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jueves, 12 de enero de 2012

Los festivales cortesanos de Catalina de Médici

Los festivales cortesanos de Catalina de Médici fueron una serie de lujosos y espectaculares entretenimientos, a veces llamados magnificences, “magnificencias”, organizados por la reina consorte de Francia – y luego reina madre- a lo largo de la segunda mitad del siglo XVI. Como reina consorte de Enrique II de Francia, Catalina se mostró interesada en las artes y el teatro, pero no fue hasta que alcanzó el verdadero poder político y financiero como reina madre que comenzó la serie de torneos y diversiones que deslumbraron a sus contemporáneos y siguen fascinando a los académicos. Su biógrafo Leonie Frieda sugiere que "Catherine, más que nadie, inauguró los fantásticos entretenimientos por los cuales los monarcas franceses posteriores también se hicieron famosos".


Catalina de Médici llega a la corte de Francia

Para Catalina, estos espectáculos servían a un propósito político que los hizo valer su gasto colosal. Ella presidía el gobierno real en un momento en que la monarquía francesa estaba en declive. Con tres de sus hijos en la sucesión al trono y el país desgarrado por la guerra civil religiosa, Catalina trató de mostrar no sólo los franceses, sino también a las cortes extranjeras, que la monarquía Valois era tan prestigiosa y magnífica como lo había sido durante los reinados de su suegro Francisco I y de su esposo Enrique II. Al mismo tiempo, creía que estos elaborados entretenimientos y suntuosos rituales cortesanos, los cuales incorporaron deportes marciales y torneos de todo tipo, mantendrían ocupados a sus nobles feudales y los distraerían de la lucha de uno contra otro en detrimento del país y la autoridad real.


Es claro, sin embargo, que Catalina consideraba estas fiestas como algo más que ejercicios políticos y pragmáticos: se reflejaba en ellos como un vehículo para sus dones creativos. Mujer de gran talento artístico, Catalina tomó la iniciativa en la elaboración y planificación de sus propios shows musicales mitológicos. A pesar de que fueron efímeros, sus "magnificencias"-como el comentarista contemporáneo Pierre de Bourdeille, señor de Brantôme los llamó- son estudiadas por los eruditos modernos como obras de arte. El historiador Frances Yates ha llamado a Catalina "una gran artista creativa en festivales". La reina empleó los principales artistas y arquitectos de la época para crear los dramas, la música y los efectos escénicos necesarios para estos eventos, los cuales fueron dedicados por lo general al ideal de paz y basados sobre temas mitológicos.


La Reina Catalina de Francia: una party planner renacentista




Es difícil para los investigadores reconstruir la forma exacta de los espectáculos, pero las pistas han sido recogidas de relatos escritos, guiones, obras de arte y tapices que derivaron de estas famosas ocasiones. Aunque estas fuentes deben ser tratadas con precaución, ya que contienen inexactitudes y contradicciones demostrables, proporcionan evidencia de la riqueza y la escala de los festivales cortesanos de Catalina de Médici.

Fiestas


Las inversiones de Catalina de Médici en magníficos espectáculos eran parte de un consciente programa político. Ella recordaba la creencia de suegro, el rey Francisco I, que la corte debía ser físicamente activa y constantemente entretenida. También declaró su intención de imitar a los emperadores romanos, que conservaron sus súbditos lejos de las intrigas ocupándolos con juegos y diversiones. Por lo tanto, adoptó una política de distracción de sus nobles imponiéndoles irresistibles entretenimientos y deportes en la corte.



Baile en la corte de Enrique III

Catalina también mantenía cerca de ochenta atractivas damas de honor en la corte, a quien supuestamente utilizaba como herramientas para seducir a los cortesanos con fines políticos. Estas mujeres eran conocidas como su "escuadrón volante". La reina no dudó en utilizar a los encantos de sus damas, como una atracción de la corte. En 1577, por ejemplo, dio un banquete en el que la comida era servida por las mujeres con el pecho desnudo. En 1572, la hugonote Juana de Albret, reina de Navarra, escribió a la corte para advertir a su hijo Enrique que Catalina presidía una "viciosa y corrupta" atmósfera, en la que las mujeres hacían las insinuaciones sexuales y no los hombres. Por otro lado, Brantôme, en sus Memorias, elogiaba la corte de Catalina como "una escuela de total honestidad y virtud".



En la tradición de las fiestas reales del siglo XVI, las magnificencias de la reina de Francia se llevaban a cabo durante varios días, con un espectáculo diferente cada jornada. A menudo, los nobles o miembros de la familia real eran responsables de la preparación de un espectáculo determinado. Espectadores y participantes, incluidos los que participaban en deportes marciales, se vestirían con trajes que representaban temas mitológicos o románticos. Catalina introdujo gradualmente cambios en la forma tradicional de estos entretenimientos. Prohibió la pesada inclinación por el estilo de torneo que llevó a la muerte de su marido en 1559 y desarrolló y aumentó la importancia de la danza en los shows que llevaban a su clímax cada serie de entretenimientos. Como resultado, los ballets de cour, una distintiva forma de arte nuevo, surgió a partir de los creativos avances en entretenimientos de la corte ideados por ella.


Nobles aficionadas en un ballet de cour




Fontainebleau


En enero de 1564, Catalina y el joven Carlos IX se embarcaron en una gira real que iba a durar casi dos años y medio. Fueron acompañados por lo que ha sido descrita como una ciudad en movimiento, incluyendo el Consejo del Rey y los embajadores extranjeros, que Catalina esperaba que informaran a sus gobiernos sobre el esplendor del tren, compensando cualquier idea de que la monarquía francesa estaba al borde de la quiebra. La casa real incluía los cortesanos de Catalina y el "escuadrón volante", así como sus músicos y nueve enanos que viajaban en sus propios coches en miniatura. Además, viajaba todo el equipo y parafernalia necesaria para los festivales, fiestas, mascaradas y entradas reales que iban a tener lugar a lo largo de la ruta, incluyendo arcos de triunfo portátiles y las barcazas reales.


Catalina había ordenado que en el Château de Fontainebleau, cada noble importante debería dar un baile. Ella misma celebró un banquete en un prado en el tambo del castillo, donde sus cortesanos vistieron de pastores y pastoras.Esa noche, la corte vio una comedia en el gran salón de baile, que fue seguida por un baile donde 300 "bellezas vestidas de paño de oro y plata" representaron una coreografía.


Uno de los ocho tapices conocidos como Tapices Valois, que registran los entretenimientos en Fontainebleau, donde se produce un simulacro de rescate de doncellas cautivas en una isla encantada.


En Fontainebleau, Catherine dispuso entretenimientos que se prolongaron durante varios días, incluyendo justas y eventos de caballería en configuración alegórica. En el Mardi Gras, el día después del banquete en el prado, los caballeros vestidos como griegos y troyanos se disputaban damiselas en poca ropa atrapadas por un gigante y un enano en una torre sobre una isla encantada. La lucha llegó a su clímax con la torre perdiendo sus propiedades mágicas y envuelta en llamas. En otro espectáculo, sirenas cantantes nadaban frente al rey y Neptuno flotaba en un carro tirado por caballitos de mar.


