Mostrando entradas con la etiqueta príncipe de Mónaco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta príncipe de Mónaco. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de julio de 2012

El Principado de Mónaco


El Principado de Mónaco, o simplemente Mónaco (en francés: Principauté de Monaco; en monegasco: Principatu de Múnegu) es una ciudad-estado de Europa. Ocupa el segundo puesto como país más pequeño del mundo, tras el Vaticano. Está situado entre el Mar Mediterráneo y Francia, en la Riviera francesa, también llamada la Côte d’Azur.

Dominada por diversos pueblos de la antigüedad, fue colonia de los fenicios, por los cuales poseía el templo del dios Melkart. Más tarde, los griegos la dominaron con el nombre de Monoikos (es decir: "el de una vivienda" adjetivación que se daba a Herakles, asimilado por los helenos a Melkart) y los romanos con el de Portus Herculis Monæci. En el siglo I, Mónaco fue completamente cristianizado y luego pasó a diversos pueblos bárbaros como francos y lombardos. Pasó luego al Sacro Imperio Romano Germánico, y, finalmente a la República de Génova hasta 1297, año desde el que la familia Grimaldi gobierna el país hasta la actualidad, legitimándolo en 1419.



Bandera de Mónaco


Hasta su independencia fue codiciada como base naval por los franceses. Se celebraron diversos tratados de protección y autonomía con Francia (1409, 1641 y 1861), España (en 1512), y el reino de Cerdeña (Congreso de Viena de 1815). Ocupada por los españoles en 1605, obtuvo los señoríos de Roccabruna (Roquebrune) y Mentone (Mentón), los cuales perdería con la Revolución de 1848. En 1865 se firmó un convenio con Francia sobre las cuestiones de aduanas y aboliciones de impuestos directos. Con el príncipe Alberto I, se procedió a abolir el absolutismo en 1869.

Durante el siglo XX, Mónaco sufrió serias vicisitudes que amenazaron su independencia nacional. Se reformó en dos oportunidades la Constitución de 1911, (en 1917 y en 1930). Luis II tuvo que reconocer a su hija Carlota para asegurar la continuidad dinástica del futuro Rainiero III, que ascendió al trono en 1949; diez años después, este tuvo que suspender la constitución tras varios desacuerdos con el Consejo Nacional.

En 1963 se firmó un tratado con Francia, con el cual se arreglaron diferencias económicas y se crearon nuevos acuerdos de vecindad y moneda, que se renovaron en 2002 con la puesta en circulación del euro en Mónaco, si bien este estado no es miembro de la Unión Europea.



Representación escultórica de armas y divisa del Principado de Mónaco sobre la puerta principal de entrada al Palacio.


Historia

Según Diodoro de Sicilia y el geógrafo Estrabón, los primeros habitantes sedentarios de Mónaco fueron los ligures, que emigraron desde Génova. No obstante, la antigua lengua ligur, sin conexión con las lenguas indoeuropeas, no estaba aparentada con el dialecto hoy en día hablado por los habitantes de Liguria ni con el monegasco moderno. Este avance hacia Mónaco fue debido quizás a la apertura marítima de un pueblo ligur situado tierra adentro.

Los griegos de Marsella (entonces Massalia), fundaron la colonia de Monoïkos en el siglo VI antes de Cristo en la bahía donde actualmente se encuentra Mónaco. La palabra Monoïkos se refiere a Hércules, adorado bajo el nombre de Hercules Monoecus. Según Diodoro de Sicilia y Estrabón, tanto griegos como ligures creían que Hércules había pasado por la región.

Después de la Guerra de las Galias, Julio César se instaló en esta tierra ya abandonada por los griegos, lo que significó el paso de este territorio al control de la República Romana como parte de la provincia romana de la Galia Narbonense. En La Eneida, el poeta Virgilio la menciona ya.

Mónaco permaneció bajo dominio romano hasta la caída del Imperio Romano de Occidente el 4 de septiembre de 476. La bahía fue ocupada por sarracenos y diversas tribus germánicas. Los sarracenos fueron expulsados en 975 y en el siglo XI el estrecho fue nuevamente poblado por ligures.


La Roca de Mónaco


En 1191, el emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico Enrique VI concedió la soberanía sobre Mónaco a la ciudad de Génova, de donde eran originarios los ligures. El 10 de junio de 1215, una comitiva de Gibelinos comandados por Fulco del Cassello comenzó la construcción de una fortaleza sobre la roca de Mónaco. Esta fecha marca el inicio de la historia moderna del Principado.

