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sábado, 21 de abril de 2012

El guardarropa de Farah, Shabanou de Irán


Si hay actualmente una figura de la realeza con el porte innato de una emperatriz, esa es Farah Pahlavi, la antigua Shahbanou del moderno Irán, viuda del Sha Mohammad Reza Pahlavi. Nacida Farah Diba, fue Reina consorte de Irán desde 1959 a 1967 y Emperatriz consorte (Shahbanou) desde 1967 hasta partir al exilio en 1979. Sus pómulos altos, su cara despejada y sus cabellos recogidos para sostener las invaluables tiaras de los Pahlavi primero y los turbantes al estilo oriental después, así como su postura erecta y su discreción natural, aún con los esplendorosos atuendos oficiales, contribuyeron a esa imagen legendaria.




Por su vestido de novia, Farah recurrió a Francia y buscó a Yves Saint Laurent, el diseñador de Dior (la amistad entre la emperatriz y el icono de la moda iba a durar el resto de la vida de YSL). El vestido en sí presentaba un escote redondo, con una capa modesta para llevar sobre la parte superior. Oculto, algo azul fue cosido a algunos de los dobladillos como una especie de amuleto de buena suerte para el nacimiento de un niño. Para ir con el vestido, Farah llevaba la Tiara Noor-ol-Elyn, que contiene uno de los diamantes de color rosa más grandes del mundo, así como una selección de otras piezas de joyería de la corona iraní.


De YSL, en una velada en la Opera de París, antes de la boda.



La pedida de mano de Farah Diba.



Todo el traje de boda fue bordado con motivos persas ilustrados en lentejuelas, perlas de imitación e hilos de plata.



En el boceto y el atelier de YSL. La cola tenía un distintivo borde forrado de piel.



Sus vestidos de factura iraní y la gran mayoría de su guardarropa durante el reinado del Sha, son obra de Keyvan Khosrovani, un diseñador originario que Irán que estudió en Francia y trabajó con Balmain. A su vuelta a Irán fue nombrado el modisto oficial de la emperatriz, por lo que a partir de entonces fue él quien se encargó del diseño tanto de sus vestidos de gala como de los conjuntos de diario.


En vestido y manto de coronación, con las ostentosas joyas de la Corona. Todo tuvo hechura francesa: Marc Bohan, de Casa Dior, para el atuendo y Van Cleef & Arpels para las joyas.


Usaba sus trajes varias veces, como este dorado y bordado en mostacillas. Sus peinados estaban diseñados para una visualización perfecta de las tiaras.


Tras la coronación de 1967, el Sha intentó que Irán volviera a sus orígenes de esplendor persa. El uso por parte de la emperatriz de vestidos confeccionados con telas y bordados nacionales y de joyas hechas con turquesas (que se extraen en Irán) entraba dentro de este plan. Esa actitud fue mal vista por parte del clero musulmán, ya que veían cómo se menospreciaba la parte árabe de la cultura iraní para realzar la persa. La crisis de identidad que vivió Irán en aquellos años fue bastante grande, ya que en muy pocos años tuvieron que hacer frente a cambios de tipo político, social y económico.

Célebre vestido blanco con bordados azules, complementado con turquesas.


Nuevamente con sus turquesas, a tono con su atuendo.


Fotografía oficial con un colorido traje de Keyvan Khosrovani


Desde el comienzo de su reinado, la emperatriz tomó un interés activo en la promoción de la cultura y las artes en Irán. A través de su patrocinio, numerosas organizaciones fueron creadas y fomentadas para continuar con su ambición de llevar el arte histórico y contemporáneo de Irán a la prominencia, tanto dentro de Irán como en el mundo occidental. Su ministerio animó muchas formas de expresión artística, incluyendo las artes tradicionales de Irán (como el tejido, el canto y el recital de poesía), así como el teatro occidental. La mayor parte de su tiempo, sin embargo, se dedicó a la creación de museos y la construcción de sus colecciones. Con este fin, puso su importante patrocinio detrás del Museo de Arte Contemporáneo de Teherán. Los frutos de su trabajo en la fundación y expansión de esta institución son tal vez el más perdurable legado cultural de Farah Diba para el pueblo de Irán.