Bayona


Como punto culminante del viaje real, Catalina programó una reunión con su hija Isabel de Valois, la tercera esposa de Felipe II de España. Catalina estaba tan decidida a provocar una magnífica impresión en la corte española que cayó en una juerga de gastos que resultó extravagante, incluso para sus propias normas. Con el fin de ayudar a pagar la pompa prevista y los entretenimientos, pidió restados 700.000 escudos de los bancos Gondi. Catalina había asumido que también se reuniría con el propio Felipe, pero al principio de la gira, el rey mandó a decir que no asistiría. En su lugar envió al "severo y feroz" Duque de Alba, con la orden de convencer a Catalina que perseguir, encarcelar y torturar a los hugonotes era la manera de tratar con los herejes, no haciendo tratados con ellos. En el evento, Catalina dejó a Alba aturdido con su mente aguda. La encontró mucho más interesada ​​en discutir alianzas matrimoniales y en mostrarle lo que la corte francesa podría realizar en la forma de entretenimientos fabulosos.


El Festival del Agua en Bayona, organizado para la cumbre Habsburgo-Valois de 1565 (de la ballena arponeada manaba vino tinto).


Isabel y su séquito español habían llegado al río Bidasoa, en la frontera española, con una gran escolta de nobles católicos franceses el 14 de junio de 1565. A continuación, entró en Saint-Jean de Luz, donde Catalina la saludó con lágrimas en los ojos, abrazos y besos. Durante las ceremonias de recepción, diez de los soldados de Catalina cayeron muertos por estar de pie demasiado tiempo en el calor de su armadura. Al día siguiente, Isabel hizo una entrada brillante en Bayona en un caballo cuyo arnés estaba salpicado de gemas por valor 400.000 ducados.



El encuentro entre las dos cortes se caracterizó por el intercambio ritual de regalos costosos y una muestra sostenida de ballets, justas, simulacros de batallas y artes decorativas. Un espectáculo, montado en el río Bidasoa, es un ejemplo particularmente famoso de los entretenimientos de Catalina como efímeras obras de arte. Los espectáculos comenzaron con un banquete en la Île d' Aguineau. Mientras los invitados eran transportados en barcos engalanados hacia la isla, pasaron, entre otros espectáculos, Arión montando dos delfines, arponeros lanceando una ballena artificial que arrojaba vino y seis tritones sentados sobre una tortuga gigante, soplando caracolas. Carlos IX fue transportado en una barcaza decorada como una fortaleza flotante. El banquete fue seguido por un ballet de ninfas y sátiros. Brantôme informó que la "magnificencia era tal en todo, que los españoles, que son muy despectivos de todos los demás salvo de ellos mismos, juraron que nunca había visto nada más fino".



Dibujo de Antoine Caron sobre el Festival del Agua


Al día siguiente, el rey Carlos y su hermano Enrique tomaron parte en un torneo, liderando equipos vestidos como caballeros ingleses e irlandeses. El tema del torneo, "la virtud y el amor", estuvo representado por dos carrozas, una conteniendo damas vestidas como las cinco virtudes, la otra llevando a Venus y Cupido y muchos mini-cupidos. En el torneo en sí, pequeñas bolas de fuego fueron lanzadas entre los caballos que cruzaban. La tribuna real tenía colgadas tapicerías de oro y seda que ilustran el triunfo de Escipión, que Giulio Romano había diseñado para Francisco I. Brantôme recordó en sus memorias que "los señores y damas españoles lo admiraron grandemente, nunca habían visto nada igual en posesión de su rey". Otro espectador francés registró: "Extranjeros de todas las naciones se vieron obligados ahora a reconocer que en estas cosas, Francia había superado, con estos desfiles, bravura, glorias y magnificencias, a todas las demás naciones, e incluso a sí misma".


Catalina creyó que había mostrado a España que la monarquía francesa, lejos de estar financieramente arruinada y en guerra con sus nobles, permanecía siendo una fuerza gloriosa a tener en cuenta, capaz de muestras de financiación en una escala impresionante, respaldada por una corte unificada. El punto se perdió en el siniestro duque de Alba, sin embargo. Sus cartas revelan la frustración que sentía porque los espectáculos de Catalina interrumpían el negocio de discutir la manera de hacer la guerra a los protestantes. Al final, los españoles decidieron que toda la reunión fue una pérdida de tiempo, ya que Catalina se había negado a cambiar su política hacia los hugonotes en lo más mínimo.



Tres sirenas del Ballet Comique de la Reine



Boda real


Las celebraciones tras el matrimonio de la hija de Catalina, Margarita de Valois, con el protestante Enrique de Navarra en París el 18 de agosto de 1572, se basaron en temas hugonotes. El casamiento fue polémico debido a que el novio era un hugonote. El Papa se negó a conceder una dispensa para el matrimonio y las diferentes creencias de los novios contribuyeron a un inusual servicio de bodas. Después de un almuerzo nupcial, se produjeron cuatro días de bailes, mascaradas y banquetes.


A pesar de la tensión entre fuerzas católicas y hugonotes en la ciudad, la fiesta continuó en un buen cauce. La noche después de la boda, se llevó a cabo un magnífico baile de máscaras, que incluyó la realización de un pantomime tournoi, o torneo de pantomima, llamado el "paraíso de amor". El rey Carlos y sus dos hermanos defendían doce ninfas angélicas contra los hugonotes. Ellos enviaban a los hugonotes, encabezados por Enrique de Navarra, hasta un infierno, donde, según un observador, "un gran número de diablos y diablillos estaban haciendo infinitas y ruidosas bufonadas". Las ninfas entonces bailaron un ballet. A ello siguió un combate entre caballeros, acompañados de explosiones de pólvora. El rey y sus hermanos llegaron a su clímax mediante el rescate de los hugonotes del infierno, que fue separado del paraíso por un río en el que flotaba el barquero Caronte en su barca.




La boda de Enrique de Borbón y Margarita de Valois en presencia de Catalina.



El resto de festividades fueron canceladas después de un intento de asesinato contra el líder de los hugonotes, el Almirante Coligny, quien recibió un disparo en una casa por un arcabucero. El día antes, el rey y sus hermanos habían vestido como Amazonas para luchar contra Navarra y sus amigos, que llevaban turbantes y túnicas de oro en el papel de turcos. La lucha estalló de verdad entre los católicos y los hugonotes en la Masacre de San Bartolomé, que comenzó el 24 de agosto, cuando Carlos IX ordenó la masacre de todos los dirigentes hugonotes en París, provocando matanzas de los hugonotes en Francia.


Las Tullerías


Un año después de la masacre, en agosto de 1573, Catalina organizó otra serie de espléndidos espectáculos, esta vez para los embajadores polacos que habían llegado a ofrecer el trono de Polonia a su hijo Enrique, duque de Anjou. Fueron puestos en escena deportes, incluyendo torneos, combates simulados, artes marciales y carreras en el ring. Catalina celebró un gran baile o "Festín" en el palacio de las Tullerías, que Jean Dorat describió en su ilustrado Magnificentissimi spectaculi. Dieciséis ninfas, en representación de cada una de las provincias francesas, bailaron una intrincada danza, distribuyendo artefactos a los espectadores en el proceso. Brantôme llama a esta actuación "el mejor ballet que fue dado nunca en este mundo" y elogió a Catalina por traer a Francia tanto prestigio con "todas estas invenciones". El cronista Agrippa d'Aubigné registró que los polacos se maravillaron ante el ballet.



