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sábado, 14 de abril de 2012

Los Bailes de Trajes de 1897 y 1903

1897

Devonshire House, construida entre 1735 y 1737 por William Kent para el 3r Duque de Devonshire, estaba situada en Piccadilly, uno de los lugares más de moda de Londres. La Duquesa de Devonshire (nacida von Alten de Hannover) era una de los principales anfitrionas políticas de la capital y, como tal, cuando se supo que ella estaba planeando un baile de disfraces para celebrar el Jubileo de Diamante de la reina Victoria, el 2 de julio de 1897, no hubo ningún intento por parte de otras anfitrionas londinenses para celebrar un evento que compitiera con él. En su lugar, invirtieron todos sus esfuerzos para asegurarse estar en la lista de invitados. Como la madre respetada de la nación, el sexagésimo aniversario de la reina Victoria en el trono junto con su recientemente adquirido título extra como Emperatriz de India se celebró, por lo menos en la prensa, con una sensación de euforia y respeto teñido de histeria.


El conjunto de salones de recibo de Devonshire House, que fue vaciado de muebles para el baile.



Con el fin de conmemorar de manera anticipada el baile de disfraces, la firma fotográfica londinense de Lafayette, que diez años antes había obtenido una Royal Warrant, fue invitada a instalar una carpa en el jardín detrás de la casa para fotografiar a los invitados con sus disfraces durante la velada. Con el fin de captar el sentido del evento y la ubicación, el estudio elaboró un nuevo escenario, el cual representaba el césped y los jardines de Devonshire House completos, hasta con estatuaria.

Mrs. Arthur Paget fotografiada por Lafayette en traje cotidiano y como Cleopatra para el Devonshire House Ball.


Más de 700 invitaciones al baile fueron enviadas un mes antes del evento - a pesar de que las crónicas indicaban números de hasta 3000-, lo que dio lugar a una oleada de aristócratas estudiando retratos y grabados de damas "vestidas para coronación o decapitación" en los museos de Londres y, a su vez se produjo una batalla para obtener una cita con los mejores modistas, peluqueros, sastres de teatro e incluso trabajadores del metal en Londres y París.

Aquellos invitados al baile gastaron fortunas en sus trajes que en casi todos los casos fueron usados sólo para este evento. El modisto Worth de París escribió acerca de "una serie de órdenes anormales tomadas" por su establecimiento, para lo cual cada perla y diamante fue cosido a mano. Una pieza de bordado enjoyado mantuvo a varias chicas ocupadas durante casi un mes y afirmó que el costo del vestuario más caro fue de 5.000 francos.

Lady Wolverton fotografiada por Lafayette en traje de calle y como Brittania para el Devonshire House Ball.


La duquesa de Devonshire instruyó a sus invitados a vestirse en torno al tema de ciertas cortes, tanto míticas como históricas. Debían formar varias procesiones y llevar a cabo una cuadrilla - para la que muchas personas practicaron por semanas. Mientras que algunos invitados tomaron sus instrucciones literalmente, otros se modelaron ellos mismos sobre determinadas pinturas y por lo tanto cayeron en más grupos amorfos de vestuario, como de "Siglo XVII" o "Venecianos". Las multitudes llenaban Piccadilly para ver a los ilustres y pesadamente enjoyados invitados llegar en sus carruajes. De la enorme cantidad de crónicas escritas en los periódicos después del evento y el hecho de que diferentes publicaciones describían los trajes en términos casi idénticos, es obvio que muchos de los invitados o sus sastres pusieron a disposición de la prensa descripciones detalladas de los disfraces con el fin de que la gente fuera informada correctamente y con todos sus detalles pertinentes.


Serie de invitados masculinos en trajes de época, como aparecieron publicados en Graphic, el 10 de julio de 1897.


Los invitados formaban dos grupos distintos, pero fueron obligados a pasar por alto las deficiencias de los demás por el bien de la forma. La mayoría de la aristocracia era rígidamente respetable y conservadora en su perspectiva, mientras que el comportamiento del círculo del Príncipe de Gales (más tarde rey Edward VII) era tan "rápido" que la reina Victoria no quiso tener nada que ver con la "Sociedad". El Príncipe de Gales fue quien representó a la reina en el baile, acompañado por su esposa Alexandra. El traje del príncipe como Gran Maestre de los Caballeros Hospitalarios de Malta, fue realizado por el diseñador teatral Monsieur Alias de Soho Square. Mucho menos elaborado que algunos de los trajes de otros invitados, el prestigio del Príncipe de Gales hizo que en casi todos los informes publicados se describiese su ropa en el más mínimo detalle, desde el pourpoint de terciopelo negro epinglé, ricamente bordado en acero, a la espada enjoyada y la Orden de la Jarretera alrededor de su cuello.

Como la pareja real fue la última en llegar al baile y se colocó en un estrado desde el que observaron las diferentes procesiones entrando al salón, esta imagen debe haber sido hecha en la tienda del fotógrafo en las primeras horas de la mañana, o bien después de la hora de dormir favorita del príncipe, pasada la medianoche.



