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domingo, 18 de marzo de 2012

Apertura del Parlamento

La monarquía parlamentaria es una de las formas de gobierno en la que el Rey ejerce la función de jefe de Estado bajo el control del poder legislativo (Parlamento) y del poder ejecutivo (Gobierno), es decir, el rey reina pero no gobierna (expresión debida al historiador y político francés Adolphe Thiers). Las normas y decisiones emanadas del Parlamento regulan no sólo el funcionamiento del Estado sino también la actuación y funciones del propio rey.




El Palacio de Westminster, sede del Parlamento británico, bajo la nieve.




En la mayoría de las monarquías parlamentarias actuales la autonomía y poderes del monarca están muy limitados y recortados, pudiendo el Parlamento en cualquier momento tomar decisiones que obliguen a su cumplimiento por parte del Rey. En este tipo de sistema político el monarca sanciona las leyes y decretos que le son presentados para firmar por parte del Gobierno y Parlamento.



Suele ser habitual en una monarquía parlamentaria que el monarca disfrute de privilegios en función de su papel como máximo representante del país y Jefe del Estado. Estos privilegios suelen referirse no sólo al mantenimiento económico de la familia real y su seguridad, sino también a cuestiones de inmunidad jurídica, etcétera, que por afectar a uno de los principales órganos de representación del Estado, suelen venir regulados por una Constitución o una norma similar de carácter fundamental en Derecho.







Los Reyes de Suecia y sus hijos a su llegada al Riksdag de Estocolmo para la apertura de una nueva sesión parlamentaria (septiembre de 2008). Por una costumbre no escrita, las damas de la familia real visten de negro y se tocan con sombreros o tocados a tono.




Ceremonia de apertura



Las ceremonias de apertura del Parlamento, en que se marca el inicio de una nueva sesión parlamentaria, se realizan en varios países, siendo la más conocida la que se celebra en Gran Bretaña, en el Palacio londinense de Westminster. Similares ceremonias se llevan a cabo en otros reinos de la Commonwealth como Canadá, Nueva Zelanda y Australia. El Gobernador General, o en el caso de los estados de Australia y provincias de Canadá, el Gobernador o el Vicegobernador, por lo general son quienes ofrecen el Discurso del Trono. En determinadas ocasiones –muy raras-, la reina abre estos Parlamentos y entrega su propio discurso durante su visita. En Canadá, esto se hizo dos veces: el 14 de octubre de 1957 y el 18 de octubre de 1977.


En India, el Presidente abre el Parlamento con un procedimiento similar al Discurso de la Corona. Este es también el caso de repúblicas de la Commonwealth con una presidencia no ejecutiva, tales como Malta, Isla Mauricio y Singapur. En Holanda la apertura se llama Prinsjesdag y se lleva a cabo el tercer martes de septiembre. En Suecia, una ceremonia similar a la británica se llevó a cabo hasta 1974, cuando la constitución fue cambiada. La antigua apertura en Suecia era llamada Riksdagens högtidliga öppnande ("La solemne apertura del Riksdag") y era, como la británica, lleno de simbolismo. Después de la abolición de esta costumbre, la apertura actual se realiza en el Riksdag, pero en presencia del monarca y su familia. Sigue siendo el Rey quien abre oficialmente el Parlamento. Luego da un discurso seguido por la declaración de gobierno del Primer Ministro.


Apertura del Riksdag, Estocolmo, 1897




En algunos países con sistemas presidenciales o similares en los que las funciones de jefe de Estado y jefe de gobierno se fusionan, el discurso anual del presidente ejecutivo de la rama legislativa está impregnado de una parte del peso ceremonial de la apertura oficial parlamentaria. El más conocido ejemplo es el Discurso del Estado de la Unión en los Estados Unidos. Otro ejemplo es el Discurso del Estado de la Nación en las Filipinas, una antigua dependencia americana. Sin embargo, estos discursos difieren de una apertura oficial en al menos dos aspectos: en realidad no abren la sesión legislativa y son entregados por el jefe del Ejecutivo en su propio nombre.



Reino Unido


En el Reino Unido, la Apertura Oficial del Parlamento se lleva a cabo en la Cámara de los Lores, por lo general en noviembre o diciembre o, en un año de elección general, cuando el nuevo Parlamento se reúne en asamblea por primera vez. En 1974, cuando dos se celebraron elecciones generales, hubo dos aperturas oficiales.



El Parlamento británico en pleno durante una ceremonia de apertura



El soberano actual, la Reina Isabel II, ha abierto todas las sesiones del Parlamento de Westminster desde su ascensión, excepto en 1959 y 1963, cuando estaba embarazada del Príncipe Andrés y el Príncipe Eduardo, respectivamente. Estas dos sesiones fueron abiertas por Lords Commissioners, encabezados por Geoffrey Fisher, el Arzobispo de Canterbury, con el poder de Su Majestad. El Lord Canciller leyó el discurso de la reina en ambas ocasiones.


La Apertura del Parlamento británico es una brillante ceremonia, cargada de significado simbólico para el gobierno del Reino Unido. En un solo lugar se reúnen los miembros de las tres ramas del gobierno, de los cuales el monarca es el jefe nominal en cada caso: la Corona en el Parlamento (Su Majestad, junto con la Cámara de los Comunes y la Cámara de los Lores), constituye el poder legislativo; los Ministros de Su Majestad (que son miembros de una u otra Cámara) constituyen el ejecutivo; los Jueces de Su Majestad, aunque no sean miembros de cualquiera de las Cámaras, son convocados para asistir y representar a la judicatura. Por lo tanto, la apertura del Parlamento demuestra el gobierno del Reino Unido pero también la separación de poderes.






