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sábado, 10 de abril de 2010

La Duquesa de Windsor



Nada ni nadie pudo acabar con su amor. El 11 de Diciembre de 1936 Eduardo VIII del Reino Unido declaró a los medios de comunicación que abdicaba al trono de su país por no permitirle el Parlamento, la prensa y la opinión pública contraer matrimonio con la señora Wallis Simpson. La historia de las amantes de los reyes de Inglaterra es tan larga como la de su régimen parlamentario, pero la intención del flamante rey de contraer matrimonio con una norteamericana dos veces divorciada, le obligó a tomar esa determinación inapelable.


A partir de allí comenzó su historia de amor, acunada por las joyas, los viajes y la vida social.

Ahora somos 27 x 36″ era la frase inscrita en el interior de la alianza de bodas, obra de Cartier, que sostenía una esmeralda de casi 20 quilates. La extraña inscripción hacía evidente la fecha del compromiso: 27 de Octubre de 1936. Años más tarde, con motivo de su 20º aniversario de matrimonio, la Duquesa cambió la creación original montando la piedra en un elaborado diseño de oro y platino. Y como regalo de bodas Wallis recibió de manos del Duque de Windsor un espectacular brazalete de zafiros y brillantes creado por Van Cleef & Arpels, en el que el motivo central de los 45 zafiros está enmarcado por una multitud de diamantes, todos ellos tallados de forma diferente. En el cierre, y antes de la ceremonia, el duque había hecho grabar estas palabras “Por nuestro contrato 18/V/37″, ya que el 18 de Mayo de 1937 fue la fecha en la que la pareja finalizó los complicados trámites previos a la boda. El castillo de Candé, a pocos kilómetros de Tours, fue el escenario donde las vidas de Eduardo y Wallis se unieron para siempre. Para la ocasión la duquesa mandó confeccionar al diseñador Mainbocher un vestido en crepé azul satinado para que resaltase el broche que lució a juego con el brazalete.



Durante décadas, los duques se intercambiaron valiosos regalos elaborados por Cartier. El apego por la Maison le venía al duque de familia: su abuelo, el rey Eduardo VII, que ejercía gran influencia en el pequeño Eduardo, decía de Cartier que era “el rey de joyeros”. No es de extrañar, por ejemplo, que Eduardo le encargara un sello de platino y oro con rubíes y zafiros engarzados para regalárselos a su futura esposa. Y es que Wallis, que ya había estado casada en dos ocasiones, era la mujer más retratada en las revistas de moda y la más solicitada en las fiestas de la alta sociedad londinense.



La pareja comenzó entonces un largo peregrinaje que les llevó a las Bahamas durante la Segunda Guerra Mundial, donde Eduardo fue gobernador general, para acabar en París, ciudad en la que vivieron su amor hasta el fallecimiento del duque en 1972. Aunque no hubo ciudad europea por la que los duques de Windsor no quisieran pasar durante sus primeros años de matrimonio. Para recordarlo encargaron a Cartier una pitillera y una polvera de oro con un mapa de Europa en sus tapas en el que las ciudades visitadas iban quedando marcadas con piedras de colores y unidas mediante líneas de esmalte rojas y azules.




Dos de las joyas que llevaba la Duquesa a menudo eran brazaletes, uno de corazones de diamantes en su muñeca izquierda y otro de cruces de diamantes en la derecha. Explicaba que “las cruces correspondían a las que había tenido que soportar. Cada una representaba algún suceso doloroso. Los corazones también tienen su significado…” Algunas de las mejores piezas de Cartier que fueron propiedad de Wallis eran creaciones con motivos felinos y su primer exponente fue el broche Panthére con un zafiro cabochon de 152 quilates. Estas piezas nacieron del estudio parisino de la artista Jeanne Toussaint, en el que la pareja solía reunirse con otros amigos, como Cecil Beaton, que no ahorraba elogios del encuentro: “Una sensibilidad de artista y la pasión de un coleccionista se reúnen aquí para lograr un resultado de alto nivel intelectual”.