El Duque de York, segundo hijo de Victoria, fue disfrazado de “El Campeón de la Reina” en la procesión isabelina. El traje, hecho por Monsieur Alias en pourpoint y terciopelo de Génova bordado de oro sobre satén, estaba basado en un retrato de 1590 de George Clifford, 3r Conde de Cumberland, campeón de Isabel I, quien jugó un importante papel en la destrucción de la Armada Española. El propio duque era un hombre de la marina y se había casado con el uniforme de un capitán naval. La duquesa, en la comitiva de Alexandra, Princesa de Gales, se vistió como una dama en la corte de Margarita de Valois, con un vestido de raso azul, bordado en plata ycon un alto cuello de encaje adornado con diamantes.


El Duque y la Duquesa de York (futuros George V y Mary). Destacan la incipiente adoración por las joyas de la futura reina Mary, dada la gran cantidad de diamantes y perlas que se despliegan sobre su traje y su persona.



Louise, Duquesa de Devonshire, como Zenobia, Reina de Palmira.




Spencer Compton Cavendish 8º Duque de Devonshire, como Emperador Carlos V



Lady Randolph Churchill como Emperatriz Teodora de Bizancio.




La Princesa "Daisy" de Pless, nacida Mary Theresa Olivia Cornwallis-West, como la Reina de Saba.




Gladys, Condesa de Grey, luego Marquesa de Ripon, como Cleopatra (y un esclavo árabe)




El 1r Duque de Fife y la Princesa Louise, Duquesa de Fife, en trajes del período de Enrique II (1519-1559).





Georgiana, Vizcondesa Curzon, como la Reina Maria Leszczynska.


1903


El 4 de febrero de 1903 se celebró el último gran baile de la Rusia imperial. Era el Baile Medieval en el Palacio de Invierno y todos los invitados debían ir disfrazados de nobles rusos del siglo XVII. Las damas de la aristocracia de San Petersburgo entraron en pánico. Eran dueñas de los más finos vestidos de París o de Madame Olga de San Petersburgo, pero no tenían en su guardarropa caftanes de colores brillantes ni uniformes de halconero para sus maridos. Por eso las modistas estuvieron muy ocupadas, mientras que las damas más inventivas allanaron las compañías de teatro en busca de ropa apropiada. Toda la corte pasó varios meses preparándose para aquel baile.




La propia Alexandra diseñó las prendas que ella y Nicolás usaron. El zar se disfrazó de Alexei I Mijáilovich, con una túnica frambuesa y blanca; ciñó la corona de Alexei y sostuvo su báculo; objetos extraídos del Kremlin especialmente para este evento. El vestido de Alexandra, que se ajustaba al modelo que había usado María Miloslavskaia, esposa de Alexei, era un "platno" de brocado de oro, con bordados en hilo metálico y lentejuelas en un diseño estilizado de flores en toda la superficie, suelto con mangas anchas por debajo del codo, adornado con tiras de brocado de plata cubiertos de perlas artificiales y esmeraldas en el centro de las grandes flores. Alrededor del cuello llevaba una creación de Fabergé confeccionada especialmente para esa fiesta: un collar cuyo centro era un zafiro cabochon de 159 quilates ("más grande que una caja de fósforos ordinaria", bromeó la Gran Duquesa María Georgievna). Se dijo que el vestuario de Alexandra costaba más de 1.000.000 de rublos ($ 10 millones en 2005).

El Zar y la Zarina



La familia Imperial al completo, todos vestidos en ricos atuendos del siglo XVI y XVII, posaron en el Teatro Hermitage, muchos de ellos usando valiosos elementos originales traídos especialmente desde el Kremlin, para lo que iba a ser su última fotografía juntos. Los padres del príncipe Felix Yusupov, el Conde Felix y la Princesa Zenaida estaban allí, ella usando en su tocado el diamante Estrella Polar, de 41 quilates.




Félix y Zenaida Yussupov


El Palacio de Invierno era un ascua de luz esa noche de febrero y los casi cuatrocientos invitados entraron en lo que fue descrito como "un sueño viviente". Trompetistas con atuendos del siglo XVII marcaron el ingreso de Sus Majestades, que abrieron el baile con una polonesa. En el Teatro Hermitage, Chaliapin cantó y Anna Pavlova bailó. La crema de la aristocracia, lujosamente ataviada, bailaba cuadrillas medievales mientras una espléndida cena fue presentada -vodka, vinos franceses, libras de caviar-. Ciento cincuenta guapos oficiales militares, especialmente designados por la Emperatriz y con instrucción apropiada para el baile, mantenían a todas las damas ocupadas en la pista. No había muros de flores aquí. La madre de Nicolás, la emperatriz viuda Maria Feodorovna, reunió las imágenes tomadas de los invitados y creó un álbum conmemorativo del evento.

Una foto de grupo de los invitados en las escalinatas del Teatro Hermitage



Después del baile, el zar escribiría lacónicamente en su diario: "La corte se veía bastante bonita llena de gente en trajes rusos antiguos." El Gran Duque Alejandro Mijáilovich años más tarde recordó la ocasión como "el último baile espectacular en la historia del imperio ... pero] una nueva y hostil Rusia nos fulminaba con la mirada a través de las grandes ventanas del palacio ... ".


La Gran Duquesa Xenia Alexandrovna (izquierda) y la Princesa Zenaida Yusupova (derecha).





