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sábado, 26 de febrero de 2011

Estertores de la sociedad imperial

Una sociedad demasiado cerrada

A la sombra del trono de los Habsburgo un pequeño grupo líder de familias de la alta nobleza comenzaron a emerger y sus nombres ilustres siguen siendo conocidos hoy: Liechtenstein, Schwarzenberg, Esterházy, Lobkowicz, son algunas de las más importantes.

Estas familias principales del Imperio eran un grupo cerrado, socialmente excluyente, que tenía la ventaja de limitar el acceso a posiciones lucrativas e influyentes en la corte a un pequeño número de elegidos. Esto llevó a la formación de una oligarquía aristocrática, que concedía gran importancia a sus orígenes.



El paso del Emperador por las avenidas de Schönbrunn



La sociedad aristocrática austríaca se caracterizaba por su estricta jerarquía. En esencia, esto significa el orden de rango, un tema delicado que requería un conocimiento preciso de la historia de esas familias y sus privilegios. Para nosotros hoy, parece una tarea relativamente sencilla decidir quién debe pararse, sentarse o caminar enfrente de ellos. En la corte, sin embargo, tales cosas representaban el "capital social" del aristócrata. El orden de rango reflejaba siglos en los cuales el honor noble se había acumulado a través de las generaciones. Las diferencias principales eran de títulos, pero entre éstos estaba el punto en el cual habían sido adquiridos, lo que era crítico para una posición en la corte. Lo que hoy parece a menudo como un esnobismo inútil y una obsesión cómica con los títulos era una parte esencial de la concepción de la aristocracia en sí misma.



Audiencia con el Emperador en la Hofburg



Si bien el orden de rango aristocrático incorporaba el pasado, el futuro de la casa noble iba a estar garantizado por la cuidadosa elección de cónyuge. La alta nobleza Habsburgo estaba relacionada entre sí por lazos de sangre y matrimonio. Más allá del objetivo principal de la continuidad biológica de la familia era esencial tomar medidas para preservar y/o mejorar su posición de alto rango en la sociedad. Gracias a esta red, la sociedad cerrada de la alta nobleza en la monarquía de los Habsburgo fue capaz de preservar no sólo sus privilegios sociales y económicos, sino también su extensa influencia política hasta 1918.



Baile de gala en la Hofburg



La especial importancia de la ascendencia noble explica la tan criticada auto-preocupación de las élites aristocráticas de Austria que fue un rasgo característico de la conservadora corte vienesa, considerada como la más elitista de Europa. Sus miembros mantenían relaciones entre sí, exclusivos en el verdadero sentido de la palabra: los industriales de clase media, los académicos, incluso aquellos que habían crecido en la sociedad siendo ennoblecidos, estaban excluidos de los círculos más altos. En el discurso social, había una distinción estricta entre el "primer" (la alta nobleza) y el "segundo" (la clase media alta) nivel de la sociedad. La otra cara de esta moneda era una discrepancia creciente entre el reclamo de la aristocracia a un papel de liderazgo en el desarrollo general de la sociedad y sus posibilidades reales de hacerlo, pues en el siglo XIX, fuera de los círculos cortesanos, eran las clases medias las que hacía tiempo que habían tomado la iniciativa.


La interacción social en la aristocracia vienesa

La nobleza de Viena durante el imperio era conocida no solo por su elegancia sino, sobre todo, por su exclusividad. Cualquiera que no formara parte de este círculo de antigua nobleza hereditaria no tenía ninguna chance de participar como igual en la vida social, que se llevaba a cabo en el invierno y la primavera, los primeros seis meses del año considerados como “la temporada”. En el verano y el otoño, la nobleza se retiraba a sus propiedades en el campo, como toda la familia imperial. La razón de esto radica en las profundas conexiones históricas de la nobleza con sus tierras, que no sólo proporcionaban la base material de su riqueza, sino que también les daba un sentido de identidad y de posición aristocrática.



La familia imperial en el campo (1887): Francisco José y la emperatriz Elisabeth con el príncipe heredero Rodolfo y la esposa de éste, Estefanía.



La estancia anual en Viena constituía el punto culminante de la interacción social dentro de la sociedad. Una ronda interminable de invitaciones tenía lugar durante la primera parte del año. Para los miembros de esta clase, era imprescindible cumplir con los deberes sociales, estar presente en la noche en la Opera, en las veladas y recepciones y en las visitas a amigos y familiares durante el día. Esto representaba la oportunidad ideal de cultivar los contactos, como todos sus pares presentes en Viena durante la temporada.

Uno de los elementos más importantes de la vida social aristocrática era la institución del salón, un punto fijo en la ronda de cada día, en el que, cuando las damas líderes de la sociedad abrían sus puertas, los miembros de la nobleza podían aparecer sin una invitación explícita. Los salones se convertían así en un lugar de encuentro para aristócratas del mismo rango donde se intercambiaban noticias de la vida política y cultural y se oían los últimos chismes. Este ritual de hacer visitas recíprocas dentro de su propio círculo exclusivo reforzó los fuertes lazos entre los que pertenecían a las altas esferas.


Cena de gala en Schönbrunn en honor del regimiento 'Arcieren-Leibgarde' (1913)



Carnaval era una época de diversiones de todo tipo. Junto a los bailes públicos, abiertos a todo el beau monde de Viena, había unos más exclusivos “bailes en casa”, organizados por las principales familias de la nobleza en sus palacios de la ciudad. No era posible adquirir entradas para estos eventos; sólo los que recibían una invitación personal eran admitidos allí -y aquí también la más antigua aristocracia austríaca daba mayor valoración a la exclusividad social-. El llamado "primer nivel" de la sociedad, es decir, los miembros de la nobleza hereditaria que eran admitidos en la Corte, vigilaban celosos para que este estatus social exclusivo se conservara. El que pertenecía a él tenía acceso a un mundo de refinada elegancia y gusto exquisito; las familias aristocráticas competían entre sí en magníficas muestras de esplendor.

Como duraba sólo unos pocos meses, la temporada social era en ciertos aspectos un esfuerzo para todos los interesados, tanto mental como materialmente. Se gastaban enormes cantidades de dinero y energía, ya que cada familia aristocrática celebraba un baile; durante el Carnaval a menudo se asistía a dos o tres de estos eventos cada semana. Dada la gran importancia que se daba a las apariencias en la sociedad aristocrática de Viena, las damas en particular competían para superar a sus pares con un repertorio constantemente renovado de vestidos de alta costura, con el resultado de que cada año el comercio de mercancías de lujo en la capital imperial tenía aseguradas sus ventas.



Los bailes de gala de la sociedad vienesa, hoy.



lunes, 21 de febrero de 2011

El Principado de Transilvania

El Principado de Transilvania (en húngaro: Erdéyi Fejedelemség) fue un Estado independiente de idioma y cultura húngara, con una monarquía electiva, que existió en los territorios de la actual región de Transilvania, dentro de las fronteras de la moderna Rumania. El Principado de Transilvania mantuvo viva la cultura húngara durante el periodo de crisis y decadencia que siguió a la derrota en la batalla de Mohács en 1526 contra los turcos.

El Príncipe de Transilvania era electo de entre la nobleza húngara por la gran asamblea de los altos órdenes. En muchas ocasiones el sultán del Imperio Otomano intervenía directamente en la política interna del Principado, removiendo o colocando en el cargo superior a aquel noble húngaro que le conviniese, pues si bien este Estado era independiente pagaba tributos a los turcos por sus privilegios. El Principado desapareció cuando el reino húngaro fue reunificado después de 1686 por los Habsburgo y el título de Príncipe fue disuelto, siendo entonces el emperador germánico el monarca supremo sobre todos los territorios húngaros.