Esta fortaleza constituía un punto estratégico para controlar la región frente a los güelfos. Éstos establecieron también cuarteles a fin de apoyar a sus guarniciones. Para atraer a los habitantes de Génova y de las ciudades próximas, ofrecieron tierra y exoneraron de impuestos a los nuevos pobladores.

La dinastía Grimaldi

El 8 de enero de 1297, François Grimaldi, descendiente de Otto Canella, cónsul de Génova en 1133, anexionó la fortaleza por la fuerza. Este güelfo no poseía más que un pequeño ejército, pero utilizó la estratagema de disfrazarse de monje, y una vez dentro abrió las puertas a sus soldados. Los güelfos fueron más tarde derrotados y François expulsado de Mónaco por los genoveses en 1301. La familia Grimaldi se alió entonces con el Rey de Francia.

Un primo de François, Rainiero I Grimaldi, al servicio de Felipe I el Hermoso, comandando una flota de galeras, venció a los holandeses en la Batalla de Zierikzee en 1304. Fue nombrado entonces almirante de Francia. Padre de Carlos I Grimaldi, fundó la dinastía que lleva su nombre, que serviría fielmente a la monarquía francesa durante los siglos siguientes.


Rainier I de Mónaco, Señor de Cagnes (1267-1314)


Retomando la lucha contra Génova, Carlos I ocupó la ciudad el 12 de septiembre de 1331 y se autoproclamó Señor de Mónaco en 1342. Mientras adquiría el señorío de Menton en 1346, Carlos servía paralelamente a la corona francesa comandando una compañía de alabarderos en la batalla de Crécy, en tanto que socorría por mar el campamento francés tras el sitio de Calais. En 1355, obtuvo el señorío de Roquebrune. Pero en 1357 falleció durante el sitio comandado por el genovés Simón Boccanegra. La totalidad del principado fue entonces asimilado por Génova, a excepción de Menton, defendido por Rainiero II, el hijo de Carlos, que rápidamente reconquistó Roquebrune.

Los hijos de Rainiero II, Ambrosio, Antonio y Juan, retomaron La Roca y se convirtieron todos en co-señores de la misma (institución poco frecuente en la Edad Media). Juan conservó por su parte sólo Mónaco y La Condamine. Permaneció en lucha continua contra los genoveses. Su hijo, Catalán, sólo lo sucedió por tres años, y su nieta, Claudina Grimaldi, fue desposada en 1465 por Lambert Grimaldi d'Antibes. Éste obtuvo en 1489 el reconocimiento de su independencia por el rey de Francia y el duque de Saboya. Génova intentó un último sitio en 1509, pero de cara a una resistencia victoriosa, renunció definitivamente a Mónaco.

Luciano I murió asesinado en 1523 por su primo Bartolomeo Doria. No dejó más que un hijo de corta edad, Honorato, cuya tutela le fue confiada a su tío Agustín, obispo de Grasse, que fue reconocido como señor de Mónaco. Agustín I de Mónaco no obtuvo por parte de Francisco I el apoyo que habían poseído los Grimaldi y colocó La Roca bajo protectorado español en 1524. Una guarnición española fue así puesta bajo responsabilidad de los Grimaldi durante más de un siglo.



El palacio del Príncipe se ve en la cima de la Roca de Mónaco


El nieto de Honorato I, Honorato II, tomó el título de Príncipe en 1612. Retornó a la alianza con Francia tras el Tratado de Peroné, firmado en 1641 y negociado por parte de Francia por el cardenal Richelieu. El príncipe expulsó manu militari a la guarnición española, y obtuvo el ducado de Valentinois. En esta época se realizaron importantes obras de mejora y embellecimiento del Palacio de Mónaco.

Luis I de Mónaco comandó su regimiento de caballería y obtuvo una embajada por parte del Vaticano en 1701.

Tras la noche del 4 de agosto de 1789, los príncipes de Mónaco perdieron todas sus posesiones francesas, y los ingresos derivados de ellas. La Sociedad Popular militó por la asociación con la República, decidida por la Convención nacional el 15 de febrero de 1793. Hasta 1814 Mónaco estuvo integrado en Francia, bajo el nombre de Fort d'Hercule. Formó parte de la región de los Alpes Marítimos, luego fue asociado a San Remo.

