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martes, 10 de mayo de 2011

La Casa de Yusupov


Los Yusupov eran una familia rusa de la nobleza que descendía de los Khans del siglo X y quienes, siglos más tarde, serían renombrados por su inmensa riqueza y filantropía.


En el siglo XVII Abdul Mirza, descendiente del Khan Yusuf, jefe de la Horda Nogai y cuyos antepasados eran tártaros del sur del Mar Negro, se convirtió del Islam a la Iglesia Cristiana Ortodoxa con el nombre de Dmitry. Después de esta conversión, el Zar Feodor I, hijo de Iván el Terrible, otorgó a su lugarteniente el título de Príncipe Yussupov. Dimitry Seyushevich Yusupov-Knyazhevo (fallecido en 1694) casó dos veces, primero con Ekaterina Yakovlevna Sumarokova y luego con la princesa Tatiana Fyodorovna Korkodinova. Su primer hijo, Matvei Dmitrievich Yusupov, Lugarteniente como su padre, murió joven. Su segundo hijo, Grigori Dmitrievich Yusupov (1676-1730), General-en-jefe y Ministro de Defensa, era amigo de Pedro el Grande, a quien ayudó con la construcción de la Armada rusa. Con Anna Nikitichna Akinfova, hija del Okolnichi Nikita Ivanovich Akinfov, tuvo tres hijos varones y una niña:


§ Boris Grigorievich (1695-1759), Chambelán en 1730, Gobernador General de Moscú en 1738, Senador;
§ Grigori Grigorievich (m. 1737), Coronel, casado primero con la Princesa Maria Petrovna Korkodinova y luego con la Princesa Yevdokia Nikolaievna Shahovskaya, sin descendencia;
§ Sergei Grigorievich (m. 1734), Subcoronel, soltero y sin descendencia;
§ Maria Grigorievna (m. 1738), dama de honor de Catalina I, forzada por sus hermanos a tomar votos monásticos para heredar su parte de las propiedades familiares.



El Palacio Yusupov en Moscú



Siglos XVIII y XIX


El Príncipe Boris Grigorievich Yusupov se inició como cadete en la Armada francesa a los 20 años y pronto se convirtió en asesor del Zar, sirviendo a tres soberanos. Durante el reinado de la zarina Elizabeth fue nombrado jefe de las Escuelas Imperiales y, en 1756, alentó a la emperatriz a formar el primer Teatro Público en San Petersburgo. Casó con Irina Mikhailovna Zinovyeva (1718 - 1788), hija del Lugarteniente Mikhail Petrovich Zinoviev, en 1734 y, antes de tener su único hijo varón, nacieron cuatro niñas: Evdokia (1743-1780), Alexandra (1744 –1791), Elisaveta (1745 - 1770) y Anna (1749–1772).


El Príncipe Nikolai Borisovich Yusupov (1751-1831), Senador, Ministro de las Propiedades del Estado y Director del Teatro Imperial, fue un gran viajero que hablaba cinco idiomas y también era mecenas de las artes. Sirvió como consejero privado y diplomático a una serie de soberanos, incluyendo Catalina la Grande, Pablo I y Alejandro I. Como diplomático viajó a través de Europa a Francia, Alemania, Prusia, Austria e Italia. Durante sus viajes adquirió una gran colección de arte para el zar, siendo nombrado más tarde director del Museo Hermitage y de la Armería del Kremlin. En 1804 viajó a París a encontrarse con Napoleón I, a quien le obsequió tres enormes tapices.



El Príncipe Nikolai Borisovich (1783)


En 1793 Nikolai casó con Tatiana Tatiana Vasilievna von Engelhardt (1769-1841), una de las sobrinas del Príncipe Potemkin, y vivieron en la lujosa residencia Arkhangelskoye, en Moscú. Allí el Príncipe Yusupov construyó su propia fábrica de porcelana, con muchos de los artesanos provenientes de Francia. Murió en 1831 a los 80 años y fue sucedido por su segundo hijo, el Príncipe Boris, ya que su primogénito, Nikolai, había muerto en la infancia.


A los 42 años, el Príncipe Boris Nikolaievich Yusupov (1794 -
1849), Mariscal de la Corte Imperial, heredó la inmensa riqueza familiar, incluyendo más de 675.000 acres (2.730 km²) de tierra y 40.000 sirvientes habitándola, pero, al contrario que su padre, nunca fue patron de las artes, prefirió ocuparse primariamente de sus negocios. Se trasladó al palacio Moika, en San Petersburgo (también conocido como Palacio Yusupov) con su segunda esposa, Zenaida Ivanovna Narishkina (hija de Ivan Dimitrievitch Narishkin, pariente de la madre de Pedro el Grande) y su único hijo Nikolai. El palacio Arkhangelskoye pronto fue abandonado, los animales del zoo vendidos y la mayor parte de la colección trasladada. Boris se centró en las granjas familiares y desarrolló buenas relaciones con los campesinos que trabajaban en ellas.