El baile ofrecido en las Tullerías en honor de los enviados polacos



Las magnificencias Joyeuse


Una espectacular fête se llevó a cabo durante el reinado del hijo de Catalina, Enrique III, para celebrar el matrimonio de su cuñada, Margarita de Lorena, con su favorito, Anne, duque de Joyeuse, el 24 de septiembre de 1581. Hubo entretenimientos casi todos los días durante dos semanas después de la boda, en lo que el historiador de arte Roy Strong ha llamado "el punto culminante del festival de arte Valois". El artista principal empleado para diseñar las magnificencias fue Antoine Caron, quien fue ayudado por el escultor Germain Pilon. Entre los escritores estaban Dorat, Ronsard y Philippe Desportes y la música fue escrita por Claude Le Jeune y el Señor de Beaulieu, entre otros. Un programa para un entretenimiento con el tema del sol y la luna anunciaba que "doce portadores de antorchas serán hombres y mujeres disfrazados de árboles... los frutos de oro de los cuales colgarán lámparas y antorchas". La decoración visual incluía dos galerías, una brillando como un sol, para representar al rey y el otro como una luna, para representar a los recién casados. Las arcadas estaban unidas a un anfiteatro en voladizo con cielo artificial de planetas y constelaciones y alusiones al emblema personal de Catalina, el arco iris. En este anfiteatro, el rey iba a entrar en un carruaje, vestido como el sol.





El baile de bodas del Duque de Joyeuse y Margarita de Lorena



Otra de las magnificencias Joyeuse fue el Ballet Comique de la Reine, ideado y presentado por la reina Luisa, quien dirigió su propio equipo de escritores y músicos. El tema de la animación era una invocación de las fuerzas cósmicas para acudir en ayuda de la monarquía, la cual en ese momento estaba amenazada por la rebelión no sólo de los hugonotes, sino de muchos nobles católicos. Los hombres eran mostrados como reducidos a bestias por Circe, que tenía su corte en un jardín en un extremo de la sala. La reina y sus damas bailaron ballets y las Cuatro Virtudes Cardinales hicieron un llamamiento a los dioses para descender a la tierra y derrotar a los poderes de Circe. Con un trueno, Júpiter descendió sentado en un águila, acompañado por "la música más culta y excelente que había sido cantada o escuchada". Júpiter transfirió el poder de Circe a la familia real, protegió a Francia de los horrores de la guerra civil y bendijo al rey Enrique con la sabiduría para gobernar. Al final del show, Catalina de Médici hizo que la reina Luisa diera a Enrique una medalla de oro representando un delfín. El gesto expresaba el deseo de Catalina que la pareja tuviera un heredero varón (un delfín) para continuar la dinastía.



Ilustración contemporánea de la carroza de la fuente del Ballet Comique de la Reine (1581). El carruaje, diseñado como una fuente, llevaba a la Reina Luisa, sus damas y los músicos. La narrativa de la danza se basa en el mito de Circe, que convertía a los hombres en bestias. Esto simboliza el estado de guerra civil en Francia en ese momento.

viernes, 10 de diciembre de 2010

El "Cambridge & Delhi Durbar Parure"

La Reina María, consorte de George V, amaba más que nada su Cambridge and Delhi Durbar Parure, conjunto impresionante formado por las esmeraldas Cambridge: collar, tiara, quince esmeraldas sueltas, un peto o stomacher, un gran broche de esmeralda hindú y un par de grandes pendientes. El magnífico choker de esmeraldas y diamantes -que haría célebre la Princesa Diana al usarlo como bandeau en la frente en 1984- fue agregado más tarde, al igual que dos brazaletes, uno con tres esmeraldas y otro, rígido, con dos.


Origen de la palabra "parure"



La palabra "parure" (pronunciado pah-RUR), que significa "adorno" o "aderezo" en francés, entró en uso en el siglo XVII en Europa para referirse a un conjunto de tres o más piezas de joyería haciendo juego y se hizo popular durante este período. Finalmente, el significado de la palabra se ha ampliado para incluir toda una vitrina o suite de joyas a juego.La propiedad de un "aderezo" se convirtió en un símbolo de estatus para la realeza y las clases más acomodadas. En el caso de la realeza un "aderezo" incluiría una diadema o tiara, bandeau o cinta para el pelo, peine, collar, brazaletes, anillos, pendientes, broche y peto. El emperador Napoleón prodigó tan costosos "aderezos" a su amada primera esposa Josefina y, más tarde, a su segunda esposa María Luisa, que ellas los usaban en funciones del Estado.



El nombre “Cambridge & Nueva Delhi Durbar Parure”



Se refiere a una suite completa de joyas de esmeraldas, que ahora pertenece a la colección de joyas personales de la reina Isabel II y que heredó de su abuela paterna, la Reina María. Este aderezo fue confeccionado por los joyeros de la Corona con ocasión de la coronación del rey Jorge V y la reina María el 22 de junio de 1911 y su posterior proclamación como Emperador y Emperatriz de la India en un Durbar especial organizado para este fin en Delhi, el 12 de diciembre de ese mismo año.


El nombre Cambridge deriva del duque de Cambridge, Adolfo, el séptimo hijo varón del rey Jorge III, quien junto con su esposa, la princesa Augusta de Hesse, eran los propietarios originales de las magníficas esmeraldas que fueron incorporadas a diferentes piezas del "aderezo". Al menos dos de las piezas en el "aderezo", un collar y un broche de esmeraldas fueron presentados por las esposas de los Maharajás de la India, las Maharanis, incluyendo la Maharani de Patiala. Así, el nombre de "Delhi Durbar Parure" parece haber sido inspirado por dos razones, una, el aderezo especialmente concebido y ejecutado en previsión del Durbar de Delhi y, además, pues algunas de las piezas del aderezo fueron recibidas como regalos por la reina María durante el Durbar.




Los componentes del aderezo

La lista de las piezas que constituyen el Cambridge & Delhi Durbar Parure incluye:

1) La tiara Delhi Durbar
2) La gargantilla (choker) de esmeraldas Cambridge
3) Los pendientes de esmeraldas Cambridge
4) El collar Delhi Durbar
5) El broche Delhi Durbar
6) El peto de esmeraldas Cambridge



La tiara Delhi Durbar





La tiara Delhi Durbar fue diseñada y realizada por los joyeros de la Corona, Garrard & Co., para la visita de la reina María a la India junto a su esposo el rey Jorge V, con ocasión del Durbar especial organizado en Nueva Delhi en diciembre de 1911, celebrando su coronación. Garrard también creó una corona especial para el rey, la Corona Imperial de India, ya que estaba prohibido por una antigua tradición real que las joyas de la Corona británica a abandonaran el Reino Unido. Así, la Corona Imperial de India fue creada a partir de los recursos personales del rey y era considerada como su propiedad personal.





El statu quo prevalece hasta hoy y la Corona Imperial se considera parte de la colección personal de joyas de la reina, a pesar de que está en exhibición en la Torre de Londres. Tal vez la creación de la tiara Delhi Durbar con esmeraldas y diamantes que pertenecían personalmente a la reina María, podría haber sido provocada por estas antiguas restricciones reales y por lo tanto el Cambridge & Delhi Dunbar Parure también se considera hoy como propiedad personal de Isabel II.




Esta tiara se compone de un anillo de brillantes montado en oro y confeccionado en platino y dispuestos en un patrón de nomeolvides y liras. Cuando la corona fue realizada por primera vez en 1911, fue coronada con cinco de las quince esmeraldas Cambridge cabochon en forma de gota, las que surgían como puntas de la corona. Dos diamantes cortados del Cullinan de 1905 se incorporaron también en la tiara.






La reina María posteriormente eliminó las esmeraldas de la tiara y las incorporó en una nueva, que es hoy también propiedad personal de Isabel II. Los diamantes Cullinan también fueron removidos y convertidos en broches.



Nuevos usos de la Tiara Delhi Durbar



Tanto la Corona Imperial de India como la Tiara Delhi Durbar fueron usadas por el rey Jorge y la reina María, respectivamente, sólo en ocasión de la ceremonia del Durbar de Delhi, ya que fueron hechas específicamente para ese propósito. La Corona Imperial de India no ha sido usada por ningún soberano desde entonces. Asimismo, la Tiara Delhi Durbar no fue usada por la reina María después de 1911, aunque en 1947 la prestó a su nuera, la reina Isabel, consorte del rey Jorge VI, para una visita oficial a Sudáfrica. Esta fue la segunda ocasión que la Tiara Delhi Durbar fue usada por la Reina del Reino Unido.





