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miércoles, 29 de junio de 2011

La Reina Désirée

Bernardine Eugénie Désirée Clary (1777 –1860) fue una antigua prometida de Napoleón Bonaparte que se convirtió en Reina de Suecia y Noruega como consorte de Karl XIV Johan, el ex general francés Jean-Baptiste Bernadotte. Allí cambió oficialmente su nombre para Desideria, una versión latina de su nombre original. A Désirée, sin embargo, no le gustaba el nombre Desideria y nunca lo utilizó.




Désirée Clary nació en Marsella; era hija de François Clary, un rico fabricante y comerciante de sedas y tenía dos hermanos: Julie, quien se casó con José Bonaparte y más tarde se convirtió en Reina consorte de España y Nápoles, y José Nicolás Clary, quien fue creado 1r. Conde Clary y se casó con Anne Jeanne Rouyer.


Désirée recibió la educación conventual usualmente administrada a las hijas de las clases altas en la Francia prerrevolucionaria, pero, durante la Revolución de 1789, los conventos fueron cerrados y Désirée regresó a vivir con sus padres. Su educación fue descripta como superficial. Fue muy dedicada a la familia de su nacimiento durante toda su vida. En 1794, su padre murió. Su hermano fue detenido por el gobierno revolucionario y ella dijo más tarde que fue liberado por José Bonaparte luego de haber intervenido en su favor, después de lo cual José fue presentado a su familia y se casó con su hermana. Désirée fue presentada a Napoleón Bonaparte, con quien se comprometió el 21 de abril de 1795; pero al involucrarse con Josefina de Beauharnais -con quien se casó el 9 de marzo de 1796-, Bonaparte rompió su compromiso con Désirée.


“Marsella, principios de Germinal. Año II (fines de marzo de 1794, según la anticuada cronología de mamá).


¡Me he convertido en el baldón de mi familia! Además, sucedieron tantas cosas que no sé cómo debo anotarlas. En primer lugar, Étienne ha sido libertado y se halla abajo en el comedor, con mamá, Suzanne y Julie, comiendo de tal manera como si durante cuatro semanas hubiese vivido sólo a pan y agua. ¡Aunque apenas estuvo tres días en la cárcel! En segundo lugar conocí a un joven con un perfil muy interesante y con el estrafalario apellido de Bunopart, Bonapart o algo así. En tercer lugar, toda mi familia está enojada conmigo y me llaman el baldón, la deshonra de la casa. En consecuencia, me enviaron a la cama. Abajo festejan el regreso de Étienne y yo, que fui la primera a quien se le ocurrió la idea de ir a ver a Albitte, no he recibido más que regañinas y reproches y no tengo a nadie con quien hablar de los acontecimientos futuros y de ese ciudadano Buonapart (apellido imposible, nunca me acordaré de él), o sea, sobre ese nuevo joven. Pero mi querido y buen padre quizás había presentido cuán solitario debe de sentirse uno cuando en su ambiente no lo comprenden y por ello me regaló este álbum…”



Entre 1795 y 1797 Désirée vivió con su madre en Génova. Luego se fue con su hermana Julie y su cuñado José, quien era el embajador de Francia en Roma (su relación con Julie siempre fue muy intensa y profunda). Estuvo brevemente a la espera para casarse con el general francés Léonard Duphot, pero éste fue asesinado en un motín en Roma en diciembre de 1797, la víspera de su matrimonio.

Madame Bernadotte

Después de su regreso a Francia, conoció a su futuro esposo, el general francés Jean Baptiste Jules Bernadotte, con quien se casó en Sceaux el 17 de agosto de 1798. En el contrato de matrimonio, Désirée obtuvo la independencia económica. Al año siguiente, Madame Bernadotte dio a luz a su único hijo, Oscar, pero la pareja llevó más tarde vidas separadas.

Su marido era un general al frente del ejército napoleónico y normalmente se ausentaba de París. Désirée tenía una buena relación con la familia imperial de Bonaparte, así como con la emperatriz, por lo que declinó no tomar partido en los conflictos entre Josefina y los hermanos de Napoleón. Incluso tuvo un lugar destacado en la ceremonia de coronación en 1804. Désirée vivía una cómoda vida social en la capital durante las largas ausencias de su marido, aunque ella prefería una vida familiar informal antes que la de la corte imperial. Se cree que pudo haber tenido una relación romántica con el corso Ange Chiappe, que a menudo actuaba como su escolta. En 1804-1805, Bernadotte fue nombrado gobernador de Hannover y Désirée y su hijo se mudaron a Hamburgo, pero ella pronto regresó a París; no era feliz viviendo en otro lugar. Cuando su esposo fue hecho príncipe de Pontecorvo en 1806, Désirée preocupada se preguntó si se vería obligada a abandonar la capital francesa, pero estuvo feliz cuando se aseguró de que no lo haría. En 1807, visitó a Bernadotte en Spandau. Désirée no estaba interesada en política, pero sus buenas conexiones la convirtieron en una marioneta en manos de su marido y de Napoleón, quienes la usaron para influenciar los demás y para comunicarse entre sí con ella como mensajera.

Désirée


“París, el día de la coronación de Napoleón, 2 de diciembre de 1804.