La Reina y el Duque de Edimburgo en la primer apertura del Parlamento de su reinado (1952)



El ritual histórico comienza antes de que la Reina salga de su residencia, momento en que la Corona retiene a un miembro de la Cámara de los Comunes en el Palacio de Buckingham como un rehén ceremonial. Esto es para garantizar la seguridad de la soberana cuando ella entra en un Parlamento posiblemente hostil. El rehén es liberado con el retorno seguro de la Reina. Esta tradición proviene de la época de Carlos I, quien tuvo una relación conflictiva con el Parlamento y finalmente fue decapitado en 1649 al final de una guerra civil entre la monarquía y el Parlamento. En 1642 Carlos I irrumpió en la Cámara de los Comunes, en un intento fallido de arrestar a cinco de sus miembros por traición. Desde entonces, ningún monarca británico ha sido autorizado a entrar en la Cámara de los Comunes, por lo que la apertura se lleva a cabo en la Cámara de los Lores.

Antes de la llegada del soberano la Corona del Estado Imperial se lleva al Palacio de Westminster en su propia Carroza Oficial. Desde la Victoria Tower, la Corona es pasada por el Bargemaster de la Reina a la Contraloría de la oficina del Lord Chambelán. A continuación, es trasladada, junto con la Gran Espada del Estado y la Cap of Maintenance, para ser mostrada en la Galería Real.





La Corona del Estado Imperial es trasladada a la Galería Real



La Reina llega al Palacio de Westminster en un carruaje tirado por caballos, ingresando por la Entrada del Soberano bajo la Torre Victoria. Tradicionalmente, miembros de las fuerzas armadas delinean la ruta de la procesión desde el Palacio de Buckingham al palacio de Westminster. El Estandarte Real es izado para reemplazar la Bandera de la Unión en la Entrada del Soberano y se mantiene allí mientras ella está asistiendo a la ceremonia. Después que se reviste con la Parliament Robe (una capa de armiño y una cola de terciopelo carmesí) y se pone la Corona Imperial del Estado en la Robing Chamber, la reina ingresa a través de la Galería Real hacia la Cámara de los Lores. Por lo general va acompañada por el Duque de Edimburgo, e inmediatamente precedida por el Lord Great Chamberlain, el Earl Marshal, el Líder de la Cámara de los Lores portando la Cap of Maintenance sobre una barra blanca y un par del reino llevando la Gran Espada del Estado. Una vez en el trono, la soberana se dirige a la Cámara diciendo: My Lords, pray be seated ("Milores, ruego os sentéis").


Autorizado por la monarca, el Lord Great Chamberlain levanta su bastón para dar una señal al Gentleman Usher of the Black Rod (Ujier de la Vara Negra), encargado de convocar a la Cámara de los Comunes y que ha estado esperando en el vestíbulo de los Comunes. El Black Rod da la vuelta y, bajo la escolta del Doorkeeper of the House of Lords (Guardián de la Cámara de los Lores) y un inspector de policía (que ordena “Quitaos el sombrero, extraños" a todas las personas a lo largo del camino), se acerca a las puertas de la Cámara de los Comunes. Éstas se le cierran en la cara a su aproximación -simbolizando la independencia de los Comunes y su derecho a debatir sin la presencia del Representante de la Reina-. A continuación, golpea tres veces con su bastón (la Vara Negra) y es admitido a continuación. En la barra, el Black Rod se inclina ante el Presidente antes de proceder a la dispatch box y emitir la orden del monarca de que los Comunes asistan, de acuerdo a la siguiente fórmula:



"Sr. Presidente, La Reina manda esta honorable Cámara asistir a Su Majestad inmediatamente en la Cámara de los Pares".




Sir George Mills, Black Rod en 1970, llama a los miembros de la Cámara de los Comunes a escuchar el Discurso de la Reina.



El Presidente procede a asistir a la citación a su vez. El Sargento de Armas recoge la maza ceremonial y, con el Presidente y el Black Rod, lleva a los miembros de la Cámara de los Comunes, caminando de dos en dos, hacia la Cámara de los Lores. Por costumbre, los miembros van a ritmo de paseo, discutiendo y bromeando, en lugar de proceder formalmente. El Primer Ministro y el Líder de la Oposición por lo general caminan lado a lado, encabezando las dos líneas de diputados. Los Comunes llegan entonces a la barra de la Cámara de los Lores (ninguna persona que no sea miembro de la Cámara Alta puede pasar espontáneamente a la barra cuando se encuentra en sesión; una regla similar se aplica a los Comunes), donde se inclinan ante la Reina y permanecen allí.


La Reina lee un discurso preparado, conocido como el " Discurso de la Corona"o el "Discurso de la Reina", destacando la agenda de su gobierno para el año siguiente. El discurso no está escrito por ella, sino más bien por el Consejo de Ministros y refleja la agenda legislativa para los que buscan el acuerdo de ambas Cámaras. Tradicionalmente se ha escrito sobre un pergamino de piel de cabra y presentado a Su Majestad por el Lord Canciller, quien luego, en lugar de dar la espalda a Su Majestad, camina hacia atrás por las gradas del trono sin tropezar. Durante la apertura del Parlamento en 2010, sin embargo, el Lord Canciller Kenneth Clarke dio la espalda a la Reina; también restauró la peluca usada antiguamente por el Lord Canciller.






El Discurso de la Reina fue transmitido por primera vez por televisión en 1966



Todo el discurso está dirigido a "Milores y Miembros de la Cámara de los Comunes", con una excepción importante en la que Su Majestad dice específicamente: "Miembros de la Cámara de los Comunes, las estimaciones para los servicios públicos se colocarán delante de ustedes", ya que el Presupuesto está constitucionalmente reservado a los Comunes.


La Reina llega a la conclusión del discurso diciendo: "My Lords and Members of the House of Commons, I pray that the blessing of Almighty God may rest upon your counsels" ("Milores y Miembros de la Cámara de los Comunes, rezo para que la bendición de Dios Todopoderoso habite en vuestros consejos"). Entonces, los Comunes se inclinan de nuevo y vuelven a su Cámara.

