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viernes, 30 de septiembre de 2011

Urbino: una corte ducal

Urbino es una ciudad amurallada en la región italiana de las Marcas, al sur-oeste de Pesaro. La modesta ciudad romana Urvinum Mataurense ("la pequeña ciudad sobre el Mataurus") se convirtió en un importante punto estratégico en las Guerras Góticas del siglo VI, capturada en el año 538 de los ostrogodos por el general romano Belisario y frecuentemente mencionada por el historiador Procopio.

Aunque Pipino el Joven presentó Urbino al Papado, tradiciones independientes fueron expresadas en su comuna, hasta que, alrededor de 1200, entró en la posesión de la Casa de Montefeltro. Aunque estos nobles no tenían autoridad directa sobre la comuna, podrían presionar para elegirlos a la posición de podestá, un título que Bonconte di Montefeltro consiguió en 1213, con el resultado de que la población de Urbino se rebeló y formó una alianza con la comuna independiente de Rimini (1228), finalmente recuperando el control de la ciudad en 1234. Eventualmente, sin embargo, los nobles Montefeltro tomaron el control una vez más y lo sostuvieron hasta 1508. En las luchas entre los Güelfos y Gibelinos, donde las facciones apoyaban ya sea al Papado o el Sacro Imperio Romano, los señores Montefeltro de Urbino durante los siglos XIII y XIV fueron los líderes de los Gibelinos de las Marcas y la región de la Romaña.

El miembro más famoso de los Montefeltro fue Federico III, duque de Urbino desde 1444 hasta 1482, un exitoso condotiero, hábil diplomático y mecenas entusiasta del arte y la literatura. En su gran corte humanística, Piero della Francesca escribió sobre la ciencia de la perspectiva, Francesco di Giorgio Martini escribió su Trattato di Architettura ("Tratado de la Arquitectura") y el padre de Rafael, Giovanni Santi, escribió su relato poético de los artistas principales de su tiempo. La brillante corte de Federico, de acuerdo a las descripciones de Baldassare Castiglione en su obra Il Cortegiano ("El Libro del cortesano"), estableció las normas de lo que iba a caracterizar a un "caballero" europeo moderno por los siglos venideros.

Federico III da Montefeltro fue señor de Urbino desde 1444 y duque de Urbino desde 1474 hasta su muerte. Cuando Pío II, un hombre de cultura como él, se convirtió en Papa en 1458, le hizo Gonfaloniere de la Santa Iglesia Romana. Del latín Vexillifer Ecclesiæ, lo que se originó como el cargo de porta-estandarte (gonfalone) papal durante el combate, se convirtió más tarde en un importante oficio ceremonial y político. El Papa Sixto IV casó a su sobrino favorito, Giovanni Della Rovere, con Giovanna da Montefeltro, la hija de Federico y dio a éste el título de duque de Urbino en 1474.

Federico, conocido como "la Luz de Italia", es una figura importante en la historia del Renacimiento italiano por sus contribuciones a la cultura ilustrada. En Urbino encargó la construcción de una gran biblioteca, quizá la más grande de Italia después de la del Vaticano, con su propio equipo de copistas y editores en su scriptorium y reunió su corte en la que es considerada una de las grandes gemas arquitectónicas del temprano Renacimiento, el Palazzo Ducale, diseñado por Luciano Laurana y Francesco di Giorgio Martini. En su Sala de Vigilia Castiglione ubicó las conversaciones del libro Il Cortegiano en un lapso de cuatro días del año 1507.

El Palazzo Ducale di Urbino

El duque impuso la justicia y la estabilidad en su pequeño estado a través de los principios de su formación humanista. Apoyó el desarrollo de artistas plásticos, incluyendo los principios de la formación del joven pintor Rafael -ordenó para sí mismo un Studiolo, pequeño estudio o gabinete para contemplación en los palacios de Urbino y de Gubbio, celebrados por su decoración trompe l’oeil ejecutada en marquetería-. Los intereses de la corte de Federico eran más bien literarios y no artísticos, pero Giovanni Santi, el padre de Rafael, era poeta, además de pintor; había escrito una crónica con rimas acerca de la vida de Federico y escribía y hacía los decorados de las mascaradas para el entretenimiento de la corte. Su poema a Federico lo muestra como gran conocedor de los principales pintores del norte de Italia, así como de los primitivos flamencos.

Se hizo cargo de soldados que podrían estar muertos o heridos, proporcionando, por ejemplo, dotes para sus hijas. A menudo se paseaba por las calles de Urbino desarmado y sin vigilancia, preguntando en tiendas y negocios sobre el bienestar de los ciudadanos. Sus intereses académicos fueron los clásicos, sobre todo la historia y la filosofía. Todos los logros de su personal y profesional fueron financiados a través de la guerra de mercenarios. Gracias a la dedicación al bienestar de sus soldados, sus hombres eran enormemente leales e, increíblemente, nunca perdió una guerra. Fue condecorado con casi todos los honores militares, incluso Eduardo IV de Inglaterra le hizo Caballero de la Muy Noble Orden de la Jarretera (aparece usando la Jarretera atada alrededor de su rodilla izquierda en un retrato de Pedro Berruguete).

Federico y su hijo Guidobaldo (Berruguete)

A Federico lo sucedió su hijo Guidobaldo da Montefeltro, quien se casó con Elisabetta Gonzaga, la brillante y educada hija de Federico I, señor de Mantua. Bajo su gobierno la corte se elevó como la más refinada y elegante entre las pequeñas cortes italianas en cuanto a su vida musical y artística. Urbino se convirtió en un punto de encuentro de la cultura dirigido y manejado por la duquesa y su cuñada, Maria Emilia Pia. Los invitados más frecuentes eran el poeta Pietro Bembo, Giuliano di Lorenzo de' Medici (uno de los hijos de Lorenzo "el Magnífico"), el escritor de comedias Cardenal Bibbiena, sus sobrinos Ottaviano y Frederigo Fregoso –el primero de los cuales fue Dux de Génova) y Cesare Gonzaga, primo tanto del conde Baldassare Castiglione como del duque. Anfitriones e invitados organizaban competiciones intelectuales que generaban una interesante y estimulante vida cultura, produciendo brillante actividad literaria.

Con la muerte de Guidobaldo en 1508, el ducado de Urbino pasó a través de Giovanna da Montefeltro a la familia papal de los Della Rovere, sobrinos de Guidobaldo.

En 1626, el Papa Urbano VIII incorporó definitivamente el ducado en los dominios del Papa, el don del último duque Della Rovere, en el retiro después del asesinato de su heredero, a ser regido por el arzobispo. Su gran biblioteca fue trasladada a Roma y agregada a la biblioteca del Vaticano en 1657. La historia posterior de Urbino es parte de la historia de los Estados Pontificios y, después de 1861, del Reino (más tarde la República) de Italia.

Elisabetta Gonzaga, Duquesa de Urbino

lunes, 31 de enero de 2011

Poder Borgia

Los Borgia (originalmente Borja) fueron una familia valenciana establecida en Játiva, España y posteriormente en Gandía, procedente de Borja (Aragón), muy influyente durante el Renacimiento. Su nombre original fue Borja (['bɔɾ·dʒa]), siendo un apellido en catalán, pero su grafía fue italianizada, siendo más conocidos como Borgia.

Blasón de Alejandro VI, el Papa Borgia


Han pasado a la historia como una familia cruel y deseosa de poder. Los personajes principales son Alfonso de Borja, Papa con el nombre de Calixto III, Rodrigo Borgia, que también fue Papa con el nombre de Alejandro VI, César Borgia y Lucrecia Borgia, estos dos últimos hijos de Rodrigo.

La llegada al papado de Rodrigo Borgia llevó a la familia a participar en una serie de intrigas y disputas entre los distintos pequeños estados en que estaba dividida Italia en esa época. Los Sforza, los Orsini, los Farnesio, fueron en algún momento, bien aliados, bien enemigos de los Borgia. Se especula que la idea de Rodrigo podría haber sido fundar un imperio terrenal, ampliando los Estados Pontificios a gran parte de la actual Italia y pasando a su dinastía los derechos, tanto sobre los territorios como sobre la jefatura de la Iglesia Católica, aunque esta hipótesis no esté realmente fundamentada.