Sonido de charanga. Lenta y solemnemente los heraldos en lila y oro se encaminaron hacia Notre Dame. Se les unieron pajes con vestidos de color verde. Luego tocó el turno a Despreaux, el maestro de ceremonias. Detrás de él desfilaron con paso corto y en parejas las dieciséis esposas de los mariscales, tiesas como fantoches. Después Sécurier, y seguidamente Murat. Sécurier, con un almohadón donde se hallaba el anillo de la Emperatriz; Murat, en cambio, con la corona de Josefina. Al salir del palacio, el aire helado me dio en la cara. Llevaba ante mí el almohadón con el pañuelo de encaje como una ofrenda sagrada. Al pasar entre la multitud, que un impenetrable cordón de soldados comprimía, surgieron algunos gritos aislados: ¡Viva Bernadotte! ¡Viva Bernadotte!. Yo seguí con los ojos clavados en la espalda de Murat. Cuando llevaba el pañuelo de Josefina por la catedral, los sonidos susurrantes del órgano y la fragancia del incienso extinguieron todos los pensamientos. Sólo al llegar al fin de la nave se detuvo Murat y dobló a un lado. Vi el altar y los dos tronos dorados. En el que se hallaba a la izquierda, inmóvil como una estatua, había un anciano vestido de blanco: Pío VII, que esperaba desde hacía casi dos horas a Napoleón…”

En 1810, Bernadotte fue elegido heredero al trono de Suecia. Désirée inicialmente pensó que era una posición similar a la del Príncipe de Pontecorvo pero se deprimió cuando se enteró de que en esta ocasión se esperaba que abandonara París para trasladarse a la fría Europa del Norte.


El Mariscal Bernadotte, futuro Karl XIV Johan de Suecia


Princesa heredera

Désirée visitó Suecia por primera vez ese mismo año, pero no pudo adaptarse a las exigencias de la formal etiqueta cortesana. Dijo que había sido tratada con esnobismo por la corte sueca y en especial por la Reina (Hedwig de Holstein-Gottorp), aunque la Reina viuda (Sofía Magdalena de Dinamarca) fue amable con ella. El clima también fue un choque: llegó a Estocolmo durante el invierno y odió tanto la nieve que lloró. Nunca había querido ser una reina y no quería mudarse tan lejos de su familia. La Reina la encontró consentida y poco digna y el entorno francés de Désirée, especialmente Elise La Flotte, la hizo impopular por animarla a quejarse de todo. La Reina la describía como una dama de buen corazón, generosa y agradable cuando elegía ser ella misma y no unirse a la intriga, pero también la consideraba una inmadura y "mimada niña", que odiaba todas las demandas y no era capaz de manejar cualquier forma de representación. También describió a Désirée como "una mujer francesa en cada pulgada", que no gustaba y se quejaba de todo lo que no era francés, y "en consecuencia, no es querida."

Désirée abandonó Suecia en 1811 bajo el nombre de "Condesa de Gotland", oficialmente a causa de su salud, y regresó a París. Allí permaneció durante doce años, dejando detrás a su marido y su hijo. Ella misma dijo que la nobleza sueca la había tratado como si estuvieran hechos de hielo: "No hables conmigo de Estocolmo, me da frío tan pronto como oigo la palabra." Residía en París de incógnito, con lo que evitaba la política durante el difícil período en que Suecia estuvo en guerra con Francia; sin embargo, su casa en la Rue d'Anjou fue observada por los integrantes de la policía secreta y sus cartas fueron leídas por ellos.


Oscar, Príncipe heredero de Suecia


Cuando Napoleón fue derrotado en 1814, su casa era un refugio para su hermana Julie. Bernadotte se encontró con ella en París, pero regresó a Suecia solo. Désirée fue ridiculizada por la corte de Luis XVIII como una advenediza, pero mantenía su pequeña corte propia donde daba recepciones. En 1816 hizo planes para regresar a Suecia, pero deseaba llevar consigo a su hermana Julie; su esposo consideraba que eso sería imprudente, pues Julie era miembro de la familia Bonaparte y su presencia podría ser tomada como una señal de que él se hallaba del lado del depuesto Napoleón, así que, al final, esto quedó en nada.

Bernadotte había empleado un Conde de Montrichard en su casa (1817) como su espía para que le informara si ella hacía algo que le pudiera afectar.

Una francesa en el trono de Suecia

En 1818, su esposo se convirtió en rey de Suecia; pero ella se quedó en París, oficialmente por razones de salud, lo que fue discutido por los periódicos de París y por sus visitantes. En Suecia, su marido tenía una amante, la noble Mariana Koskull. Désirée celebraba recepciones en París como la reina de Suecia los jueves y domingos, a pesar de que todavía utilizaba el título de condesa. En aquella época se enamoró del ministro francés, el duque de Richelieu (Armand-Emmanuel du Plessis), a quien siguió en sus viajes hasta la muerte de él en 1822. Ese año se encontró con su hijo Oscar en Aquisgrán.