En Pasargada, durante los festejos por los 2500 del imperio persa (1971), eligió un vestido inspirado en los trajes antiguos de las esposas de los monarcas persas, diseñado, tejido y cortado en el país: seda blanca bordada en oro y plata con motivos varios.



Para el gran banquete de estado de Persépolis (día de su cumpleaños nº 33) lució un vestido y abrigo de oro bordado en plata igual que un modelo blanco usado el año anterior.


El mismo vestido de Persépolis, en blanco, que lució en numerosas fotos oficiales.


Siguiendo un innato sentido del estilo, durante toda su vida eligió trajes de líneas rectas, simples –muy contadas veces ha usado vestidos vaporosos o de gran vuelo-, haciendo hincapié en los bordados de oro, las aplicaciones de encaje, de pailletés, de mostacillas o de cristales, seleccionando exquisitas telas de estampados nacionales o brocados y sedas de colores brillantes –en la era imperial- o de colores pastel, blancos, chocolates, tonos de azul o negro –en el eterno exilio-.


En la visita de Estado a Estados Unidos, en 1962, llevó un vestido dorado de pequeño vuelo.


Otro vestido amplio, esta vez un YSL de terciopelo verde, durante la visita del Rey Olav de Noruega a Irán en 1965.



En 1975, su look (vestido y joyas) para la visita estadounidense fue mucho más sencillo.



Los vestidos de Farah de la década del 60 siguen una misma línea, intentando remitir a las tradiciones persas, tanto en el corte como en los bordados. Sus trajes de diario tenían un estilo mucho más occidental. Pero su refinamiento en ambos estilos definitivamente le dio merecido su lugar en el Hall de la Fama de las Mujeres Mejor Vestidas de la década del 70.


La elegancia de los años 70

Con los Carter, durante la fatídica visita a Estados Unidos en 1977


En su casa de Potomac, Maryland, ya viuda, con un vestido bordado de factura iraní.


Originalmente, a partir de la boda en 1959, la emperatriz usaba un mix de couturiers occidentales (YSL y algo de Givenchy) con diseñadores iraníes. A partir de los 70, 80, 90 y aún hoy se convirtió en una dama que usa Valentino y no Valentino vistiendo a una dama. Hoy es admirada por su gusto, que es ecléctico y tiene un atractivo universal.


Utiliza los mismos vestidos treinta años después, aunque no se la ve anticuada. A la celebración del 45º aniversario de Valentino en 2007 acudió con un modelo del diseñador que había usado en los ’70.


Hoy sus prendas usadas en los años del Imperio se exhiben en Teherán.


Aunque los títulos y distinciones de la familia imperial iraní fueron abolidos dentro de Irán por el gobierno islámico, ella aún recibe el tratamiento de Emperatriz, de cortesía, por los medios de prensa extranjeros y los partidarios de la monarquía. Algunos países, tales como Estados Unidos, Dinamarca, España y Alemania, le otorgan el tratamiento de Su Majestad Imperial La Shahbanou de Irán en documentos oficiales, como las listas de invitados a las bodas reales. Este tipo de acontecimientos es donde más frecuentemente se la ve, o en eventos de las organizaciones caritativas que preside, como la Annual Alzheimer Gala IFRAD (International Fund Raising for Alzheimer Disease), que tiene lugar en París. Por lo demás, vive a caballo entre Washington DC y París, con una peregrinación anual en julio al mausoleo del Sha en El Cairo.


Habitual en la lista A de invitados a las bodas reales, Farah no defrauda a los observadores de moda por su increíble elegancia.


De luto riguroso, en el funeral de Rainiero de Mónaco, con su malogrado hijo menor (2005).

En la boda de Alberto II de Mónaco, en julio de 2011, Farah dio una clase magistral de estilo con un conjunto verde agua (vestido, chaqueta de media manga, zapatos, bolso y turbante en el mismo tono).