Tatiana Alexandrovna Yusupova (1858)


El único hijo del príncipe Boris, el Príncipe Nikolai Borisovich Yusupov (1827 -1891), Mariscal de la Corte Imperial, sirvió primero en la cancillería de Nicolás I. Compró una enorme cantidad de joyas, incluyendo un diamante de 36 quilates conocido como “El Sultán de Marruecos”, así como objects d’art para adornar su palacio del Moika y formó una gran colección de violines y pinturas. Más tarde pasaría la mayor parte de su tiempo en el sur de Europa debido a su delicada salud, mientras servía al zar como diplomático. Casó con la Condesa Tatiana Alexandrovna de Ribeaupierre (1828 -1879), dama de honor de la emperatriz, hija de Alexandre de Ribeaupierra y Ekaterina Mikhailovna Potemkina, otra sobrina del Príncipe Potemkin. Boris también era un talentoso músico y compositor y fue miembro de varias sociedades musicales.


Siglo XX


Cuando el Príncipe Nicolás Yusupov II murió en 1891, fue sucedido por su hija, Zenaida, considerada una legendaria belleza en la época, así como una de las más ricas; sus pretendientes incluían al príncipe heredero de Bulgaria. Zenaida Nikolaievna Yusupova (1861-1939) casó en 1882 con el Conde Félix Felixovich Sumarokov-Elston (1856- 1928), Gobernador General de Moscú, hijo del Conde Félix Nikolaievich Sumarokov-Elston.



La Princesa Zenaida y su esposo, el Conde Sumarokov-Elston, en el baile de disfraces de la corte de 1903


Después de la muerte de su suegro y para que el nombre Yusupov no desapareciera, Félix obtuvo un permiso especial del Zar Alejandro III para portar el título de Príncipe Yusupov y Conde Sumarokov-Elston y heredarlo al hijo de su matrimonio con Zenaida. El Príncipe Félix fue nombrado adjunto al Gran Duque Sergei Alexandrovich en 1904 y comandante de la Caballería de la Guardia Imperial. En 1914 fue nombrado Gobernador General de Moscú. A comienzos de la Primera Guerra Mundial los Yusupov eran dueños de más de 100.000 acres (400 km²) de tierra en Siberia y sus industrias incluían fábricas de azúcar de remolacha, plantas de ladrillos, molinos, fábricas textiles, minas y destilerías, además de dieciséis palacios y fincas.


El hijo mayor de Zenaida y Félix Sumarokov-Elston, Nikolay Felixovich Yusupov (1883–1908) fue muerto en un duelo a los 26 años. El último Príncipe Yusupov fue Félix Yusupov II, Conde Sumarokov-Elston (1887-1967), hijo menor del matrimonio, quien se haría célebre por su papel en el asesinato de Gregori Rasputín. Se convirtió en el hombre más rico de toda Rusia al haber heredado la inmensa fortuna luego de la muerte su hermano mayor. Decidió dedicar tiempo y dinero a trabajos caritativos, aunque también vivió una vida extravagante. Entre 1909 y 1912 estudió en Inglaterra y en 1914 se casó con la Princesa Irina de Rusia, sobrina del zar Nicolás II, un matrimonio que resultó extraordinariamente bien avenido y feliz. Tuvieron una sola hija, Irina Yusupova, en 1915.



Félix e Irina


Luego de la muerte de Rasputín en 1916, Yusupov fue exiliado a Crimea, pero regresó a San Petersburgo al año siguiente para encontrar la ciudad en masivo desorden a raíz de la Revolución de Febrero. El matrimonio preparó entonces sus más preciosas pinturas de Rembrandt y su fastuosa joyería y en abril de 1919 abandonó Rusia para viajar a Londres vía Malta, Italia y Francia. En 1920, regresaron a París y compraron una casa en Boulogne-sur-Seine, donde vivieron la mayor parte de sus vidas. En el exilio, Irina y Félix vivían mejor que la mayoría de los emigrados rusos después de la Revolución. Por un tiempo abrieron la casa de modas “Irfe”, llamada así usando las primeras dos letras de sus nombres, Irina y Félix. Por el resto de su vida Yussupov estuvo obsesionado por la muerte de Rasputín y sufría de pesadillas. Sin embargo, también tuvo reputación de curandero. Murió en la capital francesa en 1967, a los 80 años de edad.



El Palacio Moika, residencia de los Yusupov en San Petersburgo

lunes, 20 de diciembre de 2010

Duelo de perlas ilustres

Con frecuencia, en el ambiente de la joyería internacional, se han confundido dos perlas que son verdaderas bellezas nacaradas e ilustres, la PELEGRINA y la PEREGRINA, confusión debida no sólo por la similitud de sus nombres, sino también por su singular y complicada historia.

La apariencia de las dos perlas es muy distinta. La PEREGRINA casi es el doble que la PELEGRINA en tamaño y en peso. Por eso ha sido más famosa la primera. También la forma es diferente: la PEREGRINA tiene forma de lágrima y la PELEGRINA de concha oval.