El Tratado de París del 30 de mayo de 1814 volvió a colocar al principado en la situación anterior a 1789. Pero cuando Honorio IV llegó a La Roca en marzo de 1815 para tomar posesión de ella, fue detenido por Pierre Cambronne.



Honoré IV de Mónaco


Mónaco se colocó entonces bajo protectorado del Reino de Cerdeña en el segundo Tratado de París, firmado el 20 de noviembre de 1815, confirmado por el Tratado de Stupinigi en 1817.

Hasta 1847, el principado de Mónaco ocupó una superficie total de 24 km² y comprendía tres comunas: Mónaco (1 250 habitantes), Roquebrune (hoy Roquebrune-Cap-Marin) (850 habitantes) y Menton (4900 habitantes). La parte más vasta y rica del principado era la llanura mentonesa, con sus cultivos de cítricos y olivos. Sin embargo, durante el movimiento revolucionario de 1848, Menton y Roquebrune proclamaron su revocación de la familia Grimaldi y se proclamaron «ciudades libres» bajo la protección del Reino de Cerdeña. En 1869, el Piamonte-Cerdeña cedió Niza a Francia tras del apoyo de Napoleón III al comienzo de la unificación italiana. Niza, Menton y Roquebrune votaron su anexión a Francia, que fue ratificada por el Tratado Franco-Monegasco de 1861.

Mónaco abandonó finalmente el protectorado que tuvo desde 1815 y su independencia fue formalmente reconocida, separándose de toda protección de Francia o Italia.


Albert I, soberano de Mónaco en la transición entre dos siglos (1889 a 1922)


Edad Contemporánea

Este último tratado preveía la ayuda de Francia para la construcción de la Cornisa Media, y el paso del ferrocarril francés sobre el territorio monegasco (con dos estaciones). Por aquel entonces, el príncipe Carlos III tuvo la idea de crear el Casino de Montecarlo (el juego de azar era ilegal en los países vecinos), cuyos dividendos permitieron al principado desarrollarse rápidamente. En 1863 otorgó el privilegio de explotar el Casino, los hoteles y el Teatro a François Blanc, fundador de la Sociedad de Baños de Mar del Círculo de Extranjeros, a fin de aportar ingresos a la Corte.

En 1866, Carlos III renombró al antiguo barrio de Spélugues como Montecarlo en su propio honor. La puesta en marcha del ferrocarril Niza-Ventimiglia en 1868 afianzó la prosperidad. El príncipe también fundó la Oficina de Correos, que comenzó a editar sus propias estampillas en 1865, y obtuvo de la Santa Sede la creación de un obispado.

Finalmente, en 1869, Carlos III eliminó los impuestos de bienes personales y mobiliarios, hecho que condujo a una intensa actividad de construcción. Se construyeron durante esta época la Ópera (en 1869), numerosos museos, y la Fundación del Instituto Oceanográfico en 1906. El primer Rally de Montecarlo tuvo lugar en 1911 y el primer Grand Prix automovilístico en 1929.



La Princesa Charlotte, Duquesa de Valentinois y su esposo, Pierre (nacido Conde de Polignac) con sus hijos Rainier y Antoinette (1924)


El príncipe de Mónaco disponía de plenos poderes, siendo pues una monarquía absoluta, hasta la reforma de la Constitución de 1911, que hizo del país una monarquía constitucional. En julio de 1918, se firmó un tratado acordando una protección limitada del principado por parte de Francia. El tratado formó parte del Tratado de Versalles y estableció que la política de Mónaco no podría oponerse a los intereses políticos, militares ni económicos de Francia, resolviendo además la crisis sucesoria de Mónaco. En 1922, el principado perdió su monopolio de los juegos de la Costa Azul.

Durante la Segunda Guerra Mundial se produjo la llegada de tropas italianas, en junio de 1940, estableciendo una administración fascista. Este hecho inquietó sobremanera al príncipe Luis II, pues creía que se produciría una anexión y su posterior destitución. Por ello, se acercó al Gobierno de Vichy, tanto a Pierre Laval como al Mariscal Pétain, a los que pidió, con éxito, ayuda. 
Luego del colapso de Mussolini, Hitler ordenó la invasión de Mónaco por el ejército alemán en septiembre de 1943 y comenzó la deportación nazi de la población judía. René Blum, el prominente judío francés que fundó el Ballet de l’Opera en Monte Carlo, fue arrestado en su casa de París y enviado al campo de deportación Drancy, fuera de París, siendo luego transportado al campo de concentración Auschwitz, donde fue muerto. El colega de Blum, Raoul Gunsbourg, director de la Opéra de Monte Carlo, ayudado por la Resistencia francesa, escapó del arresto y voló a Suiza. El gobierno monegasco fue colaboracionista con los nuevos ocupantes. El principado fue liberado por tropas de Estados Unidos al final de la guerra.