El surgimiento del Principado

La región de Transilvania siempre formó parte del Reino de Hungría. San Esteban de Hungría, al formar las diócesis y arquidiócesis en el nuevo reino, estableció una en Transilvania. A la cabeza de ésta colocó a la figura del Voivoda de Transilvania, cargo vitalicio y no hereditario que era asignado por el propio Rey húngaro a altos nobles, a los cuales tenía la potestad de remover cuando lo considerase.


San Esteban de Hungría


En 1526 los ejércitos húngaros fueron derrotados por los turcos otomanos en la batalla de Mohács, donde también murió el rey Luis II de Hungría. El trono quedó vacío, pues el monarca no tenía hijos herederos, y de inmediato comenzó la carrera por apropiarse del título de rey. Primero el conde húngaro Juan Szapolyai, voivoda transilvano se hizo coronar como Juan I, mientras que, por otra parte, el hermano menor del emperador, Fernando I de Habsburgo, reclamó sus derechos sobre Hungría, pues había tomado por esposa a la hermana del fallecido rey. Haciéndose coronar un año después, tras la intervención de su hermano, el emperador Carlos V y rey Carlos I de España, Fernando se convirtió entonces en uno de los dos anti-reyes húngaros de esa época. Conflictos armados se sucedieron y Juan I se replegó a la región de Transilvania, donde se hallaba más seguro ante los ejércitos imperiales que habían ocupado los territorios occidentales y centrales del reino húngaro.

Acudiendo ante la ayuda del sultán turco Solimán el Magnífico, Juan I consiguió que los ejércitos otomanos avanzasen hacia occidente en 1529 y expulsó a las fuerzas imperiales del reino, tras lo cual el nuevo rey húngaro arribó a la ciudad de Buda, donde fijó su corte. Fernando I continuó conspirando y actuando para obtener el control del reino, hasta que finalmente convino en secreto en 1538 con Juan I que, ya que éste no tenía hijos, luego de su muerte el Habsburgo se convertiría en rey. Sin embargo, en 1540, pocos días antes de la muerte de Juan I, su esposa Isabela Jagellón de Hungría dio a luz a un hijo varón, Juan Segismundo Szapolyai, quien, faltando al acuerdo secreto, fue electo rey inmediatamente.

Molesto, Fernando de Habsburgo decidió reclamar sus derechos por la fuerza, pero el sultán, al enterarse de que los cristianos conspiraban y hacían pactos a sus espaldas, decidió que ningunos, ni germánicos ni húngaros, eran dignos de su confianza, por lo cual movilizó sus ejércitos y ocupó la ciudad real de Buda en 1541. Pronto el reino húngaro se vio dividido en tres partes, una occidental bajo el control de los Habsburgo (donde Fernando I seguía siendo rey), una central bajo ocupación otomana y una oriental, Transilvania, donde la reina Isabela actuaba como regente junto al arzobispo Jorge Martinuzzi, mientras el recién nacido Juan Segismundo alcanzaba la edad apropiada para gobernar.


Juan Segismundo Szapolyai ante el sultán Suleimán el Magnífico (1556).


Con el paso de los años, la posición independiente de Juan Segismundo se reforzó cada vez más; se convirtió en un monarca culto y amante de los idiomas y de la historia y también caracterizado por una gran tolerancia religiosa. Juan Segismundo Szapolyai, de confesión protestante, promovió que en 1568 se firmase el Edicto de Turda donde se estipulaba que se debía respetar las cuatro tendencias religiosas cristianas principales de Transilvania: catolicismo, luteranismo, calvinismo y unitarismo. Este edicto fue el primer tratado de tolerancia religiosa en el mundo, convirtiendo a Transilvania en el primer Estado donde se pudo practicar libremente cualquiera de las confesiones religiosas protestantes.

La independencia de Transilvania, la cual llegó a ser conocida en este tiempo como "El Reino de Hungría de Oriente", pronto se concretó cuando Juan Segismundo se vio forzado a llegar a un acuerdo con el hijo del fallecido Fernando I, el nuevo emperador Maximiliano II de Habsburgo, quien también era rey de Hungría. Los dos monarcas firmaron entonces en 1570 el Acuerdo de Speyer donde Maximiliano reconoció a Juan Segismundo como Príncipe de Transilvania y consideró el principado como una unidad político-administrativa independiente. A cambio, el hijo del fallecido rey Juan I de Hungría debía renunciar a sus pretensiones sobre el trono húngaro. A partir de este momento, los siguientes monarcas Habsburgo fueron reyes de Hungría y en Transilvania se instauró una monarquía electiva, pues Juan Segismundo murió sin herederos, por lo que la gran asamblea nombró al conde Esteban Báthory como su sucesor en 1571.


El rey Esteban I (Báthory) de Polonia, Príncipe de Transilvania, frente a la ciudad asediada de Pskov durante la Guerra Livona.


La Guerra de los 15 Años

Esteban Báthory reinó con habilidad; el Principado fue elevado paulatinamente a un alto nivel cultural, y adquirió más importancia aún, cuando en 1576 fue electo como Rey de Polonia. El conde húngaro no renunció al título de Príncipe transilvano, sino que por el contrario mudó la sede a Cracovia, desde donde gobernó dejando a su hermano mayor Cristóbal Báthory como regente en Transilvania. Esteban Báthory, de confesión católica, se esforzó por fortalecer la fe de Roma trayendo a jesuitas a Transilvania, la cual se había convertido mayoritariamente al protestantismo después de la reforma de Lutero. En 1581 murió Cristóbal Báthory y fue electo como su sucesor su hijo Segismundo, de 9 años de edad, ya que Esteban Báthory deseaba que existiese cierta continuidad familiar en el reinado. Segismundo asumió el trono transilvano a su edad adulta en 1588, dos años después de la muerte de Esteban.

Por otra parte, Rodolfo II de Habsburgo, rey de Hungría, deseaba extender sus influencias sobre el Principado para reunificar el reino húngaro bajo su figura, por lo cual surgió un confuso período de conflictos sucedido entre numerosas firmas de paz, donde Segismundo Báthory se vio forzado a renunciar cuatro veces al trono del Principado. Esta época fue conocida como la Guerra de los 15 Años. La nobleza húngara no aprobaba la política pro-Habsburgo de Segismundo, por lo Rodolfo II tuvo que enviar a su general mercenario Giorgio Basta en 1598 para que apaciguase a los húngaros. El resultado fue aún peor, en marzo de 1599, Segismundo llamó a su primo Andrés Báthory para que ocupase su cargo y posteriormente el voivoda de Valaquia, Miguel el Valiente, forzó a la asamblea de nobles húngaros en Gyulafehérvár a que lo eligiesen Príncipe tras invadir la ciudad aprovechando la situación caótica.



Escudo de armas de Segismundo Báthory de 1597, incluyendo las armas de Transilvania


Pronto las fuerzas de Giorgio Basta se unificaron con las de Miguel el Valiente y derrotaron a las de Segismundo Báthory, pero tras haber conseguido su victoria, el mercenario germánico mandó a matar al voivoda de Valaquia en 1601. Teniendo el control sobre el Principado, parecía que lo único que restaba era que fuese investido con el cargo oficialmente, pero la asamblea transilvana eligió en mayo de 1603 al noble Moisés Székely para ocupar la silla Principal, ya que Segismundo Báthory había huido al exilio a Bohemia. Pero durando solo dos meses como Príncipe, Székely dejó la silla vacía nuevamente. El tío de Segismundo Báthory, el barón húngaro Esteban Bocskai (hermano de su madre Isabel Bocskai) derrotó a Basta, quien huyó dejando el control del Estado en manos del noble húngaro. Bocskai fue electo Príncipe oficialmente en 1605 y fue considerado una de las figuras más relevantes, pues su objetivo fue honrado por todos los húngaros por igual: reunificar las tres partes del Reino de Hungría, arrebatándole la suya a los Habsburgo.