A la muerte de la reina María en 1953, el Cambridge y Nueva Delhi Durbar Parure, incluyendo la Tiara Delhi Durbar, fue heredado por la Reina Madre, la reina Isabel, quien dio la suite de diamantes y esmeraldas a su hija, la nueva reina Isabel. Esta última usó en diferentes ocasiones algunas de las piezas de la suite, como el collar Delhi Durbar, el choker de esmeraldas Cambridge y los aretes, pero nunca había tenido la oportunidad de llevar la Tiara Delhi Durbar. De hecho, la pieza favorita de la reina de esta suite resultó ser el collar, al cual se la vio usándolo en muchas ocasiones.



La tiara, que no había sido usado por cualquier miembro de la familia real desde 1947, fue llevada de nuevo por tercera vez cuando Camilla, la Duquesa de Cornwall la usó para el banquete de Estado celebrado en el Palacio de Buckingham en octubre de 2005, en honor del Rey y la Reina de Noruega. Esta fue la primera vez que la duquesa de Cornwall usó una tiara para una función de Estado, y había sido cedido a ella por la reina Isabel II para la ocasión. De este modo la histórica Tiara Delhi Durbar está de vuelta en el centro de atención después de un lapso de casi 60 años. La tiara se mostró sin embargo en dos ocasiones antes de ésta: en junio de 1988, durante una exposición de Joyería Real en la casa de subastas Christie's y otra vez en 2001 en una exposición de tiaras en el Victoria and Albert Museum.


La gargantilla de esmeraldas Cambridge


La gargantilla –o “choker”- original, diseñada y elaborada por Garrard & Co., se creó con 16 esmeraldas Cambridge haciendo juego con el collar y el brazalete. Sin embargo, en la década de 1920, a petición de la reina María, Garrards remodeló el choker, en una pieza de estilo Art Dèco con 14 esmeraldas y brillantes montados en platino.




La gargantilla tiene como pieza central la mayor esmeralda cabochon oval con otras tres grandes esmeraldas cabochon de igual forma e igual medida, espaciadas a cada lado a la misma distancia. Las esmeraldas más pequeñas, siete en total, se sitúan entre dos grandes esmeraldas en algún lugar del centro.Por lo tanto hay siete esmeraldas más grandes y siete pequeñas colocadas simétricamente en la gargantilla: un total de 14 esmeraldas. Cada una de las piedras grandes está rodeada de una sola capa octogonal de brillantes redondos. Las áreas en el medio de la zona octogonal son rectangulares, con la esmeralda pequeña flanqueada por dos diamantes más pequeños en el centro y una doble capa de pequeñas esmeraldas redondeadas talla brillante en ambos lados.



Esta joya, así como otras piezas valiosas de la colección real, fueron otorgadas como regalo a Lady Diana Spencer en el momento de su matrimonio con el Príncipe de Gales. La Princesa inicialmente usó el Cambridge Emerald Choker con el propósito para el que fue diseñado, pero más tarde llevó la gargantilla como una cinta sobre la frente, primero en un evento de caridad en Melbourne, en 1984, y de nuevo en 1988 en un evento también en Australia.






La princesa Diana pudo conservar las joyas otorgadas por la Reina después de su divorcio, con la condición de que no podían ser prestadas o vendidas. Sin embargo, después de su muerte, las piezas fueron devueltas a la Su Majestad.



Los pendientes de esmeraldas Cambridge


Cada pendiente está confeccionado con una sola gran esmeralda cabochon rodeada por una hilera de pequeños brillantes redondos. Isabel II, cuya pieza favorita es el Collar Delhi Durbar, por lo general lleva éste haciendo juego con los pendientes de esmeraldas Cambridge, como revela la mayoría de las fotografías que muestran a la reina en distintas ocasiones formales.




El collar Delhi Durbar




La pieza fue un regalo de las Maharanis de la India, las consortes de los Maharajás, a la reina María, cuando visitó la India en 1911 con el rey Jorge V para asistir al Durbar de Nueva Delhi. El collar consistía en ocho esmeraldas cabochon rodeadas de diamantes, situadas en dos cadenas de pequeños diamantes, con un gran diamante entre cada esmeralda. Esmeraldas de similar tamaño y forma se colocan en posiciones simétricas en el collar.

Originalmente un pendiente desmontable con una esmeralda en forma de pera fue adjuntado a la pieza central de esmeralda del collar. Posteriormente, la misma reina María agregó un diamante marquesa de 11.5 quilates, el Cullinan VI, que fue un regalo personal de Edward VII a la Reina Alexandra. Ambas piedras quedaron colgando de un pendiente de longitud desigual.


Cuando la reina Isabel II heredó el aderezo en 1953, una de las piezas que más ha usado es este collar, como cuando se encontró con Nelson Mandela y con el Rey Juan Carlos de España.


El broche Delhi Durbar



Otro regalo a la reina María en el Durbar de Delhi de 1911, por las Maharanis de la India, fue un broche de esmeralda hexagonal grabada con una rosa en el frente y un diseño de follaje en el reverso. La esmeralda se encuentra rodeada por una capa de brillantes redondos, con cuatro grandes brillantes redondos colocados en cuatro puntos fuera de la capa alrededor de los diamantes, correspondiendo a los ejes vertical y horizontal del hexágono. El broche de esmeraldas hexagonal fue heredado también por Isabel II, pero nunca ha sido vista luciéndolo.




El peto –o stomacher- de esmeraldas Cambridge


Un peto o stomacher es un panel triangular decorado que se ubica en la apertura frontal de un corpiño femenino.Una pieza de joyería decorativa fijada a él también era conocida como stomacher. La Reina Mary, así como la Duquesa de Teck, su madre, apreciaban los grandes stomachers. El peto de esmeraldas era ciertamente la pieza central de este aderezo: consta de seis grandes esmeraldas cabochon colocadas en forma de un motivo floral, con diamantes incorporados. Las esmeraldas estaban rodeadas de pequeños brillantes redondos y el centro del peto estaba ocupado por un gran diamante en forma de pera.

Como la moda cambió, los stomachers se hicieron menos populares y fueron partidos en broches más pequeños (la soberana actual nunca ha usado el peto, salvo los tres broches que se sacan de él).



martes, 7 de septiembre de 2010

Las Reinas de Francia


La ley de los varones impide la ascensión de una mujer al trono, por lo que el país galo nunca ha tenido una reina gobernante por derecho propio (aunque algunas mujeres han gobernado Francia como regentes).

Desde el año 987, de la boda de Hugo I de Francia, se cuentan 53 consortes de los monarcas franceses, de ellas 49 han llevado el título de Reina de Francia, Reina Consorte o Reina de los Franceses. Tres de ellas han llevado el título de Emperatriz de los Franceses y una fue conocida como Consorte Real.


Boda de Henri II con Catalina de Médicis

Ingeborg de Dinamarca y Ana de Bretaña fueron cada una reinas por más de una vez. María Josefina Luisa de Saboya fue reina de jure durante los períodos republicano e imperial, pero nunca esposa de facto del jefe del Estado francés.

Desde 1285 a 1328 las coronas de Navarra y Francia estuvieron unidas en virtud del matrimonio de Juana I, reina reinante de Navarra, con Felipe IV, rey de Francia, y por la sucesión de sus tres hijos, Luis X, Felipe V y Carlos IV. Así, las esposas de estos tres reyes eran reinas consortes, no sólo de Francia sino también de Navarra. Con la muerte de Carlos IV, sin embargo, Navarra pasó de las manos de los reyes de Francia hasta 1589, cuando Enrique III de Navarra se convirtió en Enrique IV de Francia.