Tras su definitivo asentamiento en París, los duques de Windsor se convirtieron en un elemento fundamental de la alta sociedad francesa y en el filón favorito de la prensa rosa del momento. Liberados de obligaciones oficiales y protocolarias, se embarcaron en una vida de glamour, estadías en Cannes o Saint Möritz, Deauville o Palm Beach. Eran tiempos de bailes benéficos y partidas de golf, de torneos de polo y recepciones informales donde llevaba exquisitas piezas de joyería, como el collar draperie de turquesas y amatistas creado por Cartier en 1947, con el que la Duquesa se presentó en el baile de l’Orangerie del Palacio de Versalles en 1953.


En Versailles, durante una cena benéfica, 1953



Con Bill yBabe Paley, en Palm Beach, 1955



Con el Barón Frédéric de Cabrol y su esposa Daisy, en el Moulin de la Tuilerie, 1961



Frente a la Villa Windsor, con la reina de Inglaterra, el Príncipe de Gales y el Duque de Edimburgo, 1972



En su hogar parisino, el palacete del siglo XIX situado en el Nº 4 de la Rue des Champs d’Entraînement, la duquesa se había encargado personalmente de la decoración, todo en aquel azul claro que ya se empezaba a conocer como « azul Windsor » combinado con gris o azul más oscuro. Siempre era una experiencia sensorial ir de una parte a otra de la casa, pues cada sala tenía un aroma distinto gracias a las fragancias que emanaban de los pebeteros de Guerlain dispuestos con disimulo en los rincones.






Los días de recibo se colocaban en el vestíbulo el libro de invitados, donde éstos dejaban estampada su firma, y un diagrama con la disposición de los comensales. El salón comedor azul y plateado se iluminaba con la temblorosa luz de las velas. Los magníficos arreglos florales, la colección de cajas Fabergé del duque, los regios muebles Luis XVI y el ambientador de Guerlain Extrait de Pot Pourri contribuían a crear una atmósfera de lujo y afabilidad.





Por entonces, Wallis ocupaba las portadas de Vogue y las mujeres se apresuraban a copiar su estilo de líneas depuradas , mientras el duque se convertía en el prototipo de aristócrata dandy: tartanes y cachemires de colores vivos marcaban una tendencia que décadas después sigue llevando el nombre de su ducado.

domingo, 28 de marzo de 2010

Tratamientos


Señora de los Ingleses


La Emperatriz Matilda, también conocida como Matilde de Inglaterra o Maud, era hija y heredera de Henry I de Inglaterra. Ella y su hermano menor, William Adelin, fueron los únicos hijos legítimos del rey en llegar a la edad adulta. Cuando su hermano murió en 1120, Matilda se convirtió en la última heredera por línea paterna de su abuelo William I el Conquistador.


Cuando niña, Matilda fue destinada a Enrique V, Sacro Emperador Romano, con quien se casaría más tarde. Pese a que fue popularmente conocida como Emperatriz desde este matrimonio, el derecho de Matilda a ese título era dudoso. Nunca fue coronada como Sagrada Emperatriz Romana por un Papa legítimo, ceremonia que normalmente se requiere para obtener el título; de hecho, años más tarde alentó a los cronistas a creer que había sido coronada por el Papa. En aquel momento era llamada “Reina Germana” por los obispos de su esposo, mientras que su título formal era “Reina de los Romanos”. Sin embargo, “Emperatriz” era un adecuado título de cortesía para la esposa de un emperador que había sido coronado por el Papa.



Matilda (o Maud) de Inglaterra

Cuando enviudó en 1125, contrajo matrimonio con Geoffrey de Anjou, con quien tuvo tres hijos, el mayor de los cuales se convertiría en Henry II de Inglaterra. Plantagenet fue el nombre dinástico de la poderosa línea de reyes ingleses descendiente de Matilda y Geoffrey.