Tradicionalmente, los miembros de ambas Cámaras del Parlamento escuchan el discurso de la Reina con respeto, no aplauden ni desaprueban los contenidos del discurso antes de ser debatido en cada Cámara. Este silencio, no obstante, se rompió en 1998, cuando la reina anunció el plan del Gobierno para abolir el derecho de los pares hereditarios a sentarse en la Cámara de los Lores. Unos pocos miembros del Partido Laborista de la Cámara de los Comunes gritaron "yes" y "hear hear" (“oigan, oigan”), lo que llevó a varios de los Lores a gritar "no" y "shame" (“vergüenza”). La reina siguió pronunciando su discurso sin pausa, haciendo caso omiso de la intervención. La conducta de aquellos que interrumpieron el discurso fue muy criticada en ese momento.



60 años después: la Reina y el Duque de Edimburgo en la última apertura del Parlamento (2011)



Países Bajos


El Prinsjesdag (Día del Príncipe) es el día en que el monarca reinante de los Países Bajos se dirige a una sesión conjunta del Senado holandés y la Cámara de Representantes en el Ridderzaal o Sala de los Caballeros en La Haya. El Discurso de la Corona (en holandés: Troonrede) establece las principales características de la política del gobierno para la próxima sesión parlamentaria. La ocasión es prescripta por la Constitución, el artículo 65 de la cual establece: Una declaración de la política a seguir por el Gobierno se dará por o en nombre del Rey ante una sesión conjunta de las dos Cámaras de los Estados Generales que se celebrará cada año en el tercer Martes de Septiembre o en la fecha que se fije por Ley del Parlamento.

En el siglo XVIII, Prinsjesdag era uno de los días festivos más populares del país y originalmente se utilizaba para celebrar el cumpleaños del Príncipe Guillermo V, el 8 de marzo. Entre 1780 y 1797 -conocida como la era Patriota - el día era utilizado para demostraciones de lealtad a la Casa de Orange, que es probablemente la razón por la que el nombre actual fue elegido en el siglo XIX para la apertura ceremonial del parlamento.


La Ridderzaal en plena sesión del Parlamento



Históricamente, la Constitución ha establecido que la apertura del Parlamento debería tener lugar en una fecha fija. Se llevó a cabo originalmente en el primer lunes de noviembre durante la primera mitad del siglo XIX y luego el tercer lunes de octubre, pero cuando una revisión constitucional presentó los presupuestos anuales en 1848, se necesitaba más tiempo para debatir el presupuesto, por lo que la fecha se adelantó un mes. Lunes se consideró inadecuado, porque muchos parlamentarios de distintas partes del país tenía que salir de sus casas el domingo para llegar a La Haya en el tiempo, por lo que una revisión de 1887 se trasladó al martes.

A lo largo de los años 1815 a 1904, el discurso de la Corona se dio en el salón de actos de la Cámara de Representantes, pero se trasladó de nuevo a la Sala de los Caballeros después de una profunda restauración del edificio a principios del siglo XX.

La pompa y la circunstancia siguen siendo una parte muy importante del día.






La Carroza Dorada se dirige por las calles de La Haya hacia el Binnenhof



La primera parte de Prinsjesdag es el Discurso de la Corona en la asamblea de los Estados-Generales. Alrededor de las 12:30, los miembros del Senado y la Cámara de Representantes entran en la Ridderzaal y se sientan enfrente y a la izquierda y derecha del trono. Los ministros y secretarios de Estado se sientan a la izquierda. Detrás de ellos están los lugares de los miembros del Consejo de Estado, el más alto órgano consultivo del gobierno. Todos se sientan en la enceinte, una zona delimitada por barreras de madera simbolizando que el jefe de Estado está en la conferencia con el Parlamento.


Fuera de la enceinte están los asientos para otros Altos Consejos de Estado, antiguos funcionarios civiles, altos oficiales de las fuerzas armadas, altos mandos del poder judicial, el Comisario de la Reina de la provincia de Holanda Meridional, el alcalde de La Haya y los invitados especiales.


La Reina Beatriz desciende de la Carroza Dorada a las puertas de la Ridderzaal.



Al filo de la 1, la Reina, normalmente acompañada por otros miembros de la familia real, deja el Palacio Noordeinde hacia el Binnenhof en la Carroza Dorada, precedida por dignatarios de la corte y con una escolta militar. Fuera del palacio destacan un regimiento de guardia de honor y una banda militar. Cuando la Reina llega a la Binnenhof, una banda arranca con el Wilhelmus (himno nacional). La soberana y sus acompañantes de la familia real –generalmente el Príncipe y la Princesa de Orange- saludan el estandarte del Real Cuerpo de Infantería de Marina de los Países Bajos (el regimiento más antiguo de las fuerzas armadas holandesas) y suben los escalones de la Ridderzaal, sobre los que cuelga un dosel.


El presidente del Senado preside la reunión conjunta. Poco después de las 1, abre la reunión y luego nombra a un número de ujieres de entre los miembros de las dos Cámaras para escoltar a la Reina y su séquito. En esta ocasión, los hombres miembros del Parlamento llevan en su mayoría vestimenta formal, mientras que las mujeres parlamentarias tratan de superarse unas a otras con extravagantes sombreros.




Los tradicionales sombreros usados por la Reina Beatriz durante la ceremonia.



Los ujieres reciben a la Reina y los miembros de la familia real en la entrada a la Ridderzaal. El presidente de la sesión conjunta anuncia entonces la llegada del jefe de Estado: una señal para que todos los presentes se pongan de pie. La Reina entonces procede al trono, desde donde pronuncia su Discurso de la Corona. En su calidad de cabeza (formal) del Gobierno, anuncia los planes para el nuevo año parlamentario, un discurso no escrito por la reina, sino por el Primer Ministro y el gabinete.


Cuando el discurso finaliza, el presidente del Senado proclama "Lang Leve de Koningin!" ("¡Larga Vida a la Reina!"), que es contestada por todos los presentes con "Hoera! Hoera! Hoera!" Esto pone fin a la sesión conjunta de las dos cámaras. Los ujieres escoltan a la reina y los miembros de la familia real a la puerta. El presidente cierra la sesión.