Tras la sucesión de Enrique, su esposa, Margarita de Valois, que ya era reina consorte de Navarra, también se convirtió en reina consorte de Francia. A partir de entonces y hasta 1791, las reinas de Francia también fueron reinas de Navarra; la corona de Navarra se fusionó con la corona francesa en 1620, pero los reyes franceses continuaron usando el título de rey de Navarra hasta 1791. Se retomaría con la restauración de 1814-1815 y acabaría con la Revolución de 1830; las consortes Bonaparte y Orleans no lo usaron.

Henri IV y Margarita de Valois


Entre las integrantes de la lista de reinas francesas, resaltan algunas que fueron regentes del reino en distintas circunstancias:
  • Ana de Kiev: desde 1060 y hasta 1066, durante la minoría de edad de su hijo Felipe I
  • Adela de Champaña: entre 1090 y 1092, durante la participación de su hijo Felipe II Augusto en la Tercera Cruzada
  • Blanca de Castilla:
    o entre 1226 y 1234 por la minoría de edad de su hijo Luis IX
    o desde 1248 y hasta 1252 por la ausencia de su hijo en las Cruzadas
  • Juana de Borgoña: durante las varias ausencias de su esposo, Felipe VI, por la Guerra de los Cien Años
  • Isabel de Baviera-Ingolstadt: informalmente, durante la demencia de su esposo Carlos VI (1393-1420)
  • Catalina de Médicis:
    o en 1552, pues su esposo Enrique II se encontraba en una Campaña Militar
    o por tres años desde 1560, pues su segundo hijo Carlos IX aun era menor de edad al asumir
    o por un breve período en 1574, mientras su hijo Enrique III arribaba desde Polonia para asumir la corona
  • María de Médicis: desde 1610 y hasta 1614, su hijo Luis XIII aun era menor de edad al morir Enrique IV
  • Ana de Habsburgo: a partir de 1643 y hasta 1651, en nombre de su hijo Luis XIV, aun menor de edad.
  • Eugenia de Montijo: en tres oportunidades durante las ausencias de su esposo Napoleón III

María de Médicis, consorte de Enrique IV


Dinastía de los Capetos

• Adelaida de Aquitania (945-1004)
• Susana de Italia (937-1003)
• Berta de Borgoña (964-1010)
• Constanza de Arles (973-1064)
• Matilde de Frisia (m. 1044)
• Ana de Kiev (1024-1075)
• Berta de Holanda (1055-1094)
• Bertrada de Montfort (1070-1117)
• Adela de Saboya (1092-1154)
• Leonor de Aquitania (1122-1204); Duquesa de Aquitania, Duquesa de Gascuña y Condesa de Poitou.
• Constanza de Castilla (1141-1160); Infanta de Castilla.
• Adela de Champaña (1140-1206)
• Isabel de Henao (1170-1190)
• Isambur de Dinamarca (1175-1276); Princesa de Dinamarca.
• Inés de Méran (1172-1201)
• Isambur de Dinamarca (1175-1276); Princesa de Dinamarca.
• Blanca de Castilla (1188-1252); Infanta de Castilla.
• Margarita de Provenza (1221-1295)
• Isabel de Aragón (1245-1271); Infanta de Aragón.


Isabel de Aragón, primera consorte de Felipe III


• María de Brabante (1254-1321)
• Juana I de Navarra (1271-1305); Reina de Navarra, Condesa de Champaña y Condesa de Brie.
• Margarita de Borgoña (1290-1315); Reina de Navarra.
• Clemencia de Hungría (1293-1328); Princesa de Hungría.
• Juana de Borgoña (1293-1330); Condesa de Borgoña y Condesa de Poitiers.
• Blanca de Borgoña (1296-1326); Condesa de La Marche.
• María de Luxemburgo (1304-1324)
• Juana de Evreux (1310-1370); Señora de Brie-Comte-Robert.

Dinastía Capetina de los Valois

• Juana de Borgoña (1293-1348); Condesa de Maine, Condesa de Valois y Anjou.
• Blanca de Evreux (1333-1398; Infanta de Navarra.
• Juana de Auvergne (1326-1360); Condesa de Auvergne y Boulogne.
• Juana de Borbón (1339-1378)
• Isabel de Baviera-Ingolstadt (1370-1435)
• María de Anjou (1404-1463); Princesa de Nápoles e Infanta de Aragón.
• Carlota de Saboya (1441-1483)
• Ana de Bretaña (1477-1514); Duquesa de Bretaña.

Isabel de Baviera, consorte de Carlos VI

Línea de los Valois-Orléans

• Juana de Valois (1464-1505); Duquesa de Berry.
• Ana de Bretaña (1477-1514); Duquesa de Bretaña.
• María Tudor (1496-1533); Duquesa de Suffolk.


Línea de los Valois-Angulema

• Claudia de Valois (1499-1524); Duquesa de Bretaña.
• Leonor de Habsburgo (1498-1558); Reina Consorte de Portugal.
• Catalina de Médici (1519-1589); Condesa de Auvergne.
• María Estuardo (1542-1587); Reina de Escocia.
• Isabel de Austria (1554-1592); Archiduquesa de Austria.
• Luisa de Lorraine-Vaudémont (1553-1601)

Louise de Lorraine, consorte de Henri III


Dinastía Capetina de los Borbón

• Margarita de Valois (1553-1615); Reina Consorte de Navarra.
• María de Médicis (1573-1642)
• Ana de Habsburgo (1601-1666); Infanta de España y Portugal y Archiduquesa de Austria.
• María Teresa de Habsburgo (1638-1683); Infanta de España y Archiduquesa de Austria.
• Francisca de Aubigne (1635-1719); Marquesa de Maitenon. Consorte Real (1685-1715)
• María Leszczynska (1703-1768); Princesa de Polonia.
• María Antonieta de Habsburgo-Lorena (1755-1793); Archiduquesa de Austria. Reina de Francia (1774-1791) y Reina de los Franceses (1791-1792)


Dinastía Bonaparte

• Josefina de la Pagerie (1763-1814); Vizcondesa de Beauharnais. Emperatriz de los Franceses (1804-1810)
• María Luisa de Habsburgo-Lorena (1791-1847); Archiduquesa de Austria. Emperatriz de los Franceses (1810-1815)

María Luisa de Austria, segunda consorte de Napoleón I


Dinastía Capetina de los Borbón (Restauración)

• María Teresa de Borbón (1778-1851); Madame Royale.


Línea Borbónica de los Orleáns

• María Amalia de Borbón-Dos Sicilias (1788-1866);Princesa de las Dos Sicilias, Reina de los Franceses (1830-1848)


Dinastía Bonaparte

• Eugenia de Montijo (1826-1920); Condesa de Teba. Emperatriz de los Franceses (1853-1871)

La corona de la emperatriz Eugénie

martes, 11 de mayo de 2010

Su Majestad La Reina Consorte

De las veinticuatro esposas de Rey desde que España existe como nación consolidada (Isabel la Católica, Juana la Loca e Isabel II fueron soberanas por propio derecho), sólo una, María de las Mercedes de Orleáns, casada con Alfonso XII, ha sido española de nacimiento.
En la lista de Reinas consortes de los monarcas de España figura también el Consorte de la reina Isabel II (solo se encuentran las esposas de los reyes de la España unificada y no de los reinos anteriores a la Reconquista).

