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jueves, 7 de abril de 2011

La realeza de Bulgaria

Los Monarcas de Bulgaria gobernaron el país, con interrupciones, desde la creación del Primer Imperio Búlgaro en 681 a la abolición de la monarquía en un referéndum manipulado celebrado el 15 de septiembre de 1946. La monarquía búlgara tuvo dos largos períodos de dominación extranjera: casi dos siglos de gobierno bizantino y casi cinco siglos de gobierno otomano. Los primeros gobernantes de Bulgaria, posiblemente, utilizaron el título Khan, después Knyaz por un breve período, y posteriormente Zar.


Tronos del zar, la zarina y el príncipe heredero de Bulgaria en la Catedral de Alejandro Nevski, en Sofía

El título de zar, la forma eslava del “césar” latino y equivalente a emperador, fue adoptado y usado por primera vez en Bulgaria por Simeón I después de una victoria decisiva sobre el Imperio Bizantino en 913. También fue utilizado por todos los sucesores de Simeón I hasta la caída de Bulgaria bajo dominio otomano en 1396. Después de la liberación de Bulgaria de los otomanos en 1878, su primer monarca Alejandro I aprobó el título Knyaz. Sin embargo, cuando la independencia de iure fue proclamada bajo su sucesor Fernando en 1908, el título fue elevado al habitual zar una vez más. El uso de zar continuó bajo Fernando y más tarde bajo su heredero, Boris III, hasta la abolición de la monarquía en 1946.


En los pocos documentos reales búlgaros sobrevivientes de la Edad Media, los monarcas de Bulgaria se auto-titulaban “En Cristo nuestro Señor Fiel Emperador y Autócrata de todos los Búlgaros” o variaciones similares, a menudo incluyendo “… y los Griegos”.


Fernando I (1891)

La actual Familia Real Búlgara es una línea de la rama Kohary de la Casa de Sajonia-Coburgo-Gotha, que gobernó Bulgaria de 1887 a 1946 (otra rama, la Casa de Battenberg, reinó entre 1878 y 1886). El último zar, Simeón II, fue Primer Ministro de Bulgaria en 2001 y permaneció en el cargo hasta 2005. Aunque sus hijos nacieron luego que el zar perdiera el trono, retienen por cortesía los títulos de Príncipe (o Princesa) de Bulgaria y Duque (o Duquesa) de Sajonia con el tratamiento de Alteza Real. El Príncipe de Turnovo o de Tarnovo (en búlgaro: Княз Търновски, Knyaz Tarnovski) es el título del primer hijo varón del monarca búlgaro. Este título solo es portado por el Heredero al trono. El segundo hijo de un zar de Bulgaria lleva tradicionalmente el título de Príncipe de Preslav.


Tarnovo (Veliko Tarnovo) era una antigua capital búlgara entre los siglos XII y XIV y el más importante centro político, económico, cultural y religioso del imperio. En 1393 después de una vigorosa resistencia a un sitio de tres meses, Tarnovo fue capturada y todo el zarismo búlgaro fue destruido por el invasor, el Imperio Otomano. El zar Ivan Shishman cambió su residencia al castillo de Nikopol, pero tomó el título de príncipe de Tarnovo (Señor de Tarnovo, en búlgaro: Господин Търновски, Gospodin Tarnovski).


Los Príncipes de Turnovo

En 1908 el príncipe Fernando de Sajonia-Coburgo-Gotha se convirtió en el zar de Bulgaria luego de la declaración de independencia del Imperio Otomano. Catorce años antes de este hecho, en 1894, el primer hijo de Fernando, Boris, tomó el antiguo título de Príncipe de Turnovo con sentido de Príncipe Heredero, el heredero al trono de la Corona búlgara. La esposa de un príncipe de Tarnovo también toma el título de Princesa de Turnovo (en búlgaro: Търновска Княгиня, Knyagina Tarnovska). El actual príncipe de Turnovo es el Príncipe Kardam, hijo mayor del zar Simeón II.