En su época como emperatriz reinante, los modelos de su guardarropa competían en brillo y color con los de las espléndidas joyas de la corona iraní. Hoy, el único brillo que corola el atuendo elegido es el de sus ojos tristes, aún empañados por la pérdida de su tierra, su esposo, dos de sus hijos… pero que no resta un ápice de su eterna elegancia.





viernes, 16 de marzo de 2012

Desfiles y procesiones

En todas las monarquías hay un despliegue de regimientos de guardias reales durante las ocasiones oficiales, como visitas de Estado y bodas reales. Desde Londres a Estocolmo, Madrid o Bangkok nada atrae más a las masas que una procesión de carrozas o automóviles descapotables con escolta de brillantes lanceros a caballo o un desfile de caballería o infantería de coloridos uniformes y bandas montadas de música. Pasar revista a la guardia o las tropas –como durante la Pascua Militar en España o el Trooping the Colour en Inglaterra- y presidir desfiles militares forma parte del deber de todo soberano -como comandante en jefe de las fuerzas armadas de su país-, al igual que participar en las procesiones de las órdenes de caballería o de las fiestas religiosas.



Pascua Militar 2012 en el Palacio de Oriente, Madrid


Guardia Real


Una Guardia Real es cualquier grupo de guardaespaldas militares o soldados armados responsables de la protección de un monarca (rey, emperador o príncipe). A menudo son unidades de élite de las fuerzas armadas regulares, o son designadas como tales, y pueden mantener derechos especiales o privilegios. Su principal misión es proporcionar seguridad en las residencias reales, dar escolta de honor a los monarcas y sus familias y a los jefes de Estado extranjeros en visita oficial.


Históricamente, los guardias reales han formado a la vez unidades puramente ceremoniales que prestan servicios en la proximidad del monarca, y regimientos de todas las armas, formando una élite designada sustancial y destinada para el servicio activo como parte del ejército. Un ejemplo de la primera categoría incluiría las Tropas de la Real Casa de la monarquía española de antes de 1930, que comprendía alabarderos y escolta a caballo. Ejemplos de la segunda sería la Guardia Imperial de los imperios ruso y alemán antes de 1917.


Relevo de la Guardia Real en el Palacio Real de Estocolmo


Los reyes frecuentemente crearon sus guardias reales tomando como modelo a otros gobernantes. Así, la Garde Imperiale de Napoleón fue imitada por su rival, el zar Alejandro I de Rusia, por su sucesor Borbón Luis XVIII y por su sobrino Napoleón III. Los modernos regimientos Garderegiment Grenadiers en Jagers de los Países Bajos y Escorte Royale de Bélgica conservan las características de uniformes y otras distinciones que manifiestan influencias napoleónicas.




La Banda de música de la Guardia Real danesa en formación frente al Palacio de Amalienborg



En la actualidad existen los siguientes regimientos reales:


Gentlemen at Arms; Life Guards Blues and Royals; Foot Guards; King's Troop, Royal Horse Artillery; Queen's Guard; Royal Company of Archers y Yeomen of the Guard, en el Reino Unido
 Guardia Real, en Bahrein
Den Kongelige Livgarde, en Dinamarca
Escorte Royale à Cheval y Garde de Palais Royale, en Bélgica
Hans Majestet Kongens Garde, en Noruega
 Guardia Real, en Marruecos
Garderegiment Grenadiers en Jagers y Garderegiment Fuseliers Prinses Irene, en los Países Bajos
Högvakten, en Suecia
 Guardia Real Thai, en Thailandia
 Guardia Real, en España
Konoe Shidan, en Japón


Comandantes de la Guardia real Thai ingresan a la Plaza Real de Bangkok para comenzar el desfile anual Trooping of the Colour, en honor del rey Bhumibol Adulyadej.


Desfile militar


Un desfile (también llamado marcha) es una procesión de personas, por lo general organizada a lo largo de una calle principal, a menudo con trajes específicos y acompañados por bandas de música, carrozas y, a veces grandes globos. Los desfiles se llevan a cabo por una amplia gama de razones, pero suelen ser celebraciones de algún tipo. En Reino Unido el término "desfile" se suele reservar para desfiles militares u otras ocasiones donde los participantes marchan en formación; en las celebraciones la palabra "procesión" es más habitual.


Un desfile militar es una formación de soldados cuyo movimiento está restringido por maniobras de orden cerrado conocidas como ejercicios de instrucción o marcha. Este tipo de desfile es hoy sobre todo ceremonial, aunque los soldados desde tiempos inmemoriales hasta el siglo XIX luchaban en formación. Los desfiles también pueden tener fines de propaganda, ya que se utilizan para exhibir la supuesta fortaleza militar de una nación.