Matilda fue el primer gobernante femenino del Reino de Inglaterra. En abril de 1141 sus fuerzas derrotaron y capturaron al rey Stephen en la Batalla de Lincoln. El monarca fue hecho prisionero y efectivamente depuesto. Cuando Matilda arribó a Londres, la ciudad estaba lista para darle la bienvenida y apoyar su coronación. Usó entonces el título “Señora de los Ingleses” (Lady of the English) y planeó asumir el título de “reina” con la coronación (la tradición que fue seguida por sus nietos, Richard y John). Sin embargo, rehusó al requerimiento de los londinenses de reducir sus impuestos y, debido a su propia arrogancia, le cerraron las puertas de la ciudad y reiniciaron la guerra civil en junio del mismo año.


Henry II de Inglaterra


Como nunca fue coronada y fracasó al consolidar su gobierno (legal y políticamente) es normalmente excluida de las listas de monarcas ingleses, mientras que su rival (y primo) Stephen de Blois aparece como monarca por el período 1135-1154. La rivalidad entre ambos por el trono llevó a los años de guerra civil en Inglaterra que ha sido llamada “La Anarquía”. Ella sí aseguró su herencia al Ducado de Normandía –a través de las hazañas militares de su esposo Geoffrey- y protagonizó una campaña sin descanso por la herencia de su hijo mayor, viéndolo ascender al trono en 1154.


Mi Señora La Madre del Rey


Por única vez en la historia de Inglaterra se usó el título de Milady The King’s Mother con Margaret Beaufort, madre de Henry VII, en 1485. Había nacido en el castillo de Bletsoe, Bedfordshire, el 31 de mayo de 1443, siendo la única hija legítima de John Beaufort el Joven, duque de Somerset y conde de Kendal, y de Margaret de Beauchamp, heredera de la baronía de Bletsoe.


Margarita Beaufort


En el año 1449, siendo apenas una niña de 6 años, se casó con Juan de la Pole, segundo duque de Suffolk, pero dos años más tarde (1452), el matrimonio fue anulado. A los 12 se casó con el medio-hermano de Henry VI, Edmund Tudor, conde de Richmond, segundo de los hijos de Catalina de Francia, viuda del rey Henry V, en su ilegal segunda unión con Owen Tudor. Viuda a los 13 años y embarazada de 7 meses, se refugia en el castillo de Pembroke, en Gales, al amparo de su cuñado Jasper Tudor; fue allí donde, el 28 de enero de 1457, da a luz a su hijo, Henry. El difícil parto la dejó incapacitada para tener más hijos. Sin embargo, Margaret se casó (en 1462) con el que sería su tercer marido, Sir Henry Stafford, hijo del primer duque de Buckingham. Después de la muerte de éste en 1471, Margarita hizo voto de castidad, lo que no evitó que se casara por cuarta vez, esta vez con Lord Thomas Stanley, en 1473.



Henry VII de Inglaterra


Una vez sentado su hijo en el trono como Henry VII, era la madre del rey, pero como nunca había sido reina consorte no pudo ostentar el rango de Reina Madre, dándosele a cambio en la corte el título de "Mi Señora la Madre del Rey". Murió en el palacio de Westminster, el 29 de junio de 1509, a los 66 años de edad y sólo dos meses después de la muerte de su hijo el rey, siendo sepultada en la abadía de Westminster.



Tratamiento a través del matrimonio


Los tratamientos pueden ser adquiridos a través del matrimonio, aunque tradicionalmente esto aplica más a esposas que a esposos de titulares. Así, en el Reino Unido, la Princesa Real es tratada Su Alteza Real pero su esposo actual, Timothy Laurence, no tiene tratamiento y no habría especial arreglo para darle uno. En contrapartida, cuando Sophie Rhys-Jones casó con el Príncipe Edward, se convirtió en Su Alteza Real La Princesa Edward, Condesa de Wessex, es decir, automáticamente adquirió el tratamiento en virtud de su matrimonio con un príncipe real hijo del monarca británico.