La reina Desideria de Suecia y Noruega


En 1823, Désirée regresó a Suecia junto con la novia de su hijo, Josefina de Leuchtenberg; fue una corta visita. El 21 de agosto de 1829 fue coronada a petición propia. Era la primera plebeya en ser reina desde Karin Månsdotter en 1568. También habló de una coronación en Noruega, pero los noruegos consideraban imposible tal cosa debido a la religión de Désirée. Ella no era, de hecho, religiosa, pero se vio obligada a asistir a misa y confesión debido a su nuera. La década de 1830 fue un período en el que hizo todo lo posible para ser activa como una reina, un rol que nunca había querido jugar. Fue un tiempo de bailes y fiestas, más lo que se había visto en la corte sueca desde la época del rey Gustavo III, pero Désirée pronto se cansó de su condición real y quiso regresar a Francia. Su marido, sin embargo, no lo permitió.

“Castillo de Drottningholm, 16 de agosto de 1823.

Esta noche me convertí, por primera vez, en un fantasma. Vestida con mi batín claro vagué como un espectro por el castillo, semejante a la Dama Blanca. La culpa de ello la tienen las luminosas noches estivales, en que ni por un instante oscurece de verdad. Durante mi primera visita a Drottningholm las pasaba llorando. Y ahora -¡Dios, qué cambio!- tengo que pasarlas bailando. Es que Oscar y la estrella errante se arremolinan de fiesta en fiesta. Y yo obligo a Jean Baptiste a que concurra. Primero trató de disculparse con cien excusas; por supuesto el trabajo y de nuevo el trabajo. Hasta me dio como pretexto su edad. Jean Baptiste tiene sesenta años y es sano como un roble. Me reía de él, poniéndolo en ridículo y transformando su solitaria morada de soltero en el castillo en una verdadera Corte, noble y alegre. Se nombró un regimiento de damas de honor y chambelanes. Los lacayos tuvieron flamantes uniformes. Hubo un trabajo enorme para los tapiceros, ebanistas, sastres, modistas y peluqueros. Todos ganaron mucho con esto y estaban contentos. Y por último, mis queridos comerciantes de sedas…”



El palacio Roserseberg, a orillas del Lago Mälaren


No hay nada que indique que alguna vez ella haya tenido alguna influencia política. Pasaba sus veranos en el Palacio Rosersberg y visitaba a menudo los balnearios suecos, como el spa Ramlösa. Viajó a Noruega un par de veces, la primera vez en 1825. La corte estaba asombrada por su comportamiento informal: cada mañana visitaba a su marido en camisón, lo que era visto como sorprendente, porque su esposo generalmente recibía en ese momento a los miembros del Consejo de Estado en su alcoba. De lo contrario, se encontraban sólo en ocasiones formales: como siempre llegaba tarde a las cenas, él dejó de comer con ella después de 1826 y como su consorte también prefería tener sus comidas solo, no era raro que los nobles de la corte se sentaran solos a la mesa, sin la presencia de pareja real. La reina iba a la cama tarde y se despertaba tarde.

Nunca se hizo muy popular en la corte y nunca aprendió a hablar sueco; hay muchas anécdotas de sus intentos de hablar el idioma. Mantuvo su séquito francés personal: durante los primeros años, su sobrina, la Condesa Marcelle Tascher de la Pagerie, fue su dama de honor. Entre sus más conocidas damas de honor fueron estaban las noruegas Kathinka Falbe y Jana Falbe; debido a los excéntricos hábitos de Désirée, ambas eran conocidas como Strapatsfröknarna (algo así como "Mlles Calamidad"). Durante su estancia en el Palacio Rosersberg, la reina caminaba en el parque por la noche y como tenía el temor de ser atacada por murciélagos, instruyó a su dama de honor para que caminara delante de ella vestida de blanco a fin de atraer los murciélagos y alejarlos de ella.

La Familia Real de Suecia (Bernadotte) en 1837


La Reina viuda

En 1844, su marido murió. En 1853, la reina viuda deseaba regresar a París, pero su miedo a los viajes por mar lo hizo imposible. Después de convertirse en una viuda, se hizo cada vez más y más excéntrica. Iba a la cama por la mañana, se levantaba al atardecer, desayunaba en la noche y daba vueltas en carruaje por las calles, en el patio o vagaba por los pasillos del castillo durmiente con una lámpara. Una anécdota lo ilustra: en 1843, un guardia de palacio vio a la reina completamente vestida en el balcón del palacio en medio de la noche. Cuando llegó a su casa con su esposa, le dijo que era perezoso en comparación con la reina, quien se había levantado horas antes del amanecer. Pensaba que la reina Désirée se levantaba más temprano que cualquier otra persona en la ciudad, pero en realidad, ella aún no había ido a la cama –eventualmente se levantaba a las tres o cuatro de la tarde-. La reina gustaba hacer visitas sin previo aviso y a veces llevaba niños de las calles al palacio y les daba dulces; no era capaz de participar en una verdadera conversación, pero diría "Kom, kom!", que en sueco significa "Ven, ven!".

Hay otras historias sobre personas que habían sido despertadas por su carruaje cuando conducía por las calles de noche; a veces el carruaje se detenía, ella iba a dormir un rato, luego se despertaba y el transporte continuaba su camino. Otras veces conducía en círculos alrededor del palacio real: hábito que se llamó "Kring Kring", una de las pocas palabras en sueco que aprendió, que significa "vueltas y vueltas". En el último día de su vida, entró en su palco de la Ópera Real de Suecia justo después de que la actuación terminara. Era el 17 de diciembre de 1860, día en que Désirée murió.