Corona de Esteban Bocksai. Otorgada por el sultán turco al noble húngaro en agradecimiento por su colaboración en su lucha contra los Habsburgo.


Pero Bocskai murió envenenado en diciembre de 1606 y a comienzos de 1607 la asamblea transilvana eligió a uno de los nobles más influyentes del Principado para ocupar el puesto: Segismundo Rákóczi.

La época dorada

Si bien Segismundo fue popular al comienzo de su gobierno, pues otorgó muchos privilegios a la nobleza húngara y székely en Transilvania, pronto los soldados campesinos hajdú que habían luchado para Bocskai comenzaron a alzarse y a generar problemas. Para evitar derramamiento de sangre, Rákóczi firmó un pacto con Gabriel Báthory, quien estaba aliado con los rebeldes y así, para marzo de 1608 quedó vacío el cargo de Príncipe transilvano. Desde luego, ante esta situación, la asamblea transilvana eligió entonces a Gabriel Báthory como el nuevo Príncipe, quien casi de inmediato movilizó sus ejércitos contra el Estado vecino de Valaquia, de etnia rumana. Esto generó la ira del sultán turco, quien desaprobaba este tipo de acciones militares promotoras del caos dentro de Estados que se hallaban bajo su poder.

Báthory finalmente fue derrotado en 1613 por un ejército germánico comandado por el conde húngaro Gabriel Bethlen. Consiguió escapar, pero fue asesinado en su huida por un székely en octubre de 1613. La asamblea transilvana eligió ese mismo mes a Gabriel Bethlen como el nuevo sucesor del trono, quien tenía también la bendición del sultán otomano.


Gabriel Bethlen reunido con científicos y sabios


Gabriel Bethlen no en vano fue considerado uno de los Príncipes transilvanos más importantes. Fue gran mecenas cultural, promotor del arte y las ciencias, llenando su corte de extranjeros traídos de Italia, España, Alemania y otras naciones. Pronto el Principado se convirtió en una pequeña potencia que mantuvo viva la llama cultural húngara, pues los territorios centrales del reino se hallaban ocupados por los otomanos y despoblados en su mayoría y los territorios occidentales se hallaban en manos de los Habsburgo. Viendo el estallido de la Guerra de los Treinta Años como una oportunidad factible de enfrentar frontalmente a los Habsburgo, Gabriel Bethlen (de religión calvinista) manifestó su desaprobación a las sanciones anti-protestantes tomadas por el emperador germánico Fernando II en 1618 contra Bohemia. Al ensamblarse la liga de países protestantes que enfrentaron a los Habsburgo, Bethlen fue uno de los primeros en unirse, pues si el emperador católico Fernando II era derrotado, Hungría podía ser reunificada y el Príncipe de Transilvania colocado a su cabeza.

Las campañas de Bethlen fueron al comienzo en su mayoría exitosas y en 1620 una asamblea de nobles húngaros lo nombró rey, pero éste no aceptó el título. En 1624 condujo una segunda campaña contra los Habsburgo, la cual no fue tan favorable como la primera y terminó con la paz de Viena el 8 de mayo del mismo año. Sin darse por vencido, Bethlen intentó establecer una gran coalición protestante contra los Habsburgo y tomó por esposa a Catalina de Brandeburgo en 1626, pero la campaña que condujo ese mismo año contra el emperador resultó en un fracaso, viéndose obligado a firmar la paz de Bratislava. Entonces en 1629, igual que su predecesor Esteban Bocskai décadas antes, Bethlen murió sin conseguir cumplir su objetivo de reunificar Hungría y librarla del poder de los Habsburgo. Luego de su muerte, el poder Transilvano fue detentado por su esposa Catalina de Brandeburgo, quien gobernó en nombre de la asamblea por un breve tiempo hasta que el 28 de septiembre de 1630 fue sucedida por Esteban Bethlen, hermano menor del fallecido Príncipe.


Catalina de Brandeburgo, “Príncipe” de Transilvania en 1629


Esteban Bethlen no llegó a gobernar tres meses, pues la asamblea lo obligó a renunciar a su cargo a favor de otro noble de mayor influencia en Transilvania: Jorge Rákóczi I, hijo del fallecido Príncipe Segismundo Rákóczi. Rápidamente Rákóczi continuó con una política similar a la del fallecido Bethlen y se alió a las facciones protestantes de la Guerra de los 30 Años. Sin embargo, luego de varios ataques, no obtuvo victorias importantes contra los Habsburgo y se conformó con gobernar dentro de las fronteras de su Principado. En 1636 derrotó a las fuerzas de Esteban Bethlen, quien se había arrepentido de renunciar a su cargo, y tras asegurar nuevamente su control sobre sus fronteras, condujo una campaña contra el emperador germánico en 1644. Habiendo ocupado los territorios húngaros del emperador se dispuso a avanzar hacia Viena, pero el sultán se lo prohibió y le ordenó regresar a Transilvania.

Rákóczi firmó en 1645 un tratado de paz con el emperador y con esto terminó su participación en la Guerra de los 30 Años, que culminó en 1648 con la victoria de los Habsburgo católicos. Siendo un gran promotor del protestantismo en Transilvania y habiendo fundado numerosas escuelas calvinistas, Jorge Rákóczi I murió en 1648, tras lo cual fue inmediatamente elegido su hijo Jorge Rákóczi II para ocupar su lugar.

La desaparición del Principado

Jorge Rákóczi II fue nombrado Príncipe de Transilvania el 11 de octubre de 1648. Una característica de su gobierno fue la política de expansión de la influencia transilvana por Europa, justo como lo había hecho Esteban Báthory un siglo atrás. Pero al no pedir la autorización del sultán turco para sus movimientos político-militares a gran escala, las altas autoridades otomanas se enfurecieron. El Gran Visir de Buda decidió darle una lección a Rákóczi por su irreverencia ante los otomanos y llamó a los ejércitos mongoles para que saqueasen Transilvania a manera de represalia.


György Rákóczi II (1621 –1660)


El 2 de noviembre de 1657 la asamblea fue obligada a elegir un nuevo Príncipe transilvano que estuviese plegado a los intereses del sultán otomano. Francisco Rhédey fue electo para suceder a Rákóczi quien regresó molesto y sin reconocer esta elección, tras lo cual recuperó el trono el 9 de enero de 1658, cuando Rhédely renunció a su favor. Pero aún más disgustados aún, los turcos continuaron presionando diplomáticamente para que Rákóczi fuese destituido, y ordenaron que Ákos Barcsay fuese electo, lo cual sucedió el 11 de octubre. Nuevamente sin aceptar dicha resolución, Rákóczi volvió a avanzar con sus ejércitos para recuperar el trono, pero fue derrotado en mayo de 1660 en una batalla tras lo cual recibió una mortal herida. Rákóczi murió a los pocos días y Ákos Barcsay continuó entonces en el trono impidiendo que Francisco Rákóczi I, el hijo del fallecido Príncipe destituido, pudiese reclamar sus derechos sucesorios en Transilvania.