El Conde y la Condesa de Wessex


Sólo aquellos miembros masculinos en la Línea de Sucesión al Trono reciben títulos y tratamientos reales automáticamente a menos que haya una dispensación especial por parte del monarca para dar a un hijo suyo y los descendientes de éste ciertos títulos de cortesía, por ejemplo, el de Vizconde Severn al Príncipe James, hijo del Conde de Wessex. Su Alteza Real Sophie, Condesa de Wessex, comparte todos los títulos que porta su esposo y la única diferencia está en que ella ejerce las derivaciones femeninas de dichos títulos.


Esta diferenciación de género continúa en la siguiente generación en las familias reales tradicionales. Así, mientras los hijos del Príncipe de Gales y las hijas del Duque de York tienen el tratamiento de Alteza Real, los hijos de La Princesa Real no reciben automáticamente tratamiento alguno, a menos que la Reina se los otorgara especialmente.



La Reina y sus nietos mayores, los hijos de la Princesa Real


Títulos y tratamientos pueden terminar cuando el matrimonio se disuelve. Diana, Princesa de Gales tenía el tratamiento de Su Alteza Real durante su matrimonio con El Príncipe de Gales. Su estatus marital era indicado por el título “La Princesa de Gales”. Cuando la pareja se divorció, ella perdió su tratamiento pero no su título, el que existía en virtud de su matrimonio: ella se convirtió en Diana, Princesa de Gales, aunque podía tener el tratamiento de “Lady” como hija de un conde. Pero como el título principesco pesó más que el de Lady fue conocida por el anterior y no por éste. El título “Princesa de Gales” no precedido por el artículo definitorio indica que era una anterior Princesa de Gales. Cuando se aplica a la actual Princesa de Gales, el tratamiento incluye el artículo (“LA” Princesa de Gales). Si Diana se hubiera casado nuevamente, entonces habría perdido definitivamente el título.



S.A.R. La Princesa de Gales (1985)


Como Su Alteza Real El Príncipe de Gales se casó en segundas nupcias con Camilla Parker-Bowles, ella es oficialmente Su Alteza Real La Princesa de Gales, pero debido al extendido uso del título y el reconocimiento de éste por el público como correspondiente a Diana, Camilla usa el título de cortesía de La Duquesa de Cornwall con el tratamiento de Su Alteza Real.


En su momento existió la opción de darle el tratamiento de Alteza Real a Diana, Princesa de Gales, dada su capacidad personal (lo que se hubiera justificado en el hecho de que era la madre de un futuro rey) pero se decidió no otorgárselo y, como resultado, desde el momento de su divorcio hasta su muerte en 1997, Diana no tuvo ningún tratamiento real. De manera similar, cuando Sarah, Duquesa de York, se divorció de Su Alteza Real El Duque de York, perdió el tratamiento real pero retuvo el título ducal.



La Duquesa de Windsor



En 1937 Wallis Simpson no obtuvo el tratamiento de Alteza Real por parte de Jorge VI cuando contrajo matrimonio con su hermano menor, por entonces conocido como Su Alteza Real El Duque de Windsor. No había precedente para un divorciado casándose con un miembro de la familia real, menos con un antiguo rey, y temieron que, si la pareja se divorciara, ella podría tratar de usar el tratamiento de todos modos, socavando su estatus, ya que aún sería conocida como La Duquesa de Windsor independientemente de su divorcio del duque.




miércoles, 17 de febrero de 2010

La Duquesa de Windsor

Bessie Wallis Warfield (1896-1986) nació en Pennsylvania, única hija de Teackle Wallis Warfield y Alice Montague. La muerte de su padre ocurrió poco tiempo después de su nacimiento y ella con su madre viuda debieron ser socorridas por sus parientes más acaudalados en la ciudad de Baltimore.


Bessie à-la-mode (la Sra. Spencer en California, 1919)

Su primer matrimonio fue en mayo de 1916 con Earl Winfield Spencer, Jr., un oficial de la Marina de los Estados Unidos. Win, como era conocido su esposo, era alcohólico. Esta situación y los cambios en los destinos militares de Win, marcaron la relación con períodos de separación. Para 1925 vivían separados y dos años después se divorciaron.