La Familia Real belga y el Ministro de Defensa Pieter de Crem presiden el desfile por el Día Nacional de Bélgica en la Place des Palais.



La terminología proviene de la tradición de combate en formación de orden cerrado, en el que los soldados eran movilizados en formaciones muy estrictas para maximizar su efectividad en el combate. Mientras las formaciones se pudieran mantener, el ejército mantendría una ventaja significativa sobre sus oponentes menos organizados. Los ejércitos modernos usan los desfiles con fines ceremoniales o en entornos que no son de combate para su eficacia, facilidad de organización y fomento de la disciplina.


El más grande y antiguo desfile militar regular en Europa es el Desfile del Día de la Bastilla que se celebra cada 14 de julio, en los Campos Elíseos de París, durante las celebraciones del Día Nacional de Francia.


Desde el advenimiento de la tecnología, es posible incluir en estas ocasiones desfiles de aviones y barcos. Un desfile aéreo o flypast es una pasada de aviones, desde uno a docenas de aeronaves, tanto en contextos comerciales de exhibiciones aéreas como también para marcar, por ejemplo, días nacionales o aniversarios significativos. Son particularmente comunes en el Reino Unido, donde a menudo se asocian con eventos reales. Del mismo modo, para los buques, puede haber un sail-past de, por ejemplo, veleros de mástiles altos (como se vio durante Trafalgar 200) u otros navíos a vela como durante las celebraciones del 60º aniversario de la Segunda Guerra Mundial.


El Duque de Cambridge asiste al Colonel’s Review en el Horse Guards Parade en junio de 2011. El desfile militar anual a cargo de la British Army Household Division tiene lugar una semana antes del Trooping the Colour, que marca el cumpleaños oficial de la Reina.


Desfile aéreo (Flypast)

Flypast es un término usado en el Reino Unido, la Commonwealth y otros países anglosajones para referirse a los vuelos ceremoniales u honoríficos por parte de grupos de aeronaves y, en raras ocasiones, por una sola aeronave. Los flypasts a menudo están vinculados con acontecimientos reales o estatales, aniversarios, celebraciones y, ocasionalmente, eventos funerarios o memoriales. A veces se producen flypasts en situaciones especiales, para honrar a alguien o para celebrar ciertos tipos de aeronaves. Tienen afinidades con desfiles militares, de los cuales forman el componente aéreo. A menudo se producen en contextos de exhibiciones aéreas, pero están vinculados con el orgullo cívico, ceremonial y nacional.


Los flypasts aparecen regularmente en la vida pública y ceremonial en el Reino Unido, donde funcionan como un tipo particular de saludo aéreo. Sirven para mostrar respeto, exhibir aviones, mostrar habilidades de vuelo y deleitar al público, por ejemplo, durante su comparecencia anual después del desfile Trooping the Colour, el día del cumpleaños oficial de la Reina. En países de la Commonwealth, en particular Singapur, Canadá y Australia, se producen en los días nacionales y, ocasionalmente, en los aniversarios. Se les ve con menos frecuencia en otros territorios.


El Concorde y los Red Arrows de la RAF hacen un flypast durante el Golden Jubilee 2002.


Flypasts son generalmente realizados por la Fuerza Aérea o la Marina del país. En el Reino Unido, los Royal Air Force (RAF) flypasts a menudo se originan a partir de campos de aviación conocidos, por ejemplo, RAF Duxford o RAF Odiham. Han realizado flypasts, entre otros, la Fuerza Aérea de la India, la Fuerza Aérea de Pakistán, la Fuerza Aérea de la República de Singapur, la Real Fuerza Aérea Canadiense y la Real Fuerza Aérea Australiana. Escuadrillas aeróbicas de precisión, tales como Patrouille de France, Snowbirds y Frecce Tricolori, aparecen a menudo.