El Papa Alejandro VI (Rodrigo Cardenal Borgia)


Los Borgia han pasado a la historia gracias a su inteligencia para salir de situaciones que parecían perdidas. A la muerte de Alejandro VI, en 1503 (probablemente envenenado por el que luego sería su sucesor en el trono de Roma), su hijo César (en quien se inspiró el florentino Nicolás de Maquiavelo para escribir "El príncipe") tuvo que huir de Roma y murió en Viana, Navarra, combatiendo junto a su cuñado Juan III de Albret, rey de Navarra. Por su parte, Lucrecia Borgia, en Ferrara, continuó la labor de su padre como mecenas.

La actividad de mecenazgo de los Borgia fue muy importante y alcanzó a artistas tan famosos como Miguel Ángel, Tiziano o el Bosco, que fueron protegidos en algún momento de su vida artística por los Borgia. A esta protección debemos algunas de sus obras más conocidas.



Frescos de los Apartamentos Borgia en el Palacio Apostólico Vaticano, Sala dei Misteri


Lucrezia y su leyenda

La familia de Lucrecia representó como ninguna las impopulares políticas del maquiavelismo y la corrupción sexual comúnmente asociadas a los papados renacentistas. No se conoce ningún retrato auténtico de Lucrezia, hija de Rodrigo, aunque una serie de pinturas, como el fresco de Pinturicchio o los retratos de Bartolommeo Veneto, se cree que la usaron de modelo. A menudo estas imágenes no son más que una parte del mito de Lucrecia.

Demasiado poco se conoce de ella para tener la certeza sobre la veracidad de las historias que le atribuyen una participación activa en los crímenes de su padre y de su hermano. Éstos con seguridad le concertaron una serie de casamientos con hombres importantes o poderosos de la época, siempre con las ambiciones políticas de la familia en mente. Lucrecia se desposó con Giovanni Sforza (Señor de Pesaro), con Alfonso de Aragón (Duque de Bisceglie), y con Alfonso d'Este (Duque de Ferrara). Los rumores sobre Alfonso de Aragón hablaban de que era un hijo ilegítimo del Rey de Nápoles y de que César Borgia pudo haberlo asesinado cuando su valor político empezó a eclipsarse.


Firma de “Lucretia de Borgia” en una carta a su cuñada Isabella Gonzaga (marzo de 1519)


Después de que Rodrigo fuera elegido papa, se inicia la fase de la vida de Lucrecia Borgia que más pábulo ha dado a su leyenda negra posterior.

Justo antes de la boda con su siguiente marido, Alfonso de Aragón, a los 17 años de edad, mientras estaba recluida en un convento, habría dado a luz a un niño, Giovanni, al que los historiadores llamaron “el infante romano”. Alejandro VI, en 1501, emitió dos bulas: en la primera reconoció al niño como hijo de César y en la segunda, que se mantuvo secreta durante años, lo reconoció como hijo de él mismo. Las bulas no mencionan a Lucrecia, aunque, al poco tiempo, Perotto dijo que el hijo era de él con la relación que había mantenido con Lucrecia. Al poco tiempo, en 1502, César, en apoyo de esta paternidad, nombró Duque de Camerino al niño. Camerino era una de las conquistas de César, de aquí que heredara este ducado el hijo mayor del Duque de Romagna. Sin embargo, al poco de la muerte de Alejandro VI, Giovanni fue a vivir con Lucrecia en Ferrara, donde se le reconoció como hermanastro.

Hasta aquí los hechos, mientras que las interpretaciones son mucho más variadas. La leyenda del incesto o incestos tanto con su hermano como con su padre, en gran medida surge de esta época, y como se observa nada se puede asegurar.


Lucrecia como Santa Catalina de Alejandría en un fresco de Pinturicchio en la Sala dei Santi de los Apartamentos Borgia en el Vaticano


En 1519 y tras el parto de su quinto hijo muere de fiebre puerperal a los 39 años, habiendo sido la digna esposa del Duque de Ferrara. Sus contemporáneos vieron en ella a una mujer culta, inteligente y bella, amante del arte, aunque utilizada por sus ambiciosos padre y hermano, en un medio adverso mucho más crítico con las mujeres que con los hombres, deduciéndose de todo ello que la mayor parte de la leyenda negra es falsa. Como todos los Borgia conservó a lo largo de toda su vida el uso del valenciano con sus familiares. Alfonso de Borja, el primer Borgia y futuro papa Calixto III, tío abuelo de Lucrecia, había nacido en la Torreta de Canals, cerca de Játiva, en 1378, y su padre Rodrigo en la misma Játiva, la noche de fin de año de 1431-1432.


Continuidad del linaje


La Casa de Gandía

El ducado de Gandía fue el feudo de la Casa de Gandía, que a su vez era la familia española cabeza del linaje valenciano de los Borja, que se trasladó a Roma. Alfonso de Borja se convirtió en el papa Calixto III. Rodrigo de Borja, sobrino de Calixto III, fue nombrado cardenal y sirvió a los intereses diplomáticos de Fernando el Católico. Como premio a sus servicios, don Fernando otorgó a Pedro Luis, hijo del cardenal, el título de primer duque de Gandía (1483). Heredó el título su hermano Juan (1488), jefe del Ejército pontificio al convertirse su padre en el papa Alejandro VI. El cuarto duque, Francisco de Borja (1511-1572), ingresó en la Compañía de Jesús y fue canonizado en 1671 como San Francisco de Borja. En 1748 los títulos y patrimonio de los Borja pasaron a la Casa de Benavente, que a su vez se unió a la de Osuna en 1771 por matrimonio.

La Casa Borbón - Busset

En 1507 muere César Borgia en Navarra, dejando como única heredera a su única hija Luisa (1500-1553), Duquesa de Valentino, fruto de su matrimonio con la hermana del Rey de Navarra, Carlota de Albret. La Duquesa Valentino, Luisa, casa con Felipe de Borbón, nieto del Obispo de Lieja, Luis. El hijo de Luisa y Felipe, Claudio, se convertirá en el primer Conde de Borbón-Busset. Tras la muerte de Enrique III de Francia sin sucesión comienza una batalla por la sucesión, con varios candidatos al trono de Francia: Enrique III de Navarra, el Cardenal Carlos de Borbón, César de Borbón-Busset (1565–1630). Este último era el pariente más cercano al fallecido Rey Enrique III, pero al considerarse de ascendencia ilegítima, por descender del Obispo de Lieja y del Papa Alejandro VI Borgia, finalmente es Enrique III de Navarra quien accede al trono de Francia, bajo el nombre de Enrique IV de Francia.

En la actualidad los Borbón Busset están representados, entre otras líneas, por Carlos Hugo de Borbón Parma (1930-) cabeza de la Dinastía Carlista, Duque de Parma e hijo de Magdalena de Borbón-Busset, Condesa de Ligneres y Javier de Borbón-Parma (1889-1977), Rey de España para los carlistas.




sábado, 15 de enero de 2011

Aldobrandini, Della Rovere, Torlonia

Los Aldobrandini

Los Aldobrandini fueron una familia noble originaria de Florencia que se expandió por toda Italia y especialmente por la región de las Marcas. La familia se enriqueció en el siglo XIV gracias al comercio internacional y a la actividad financiera que en aquella época desempeñaron en Florencia, una de las plazas activas de Europa.

Armas de los Aldobrandini (Papa Clemente VIII)


El mercader Benci Aldobrandini se casó con Madonna Giovanna degli Aldobrandini, nacida Altoviti, una mujer muy pía y dedicada a la beneficencia, lo que la hizo muy amada por parte del pueblo. Cuando murió la población le rindió grandes honores en olor de santidad. A ella está dedicada la plaza de la Madonna degli Aldobrandini de Florencia ("madonna" según el italiano antiguo, refiere a María, madre de Jesús).