Estampilla conmemorativa de la boda real de 1956


Rainiero III, que gobernó hasta 2005, ascendió al trono luego de la muerte de su abuelo, Luis II, en 1949. El 19 de abril de 1956 Rainiero contrajo matrimonio con la actriz norteamericana Grace Kelly; el evento fue ampliamente televisado y cubierto por la prensa popular, focalizando la atención del mundo sobre el pequeño enclave principesco.

En 1962, una enmienda a la Constitución abolió la pena capital, proveyó el sufragio femenino y estableció una Suprema Corte en Mónaco para garantizar sus libertades fundamentales. En 1993, el principado se convirtió en miembro de las Naciones Unidas, con derecho a voto completo. En 2002, un nuevo tratado entre Francia y Mónaco especificaba que, si no hubiera herederos para continuar la dinastía de los Grimaldi, el principado permanecería como una nación independiente antes que revertir a Francia. La defensa militar de Mónaco, no obstante, es todavía responsabilidad del estado francés.

El 31 de marzo de 2005, el príncipe Rainiero III, demasiado enfermo para continuar con el ejercicio de sus deberes, renunció a ellos a favor de su único hijo varón y heredero, el príncipe Alberto. Rainiero murió el 6 de abril, luego de un reinado de 56 años; su hijo lo sucedió en el trono y fue titulado a partir de entonces Alberto II, Príncipe Soberano de Mónaco.



La familia real

sábado, 28 de abril de 2012

El guardarropa de Charlotte Casiraghi

Tiene porte de princesa, elegancia de princesa, nombre de princesa y vida de princesa. Sin embargo, en los papeles formales, Charlotte Casiraghi no lo es. La hija de Caroline de Mónaco y Stefano Casiraghi es la cuarta en la línea de sucesión al trono monegasco, después de su madre y sus dos hermanos, Andrea y Pierre. Pero en la vida cotidiana poco importa esa formalidad y Charlotte es seguida por la prensa internacional como si fuera portadora de un título real, superando ampliamente a cualquiera de las princesas herederas europeas y ubicándose más cerca del trato mediático que recibía Diana, Princesa de Gales.



Nieta de Grace Kelly e hija de Caroline, Charlotte es la demostración de que la belleza sin dudas se hereda. Por ello y porque su familia es la más fotografiada de Europa, cada uno de sus pasos ha sido registrado en las revistas: su afición por la equitación, su estilo, sus vacaciones, el parecido con su madre, su primer novio, su novio millonario, su nueva relación con el actor de origen judío Gad Elmaleh, quince años mayor que ella. Sin embargo, al contrario que su madre y su tía Stephanie, para la “novia de Europa” –como se conoce a Charlotte- lo natural es no provocar escándalos. Referente de la moda joven –con sus lentes Ray Ban retro con marco rojo, sus tailleurs de Karl Lagerfeld y su set de equitación Gucci-, estudió en la Sorbona de París, es una hábil amazona y con 25 años ha logrado relaciones amorosas duraderas.


Tres generaciones de belleza anglosajona-mediterránea.


Sus rasgos infantiles denunciaban una belleza en potencia.


Las grandes firmas de la moda francesa ya la vestían en su pre-adolescencia.

Lo cierto es que la segunda hija de Caroline de Hannover elige su vestuario desde que cumplió los 7 años y desde los 13 no sale a la calle sin maquillaje. Desde esa época ha creado un estilo propio, desenfadado y, a la vez, elegante. Usa muy pocas joyas, pero a veces lleva brazaletes budistas mezclados con pulseras de plata; gusta de los bolsos y conjuntos de Chanel, le encantan los relojes deportivos y los jeans y camisetas de Armani, Versace y Valentino.


Al mejor estilo Lady Diana en los años 80 y 90, Charlotte Casiraghi es hoy objeto de las cámaras de los paparazzi hasta en tenida casual, por las calles de París o Montecarlo.