La PELEGRINA

El nombre de "PELEGRINA" parece haber sido utilizado para referirse al menos a dos perlas naturales de diferentes formas, tamaños, origen e historia. Una, que se cree de origen sudamericano, con una historia de más de 350 años, tiene forma de pera y un peso de 133,16 granos. Otra, que se originó a principios del siglo XX, con una forma esférica y un peso menor de 111.5 granos.

Aparte de la confusión causada por la existencia de dos perlas diferentes del mismo nombre, la aparición de una perla totalmente distinta de 203,84 granos de peso y de nombre "PEREGRINA", la cual fonéticamente se asemeja al nombre anterior, habría dado lugar a una confusión considerable entre los historiadores de gemas.

La palabra en español "peregrina" significa "errante". La palabra "pelegrina" ha sido traducida por los historiadores de gemas como "incomparable", pero no hay tal palabra en el idioma español que tenga este significado. Parece que la palabra "pelegrina" habría sido deliberadamente creada para rimar con la palabra "peregrina", y sigue teniendo el significado de "peregrino o errante", pero muestra una diferencia con el nombre original, ya que se refiere a una perla totalmente distinta con un peso de casi 70 granos menos que la original PELEGRINA.

La antigua PELEGRINA es una perla natural blanca con forma de pera, con brillo plateado de alta calidad y un peso de 133,16 granos. Esta piedra, sin duda, tiene todas las características deseables en los siete factores de valor GIA de una perla: tamaño, forma, color, brillo, calidad superficial, calidad de nácar y valor de venta.




La PELEGRINA fue parte de las Joyas de la Corona española, siendo otorgada por el rey Felipe IV a su hija María Teresa cuando ésta casó con Luis XIV de Francia en 1660. No se sabe exactamente cuándo la perla entró en la Joyas de la Corona de España, pero podría ser cualquier momento entre el siglo XVI, cuando las perlas fueron descubiertas por primera vez en las colonias españolas del Nuevo Mundo, y mediados del siglo XVII. Así, el origen de la perla podría ser cualquiera de las principales zonas productoras de perlas del Nuevo Mundo durante ese período, tales como las zonas costeras del Archipiélago de las Perlas en el Golfo de Panamá, las zonas costeras de Venezuela y las islas del Caribe.

Cuando el Rey Felipe IV asistió a las ceremonias por la boda de Luis XIV con su hija, se hizo presente en la Corte de Francia con otra famosa piedra de la Corona española, como un adorno de sombrero. Esta joya era nada menos que la perla de 223,8 granos en forma de pera llamada “PEREGRINA”, que tenía una procedencia más antigua que la PELEGRINA. La paz de los Pirineos y el matrimonio español establecieron al rey Luis XIV como el monarca más poderoso de Europa.

Luego de 23 años de reinado como consorte del Rey Sol, María Teresa murió en 1683, y el destino de la perla PELEGRINA después de su muerte y hasta que reapareció de nuevo en San Petersburgo en 1826, es incierto.

Una de las posibilidades indica que María Teresa habría legado la perla a su único hijo sobreviviente Le Grand Dauphin, Luis de Francia. A partir de él habría sido heredada a cada hijo primogénito convirtiéndose así en una joya de la corona de Francia y tal vez por esta vía llegara a manos de Luis XVI, el último de los monarcas Borbones, ejecutado durante la Revolución Francesa. Durante los disturbios de la Revolución el 17 de septiembre de 1792, seis hombres irrumpieron en la Garde Meuble, el erario público que albergaba las joyas de la corona y robaron algunas piezas importantes de joyería como el Diamante Sancy, el Azul Tavernier y el Regente. Tal vez podría haber estado La PELEGRINA, que nunca se recuperó como el diamante Tavernier, y más tarde reapareció después de la expiración de 20 años, el plazo de prescripción para el delito. El Tavernier reapareció en Londres en septiembre de 1812, exactamente 20 años después del robo. La PELEGRINA por otro lado apareció en San Petersburgo, Rusia, en 1826, mucho después del plazo fijado en el estatuto de limitaciones y fue adquirida por la fabulosamente rica princesa Tatiana Youssoupov (Yusupov).

Si la perla hubiera sido parte de las Joyas de la Corona y hubiera tenido la suerte de escapar de las convulsiones de la Revolución Francesa, habría, sin duda, aparecido en las subastas públicas de las joyas en mayo de 1887, en una decisión adoptada por el Parlamento de la 3ª República. Pero, desde que la perla reapareció en 1826 en Rusia, era altamente improbable que éste hubiera sido el caso. En cualquier caso, no existe ningún documento que confirme que esta piedra haya existido entre las Joyas de la Corona francesa.

Otra posibilidad habría sido que la perla fuera heredada por Felipe, duque de Anjou (1683-1746), el segundo hijo del Gran Delfín, quien posteriormente se convirtió en el Rey de España como Felipe V. Si este fuera el caso la PELEGRINA habría vuelto a formar parte de las Joyas de la Corona de España durante este período y más tarde encontraría su camino a San Petersburgo, Rusia. Sin embargo, no hay pruebas documentales para demostrar que La Pelegrina alguna vez volviera a entrar en la Joyas de la Corona española.