Los trajes delirantes de bordados de oro lucidos por Xenia y Zenaida



Caminaban por los salones del enorme palacio, la zarina con su vestido dorado deslumbrante de joyas, mientras fuera, en las calles frías y nevadas, los obreros fabriles se helaban y morían de hambre. Era un extraño espectáculo. Mientras la familia imperial de Rusia celebraba sus magníficas danzas con vestuario de sus antepasados, el imperio estaba a un paso de despeñarse por un precipicio.



La Gran Duquesa Maria Pavlovna y sus damas de honor



Mary George (Gran Duquesa Maria Georgievna) en disfraz de campesina de Torzhok



Gran Duque Sergei Alexandrovich



Príncipe Constantin Alexandrovich Gorchakov



Andrei Vladimirovich



Maria Nikolaievna Voyeykova

lunes, 18 de octubre de 2010

El Duque de Devonshire_Casa de Cavendish


Duque de Devonshire es un título de la nobleza de Inglaterra en poder de los miembros de la dinastía Cavendish. Esta rama de la familia ha sido una de las familias más ricas e influyentes de la aristocracia en Inglaterra desde el siglo XVI y han rivalizado en influencia política tal vez sólo por los Condes de Derby y los Marqueses de Salisbury.

Aunque en el uso moderno el condado de Devon es hoy rara vez llamado "Devonshire", el título permaneció como Duque de Devonshire. A pesar del título del ducado y el título subsidiario, el condado de Devonshire, las propiedades familiares se centran en Derbyshire. A veces se especula que Derbyshire en lugar de Devonshire estaba destinado en las originales patentes reales para ser el condado.



El hijo mayor del duque de Devonshire utiliza el título de cortesía Marqués de Hartington, mientras que el hijo mayor del hijo mayor puede utilizar el título Conde de Burlington; ninguno de los hijos podría usar el tratamiento de Lord Cavendish.


Los caballeros Cavendish y los primeros Condes de Devonshire

La familia Cavendish desciende de Sir John Cavendish, que tomó su nombre del pueblo de Cavendish, Suffolk, donde ocupó una finca en el siglo XIV. Se desempeñó como Jefe de Justicia de la Magistratura del Rey de 1372 a 1381 y fue asesinado en la Revuelta Campesina. Dos de sus bisnietos fueron George Cavendish, biógrafo del Cardenal Thomas Wolsey y su hermano menor, Sir William Cavendish (1505-1557), quien sentó las bases de su fortuna al adquirir vastas parcelas de tierras confiscadas al clero británico tras la ruptura de Roma con Londres.



El pueblo de Cavendish con una diferencia de 100 años



Con la rica heredera lady Elizabeth (Bess) de Hadwick, con quien se casó en terceras nupcias, tuvo ocho hijos. Uno de ellos, Sir Charles Cavendish, fue el padre de William Cavendish, 1r duque de Newcastle-upon-Tyne; otro hijo, Henry Cavendish, fue el ancestro de los Barones Waterpark; un tercero, William Cavendish, fue político y defensor de la colonización de Virginia. En 1605 fue elevado a la nobleza como Barón Cavendish, de Hardwicke en el condado de Derby y, finalmente, la Corona le concedió el título de 1r Conde de Devonshire en 1618, ingresando en la Cámara de los Lores en el Parlamento de Londres. Ambos títulos están en la Nobleza de Inglaterra.

Fue sucedido por su hijo mayor, quien se desempeñó como Lord-Teniente de Derbyshire y fue mecenas del filósofo Thomas Hobbes. A su temprana muerte los títulos pasaron a su hijo, también llamado William (1617-1684), y, como él, Lord-Teniente de Derbyshire. El 3r Conde de Devonshire fue partidario de Carlos I durante la Guerra Civil y la Revolución Británica, contra Cromwell. Su hijo, el 4º conde, se rebeló contra el rey Jacobo II, siendo partidario de Guillermo III de Orange durante la "Revolución Gloriosa" de 1688-1689 (sirvió a la casa real como Lord Steward), lo que supuso la erección de su condado en ducado en 1694 y su condecoración de la Orden de La Jarretera.


Los Duques de Devonshire

Además del título de Duque de Devonshire, William IV Cavendish, recibió el de Marqués de Hartington, en el condado de Derby. Ambos se hallan en la nobleza de Inglaterra. Fue sucedido por su hijo mayor, William V Cavendish, quien ocupó cargos políticos como Lord Presidente del Consejo y Lord Privy Seal y también fue Lord-Teniente de Devonshire. Su hijo mayor, el tercer duque, se desempeñó como Lord Privy Seal, como Lord Steward de la Casa y como Lord-Teniente de Irlanda.

Armas de los Duques de Devonshire en los establos de Chastworth House


Todos los duques de Devonshire se ilustraron tanto en la corte como en el Parlamento: el 3er duque (William VI Cavendish, K.G.) fue secretario de Estado bajo el Gobierno Walpole, el 4º (William VII Cavendish) fue Primer Ministro del rey Jorge II, el 5º (William VIII Cavendish, K.G.) fue diputado en el Parlamento, el 8º (Spencer Compton Cavendish) fue secretario de Estado del Gobierno Gladstone, el 9º (Victor Cavendish, K.G.) fue gobernador de Canadá de 1916 a 1921, el 10º (Edward Cavendish, Diputado del West-Derbyshire) fue secretario de Estado de Winston Churchill durante la IIª Guerra Mundial y su hijo, el 11º duque (Lord Andrew Cavendish, Diputado, Alcalde de Buxton de 1952 a 1954) fue secretario de Estado del Gobierno MacMillan.