Casa de Habsburgo

  • Isabel de Portugal (1503–1539); Infanta de Portugal, Consorte de Carlos I (como reina de España) o Carlos V (como Emperatriz del Sacro Imperio Romano Germánico).
  • María I de Inglaterra (1516–1558); Reina de Inglaterra, primera Consorte de Felipe II
  • Isabel de Valois (1546–1568); Princesa de Francia, segunda Consorte de Felipe II
  • Ana de Austria (1549–1580); Archiduquesa de Austria, tercera Consorte de Felipe II
  • Margarita de Austria-Estiria (1584–1611); Archiduquesa de Austria, Consorte de Felipe III.
  • Isabel de Borbón (1602–1644); Princesa de Francia, primera Consorte de Felipe IV.
  • Mariana de Austria (1634–1696); Archiduquesa de Austria, segunda Consorte de Felipe IV.
  • María Luisa de Orleans (1662–1689); primera Consorte de Carlos II
  • Mariana de Neoburgo (1667–1740); segunda Consorte de Carlos II

Isabel de Valois

Casa de Borbón
  • María Luisa Gabriela de Saboya (1688–1714); primera Consorte de Felipe V
  • Isabel de Farnesio (1692–1766); segunda Consorte de Felipe V
  • Luisa Isabel de Orleans (1709–1742); Consorte de Luis I
  • Bárbara de Braganza (1711–1758); Infanta de Portugal, Consorte de Fernando VI
  • María Amalia de Sajonia (1724–1760); Consorte de Carlos III
  • María Luisa de Borbón-Parma (1751–1819); Princesa de Parma, Consorte de Carlos IV

María Luisa de Parma

Casa Bonaparte
  • Julia Clary (1771–1845); Princesa Imperial francesa, Consorte de José I.
Julie Clary
Primera Restauración Borbónica
  • Isabel de Braganza (1797–1818); Infanta de Portugal, primera Consorte de Fernando VII.
  • María Josefa de Sajonia (1803–1829); segunda Consorte de Fernando VII.
  • María Cristina de Borbón-Dos Sicilias (1806–1878); Princesa de Nápoles, tercera Consorte de Fernando VII.
  • Francisco de Asís de Borbón (1822–1902); Duque de Cádiz, Consorte de Isabel II.

María Josefa de Sajonia

Casa de Saboya
  • María Victoria del Pozzo (1847–1876); Consorte de Amadeo I.

María Victoria del Pozzo

Segunda Restauración Borbónica
  • María de las Mercedes de Orleáns (1860–1878); Princesa de Orleáns, primera Consorte de Alfonso XII.
  • María Cristina de Habsburgo-Lorena (1858-1929); Archiduquesa de Austria, Princesa de Hungría y Bohemia, segunda Consorte de Alfonso XII.
  • Victoria Eugenia de Battenberg (1887-1969); Princesa de Battenberg, Consorte de Alfonso XIII.

Tercera Restauración Borbónica

  • Sofía de Grecia (1938- ); Princesa de Grecia y Dinamarca, Consorte de Juan Carlos I.

Reinas consortes que se encargaron de la regencia del reino por distintos motivos son:

  • Isabel de Borbón; durante 1640 pues su esposo Felipe IV se encontraba encargado de la Guerra de Cataluña.
  • Mariana de Austria; diez años a partir de 1665 hasta 1675 por la minoría de edad de su hijo Carlos II.
  • María Luisa Gabriela de Saboya; en 1702 durante la Guerra de Sucesión Española.
  • María Cristina de Borbón-Dos Sicilias; desde 1833 y hasta 1840 por la minoría de edad de su hija la reina Isabel II.
  • María Cristina de Habsburgo-Lorena; a partir de 1885 y hasta 1902, por la minoría de edad de su hijo Alfonso XIII.
Mariana de Austria

Las reinas consortes del siglo XX

De veinticuatro consortes dispares, las tres últimas reinas han tenido peso y presencia en la Historia española.

MARÍA CRISTINA DE HABSBURGO. En la Historia de España hubo sólo una reina consorte que alumbró un rey: María Cristina de Habsburgo, quien dio a luz a Alfonso XIII, el hijo póstumo de Alfonso XII. Esta reina hubo de asumir la carga de superar, con su buen hacer, el peso de la memoria de la infortunada María de las Mercedes, primera esposa de Alfonso XII. Con María Cristina, el pragmatismo sucedía al romanticismo en la vida del Rey.

La futura reina de España había nacido el 21 de julio de 1858 en Gross Seelowitz (Austria), con el rango de archiduquesa de Austria-Este-Módena. La viudez prematura de Alfonso XII llevó a la Corte a poner la vista en ella, como candidata idónea para un segundo matrimonio del monarca. La boda se celebró en 1879 en la Basílica de Nuestra Señora de Atocha. Al año siguiente María Cristina dio a luz a su primera hija, María de las Mercedes, Princesa de Asturias, malograda al poco de nacer. En 1882, vino al mundo María Teresa, quien falleció joven. Sólo habían transcurrido seis años de matrimonio cuando Alfonso XII muere en El Pardo, hallándose la reina encinta. La situación sucesoria era muy delicada y la nación temió que se desbordasen los acontecimientos en una España que había sufrido las Guerras Carlistas y en la que también emergían facciones republicanas.

Sin embargo, la reina, después de dar a luz a Alfonso XIII, mantuvo firme el pulso como regente y supo arbitrar una etapa de estabilidad apoyada en la alternancia de los Gobiernos liberales de Sagasta y los conservadores de Cánovas del Castillo. Con la coronación de su hijo en 1902, la reina abandonó el primer plano de la política nacional. Murió en 1929.



VICTORIA EUGENIA DE BATTENBERG. La dignidad y la categoría intelectual y humana de Reina Victoria Eugenia queda desdibujada por la sombra de la hemofilia, la enfermedad de carácter hereditario que Ena (sobrenombre con el que se la conocía en familia) llevó a la dinastía. La hija de la Princesa Beatriz de Inglaterra y del Príncipe Enrique de Battenberg nació en Balmoral Castle, en Escocia, el 24 de octubre de 1887. Alfonso XIII la conoció en Londres en la primavera de 1905.

Los acontecimientos no se hicieron esperar y a los pocos meses se anunció oficialmente el compromiso. El 31 de mayo de 1906 se celebró el enlace en la madrileña iglesia de San Jerónimo el Real. La boda, sin embargo, tuvo un broche funesto y bien conocido: la bomba del anarquista Mateo Morral. Pese a estos negros augurios, Ena hizo un esfuerzo de integración en su nueva patria, aunque su impecable labor pública tuvo el revés en su vida familiar, en la que la hemofilia causó estragos. Su primer hijo, Alfonso Pío, Príncipe de Asturias, nació en 1907 afectado por la enfermedad, y lo mismo ocurrió con el menor de sus vástagos, Gonzalo Manuel, nacido en 1914. El 14 de abril de 1931, día de la proclamación de la República, Victoria Eugenia marchó, con el Rey y sus hijos, rumbo al exilio, primero en París y después en Fontainebleau. Más tarde, viuda ya, se estableció en Lausana, donde murió el 15 de abril de 1969.



SOFÍA DE GRECIA. La Reina actual es para todos los españoles un referente inequívoco, por la talla humana e institucional que viene demostrando, día a día, desde que en 1962 contrajo matrimonio con el Príncipe Juan Carlos. Sofía Margarita Victoria Federica Schleswig-Holstein Sonderburg nació en la localidad griega de Psychiko, cerca de Atenas, el 2 de noviembre de 1938. Fue la primera hija de Pablo I de Grecia y de la Reina Federica.