En la última época Wallis ya se había envuelto en una relación con Ernest Aldrich Simpson, un próspero magnate naviero mitad inglés-mitad americano. El 21 de julio de 1928 ambos se casaron en Londres. A través de Thelma, lady Furness, en enero de 1931 Wallis fue presentada a Eduardo, Príncipe de Gales, primogénito de Jorge V y heredero al trono británico. Entre 1931 y 1934 el Príncipe se encontraría con el matrimonio Simpson en varias fiestas de fines de semana y Wallis fue presentada a la Corte.



El Sr. y la Sra. Simpson el día de su presentación en la Corte (1931)



En este momento es cuando comienza la historia de amor sobre la que se han escrito mares de tinta. En enero de 1934, lady Furness almuerza en el elegante hotel Ritz con Wallis y le pide a su amiga que, durante el tiempo que le tomará un viaje que tenía que realizar, atendiera al fiestero príncipe para que no fuera a hacer travesuras. Lady Furness nunca se imaginó que la travesura la iba a hacer la propia Wallis. Cuando regresó Thelma de su viaje se dio cuenta de que ya había sido sustituida en la vida del Príncipe de Gales, quien ni siquiera tomaba ya sus llamadas telefónicas.


Coronado ya como soberano del Reino Unido, Eduardo se encontraba ante tres opciones: renunciar a Wallis, conservarla y encontrarse con la renuncia del gobierno o abdicar y ceder el trono. Cuáles fueran los motivos ulteriores no se sabe, pero ella, en aquel momento, no quería que renunciara al trono. Sin embargo, el 11 de diciembre de 1936 millones de británicos escucharon por el radio la conmovedora voz de Eduardo VIII que, al abdicar, se justificaba: "…me ha resultado imposible soportar la pesada carga de la responsabilidad y desempeñar mis funciones como Rey, en la forma en que desearía hacerlo, sin la ayuda y el apoyo de la mujer que amo."



Eduardo y Wallis en sus primeros tiempos de matrimonio



Con el título de Duque de Windsor otorgado por Jorge VI, Eduardo abandonó Inglaterra para no regresar hasta varias décadas después. La boda se realizó en el castillo francés de Candé, en la más absoluta intimidad, y los recién casados recibieron una discreta carta en donde se les informaba que la duquesa no tenía derecho a ser llamada Alteza Real ni a recibir, por lo tanto reverencias, a pesar de su matrimonio con el duque. Esto lo tomaron como la más grande humillación.



Sofisticación en una fotografía de Cecil Beaton (1940)

Antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial, muchos en el gobierno y la sociedad les atribuyeron simpatías con los nazis. En los ’50 y los ’60 vivieron viajando entre América y Europa, convertidos en “ciudadanos del mundo”, en una vida de opulenta vaciedad dedicada al culto de su amor mutuo y sus relaciones sociales. La comuna de París les había dado en uso un palacete en el Nº 4 de la Rue du Champ d'Entraînement en Neuilly, que fue su cuartel general el resto de su vida. También compraron una casa en el campo, “Le Moulin de la Tuilerie”, a solo veinte minutos de su casa de París.


Biarritz, 1951



París, 1959. El Duque y la Duquesa de Windsor bailan cha-cha-cha en el Lido.

La Corona no estaba de acuerdo para nada con la vida superficial, frívola y extravagante que llevaban los duques de Windsor. Se referían a ella como "esa mujer". Sin el permiso de la soberana no podían regresar a Inglaterra pero lo hicieron en 1965, para una cirugía ocular que debió practicarse el duque y en 1967, para descubrir una placa conmemorativa del centenario del nacimiento de la Reina María, su madre.


Con los años la duquesa se volvió aún más prepotente y nerviosa con su marido, a quien se dijo que humillaba en la intimidad. A fuerza de estirarse tanto el cuello, Wallis tuvo problemas para que la intervinieran quirúrgicamente años después, al entubarla, debido a todas las cirugías estéticas que ya se había hecho. El duque, sin embargo, seguía patológicamente enamorado de su esposa, cumpliéndole todos sus caprichos y aguantando sus malos tratos.