La Carroza Dorada de la Reina abandona el Binnenhof



Cuando la reina sale del Ridderzaal, la escolta de honor una vez más se forma en el Binnenhof y la procesión regresa al Palacio Noordeinde, donde tradicionalmente la familia real saluda a la multitud desde el balcón.




miércoles, 13 de enero de 2010

Casa de Nassau


La Casa de Nassau es una dinastía originaria de Alemania pero diversificada a través de Europa. Se llamó así a partir del señorío asociado al castillo de Nassau, localizado en lo que hoy es Nassau, Palatinado del Rin, Alemania, y que pertenecía a los condes de Laurenburg, quienes adquirieron posesiones en la margen derecha del Rin. Los señores de Nassau tenían originalmente el título de Condes de Nassau, entonces elevados al rango de príncipes como Condes principescos. Hacia el fin del Sacro Imperio Romano se proclamaron a sí mismos como Duques.

Todos los soberanos de Holanda desde 1890 y los Grandes Duques de Luxemburgo desde 1912 descienden en línea femenina de la Casa de Nassau. De acuerdo a la tradición germana, el nombre familiar pasa a través de las generaciones sólo en línea masculina de sucesión. La Casa estaría, desde esta perspectiva, extinta. Sin embargo, la costumbre aristocrática holandesa (y la luxemburguesa, que se basa en la anterior) difiere de la germana, por lo que no la considera extinta.

Orígenes

El Conde Dudo-Henry de Laurenburg (ca. 1060 - ca. 1123) es considerado el fundador de la Casa de Nassau. El Castillo Laurenburg, ubicado cerca de Nassau sobre el Lahn, era el sitio de su señorío. Su familia probablemente descendía de los Señores de Lipporn. En 1159, el Castillo de Nassau se convirtió en la residencia principal de la familia y la Casa pasó a llamarse de la misma manera.

Los Condes de Laurenburg y Nassau expandieron su autoridad bajo los hermanos Roberto I (1123-1154) y Arnoldo I de Laurenburg (1123-1148). Roberto fue la primera persona en autodenominarse Conde de Nassau, pero el título no fue confirmado hasta 1159, cinco años después de su muerte. El hijo de éste, Walram I (1154-1198) fue la primera persona en recibir el título oficial de Conde de Nassau.


Castillo de Nassau, Rheinland-Pfalz, Alemania


  • Condes de Laurenburg (ca. 1093-1159)
  • Condes de Nassau (1159-1255)

En 1255, los hijos de Enrique II, Walram II y Otón I, dividieron las posesiones Nassau. Los descendientes del primero pasaron a ser conocidos como la Línea Walram, importantes en el Condado de Nassau y el Gran Ducado de Luxemburgo. Los descendientes del segundo forman la Línea Otona, que heredarían partes de Nassau, Francia y los Países Bajos y surgiría la Casa Orange-Nassau. Ambas líneas se dividirían asimismo durante las próximas centurias. En 1783, los jefes de varias ramas de la Casa de Nassau sellaron un Pacto de Familia (Erbverein) para regular la futura sucesión en sus propiedades.

La línea Walram (1255-1912)

1) Condes de Nassau (1255-1344)

2) Condes de Nassau-Weilburg (1344-1688)

El Conde Walram II comenzó el Condado de Nassau-Weilburg, que existió hasta 1816. La Línea Walram recibió el señorío de Merenberg en 1328 y Saarbrücken (por matrimonio) en 1353.

· Condes Principescos de Nassau-Weilburg (1688-1816)

En 1816 Weilburg se fusionó al Ducado de Nassau

· Duques de Nassau (1816-1866)

En 1866, Prusia anexó el Ducado de Nassau desde que el duque había sido un aliado de Austria en la Segunda Guerra Austro-Prusiana. En 1890, el duque Adolfo se convertiría en Gran Duque Adolfo de Luxemburgo.

· Grandes Duques de Luxemburgo (1890-Presente)


Marie-Adélaïde, Gran Duquesa de Luxemburgo (1894-1924)

3) Condes de Nassau-Wiesbaden-Idstein (1344-1775)

4) Condes de Nassau-Saarbrücken (1429-1799)

5) Condes de Nassau-Usingen (1659-1816)


La Línea Otona (1255-1739)

1) Condes de Nassau-Dillenburg (1303-1739)

2) Condes Nassau-Hadamar (1303-1711)

  • Nassau-Siegen (1606-1734)

La rama de Nassau-Siegen fue una línea colateral de la Casa de Nassau que gobernó en Siegen. El primer Conde de Nassau en Siegen fue Henry de Nassau-Siegen, hijo mayor del Conde Otón I de Nassau. Su hijo, Otón II de Nassau, gobernó también en Dillenburg.

En 1606 la Casa fue separada de la Casa de Nassau-Dillenburg. Luego que la línea principal de la Casa se extinguiera en 1734, el emperador Carlos VI transfirió el condado a la Casa de Orange-Nassau.

3) Condes y Príncipes de Nassau-Siegen (1606-1734)

4) Condes y Príncipes de Nassau-Dietz (1606-1702)


Johan Maurits, Príncipe de Nassau-Siegen (1604-1679)


  • Orange-Nassau

La Casa de Orange-Nassau surge de la línea Otona. La segunda persona fue Hendrik I, quien ofreció sus servicios al Duque de Borgoña y casó con una aristócrata holandesa, heredera de tierras en los Países Bajos –con la baronía de Breda como núcleo de esas posesiones-.

La importancia de los Nassau creció a lo largo de los siglos XV y XVI. Hendrik III de Nassau-Breda fue nombrado estatúder de Holanda, Zelanda y Utrecht por Carlos V, Sacro Emperador Romano, a comienzos del siglo XVI. Enrique fue sucedido por su hijo, René de Châlon-Orange en 1538, quien fue, como su nombre completo establecía, Príncipe de Orange. Cuando René murió prematuramente en el campo de batalla en 1544, sus posesiones pasaron a su primo, Guillermo I de Orange, también Conde de Katzenelnbogen, Vianden, Dietz, Buren y Leerdam y Señor de IJsselstein.