Tumba de la reina Desideria junto a la de su esposo en la Capilla Bernadotte de la Riddarholmskyrkan, Estocolmo

viernes, 24 de junio de 2011

El Reino de Suecia

El Reino de Suecia (en sueco Konungariket Sverige) es un país escandinavo que limita al norte con Noruega y Finlandia, al este con Finlandia y el golfo de Botnia, al sur con el mar Báltico y al oeste con el mar del Norte y también con Noruega.

Su nombre deriva del latín Suetidi, el cual proviene del vocablo inglés antiguo Sweoðeod, que significa «pueblo de los suiones» (en escandinavo antiguo Svíþjóð). Esta palabra deriva de sweon/sweonas (en escandinavo antiguo sviar, en latín suiones). La etimología de Suiones, y por ende de Suecia, deriva probablemente del proto-germánico Swihoniz, que significa «propiedad de uno»,refiriéndose a la propiedad de una tribu germánica. El nombre en sueco, Sverige significa literalmente «Reino de los suiones» (Sve: suiones; Rike: reino), el cual se utilizaba para designar la zona sur del país habitada por la tribu germánica del mismo nombre.



Variaciones del inglés Sweden se utilizan en la mayoría de los idiomas, excepto en danés y en noruego, donde el nombre es el mismo que en sueco, Sverige. En los idiomas finlandés (Ruotsi) y estonio (Rootsi), el nombre proviene de la misma raíz que la palabra «Rusia», refiriéndose a la etnia Rus, originaria de las zonas costeras de Uppland y Roslagen.

La Suecia moderna surgió de la Unión de Kalmar en 1397, y de la unificación del país por el rey Gustavo Vasa en el siglo XVI. En el siglo XVII amplió sus territorios para formar el Imperio sueco. La mayor parte de los territorios conquistados fuera de la península Escandinava se perdieron durante los siguientes siglos. La mitad oriental de Suecia constituida por la mitad oriental de Norrland y Österland se perdió frente a Rusia en 1809. Desde 1814 no ha participado en ningún conflicto, manteniendo una política exterior de paz y neutralidad en tiempo de guerra.



La cruz nórdica en las banderas de Escandinavia: de izq. a der. Finlandia, Islandia, Noruega, Suecia y Dinamarca.


Época vikinga y Edad Media

La época vikinga sueca abarca desde el siglo VIII hasta el XI. Durante este periodo, se cree que los suiones se expandieron hacia el sureste y se mezclaron con los gautas que habitaban el sur de la actual Suecia. Los vikingos suecos y los vikingos guter realizaban viajes principalmente hacia el este y hacia el sur, yendo a (lo que hoy es) Finlandia, los países bálticos, Rusia, el Mediterráneo y a ciudades tan lejanas como Bagdad. Sus rutas atravesaban los ríos de Rusia hasta llegar a la capital del Imperio bizantino, Constantinopla (actualmente Estambul), de donde partían hacia distintas direcciones.

El emperador bizantino Teófilo comprobó la destreza que poseían para la guerra y los invitó a servirle como su guardia personal, la cual tomó el nombre de Guardia varega. También se cree que un grupo de vikingos suecos, llamados «rus», son los padres fundadores de Rusia. Las expediciones de estos fueron plasmadas en muchas piedras rúnicas existentes en el país, tales como las piedras griegas y varegas. Hubo también una participación vikinga considerable en expediciones al oeste, las cuales fueron registradas en las piedras rúnicas inglesas.

No se sabe cuándo ni cómo se creó el reino de Suecia, pero la lista de monarcas suecos sólo nombra a aquellos que reinaron en Svealand (Suecia) y Götaland (Gothia) al mismo tiempo, siendo el primero de ellos Erik el Victorioso. Previamente, Suecia y Gothia habían sido naciones separadas. Aunque no se sabe desde cuándo existían aquellos reinos, Beowulf los describe en las semi-legendarias guerras entre suecos y gautas del siglo VI.


Erik el Victorioso diciendo una plegaria a Odín antes de la Batalla de Fýrisvellir (985). Erik fue el primer rey en gobernar sobre los suecos y los gautas.


En el año 829, San Oscar introdujo el cristianismo en Escandinavia, pero recién en el siglo XII la nueva religión comenzó a reemplazar las creencias tradicionales. Durante el siglo XI, el cristianismo se convirtió en la religión predominante y para el año 1050 ya se contaba entre las naciones cristianas. El período que va de 1100 a 1400 se caracterizó por las luchas internas por el poder y la competencia entre los reinos nórdicos. Los reyes suecos también empezaron a expandir su territorio hacia Finlandia, creando conflictos con el rus, quienes se habían desprendido de toda conexión con Suecia.

En 1319, Suecia y Noruega fueron unidas por el rey Magnus Eriksson y en 1397 la reina Margarita I de Dinamarca efectuó una unión personal de Suecia, Noruega y Dinamarca, naciendo así la ya nombrada Unión de Kalmar. Sin embargo, los sucesores de Margarita, cuyo poder estaba centrado en Dinamarca, no lograron controlar a la nobleza sueca. Por largos periodos, el poder efectivo lo poseían regentes (notablemente aquellos de la familia Sture) elegidos por el parlamento sueco.