La Pelegrina llega a la familia Yussupov en 1826

La Princesa Tatiana Vasillieva (1769-1841) se casó con el príncipe Nikolai Borisovich Yussupov en 1793. El príncipe Yussupov, Senador, Ministro de las Propiedades Estatales y Director de los Teatros Imperiales, era también mecenas de las artes, hablaba cinco idiomas y había servido bajo tres soberanos, Catalina la Grande, Pablo I y Alejandro I, como consejero privado y diplomático.El príncipe Nikolai y la princesa Tatiana tenían un gusto apasionado por la joyería y adquirieron una colección que se hizo famosa. Ella adquirió el diamante redondo de talla brillante llamado “Estrella Polar”, de 40 quilates, y también varios aderezos procedentes de las Coronas de Francia y Nápoles. En 1826 también adquirió la perla PELEGRINA de Felipe IV de España.

Después de la muerte de la princesa Tatiana en 1841, La Pelegrina fue heredada por el príncipe Boris y su esposa Zenaida Ivanova Narishkina. En 1849 el príncipe Boris fue sucedido por su único hijo, el príncipe Nikolai Borisovich Yussupov, quien también heredó la perla. El príncipe, Mariscal de la Corte Imperial, también fue un mecenas de las artes y un coleccionista y gran conocedor de joyas. Tiene fama de haber adquirido una gran colección de joyería, que incluía el famoso diamante gris azulado de 35,27 quilates, el “Sultán de Marruecos”. En el siglo XIX, la familia Yussupov poseía una de las tres colecciones de joyas más importantes del mundo, junto con la de los reyes de Inglaterra y la del Sha de Persia. Durante sus viajes por Europa el príncipe Nikolai compró un gran número de pinturas y otras obras de arte, así como una colección de violines, que luego adornarían el Palacio Yussupov.

Cuando el príncipe Nikolai murió en 1891, fue sucedido por su hija Zenaida, que era considerada una belleza legendaria. La Princesa Zenaida Nikoláievna Yusupova (1861-1939) se casó con el Conde Félix Felixovich Sumarokov (1856-1928), futuro Gobernador General de Moscú, y también heredó La Pelegrina. La princesa usaba la perla como un adorno de la cabeza, coronada por otra perla histórica “La Regente” (La Perle Napoleon). A veces llevaba La PELEGRINA como un solo pendiente.

El hijo de la princesa Zenaida, príncipe Félix Yussupov II, casó con Irina, nieta del zar Alejandro III. Prince Se hizo famoso por su participación en el asesinato de Rasputín, el monje loco, justo antes de la revolución bolchevique de 1917. Después de los levantamientos de febrero, el príncipe Félix recogió algunas de sus más preciosas pertenencias, incluyendo gran parte de su valiosísima colección de joyas con la perla "PELEGRINA"y se instaló en París.

Félix Yussupov vendió a Cartier la mayor parte de las joyas que trajo de Rusia, con excepción de la PELEGRINA, que el príncipe no podía soportar desprenderse por su valor sentimental. No fue hasta el año 1953 que el príncipe Yussupov finalmente decidió vender la perla PELEGRINA a Jean Lombard, el joyero de Ginebra.

El conocido joyero Jean Lombard estableció su negocio en 1936. Poco después de la Segunda Guerra Mundial, Lombard se reunió con Carl Theodor Fabergé, el nieto de Peter Carl Fabergé, el renombrado diseñador de joyas ruso. Ambos se asociaron y durante los siguientes veinte años crearon algunas piezas excepcionales de joyería, inspiradas en el Renacimiento. También estableció Lombard estrechas relaciones con la nobleza rusa que vivía en el exilio, incluyendo el príncipe Félix Yussupov, a quien en 1953 compró la famosa PELEGRINA. Lombard tenía muchos coleccionistas europeos entre sus clientes y también fue joyero de la reina Federica de Grecia y de Faruk de Egipto. Lombard vendería la famosa perla a uno de sus clientes, un coleccionista que permaneció en el anonimato.


La Pelegrina y el collar con la perla negra Azra


Este propietario anónimo la envió a subasta en Christie's de Ginebra en 1989. La PELEGRINA era el lote 556 y fue descripta como una perla pendiente en forma de pera. La perla de 133,16 granos fue incorporada en un colgante de perlas y diamantes, con un diamante en forma de rosa foliada y un diamante circular encima. De acuerdo con el catálogo que Christie’s publicó para la subasta, la PELEGRINA se confunde a menudo con la PEREGRINA, perla que se fue transmitiendo a través de la familia real española hasta que José Bonaparte la sacó del país en 1813.

La PELEGRINA se vendió a un comprador anónimo por una suma récord de 463.800 dólares.