El resto de sus descendientes se distinguió en el Ejército y en la vida política, y fueron mecenas de muchos artistas del siglo XX. Sus hijos e hijas emparentaron, en el correr de los años, con los condes de Salisbury, los duques de Ormonde, los Russell, los condes de Burlington, los condes Spencer, los condes de Bristol, los condes de Carlisle, los condes de Harewood, los condes de Northampton, los Lascelles, los marqueses de Lansdowne, los Cecil, los barones Redesdale…



Firma del 4º Duque de Devonshire, Premier británico en 1756


El cuarto duque, Primer Ministro de Gran Bretaña (1756-1757), casó con Charlotte Boyle, 6ª Baronesa Clifford, hija del famoso arquitecto Richard Boyle, 3r Conde de Burlington (a cuya muerte en 1753 el condado de Burlington se extinguió). Su tercer hijo Lord George Cavendish fue creado Conde de Burlington en el año 1831. Su hermano mayor, 5º duque de Devonshire, ya había sucedido a su madre como 7º Barón Clifford en el 1754. Este se desempeñó como Lord-Teniente de Derbyshire de 1782 a 1811, pero es mejor recordado por su matrimonio (en primeras nupcias) con Lady Georgiana Spencer, la celebrada belleza y anfitriona de sociedad.

El octavo duque (1833-1908) fue un notable hombre de Estado y el miembro más famoso de la familia Cavendish. Conocido bajo su título de cortesía de Marqués de Hartington hasta 1891, ocupó cargos políticos durante un período de 40 años, especialmente como Secretario de Estado para India y Secretario de Estado para la Guerra y tres veces declinó convertirse en Primer Ministro. Se casó con Luisa, Duquesa viuda de Manchester, quien comenzó a ser conocida como la "Duquesa Doble". Este matrimonio no tuvo hijo y el duque fue sucedido por su sobrino.


Spencer Cavendish, 8º Duque de Devonshire


El décimo duque fue también un político conservador, Subsecretario de Estado para Asuntos Coloniales, Subsecretario de Estado para India y Birmania y Subsecretario de Estado para las Colonias. Su hijo mayor y heredero William Cavendish, Marqués de Hartington, casó con Kathleen Kennedy, hija de Joseph Kennedy y hermana del futuro Presidente de los Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy. Lord Hartington fue asesinado en la Segunda Guerra Mundial en 1944 poco después del matrimonio. La pareja no tuvo hijos, por lo que el título fue asumido por Andrew Cavendish, hijo menor del 10º duque, quien ocupó un cargo político bajo su tío, Harold Macmillan y más tarde Sir Douglas Alec -Home de 1960 a 1964. Casó con la Honorable Deborah Mitford, la más joven de las célebres hermanas Mitford.


Otros miembros notables de la familia Cavendish

Numerosos miembros de la familia Cavendish también han obtenido distinción. Lord Henry Cavendish, segundo hijo del primer duque, fue miembro del Parlamento por Derby. Lord James Cavendish, tercer hijo del primer duque, también representó a esta circunscripción en la Cámara de los Comunes. Lord Charles Cavendish, segundo hijo del segundo duque, fue un político y científico. El hijo de éste, Henry, también fue un científico influyente conocido por su descubrimiento de hidrógeno. Lord James Cavendish, tercer hijo del segundo duque, era soldado y representó brevemente a Malton en el Parlamento. Lord George Cavendish, segundo hijo del tercer duque, fue miembro del Parlamento por muchos años y sirvió como Contralor de la Casa de 1761 a 1762. Lord Frederick Cavendish, tercer hijo del tercer duque, fue Mariscal de Campo en el Ejército. Lord John, cuarto hijo del tercer duque, se desempeñó como Ministro de Hacienda en 1782 y 1783.


Lucy Caroline Lyttelton, esposa de Lord Frederick Cavendish (hijo del 7º Duque)


Lady Dorothy Cavendish, hija del cuarto duque, casó con el Primer Ministro William Cavendish-Bentinck, 3r Duque de Portland (quien asumió el apellido adicional de Cavendish). El Honorable Henry Frederick Compton Cavendish, tercer hijo del primer Conde de Burlington, fue General del ejército. Su hermano Charles fue creado Barón Chesham en 1858. Lord Frederick Cavendish, tercer hijo del 7º duque, fue un político liberal que resultó asesinado por nacionalistas en Dublín, en 1882. Su esposa, Lady Lucy, fue una pionera de la educación femenina. Hugh Cavendish fue creado par del reino en vida como Barón Cavendish de Furness en 1990. Lady Dorothy Cavendish, hija del 9º duque, fue la esposa del Primer Ministro Harold Macmillan.


Residencias

Las residencias familiares son Chatsworth House, Bolton Abbey en Yorkshire y Lismore Castle en Co Waterford, en la República de Irlanda. Compton Place en Eastbourne perteneció también a la familia (que desarrolló Eastbourne como balneario en el siglo XIX). Holker Hall en Lancashire fue dejada a una rama menor de la familia en 1908. Los Cavendish anteriormente eran propietarios de Londesborough Hall, en Yorkshire, Hardwick Hall, en Derbyshire, Chiswick House, en Middlesex y dos mansiones en Piccadilly, Londres: Devonshire House y Burlington House.