Willem II, Príncipe de Orange-Nassau y su esposa Mary Stuart (1647)


A partir de entonces entre los miembros de la familia se llamaban a sí mismos Orange-Nassau. Desde 1689, Guillermo III de Orange-Nassau fue Rey de Inglaterra, Escocia e Irlanda. Luego de la reorganización post-napoleónica de Europa, el jefe de la Casa de Orange-Nassau, Guillermo VI, Príncipe de Fulda y Conde de Corvey, Weingarte y Dortmund, obtuvo el título de Rey de los Países Bajos.

5) Príncipes de Orange

· Casa de Orange-Nassau (1544-1702)
· Casa de Orange-Nassau-Dietz (1702-1815)

6) Reyes de los Países Bajos

· Casa de Orange-Nassau-Dietz (1815-1948)


De acuerdo al derecho alemán, la Casa de Orange-Nassau (-Dietz) se extingue con la muerte de Guillermina (1962), lo contrario al derecho holandés, que continúa la línea hasta la actualidad, con la reina Beatriz, nieta de la anterior, ocupando el trono de los Países Bajos.


La Reina Guillermina (1942)

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Abdicaciones

En el siglo XX europeo, en el que han reinado 67 soberanos, sólo once escogieron, por diferentes circunstancias, el derecho real de abdicar, esto es, transmitir, en vida, trono y corona a sus herederos. Monarcas de fuera de Europa que también recurrieron a la abdicación fueron: Prajadhipok, Rey de Siam (1893-1941), en 1935; Faruk de Egipto (1920-1965), en 1952; Talal de Jordania (1909-1972) también en 1952; Saud, Rey de Arabia Saudí (1902-1969) en 1964 y Omar Ali Saifuddin, Sultán de Brunei (1914-1986), quien en 1967 abdicara en su hijo mayor, Muda Hassanal Bolkiah, actualmente reinante.


El primer exilio. A finales de 1918, con el curso de la guerra claramente a favor de los Aliados, el ejército búlgaro fue derrotado en la frontera de Grecia, tras lo cual el zar Fernando I abdicó el 3 de octubre de 1918 en su hijo Boris III. Bulgaria se rindió a los aliados y tuvo que ceder los territorios conquistados durante la guerra. Después de su abdicación, Fernando se retiró a sus posesiones familiares en Coburgo, Alemania. Había conseguido conservar gran parte de su patrimonio personal como para vivir acomodadamente. Consideró que su exilio era uno de los reveses de gobernar. Al contrario que el Kaiser alemán, Fernando I fue capaz de sacrificarse para que la monarquía búlgara sobreviviera. Aceptó transmitir el trono a su hijo. No se mostró dolido por el exilio y pasó la mayor parte del resto de su vida dedicado al arte, la jardinería, los viajes y la historia natural.


Los que más abdicaron. El segundo soberano en abdicar durante el siglo XX fue un soberano de Luxemburgo. La Gran Duquesa María Adelaida (1912-1919) cedió el trono en favor de su hermana Carlota, casada con el príncipe Félix de Borbón Parma. Durante su reinado, el país fue invadido por Hitler, en 1940, y la Gran Duquesa tuvo que exiliarse hasta 1944. El 12 de noviembre de 1964 y después de 45 años de reinado abdica en su hijo, el príncipe Juan, casado, desde el 9 de abril de 1953 con Josefina Carlota, hermana del actual rey Alberto de los belgas e hija del rey Leopoldo III que, también, abdicaría, como veremos más adelante.

Partida y regreso. Constantino I (1868-1923) fue el segundo soberano griego de la dinastía Glücksburg. Tuvo que enfrentarse a la Primera Guerra Mundial en la que quería mantener la neutralidad, mientras que el primer ministro Eleuterios Venizelos deseaba unirse a la Triple Entente. Los aliados afirmaron que a pesar de su neutralidad, Grecia tomó partido por los alemanes, lo que provocó la fragmentación del gobierno: uno provisional en Tesalónica dirigido por el primer ministro, que declaró la guerra a Alemania y Bulgaria; otro en Atenas en el que ejercía el poder el rey Constantino. El 12 de junio de 1917 y cansado de las presiones de las Potencias Aliadas, Constantino I abdicó en favor de su segundo hijo, Alejandro, ya que el primogénito se fue junto a él al exilio, en este periodo Venizelos se hizo cargo del gobierno oficialmente al ganar las elecciones y envió a las tropas a Bulgaria. Alejandro tan sólo vivió tres años, así tras un plebiscito al pueblo griego Constantino volvió. Esta vez no duró mucho y tuvo que abdicar por segunda vez en 1922 tras una desastrosa derrota contra los turcos. En esta ocasión fue sucedido por su hijo mayor Jorge II. Constantino I pasó el resto de su vida exiliado en Italia.

Por amor. El 10 de diciembre de 1936, ante los micrófonos de la BBC y en una dramática alocución, el rey Eduardo VIII de Inglaterra comunicaba al pueblo británico su decisión de abdicar por no poder compartir el trono con la mujer que amaba. El soberano llevaba pocos meses de reinado cuando comenzaron a plantearse graves problemas constitucionales. Hacía ya varios años que mantenía una relación amorosa con Wallis Simpson, una norteamericana de 40 años, dos veces divorciada. La relación fue creciendo en intensidad hasta el punto de anunciar su propósito de casarse con ella. A pesar de las continuas presiones para que renunciase a la mujer que amaba, el rey se mantuvo firme pero abdicó de todos sus derechos sobre la corona en su hermano. Eduardo VIII se convirtió en el primer rey que abdicaba en Gran Bretaña desde que lo hiciese Ricardo II en 1339.