Una reverencia de impecable estilo para la Reina de Inglaterra a la entrada de su residencia en París (1972)

El duque escribió un tratado de horticultura y sus Memorias en donde repite que nunca se arrepintió de su decisión a pesar del desprecio por parte de su familia, como fue la de haberlo excluido de todas las manifestaciones oficiales, incluso la coronación de su sobrina Isabel (Aunque para el funeral de su hermano Jorge VI en 1952 el duque había asistido sin la duquesa). Poco tiempo antes de morir recibió la visita de la Reina, a quien acompañaban el Duque de Edimburgo y el Príncipe de Gales. Murió en mayo de 1972, un mes antes de haber cumplido los 78 años. La familia real permitió que Wallis estuviera presente en los funerales que se llevaron a cabo en Londres y que pernoctara en Buckingham Palace.




La Duquesa en su ancianidad (1979)

La Duquesa, cada vez más senil y frágil, vivió el resto de su vida como una reclusa, sostenida por la herencia de su esposo y una pensión de la reina. Le dio entonces toda autoridad legal a su abogada francesa, Suzanne Bloom. Para 1980 había perdido el poder del habla. Hasta el final, vivió en una silla de ruedas y no recibió más visitantes, excepto doctores y enfermeras.


Catorce años después de la muerte del duque, Wallis murió en su casa de París. Era el 24 de abril de 1986 y tenía 90 años.



Sus restos descansan en la Saint George’s Chapel del Castillo de Windsor, al lado de Eduardo.




La Villa Windsor en el Bois de Boulogne

Títulos y tratamientos



  • 1896 – 1916: Srta. Warfield
  • 1916 – 1928: Sra. Spencer
  • 1928 – 1937: Sra. Simpson
  • Mayo – Junio 1937: Sra. Wallis Warfield
  • 1937 – 1986: Su Gracia La Duquesa de Windsor
  • Durante el período de Eduardo como Gobernador de Bahamas (1940-1945), Wallis debía ser conocida como Su Excelencia. Sin embargo, este tratamiento fue supeditado a la apelación Su Gracia, de mayor rango, que le correspondía como duquesa.

sábado, 26 de diciembre de 2009

El Duque de Windsor


En 1936, tras la abdicación al trono de Edward VIII del Reino Unido, hubo mucha controversia sobre cómo podría ser tratado el antiguo Rey –una posibilidad era el Ducado de Cambridge, otra el de Connaught, aunque ninguno de ellos era adecuado porque el Marquesado de Cambridge y el Ducado de Connaught ya existían-. Una teoría es que fue idea del Primer Ministro Stanley Baldwin darle el título Duque de Windsor. Otra es que fue el nuevo rey George VI quien expresó la idea de un título luego de que fuera firmado el instrumento de abdicación y sugirió usar “el nombre de la familia”.

El nuevo monarca anunció que crearía a su hermano Duque de Windsor, con el tratamiento de Su Alteza Real. Sin embargo, muchos meses pasaron antes que fuera promulgada la Patente real que formalmente otorgaba el título.

El ducado toma su nombre del pueblo donde se halla el famoso Castillo de Windsor, que ha sido la residencia de los monarcas ingleses por más de mil años, y que significa estabilidad, tradición y la esencia misma del ser británico (Windsor era también el apellido de la familia real por muchas de esas razones). A la muerte del duque en 1972 el título se extinguió. Dado su origen, es muy poco probable que sea recreado en el futuro.


El castillo de Windsor

Eduardo VIII del Reino Unido (1894 - 1972), en inglés Edward Albert Christian George Andrew Patrick David, fue monarca del Reino Unido y Emperador de la India durante solamente 326 días, desde la muerte de su padre el 20 de enero de 1936 hasta su abdicación el 11 de diciembre del mismo año.

Nació el 23 de junio de 1894 en White Lodge, distrito de Richmond, en Londres. Era el primogénito de los duques de York (más tarde el rey Jorge V del Reino Unido y la reina María). Si bien es conocido internacionalmente como el príncipe Eduardo, su familia y compañeros de su clase lo llaman David.