Su infancia fue muy azarosa, pues cuando contaba con sólo dos años Mussolini invadió Grecia, lo que obligó a su abuelo Jorge III, y a sus padres a exiliarse durante cinco años. Pudieron regresar a su país en 1946 y un año después Pablo de Grecia fue proclamado Rey. Doña Sofía estudió primero en una pequeña escuela pública, austera y sin ningún tipo de privilegios, y su formación prosiguió en Alemania. Cursó puericultura, bellas artes y arqueología, estas últimas dos de sus grandes pasiones.

Sofía conoció al príncipe Juan Carlos de Borbón en 1954 durante un crucero por las islas griegas, pero fue en 1960, en una fiesta organizada por los duques de Württemberg cuando surgió el mutuo interés y comenzó el noviazgo. En 1961 tuvo lugar la petición de mano en Lausana, lugar de residencia de la Reina Victoria Eugenia y la boda se celebró en Atenas el 14 de mayo de 1962. De su unión con Don Juan Carlos, la Reina ha manifestado que «somos compañeros de viaje».



Apartado especial

Hija del Infante don Carlos de Borbón y Borbón, Príncipe de las Dos Sicilias (viudo de una hermana de Alfonso XIII), nació el 23 de diciembre de 1910 María de las Mercedes de Borbón-Dos Sicilias y Orléans, quien nunca fue reina consorte ni reina madre, pero sí madre de rey.

Infanta de España por concesión de Alfonso XIII y Princesa de las Dos Sicilias por su nacimiento, María de las Mercedes contrajo matrimonio en Roma con el entonces Príncipe de Asturias, Don Juan de Borbón, el 12 de octubre de 1935. Ambos vivieron los años de exilio en Cannes, Roma y Lausana, ciudad esta última donde residieron durante la Segunda Guerra Mundial. Al finalizar la contienda se trasladaron a Estoril (Portugal) y allí decidieron junto con el General Franco que su hijo Juan Carlos residiera en España para proseguir su educación.

Una fractura de cadera y diversos problemas de salud le obligaron a permanecer sus últimos años en una silla de ruedas, hecho que no impidió su asistencia a determinados actos oficiales, así como a las corridas de toros, de las que fue gran aficionada. Don Juan y Doña María de las Mercedes tuvieron cuatro hijos, fuente de duras tragedias, como el nacimiento de su tercera hija ciega y la muerte prematura de su cuarto hijo, un adolescente, a raíz de un accidente. A estas tragedias hay que añadir los ataques llenos de insultos, difamaciones e infamias que desde el Régimen se prodigaban contra su esposo, el conde de Barcelona, a quien Franco engañó en reiteradas ocasiones. De todo fue silente testigo Doña María, siempre a la sombra de su esposo, callada y sufridora.

Doña María de las Mercedes falleció el 2 de enero de 2000 rodeada de toda la familia real durante las vacaciones en Lanzarote. Nada hacía presagiar tan repentino final de una de las vidas de trayectoria más dramática no sólo sobrellevada, sino superada, con una admirable dignidad. El 4 de enero fue enterrada en el Monasterio de El Escorial con Honores de Reina de España.

martes, 30 de marzo de 2010

El esplendor sin par de las Joyas de la Corona

Las joyas de la Corona del Reino Unido refieren a la Corona de Inglaterra, que como tales fueron agregadas desde la Unión de las Coronas en 1603. Tanto Escocia, como Gales e Irlanda, monarquías que en su momento fueron independientes, poseen su propia regalía de coronación. El término colectivo “Joyas de la Corona” denota la regalía y vestimenta usadas por el soberano del Reino Unido durante la ceremonia de coronación y otras funciones oficiales en representación del Estado.

Se incluyen en el término a los siguientes objetos: coronas, cetros, orbes, espadas, anillos, ampollas, espuelas, colobium sindonis (túnica de lino), dalmática, armillae y el manto real o palio, así como otros varios objetos relacionados con la ceremonia en sí misma. Muchos de ellos provienen directamente del período previo a la Reforma protestante y tienen una connotación religiosa y sacra.



La historia de las joyas de la corona se remonta al siglo XII, en el período anglo-sajón de Inglaterra, pero la colección ha cambiado innumerables veces durante los siglos (Ya se habían perdido con el rey Juan en 1216 durante su paso por The Wash y el joven Henry III fue coronado en Gloucester ese mismo año con un círculo de oro). La razón es simple: reyes y familiares de reyes han tenido que empeñar sus joyas para poder hacer la guerra, reconstruir palacios destruidos y pagar dotes reales.


Hay catalogadas 22.599 piezas invaluables, custodiadas en la “Torre de Londres”. Un equipo de contadores y estudiosos de piedras preciosas comenzó a inventariar la suntuosa colección. Al principio, todos creían que el producto del trabajo sería esencialmente un listado de la ubicación y condiciones de las piezas. Pero, a medida que recopilaban datos, los investigadores quedaron atónitos al descubrir innumerables historias desconocidas sobre la realeza (y, por tanto, del pasado británico) que condensaban cada uno de los objetos sumariados. Al fin, el catálogo real se volvió un meticuloso trabajo histórico enfocado más sobre las debilidades humanas encarnadas en reyes y reinas que el valor histórico de los diamantes y perlas.







Coronas


La colección contiene varias coronas, algunas de las cuales han sido usadas por todos los soberanos, otras hechas personalmente para algunos o para las reinas consortes. La típica corona de un rey tiene una cima ligeramente punteada por arcos, mientras que la de una reina es ligeramente inclinada.


Corona de San Eduardo


La corona de San Eduardo es la pieza más importante de las joyas de la Corona británica. Fue elaborada para la coronación de Charles II en 1661. Hecha en oro, su diseño consiste en cuatro cruces patadas y cuatro flores de lis, con dos arcos sobre la cima. Surmontando los arcos hay una cruz patada enjoyada. La corona incluye 444 piedras preciosas. Dos de las tres perlas pendientes de la cruz fueron usadas por Elizabeth I, la Reina Virgen. Esta corona es utilizada a lo largo de la mayor parte de la ceremonia de coronación y se ha dicho por un gran número de monarcas que es extremadamente pesada y difícil de usar. Elizabeth II optó por llevar una representación estilizada de esta corona con imágenes del escudo de armas del Reino Unido.





Corona del Estado Imperial


Es quizás la más conocida de las joyas reales. Se utiliza en pocas ocasiones. Una de ellas es, por supuesto, la coronación (cuando el nuevo monarca abandona Westminster Abbey) y además durante la apertura anual de las sesiones parlamentarias. Hasta el año 1838 se utilizaba la corona de San Eduardo pero la Reina Victoria decidió sustituirla por la del Estado Imperial. Como la corona resultó excesivamente pesada, fue modificada durante su reinado, para alivianarla un poco. Un siglo después, para la coronación de George IV, la joyería Garrard volvió a hacerle cambios, en este caso bastante importantes.





Actualmente esta joya tiene un peso cercano al kilogramo, y una altura de 31.5 cm. Está hecha de oro y tiene cuatro cruces patadas y cuatro flores de lis, con dos diademas sobre la cima surmontadas por otra cruz patada. Incluye 2.868 diamantes, 273 perlas, 17 zafiros, 11 esmeraldas y 5 rubíes. En el centro de la cruz inferior lleva el Rubí del Príncipe Negro (actualmente un espinel), procedente del Monasterio de Santa María la Real de Nájera y que fue llevado a Inglaterra como botín del Príncipe Negro tras prestar ayuda a Pedro I de Castilla en sus guerras. Debajo de éste se halla el diamante Cullinan II, también conocido como “Segunda Estrella de África”, de 317.40 quilates.