Renuncia por presión. Carlos II (1893 – 1953) hijo de Fernando I y María de Sajonia-Coburgo-Gotha fue el primer monarca rumano nacido en Rumania, ya que los tres anteriores nacieron en el extranjero. En 1921 casó con Helena de Grecia, hija del rey Constantino I y de este matrimonio nació un único hijo, Miguel, pero la unión fracasó, y Carlos II renunció a sus derechos dinásticos. En 1930 logró apoderarse del trono. Su gobierno, en el que su amante Elena Lupescu tuvo un papel decisivo, fue represivo y corrupto. En 1940 los legionarios se sublevan. Triunfante en las provincias, fracasa en la capital, pero desencadena grandes manifestaciones. El rey se ve obligado a acudir al general Antonescu que, aunque crítico con el monarca, es el único que puede asegurarle el control del ejército, necesario para mantenerse en poder. Antonescu le concede su apoyo a la vez que exige su abdicación. El 6 de septiembre de 1940 el rey cede y parte al exilio junto a su amante en un tren cargado de objetos de valor. Su hijo es nombrado sucesor como Miguel I.

La presión del pueblo. Los reveses de la Segunda Guerra condujeron al rey de Italia Víctor Manuel III (1869 - 1947) a la abdicación. Se había mantenido como Jefe del Estado con funciones representativas, sin mostrar reserva alguna con los crímenes del fascismo. Cuando se comprobó que la victoria de los aliados sería segura y los líderes fascistas depusieron al Duce, Víctor Manuel puso a Italia en el bando de los aliados en 1943 y acabó con el régimen de Benito Mussolini. La pérdida de prestigio de la monarquía provocó que, en el referéndum celebrado el 2 de junio de 1946, los italianos optaran mayoritariamente por la república, aunque el resultado de la consulta fuera sospechoso de fraude. Consciente del rechazo que provocaba entre la población italiana, Víctor Manuel III trató de salvaguardar la continuidad de la Casa de Saboya abdicando, el 9 de mayo de 1946, a favor de su hijo y heredero Humberto II, que había asumido las funciones de jefe del Estado desde 1944 como "lugarteniente del Reino de Italia". Tras su abdicación, Víctor Manuel de Saboya partió al exilio.



Las reinas holandesas. Fue el 30 de abril de 1938 cuando Juliana de Holanda, que acababa de cumplir 71 años, abandonaba el trono que había ocupado durante 32, en una sencilla ceremonia celebrada en el Palacio Real de Dam, el mismo lugar en que, en 1948, lo había hecho su madre, la reina Guillermina. Juliana no sólo renunció al trono sino, también, al precioso título de reina madre para ser llamada, únicamente, princesa de los Países Bajos. Ese día, dos horas después, tendría lugar, en la Nueva Iglesia de Amsterdam, la ceremonia de proclamación de la princesa Beatriz como Reina de los Países Bajos.



Sin perdón. El octavo soberano en acogerse a este derecho durante el siglo XX fue Leopoldo III, rey de los Belgas, casado con la princesa sueca Astrid (1905-1935), fallecida en un accidente de coche que conducía su esposo. El país se conmovió profundamente con la muerte de una de las reinas más amadas por el pueblo belga. De aquel matrimonio nacieron tres hijos: Balduino, Josefina Carlota y Alberto. La invasión de las tropas alemanas convirtió a Leopoldo en prisionero. Al terminar la guerra, fue acusado de haber sido demasiado condescendiente con los invasores. No era cierto. Lo que el pueblo belga no le perdonaba es que, durante el cautiverio, contrajera matrimonio con la joven Liliana de Rethy. Un plebiscito decidió, con un 58%, el regreso del rey que, con su familia, se había refugiado en Suiza cuando las tropas de Hitler abandonaron Bélgica ante el avance de los aliados. Pero, las revueltas y manifestaciones en su contra, le obligaron a abdicar, en 1951, en su hijo Balduino, que no había cumplido todavía los 21 años.


El último. En octubre del 2000 el Gran Duque Juan hizo lo que su madre, su tía y su cuñado: abdicar. Entonces el príncipe Enrique y su esposa María Teresa, en la Cámara de los Diputados, participaron de la Ceremonia de Juramento del nuevo Soberano luxemburgués. Enrique era el primero de los 10 príncipes herederos de aquel momento (los demás eran Felipe de España, Carlos de Inglaterra, Federico de Dinamarca, Haakon Magnus de Noruega, Victoria de Suecia, Guillermo de los Países Bajos, Felipe de Bélgica, Alois de Liechtenstein y Alberto de Mónaco) en subir al trono. El nuevo soberano está ligado por su abuela materna, la reina Astrid, a la realeza de Suecia, Dinamarca y Noruega; por su abuelo paterno –un Borbón Parma-, al rey de España; por su ascendencia del último duque de Nassau con la familia real holandesa y por la rama de los Sajonia-Coburgo-Gotha con los Windsor del Reino Unido.

Esta es la lista de los soberanos que abdicaron durante el siglo XX:

  • Fernando I, Zar de los Búlgaros (Octubre 3, 1918)

  • Marie-Adélaïde, Gran Duquesa de Luxemburgo (Enero 14, 1919)

  • Constantino I, Rey de los Helenos (Septiembre 27, 1922)

  • Edward VIII, Rey de Gran Bretaña e Irlanda (Diciembre 11, 1936)

  • Carol II, Rey de Rumania (Septiembre 6, 1940)

  • Víctor Emanuel III, Rey de Italia (Mayo 9, 1946)

  • Guillermina, Reina de los Países Bajos (Septiembre 4, 1948)

  • Leopoldo III, Rey de los Belgas (Julio 16, 1951)

  • Charlotte, Gran Duquesa de Luxemburgo (Noviembre 12, 1964)

  • Juliana, Reina de los Países Bajos (Abril 30, 1980)

  • Jean, Gran Duque de Luxemburgo (Octubre 7, 2000)

viernes, 21 de agosto de 2009

Pirámide nobiliaria: Conde


Conde es uno de los títulos nobiliarios europeos más altos conferidos por un monarca, se encuentra por debajo de marqués y por encima de vizconde. Este reconocimiento suele llevar aparejado un determinado tratamiento asociado al mismo, pero actualmente no concede ningún tipo de privilegio, como antaño que recibían tierras o excepciones de impuestos, entre otras gracias. La mujer que es la esposa del conde o que ostenta el título es conocida como condesa. El territorio sobre el que los condes ejercían su jurisdicción era llamado Condado, aunque actualmente es simplemente honorífico, solo un título con o sin nombre de dominio asociado.