Rápidamente la familia se dividió en varias ramas (Bellincioni, Lippo, y da Madonna), que se dispersaron a causa de las malas relaciones con la familia Médici, estableciéndose en las Marcas, Roma y otros lugares.

Olimpia, hija de Giorgio Aldobrandini (príncipe de Meldola, Sarsina y Rossano) y de Ippolita Ludovisi (sobrina del Papa Gregorio XV)


La casa fue célebre, sobre todo en el siglo XVI, porque muchos de sus miembros hicieron una brillante carrera tanto en el campo del derecho como del humanismo o en el campo eclesiástico. Silvestre Aldobrandini, abogado financiero y gobernador de Fano, y Lisa Donati fueron padres de los cardenales Giovanni e Ippolito, éste último subido al solio pontificio en 1592 con el nombre de Clemente VIII. Esta elección ensalzó el prestigio de la familia, aunque el papado de Clemente VIII fue controvertido por algunos hechos como las condenas de Beatrice Cenci (quizás para encamarar los bienes de los ricos Cenci) y de Giordano Bruno.

Estatua de Clemente VIIII (Ippolito Aldobrandini) en la Basilica di Santa Maria Maggiore


El Papa fue nepotista como su antecesores y enriqueció a sus familiares, concediendo la dignidad cardenalicia a varios de sus parientes: los sobrinos Pietro Aldobrandini y Cinzio Passero, a su sobrino-nieto Silvestro y a otros parientes pertenecientes a otras ramas de la familia como Gian Francesco y Bonifazio. Este pontífice arregló el matrimonio que vinculó los Aldobrandini con la familia romana de los Borghese (Olimpia contrajo matrimonio con Paolo Borghese). Asimismo, Margarita Aldobrandini fue casada con tan solo 11 años con Ranuccio I Farnesio, para mejorar las relaciones entre ambas familias, convirtiéndose así en duquesa de Parma.

Después de la muerte del papa, sin embargo, sus descendientes murieron y en pocos años la casa se quedó sin herederos. Muy severo fue el juicio de Antonio Muratori, que criticando la ejecución de Giordano Bruno, veía un signo de la justicia divina en la desaparición de la familia Aldobrandini:

« Morì Papa Clemente, sono morti i cinque nipoti che avevano altri due cardinali fra loro; mancarono tutti i maschi di quella casa e mancò finalmente con essi ogni successione ed insieme ogni grandezza del sangue lor proprio. »


Villa Aldobrandini en Frascati


El palazzo familiar y sus colecciones de obras de arte y mobiliario forman hoy la Galleria Doria Pamphilj. Las familias Doria, Pamphilj, Landi y Aldobrandini se han unido a través de matrimonios y sus descendientes utilizan el apellido simplificado Doria Pamphilj. En Florencia la familia se extinguió en 1861.

El nombre sobrevive hoy en una rama de la familia Borghese, descendiente del matrimonio entre Olimpia y Paolo Borghese del siglo XVII. Esta línea desciende de Don Camilo Borghese, Príncipe Aldobrandini (1816-1902), quien era hermano del Príncipe Borghese cabeza de familia. Olimpia Anna Aldobrandini ingresó por matrimonio en la familia de banqueros Rothschild.

Actualmente, esta familia principesca está representada por el Príncipe Camillo Aldobrandini (n. 1945), cuyo heredero es Don Clemente Aldobrandini (n. 1982).


La Princesa Olimpia Anna Aldobrandini y su esposo, David de Rothschild


Los Della Rovere

La histórica familia Della Rovere proviene de modestos comienzos en Savona, Liguria, hasta que salta a la fama a través del nepotismo y los matrimonios arreglados por dos ambiciosos papas Della Rovere: Francesco, que gobernó como Sixto IV (1471-1484) y su sobrino Giuliano, que fue el Papa Julio II (1503-1513). El primero es conocido por haber construido la Capilla Sixtina, que se llama así en su honor. La Basílica de San Pietro in Vincoli, en Roma, es la iglesia de la familia.


Armas de la familia Della Rovere en el Palazzo della Cancelleria


En 1508 los Della Rovere obtuvieron el ducado de Urbino y en 1513 la ciudad de Pesaro. La línea de los duques de Urbino terminó en 1626 cuando el Papa Urbano VIII incorporó Urbino a los dominios papales, un obsequio del último duque, Francesco Maria II, en retiro después de la muerte de su heredero, Francesco Ubaldo.

El Papa Julio II (fresco de Rafael)


Por su parte, Vittoria, última descendiente de la familia Della Rovere (era la única hija de Federico Ubaldo), se casó con Ferdinando II de Médici, Gran Duque de Toscana, a cuya familia fueron absorbidos los bienes, mientras el rico patrimonio en libros fue incorporado a la Biblioteca Apostólica Vaticana.Tuvieron dos hijos: Cosimo III, el monarca que reinó más tiempo en Toscana, y Francesco María, un príncipe de la Iglesia.

Francesco Maria, 1r Duque de Urbino


Los Duques de Urbino
  • Francesco Maria I (1490-1538)
  • Guidobaldo II (1514-1574)
  • Francisco María II (1549-1631)
  • Federico Ubaldo (1605-1623)
Los Torlonia

Los Príncipes Torlonia son una familia romana, cuya gran fortuna fue obtenida durante los siglos XVIII y XIX por su administración de las finanzas del Vaticano.

Armas Torlonia en Piazza Fiammetta


El primer influyente miembro de esta familia fue Marino Torlonia (1725-1785) un rico hombre de negocios y banquero. Su hijo, Giovanni, fue administrador de Finanzas del Vaticano y, en agradecimiento, el Papa Pío VI lo hizo duque de Bracciano y conde de Pisciarelli en el año 1794. En 1803 recibe los títulos de marqués de Romavecchia e Turrita y primer príncipe de Civitella Cesi (Princeps Romanus) por parte de Pío VII. En 1809 fue nombrado Patrizio Romano (con confirmación papal el 19 de enero de 1813) y duque de Poli e Guadagnolo en 1820. Él fue el constructor de Villa Torlonia en Via Nomentana, Roma, entre otras propiedades Torlonia: el Palazzo Torlonia en Via Condotti, cerca de Piazza Spagna, un palazzo en Via della Conciliazione, un palazzo en Via della Lungara (Trastevere), Villa Albani fuera de Porta Salaria y Villa Torlonia en Frascati.

Los célebres jardines de Villa Torlonia en Frascati


El título de Princeps Romanus pasó de Giovanni a su hijo Alessandro; éste lo legó a su sobrino-nieto Augusto (nieto de su hermano mayor, Giulio) y éste a su hermano Marino, quien lo sucedió como 4º príncipe de Civitella-Cesi en 1907. Marino casó con la rica americana Mary Elsie Moore y ambos fueron padres de Don Alessandro, 5º príncipe de Civitella-Cesi –quien casó con la Infanta Beatriz de Borbón, hija del rey Alfonso XIII de España- y de Donna Marina, esposa del tenista norteamericano Francis Shields.


El Príncipe Alessandro Torlonia y la Infanta Beatriz de Borbón el día de su boda en Roma (1935)


La familia Torlonia es una de las pocas familias aristocráticas italianas en haber sobrevivido a la reconstrucción de la Corte Papal en 1969 por el motu propio “Pontificalis Domus”. Hoy el único honor hereditario todavía en uso en el Vaticano es el de Príncipe Asistente al Trono Papal, rango que portan Don Alessandro Torlonia, Príncipe de Fucino, y Don Marcantonio Colonna, Príncipe y Duque de Paliano. Los Torlonia fueron premiados con este honor en 1958 en sucesión al príncipe Orsini, cuyos miembros habían sido Príncipes Asistentes desde 1735 hasta 1958.