Las tierras y la residencia campestre de Chatsworth House, Derbyshire (siglo XVIII)


Condes de Devonshire (1618)

Otros títulos: Barón Cavendish de Hardwick, en el condado de Derby (1605)

  • William Cavendish, 1r Conde de Devonshire (1552-1626)
  • William II Cavendish, 2º Conde de Devonshire (1591-1628)
  • William III Cavendish, 3r Conde de Devonshire (1617-1684)
  • William IV Cavendish, 4º Conde de Devonshire (1640-1707), fue creado Duque de Devonshire en 1694
Duques de Devonshire (1694)

Otros títulos: Marqués de Hartington, en el condado de Derby (1694), conde de Devonshire (1618) y Baron Cavendish de Hardwick, en el condado de Derby (1605)

  • William V Cavendish, 1r Duque de Devonshire (1640-1707)
  • William VI Cavendish, 2º Duque de Devonshire (1673-1729)
  • William VII Cavendish, 3r Duque de Devonshire (1698-1755)
  • William VIII Cavendish, 4º Duque de Devonshire (1720-1764)

Burlington House, la residencia londinense de los Cavendish a fines del siglo XVIII


Otros títulos (duques 5 º y 6 º): Barón Clifford (1628)

  • William IX Cavendish, 5º Duque de Devonshire (1748-1811)
  • William X Cavendish, 6º Duque de Devonshire (1790-1858)

Otros títulos (a partir del 7º duque): Conde de Burlington y Barón Cavendish de Keighley, en el condado de York (1831)

  • William XI Cavendish, 7º Duque de Devonshire (1808-1891)
  • Spencer Cavendish, 8º Duque de Devonshire (1833-1908)
  • Victor Cavendish, 9º Duque de Devonshire (1868-1938)
  • Edward Cavendish, 10º Duque de Devonshire (1895-1950)
  • Andrew Cavendish, 11º Duque de Devonshire (1920-2004)
  • Peregrine Cavendish, 12º Duque de Devonshire (n. 1944)

El Heredero aparente es el único hijo del actual titular, William Cavendish, Conde de Burlington (n. 1969).
El segundo en la línea es Hugh Cavendish, Barón Cavendish de Furness (n. 1941) un descendiente en línea masculina de Lord Edward Cavendish.

Evelyn, Duquesa de Devonshire (1870 – 1960), nacida Lady Evelyn Emily Mary FitzMaurice, hija del 5º Marqués de Lansdowne


Condes de Devon

El condado de Devonshire fue concedido originalmente como una recreación del título de Conde de Devon, entonces declarado como extinto pero que fue encontrado que había estado en existencia de jure en el año 1831. Estos están en manos de diferentes familias y se encuentran hoy como títulos distintos.

Cuando el condado de Devonshire fue creado, ya existía un condado de Derby. Por lo tanto, habría sido improbable que la familia Cavendish hubiera elegido Derbyshire como su nuevo honor. Es mucho más probable que el título de Devonshire fuera elegido deliberadamente. La nobleza Cavendish fue concedida en 1618, doce años después de que el último titular de una creación anterior del condado de Devonshire, Charles Blount, 8º Lord Mountjoy, hubiera muerto.

El condado de Devon había estado antes en poder de la antigua familia de Redvers y por la familia Courtenay que se había casado en la época Tudor con la hija del rey Eduardo IV, la princesa Catalina de York y cuyo hijo fue hecho más tarde Marqués de Exeter. Este último fue ejecutado por traición y su hijo envenenado probablemente en 1556. Desde esa fecha, el título estaba vacante. Al elegir Devonshire la familia Cavendish, que había llegado recientemente a la escena política y social, estaba ubicándose en el mismo nivel de las más antiguas familias en Inglaterra. También hay que señalar que Devon y Devonshire son términos alternativos y en fecha tan tardía como el siglo XVIII, Lady Georgiana Spencer era referida a veces como la Duquesa de Devon.


El actual Duque de Devonshire (Peregrine Cavendish)


lunes, 9 de agosto de 2010

Su Gracia La Duquesa de Devonshire


Era el título y el tratamiento que le correspondían a la consorte del Duque de Devonshire y por el que fue conocida Lady Georgiana Spencer, reconocida belleza y figura social inglesa de la segunda mitad del siglo XVIII, quien tuvo una gran actividad política en una época en la que el sufragio femenino estaba a siglos de ser legalizado. Sin duda, Georgiana fue la primera “celebridad” de Gran Bretaña, admirada, copiada y denostada a partes iguales por la prensa y sus coetáneos.

Nacida en Althorp House, Northamptonshire, Georgiana era hija de Sir John Spencer, 1er Lord Conde Spencer y Vizconde de Althorp, y de Margaret Georgiana Poyntz, Lady Spencer. Su padre, aparte de pertenecer a un linaje ya famoso en el medioevo (los Despencer), era bisnieto del famoso general John Churchill, 1er Duque de Marlborough, vencedor de la batalla de Blenheim, y nieto de los Condes de Sunderland, que habían ocupado altos cargos del Gobierno y del Parlamento. Sin embargo, Sir John pertenecía a una rama menor y, por ley de primogenitura, se vio privado de la herencia paterna a excepción de algunas migajas que le relegaban al rango de gentilhombre provinciano con algunas pocas propiedades, además de su apellido de blasonada memoria. Puede que por eso ahogase sus desilusiones en alcohol y diese lugar a una convivencia infernal con sus borracheras.