Louis-René Alexandre de Gramont, Comte de Gramont (1883-1963)

La palabra pasa al inglés count a partir del francés comte, la cual proviene del latín comes –en su acusativo comitem-, que significa “compañero”, más tarde “acompañante del emperador” del Bajo Imperio Romano, quienes tenían un cargo político-administrativo con funciones militares, sobre todo en la defensa de las fronteras. El equivalente británico es "earl "(cuya esposa también es countess, por carecer de un término anglosajón), a menudo usado como título de cortesía para el hijo mayor de un duque. Nombres alternativos para el rango condal en la estructura noble son usados en otros países, como “Hakushaku” durante la era imperial japonesa. Asimismo, "jarl" es la forma escandinava de un título que significa “jefe tribal”, refiriendo especialmente al gobierno de un territorio bajo la égida del rey. En Escandinavia, el término se convirtió en obsoleto durante la Edad Media, siendo reemplazado por “duque” (hertig/hertug); en la antigua Inglaterra, el término continental count era más similar a duque, mientras que en Escocia se asimilaba al concepto de “mormaer”.

En el Reino Unido se aplican reglas estrictas, a menudo un futuro heredero tenía un título de cortesía de menor rango. En Italia, por el contrario, todos los hijos de determinados condes eran condes (contini). En Suecia todos los vástagos de las familias condales introducidas antes de 1809 eran llamados conde o condesa. En familias introducidas después de 1809 solo el cabeza de familia es llamado conde, el resto tenía un estatus similar a barón y era llamado Señor y Señora (antes que el uso de los títulos fuera abolido).



Vice-Almirante Frederick Spencer, 4º Earl Spencer (1798-1857)


Inglaterra


En el siglo XIII, los condes tenían un rango social justo debajo del rey y los príncipes, pero no necesariamente eran más ricos o poderosos que otros nobles. La única forma de convertirse en un conde era heredar el título o casarse con alguien de esa condición –aunque el rey se reservaba el derecho de impedir la transferencia del título-. En el siglo XIV crear un nuevo conde incluía una especial ceremonia pública donde el rey personalmente posaba una espada sobre los hombros del beneficiado, enfatizando el hecho que los derechos de éste provenían de él.

Los condes ingleses, en orden de precedencia, son: Warrington, Bute, Bradford, Chesterfield, Cork, Derby, Norfolk, Pembroke, Shrewsbury, Spencer, Strathmore, Warwick y Holland.

Un earl recibe el título de “Conde de X” cuando se origina de un territorio o “Conde X” cuando proviene de un apellido. En ambos casos, es referido como Lord X y su esposa como Lady X. Una condesa por propio derecho también usa Lady X pero su esposo no tiene un título (a menos que tuviera uno por propio derecho). El hijo mayor de un conde, aunque no es por sí mismo un par, puede usar un título de cortesía, usualmente el más alto de los títulos menores de su padre (si lo tuviera).



Edward George Villiers Stanley, 17º Earl of Derby (1865-1948)

Noruega y Suecia


En la Noruega medieval, el título de jarl era el más alto rango debajo del propio rey. Era el único junto al monarca que tenía el derecho a un gran séquito armado. Usualmente no había más que un jarl al mismo tiempo, a veces ninguno. El título se usaba para uno de dos propósitos: designar a un gobernante de facto en casos donde el rey estaba enfermo y aplacar a un pretendiente al trono sin darle el título de rey.


En 1237, jarl Skule Bårdsson obtuvo el título de duque (hertug). Esta fue la primera vez que este nuevo título era usado en Noruega y significaba que jarl había dejado de ser el rango más alto. De esta manera se introdujeron los nuevos títulos nobiliarios desde la Europa continental, que fueron a reemplazar los antiguos títulos nórdicos.

Los francos


Desde Luis VII de Francia, la más alta precedencia entre los vasallos (Príncipes-obispos y nobleza secular) de la corona francesa correspondía a quienes portaban el exclusivo rango de Par; los primeros tres de las originales doce anciennes pairies eran ducales, los siguientes tres eran condales: Beauvais, Châlons, Noyon, Toulouse, Flandres y Champagne.



Charles III de Borbón-Montpensier, Duque de Borbón, Conde de Montpensier (1490-1527)

Los condados posteriores (y ducados o baronías) fueron elevados a la nobleza, pero mayormente como “infantados” (para miembros de la casa real) o para extranjeros. Después del siglo XVI los nuevos nobles eran usualmente ducados y los condados medievales perecieron o pasaron a ser portados por príncipes reales: Angoulême (más tarde Duques), Anjou (más tarde Duques), Auvergne, Bar (más tarde Duques), Blois, Boulogne, Foix, Montpensier, Poitiers y Saint Germain.


Alemania


En los reinos germanos, el título Graf combinaba la palabra para jurisdicción o dominio que el noble mantenía como feudo y la jurisdicción conferida o heredada, como Markgraf (margrave), Landgraf (‘landgrave’), Freigraf (‘conde libre’), Burgraf (‘Burgrave’, donde burg significa castillo), Pfalzgraf (conde palatino), Raugraf (Raugrave, originalmente un único título) y Waldgraf (‘waldgrave’, donde wald significa un gran bosque).



Otto Eduard Leopold von Bismarck, Graf von Bismarck-Schönhausen (1815-1898)

En Italia

El título de Conte es muy prolífico en la península y los condes modernos ocupan en la sociedad rural la posición comparable al Squire inglés, miembro de la pequeña nobleza rural. En el siglo XI, conti como Savoia o Apulia eran virtualmente señores soberanos de amplios territorios. Incluso aparentes títulos de bajo rango, como Vizconde, describirían poderosos dinastas, como la familia Visconti gobernando la ciudad de Milán. El título esencial de un feudatario era signore, bajo el modelo francés de seigneur, usado con el nombre del feudo.