Sin embargo, el breve gobierno de Barcsay no superó los tres meses, pues fue capturado y asesinado por los hombres del noble húngaro Juan Kemény, quien no deseaba que el cargo de Príncipe de Transilvania fuese ocupado por un monarca totalmente obediente al sultán. El nuevo Príncipe de Transilvania fue electo: Juan Kemény, de severa postura anti-otomana. Tras ocupar el trono, Kemény inició una cacería donde hizo ejecutar a todos los húngaros simpatizantes de los turcos, y rompió relaciones con el gobierno del sultán. De inmediato Kemény comenzó una serie de negociaciones con el emperador germánico y rey húngaro Leopoldo I de Habsburgo, planeando que Transilvania pasase a manos cristianas y el reino de Hungría se reunificase finalmente. Pero el sultán envió sus ejércitos sobre Transilvania y Kemény huyó a Viena buscando la protección del emperador. Los turcos entonces eligieron el 14 de septiembre de 1661 a Miguel Apafi I, un nuevo Príncipe al cual podían manipular como lo deseasen.


El Emperador y Rey Leopoldo I


La Reunificación del Reino de Hungría

Miguel Apafi I continuó enfrentando al emperador Leopoldo I y solo fueron detenidas las ofensivas húngaras cuando en 1664 se firmó la paz de Vasvár, donde Transilvania fue reconocida como Estado vasallo de los otomanos. Apafi no resultó ser un gobernante eficiente, pues obedecía los designios del sultán turco, aún cuando ésto significó unirse a los ejércitos otomanos en el Asedio de Viena de 1683. Sin embargo, los ejércitos otomanos fueron derrotados y se vieron forzados a huir hacia territorios húngaros, tras lo cual la Santa Liga Católica comandada por el emperador decidió enviar una ofensiva a gran escala para expulsar a los turcos del reino de Hungría en 1686. De esta manera, los ejércitos cristianos comenzaron a barrer a las tropas turcas de los territorios húngaros centrales que llevaban más de un siglo ocupados.

Los ejércitos imperiales comandados por Carlos V de Lorena, Maximiliano II Manuel de Baviera, el rey Juan III Sobieski de Polonia y el Príncipe Eugenio de Saboya, entre muchos otros nobles, continuaron ganando batalla tras batalla, produciéndose la Liberación de Buda, la capital húngara que se hallaba en manos turcas desde 1541, hasta que en 1687 las fuerzas cristianas ocuparon exitosamente Transilvania. Apafi se rindió entonces ante Leopoldo I quien después de todo era el legítimo rey de Hungría, y luego de algunos enfrentamientos para someter a la nobleza transilvana, el Estado se debilitó peligrosamente. Esto se agravó cuando en 1690 murió Miguel Apafi I, dejando a su hijo de 14 años de edad como heredero al trono transilvano.


Miguel Apafi I de Apanagyfalva (1632-1690)


La asamblea transilvana pidió al emperador que reconociese la soberanía y gobierno de Transilvania. Pero Leopoldo I emitió en 1690 el Diploma Leopoldinum, donde decidía la situación juridíco-política de Transilvania: a partir de ese momento estaba bajo el poder del Sacro Imperio Romano Germánico, debía pagarle un alto impuesto anual y tres regentes, de las tres nacionalidades de Transilvania (húngaro, székely y sajón), debían administrar el Estado hasta que Miguel Apafi II cumpliese la edad apropiada para gobernar en nombre del emperador. Por otra parte, fue fundada la cancillería transilvana en Viena, y Jorge Bánffy nombrado regente en 1691. Leopoldo I continuó orquestando hábilmente sus jugadas políticas y mudó al joven Príncipe transilvano a Viena, donde le otorgó el título de Príncipe Imperial Germánico, forzándolo a renunciar oficialmente en 1701 al trono del Principado de Transilvania.

En los siguientes años se produjeron enfrentamientos menores entre la nobleza húngara que no deseaba rendirse ante las fuerzas del emperador, hasta que finalmente se firmó en 1699 la Paz de Karlowitz, cuando se reunificó el reino de Hungría y se fijó una frontera para los otomanos más allá de Transilvania.

La última esperanza húngara

Cuando ya parecía perdida la causa húngara independentista para establecer un Estado libre del control de los Habsburgo, surgió una figura, descendiente de tres Príncipes de Transilvania: Francisco Rákóczi II. Era hijo del exiliado Francisco Rákóczi I y nieto del Príncipe Jorge Rákóczi II, por lo tanto, siendo el heredero principal de la familia contaba con enormes extensiones de terreno y grandes cantidades de dinero para financiar cualquier tipo de rebelión.


Franciscus II. Dei Gratia Sacri Romani Imperii & Transylvaniae princeps Rakoczi. Particum Regni Hungariae Dominus & Siculorum Comes, Regni Hungariae Pro Libertate Confoederatorum Statuum necnon Munkacsiensis & Makoviczensis Dux, Perpetuus Comes de Saros; Dominus in Patak, Tokaj, Regécz, Ecsed, Somlyó, Lednicze, Szerencs, Onod.


Cuando los ejércitos de Leopoldo I avanzaron sobre los territorios húngaros, Francisco Rákóczi II fue llevado ante el emperador en Viena, donde permaneció hasta que en 1700 fue descubierto intentando buscar aliados en Francia para alcanzar la independencia de Hungría. Fue arrestado, pero consiguió escapar a territorios polacos, donde su gente lo esperaba. Aprovechando la serie de conflictos surgidos durante la Guerra de Sucesión Española que estalló en 1701, Rákóczi reanudó sus planes, consiguió un ejército de 6.000 soldados húngaros y de 600.000 mercenarios polacos con los que decidió marchar contra el emperador en 1703.
La asamblea de nobles de Transilvania reunida en Gyulafehérvár lo escogió entonces en 1704 como Príncipe de Toda Hungría, tras lo cual continuó con sus ofensivas contra el imperio germánico. Sin embargo, en 1706 Rákóczi no pudo recibir apoyo francés y pronto se vio forzado a retirar su ofensiva.

El 13 de junio de 1707 se reunió la Dieta húngara y fue declarada por Rákóczi la deposición de la Casa de Habsburgo como reyes húngaros. A partir de 1708 su rebelión fue decayendo cada vez más, viéndose forzado a huir el mismo Rákóczi a Polonia en febrero de 1711. Viendo su causa perdida y sin aliados, Rákóczi huyó a territorios del Imperio Otomano, donde murió en el exilio años más tarde. Por otra parte, Carlos VI del Sacro Imperio Romano Germánico, quien había sucedido a su hermano José I ese mismo año, se encargó de sujetar firmemente con su poder a toda Hungría, la cual cedió ante su rey legítimo ante la ausencia de otros líderes que pudiesen enfrentarlo.


Captura del Príncipe Rákóczi en el Castillo Nagysáros


A partir de este momento, Hungría sufrió un proceso de catolicización promovido por los Habsburgo. Paulatinamente las ciudades comenzaron a recobrar vida y se repoblaron zonas enteras con inmigrantes germánicos y eslavos. Por otra parte, las regiones orientales del reino húngaro, especialmente Transilvania, comenzaron a recibir enormes cantidades de inmigrantes rumanos que huían desde Valaquia, buscando refugio de los turcos y mejores oportunidades de vida. Con el paso de los siglos, eventualmente la población rumana en Transilvania aumentó desmedidamente y superó a la húngara, por lo cual después de la Primera Guerra Mundial en 1919, se privó a Hungría de la región transilvana, y ésta fue otorgada a Rumania.