Georgiana con su madre, Lady Spencer


Como todas las hijas de la alta aristocracia, Georgiana pasaría su infancia cuidada como un precioso peón en el ajedrez de las alianzas matrimoniales entre grandes familias de la élite británica. Su educación era básica y reunía todos los aspectos necesarios para ser una gran dama de la sociedad, una buena y prolífica madre y una irreprochable y digna consorte. No se le exigía nada más, mientras no rebasara los límites impuestos. A sus disposiciones naturales se unía una belleza física sobresaliente y un encanto personal que era reforzado por su notable ingenio, su esprit, como solían decir los franceses del siglo XVIII, aunque en Inglaterra se conociese mejor como humour.

De hecho, las relaciones de los Condes de Spencer con lo más granado de la sociedad y del mundo político londinense, serán un factor importante en la evolución de Lady Georgiana de niña a mujer. El trato con adultos de gran relieve y sus primeros pasos en la sociedad cosmopolita de la Inglaterra dieciochesca, acabarán por completar su formación y darla a conocer.

Lady Spencer se muestra extremadamente orgullosa de su primogénita, a la que llama cariñosamente "Gee" y a la que considera como su mayor "obra de arte", incluso después de que nacieran sus demás hijos. De hecho, la condesa considera a su otra hija Harriet nada agraciada, comparándola a su hija mayor. En cualquier caso, y a diferencia de su marido, Lady Spencer siempre tendrá una relación fluida y próxima con su prole. Georgiana creció feliz en un ambiente elegante, confortable, poblado de criados, gobernantas y preceptores que se encargaban de su bienestar, formación y educación académica. De su infancia y adolescencia, Georgiana guardaría una pasión incondicional por la literatura y la música, siendo muy diestra acariciando las cuerdas del arpa.

Año tras año los Spencer llevaban una vida reglamentada al milímetro, dividida en "temporadas" aquí y allá, que marcaban las pautas a seguir, como hacían los demás aristócratas y sus familias. Solían instalarse en su mansión londinense de Grosvenor Square durante la primavera, en que la capital se convertía en un hervidero social: visitas, bailes, fiestas en la corte o en residencias privadas, banquetes, tardes de té. A finales de la estación primaveral y al clausurarse el Parlamento, la familia se trasladaba a su residencia de Wimbledon Park, a las afueras de Londres, para pasar el verano. En otoño, época tradicionalmente dedicada a las grandes cacerías, se iban a pasar la temporada en su pabellón de Pytchley, organizando partidas de caza con sus invitados y vecinos. Cuando llegaba el mes de noviembre, y con él los vientos helados que precedían las nevadas, volvían a su casa solariega de Northamptonshire, Althorp House, para pasar unos meses de sosiego y recogimiento familiar, aunque frecuentemente salpicado de reuniones sociales.

Georgiana con sus hermanos, Henrietta y George

En plena adolescencia y un día antes de su 17 cumpleaños, Lady Georgiana se uniría en matrimonio con el 5º Duque de Devonshire, William Cavendish, el 6 de junio de 1774, tras un corto noviazgo que le fue impuesto por sus padres. Nada tenía que decir la hija más que aceptar su inevitable destino: abandonar el hogar paterno para casarse con el mejor pretendiente, darle hijos y ocuparse de su casa. La joven tenía todos los requisitos para ser un buen partido; su juventud, su sangre noble, su belleza, inteligencia y educación, su sensibilidad natural, su dote, sus buenas relaciones y el hecho de saber moverse con naturalidad en una sociedad compleja, exigente y regida por códigos inevitables.

Gran propietario rural y poseedor de una inmensa fortuna, el duque de Devonshire pasaba por ser un aristócrata muy al estilo dieciochesco; siempre rodeado de sus estimados perros de caza (lo que le valió el apodo de "Canis"), de sus caballos pura sangre, alternaba su vida campestre con la londinense de forma natural. En el aspecto privado, William mantenía una relación adúltera a la que se sumaría el nacimiento de una hija bastarda bautizada con el nombre de la madre.

Habiendo considerado las ventajas de matrimoniar con la primogénita de los Spencer, William entró en el juego de su futura suegra y siguió las pautas marcadas para llevar a cabo el proyecto de boda. Se puso por tanto a cortejar a la bella "Gee", sin más sentimiento que el de cumplir con su deber de caballero y de poderoso aristócrata, honrando así a sus predecesores en el título. La grandeza de su casa primaba por encima de todo.

Por su parte, Lady Georgiana asumía que su boda era de pura conveniencia aunque albergaba, quizás, la esperanza de que andando el tiempo llegaría el amor entre ellos dos o, en su defecto, una unión afectiva reconfortante. Alentada por su madre ilusionada, Gee eligió un carísimo ajuar de novia parecido al que tuvo la archiduquesa de Austria Maria-Antonieta en el momento de casarse con el futuro Luis XVI.