Para remediar la situación, el rey Christian II de Dinamarca ordenó la ejecución de los nobles de Estocolmo. La matanza fue conocida como el «Baño de sangre de Estocolmo» e incitó a la nobleza sueca a formar una nueva resistencia, por lo que el 6 de junio de 1523, nombraron a Gustavo I como su rey. Este hecho se considera a menudo como la fundación del Estado moderno de Suecia y el 6 de junio es ahora la Fiesta Nacional del país. Poco después, Gustavo I rechazó el catolicismo e introdujo la Reforma Protestante en el país. Por estos acontecimientos a Gustavo I se le conoce como el «Padre de la Nación».

Escudo de armas de Suecia durante el reinado de Erik XIV (1560-1568)


El Imperio sueco

Durante el siglo XVII Suecia emergió como una potencia europea. Antes del surgimiento del Imperio sueco, era un país muy pobre, escasamente poblado, poco conocido en el norte de Europa, y con poca participación en asuntos internacionales. Fue repentinamente convertido en una de las naciones líderes en Europa por Axel Oxenstierna y el rey Gustavo II Adolfo, gracias a la conquista de territorios de Rusia y Polonia-Lituania, pero también gracias a su participación en la Guerra de los Treinta Años, la cual la convirtió en el líder continental del protestantismo hasta el colapso del imperio en 1721.

La guerra de Gustavo II Adolfo en contra del Sacro Imperio Romano tuvo un alto costo para este último, donde un tercio de la población murió y casi la mitad de los estados que lo componían fueron ocupados por los suecos. El plan de este monarca era aprovecharse del conflicto armado para expandir los límites de su reino. Sin embargo, murió después en la Batalla de Lützen de 1632, dejando el trono a Cristina de Suecia, que era menor de edad. Después de la Batalla de Nördlingen Suecia se retiró de la guerra y perdió su poderío en la zona sur de la actual Alemania, y las provincias conquistadas se separaron del dominio sueco una a una, dejándola con sólo un par de territorios en el norte: Pomerania Sueca, Bremen-Verden y Wismar.

Monumento a Cristina de Suecia en la Basílica de San Pedro, en Roma


Durante el siglo XVII, el país se vio envuelto en varias guerras, como la que sostuvo contra Polonia-Lituania, en la que ambos compitieron por los territorios de los Países Bálticos hasta la Batalla de Kircholm ocurrida en 1605, la cual es considerada una de las peores derrotas del ejército sueco. Este periodo también fue testigo de «El Diluvio», la invasión sueca de la Unión de Polonia-Lituania. Después de más de medio siglo de una guerra casi constante, la economía sueca se deterioró seriamente.

A mediados del siglo era el tercer país más extenso en Europa, sólo superado por Rusia y España. En 1658 alcanzó su máxima extensión bajo el reinado de Carlos X (1622-1660), poco después de la firma del Tratado de Roskilde. Reconstruir la economía y recuperar el poder militar se convirtió en una labor que se extendió durante toda la vida del sucesor de Carlos X, Carlos XI (1655-1697). El legado para su hijo, Carlos XII, fue uno de los mejores arsenales en el mundo, un ejército numeroso y una gran flota.

En 1700, después de la Batalla de Narva (una de las primeras batallas de la Gran Guerra del Norte), el Ejército Ruso, peor equipado y entrenado y desmoralizado por la retirada de Pedro I de Rusia antes de la batalla, fue severamente diezmado, dándole a Suecia la oportunidad de invadir Rusia. Sin embargo, Carlos XII no persiguió al ejército ruso, sino que se dirigió a Polonia-Lituania y en 1702 derrotó al rey polaco Augusto II y a sus aliados sajones. Carlos XII tenía preparado el terreno para invadir Rusia atacando su capital desde Ucrania pues contaba con la ayuda de cerca de 2.000 cosacos ucranianos. Pero en esta ocasión el ejército zarista estaba mejor preparado y motivado y en 1709 derrotó decisivamente a los suecos en la Batalla de Poltava, lo que significó el comienzo del derrumbe del imperio sueco.


La victoria sueca en la Batalla de Narva (19 de noviembre de 1700)


En 1716, Carlos XII intentó invadir Noruega, sin embargo, su avance fue frenado por los noruegos en 1718, con el asedio de la fortaleza Fredriksten. Los suecos no fueron derrotados militarmente, pero la organización y estructura de la campaña noruega llevaron a la muerte del rey y a la retirada del ejército. Forzada a ceder grandes extensiones de tierra en el Tratado de Nystad de 1721, también perdió su lugar como imperio y como el Estado dominante del mar Báltico.

Con la pérdida de la influencia sueca, Rusia emergió como un imperio y se convirtió en una de las naciones dominantes en Europa. En el siglo XVII, ya carecía de los suficientes recursos para mantener sus territorios fuera de Escandinavia, debido a lo cual perdió la mayoría de éstos, culminando con la pérdida del este de Suecia por Rusia, territorios que se convertirían en el Ducado de Finlandia semiautónomo en la Rusia imperial.