Los Príncipes

1541-1571 Juan Segismundo Szapolyai
1571-1589 Esteban Báthory, Rey de Polonia con el nombre de Esteban I
1588-1602 Segismundo Báthory
1599 Andrés Báthory
1599-1600 Miguel el Valiente, Voivoda de Valaquia
1603 Moisés Székely
1605-1606 Esteban Bocskai
1607-1608 Segismundo Rákóczi
1608-1613 Gabriel Báthory
1613-1629 Gabriel Bethlen
1629-1630 Catalina de Brandeburgo
1629-1630 Esteban Bethlen
1630-1648 Jorge Rákóczi I
1648-1657 Jorge Rákóczi II
1657-1658 Francisco Rhédey
1658-1659 Jorge Rákóczi II
1658-1660 Ákos Barcsay
1661-1662 Juan Kemény
1661-1690 Miguel Apafi I
1690-1701 Miguel Apafi II
1690 Emérico Thököly, Príncipe de la Alta Hungría
1704-1711 Francisco Rákóczi II, Príncipe de Hungría



Castelul Bran, más conocido como el castillo de Drácula

miércoles, 16 de febrero de 2011

Títulos húngaros

Príncipe de Hungría

El título de Príncipe de Hungría y el uso del tratamiento “Alteza Real” han sido restringidos a las siguientes personas:
· los hijos legítimos de un soberano de Hungría
· los descendientes en línea masculina legítima de un soberano húngaro

El título de Princesa de Hungría no fue usado hasta la creación del Imperio Austríaco. Sin embargo, las hijas de anteriores soberanos de Hungría también han sido referidas como “Princesas de Hungría” en aras de la simplicidad.
Eduviges de Anjou-Hungría, Princesa de Hungría (hija de Luis I el Grande), fue reina reinante de Polonia (Jadwiga) y venerada en la Iglesia Católica como Santa Eduviges la Reina, patrona de las soberanas y de Europa Federal


Gran Príncipe de los Húngaros

Gran Príncipe (húngaro: Nagyfejedelem) fue el título utilizado por las fuentes contemporáneas para nombrar al líder de la federación de tribus húngaras (magiares) tribus en el siglo X.

Fue elegido probablemente por los dirigentes de la federación de las siete tribus magiares y las tres tribus Kabar que se incorporaron a los magiares después de 881. Sin embargo, el primer Gran Príncipe, Álmos, padre de Árpád, fue más probablemente nombrado por el khan de los jázaros. Aún está en discusión si el Gran Príncipe fue el líder espiritual de la federación (Kende), el comandante militar de las tribus magiares (Gyula), o si el título fue una nueva creación.

Los Siete Jefes de los Magyares (el príncipe Árpád cruzando los Cárpatos)


Cuando los magiares fueron expulsados de Etelköz y se trasladaron a la cuenca de los Cárpatos (Honfoglalás), el poder del Gran Príncipe pareció ir disminuyendo. En época de Géza, Transilvania había sido gobernada por un líder semi-independiente (Gyula). Esteban (Vajk) tuvo que vencer no sólo los territorios de los Gyula, sino también las tierras de Ahtum (Ajtony) y los magiares Negros.

El título desapareció con la coronación de Esteban I (Vajk) el 25 de diciembre de 1000 o 1 de enero de 1001.

Palatino de Hungría

El Palatino o Nádor de Hungría (latín: comes palatii, comes palatinus, más tarde palatinus (regni), húngaro: nádorispán/ nádor, eslovaco: nádvorný župan/ nádvorný špán, más tarde: palatín / nádvorník, alemán: Palatin) fue la más alta dignidad del Reino de Hungría después del Rey (una especie de poderoso primer ministro o juez supremo) desde el crecimiento del reino de 1848 a 1918.

Conde Ferenc Wesselényi de Hadad et Murány (1605-1667), Palatino de Hungría


El cargo de nádor surgió cuando San Esteban I de Hungría fundó el Estado húngaro medieval en el año 1000, y quedó reservado para los nobles de más prestigio e influencia en el reino, frecuentemente allegados a la familia real. Era, de hecho, el representante del rey, más tarde virrey. En las primeras centurias del reino, era nombrado por el monarca y más tarde por la Dieta del Reino de Hungría. Luego que los Habsburgo solidificaron su posición sobre Hungría, la dignidad se convirtió en una posición concedida por ellos nuevamente. Finalmente, se volvió hereditaria en una rama menor de la dinastía Habsburgo, desde el momento en que Francisco II se la otorgó a su hermano José.

El nádor era igualmente el presidente de la asamblea real, y fue un cargo creado basándose en el occidental "Pfalzgraf"en alemán (conde palatino) que existía dentro del Sacro Imperio Romano Germánico. Inicialmente el nádor tenía como misión observar y administrar las residencias de los cortesanos, así como la propia corte del rey. Pronto obtuvo competencias legales de juez, las cuales sobresalían por encima de los demás miembros del poder legislativo en formación.

Busto de Samuel Aba (palatino y luego rey), en el parque de Ópusztaszerroi


El primer nádor húngaro del que se tiene registro alguno fue el noble Samuel Aba, quien estuvo en este cargo hasta antes de 1041, y tras el derrocamiento del monarca Pedro Orseolo de Hungría gobernó brevemente como rey húngaro (1041-1044).

Durante la Edad Media, el nádor fue escogido por el monarca, e inclusive la reina consorte y su hijo frecuentemente podían tener su propio nádor personal que se ocupase de sus asuntos. Luego de la desaparición de la Casa de Árpad en 1301, se produjo un interregno, donde muchos nobles portaron dicho título al mismo tiempo, lo que hasta la actualidad dificulta fijar cuál era el ámbito de influencia de cada uno. Una vez que el pretendiente al trono Carlos I Roberto de Hungría se hizo con la corona, él fijó su único nádor, y el cargo continuó su función regular.


El descubrimiento del cuerpo de Luis II de Hungría en la batalla de Mohács


A consecuencia de la trágica derrota de los húngaros ante los turcos en la batalla de Mohács en 1526, la corona terminó en manos de Fernando I de Habsburgo. Puesto que la situación era en extremo hostil dentro de las fronteras húngaras por la enorme presencia turca otomana en gran parte del reino, la sede real de Hungría fue trasladada lejos de la ciudad de Buda. Si bien los nobles húngaros continuaron eligiendo al nádor, su autoridad se vio muy disminuida ante la figura de los reyes Habsburgo, que emitían leyes y decretos generalmente sin consultar o notificar a las autoridades húngaras.

Después de 1848, el nádor tenía solo una función simbólica, pero fue solo en 1918 –con el fin de los Habsburgo en el trono (ya que el reino continuó formalmente hasta 1945)- cuando la función cesó oficialmente.

Importantes familias húngaras que proveyeron de nádors fueron: en los siglos XI, XII, XIII y XIV los Aba y los Lackfi, en el siglo XV los Garay, a partir de entonces los Báthory y los Zápolya, Esterházy, Pálffy y Weselényi. Tras la intensificación de la influencia de poder de los austríacos sobre el reino húngaro, el cargo de nádor fue ocupado a menudo incluso por miembros de la propia familia imperial, principalmente los Habsburgo de la rama joven: los Archiduques Alejandro Leopoldo, José y su hijo Esteban, quien renunció en 1848 durante la revolución húngara. Luego de la muerte de éste en 1867 sin descendencia, su medio hermano, el Archiduque José Augusto de Austria heredó el título, aunque el cargo por aquella época era solamente simbólico.

Alejandro Leopoldo de Austria (1772-1795), Palatino de Hungría



lunes, 14 de febrero de 2011

El Rey de Hungría

Por más de 900 años (1000 - 1918) Hungría fue regida por soberanos con el título de Rey de Hungría y el territorio magiar pasó a ser denominado la Corona de San Esteban. El primer rey húngaro fue San Esteban I coronado en el año 1000 y el último fue Carlos IV, quien renunció a sus derechos en 1918 firmando el acuerdo de Eckartsau.