Se casó dos días antes del día que se anunció en la prensa, pues los Spencer temían una avalancha de gente incontenible. Los flamantes marido y mujer estaban predispuestos naturalmente a ser los líderes de un selectísimo grupo que decidía todo en Inglaterra, desde qué leyes se aprobaban hasta que color se ponía de moda cada temporada. Esta situación privilegiada despertó en Georgiana un interés político inusitado en la época, erigiéndose como la imagen del partido Whig. Adoptó los colores de la Armada Americana, y por supuesto de los Whigs, a todos y cada uno de sus atuendos y se convirtió en la mejor propaganda que el partido podía tener.


Chastworth House, residencia de los Cavendish en Derbyshire


Su unión con William levantó mucha expectación en Inglaterra. La gente peleaba por conocer a la pareja ducal hasta el punto que llegó a ser satirizada en el teatro por el dramaturgo Richard Brinsley Sheridan, con su "Escuela de maledicencia" en la que una joven dama, Lady Teazle, es engañada por las gentes de moda. Apenas con el anillo en el dedo, la joven duquesa de Devonshire se convirtió en la primera de las damas más populares y admiradas de Gran Bretaña. Agasajada, invitada a todas las fiestas de la temporada, Georgiana llegaría al colmo de la felicidad si no fuera por la fría indiferencia de su marido. Un día en el que se apea de su carruaje, un basurero irlandés la detiene para exclamarle: "Amor y bendición, milady, dejad que alumbre mi pipa con las llamas de vuestros ojos". Fue el mejor cumplido que jamás recibió y del que siempre se acordaría cuando otros caballeros alababan sus gracias, replicando: "Después del cumplido del basurero, todos los demás me resultan insípidos!".

La idílica situación se hizo añicos repentinamente cuando Georgiana descubrió el affaire de su marido con Miss Charlotte Spencer y que ésta acababa de dar a luz a una hija. Pese al bofetón moral que suponía semejante descubrimiento para cualquier recién casada, la duquesa de Devonshire aceptó los hechos con elegante resignación y una buena dosis de filosofía digna de una mujer de mundo.


La duquesa de Devonshire y su hija mayor

Al principio, sus esperanzas de maternidad se traducen en sucesivos abortos y empieza a preocuparse por su reputación, puesto que las damas de su categoría eran valoradas tanto por su fertilidad como por sus dotes y relaciones. Pasarían 9 años antes de que su vientre diera frutos satisfactorios para el duque: en 1783 una hija bautizada con su mismo nombre de pila, dos años después una segunda niña, lady Henrietta. El marido espera de ella un heredero varón para continuar con el linaje ducal, puesto que las dos niñas no podían heredar los títulos y el mayorazgo de Devonshire. Finalmente la duquesa daría a luz, el 21 de mayo de 1790, a un varón: William George Spencer Cavendish, titulado Marqués de Hartington por cortesía, título que solía ser llevado por los primogénitos de los duques de Devonshire desde finales del siglo XVII.


Según la historiadora Amanda Foreman, por la crecente presión que estaba sobre sus hombros el no poder tener hijos Georgiana empezó a adquirir ciertas adicciones y enfermedades. Hubo un tiempo en que se volvió anoréxica, bebía constantemente y tomaba píldoras para poder calmarse. Tras el alumbramiento que, por fin, satisface a su marido, Georgiana deja de tener hijos, al menos con William. La vida conyugal no es paradisíaca como le habría gustado a Gee.


Sería recordada no solamente por sus desencuentros con su marido, sino por su papel desempeñado en el ámbito de los salones políticos de Londres. Georgiana abre sus salones a la élite parlamentaria y literaria, reuniendo a su alrededor a la flor y nata de la sociedad británica del momento. Precursora de las damas sufragistas de finales del siglo XIX, se lanza en los debates políticos y hace campaña para los Whigs en una época en que la Cámara de los Comunes estaba dominada por los partidarios del rey Jorge III y de su primer ministro William Pitt el Joven, sosteniendo particularmente a uno de sus parientes, Charles James Fox (hijo del político Lord Holland) y primo-hermano del duque de Richmond, de Lennox y de Aubigny.

En el momento de las elecciones generales de 1784, la duquesa de Devonshire no habría dudado en comprar votos a favor de Fox a cambio de sus besos. Ese peculiar y original episodio sería inmediatamente vilipendiado por Thomas Rowlandson en su pasquín "el Devonshire o el Método más referenciado de asegurar los votos". La realidad es bien distinta: la duquesa habría dado las gracias a un zapatero con un beso por dar éste su voto a Fox; luego, las malas lenguas se ocuparon en exagerar el incidente hasta convertirlo en un asunto de sobornos labiales.


Georgiana como la diosa Diana

Criticada y burlada por sus detractores, Georgiana sigue siendo la dama por excelencia que todo extranjero venido a Inglaterra quiere conocer y admirar. En la corte, se convierte en la apreciada amiga del Príncipe de Gales, apodado Prinny, y forma naturalmente parte esencial de su cenáculo en el que siempre se encuentra con Fox. Los rumores de entonces achacan a Fox el papel de amante de Georgiana para explicar la devoción de ésta por el personaje político tan controvertido y calificado de amoral por el mismísimo rey Jorge III.

A pesar de la grandilocuencia y de los esfuerzos de la duquesa, Fox perdería las elecciones frente a Pitt el Joven, viéndose reducido a continuar en la Cámara de los Comunes como diputado de Tain Burghs (un burgo escocés de Kirkwall en las Orcadas). El ascendente e influencia que tenía sobre el Príncipe de Gales, que tradicionalmente se oponía al padre y rey, hizo que fuera tomado en aversión por Jorge III.