En 1810 el heredero adoptado del rey sueco, el mariscal francés Bernadotte, fue elegido príncipe heredero Carlos por el Riksdag. En 1813, sus fuerzas se unieron a los aliados contra Napoleón. Después de que Dinamarca-Noruega fuera derrotada en las Guerras Napoleónicas, el 14 de enero de 1814 Noruega fue cedida a Suecia a cambio de las provincias del norte de Alemania, en el Tratado de Kiel. Los intentos de Noruega por mantenerse como una nación soberana fueron repelidos por el rey sueco Carlos XIII, quien lanzó una campaña militar contra Noruega el 27 de julio de 1814. El conflicto terminó con la Convención de Moss, la cual forzó a Noruega a una unión personal bajo el poder sueco. La unión duró hasta 1905, cuando fue disuelta pacíficamente a petición de Noruega.

Carlos XIII de Suecia (Carlos II de Noruega) usando la Cruz de la Orden de Carlos III (en rojo)


El siglo XIX fue marcado por el surgimiento de una presión opositora liberal, la abolición de los monopolios de los gremios en el comercio y manufactura en favor de la libre empresa, la introducción de las reformas de tasación y votación, la instauración del servicio militar nacional y la subida en el electorado de los tres principales grupos políticos: Socialdemócrata, Liberal y Conservador.

La monarquía sueca

La monarquía en el Reino de Suecia es constitucional. El actual monarca, Carlos XVI Gustavo, ha reinado desde el 15 de septiembre de 1973. Él y su familia inmediata se comprometen a diversas funciones ceremoniales y de representación. Como Suecia es una democracia representativa basada en un sistema parlamentario, el monarca ha tenido un gran papel ceremonial, aunque oficialmente es jefe de Estado y mantiene los más altos cargos públicos y el más alto rango militar y social de Suecia.

La Ley de Sucesión de 1810 designa a la Casa de Bernadotte como la casa real sueca; también establece que el rey (y por tanto implícitamente cualquier reina reinante) debe ser cristiano protestante. La dinastía Bernadotte fue establecida durante las Guerras Napoleónicas, en una revolución sin derramamiento de sangre después de que la actual Finlandia, entonces la mitad oriental del reino, fuera perdida en poder de Rusia imperial.



La Barca Real sueca, construida para Gustavo III y llamada Vasaorden, se usa en raras ocasiones ceremoniales.


Suecia ha sido un reino desde tiempos prehistóricos. Ya en el siglo I, Tácito escribió que los Suiones tenían un rey, pero el orden de sucesión a los últimos reyes históricos de Suecia no se conoce, a excepción de lo que se explica en la polémica mitología nórdica, las Sagas.

Originalmente, el rey sueco tenía poco poder, y estaba restringido a las funciones de un jefe de guerra, juez y sacerdote en el Templo de Uppsala. Es un testimonio de esta falta de influencia el hecho de que hay miles de piedras rúnicas que conmemoran plebeyos, pero no existen crónicas de reyes de Suecia antes del siglo XIV; sólo unas pocas piedras rúnicas mencionan reyes: Gs 11 (Emund el Viejo), U 11 ( Haakon el Rojo) y U 861 (Blot-Sven).

El poder del rey estaba, sin embargo, muy fortalecido por la introducción del cristianismo durante el siglo XI y los siglos siguientes vieron un proceso de consolidación del poder en manos del rey.

El monarca era elegido tradicionalmente en las Piedras de Mora y el pueblo tenía el derecho de elegirlo pero también deponerlo. Las piedras fueron, sin embargo, destruidas aproximadamente en 1515 y el oficio ha sido hereditario desde 1544.

La Constitución del siglo XIX dividió los poderes de gobierno entre el Riksdag (el Parlamento sueco) y el monarca. Tras el avance del parlamentarismo en 1917 los poderes del rey se redujeron considerablemente y se convirtió en un monarca constitucional con sólo la autoridad política limitada.

Cuatro generaciones Bernadotte en 1906: atrás izquierda, el príncipe heredero Gustavo y su hijo el príncipe Gustavo Adolfo (futuro rey Gustavo VI Adolfo); al centro, el rey Óscar II con el pequeño príncipe Gustavo Adolfo, duque de Västerbotten.


Jefe de Estado

En 1974 un nuevo Instrumento de Gobierno se convirtió en parte de la Constitución, por el cual se abolió el Consejo Privado como entidad gubernamental y se despojó al monarca de prácticamente todos los poderes formales, reteniéndolo como Jefe de Estado. Muchas de las funciones políticas previas del rey fueron trasladadas al Presidente del Riksdag. El monarca lleva al Consejo Privado en una sesión que establece el nuevo gobierno después de una elección general o cambios en el gabinete. El rey también preside el Comité para Asuntos Extranjeros (Utrikesnämnden), un organismo que sirve para informar oficialmente al jefe de Estado y los líderes de la oposición de los asuntos de gobierno. Proyectos de ley aprobados en el Parlamento sueco se convierten en ley sin tener que adquirir el asentimiento real. Así, en Suecia, a diferencia de la mayoría de las monarquías constitucionales, el monarca ya no es siquiera el jefe ejecutivo nominal.