La PEREGRINA

La PEREGRINA es muy conocida por haber pertenecido a las joyas de la Corona española y porque en 1969 fue subastada en Nueva York, donde la compró el actor Richard Burton. La célebre perla acudió a la subasta con la aureola de ser la más perfecta del mundo. Así lo debieron creer los que pujaron pues se remató en 48.000 dólares, una cifra astronómica para entonces.

Considerada una de las gemas más valiosas y legendarias de la historia de Europa, la perla ha peregrinado por diversos países desde que fuera descubierta por un esclavo, en Panamá, hace más de 400 años, junto a una isla de los mares del Sur que por sus criaderos de perlas se llamó “Margarita”. Sin embargo, su apodo no se debe a su historial viajero, sino a su peculiar forma. En siglos anteriores, el adjetivo «peregrino» significaba «raro, caprichoso, especial». Esta perla fue también llamada «La sola» o «La margarita». Según un documento de la época, pesaba 58,5 quilates.


La perla pasó de mano en mano hasta que a fines del siglo XVI el Aguacil Mayor de Panamá, Diego de Tebes, la vendió al Consejo Real de Indias, con destino al rey de España. Doña Isabel de Portugal será la primera reina que luzca la PEREGRINA.

Al morir el Rey Prudente, el “Inventario Real de los bienes que se hallaron en el guardajoyas del rey Felipe II” la describe así: «Una perla pinjante en forma de pera de buen color y buen agua, con un pernito de oro por remate, esmaltado de blanco, que con él pesa 71 quilates y medio (...). Compróse por el Consejo Real de las Indias de don Diego de Tebes en 9.000 ducados. Tasóse por Francisco Reynalte y Pedro Cerdeño, plateros de oro y lapidarios del Rey nuestro señor, en 8.748 ducados (...). Tiénela la Reyna, nuestra señora...»

Esta descripción es la más completa que se posee. De ella se puede deducir que el peso de la perla era aproximadamente de unos 14 gramos y su tamaño el de un huevo de paloma. La perla más perfecta del mundo ya era parte del tesoro de la Corona española.

Se suele repetir que Felipe II se la regaló a su nueva esposa, la reina inglesa María Tudor, y de hecho ella luce una gran perla en el famoso retrato pintado por Antonio Moro (Museo del Prado de Madrid). Pero si la fecha de compra 1579-80 fuese cierta, para entonces la reina había fallecido y su perla sería otra.

Lo cierto es que la perla no salió de España, pues se encuentra en la relación de las “Joyas que se llaman de Estado” y que Beroqui vio descripta en un inventario de la época de Felipe III, cuando el rey entregó las joyas a su mujer, Mariana de Austria. La PEREGRINA prendida de un broche o joyel –El Joyel de los Austrias- junto con el diamante Estanque, fue lucida por las sucesivas reinas que ocuparon el trono español. Las perlas en forma de lágrima son muy apreciadas por su belleza y escasez, y es por ello que la PEREGRINA se convirtió en objeto de deseo de la realeza de la época. La reina Margarita de Austria la lució con dicho broche en su retrato ecuestre terminado por Velázquez (Museo del Prado) y también su esposo Felipe III la lleva, prendida de su sombrero (sin el broche), en el retrato que hace pareja con aquél.

De Madrid a Francia e Inglaterra

La PEREGRINA pertenecía a un grupo de joyas de la corona que los reyes debían transmitir de padres a hijos. Como la colección de cuadros, que fue el germen del posterior Museo del Prado, estas joyas tenían un valor histórico y simbólico y los reyes debían asegurar su conservación. La perla fue propiedad de las sucesivas reinas de España, que la lucieron en sombreros y aderezos. Su pista puede seguirse a través de los inventarios y testamentos reales.

La pieza permaneció en España hasta 1808, cuando el rey invasor José Bonaparte ordenó que le entregasen las joyas de los Borbones españoles, ya exiliados. Fue enviada entonces a su esposa, que residía en París, pero años después de perder el trono español el matrimonio se separó y Bonaparte marchó a Estados Unidos, con una amante y con la perla.

Cuando José Bonaparte regresó a Europa, se trajo la perla consigo. Se cree que dispuso en su testamento que se la entregara al futuro Napoleón III, quien debió venderla hacia 1848 por problemas económicos. Se la compró el marqués de Abercorn, cuya esposa la lució en París, en un baile en el Palacio de las Tullerías. Como ella se negó a taladrar la perla para engarzarla mejor, era muy fácil que se desprendiera, si bien no llegó a extraviarse.


La Peregrina cruza el Atlántico

En 1969 la PEREGRINA sale a subasta, y la noticia causa agitación en España. Se cuenta que la Casa Real española intentó entorpecer la venta afirmando que esta perla no era la auténtica. Los Borbones españoles tenían otra, regalada por Alfonso XIII a su esposa, y afirmaron que era la PEREGRINA. Sin embargo, al menos parte de la familia Borbón sabía cuál era la auténtica; Alfonso de Borbón y Dampierre participó en la subasta de Nueva York, si bien su oferta resultó insuficiente.