Para el siglo XIV, conte y el título imperial de barone eran virtualmente sinónimos, pero algunos títulos de conde podían ser heredados por el hijo mayor de un conde. Otros hermanos menores podían ser distinguidos como “X dei conti di Y”. Si no había miembro masculino que heredara el título y el conde tenía una hija, podía heredarlo: por ejemplo la Condesa Luisa Gazelli di Rossana e di Sebastiano, madre de la actual reina de Bélgica (Paola Ruffo di Calabria).



La Contessa Giulia Tempestini (1854)


El Papado y el Reino de las Dos Sicilias podían nombrar condes palatinos sin particular feudo territorial. Hasta 1812 en algunas regiones el comprador de tierras designadas “feudales” era ennoblecido convirtiéndose en conte. Esta práctica cesó con la formal abolición del feudalismo en la Italia de principios del siglo XIX, último de los estados papales. Conde es uno de los títulos conferidos por el Papa como soberano temporal y el titular es conocido como Conde romano. El título de Conde Palatino del Palacio de Letrán puede ser vitalicio o hereditario y ha sido otorgado por Papas y Sacros Emperadores Romanos desde la Edad Media, frecuentemente hasta el siglo XIV.

Los Países Bajos


Los condados significativos de la Bélgica actual son Flanders (Vlaanderen en Holanda), Hainaut, Namur (más tarde margraviato) y Leuven (Louvain, que más tarde se convirtió en Ducado de Brabante). En el reino de Netherlands están el Conde de Holland, de Zeeland y de Zutphen.

España

No existen condados de mayor importancia en el Reino de España. El Condado de Barcelona se integró al reino de Aragón, uno de los dos principales componentes del reino español. Luego están el Conde de Aragón, de Castilla, de Galicia, de Lara y de Urgel. Los otros condes en Cataluña eran mucho más pequeños y fueron absorbidos por Barcelona o Aragón: Cerdaña, Ampurias, Conflent, Pallars y Rosellón (este en Francia actual).




Alfonso IV “el Benigno”, Rey de Aragón, Conde de Barcelona (1299-1336)

En España, el tratamiento que reciben los poseedores de este título es el de Ilustrísimo si dicho título no posee la Grandeza de España, o el de Excelentísimo si la posee.

sábado, 1 de agosto de 2009

La Nobleza: Títulos hereditarios


Títulos hereditarios, en sentido general, son títulos, posiciones o tratamientos que se heredan de generación en generación y así tienden a permanecer en familias particulares.

Algunos títulos hereditarios son heredados sólo por el primogénito; otros pueden pasar al hijo mayor de otra generación o a todos los hijos de una misma familia (lo que es raro), o pueden ser compartidos y así multiplicados en el caso de un título y/o dividido en el caso de un objeto real. En algunas tradiciones la adopción es una vía muy común para suplir el parentesco biológico, como en la tradición hindú que para asegurarlo hay varios herederos masculinos en la misma casta.

Ejemplos de títulos hereditarios:

  • Monarquía hereditaria

El Reino Unido (y varios reinos de la Commonwealth), Bután, Brunei, Camboya, Japón, Nepal, Thailandia, Bélgica, Dinamarca, Luxemburgo, Liechtenstein, Mónaco, Holanda, Noruega, España, Suecia, Jordania, Marruecos, Qatar, Arabia Saudí, Tonga y Bahrein. Las diferentes Constituciones nacionales usan diferentes modos de sucesión al heredar sus monarquías, especialmente en Oriente, que usualmente agregan un momento elegido (ejemplo, un consejo familiar) al mero derecho de nacimiento el cual sólo concede la elegibilidad.


Escudo de armas del Reino de los Países Bajos


Un caso especial son las dos monarquías elegibles, Malasia y Emiratos Árabes Unidos, donde los estados de cada federación son monarquías hereditarias pero sus jefes conforman un colegio electoral que asigna la posición de jefe de estado a uno de sus integrantes por un término de 5 años.




Escudo de armas de Arabia Saudita


  • Títulos de nobleza en el Reino Unido y otros países

En el Reino Unido, la mayoría de los títulos de nobleza (linajes y el título más nuevo de Baronet) pasan sólo al hijo mayor (u ocasionalmente la hija mayor en ausencia de herederos masculinos); todos los otros hijos e hijas de nobles son plebeyos aunque pueden usar uno o más títulos de cortesía heredables por separado, incluso Lord, Lady u Honorable dependiendo del rango de nobleza sostenido por su padre o madre, o también un título con tratamiento de nobleza sin un sitio en la Cámara de los Lores, usualmente uno o dos rangos debajo del de su padre.

Blasones de la familia Cavendish, de los Duques de Devonshire


En muchos países europeos los títulos pueden ser heredados por todos los herederos masculinos de una familia cuyos miembros usan el mismo título al mismo tiempo (por ejemplo, la nobleza de Polonia o en los sucesivos estados del Sacro Imperio).

Blasones de la familia polaca de los Czartoryski



Algunos títulos de la corte, como en el Reino Unido, incluyendo Earl Marshal o Lord Great Chamberlain. La mayoría de éstos son sinecuras, rango puramente ceremonial, que pasan generalmente al hijo mayor (excepto por el Lord Great Chamberlain, que es repartido entre los jefes de las familias Cholmondeley y Willoughby)

Blasones del Marqués de Cholmondeley

Algunos otros oficios, especialmente de la edad feudal, se han vuelto hereditarios, usualmente conectados al estamento militar (ej. Guardián de un castillo, en Japón el Shogun) y/o funciones gubernativas, por lo que también se convierten en títulos de nobleza (ej. Burgrave, Margrave).


Armas del Margraviato de Brandenburgo


Mientras la membresía hereditaria de una clase o casta privilegiada puede implicar un título o no (a veces confusamente llamada nobleza no titulada), esto constituye frecuentemente un requisito para varias ocupaciones tituladas, por ejemplo, cuartos de nobleza son requeridas por una orden militar.