Una reforma constitucional más reciente cambió las reglas de sucesión a la igualdad de primogenitura. Esto permitió a la corona heredar al hijo mayor, independientemente del género y así instaló a la Princesa Victoria como Heredera Aparente desplazando a su hermano menor, el príncipe Carlos Felipe.

Título completo del rey

Un título simplificado que se utiliza a veces en circunstancias menos formales se Rex Sveciae o Sveriges Konung, el rey de Suecia. El título completo tradicional del soberano sueco era:
Por la Gracia de Dios Rey de Suecia, los Godos / Gautas y los Wendos (en sueco: med Guds Nåde Sveriges, Götes och Vendes Konung; en latín: Dei Gratia Suecorum, Gothorum et Vandalorum Rex, a veces la primera parte del título en latín era Svionum o Sveonum, todo significando Suecos, no Suecia).

Estandarte usado por los herederos de la Corona y otros príncipes suecos.


Otros títulos que fueron parte del título completo antes de la Casa de Bernadotte, que accedió al trono en 1818, fueron:

Gran Príncipe de Finlandia, Duque de Scania, Estonia, Livonia, Carelia, Bremen, Verden, Stettin, Pomerania, Casubia y Wendia, Príncipe de Rügen, Señor de Ingria y Wismar, Conde Palatino del Rin, Duque de Baviera, Jülich, Cleves y Berg.

Durante el reinado de la dinastía Holstein-Gottorp el título heredero de Noruega (en sueco: Arvinge till Norge) fue agregado, como también otros títulos que estaban conectados a los duques de Holstein-Gottorp. Cuando después de las guerras napoleónicas Noruega fue incluida en unión personal con Suecia, también se incluyó el título de Rey de Noruega. En antigua pronunciación del sueco el título era Sweriges, Norriges, Göthess och Wendes Konung.

Este título tradicional completo con pequeñas alteraciones había estado en uso desde el establecimiento de la monarquía hereditaria en 1544. Por ejemplo, el título Vendes Konung "Rey de los Wendos" comenzó a ser utilizado entonces. Sin embargo el título Götes Konung, "Rey de los Godos", se remonta a Magnus Ladulås y Erik el Santo, al igual que el título Rey de los Suecos, Konung Svea. Este último ya había cambiado en el siglo XVI para el de Sveriges Konung, Rey de Suecia. Esta forma corta era también de uso frecuente.

El Rey Carlos Gustavo y su familia

Carlos XVI Gustavo eligió de plano el título simple y sencillo Rey de Suecia (en sueco: Sveriges Konung), poniendo así fin a una tradición ancestral. Estas innovaciones se reflejan en su divisa personal de För Sverige, i tiden, "Para Suecia, con los tiempos".

viernes, 15 de enero de 2010

Casa de Bernadotte


La Casa Bernadotte, actual casa real de Suecia, ha reinado desde 1818. En el período comprendido entre los años 1818 y 1905 también fue la Casa Real de Noruega.

Luego de la Guerra Finlandesa en 1809, Suecia sufrió la traumática pérdida de Finlandia, la cual había constituido durante centurias la mitad oriental del reino sueco. La agonía y el resentimiento hacia el rey Gustavo IV Adolfo precipitó un coup d'état, y el tío del monarca, Carlos XIII, lo reemplazó. Esta fue sólo una solución temporal. En 1810 el Parlamento sueco eligió al príncipe danés Christian Augusto de Augustenborg como heredero al trono, quien tomó el nombre de Carlos Augusto (Karl August). Sin embargo, aquel heredero electo moriría ese mismo año.

Como Napoleón, Emperador de los Franceses, gobernaba, directa o indirectamente, la mayoría del territorio de Europa continental a través de reinos “títeres” liderados por los hermanos Bonaparte, el parlamento sueco consideró adecuado elegir un monarca a quien Napoleón aceptara. El 21 de agosto de 1810, el Riksdag eligió a Jean-Baptiste Bernadotte, Mariscal de Francia, como heredero presunto al trono sueco.

El Mariscal Bernadotte (1811)

Bernadotte, nacido en el pueblo de Pau, en la provincia de Béarn, Francia, había ascendido al rango de general durante los tumultuosos años de la Revolución Francesa. En 1798 casó con Désirée Clary, cuya hermana era la esposa de José, hermano mayor del Primer Cónsul. En 1804 Napoleón promovió a Bernadotte al cargo de Mariscal, un movimiento del que más tarde se arrepentiría cuando Bernadotte desobedeció órdenes y se rehusó a atacar durante la Batalla de Auerstaedt. Éste por poco escapó a una corte marcial debido a sus lazos familiares con el emperador. Antes de desertar de Francia, el Mariscal también obtuvo el título de “Príncipe de Ponte Corvo”, una población de Italia central.

Carlos XIV Juan, Rey de Suecia y de Noruega


Como Príncipe Heredero de Suecia, Bernadotte asumió el nombre Karl Johan, actuó oficialmente como regente en lo que quedaba del reino de Carlos XIII y aseguró una forzada unión personal entre Suecia y Noruega en la Campaña de 1814 contra Noruega. Jean-Baptiste Bernadotte reinó como Carlos XIV de Suecia y Carlos III Juan de Noruega desde el 5 de febrero de 1818 hasta su muerte el 8 de marzo de 1844.