Los Príncipes de Preslav


La Familia Real


Los miembros de la Familia Real Búlgara son:


* S.M. El Zar
* S.M. La Zarina
* S.A.R. El Príncipe de Turnovo (primer hijo del Zar)
S.A.R. La Princesa de Turnovo (esposa del Príncipe de Turnovo)
S.A.R. Príncipe Boris (primer hijo del Príncipe de Turnovo)
S.A.R. Príncipe Beltran (segundo hijo del Príncipe de Turnovo)
* S.A.R. El Príncipe de Preslav (segundo hijo del Zar)
S.A.R. La Princesa de Preslav (esposa del Príncipe de Preslav)
S.A.R. Princesa Mafalda (primera hija del Príncipe de Preslav)
S.A.R. Princesa Olimpia (segunda hija del Príncipe de Preslav)
S.A.R. Príncipe Tassilo (hijo del Príncipe de Preslav)
* S.A.R. El Príncipe de Panagiurishte (tercer hijo del Zar)
S.A.R. La Princesa de Panagiurishte (esposa del Príncipe de Panagiurishte)
S.A.R. Príncipe Mirko (primer hijo del Príncipe de Panagiurishte)
S.A.R. Príncipe Lukás (segundo hijo del Príncipe de Panagiurishte)
S.A.R. Príncipe Tirso (tercer hijo del Príncipe de Panagiurishte)
* S.A.R. El Príncipe de Vidin (cuarto hijo del Zar)
S.A.R. La Princesa de Vidin (esposa del Príncipe de Vidin)
S.A.R. Príncipe Umberto (primer hijo del Príncipe de Vidin)
S.A.R. Princesa Sofía (hija del Príncipe de Vidin)
* S.A.R. Princesa Kalina (hija del Zar)
* S.A.R. Princesa María Louise (hermana del Zar)


En ciertos sectores monárquicos Simeón II es reconocido extraoficialmente como “Rey de los Búlgaros”, aludiendo a que es soberano del pueblo búlgaro y no de la nación en sí, que hoy es república (como en el caso del Rey de los helenos). Pero este título nunca fue reconocido legalmente ya que, cuando el monarca partió al exilio al abolirse la monarquía en su país, era oficialmente “Zar de Bulgaria” y hoy debería recibir el tratamiento de tal.


El Zar y la Zarina de Bulgaria, con sus hijos

Genealogía

D. José Luis Sampedro Escolar, de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, ha elaborado esta línea genealógica de veintitrés generaciones que enlaza directamente a S.M. Simeón II con los Asénidas, dinastía que reinó en el Segundo Imperio Búlgaro entre 1186 y 1280:

1. JUAN ASEN I, Zar de los Búlgaros (1186-1196)

2. JUAN ASEN II, Zar de los Búlgaros +1241casado con MARIA DE HUNGRIA

3. ELENA DE BULGARIA casada con TEODORO II LASCARIS, Emperador de Nicea +1258

4. EUDOXIA LASCARIS, mujer de GUILLERMO PEDRO DE VENTIMIGLIA, Conde de Tende, +1278

5. JUAN LASCARIS, Conde de Tende

6. GUILLERMO PEDRO II, Conde de Tende

7. GUILLERMO PEDRO III, Conde de Tende

8. GUILLERMO PEDRO IV, Conde de Tende

9. ANTONIO LASCARIS, Conde de Tende

10. JUAN ANTONIO LASCARIS, Conde de Tende +1509, casado con ISABEL D'ANGLURE

11. ANA LASCARIS, Condesa de Tende, casada con RENATO DE SABOYA, Conde de Villars +1525

12. MAGDALENA DE SABOYA, casada con ANNE, Duque de Montmorency +1567

13. ENRIQUE DE MONTMORENCY, Condestable de Francia +1614, casado con LUISA DE BUDOS

14. CARLOTA DE MONTMORENCY, casada con ENRIQUE DE BORBON, Príncipe de Condé +1646

15. ARMAND DE BORBON, Príncipe de Conti +1666, casado con ANA MARIA MARTINOZZI

16. FRANCISCO LUIS DE BORBON, Príncipe de Conti +1709, casado con MARIA TERESA DE BORBON CONDE

17. LUISA ENRIQUETA DE BORBON CONTI +1759, casada con LUIS FELIPE, Duque de Orleans +1785

18. LUIS FELIPE II, Duque de Orleans +1793, casado con ADELAIDA DE BORBON-PENTHIEVRE

19. LUIS FELIPE I, Rey de los Franceses +1850, casado con MARIA AMALIA, Princesa de DOS SICILIAS

20. CLEMENTINA DE ORLEANS +1907, casada con AUGUSTO, Príncipe de SAJONIA-COBURGO-GOTHA +1881

21. FERNANDO I, Zar de Bulgaria (1861-1948), primeras nupcias con MARIA LUISA DE BORBON, Princesa de PARMA; segundas nupcias con Eleonora de REUSS

22. BORIS III, Zar de Bulgaria (1894-1943) casado con JUANA, Princesa de SABOYA

23. SIMEON II, Zar de Bulgaria casado con Margarita Gómez-Acebo y Cejuela
Simeón II de Bulgaria ante una imagen de su abuelo, Fernando I

lunes, 30 de noviembre de 2009

Casa de Sajonia-Coburgo-Gotha

El Ducado de Sajonia-Coburgo-Gotha se hallaba situado en el actual estado de alemán de Turingia, perteneciente a los Ducados Ernestinos, llamados así pues eran gobernados por duques de la línea Ernestina de la casa sajona de los Wettin.

En 1825 se extingue con Federico IV de Sajonia-Altenburg la casa ducal de Gotha-Altenburgo produciéndose una reestructuración de los ducados. Federico de Sajonia-Hildburghausen es nombrado duque de Sajonia-Altenburgo, Bernardo II de Sajonia-Meiningen une los ducados de Sajonia-Meiningen y Sajonia-Hildbughausen y además añade Sajonia-Saalfeld. Por último Ernesto de Sajonia-Coburgo-Saalfeld unifica por unión personal los ducados de Sajonia-Gotha y Sajonia-Coburgo, convirtiéndose en Ernesto I de Sajonia-Coburgo-Gotha, aunque los ducados permanecían técnicamente separados, también desde 1816 había recibido el Principado de Lichtenberg en el Sarre, aunque lo vendió a Prusia en 1834 por 80.000 talerns.


La casa de Sajonia-Coburgo-Gotha con una hábil política dinástica se convierte durante en siglo XIX en la casa reinante de Bélgica, Reino Unido, Portugal y Bulgaria.


Su Alteza Real El Príncipe Consorte Albert, la Princesa Real Victoria y su mascota Eos


El hermano pequeño de Ernesto, el príncipe Sajonia-Coburgo-Gotha, Leopoldo, se casa primero con Carlota Augusta de Hannover, única hija de Jorge IV del Reino Unido, quien muere muy joven al dar a luz a su primer hijo. En 1831 sin embargo es elegido Rey de los Belgas. Se casa de nuevo en 1832 con Luisa María de Orleans, hija de Luis Felipe, rey de Francia y sus descendientes formaron la casa real de Bélgica, línea que permanece actualmente.


El primer hijo de Ernesto I, Ernesto II, recibe el ducado, pero el segundo hijo, Alberto, se casa en 1840 con la reina Victoria del Reino Unido que había sucedido a su tío Guillermo IV en 1837. De esta forma se convierte en Príncipe consorte y Alteza Real de Inglaterra. Sus descendientes reinan en el Reino Unido hasta el presente, aunque en 1917 cambiaron el nombre de la dinastía por el de Windsor, pues el nombre alemán sonaba antipatriótico durante la I Guerra Mundial.