La princesa Ines Theodoli y el príncipe Giovanni Torlonia en el palazzo de los duques Serra di Cassano (1960)


Los Príncipes de Civitella-Cesi

1º-Giovanni Torlonia (1755-1829)
2º-Alessandro Torlonia (1800-1886)
3º-Augusto Torlonia (1855-1926)
4º-Marino Torlonia (1861-1933)
5º-Alessandro Torlonia (1911-1986)
6º-Marco Torlonia (1937- )

Heredero aparente: Don Giovanni Torlonia di Civitella-Cesi (1962- )

lunes, 10 de enero de 2011

Los Colonna


Antigua familia patricia -una de las más antiguas documentadas de Roma-, los Colonna han sido una de los más poderosas e influyentes dinastías de Europa durante la Edad Media, a la que dieron algunos de los líderes más distinguidos. Uno de los lemas de la familia es Mole sua stat ("su grandeza truena").

Sus orígenes surgen tradicionalmente con la gens Iulia, que es una rama de la poderosa familia dei Teofilatti de Roma (o de los Condes de Tusculum). El primer miembro establecido de la dinastía descendiente de la gens Anicia fue el poderoso senador romano Teofilacto de Tusculum, Gloriosissimo Dux, miembro de los Optimates Romani, Judex Palatinus, Magister Militum, Sacri Palatii Vestararius. Fue Señor de Monterotondo, Poli, Anticoli Corrado, Guadagnolo, Rocca di Nitro, Rocca dei Sorci, Saracinesco, Segni, Valmontone, Alatri, Guarcino, Collepardo, Soriano, Paliano, Sora y Celano: algunas de estas propiedades siguen perteneciendo a los descendientes de Teofilacto.

La familia de los Condes de Tusculum generó cinco Papas diferentes y la hija de Teofilacto y su esposa Teodora fue la famosa Marozia, la más poderosa mujer de la época, que por codicia instauró en Roma el régimen llamado pornocracia, para someter a toda la península. Por dos décadas, gracias a su política, fue concubina de papas y mujer de monarcas, incluyendo Alberico, duque de Spoleto y Camerino, el marqués Guido de Toscana y el conde Hugo de Provenza, más tarde rey de Italia.

Papa Giovanni XII, nacido Ottaviano dei Conti di Tuscolo (937 – 964)


Es bien sabido el encuentro entre Napoleón y el príncipe Colonna sucedido en Roma, donde el emperador, intrigado por la historia de la familia (de la que se jactaba descender a través de su bisabuela), le preguntó el príncipe sobre la veracidad de la leyenda: él respondió, sonriendo, que así quería la tradición romana de 1800 años. Según una tradición no verificada, su nombre deriva de la columna de Trajano, en la que los Colonna habrían tenido su hogar ancestral. De hecho, su nombre proviene de una propiedad familiar: el castillo de Colonna, situado en la colinas de Albani, que la familia poseía desde principios del siglo XI.


Con el apellido Colonna, la familia cuenta con tres Papas Juan XII , Benedicto IX y Martín V y un grupo de 36 cardenales a partir de Giovanni Colonna, elegido en 1192, hasta Pietro Colonna Pamphili en 1766. Esta familia es notable por su enemistad hereditaria con los Orsini. Durante siglos, la salvaje rivalidad de estas dos familias magnates dominó la política de Roma y de su territorio y ensangrentó sus calles con terribles enfrentamientos armados (El conflicto fue detenido por bula papal en 1511; en 1571 los jefes de ambas familias casaron con sobrinas del papa Sixto V).


Papa Benedictus IX, nacido Teofilatto III dei Conti di Tuscolo (1012-1056)


El primer miembro prominente de la familia era Ugo Colonna, “Magno”, llamado así en honor de su tío el conde de Provenza, príncipe de Córcega, que a la cabeza de 2500 soldados conquistó la isla sustrayéndola a los moros en el 816 y fundando otras importantes ramas de la dinastía.

* Los Colonna Maggiori di Leca, rama a la que pertenecieron Don Juan De Mafiara di Leca Colonna de Sevilla (personaje conocido por todos como Don Juan) y Rodolfo di Leca, capitán general de los ejércitos de Vlad de Valaquia (Drakul).
* Los Colonna Della Rocca
* Los
Colonna Cristinacce
* Los Colonna Bozzi, a la que perteneció a Donna María Colonna Bozzi, bisabuela del emperador de los franceses, Napoleón Bonaparte.

Una tradición recuerda que los mismos Hohenzollern de Alemania afirman ser descendientes de un Colonna huido de Roma.



Puerta de Villa Colonna en las colinas del Quirinal


La familia, a mediados de siglo XIII, poseía en Roma el Mausoleo de Augusto y el Monte Citorio, mientras que fuera de Roma era propietaria de muchos castillos: Colonna, Palestrina, Zagarolo, Capranica, Pietraporzia. De esta época comenzó el poder de la familia, sobre todo porque algunos de sus miembros se convirtieron en cardenales: entre ellos Juan, cardenal de Santa Prisca en 1193 y cardenal obispo de Sabina en 1205, protector de San Francisco de Asís. Otro Juan fue cardenal de Santa Práxedes desde 1212 y, a partir este último, que apoyó a los gibelinos, comenzaron las hostilidades contra los Orsini, fervientes güelfos.


Las luchas continuaron con Ottone Colonna, senador de Roma (1279-1280) y con el hijo de este último, Pedro, también creado cardenal en 1288 por Nicolás IV. Un tercer Juan, sobrino del cardenal de Santa Práxedes, estudió en París, fue dominico, arzobispo de Messina (1255) y vicario de Roma (1262); acompañó, como legado al ejército de Luis IX en Egipto, donde, capturado por los sarracenos, fue puesto en libertad por ellos debido a su coraje.


Aludiendo a sus armas Ariosto escribió: "La gran colonna del nome romano" (“La gran columna del nombre romano”).
Tapiz con el escudo de armas de la familia en el palazzo romano


Bonifacio VIII y los Colonna

El incidente por el cual los Colonna se conocen unversalmente es el choque que, entre 1296 y 1303, los opuso al papa Bonifacio VIII. El intento por parte del Papa, nacido Benedetto Caetani, para hacer emerger a su propia familia dependía necesariamente de la adquisición de tierras y títulos en el territorio del bajo Lazio con el fin de crear un fuerte núcleo y cohesión de posesiones en torno a la ciudad de Anagni (lugar de origen de la familia). Los modos a veces violentos en los que el entonces cardenal Benedetto ejecutó estas adquisiciones le llevó a alienar a un gran número de familias de la aristocracia rural de la Campagna; en definitiva, los Caetani, en unos pocos años lograron emerger dramáticamente entre las familias del Lazio y constituir un elemento peligroso para las principales camarillas familiares, por supuesto, los Colonna, que hicieron de Palestrina el centro de su poder territorial.


El conflicto derivado en guerra termina en 1298 con la derrota de los Colonna, las familias separadas y la destrucción de gran parte de sus bienes. Los miembros de la familia, especialmente a los cardenales, huyen al ser objeto de caza el Papa.


Gran galería de arte del palazzo Colonna


El Papa Martín V

Con Martín V (Oddone Colonna), Papa desde 1417 a 1431 , que sucede a Gregorio XII, el poder temporal del papado vive un nuevo período de esplendor. A pesar de haber asistido al Concilio de Pisa (1409) y el de Constanza (1414 - 1418), apoyando la tesis de conciliación entre la Iglesia de Aviñón y la de Roma, después de su regreso a Roma en 1420, Martín V trabajó para la reconstrucción espiritual y moral de la autoridad papal, al negarse a la aplicación de los decretos conciliares que dañaban la autoridad papal. Después de varias negociaciones, logró curar el gran cisma, obteniendo la renuncia del antipapa Clemente VIII (1429).


Martín V se opuso a la tendencia autónoma de la nación francesa y demostró ser tolerante con los judíos, atenuando el acoso introducido contra ellos por su predecesor. Protegió y promovió ampliamente a los miembros de su familia que recuperaron sus feudos históricos de Palestrina, Zagarolo, Genazzano y Colonna y obtuvieron muchas propiedades en el sur de Italia (Amalfi, Salerno) y en el Lazio (Ardea, Nettuno, Astura, Frascati, Marino, Rocca di Papa, Capranica y Paliano), iniciando la práctica que se conoce como nepotismo. Murió en Roma en 1431, fue sucedido por Eugenio IV.