Corona Imperial de India


Fue creada cuando George V visitó Delhi como emperador de la India. Para prevenir el empeño de las Coronas reales, la ley británica prohibió sacarlas del país. Por esta razón fue hecha una nueva. Ésta no ha sido usada. Está guardada junto al resto de las joyas de la Corona, aunque no forma parte de ellas. Es la única corona de un monarca británico que tiene ocho diademas, a la manera de las coronas europeas continentales, en lugar de seguir con la tradición de las coronas británicas, las cuales tenían sólo cuatro.





Diadema del Estado de George IV


Fue realizada en 1820 para que este monarca la luciese durante su traslado a Westminster antes de ser coronado. Posteriormente fue usada por la reina Victoria en la procesión de su coronación y en la actualidad Elizabeth II la emplea para su llegada a la ceremonia de apertura del Parlamento. En realidad se trata de una corona abierta de diamantes (consta de 1.333 diamantes y 169 perlas). Está adornada con ocho florones, cuatro con forma de cruz patada y otros cuatro formados por los emblemas vegetales de los territorios que integran el Reino Unido: la rosa Tudor por Inglaterra, el cardo por Escocia y el trébol por Irlanda.









Corona Pequeña de la Reina Victoria


Es una corona de tamaño muy pequeño, nueve centímetros de ancho y diez de alto, realizada con 1.187 diamantes. Fue encargada por la reina Victoria en 1870 al resultarle la Corona del Estado Imperial muy pesada e incómoda. Al igual que las Coronas de San Eduardo y del Estado Imperial, está decorada con ocho florones con forma cruz patada y flores de lis, que se alternan, y está cerrada con cuatro diademas rematadas con un orbe cruzado situado encima.






Las Coronas de María de Módena


Diadema del Estado — Usada por ella en su camino a la ceremonia de coronación y también por todas las reinas consortes hasta la ascensión de Victoria.




Corona de Coronación — La joya con la que fue coronada fue confeccionada en 1685 y, como era la norma, estaba decorada con piedras alquiladas: 38 diamantes grandes, 523 diamantes más pequeños y 129 grandes perlas. En el círculo de oro se alternaban 4 cruces y 4 flores de lis hechas de diamantes y sobre las cruces tenía cuatro medios arcos. Un globo se encontraba al centro, con una cruz hecha de 5 diamantes y 3 perlas. Fue usada por todas las siguientes reinas consortes hasta 1831 e incluso la llevaron las reinas reinantes Mary II de Inglaterra y Ana de Gran Bretaña. La joya se encuentra hoy en el Museo de Londres.



Corona del Estado — Usada para la procesión fuera de la Abadía y puesta para otros usos posteriores.


Otras coronas


Las reinas consortes, esposas de los reyes, tradicionalmente usaban la Corona de María de Módena, consorte de James II. En 1831 Adelaida de Saxe-Meiningen, consorte de William IV, al juzgar la corona como demasiado vieja y teatral, la reemplazó por una con 4 medios arcos, la Corona de la Reina Adelaida, para la coronación de su esposo. En 1838, cuando estaba en proceso la planificación para la coronación de Victoria, la corona de Módena fue descripta como “extremadamente pequeña y por razones de edad y desuso está en estado de franca decadencia”.




Con la muerte de Victoria en enero de 1901 fueron sesenta y cuatro años en que el Reino Unido no tenía una reina consorte coronada, puesto que el Príncipe Alberto nunca fue coronado como consorte. Al año siguiente se decidió que ni la corona de María de Módena ni la de la reina Adelaida serían usadas para la primera coronación de una reina consorte en siete décadas. En su lugar se crearía una nueva, nombrada a partir de la Reina Alexandra (nacida princesa de Dinamarca).


Corona de la Reina Alexandra


La consorte de Edward VII llevó un diseño que se alejaba del estilo tradicional de las coronas británicas, sino que era más afín a las coronas reales europeas. Era más plana y con más arcos, ocho en total. En el arco frontal había una cruz enjoyada que sostenía el Diamante Koh-i-Noor. Al igual que las futuras coronas de la Reina Mary (1911) y de la Reina Elizabeth (1937), los arcos eran desmontables, permitiendo que la corona fuera usada como un aro simple.







Corona de la Reina Mary


Una nueva corona, más al estilo tradicional de Gran Bretaña, fue confeccionada para Mary de Teck, consorte de George V, cuando fue coronada en 1911. Era de ocho medios arcos y contenía 2.200 diamantes de diferentes tamaños, incluyendo el Koh-i-Noor, el Cullinan III y el Cullinan IV. En 1914 éstos fueron reemplazados por modelos de cristal y los originales fueron usados en 1937 para la corona de Elizabeth Bowes-Lyon, su nuera.




Contrariamente a otras coronas anteriores (con excepción de la de Alexandra de Dinamarca), fue especialmente diseñada para que sus diademas pudieran ser removidas y pudiera ser usada como un aro. De esta manera la Reina Mary la usó para la coronación de su hijo George VI y en varias ceremonias de Estado presididas por su nieta, Elizabeth II. Desde la muerte de la Reina Mary en 1953, su corona de consorte no ha sido usada.




Corona de la Reina Elizabeth


Fue realizada para Elizabeth Bowes-Lyon con motivo de la coronación de su esposo George VI en 1937. Es la única de toda la colección que está realizada con platino. Sigue el diseño de la Coronas de San Eduardo y del Estado Imperial (con florones con forma de cruz patada y flor de lis, cerrada con cuatro diademas y rematada con un orbe cruzado). En 1953 la Reina Elizabeth, la Reina Madre, lució esta corona sin diademas durante la ceremonia de coronación de su hija Elizabeth ya que es posible desmontarlas fácilmente. También descansó encima del ataúd de la Reina Madre durante su funeral en 2002.




La Corona de la Reina Elizabeth contiene el diamante más antiguo conocido: Koh-i-Noor (‘montaña de luz’), que había sido descubierto en 1304 y que terminó siendo ofrecido a la reina Victoria. Este diamante cuenta con una leyenda según la cual los hombres y mujeres que lo porten obtendrán gran poder pero los primeros morirán trágicamente. El Koh-i-Noor, de 105 quilates (21,6 gramos), fue tallado de nuevo en 1851 y, antes de que fuese elaborada la corona de la Reina Elizabeth, ya había sido utilizado en las coronas de sus antecesoras, las consortes de Edward VII y de George V. La India, Pakistán e Irán han reclamado su devolución.




Otros objetos


Los monarcas del Reino Unido cuentan entre sus insignias con dos cetros (el Cetro de la Cruz, que incorpora el diamante Cullinan I, también conocido como la Gran Estrella de África, de 530 quilates, y el Cetro de la Paloma, en cuyo extremo superior tiene la figura de una paloma que simboliza el Espíritu Santo) y dos orbes (el Orbe del Soberano, realizado en oro y rematado con una cruz enjoyada, y el Orbe Pequeño, realizado en 1689 para María II de Inglaterra).


En la coronación se emplean cinco espadas de uso ceremonial: la Espada Enjoyada del Ofrecimiento, donde figuran los emblemas vegetales de los territorios del Reino Unido: la rosa por Inglaterra, el cardo por Escocia y el trébol por Irlanda; la Espada del Estado, que es sostenida por el Lord Gran Chambelán delante del monarca; las Espadas de la Justicia Espiritual, de la Justicia Temporal y de la Misericordia.


El Anillo de la Coronación, realizado en 1831, es el símbolo del «matrimonio» del soberano con la nación. Para ungir al monarca, el Arzobispo de Canterbury utiliza la Cuchara de la Unción y el óleo es extraído de la Ampolla, que es una vasija de oro con forma de águila. También se usan los Armíllae (‘brazaletes’), que están realizados con oro y simbolizan la sinceridad y sabiduría.