos. Solo 21 tenían verdaderos gobiernos estatales y solo 3 eran importantes (Mysore, Hyderabad y Kashmir). Todos fueron absorbidos por las dos nuevas naciones independientes entre 1947 y 1949. Este proceso fue pacífico excepto en el caso de Jammu & Kasmir (los cuales resultaron enconadamente divididos entre India y Pakistán) y Hyderabad. Todos los príncipes fueron pensionados.

El Palacio Chowmahalla en Hyderabad, dominios del Nizam. El complejo se compone de cuatro palacios: el Afzal Mahal, Mahtab Mahal, Tahniyat Mahal y Aftab Mahal, todos dispuestos en torno a un patio ajardinado central con una alberca de mármol en el centro. El Chowmahallat ("4 Palacios") se inició en 1750 con las adiciones posteriores de Nizams sucesivos.


Otros estados principescos existieron a lo largo del Imperio Británico. Algunos de ellos eran considerados por la Colonial Office como satélites del Raj –y usualmente puntos de apoyo en las rutas navales hacia India-; algunos lo suficientemente importantes como para ser elevados al estatus de “estados saludo” (se les llamaba así a aquellos cuyos gobernantes habían recibido por parte de la Corona un saludo armado como privilegio protocolario reconociendo su estatus relativo). Un número de estados árabes alrededor del Golfo Pérsico, como Omán, los actuales Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, fueron protectorados británicos bajo gobernantes nativos. En la península de Malasia, los llamados “estados Malayos” eran administrados por gobernantes locales que reconocían la soberanía británica; todavía continúan reinando, pero hoy constitucionalmente, en la mayoría de los estados constitutivos de la moderna Malasia.

Gobierno indirecto a través de estados principescos (o incluso meras jefaturas tribales) fueron practicados también en otros imperios coloniales de naciones europeas. Un ejemplo es el de las Indias Orientales Neerlandesas (moderna Indonesia), las cuales tenían docenas de gobernantes locales (principalmente malayos y musulmanes, otros tribales hindúes). El término colonial en holandés era regentschap, “regencia”, pero no aplicaba a feudos de bajo nivel. Algunos gobernantes también tenían precedencia entre otros, como el Sunan de Surakarta y el Sultán de Yogyakarta (directos sucesores del antiguo Imperio de Mataram, al cual pertenecían todas las regencias en Java). Ambos eran reconocidos a través de sus reinos Vorstenlanden (“tierras principescas”) y disfrutaban de un importante grado de autonomía y poder entre otras regiones. El estado de Yogyakarta sobrevive hoy como una especial región, con su Sultán reconocido como el Gobernador local hereditario.

Radyalaksana, el emblema de Kasunanan Surakarta Hadiningrat (Reino de Surakarta), fue diseñado por el Rey Pakubuwono X (1893-1939).