Otros Colonna ilustres

Lorenzo Onofrio Colonna, conde de Amalfi, era hermano de Martín V y casó con Sveva Caetani, descendiente de esa familia Caetani ya enemiga de los Colonna. De este matrimonio nacieron Próspero y Antonio, el primero cardenal en 1426 y el segundo príncipe de Salerno, enemigo del Papa Eugenio IV y de los Orsini. En el siglo XVI se distingue Marcantonio Colonna, hijo de Fabrizio, duque de Paliano, nombrado en 1570 el Capitán General de la flota pontificia contra los turcos. Al año siguiente, Marcantonio, nombrado lugarteniente de la Liga cristiana, contribuyó a formar una nueva armada contra los turcos, distinguiéndose por su valor e inteligencia en la Batalla de Lepanto (7 de octubre de 1571). En 1577 se convirtió en virrey de Felipe II de España en Sicilia, carrera en la cual se distinguió y ocupó hasta su muerte en 1584.


Los generales victoriosos de Lepanto (Juan de Austria, Marcantonio Colonna, Sebastiano Venier)



Otro personaje a recordar es Vittoria Colonna (1490 - 1547), célebre poetisa, esposa en 1509 con Fernando de Avalos, con quien vivió en el Castillo Aragonés de Ischia hasta la muerte de su marido en 1525. Un conflicto violento final, después de la mitad del siglo XVI, opuso al Papa Pablo IV Carafa a los Colonna, que fueron excomulgados y privados de sus dominios, en parte recuperados sucesivamente. Algunos feudos (Zagarolo, Colonna) pasaron a los Ludovisi, otros (Palestrina) a los Barberini. Los Colonna de más de un siglo habían adquirido nuevos intereses en Nápoles, donde ocupaban con frecuencia los cargos de Virrey o Gran Condestable, uniéndose así a España. Desde el siglo XVII en adelante cesaron las luchas con los Orsini y los Papas, los cuales confirmaron a la familia el título de "Príncipe Asistente al Solio Pontificio".


La familia Colonna se subdividió en varias ramas. Entre ellas, la rama de los Duques de Paliano, en existencia desde el siglo XV y de la que formaban parte: Marcantonio II de Paliano, Virrey de Sicilia (1535 - 1584), con quien el cargo de Gran Condestable del Reino de Nápoles se convirtió en hereditario; Próspero Colonna, almirante de la flota pontificia en Túnez (1573) y otros líderes que se hicieron valer en las armas (Marcantonio V) o la ciencia (Fabio Colonna) o como príncipes de la Iglesia.


La histórica morada de los Colonna en 1748


De Paliano derivó la rama de Stigliano (1700), con personajes que llegan a nuestros días como Fabrizio Colonna (1848 - 1923), Vice-Presidente de la Cámara de Diputados y Senador en 1889. En la rama de Zagarolo, que se extinguió en 1661, surgen otros nombres ilustres: Marcantonio, cardenal (1523 - 1597); Ascanio, cardenal (1555-1608); Pompeo, quien defendió Malta contra los turcos y combatió en Lepanto; Marzio, hijo de Pompeo, general del Papa Clemente VIII, que tuvo parte en la historia de Beatrice Cenci (1599), noble que se hizo célebre por ser la protagonista de un espeluznante juicio por asesinato en Roma.


La rama de Palestrina continuó a pesar de la venta del feudo a los Barberini (1630): Urbano VIII transfirió a Carbognano el título principesco. En la rama están Francesco Colonna (m. 1636) que combatió junto a Alejandro Farnese en Flandes; Giulio Cesare Colonna, Príncipe de Carbognano, que se casó con Cornelia Barberini, última descendiente de la familia. Desde entonces, la rama de Palestrina se llamó “Barberini Colonna di Sciarra”, extinguiéndose en línea masculina con Urbano Colonna, teniente piloto caído en combate en los cielos de Malta en 1942.


Donna Mirta Barberini-Colonna di Sciarra en San Vittorino (1957)


Dos ramas pasaron a Sicilia; una también conocida como Inveges para los hermanos Federico Colonna, apellidado Romano por su patria, y uno de los principales capitanes del emperador Federico II, rey de Sicilia, y Giovanni, Arzobispo de Messina (1255). Se destaca en esta primera línea Tomaso Colonna-Romano, de la cual partieron diferentes ramas: los barones di Cesarò (luego duques), los barones di Fiumedinisi (luego marqueses), los barones di San Calogero Godrano, los barones di Iancascio y Realturco y los príncipes de Lascari, los duques di Reitano, los barones del Biscotto, los barones de Francavilla Oliveto, etc. La rama de los Colonna Duques de Cesarò se encuentra entre los pares del Reino de Sicilia. Los continuadores de esta línea mantienen el apellido Colonna Romano en Roma y Palermo.


La otra rama de los Colonna llegó de Roma a la isla de Sicilia con Giovan Francesco Colonna Battista, precursor de lo que será la rama de Resuttano, desterrado del papa Eugenio IV, el sucesor de Martín V, en el siglo XV y aquí tomó por mujer a la hija de Tomaso Colonna-Romano, que llevó en dote el feudo de Favarotta. Surgen en esta línea Giovan Battista Romano y Ventimiglia: el Barón de Resuttano, hijo de Giovanni Forte (el Barón, maritalis nomine, de Resuttano) y Caterina Flodiola y Ventimiglia (Baronesa de Resuttano y heredera de su padre Barón Giovan Silvestro Flodiola, quien añadió a su propio apellido el de los Ventimiglia), III Barón del Ponte di Termini y de la Favarotta, paje del emperador Carlos V, que se hospedó en el castillo de Resuttano. Los continuadores de esta rama fueron reconocidos primos, mediante la aplicación de la ley, en 1659, del Príncipe de Paliano. La rama principal de esa línea cambió su nombre Romano Colonna por Romano Ventimiglia, para luego abandonar este último. Hoy residen en Palermo.

La Princesa Colonna, nacida Donna Maria Milagros dei Principi del Drago, en la gran galería del palazzo familiar (1953)


jueves, 6 de enero de 2011

Los Príncipes Ruspoli

Los Ruspoli son una antigua y noble familia italiana, cuyos orígenes se pueden rastrear a Florencia en el siglo XIII, con directa descendencia de los Marescotti de Bologna. En el siglo XVII los Ruspoli se mudaron a Roma cuando la última descendiente, Vittoria Ruspoli, Marquesa de Cerveteri, casó con Sforza Vicino Marescotti, Conde de Vignanello, descendiente de la familia Farnese tanto del lado paterno como del materno. Uno de los hijos de Vittoria toma el nombre Ruspoli y su escudo de armas para garantizar la continuidad de la Casa.

Existen trazas de Ruspolis en las lápidas de las iglesias de Ognisanti y de Santa María Novella en Florencia. Notarios, Gonfalonieros, Priores, Pretores, los Ruspoli ocupaban renombrados cargos públicos durante los siglos XII y XIII. Neri Ruspoli, jefe gibelino, perdió su casa florentina por habérsela quemado los güelfos en 1266. Güelfos y gibelinos eran las dos facciones que apoyaron en Alemania, respectivamente, a la Casa de Baviera y a la Casa de los Hohenstaufen de Suabia. La lucha entre ambas facciones tuvo lugar también en Italia desde la segunda mitad del siglo XII. Su contexto histórico era el conflicto secular entre el Pontificado y el Sacro Imperio Romano Germánico, los dos poderes universales que se disputaban el Dominium mundi.