Siendo una celebridad en aquella Europa cosmopolita, Georgiana fue conocida también por su buen gusto en el vestir como lo atestiguan los artistas que la inmortalizaron durante sus años de vida pública. Sir Joshua Reynolds, Thomas Gainsborough y el miniaturista Richard Cosmway dejaron de ella bellos retratos, sin olvidar los caricaturistas y dibujantes que encontraron en la duquesa un filón inagotable de inspiración. El famoso retrato de Gains
borough en el que la duquesa aparece con un gran sombrero, fue robado de la Art Gallery de Londres por Adam Worth y de
alguna manera fue recuperado por la agencia americana de
detectives Pinkerton.

Como la reina María Antonieta, con la que se sintió particularmente vinculada y por la que sentía especial admiración, Georgiana adoptó un estilo de vestimenta más cómodo, dejando de lado los tafetanes, los terciopelos y los muarés recargados y sus apabullantes miriñaques por vestidos vaporosos de lino, de algodón y de muselina. Estas prendas se conocerían como "vestidos a la inglesa" y arrasarían en la sociedad anglófila de París. La duquesa adornaba sus peinados de poufs con enormes sombreros a la francesa (de ala ancha), lo que le daba un aire más desenfadado y campestre conjugado con una elegante sencillez.


Todo lo que lucía se ponía instantáneamente de moda. En 1786 hubo un pequeño escándalo cuando una de sus modistas fue sobornada para desvelar los diseños de Georgiana, muchas damas de la sociedad pagaron por los dibujos pensando que serían las únicas en llevarlos. Pero se destapó el soborno cuando a las pocas semanas todas aparecieron en un baile con el mismo vestido.

Sus peinados consistían en una torre de cabellos que construía esculturalmente con la ayuda de una pomada y que coronaba en la cúspide con pequeños (y no tan pequeños) ornamentos. En ocasiones usaba pájaros, flores o frutas para adornarse e incluso recreaba escenas pastorales en su cabellera, coronándola con árboles y animales en miniatura. Para conseguir estos fascinantes estilismos se ayudaba de dos peluqueros que tardaban horas en conseguirlos.Otro de las aportes de la duquesa a la moda fueron las plumas de avestruz que enganchaba a sus cabellos y sombreros consiguiendo parecer mucho más alta y espectacular de lo que era en realidad. Con su instinto para el estilo y su desbordante personalidad Georgiana causaba sensación de inmediato; pese a sus recargados atuendos y estilismos siempre parecía natural y conseguía según sus biógrafos mantener varias conversaciones a la vez y hacer sentir a cada uno de sus interlocutores como el único importante.




También se sabe de su pasión por el juego, su derroche y sus deudas. Fuera en las cartas o en los vestidos, Georgiana no reparaba en gastos con tal de suplir su falta de amor y felicidad conyugal. Aunque tanto los Spencer como los Cavendish eran familias tremendamente ricas, Georgiana dejaría tras de sí un montón de deudas de juego, de apuestas y facturas impagas hasta en las modistas, dado el vertiginoso tren de vida que llevó.

En 1780, apareció el primer problema de salud de Georgiana: una molestia ocular que le supuso un tratamiento intenso hecho en casa que pareció surtir efecto. Ya con anterioridad, Georgiana solía sufrir de algunas migrañas que combatía con láudano (al que se aficionó) y con un encierro en su alcoba en la oscuridad más completa. En 1796, durante un episodio de fuerte migraña, su ojo derecho empezó a hincharse de tal modo que su madre, su hermana, su marido y su médico empezaron a alarmarse seriamente. Encerrada a cal y canto en su habitación, a oscuras, cualquier rayo de luz que se filtrase accidentalmente por las ranuras de las espesas cortinas le hacía gritar de un modo horrible. La hinchazón desfiguró el hermoso semblante de Georgiana.




Durante meses, y tras la intervención del mejor oculista de Inglaterra para salvarle el ojo afectado, Georgiana tuvo que permanecer en sus aposentos en una oscuridad casi completa. La luz del día le resultaba intolerable y le arrancaba agudos gritos de dolor; con su ojo derecho tapado con un espeso parche, había perdido casi la visión del izquierdo, percibiendo tan solo siluetas borrosas. Mujer acostumbrada a vivir de manera pública, Georgiana estuvo largo tiempo sin salir de su casa, avergonzada por la deformidad de su rostro y temiendo el rechazo público. Tardó en recuperarse de aquella inseguridad y, cuando se decidió a salir nuevamente a la calle, se arregló el cabello de manera que escondiese su ojo afectado.

Tenía solo 48 años cuando empieza a sentirse mal, en el invierno de 1806. En solo un mes su salud se degrada rápidamente y deja de vivir el 30 de marzo, rodeada de su madre, de su hermana y de su marido. La noticia de su defunción estremeció todo Londres. Muerta la duquesa, una muchedumbre de personas, mezcla de importantes figuras de la sociedad con gente sencilla del pueblo londinense, desfiló para despedirla en la mansión de Devonshire House.



La revitalización de la figura de Georgiana en la película "The Duchess"