Las dinastías más importantes fueron la Casa de Árpad, la Casa de Anjou-Hungría y la Casa de Habsburgo. Luego de la extinción de la dinastía de los Árpad y más tarde la dinastía Angevina, el título de Rey de Hungría fue llevado por un monarca de fuera de Hungría con unas pocas excepciones.

Esta lista de gobernantes incluye los Grandes Príncipes (895-1000) y los Reyes (1000-1918).
  • Dinastía de los Árpád (904 - 1301)
  • Interregno
  • Dinastía de Anjou-Hungría (1308 - 1386)
  • Dinastía de Luxemburgo (1386 - 1437)
  • Dinastía Habsburgo (1437 - 1440)
  • Dinastía Jagellón (1440 - 1444)
  • Dinastía Habsburgo (1444 - 1457)
  • Dinastía Hunyadi (1457 - 1490)
  • Dinastía Jagellón (1490 - 1526)
  • Dinastía Szapolyai (1526 - 1570)
  • Dinastía Habsburgo (1526 - 1780)
  • Dinastía Habsburgo-Lorena (1780-1918)
    * Reyes titulares

La coronación de Andrés I de Hungría (1047)


A partir del siglo XIII fue establecido un procedimiento para confirmar la legitimidad del Rey:

· coronación por el Arzobispo de Esztegom
· coronación con la Santa Corona de Hungría
· coronación en la ciudad de Székesfehérvár

Este proceso significó un verdadero nivel de protección a la integridad del reino, pues por ejemplo robar la Santa Corona no era suficiente para convertirse en legítimo rey. El primer requerimiento fue confirmado por Béla III, quien había sido coronado por el Arzobispo de Kalocsa basado en la especial autorización del papa Alejandro III, pero luego él declaró que su coronación no perjudicaría el reclamo tradicional de los Arzobispos de Esztegom de coronar al rey.

Árpád (904 - 1301)

? -854 Ügyek, Príncipe de los húngaros
858-895 Álmos, Príncipe de Hungría
904-907 Árpád el Conquistador, Príncipe de Hungría
907-947 Zolta, Príncipe de Hungría
947-955 Falicsi, Príncipe de Hungría
955-971 Taksony, Príncipe de Hungría
971-997 Geza, Príncipe de Hungría
997-1038 Esteban I (San Esteban), Príncipe de Hungría, luego Rey
1038-1041 Pedro Orseolo, Rey de Hungría
1041-1044 Samuel Aba, Rey de Hungría
1044-1046 Pedro Orseolo, Rey de Hungría
1046-1060 Andrés I el Católico, Rey de Hungría
1060-1063 Bela I el Campeón, Rey de Hungría
1063-1074 Salomón, Rey de Hungría
1074-1077 Geza I el Magno, Rey de Hungría
1077-1095 Ladislao I (San Ladislao), Rey de Hungría
1095-1116 Colomán el Bibliófilo, Rey de Hungría
1116-1131 Esteban II, Rey de Hungría
1131-1141 Bela II el Ciego, Rey de Hungría
1141-1162 Geza II, Rey de Hungría
1161 Esteban III, Rey de Hungría
1162-1163 Ladislao II, Rey de Hungría
1163-1165 Esteban IV, Rey de Hungría
1163-1172 Esteban III, Rey de Hungría
1172-1196 Bela III Alexios, Rey de Hungría
1196-1204 Emérico, Rey de Hungría
1204-1205 Ladislao III, Rey de Hungría
1205-1235 Andrés II el Hierosolimitano, Rey de Hungría
1235-1270 Bela IV, Rey de Hungría
1270-1272 Esteban V, Rey de Hungría
1272-1290 Ladislao IV el Cumano, Rey de Hungría
1290-1301 Andrés III, Rey de Hungría

El Rey Bela III de Hungría

Interregno

1301 Carlos I Roberto, Rey de Hungría
1301-1305 Wenceslao, Rey de Hungría y de Bohemia
1305-1307 Otón (Bela V), Rey de Hungría

Anjou-Hungría (1308 - 1386)

1308-1342 Carlos I Roberto, Rey de Hungría
1342-1382 Luis I el Grande, Rey de Hungría y de Polonia
1382-1385 María I, Reina de Hungría
1385-1387 Carlos II el Pequeño, Rey de Hungría y de Nápoles

Luxemburgo (1386 - 1437)

1386-1395 María I, Reina de Hungría
1387-1437 Segismundo, Rey de Hungría y de Bohemia, Emperador del Sacro Imperio Romano

Habsburgo (1437 - 1440)

1437-1439 Alberto el Magnánimo, Rey de Hungría y de Bohemia
1440 Ladislao V el Póstumo, Rey de Hungría y de Bohemia

Ladislao el Póstumo y su prometida, Magdalena de Valois, hija de Carlos VII de Francia (1457)


Jagellón (1440 - 1444)

1440-1444 Vladislao I, Rey de Hungría y de Polonia

Habsburgo (1444 - 1457)

1444-1457 Ladislao V el Póstumo, Rey de Hungría y de Bohemia

Hunyadi (1457 - 1490)

1458-1490 Matías Corvino, Rey de Hungría y de Bohemia

Jagellón (1490 - 1526)

1490-1516 Vladislao II, Rey de Hungría y de Bohemia
1490-1526 Luis II, Rey de Hungría y de Bohemia

Szapolyai (1526 - 1570)

1526-1540 Juan I, Rey de Hungría
1540-1570 Juan II, Rey de Hungría y Príncipe de Transilvania

Armas de János Szapolyai, Juan I de Hungría


Habsburgo (1526 - 1780)

Hungría fue efectivamente dividida en tres partes: Hungría Real, en el norte y oeste, Hungría Otomana en el sur y el Principado de Transilvania en el este. La lista siguiente, hasta 1699, enumera los gobernantes de Hungría Real:

1526-1564 Fernando I, Rey de Hungría y Emperador germánico como Fernando I
1564-1572 Maximiliano I, Rey de Hungría y Emperador germánico como Maximiliano II
1572-1608 Rodolfo I, Rey de Hungría y Emperador germánico como Rodolfo II
1608-1619 Matías II, Rey de Hungría y Emperador germánico como Matías I
1618-1637Fernando II, Rey de Hungría y Emperador germánico como Fernando II
1625-1657 Fernando III, Rey de Hungría y Emperador germánico como Fernando III
1647-1654 Fernando IV, Rey de Hungría
1655-1705 Leopoldo I, Rey de Hungría y Emperador germánico como Leopoldo I
1687-1711 José I, Rey de Hungría y Emperador germánico como José I
1711-1740 Carlos III, Rey de Hungría y Emperador germánico como Carlos VI
1740-1780 María Teresa, Reina de Hungría

Habsburgo-Lorena (1780-1918)

1780-1790 José II, Rey de Hungría y Emperador germánico como José II
1790-1792 Leopoldo II, Rey de Hungría y Emperador germánico como Leopoldo II
1792-1835 Francisco I, Rey de Hungría y Emperador de Austria como Francisco I
1830-1848 Fernando V, Rey de Hungría y Emperador de Austria como Fernando I
1848-1916 Francisco José I, Rey de Hungría y Emperador de Austria como Francisco José I
1916-1918 Carlos IV, Rey de Hungría y Emperador de Austria como Carlos I


El tálero de María Teresa, moneda de plata con la inscripción M[ARIA] THERESIA D[EI] G[RATIA] R[OMANORVM] IMP[ERATRIX] HV[NGARIAE] BO[HEMIAE] REG[INA], “María Teresa, por la Gracia de Dios, Emperatriz de los Romanos, Reina de Hungría y de Bohemia”.