Palazzo Orsini-Ruspoli di Cerveteri


Los güelfos sostenían una línea política de autonomía en contra de cualquier intromisión externa y en contra de los privilegios nobiliarios, apoyando a la Iglesia en contraposición al Imperio. Los gibelinos, por el contrario, se oponían al poder del pontífice afirmando la supremacía de la institución imperial. Muerto Enrique V y, con la elección a rey de Alemania de Federico I Hohenstaufen (llamado el Barbarroja) en 1152, la facción gibelina triunfó en el territorio imperial. Dado que Federico deseaba reafirmar en Italia la supremacía imperial que las comunidades habían sustraído al imperio con el apoyo del papado, bajo su reinado se verificó un desplazamiento de los términos güelfo y gibelino desde la zona alemana a la italiana, donde pasaron a denominar respectivamente a los partidarios del partido papal y a los defensores de la causa imperial. En Italia, por lo tanto, hubo ciudades como Florencia, Milán y Mantua que abrazaron la causa güelfa, mientras que otras como Forlí, Pisa, Siena y Lucca se unieron a la causa imperial.


El Castello Ruspoli en Vignanello

Con Bartolomeo Ruspoli la familia se alejó de los Gibelinos y se acercó al Estado Vaticano. Bartolomeo Ruspoli nace en Florencia en 1496, hijo de Lorenzo Ruspoli –compañero de Américo Vespucci- y Alessandra da Magguale. Allí inicia una relación de negocios con la familia Altoviti, influyentes banqueros y comerciantes. En 1529 se casa en Roma con María Ardinghelli, sobrina del cardenal Niccolò Ardinghelli, íntimo asociado de Alessandro Farnese, el futuro Pablo III. Los Ruspoli empiezan así a integrarse a los mecanismos de la Curia y la corte papal y los hijos e hijas de Bartolomeo se casan todos con miembros de la nobleza romana: Muti, Cavalieri y Floridi. En 1531 Bartolomeo Ruspoli es nombrado Solicitante de las cartas apostólicas por Clemente VII. En 1535 fue hecho Prior de Florencia.

Gradualmente, los Ruspoli han perdido su identidad como mercaderes y banqueros florentinos y comienzan a referirse exclusivamente como miembros de la nobleza de Roma.


El edificio principal de Nemi, localidad de la provincia de Roma, es el palazzo Ruspoli, quienes habían adquirido ese feudo en el siglo XVIII. El escudo de armas familiar parece promover la riqueza agricultural del área. La fachada del edificio tiene un puro diseño renacentista.


Los Marescotti-Ruspoli

Los orígenes de los Marescotti datan de Marius Scotus, nacido en Escocia en el siglo VIII. En el año 774 el papa Adrian I y Carlomagno se encuentran en Roma y Mario Scoto, lugarteniente del rey, estuvo presente en la bendición papal. Como la mayoría de los escoceses de la época era católico y al servicio de su rey se había convertido en defensor de la fe. Distinguido militar durante la mayoría de su vida, se instaló y contrajo matrimonio en Roma, donde le fue otorgado el honor de escoltar al Papa. Cuando en 799 León III fue asaltado y raptado por parte de los miembros de la nobleza, Scoto lo rescató y, a instancias de Carlomagno, lo devolvió a la Santa Sede. Al año siguiente fue investido Conde de Bagnocavallo en Romaña y fue autorizado a ornar su escudo familiar –que ya tenía el leopardo rampante de Escocia- con las tres flores de lis, símbolo de los reyes franceses.



Marius Scottus


La familia todavía conserva un retrato muy antiguo de un soldado con la siguiente inscripción en latín: "Marius de Calveis, Scotus, Carl Mag M Dux Familiam Marescotti Fundavit ANN D. DCCC" (Marius de Galloway, Escocés, comandante militar bajo Carlomagno, fundador de la familia Marescotti. AD 800).

En el siglo IX los Marescotti (nombre derivado de Mario Scoto) llevaban el título de condes de Bagnocavallo, vasto feudo ubicado entre los ríos Lamone y Savio. Carlomagno había recibido extensos territorios en el área de Bologna y más tarde, como era costumbre en la época, los había distribuido entre los veteranos de su ejército.


Armas Marescotti


La familia comienza entonces una carrera hacia la prominencia en la política, la milicia, el comercio. Ermes, Massimiliano y Oddo Marescotti fueron Cónsules de Orvieto, respectivamente en 1035, 1091 y 1099. Raniero Marescotti fue nombrado Cardenal por el Papa Lucio II en 1144. Marescotto, Cónsul de Bologna y Capitán general de Bologna en la guerra contra Imola en 1179. Guglielmo, Podestà di Siena en 1232, su hijo Corrado fue Canciller del Emperador Federico II en 1249.

El comandante Fabrizio Ruspoli, hijo de Bartolomeo y María Ardinghelli, se distinguió en la Batalla de Lepanto. Orazio Ruspoli, hermano de Fabrizio, fue un banquero exitoso, siendo entonces nombrado Magistrado de los colegios en 1557. Luego de Lepanto, Orazio inició el Banco Ruspoli en Siena, por lo que la familia se hizo muy rica. Lorenzo Ruspoli, primo de los anteriores, estaba en el comercio de la madera y se convirtió en un banquero exitoso en Florencia, luego fue nombrado Cónsul.


Ingreso al Palazzo Orazio Ruspoli en Via dei Banchi Vecchi, Roma (el escudo se compone de las armas Ruspoli a la siniestra y las de Orsini de’ Cavalieri a la diestra)


Vittoria Ruspoli, hija de Orazio y Felice Cavalieri, casó en 1617 con Sforza Vicino Marescotti, descendiente de la familia Farnese, por lo que había heredado sus feudos. Era Conde de Vignanello, Señor de Parrano, Noble de Roma y Patricio de Bologna, Magistrado de los Colegios de Bologna en 1632 y Conservador de Roma en 1654. El hermano de Vittoria, Bartolomeo Ruspoli Cavalieri, después de adquirir el feudo del Marqués de Cerveteri y en Roma el Palacio sobre el Ara Coeli, donó todo a los herederos de su hermana.

Galeazzo Marescotti, hijo de Sforza Vicino y Vittoria Ruspoli, fue nombrado Cardenal por el Papa Clemente X.


El primer Príncipe de Cerveteri

Francesco Maria Marescotti Ruspoli, primer hijo de Alessandro, nieto de Sforza Vicino y Vittoria dei Principi Ruspoli, nació en 1672 y en 1695 casó con Isabella Cesi Conti, sobrina del Papa Inocencio XIII. Para 1705 agregó a sus títulos el de Marqués de Cerveteri.

Príncipe Francesco Maria Marescotti Ruspoli


Francesco Maria apreciaba la poesía y la música. Fue el primer patron de la Academia de Arcadia y, cuando George Frederick Händel llegó a Roma, Ruspoli lo nombró su Kapellmeister. Händel compuso y representó varias de sus obras más renombradas en las residencias Ruspoli. Entre 1709 y 1716 fue sucedido como Kapellmeister por Antonio Caldara.

La gran cultura, munificencia y devoción piadosa de Francesco Maria hizo que el Cardenal Galeazzo Marescotti, su tío, quisiera persuadir al Papa para elevar el título del feudo de Cerveteri de Marquesado a Principado. Otras nobles familias romanas como los Aldobrandini, Boncompagni, Borghese y Odescalchi fueron hechas Príncipes por sus respectivos Papas. Los Ruspoli no tenían un Papa, por lo que era necesario hacer un gesto munificente y adquirir particulares méritos con la Santa Sede.

En 1707 el Cardenal Marescotti persuadió a su sobrino de armar un bergantín para donar a la Santa Sede. El moderno casco con amplias velas fue entregado en Civitavecchia. Händel compuso para la ocasión una coral de voces blancas con palabras de saludo al Papa Rey.


El Regimiento Ruspoli, al servicio de la Santa Sede


Pero esto no fue suficiente para elevar Cerveteri a Principado.

En 1708 Francesco Maria creó el Regimiento Ruspoli a sus propias expensas. Formado por cerca de mil hombres, el regimiento había gozado de algunas victorias menores, hasta que en 1709, en Ferrara, gracias a un superior armamento les fue posible expulsar a los austríacos hasta el norte del Po. Una gran victoria por la cual, el 3 de febrero de ese año, lleno de gratitud, el Papa Clemente XI elevó Cerveteri a Principado.