La fiesta más emblemática de Mónaco es el Baile de la Rosa, evento benéfico que se celebró por primera vez en 1954 y ha sido una de las piezas claves para rodear al principado de su aura de lujo, derroche y sofisticación. Este acto siempre es presidido por los Grimaldi y Charlotte, flamante ícono de la moda joven, es una pieza exquisita. Izquierda, en la edición 2009. Centro, en 2010. Derecha, en 2011 (de luto por la muerte de la Princesa Antoinette, hermana de Rainiero III).


La noche de su debut formal en sociedad, con apenas 15 años y de la mano de Karl Lagerfeld.


A los 15 años estrenó su primera fiesta de gala en la sociedad parisina, el 5 de diciembre de 2001, en el Hôtel Pozzo di Borgo, durante la premiêre de la nueva colección de perlas de cultivo Princess Grace presentada por el joyero japonés Mikimoto. Karl Lagerfeld diseñó sus pantalones negros y su blusa en forma de túnica y desde entonces ha elegido al Kaiser para la mayoría de sus compromisos públicos y privados. Esto lo ha heredado de su madre, adoradora sin remedio de Chanel desde su propia juventud.


Con la cabeza cubierta por una mantilla española, abandona la Catedral de Mónaco luego del funeral de su abuelo, el Príncipe Rainiero, el 15 de abril de 2005.


Siguiendo el estilo femenino, trendy y sofisticado que caracterizaba a su madre y a su abuela, la joven siempre tiene el conjunto perfecto para cada ocasión. Al asistir a la celebración de gala del centenario de los Ballets Russes en Montecarlo, escogió un diseño de Chanel Haute Couture Otoño-Invierno 2009/2010. Un modelo corto pero con una cola por detrás con doble botonadura forrada en encaje y con hombreras de pedrería.


Para celebrar el 90º aniversario de Vogue, en octubre de 2010, un baile al más puro estilo del Carnaval de Venecia reunió en el Hotel Pozzo di Borgo de París a la crême del mundo de la moda, la noche Eyes Wide Shut. Charlotte acudió con un Chanel que era una especie de kimono oriental en tonos azulones con toques de rojo. Sus accesorios y su peinado demostraron que menos es más.


La hija de Caroline de Hannover no pierde la clase ni en el Grand Prix de Fórmula 1.

Llama la atención que tan tempranamente Charlotte haya mostrado un sentido muy definido de lo adecuado (por ejemplo, sabe qué accesorio escoger para la ocasión) y también un sentido de responsabilidad ante sus obligaciones sociales, desde la presentación de un perfume a una competencia hípica de la talla del Grand Prix d’Amerique, que se celebra en París desde 1920. Esta pasión por la equitación la llevó a ser noticia desde muy pequeña, gracias a su madre. Pero ella demostró talento, empeño y voluntad para ser una buena amazona y ha ganado carreras de salto de obstáculos y también de fondo.


Gucci anunció que su segunda colección ecuestre fue diseñada exclusivamente para Charlotte Casiraghi por la Directora Creativa Frida Giannini. La colección, una moderna mezcla de atavíos técnicos para el show y clásica sofisticación Gucci, vistió a Charlotte a lo largo de su participación en el 2011 Global Champions Tour (Estoril, Chantilly, Valkenswaard, Río de Janeiro y Abu Dhabi).


En la tradicional gala AMADE (Asociación Mundial de los Amigos de la Infancia) en el hotel de París en abril de 2011, Charlotte brilló con un strapless de estampado floral en tonos ocres y sandalias de Yves Saint Laurent a tono.


Charlotte no se pinta el pelo pero usa productos para incrementar su brillo y prefiere llevarlo recogido, tanto para el día como para la noche, dejando la frente despejada. Aquí luce el pequeño velo de encaje que coronaba la tenida Chanel con que asistió a la boda de su tío Albert, el 2 de julio de 2011.


En la fiesta de la boda del Príncipe Albert, deslumbró a propios y extraños con un modelo de vestido y capa de Giambattista Valli Couture. El tono que eligió fue el azul “Princesa Grace”, en honor de su famosa abuela.