Un sobrino de Ernesto I, Fernando de Sajonia-Coburgo-Gotha hijo de Fernando, se convirtió en Rey consorte al casarse con la reina María II de Portugal, sus descendientes reinaron en Portugal hasta que la revolución de 1910 proclamó la república.


Fernando II de Portugal, nacido Príncipe Fernando Augusto Francisco Antonio de Sajonia-Coburgo-Gotha-Koháry (1816-1885)


Otro hijo de Fernando, Augusto Luis de Sajonia Coburgo-Gotha y sobrino de Ernesto I se casa con Clementina de Orleans (hija también de Luis Felipe). Su quinto hijo Fernando es elegido en 1887 príncipe de Bulgaria, en 1908 se autoproclama Zar de los Búlgaros, sin embargo cuando en 1918 sus tropas le abandonan y se pasan al bando aliado, Fernando abdica y se vuelve a Coburgo, dejando a su hijo Boris III el trono.


De este modo los duques de Sajonia-Coburgo-Gotha estaban emparentados con las casa reales de media Europa. El sucesor de Ernesto II es su sobrino Alfredo, hijo de Alberto y la reina Victoria del Reino Unido, que además poseía los títulos de Príncipe de Gran Bretaña e Irlanda, Duque de Edimburgo, etc. A éste le sucede otro sobrino, Carlos Eduardo, Duque de Albany, Príncipe de Gran Bretaña e Irlanda, aunque los primeros años es regente el príncipe Ernesto de Hohenlohe-Langenburg. En 1918 con la caída del II Reich, la dinastía también cayó, aunque el hijo de Carlos Eduardo, Juan Leopoldo de Sajonia-Coburgo-Gotha, reclamó sus derechos. Gotha se convirtió en un estado libre que luego se unió al estado de Turingia el 1 de mayo de 1920 y Coburgo fue unida a Baviera.


Su Alteza Real El Príncipe Alfred, Duque de Sajonia-Coburgo-Gotha (1844-1900)


Duques de Sajonia-Coburgo-Gotha


  • Ernesto I (1826-1844)

  • Ernesto II (1844-1893)

  • Alfredo (1893-1900)

  • Regencia de Ernesto de Hohenlohe-Langenburg (1900-1905)

  • Carlos Eduardo (1900-1918)

Casas Reales Sajonia-Coburgo-Gotha


Bélgica

  • Leopoldo I (1831-1865)

  • Leopoldo II (1865-1909)

  • Alberto I (1909-1934)

  • Leopoldo III (1934-1951)

  • Balduino (1951-1993)

  • Alberto II (1993- )

Portugal

  • Fernando II (1826-1853)

  • Pedro V (1853-1861)

  • Luis I (1861-1889)

  • Carlos I (1889-1908)

  • Manuel II (1908-1910)




Bulgaria


  • Fernando I (1887-1918)

  • Boris III (1918-1943)

  • Simeón II (1943-1946)




Gran Bretaña e Irlanda

  • Alberto Príncipe consorte (1840-1861)
  • Eduardo VII (1901-1910)

  • Jorge V (1910-1936)

  • Eduardo VIII (1936)

  • Jorge VI (1936-1952)

  • Isabel II (1952- )

viernes, 13 de noviembre de 2009

Casa de Wettin

La Casa de Wettin fue una dinastía de condes, duques, príncipes-electores (Kurfürsten) y monarcas alemanes que gobernaron el área de lo que hoy es el estado federal de Sajonia durante más de 800 años. También, algunos de sus representantes lograron ser elegidos reyes de Polonia. Ramas patrilineales de la Casa de Wettin han ascendido en algún momento a los tronos de Gran Bretaña, Portugal, Bulgaria, Polonia, Sajonia y Bélgica. De ellas, solo la británica y la belga se mantienen reinando.