Reyes titulares

1922 Otón de Habsburgo-Lorena, Rey titular de Hungría y Emperador titular de Austria

Era hijo de Carlos IV de Hungría. Aunque su dinastía fue obligada a renunciar al trono de aquel país, Otón es rey titular de los húngaros. Luego de la muerte de éste, su hijo mayor varón, Carlos de Habsburgo-Lorena, pasará a ser el rey titular de Hungría.

Otros títulos

A través de los siglos, los reyes de Hungría adquirieron o reclamaron las coronas de varios países vecinos y comenzaron a usar los títulos reales conectados a aquellos países. En la última época del reino, su título completo era: "Dei gratia Hungarie, Dalmatie, Croatie, Rame, Servie, Galicie, Lodomerie, Cumanie, Bulgarique Apostolicus Rex" o en castellano: "Por la Gracia de Dios Rey Apostólico de Hungría, Dalmacia, Croacia, Rama, Serbia, Galicia, Lodomeria, Cumania y Bulgaria".

Los términos Nobilissimus (el muy noble) y nobilissima familia (la muy noble familia) han sido usados desde el siglo XI por el Rey y su familia pero fueron confirmados pocas veces cuando fueron mencionados en ciertos documentos oficiales.


Escudos de armas húngaro y polaco con el casco angevino (1340) usados durante el reinado de Luis I, rey de Hungría y de Croacia y rey de Polonia


Rey Apostólico es un título hereditario que comenzó a portar el Rey de Hungría cuando el Papa Silvestre II se lo otorgó a San Esteban (997-1038). Los esfuerzos de aquel rey para cristianizar a su pueblo lo llevaron a ser comparado con uno de los apóstoles. Es un título comparable al de Rey Católico de España o al de Rey Muy Cristiano de Francia, pero es de un orden superior. Fue usado por primera vez por el emperador Leopoldo I (1657-1705), al ser coronado Rey de Hungría, pero fue confirmado por el Papa Clemente XIII en 1758. El último en utilizarlo fue Carlos IV (1916-1918).

El título Rey de Eslavonia refería a los territorios entre los ríos Drava y Sava y fue usado por primera vez por Ladislao I de Hungría. También fue Ladislao quien adoptó el título Rey de Croacia en 1091. Colomán de Hungría agregó la frase Rey de Dalmacia al tratamiento real en 1105.

El título Rey de Rama, refiriendo al reclamo sobre Bosnia, fue usado por primera vez por Béla II de Hungría en 1136. Emerico de Hungría fue quien adoptó el título Rey de Serbia. El de Rey de Galicia fue usado para indicar la supremacía sobre Halych, mientras que Rey de Lodomeria refería a Volinia; ambos títulos fueron adoptados por Andrés II en 1205. En 1233, Béla IV comenzó a utilizar Rey de Cumania, el cual expresaba el dominio sobre los territorios establecidos por los cumanos (Valaquia y Moldavia) en la época. La frase Rey de Bulgaria fue agregada al tratamiento real por Esteban V.


Béla IV de Hungría y de Croacia


Transilvania fue originalmente una provincia del Reino de Hungría gobernado por un voivoda, pero luego de 1526 se convirtió en un principado semi-independiente subordinado al Imperio Otomano primero y al Imperio Habsburgo después. En 1696, luego del destronamiento de Miguel II Apafi, el Sacro Emperador Romano Leopoldo I tomó el título Príncipe de Transilvania. En 1765, la emperatriz María Teresa elevó Transilvania a Gran Principado. El Conde de los Szeklers (húngaro: ispán) fue originalmente una dignidad del Reino de Hungría, pero el título fue usado últimamente por los Príncipes de Transilvania.

La Reina

A partir de 1526 el título de Reina de Hungría pertenecía por derecho a la consorte de los emperadores Habsburgo que también eran reyes de Hungría. La Reina de Hungría también era Sacra Emperatriz Romana (luego Emperatriz de Austria) y Reina consorte de Bohemia. Desde Leopoldo I, cuando todos los reyes de Hungría comenzaron a usar el título de Rey Apostólico, sus esposas eran tratadas como Reina Apostólica de Hungría.

El Reino de Hungría tuvo solo dos reinas reinantes que fueron coronadas como reyes: María I en 1386 y María II Teresa en 1740.

María de Austria, reina consorte de Hungría y de Bohemia (el rey Luis II), recibe la abdicación de su hermano Carlos (el emperador Carlos V). La pintura muestra a la reina de Hungría vestida de blanco, pese a que nunca vistió otro color más que el negro desde la muerte de su esposo (1555).


sábado, 12 de febrero de 2011

Hungaria Magna

Durante el Imperio romano, el territorio de la actual Hungría formó parte de las provincias de Panonia y Dacia. A fines del siglo IV, Roma perdió Panonia, ocupada desde entonces por tribus germanas y eslavas, y por los "pastores romanorum", pastores que hablaban un idioma derivado del latín vulgar. La planicie central recibió a hunos, búlgaros (que finalmente se asentaron más al sur, en la actual Bulgaria y la República de Macedonia) y ávaros: pueblos nómadas provenientes de las estepas del norte del Mar Negro. Los ávaros dominaron la cuenca del Danubio entre los siglos VII y VIII, hasta ser sometidos por el Imperio de Carlomagno.


La Corona, la Espada y el Orbe de Hungría

Los sucesores de Carlomagno organizaron una serie de ducados en la mitad oeste y norte de la cuenca, mientras que el Imperio bizantino y Bulgaria ejercieron cierta autoridad sobre el sur y el este de la región. El Ducado de Croacia se independizó en el año 869 y Moravia luchó tenazmente contra los carolingios, hasta la aparición de los magiares, pueblo de origen fino-ugro (emparentado con fineses, estonios, carelios, udmurtos, etc.). Éstos organizaron, al oeste del bajo Don, una federación de tribus (integradas por diversos clanes y dirigidas por un jefe hereditario), llamada On-Ogur (Diez Flechas), que dio origen al nombre húngaro, en la lengua eslava, por lo que su reino se acabó conociendo como Hungaria, que posteriormente derivó en Hungría.

La tradición sostiene que Hungría fue fundada por siete tribus magiares (húngaras) que emigraron desde la región de los Montes Urales cerca del límite de Europa y Asia hasta el territorio actual en el siglo VIII. Estas fueron guiadas por siete líderes: Álmos, Előd, Ond, Kond, Tas, Huba y Töhötöm. Un par de décadas después de haber llegado a las tierras del Danubio, Árpád - el hijo mayor de Álmos - se convirtió en príncipe y líder absoluto de las tribus, que hicieron un pacto de sangre para simbolizar una unión indivisible.

Así comenzó la historia de la nación húngara y la dinastía de los Árpádes.

Pacto de sangre de los siete líderes tribales húngaros


San Esteban y el Cristianismo

El bisnieto de Árpád fue Esteban I, hijo del príncipe Géza. Esteban había nacido como pagano con el nombre de Vajk y posteriormente fue bautizado con su nombre cristiano. Esteban sabía que si su nación quería sobrevivir, debía ser reconocida como un reino cristiano y estar bajo la tutela del Papa. Así, comenzó su lucha contra el paganismo tras haber sido coronado Rey de Hungría en el año 1000. El principal adversario de Esteban era un familiar suyo llamado Koppány, que deseaba la corona de Hungría y repudiaba el cristianismo. Finalmente fallece y Esteban ordena que fuese desmembrado en cuatro y que las partes de su cuerpo fueran enviadas a ciudades importantes como muestra de lo "poco conveniente" que podía ser el paganismo.