Según documentación desvelada recientemente, ya en 1914 Alfonso XIII sabía que la PEREGRINA había sido vendida por los Abercorn a una joyería inglesa. Consta que se la ofrecieron al rey y que le remitieron fotografías de ella. No llegaron a un trato, y acaso fue entonces cuando Alfonso XIII obtuvo una segunda perla, que sería la mostrada por su viuda en 1969.

Sea como fuere, la PEREGRINA pasó por dos coleccionistas más y fue subastada el día 23 de enero de 1969 por la sala Parke Bennet en Nueva York. La mayor parte de los que pujaron se detuvieron en los 15.000 dólares. Hasta los 20.000 llegó Alfonso de Borbón Dampierre. El actor Richard Burton la adquirió (sirviéndose de un intermediario) por 37.000 dólares, como regalo a su amada Elizabeth Taylor (quien la incorporaría a un collar de rubíes y diamantes, diseñado por Cartier de París, aderezo que hizo de la PEREGRINA, todavía más si cabe, una pieza de valor incalculable).

El 24 de enero, Luis Martínez de Irujo, Duque de Alba, jefe de la Casa de la Reina Victoria Eugenia, negaba la autenticidad de la perla subastada y exhibió otra que pretendía ser la auténtica, recibida de Alfonso XIII con motivo de su boda. Tanto la casa de subastas como diversos especialistas negaron veracidad a esa atribución. Esa presunta PEREGRINA fue legada a Juan de Borbón, hijo de Victoria Eugenia, y cuando éste renunció a sus derechos dinásticos en 1977, le fue transmitida al rey de España Juan Carlos I. Ha sido lucida varias veces por la reina Sofía, y algunos funcionarios de la casa real española siguen manteniendo que es ésa la verdadera PEREGRINA.


La PELEGRINA II

Una segunda perla originada a principios del siglo XX con un peso de 111,5 granos, forma perfectamente esférica y un raro color blanco plateado se le dio también el nombre de "PELEGRINA" pero para diferenciarla de sus “hermanas” se le agregó el II. El origen de esta perla, que también pertenecía a la Corona española, no se conoce con exactitud. Parece que Alfonso XIII, Rey de España de 1902-1931, dio la perla engarzada en un broche a su consorte, Victoria Eugenia de Battenberg, como un regalo de boda en 1906. La pieza parece haber permanecido como parte de las Joyas de la familia real, a pesar de la caída de la monarquía en 1931 y su posterior restauración como monarquía constitucional en 1978, siendo pasada desde entonces como herencia familiar desde Victoria Eugenia hasta la actual Reina Sofía, quien la ostenta actualmente.

En la época en que la original PELEGRINA fue subastada en 1989 en Ginebra, el duque de Alba celebró una conferencia de prensa y afirmó que la verdadera PELEGRINA estaba en manos de la familia real española, pero la afirmación no pudo ser fundamentada.






martes, 27 de octubre de 2009

La Nobleza en Rusia

La Nobleza rusa surgió en el siglo XIV y esencialmente gobernó Rusia hasta la revolución de octubre de 1917.


La palabra rusa para nobleza, Dvoryanstvo (дворянство), deriva de la palabra dvor (двор), que significa “Corte” de un príncipe o duque (kniaz) y, más tarde, de un zar. Un noble era llamado dvoryanin (plural, dvoryane). Como en otros países, nobleza era un estatus, una categoría social, pero no un título.

Blasones de la familia Yussupov

Categorías

La Nobleza era transferida por herencia u otorgada por una fuente de honor. Existían:

  • Nobleza antigua (descendientes de Rurik y Gediminas y los boyardos: Galitzin, Khilkov, Gorchakov, Chelyadnins)
  • Nobleza titulada (que ostentaban los títulos de príncipe, como Potemkin o Yusupov, de conde como Tolstoy o de barón, como Pahlen)
  • Nobleza heredada (obtenida por los herederos de rutina)
  • Nobleza personal (otorgada por méritos personales)
  • Nobleza sin propiedad (obtenida sin la adjudicación de una propiedad territorial).


Con excepción de la nobleza antigua (Древнее дворянство), la cual era exclusivamente hereditaria, descendiente de los históricos boyardos y knyazes, las restantes clases de nobleza podían ser adquiridas.

Okolnichi Pyotr Ivanovich Potyomkin, embajador de Rusia en España y Francia (1667)


La Nobleza titulada (титулованное дворянство) era la categoría más alta: incluía a quienes tenían títulos de príncipe (knyaz Князь), Conde (graf Граф) o Barón (baron Барон). Los últimos dos títulos fueron introducidos por Pedro el Grande. Un barón o un conde podía ser propietario (владетельный (действительный)), como los dueños de tierras en el imperio ruso, o titular (титулярный), sólo agraciado con el título.


La Nobleza heredada (потомственное дворянство) era transferida por la esposa, los hijos y cualquier descendiente legal directo por la vía masculina. En casos excepcionales, el emperador podía transferir nobleza a través de línea indirecta o línea femenina, sobre todo para preservar la notabilidad de un nombre familiar.