El Príncipe David (1919)

Cuando tenía quince años, su padre le otorgó el título de Príncipe de Gales, siendo investido como tal en 1911 en el castillo de Caernarvon. También ostentó los títulos de Duque de Cornualles, Duque de York y Duque de Rothesay, siempre con el tratamiento de Alteza Real. Durante la Primera Guerra Mundial, el príncipe sirvió en el ejército británico pero siempre resguardado de los peligros de la guerra. Después de la guerra, el joven y apuesto Eduardo era muy popular entre el público británico y de la mayor parte del mundo.

Cuando el rey Jorge V murió en enero de 1936, Eduardo VIII subió el trono, convirtiéndose en el segundo monarca de la Casa de Windsor.

Sin embargo, el nuevo soberano deseaba casarse con Wallis Simpson, una estadounidense divorciada que vivía en Inglaterra, cuya reputación con los hombres no era nada buena, habiéndose divorciado además dos veces. Como el monarca británico es también líder de la Iglesia de Inglaterra, ciertos dignatarios religiosos y gubernamentales no aprobaron una unión entre el rey y la señora Simpson.


El día de la boda, en el castillo de Candé (1937)

Pero Eduardo decidió casarse a pesar de las abundantes objeciones. Tras menos de doce meses como rey, abdicó el trono. El 11 de diciembre de 1936 anunció su decisión y reafirmó su amor por Wallis Simpson en un discurso radiofónico a la nación el mismo día. Al día siguiente se despidió de su familia y abandonó su residencia de Fort Belvedere para marchar al exilio forzado. Primero fue a Austria por seis meses, siendo huésped de los barones de Rothschild y luego a Francia, donde se reencontraría con su amada Wallis. Se casaron el 3 de junio de 1937 ante la presencia de algunos amigos de confianza en el castillo de Candé, cerca de Tours.

Después de su abdicación, Eduardo había sido nombrado Duque de Windsor (con tratamiento de Alteza Real) por Jorge VI. Su esposa adquirió el título de Duquesa de Windsor pero no la dignidad de Alteza Real. Este hecho encolerizaría al duque durante muchos años.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el duque obtuvo el cargo de Gobernador General de las Bahamas (1940-1945), en aquel tiempo todavía una colonia británica. Después de la guerra, él y su esposa volvieron a Europa y vivieron otra vez en Francia donde pasaron juntos la mayoría de su vida. Eduardo visitaba a su familia en Inglaterra algunas veces, pero la familia real nunca aceptó a su mujer. La pareja nunca tuvo hijos.


El Duque en su madurez

Eduardo murió en París el 28 de mayo de 1972 y Wallis catorce años más tarde, en 1986. Ambos fueron enterrados juntos cerca del castillo de Windsor, al oeste de Londres.

Títulos
  • 14 de diciembre de 1895 – 28 de mayo de 1898: Su Alteza Príncipe Eduardo de York
  • 28 de mayo de 1898 – 22 de enero de 1901: Su Alteza Real Príncipe Eduardo de York
  • 22 de enero de 1901 – 9 de noviembre de 1901: Su Alteza Real Príncipe Eduardo de Cornualles y York
  • 9 de noviembre de 1901 – 6 de mayo de 1910: Su Alteza Real Príncipe Eduardo de Gales
  • 6 de mayo de 1910 – 23 de junio de 1910: Su Alteza Real El Duque de Cornualles
  • 23 de junio de 1910 – 20 de enero 1936: Su Alteza Real El Príncipe de Gales (en Escocia: 1910–1936: Su Alteza Real El Príncipe Eduardo, Duque de Rothesay)
  • 20 de enero de 1936 – 11 de diciembre de 1936: Su Majestad El Rey (en India: Su Majestad Imperial El Rey-Emperador)
  • 11 de diciembre de 1936 – 8 de marzo de 1937: Su Alteza Real El Príncipe Eduardo
  • 8 de marzo de 1937 – 28 de mayo de 1972: Su Alteza Real El Duque de Windsor


Monograma real de Edward VIII, luego Duque de Windsor