Poco sorprende que las marcas top de diseño están desesperadas por vestirla. En sus primeras competencias ecuestres recurría a Dior y Chanel para lucir su estilo, pero luego se inclinó por la firma italiana Gucci. En 2011 Gucci consiguió un gran golpe cuando anunció que la joven monegasca de 25 años había firmado para ser la nueva cara de la marca para su campaña Forever Now. Así, la nieta de Grace Kelly protagonizará durante dos años una serie de sesiones de fotos, de la mano de cuatro de los fotógrafos de moda más importantes del mundo, y en homenaje a los más célebres íconos de la firma.


Miss Casiraghi se ve apoyada en una paca de heno con el pelo suelto y despeinado y un pañuelo atado alrededor de la frente. Su maquillaje es mínimo y sus botas de montar pueden ser vistas en la parte inferior del marco. También lleva una chaqueta color burdeos, camisa negra de cuello alto y johdpurs, todo parte del equipo de montar que Gucci creó exclusivamente para ella para competir.



Charlotte participando en la Competencia Ecuestre Internacional de Lyon, jinete de Carryduff Z (octubre de 2011).


La firma ya había diseñado el uniforme de equitación para la bella monegasca. La directora creativa de Gucci, Frida Giannini, declaró en una entrevista: “A lo largo de los dos últimos años he tenido el placer y el privilegio de conocer a Charlotte a través de nuestra pasión compartida por los caballos. No sólo encarna la belleza y la gracia de la equitación, sino que también es una maravillosa embajadora del deporte. Charlotte personifica el espíritu de Gucci con verdadera elegancia”.

Aunque rara vez los royals encabezan campañas de moda, Miss Casiraghi y el director creativo de Gucci comparten un vínculo especial. Puede decirse que sigue los pasos de una nieta de la reina Elizabeth, Zara Phillips, quien hizo una campaña para la firma británica de ropa ecuestre "Musto" en 2010.


Gucci es actualmente una de las firmas que más elige la niña mimada de Europa.


Apenas aparece en una gala (en este caso con un Chanel rosa palo) e inmediatamente aparecerá en la portada de una revista.


El 24 de febrero de 2012, Miss Casiraghi entregó los trofeos del campeonato internacional de polo en el Desert Palm Hotel de Dubai.


El Cartier International Dubai Polo Challenge es presidido por SAR la Princesa Haya Bint Al Hussein, esposa del jeque Mohammed Bin Rashid Al Maktoum, Vicepresidente y Primer Ministro de los Emiratos Árabes. Es el torneo más celebrado del desierto y uno de los tres que Cartier patrocina cada año, junto con el Royal Cartier International Windsor Polo y el Saint-Moritz Snow Polo.


Fiel a su costumbre de apostar por Chanel para las grandes ocasiones, lo hizo también en marzo de 2012 para el Baile de la Rosa, con un modelo azul pastel de Lagerfeld y su pelo recogido en un elegante moño italiano.

Vogue USA tuvo a Kate Moss para su portada de Septiembre 2011, pero Vogue Paris tuvo a Charlotte. La joven se ve como en casa en la cubierta de la biblia de la moda francesa, lo que derivó la atención pública (por lo menos momentáneamente) de Kate Middleton. Como un aliento de aire fresco, la nieta de Grace Kelly deslumbra en la toma capturada por Mario Testino.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Herederos, luego monarcas

Nacidos para reinar, estos príncipes llegaron a ser reyes educados desde la cuna en medio del frágil equilibrio entre el constante privilegio y la grave responsabilidad de sostener un trono.

Alberto Grimaldi, Príncipe Heredero de Mónaco

Alberto II, Príncipe Soberano de Mónaco


Príncipe Nikolai Aleksandrovich Romanov


Nicolás II, Zar de Todas las Rusias


Beatrix Wilhelmina Armgard van Oranje-Nassau (con su madre, la reina Juliana de los Países Bajos)


Beatriz, Reina de los Países Bajos


Phra Chaoyuhua Bhumibol Adulyadej (con su madre, Srinagarindra)


Rama IX, Rey de Thailandia


S.A.R. Princesa Elizabeth de York


Elizabeth II, Reina del Reino Unido


Umberto di Savoia-Carignano Pivetti, Príncipe del Piamonte


Umberto II, Rey de Italia


Boris Klemens Robert Maria Pius Ludwig Stanislaus Xaver de Sajonia-Coburgo-Gotha


Boris III, Zar de Bulgaria


Alexander Edward Christian Frederik, Príncipe de Dinamarca (con su madre, la princesa Maud de Gales)

Olav V, Rey de Noruega