Los Wettin de Sajonia


La Casa de Wettin, llamada a jugar un papel de primer rango en la historia de Sajonia, pretendía descender de Widukind, aunque los únicos documentos creíbles la hacen remontar hasta un tal Dietrich, conde de Hassegau, muerto en 982, cuyo territorio estaba radicado en los alrededores del Liesgau (localizado en el borde occidental de los montes Harz). Alrededor del año 1000, como parte de la conquista alemana de las marcas eslavas orientales del Imperio Carolingio, la familia adquirió el Castillo Wettin (Burg Wettin), del que tomaron su nombre. El Castillo Wettin está situado en Wettin, en la región llamada Hosgau, sobre el río Saale. Hacia 1030, la familia Wettin recibió la Marca Oriental Sajona como feudo del Sacro Imperio Romano Germánico.


La importancia de la familia Wettin en las Marcas Eslavas hizo que el emperador Enrique IV del Sacro Imperio Romano Germánico los invistiera en 1089 con la Marca de Misia como feudo del Sacro Imperio. La familia progresó en la Edad Media: en 1263 heredaron el Landgraviato de Turingia (aunque sin el territorio de Hesse), y en 1423 fueron investidos con el Ducado de Sajonia, con centro en Wittenberg. En el momento en que desaparecían los duques Ascanios de Sajonia, la familia de Wettin se había edificado un auténtico bastión en esa parte de Alemania.


Friedrich I, Margrave de Meissen, Landgrave de Turingia y Conde Palatino de Sajonia; Rey de Jerusalén y Sicilia y Duque de Suabia (1324)


Así llegaron a gobernar uno de los estados imperiales con el título de Príncipe elector del Sacro Imperio Romano Germánico.


En 1423, el emperador Segismundo confirió el ducado de Sajonia-Wittenberg, así como la dignidad de elector a Federico I "el Belicoso", margrave de Misia. Él y sus descendientes iban a ser corrientemente llamados "electores de Sajonia". Pero la inevitable tendencia a la fragmentación territorial -con sus guerras fratricidas-, excluyó toda posibilidad para Sajonia de desarrollarse bajo la forma de un Estado homogéneo y poderoso.


Federico II y Guillermo se batieron ferozmente para hacerse con los bienes de uno y otro. Los hijos de Federico II decidieron en 1485, proceder a un reparto lleno de consecuencias. Ernesto y Alberto habían, de hecho, reinado conjuntamente sobre Misia desde el 1464 hasta la muerte en 1482 de su tío Guillermo III de Turingia. En 1485, concluyeron en Leipzig un tratado de reparto que dividió por siempre la Casa de Wettin y sus territorios en dos ramas que, según los nombres de los dos duques, fueron bautizadas como "Ernestina" y "Albertina". Ambas ramas conservaban básicamente las mismas armas en cualquier caso.



Armas del Reino de Sajonia

Wettin-Sajonia (Línea Ernestina) (1464-1556)


  • Wettin-Sajonia-Weimar (1554-1662)
    a. Wettin-Sajonia-Weimar (1662-1741)
    b. Wettin-Sajonia-Eisenach (1662-1741)
    c. Wettin-Sajonia-Jena (1662-1690)
    Wettin-Sajonia-Weimar-Eisenach (1741-1918)


  • Wettin-Sajonia-Coburgo (1542-1675)
    § Wettin-Sajonia-Coburgo-Saalfeld (1675-1806)

    · Sajonia-Coburgo-Gotha (1806-1918)


  • Wettin-Sajonia-Altenburg (1ª) (1573-1672)
    § Wettin-Sajonia-Gotha-Altenburg (2ª) (1675-1825)


  • Wettin-Sajonia-Meiningen-Hilderburghausen (1680-1803)
    o Sajonia-Römhild (1680-1710)
    o Sajonia-Hilderburghausen (1680-1825)

    o Sajonia-Altenburg (3ª) (1825-1918)

    o Sajonia-Meiningen-Hilderburghausen (1803-1918)


Johann II, Duque de Sajonia-Seimar-Jena (1570-1605)