En 1721, Benedicto XIII confirió a Francesco Maria el título de Princeps Romanus, a él y sus descendientes ad infinitum, para que su familia pudiera conservar el prestigio de sus ancestros.

En el siglo XX destacó Alessandro “Dado” Ruspoli, 9º Príncipe de Cerveteri (1924-2005), aristócrata excéntrico, actor ocasional y playboy, de quien se dijo que inspiró a Federico Fellini para hacer su famosa película La Dolce Vita.

El Príncipe Dado Ruspoli y la actriz británica Mara Lane en los Alpes italianos (1955)


Su padre, el 8º Príncipe de Cerveteri, peleó en ambas guerras mundiales y al final de su vida fue poeta. Su madre, Claudia dei Conti Matarazzo, era heredera de una de las más grandes fortunas de Brasil. “Dado” fue conocido por su extravagante estilo de vida durante los ’50 y ’60, contando entre sus amistades a Brigitte Bardot, Salvador Dalí, Truman Capote y Roman Polanski. Uno de los hijos de su relación con la actriz norteamericana Debra Berger, Bartolomeo dei Principi Ruspoli, casó con Aileen Getty, hija del magnate John Paul Getty II.

Hoy, la familia principesca está representada por S.E. el Príncipe Francesco Ruspoli, Príncipe de Cerveteri (n. 1967), hijo de “Dado” Ruspoli y de su segunda esposa Nancy de Girard de Charbonnières. Su heredero es su hermano menor, Don Théodore Alexandre dei Principi Ruspoli (hijo del tercer matrimonio de su padre con Theresa Patricia Genet).


Donna Domitilla Ruspoli (esposa de Sforza Marescotto dei Principi Ruspoli) en la galería del Palazzo Ruspoli en Roma, 1960.


jueves, 15 de julio de 2010

Los títulos del Papa

El Papa, además de Obispo de Roma, Arzobispo Metropolitano de la Provincia Romana y Primado de Italia, rangos supremos de la Iglesia Católica Romana, es Soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano. Pero, en un nivel estrictamente religioso, ostenta de manera oficial los siguientes títulos:
  • Vicario de Cristo
  • Sucesor del Príncipe de los Apóstoles
  • Pontífice Máximo de la Iglesia Universal
  • Siervo de los Siervos de Dios

Y recibe el tratamiento de Su Santidad.



Home page de la página web vaticana el día de la elección del nuevo papa, hoy reinante


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Vicario de Cristo (a partir del latín Vicarius Christi), o Vicario de Dios como título equivalente, es un término utilizado de diferentes maneras, con diferentes connotaciones teológicas a lo largo de la historia. Un vicario es un sirviente que está en el lugar del soberano real en algunos asuntos administrativos de su reino, títulos equivalentes comprenden el "representante "o "supervisor".
El título se emplea actualmente en el Catolicismo para referirse a los obispos y más específicamente al Obispo de Roma.

Historia y diversos usos

Durante el historia del Cristianismo, el título de Vicario de Cristo fue utilizada de diferentes maneras, con implicaciones teológicas, pastorales u otras.


Espléndida representación de un Vicario de Cristo: Ioannes Paulus Secundus


El primer registro del concepto del Vicario de Cristo se menciona en la Epístola a los Magnesios de San Ignacio, Obispo de Antioquía, un alumno de San Juan, probablemente al mando del Pedro, con un sentido pastoral, escrito entre los años 88 y 107 d.C. "su obispo preside en el lugar de Dios (...)". Aunque Ignacio no utilizó explícitamente el término Vicario de Cristo, establece claramente el concepto. Actualmente, el Catecismo de la Iglesia Católica enseña que todos los obispos son vicarios de Cristo.


El segundo uso registrado de “Vicario de Cristo” se encuentra en las epístolas de Tertuliano en el siglo III, con una inclinación teológica diferentes para referirse al Espíritu Santo, es decir, como Cristo no está físicamente haciendo milagros en la Iglesia, el Espíritu Santo actúa como su Vicario en su nombre, realizando milagros y previniendo los errores de la Iglesia. Pero este es el único uso bíblico del término de esta manera. Se desconoce si este término se utilizaba ampliamente en la Iglesia primitiva, o si era una observación personal teológica de Tertuliano.

El tercer uso del término Vicario de Cristo aparece en el siglo V, en un sínodo de los obispos para referirse al Papa Gelasio I. Las connotaciones teológicas del título tienen un gran sentido pastoral, evocando las palabras de Cristo al Apóstol Pedro, considerado como el primer Papa católico en Juan 21:16-17, "Apacienta mis corderos... Apacienta mis ovejas", por lo que Cristo hizo a Pedro su vicario y pastor con la responsabilidad de apacentar su rebaño (es decir, la Iglesia) en su propio lugar.



Inocencio III recibe a San Francisco de Asís


Sin embargo, el uso del título para referirse a los Papas en la Iglesia primitiva era inestable , y varias versiones del uso de Vicario fueron utilizados por el Papa, como "Vicario de Pedro" , indicando que eran los sucesores de San Pedro , "Vicario del Príncipe de los Apóstoles" o "Vicario de la Sede Apostólica", entre otras variantes. Este título es utilizado por el Misal Romano en sus oraciones para un papa muerto y el juramento de fidelidad a San Bonifacio a Gregorio II. El nombramiento de Vicario de Cristo para los Papas se convirtió en el uso regular desde el siglo XIII, debido a las reformas empleadas por el Papa Inocencio III, a menudo llamado Inocencio por este título y su prerrogativa de nombrar obispos. En la edición 2009 del Anuario Pontificio, el "Vicario de Jesucristo" es el tercer título oficial de los Papas.

Otro uso del título, con un significado diferente, apareció en las Iglesias Orientales, en uso entre los siglos V y VI. El término se utilizaba para referirse al emperador bizantino, mostrando el ápice de cesaropapismo. Aunque el emperador no decidía la doctrina -que era responsabilidad de los obispos-, su función era mantener el culto propio de Dios y la espiritualidad de sus súbditos y preservar la ortodoxia, por lo que actuaba como Vicario de Cristo sobre las cuestiones de carácter y de administración de su imperio.


Aparición de la Cruz al Emperador Constantino de Bizancio

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El Pontifex Maximus (del latín, "el mayor fabricante de puentes") era el sumo sacerdote de la Colegio de Pontífices (Collegium Pontificum) en la antigua Roma. Esta era la posición más importante en la antigua religión romana, abierto sólo a patricios hasta el 254 a.C., cuando el primer plebeyo ocupó este puesto. Un oficio claramente religioso bajo la primera República Romana, poco a poco se politizó hasta que, a partir de Augusto, fue subsumido en el oficio imperial. Su último uso en relación con los emperadores es en las inscripciones de Graciano (que reinó de 375 a 383) quien, sin embargo, decidió omitir más tarde las palabras pontifex maximus de su título.

La palabra pontifex, más adelante se convirtió en un término utilizado para los obispos cristianos, incluido el Obispo de Roma y el título de Pontifex Maximus fue aplicado en el Iglesia Católica Romana al Papa como su obispo principal. No está incluido en los títulos oficiales del Papa, pero aparece en los edificios, monumentos y monedas de los papas del Renacimiento y los tiempos modernos.


San Pío V

Uso del título en la Iglesia Católica

En los círculos católicos, el montanista Tertuliano aplicó con furia el término al Papa Calixto I, con quien estaba en desacuerdo sobre la relajación de éste sobre la disciplina penitencial de la Iglesia (que permitía a adúlteros arrepentidos y disolutos volver al seno de la Iglesia, bajo su autoridad Petrina). No está claro si la palabra Pontífice era de uso común por el cristianismo de principios del siglo III, como lo fue después, para denotar un obispo. El uso de Tertuliano es inusual puesto que la mayor parte de los términos técnicos del paganismo romano se evitaron en el vocabulario de latín cristiano a favor de neologismos o palabras griegas.