El Conde Pável Aleksándrovich Stróganov (1774 - 1817)


La Nobleza personal (личное дворянство) era transferible sólo a la esposa y tenía un prestigio mucho menor.


La Nobleza sin propiedad (беспоместное дворянство) era nobleza obtenida por servicios al Estado, pero no implicaba ser propietario de tierras.

Un nuevo noble era usualmente titulado por la propiedad de la tierra. Aunque una pérdida de tierra no significaba automáticamente pérdida de nobleza. En la antigua Rusia imperial, los más altos rangos al servicio del Estado eran automáticamente hechos nobles, lo que no necesariamente significaba que éstos eran terratenientes.



El Palacio Arkhangelskoye (a 20 kilómetros de Moscú). Entre 1703–1810 perteneció a los Príncipes Galitzine y entre 1810–1917 a la familia Yussupov.


Los rusos no empleaban una partícula nobiliaria antes del apellido, como el von en alemán o el de en francés, pero los nobles recibían una salutación oficial que variaba de acuerdo a los rangos: su nobleza (ваше благородие), su alta nobleza (ваше высокоблагородие), su alta y antigua nobleza (ваше высокородие), etc.


Adquisición de nobleza

Existían varios métodos por los cuales la nobleza podía ser adquirida. Uno de ellos era a través del servicio militar. Entre 1722 y 1845 la nobleza hereditaria era otorgada por extenso servicio militar en el rango de Oficial, por servicio civil en el rango de Asesor Colegial y con cualquier orden del Imperio Ruso.
Entre 1845 y 1856 la nobleza se otorgaba por extensos servicios en el rango de Mayor y Consejero de Estado, a los titulares de las Órdenes de San Jorge y de San Vladimir, y con los primeros grados de otras órdenes. Entre 1856 y 1900, la nobleza era otorgada a quienes ascendían hasta el rango de Coronel, capitán del primer rango y Actual Consejero de Estado. El otorgamiento de nobleza fue más restringido entre 1900 y 1917, sólo alguien premiado con la Orden de San Vladimir de la tercera clase (o más alta) podía convertirse en noble hereditario.



Orden Imperial y Militar de San Jorge (1769)

Los nobles rusos poseían los siguientes privilegios:
  • El derecho de posesión de extensas propiedades (hasta 1861), incluyendo la virtual propiedad de los siervos que trabajaban en las fincas.
  • El derecho de entrar a privilegiadas instituciones educacionales (Liceo Tsarskoye Sélo, Escuela de Jurisprudencia)
  • El derecho a tener un escudo de armas (a fines del siglo XVII)
  • Exención del servicio militar requerido (entre 1762-1874, más tarde el servicio militar obligatorio fue introducido en todos los estados)
  • Exención de las funciones en los gobiernos locales (zemstvo), hasta la segunda mitad del siglo XIX.
  • Exención de los castigos corporales.

Orden Imperial de San Vladimir (1782)

Historia


La nobleza surgió en los siglos XII y XIII como el nivel más bajo de la clase militar feudal, que componía la corte de un príncipe o un importante boyardo. Desde el siglo XIV la propiedad de la tierra por los nobles se incrementó y tres siglos después componía la masa de los señores feudales y constituía la mayoría de terratenientes. Pedro el Grande finalizó el estatus de la nobleza, mientras abolía el título de boyardo.


Desde 1782, un tipo de uniforme fue introducido para los nobles civiles llamado “Uniforme de servicio civil” o simplemente “Uniforme civil”, que prescribía los colores que dependían del territorio. Este uniforme era requerido en los lugares de servicio, como la Corte y otros importantes lugares públicos.


Príncipe Dimitry Vladimirovitch Golitysin (1771-1844)


Los privilegios nobiliarios estuvieron legalmente codificados en 1785 en la “Constitución de la Nobleza”, que introducía una organización de esa élite: cada provincia (guberniya) y distrito (uyezd) tenía una Asamblea de Nobles. El presidente de una Asamblea era llamado Mariscal de Nobleza de la Provincia (o Distrito).


Para 1805, los varios rangos de nobleza se habían convertido en algo confuso. Había condes que eran más ricos y más importantes que los príncipes. Se veían nobles familias cuya riqueza había sido disipada, en parte por falta de primogenitura y en parte debido a la extravagancia de su estilo de vida y la pobre gestión de sus propiedades. Se veían jóvenes nobles sirviendo en la Armada pero no se veía a nadie que adquiriera nuevas fincas y tierras. Era la época de las Guerras Napoleónicas. Tolstoi reportó algunas mejoras posteriores: algunos nobles prestaron más atención a la gestión de sus propiedades y otros, como Andrei Bolkonsky, liberaron a sus siervos incluso antes que el zar lo hiciera en 1861.