Dos ramas principales proceden del duque Juan de Sajonia-Weimar, fallecido en 1605, y siguen existiendo hoy día: los duques de Sajonia-Weimar y los duques de Sajonia-Gotha. El principio de primogenitura se estableció en la casa de Weimar a partir de 1725, provocando la fusión de los ducados de Sajonia-Weimar, Sajonia-Eisenach y Sajonia-Iéna. Los duques pasaron a ser grandes-duques en 1815. El duque Carlos-Augusto de Sajonia-Weimar, reinando de 1775 a 1828, sobresalió como soberano modélico y brillante mecenas. Goethe, Schiller, Wieland y Herder estuvieron en Weimar, y la literatura alemana debe mucho a esa minúscula corte ducal.


Por su lado, los duques de Sajonia-Gotha sufrieron muchos más repartos. Al final del siglo XVII, se topaba uno con 7 ducados liliputienses, cada uno dotado con su capital administrativa y su corte: Gotha, Coburgo, Meiningen, Eisenberg, Römhild, Hildburghausen y Saafeld. Una reestructuración completa de los territorios del "Nexus Gothanus" tuvo lugar en 1826, de la cual surgieron los ducados de Sajonia-Meiningen-Hildburghausen, de Sajonia-Altenburg y de Sajonia-Coburgo-Saafeld-Gotha. Esta última vio su casa reinante concluir una serie de inesperados matrimonios dinásticos, proporcionando de este modo reyes a Gran-Bretaña, Portugal, Bulgaria y Bélgica.


Leopoldo II de Sajonia-Coburgo-Gotha, Rey de los Belgas, reinó entre 1865 y 1909


El ducado de Sajonia-Coburgo-Gotha revirtió en 1893 a los herederos del Príncipe consorte Alberto, marido de la reina Victoria I de Gran-Bretaña: su segundo hijo, Alfredo, duque de Edimburgo, que conservó el título hasta su muerte en 1900, y lo cedió a su sobrino Carlos-Eduardo, que perdió su título británico de duque de Albany en 1917.

lunes, 5 de octubre de 2009

La Nobleza en el imperio carolingio


Los grupos de familias carolingias por un lado y la base territorial de su influencia por otro son los elementos esenciales de la estructura social. La aristocracia carolingia y las fuentes de poder (alta administración civil y eclesiástica) eran provistas por las grandes familias que eran francas por nacimiento o adopción.


Clovis I (466-511), primer Rey de los Francos



Serán, por ejemplo, los Pandolfos y Sinocolfos de ascendencia lombarda o los Suniario, Sunifredo, Wilfredo en las marcas pirenaicas. Incluso, pueblos vencidos tras una larga resistencia -caso de los alamanos o sajones- facilitarán en la segunda o tercera generación, fieles vasallos al Estado franco. De entre las grandes familias surgirán, precisamente, algunas de las fuerzas regeneradoras una vez agotado el linaje de los carolingios: el caso de los Capetos, condes de París, o de los otónidas, duques de Sajonia, son los más ilustrativos aunque no los únicos.


Se ha discutido ampliamente si bajo los carolingios -a diferencia del período merovingio- las grandes familias integraron una verdadera nobleza en el sentido actual del término, es decir, nobleza de sangre. Siguiendo distintas pistas puede verificarse la existencia de familias poseedoras de grandes riquezas territoriales que transmiten de generación en generación. A la cabeza figuran, desde luego, los mayordomos de palacio, especialmente los de la dinastía pipínida. Pero se encuentran también otros poderosos linajes: los Welf de Baviera, los Bosón, Unroh, Rorgon, etc.



Hugo Capeto es coronado rey (986)



Los grandes linajes suelen tener una fuerza mayor en algunas zonas: los carolingios en el valle del Mosa, lugar donde se encontraban algunas de las más importantes residencias reales; los duques de Baviera, alrededor de Weingart y Altdorf. A los bienes raíces -en forma de villas, fundamentalmente- se añaden con frecuencia los procedentes de las abadías cuyas rentas percibe con frecuencia un señor (el abad laico) como premio a los servicios prestados a la familia real.