Firma del rey Esteban I

Matías Corvino y los turcos

Hungría se convirtió gradualmente en un reino amplio e independiente, donde florecería la cultura y se daría un importante progreso económico, sobre todo de la mano de Mátyás (Matías Corvino), quien conquistó Moravia, Bohemia y Silesia, y posteriormente trasladó la corte húngara a Viena. Así, Matías fue una figura de gran relevancia para el renacimiento en Hungría y la lucha armada contra los turcos, a los que se intentaba repeler desde hacía décadas (por ejemplo, su padre, el Regente húngaro Juan Hunyadi, hijo de un noble rumano de Valaquia, guió incontables campañas contra los turcos).

La época dorada finalizó con la derrota húngara de Mohács en 1526 y la ocupación turca de Buda (hoy parte de Budapest). A la muerte de Luis II en la batalla de Mohács, la nobleza húngara elegirá rey a Fernando de Habsburgo, hermano del emperador Carlos V, vinculándose así Hungría por casi 400 años a la Casa de Habsburgo.


El escudo de armas de Matías Corvino custodiado por dos infantes del Ejército Negro de Hungría (Iglesia de San Matías, Budapest)


En 1529 fracasó la ofensiva turca contra Viena. Durante la dominación otomana de gran parte de Hungría, ésta estaría administrada por algunas grandes familias, y las revueltas serían constantes, al igual que en Transilvania. A finales del siglo XVII, los Habsburgo reconquistarían Hungría (Budapest en 1686 y en 1699 Transilvania). Durante los siglos XVIII y XIX, Hungría formó parte de los territorios administrados por los Habsburgo (Imperio austríaco a partir de 1806).

Los Habsburgo y su dominio sobre Hungría

Tras las victorias imperiales de finales del siglo XVII, Hungría y Transilvania pasaron a formar parte del Imperio de los Habsburgo, ocasionando varios conflictos entre la nobleza magiar, poderosa y de espíritu independiente, y las tendencias centralistas de Viena.

En 1848, estallaron rebeliones en todas partes del imperio, y en Hungría escritores como Sándor Petőfi tomaron las calles y guiaron las multitudes contra los austriacos. Pronto se estableció un gobierno provisional que fue derrocado por el emperador Francisco José I con el apoyo en Hungría de las minorías que estaban sometidas a los húngaros (especialmente croatas y rumanos) y por la intervención rusa. La rebelión fracasó, y entre 1849 y 1866 se reimplantó una política centralista y autoritaria.


Escudo de armas de la Tierra de la Corona de San Esteban (1867)


"El Compromiso"

Tras la derrota austríaca de 1866 contra Prusia en la Guerra de las Siete Semanas, Hungría se convertiría finalmente, en 1867, en una parte autónoma del Imperio austrohúngaro. En 1902, una comitiva húngara encabezada por Ferenc Deák fue enviada a Viena, donde se firmó el Compromiso (en húngaro: Kiegyezés y en alemán: Ausgleich). En este tratado se le otorgaban a Hungría instituciones políticas propias, gobierno y ejército propios y el parlamento tendría su sede en Budapest. Hungría (territorios de la Corona de San Esteban) se constituyó en la 2ª entidad de la nueva monarquía, con plena independencia excepto en asuntos militares, exteriores, monetarios y aduaneros. El káiser pasó a ser simultáneamente "rey apostólico" de Hungría.

La política interna húngara se caracterizó por apostar por la magiarización de las minorías (croatas, serbios, eslovacos, ucranianos, rumanos), la centralización administrativa (sólo Croacia conservó cierta autonomía) y el mantenimiento de un régimen tendente al autoritarismo (sufragio censitario reducido, discriminación de las minorías, etc.). A diferencia de la parte austriaca, Hungría se mantuvo esencialmente rural y agraria bajo el dominio de una numerosa y poderosa nobleza que controlaba gran parte de los recursos del Estado.


Coronación de Carlos I de Austria como Carlos IV de Hungría en Budapest (1916)


Hungría desmembrada

Sin embargo, el Imperio fue derrotado durante la Primera Guerra Mundial, por lo que Hungría declaró su independencia el 1 de octubre de 1918. Con el tratado de Trianon en 1920 Hungría firmó la paz con las potencias vencedoras y perdió más de un 70% de su territorio, que pasó a los nuevos Estados centroeuropeos. Eslovaquia y Rutenia (esto es, la Rutenia subcarpática) se unirían a Bohemia y Moravia para formar Checoslovaquia. Transilvania y parte del Bánato se juntarían a Rumanía. Croacia y Voivodina pasarían al Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, futura Yugoslavia. Quedaron, no obstante, importantes grupos de población húngara en Checoslovaquia (884.000 individuos), Voivodina serbia (420.000) y Transilvania rumana (1.662.000), hoy en día también siguen siendo mayoritarios en numerosos distritos y municipios de las tres nuevas naciones.

Poco después, hubo una revolución comunista instaurándose la República Soviética Húngara, que fue sofocada tres meses más tarde por las tropas anticomunistas rumanas. Durante este estado de anarquía, el almirante Miklós Horthy tomó el poder como regente "permanente" del Reino de Hungría (1920 - 1945), aunque impidiendo la restauración del rey Carlos IV de Habsburgo (que falleció en 1922), quien contaba con un apoyo social muy amplio.


El Regente Miklós Horthy


La Segunda Guerra Mundial

Tras cierta presión, Horthy, el regente húngaro, estableció una alianza con la Alemania nazi y los otros miembros de las Potencias del Eje (Italia y Japón) en los años 1930, donde le ofrecían revisar el Tratado de Trianon. Hungría fue recompensada por Alemania con territorios pertenecientes a Checoslovaquia, Yugoslavia y Rumanía, y tomó parte activa en la Segunda Guerra Mundial, pudiendo así recuperar temporalmente unos territorios donde había húngaros (sur de Eslovaquia, Rutenia subcarpática, Transilvania septentrional y el norte de la Voivodina), y donde las autoridades húngaras pretendieron que los húngaros eran la mayoría, aunque los censos hechos por las autoridades rumanas, eslovacas o serbias pretendían lo contrario. En octubre de 1944, Adolf Hitler forzó la abdicación del no demasiado dócil Horthy, por un mayor colaboracionista pronazi húngaro, Ferenc Szálasi, con el fin de evitar así la defección de Hungría.

Hungría comunista

Tras la caída de Hitler, Hungría fue ocupada por tropas rusas y, pese a que hubo un pequeño periodo liberal, en 1947 se instauró un gobierno comunista, liderado por el Partido de los Trabajadores Húngaros, estando a la cabeza de este Mátyás Rákosi. Por lo tanto el país pasaba a ser una parte importante del Bloque del Este. En 1949 Hungría ingresó en el Consejo de Asistencia Económica Mutua (COMECON) patrocinado por la Unión Soviética, del que formó parte hasta 1991.

Cuando murió Iósif Stalin en 1953, se inició - como en la URSS y toda Europa del Este (menos Yugoslavia, que había elegido su propia vía al socialismo) - el proceso de desestalinización, en donde se aprobó un nuevo programa económico y se concedió amnistía a varios prisioneros políticos. En 1955, se firmó el Pacto de Varsovia que era un tratado de ayuda mutua, tanto económica como militar.


El Parlamento de Budapest, a orillas del Danubio