Josefina de Leuchtenberg, Reina Consorte de Suecia y Noruega (1807-1876), esposa de Oscar I, único hijo del matrimonio Bernadotte


La Casa de Bernadotte reinó en ambos países hasta la disolución de la unión entre Noruega y Suecia en 1905. El Príncipe Carlos de Dinamarca, un nieto del rey Carlos XV, fue entonces elegido como el nuevo soberano de Noruega.


El escudo de armas de la Casa de Bernadotte combina las armas de la Casa de Vasa (izquierda heráldica) y las de Bernadotte como Príncipe de Ponte Corvo (derecha heráldica).


Escudo de armas de Bernadotte

Reyes de Suecia

  • 1818–1844 : Carlos XIV Juan (Karl XIV Johan)
  • 1844–1859 : Oscar I
  • 1859–1872 : Carlos XV (Karl XV)
  • 1872–1907 : Oscar II
  • 1907–1950 : Gustavo V
  • 1950–1973 : Gustavo VI Adolfo
  • 1973–presente : Carlos XVI Gustavo

Reyes de Noruega

  • 1818–1844 : Carlos III Juan
  • 1844–1859 : Oscar I
  • 1859–1872 : Carlos IV
  • 1872–1905 : Oscar II


Escena de la boda del monarca actual de Suecia, Karl XVI Gustav, en 1976, con Silvia Sommerlath, última ceremonia de este tipo en la realeza sueca (un detalle: la flamante reina Silvia luce la tiara de perlas y camafeos que perteneció a la reina Josefina)

viernes, 1 de enero de 2010

Dinastías reales: Casa de Vasa

La Casa de Vasa (en sueco: Vasaätten, polaco: Waza, lituano: Vazos) fue la casa real de Suecia de 1523 a 1654 y de Polonia y Lituania de 1587 a 1668. Vasa se originaba en una familia noble de Uppland, varios de cuyos miembros ocuparon altos cargos durante el siglo XV. El nombre continúa siendo asociado con la realeza sueca.



Gran Escudo de Armas del Reino de Suecia, que incluye las armas de la familia Vasa y el escudo de los Vasa como soberanos suecos


En 1611-1613 Carlos Felipe, Duque de Södermanland, Príncipe de Suecia, fue pretendiente al trono de Rusia durante el “Período Tumultuoso” (como se llamó al interregno entre el fin de la dinastía Rurik y la ascensión de los Romanov), así como Wladyslaw IV, el futuro Rey de Polonia, en 1610-1613 (mantuvo un título ineficaz hasta 1634).


Monarcas de Suecia


  • Gustavo I (1523-1560)
  • Erik XIV (1560-1568)
  • Juan III (1568-1592)
  • Segismundo (1592-1599)
  • Carlos IX (1599-1611)
  • Gustavo Adolfo el Grande (1611-1632)
  • Cristina (1632-1654)



Gustavo I de Suecia, también llamado Gustavo Vasa (1496 - 1560), rey de Suecia desde 1523 hasta su muerte. En su tiempo fue llamado Gustavo Eriksson (hijo de Erik). El nombre de su familia, Vasa, no era empleado en esa época, sino hasta bien entrado el siglo XVII, cuando ese nombre fue creado, en referencia al escudo de armas de la familia.

En 1654 Cristina abdicó y, convertida al catolicismo, abandonó el país. El trono pasó a su medio-primo paterno Carlos X, de la Casa del Palatinado-Zweibrücken, una rama menor de los Wittelbach.


Los reyes de la Casa de Holstein-Gottorp, que dieron reyes a Suecia entre 1751 y 1818, enfatizaban su ascendencia Vasa a través de la línea femenina. La actual casa gobernante de Bernadotte reclama de forma similar un manto Vasa: Carlos XIV Juan era hijo adoptivo de Carlos XIII y su hijo Oscar I casó con una descendiente Vasa.


Reyes de Polonia y Grandes Duques de Lithuania


  • Segismundo III Vasa (1587-1632) (hijo de Juan III)
  • Ladislao IV (1632-1648)
  • Juan II (1648-1668)


Segismundo Vasa, nacido Segismundo Johansson (1566 - 1632). Rey de Polonia de 1587 hasta 1632, con el nombre de Segismundo III. Rey de Suecia de 1592 a 1599, con el nombre de Segismundo I. Era hijo del rey Juan III y de Catalina Jagellón.


Juan III de Suecia casó con Catalina Jagellonica, hermana de Segismundo II Augusto, rey de Polonia, y cuando Segismundo murió sin un heredero masculino, el hijo del rey sueco fue electo rey de Polonia y gran duque de Lituania como Segismundo III en 1587. A la muerte de Juan, Segismundo también obtuvo el trono de Suecia.

Segismundo era católico, lo que hizo que perdiera el trono sueco y fuera sucedido por su tío, Carlos IX. A partir de este punto hay dos ramas de Vasa: la mayor, católica, gobernando en Polonia y la menor, protestante, gobernando en Suecia. Este acuerdo dio lugar a numerosas guerras entre los dos estados. Después de Juan II, la rama de los Vasa polacos se interrumpió.



Estandarte real de la Comunidad Polaco-Lituana durante el reinado de los Vasa (1587-1668)