Conde Alexander Ivanovich Ostermann-Tolstoy (1770–1857)



jueves, 27 de agosto de 2009

Boyardo


Boyardo (en ruso y ucraniano Боярин) es el título de los nobles terratenientes eslavos, aunque se emplea sobre todo en el ámbito ruso, serbio, búlgaro y rumano (incluyendo Moldavia). Posteriormente, en Rusia se asocian a una nobleza rural que se caracterizaba por su indumentaria particular: abrigos largos hasta los pies de brocado y terciopelo, forrados de pieles, altos gorros de cibelina y largas barbas.



Desde los días del principado ucraniano de Kiev, los boyardos eran los jefes de grandes clanes familiares, que podían movilizar bajo su liderazgo a grandes masas de hombres para prestar servicios militares a los príncipes gobernantes. Pese a la decadencia de Kiev, los boyardos consiguieron mantener su influencia gracias a la conquista y explotación de las tierras fértiles de sus vecinos más débiles.




Maria Ilyinichna Miloslavskaya, Zarina consorte de todas las Rusias (1650)


Asimismo, en la etapa de expansión del principado de Moscovia, los boyardos seguían conservando su influencia política y económica, así como una casi completa autonomía, lo cual entraba en conflicto con la expansión del poderío de los mismos príncipes moscovitas, quienes teóricamente tenían a los boyardos bajo su dominio. No obstante, en el reinado de Iván IV conocido como Iván el Terrible, los boyardos fueron realmente sometidos violentamente al control político y militar de Moscú, quedando suprimida gran parte de su antigua autonomía, por cuanto que Iván el Terrible creó un poderoso cuerpo de tropas que sólo a él rendía cuentas de sus actos, la Oprichnina, debilitando así las fuerzas bélicas de cada boyardo.


El Zar Mikhail I Fyodorovich en la Duma de boyardos (1613)


El Imperio Ruso

A partir del reinado de Pedro I el Grande, a inicios del siglo XVIII, se produjo un revolucionario cambio en las costumbres e indumentaria de los boyardos, imponiéndose la costumbre occidental de los trajes europeos, el uso de peluca, afeitarse la barba, etc. También se impuso en Rusia el uso de los títulos nobiliarios europeos.

Conde Gavrila Ivanovich Golovkin (1710)



Otra modificación importante del reinado de Pedro I fue la mayor dependencia de los boyardos respecto del propio zar, de modo que su prestigio y poder (ya disminuidos en comparación a siglos pasados) no dependía sólo de su destreza militar o riqueza personal, sino de los servicios prestados al Imperio Ruso y su lealtad personal al zar. Al establecerse la Tabla de rangos por orden del soberano, toda la nobleza rusa quedó dividida en estratos muy diferenciados, siendo posible el ascenso o descenso en dicha escala mediante el desempeño en servicio del zar.


Se fijó además como deber máximo de los nobles mostrar lealtad total a su soberano; esto era más importante cuando, como producto de las reformas efectuadas Pedro I el Grande, a diferencia de los antiguos príncipes de Moscú o Kiev, sí tenía la posibilidad real de castigar severamente a cualquier boyardo reacio a sus órdenes.



Conde Pavel Andreevich Shouvalov (1801)





Príncipe Dmitriy Vladimirovich Golitsyn (1825)


La cada vez mayor dependencia de los boyardos respecto del zar causó que los nobles más ricos lograran establecerse definitivamente en la nueva capital rusa, San Petersburgo, consiguiendo así una mayor cercanía con el zar y mayores privilegios derivados de una relación estrecha con el soberano, quedando en el medio rural la mayoría de los boyardos menos adinerados.


Princesa Zinaida Nikolaievna Yussupova (1894)




Princesa Olga Orloff nacida Princesa Olga Konstantinovna Belosselsky-Belozersky (1911)

Boyardos en Bulgaria


La forma eslava del término “boyardo” –bolyarin- data del siglo X y es fundada en Bulgaria, donde puede haber surgido del antiguo título boila, que denotaba un estatus aristocrático entre los búlgaros. En el protocolo diplomático del emperador bizantino Constantino VII los nobles de Bulgaria eran llamados boliades. Un miembro de la nobleza durante el Primer Imperio de Bulgaria era llamado boila mientras que en el Segundo Imperio búlgaro el correspondiente título se había convertido en bolyar o bolyarin. Bolyar, como su predecesor boila, era un título hereditario. Los boyardos búlgaros se dividían en veliki (grande) y mali (menor).


Ivan Asen II, Zar del Segundo Imperio Búlgaro (1218-1241)

Boyardos en Valaquia y Moldavia

En la región de los Cárpatos no habitadas por rumanos, la clase de los boyardos (en rumano, boier) emergió entre los jefes de las comunidades rurales de la primera Edad Media. Inicialmente electos, más tarde hicieron hereditarias sus atribuciones administrativas y judiciales y gradualmente las expandieron a otras comunidades.

Luego de la aparición en el área de estructuras políticas más avanzadas, su privilegiado estatus tenía que ser confirmado por el poder central, el cual usaba su prerrogativa para incluir en la clase boyarda individuos que se distinguían en las funciones civiles o militares (por la asignación de sus tierras desde los dominios principescos).