Este poder económico que las grandes familias tienen para servir a la monarquía carolingia acaba volviéndose contra ella. En efecto, por concesión real, el gran propietario dispone con frecuencia de un medio para sustraerse a la actuación del poder central: la inmunidad. Por ella se prohibía a los agentes de la autoridad real entrar en tierras inmunes a recaudar impuestos o a ejercer funciones coactivas. De hecho, el señor provisto de privilegio de inmunidad ejerce sobre sus tierras las funciones asignadas al conde en su distrito y aunque se comprometiera a guardar fidelidad al rey éste acaba siendo un poder demasiado lejano y, desde la disolución del Imperio carolingio, extremadamente debilitado como para imponer su autoridad a la multitud de poderes locales.




La fortuna territorial era la base del poder de los grandes linajes




El trasiego de miembros de la aristocracia carolingia entre las distintas zonas del imperio a fin de ejercer funciones de gobierno facilitó el contacto entre las grandes familias y su franquización. Personas de la alta aristocracia regional entroncaron con la familia real: Hildegarda, descendiente de los duques nacionales de los alamanes casó con Carlomagno; Judith, de la familia de los Welf de Baviera, con Luis el Piadoso.


Pero los enlaces familiares no eran el único medio de potenciar la solidaridad de las capas aristocráticas. Contaban -o al menos se pretendía que contaran- los lazos de fidelidad vasallática.
Se acostumbra a responsabilizar a Carlos Martel de la multiplicación del número de vasallos en la Galia Franca. Al distribuirles tierras -procedentes muchas veces de bienes eclesiásticos- el Mayordomo de Palacio pretendía garantizar su fidelidad y, a su vez, proveerles de medios para que se dotaran de un equipo de guerra completo. Esta política de reparto de beneficios entre los vasallos se prosiguió bajo los monarcas carolingios haciéndose más intensa a medida que avanzaba el siglo IX.


Judith de Baviera (805-843), 2ª esposa de Luis el Piadoso, Sacro Emperador Romano y Rey de los Francos


En las filas del vasallaje se fueron integrando tanto los agentes de la autoridad real (condes, duques, marqueses) como gran número de hombres libres que, ante la inseguridad de los tiempos, encontraron, como mejor solución el subordinarse al monarca o a un gran señor. Entrar en la casta de los guerreros acaba convirtiéndose en el objetivo de muchos. El propio Carlomagno potenció una clase especial, la de los vasallos reales (vassi dominici) a fin de tener un amortiguante entre el poder central y los grandes señores.



A lo largo de los siglos IX y X los vasallos reales apoyaron a los reyes contra los potentados locales aunque también fueron en más de una ocasión neutralizados por éstos. Desde los tiempos de Luis el Piadoso, en efecto, las grandes familias, a imitación de los monarcas, aspiran a crear sus propios sistemas de vasallaje. A fines del siglo IX nos encontramos, así, con una pluralidad y multiplicidad de compromisos vasalláticos que tejen sobre Europa una tupida y a veces contradictoria red de fidelidades.

El emperador Carlomagno (742-814). Sobre su cabeza aparece el águila alemana y la flor de lis francesa

El juramento de fidelidad y los mecanismos vasalláticos fueron utilizados por Carlomagno como medios para suplir la debilidad del aparato administrativo. Demostraron a la postre su insuficiencia para contener la desintegración del Estado franco legado por el restaurador del Imperio. En el 877, por un capitular promulgado por Carlos el Calvo en Quierzy-sur-Oise, se daba conformidad cuasi-oficial a una costumbre ya muy extendida: el carácter hereditario que los vasallos daban a sus beneficios.


Los lazos de vasallaje reforzaron la solidaridad entre los miembros de las capas dirigentes frente a los no privilegiados que quedaban fuera de sus mecanismos y, pese al carácter anárquico que en ocasiones podían adquirir, sirvieron en más de una ocasión para impedir que el Estado se disolviera por completo.