Los últimos vestigios de los emperadores siendo al mismo tiempo pontífices se encuentran en las inscripciones de Valentiniano, Valente y Graciano. Desde Teodosio I (379-395), los emperadores ya no aparecen con la dignidad de pontífice, pero el título fue aplicado más tarde al obispo cristiano de Roma. En 382, el Emperador Graciano, a instancias de Aurelio Ambrosio, eliminó el Altar de la Victoria del Foro, retiró las subvenciones estatales que financiaban muchas actividades paganas y renunció formalmente el título de Pontifex Maximus.


San Dámaso


Se dice que el Papa Dámaso I fue el primer obispo de Roma en asumir el título. Otras fuentes dicen que el uso de tales títulos por los obispos, entre ellos el obispo de Roma, vino más tarde. El título de pontifex sigue siendo tanto para el obispo de Roma como para otros obispos. En el edicto De fide catholica del emperador Teodosio (380), promulgado en Tesalónica y publicado en Constantinopla para todo el imperio, con el cual establece la cristiandad católica como la religión oficial del imperio, se refirió a Dámaso como pontífice y a Pedro Obispo de Alejandría.

La Enciclopedia Británica dice que el Papa León I (440-461) asumió el título Pontifex Maximus, mientras que otras fuentes dicen Gregorio I (590-604) fue el primer Papa en emplearlo en un sentido formal, o, por el contrario, el Papa Siricio (384-399). El Diccionario Oxford de la Iglesia Cristiana dice que fue en el siglo XV (cuando el Renacimiento despertó un nuevo interés en la antigua Roma) cuando Pontifex Maximus se convirtió en un título de honor regular para los Papas.


Aunque el título en cuestión fue utilizado durante algunos siglos en las inscripciones referentes a los papas, nunca ha sido incluido en la lista oficial de títulos papales publicado en el Anuario Pontificio, el cual incluye el de "Supremo Pontífice de la Iglesia entera"(en latín, Universalis Ecclesiae Summus Pontifex) como el cuarto título oficial, siendo el primero "Obispo de Roma".


Los términos pontifex maximus y summus pontifex fueron utilizados durante siglos no sólo por el Obispo de Roma, sino también por otros obispos. Eran, sin duda, originalmente empleados en relación con el sumo sacerdote judío, cuyo lugar los obispos cristianos consideraban como cada uno en su propia diócesis, pero desde el siglo XI parecen aplicarse sólo al Papa. El título romano de Pontifex Maximus era usado en inscripciones en griego y la literatura de la época como ἀρχιερεύς (literalmente,"sumo sacerdote") o por una traducción más literal y en orden de palabras como ἀρχιερεὺς μέγιστος (literalmente, "el mayor sumo sacerdote"). El término "ἀρχιερεύς" aparece en el Septuagésimo texto del Antiguo Testamento y se utiliza en el Nuevo Testamento para referirse al sumo sacerdote judío.

El título de Pontifex Maximus, que ahora se aplica al Papa aunque no estuviera incluido en su lista oficial de títulos, tiene por tanto una historia muy antigua. El único título sólo aplicado al Papa que tiene una larga historia documentada es la palabra "Papa" en sí misma (en griego, " πάππας "), que se encuentra ya en la época de Homero. Este título tampoco está incluido en la lista oficial, pero se utiliza en los documentos oficiales (como los encabezados de encíclicas y documentos similares) mucho más frecuentemente que el título de Pontifex Maximus, el cual es utilizado en la práctica poco más que en las inscripciones de los edificios.


Puerta al Vaticano con la inscripción: Benedictus XVI Pont[ifex] Max[imus] Anno Domini MMV Pont[ificatus] I ("Benedict XVI, Supremo Pontífice, en el Año de Nuestro Señor 2005, en el primer año de su pontificado").


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Servus Servorum Dei es una frase latina que significa Siervo de los Siervos de Dios. La frase es uno de los títulos del Papa y se utiliza para referirse a él en el comienzo de las Bulas papales.

San Gregorio I (Papa desde 590 hasta 604) fue el primero en usar este título para referirse a sí mismo como Papa. La adopción del título se deriva de una disputa con el Arzobispo de Constantinopla Juan quien adoptó el título de "Patriarca Ecuménico": el título humilde "siervo de los siervos de Dios" compensaba los reclamos de poder y eminencia de los demás contra el obispo de Roma (el Papa). Algunos de los sucesores de Gregorio Papa usaron la frase de vez en cuando durante algunos siglos, pero lo hicieron regularmente sólo desde el siglo IX. A veces, algunos gobernantes civiles también lo utilizaban, pero después del siglo XII llegó a ser utilizado exclusivamente por el Papa.


San Gregorio I

A partir del Concilio Vaticano II los Papas han utilizado el concepto de Servus Servorum Dei para hacer su oficio más simple y menos real. El Papa Pablo VI dejó de usar la Tiara papal y ninguno de sus sucesores la ha llevado. Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI prescindieron de una coronación, optando por una forma más simple de instalación (o inauguración). En lugar de recibir la Tiara papal, los tres pontífices electos recibieron el pallium durante la ceremonia de su instalación. Además, el real "Nosotros" fue dispensado del habla y la escritura y en su lugar el singular "Yo" ha sido utilizado por los sucesores de Pablo VI, excepto en Latín, un idioma en el que, como en griego antiguo, el más impersonal "nosotros" tiene el efecto contrario al del real “nosotros”. En su Motu Proprio Summorum Pontificum, Benedicto XVI utiliza el real "nosotros".

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Su Santidad es el tratamiento oficial debido a los líderes de ciertos grupos religiosos. En la Iglesia Ortodoxa, la Iglesia Ortodoxa Copta de Alejandría y la Iglesia Católica Romana (así como las Iglesias Orientales Católicas), el tratamiento se utiliza cuando, respectivamente, se refiere al Patriarca de Alejandría y al Papa de Roma. También se utiliza en referencia a otros varios otros patriarcas cristianos, como el de Constantinopla.

En Budismo Tibetano, el Dalai Lama también es tratado de la misma manera en inglés, al igual que otros líderes budistas como Sakya Trizin, el Patriarca de Sakyapa.


La Cátedra de San Pedro en la Basílica vaticana, símbolo del magisterio del Sumo Pontífice

Uso

En el Cristianismo, el tratamiento deriva de la palabra latina sanctitas. Era utilizado originalmente para todos obispos pero, desde el siglo VII, fue utilizado solo para Papas, patriarcas y algunos gobernantes seculares. Desde el siglo XIV se restringió su uso a una pequeña minoría de patriarcas cristianos, en particular el Patriarca de Alejandría, el Papa de Roma y el Patriarca de Moscú. En la secta Dawoodi Bohra de la rama Ismailí de Shia Islam, el título es llevado por Mohammed Burhanuddin Syedna. Es propiamente el tratamiento superlativo, tomando precedencia ante todos los demás tratamientos.

El título se utiliza oficialmente en la diplomacia internacional y en contextos formales sin tener en cuenta sus orígenes doctrinales, filosóficos y teológicos.




Bendición apostólica de Su Santidad Juan Pablo II


En español y en italiano, el tratamiento directo y en tercera persona suenan de la misma manera (Su Santidad y Sua Santitá); en cambio, en inglés tercera persona es His Holiness (H.H.) y el tratamiento directo es Your Holiness.

Actuales líderes cristianos que llevan el tratamiento de Su Santidad:


· Benedicto XVI, Papa de Roma (1927- )
· Ecuménico Bartolomé I, Arzobispo y Patriarca de Constantinopla (1940- )
· Teodoro II, Patriarca de la Iglesia Griega Ortodoxa de Alejandría (1954- )
· Patriarca Kiril I de Moscú, Patriarca de Moscú y Todas las Rusias (1946- )
· Shenouda III, Papa de la Iglesia Ortodoxa Copta de Alejandría (1923- )
· Ignacio Zakka I Iwas, Patriarca Siriano Ortodoxo de Antioquía (1933- )
· Karekin II, Catholicos de todos los Armenios (1951- )
· Maxim de Bulgaria, Patriarca de la Iglesia Ortodoxa de Bulgaria y Patriarca Metropolitano de Sofía (1914- )



Su Santidad El Patriarca de Moscú