Las locaciones utlizadas para estos desfiles aéreos son usualmente lugares de importancia nacional. En el Reino Unido está el Palacio de Buckingham, donde la familia real en el balcón se unirá a los miles de espectadores en las calles y parques de abajo. Otras locaciones de Londres han incluido el río Támesis. Los 50º y 60º aniversarios de la Segunda Guerra Mundial fueron celebrados por flypasts sobre Normandía, en Francia. Las fiestas de Trafalgar 200 en 2005, para conmemorar el bicentenario de la Batalla de Trafalgar, se centraron en Portsmouth y en el mar.


Los años transcurridos desde 2000 han sido particularmente ricos en flypasts reflejando los hitos de la vida real: para saludar a la Reina Madre como Comandante en Jefe de los Red Arrows durante las celebraciones oficiales por sus 100 años, el 19 de julio de 2000; para mostrar respeto a la Reina Madre durante su funeral en Windsor, el 9 de abril de 2002; para marcar el final del Golden Jubilee Weekend el 4 de junio de 2002; para celebrar el 80º cumpleaños de la Reina en junio de 2006; para saludar a los Duques de Cambridge durante la aparición de la pareja recién casada en el balcón de Buckingham Palace el 29 de abril de 2011.



La escuadrilla acrobática Red Arrows sobrevuela el Mall londinense durante el cumpleaños de la Reina, en junio de 2011.



Procesiones


Una Procesión (del latín processio, de procedere, ir adelante, avanzar, proceder) es un cuerpo organizado de personas que avanzan de una manera formal o ceremonial. Muchos elementos pueden ser usados para hacer una procesión más importante que simplemente "gente caminando en la misma dirección":


• Un especial modo de transporte, como una barca ceremonial, un elefante con howdah, un carruaje tirado por caballos o un palanquín llevado sobre hombros. La llegada de Cleopatra para seducir a Marco Antonio en una barcaza perfumada ha tomado una proporción legendaria. Los reyes africanos a veces viajan en palanquines tallados para parecerse a coches de lujo u otros símbolos de estatus, mientras que las novias musulmanas lo hacen en camello con howdahs. El Papa ha sido tradicionalmente transportado en una especial silla de manos, conocida como la sedia gestatoria, durante las grandes procesiones en San Pedro.
• Música, incluyendo todo, desde el coro de una procesión de la iglesia a la banda de música de una procesión militar. Pregoneros pueden marchar antes de la procesión, gritando para despejar el camino.
• Orden de precedencia. Incluso sin exhibición ostentosa, un grupo de personas caminando hacia adelante se puede decir que forman una procesión, si el orden y la colocación claramente visualizan una jerarquía o una relación simbiótica. Por ejemplo, la cercanía de una persona al rey u otras figuras de alto rango tenía importantes connotaciones políticas cuando la familia real se desplazaba hacia o desde los servicios de capilla en el château de Versailles. Del mismo modo, la precedencia entraba en juego cuando en las más grandes fiestas eduardianas se avanzaba desde la sala al comedor y el movimiento estilizado y jerarquía de las unidades militares marchando establece claramente una procesión formal.


Durante la restauración al trono de Carlos II de Inglaterra, la procesión real abandona la Torre de Londres hacia Westminster (1661).


• Portadores de banderas, abanicos, iconos, tesoros u otros objetos llamativos, o que conducen animales exóticos. Esta formaba una parte muy importante de los triunfos romanos, así como el botín daba la prueba visual a la población romana del éxito del guerrero. La evolución más elaborada de ello son las espectaculares carrozas de los desfiles de Carnaval. Un ejemplo más sencillo es el portador del anillo en una boda.
• Perfume, proporcionado por los portadores de flores o incensarios.
• Intérpretes calificados, tales como acróbatas o bailarines.
• Vestuario especial. Tradicionalmente, los trajes de los acólitos, los hombres de a pie, los guardias ceremoniales o los esclavos ayudaban a mostrar la riqueza de la persona que ponía en escena una procesión. Un ejemplo fue el decorado séquito de Jorge IV del Reino Unido, asistido en su coronación por nueve lores con sus propias ropas de seda, capas, gorgueras y sombreros de plumas. Otros ejemplos incluyen la Guardia Suiza y las altas vestimentas del Papa. Las ropas formales de las damas de honor y los padrinos en una boda siguen la misma tradición, aunque a veces a expensas de la persona asistente y no por las personas honradas en la ceremonia. Por último, las procesiones se organizan simplemente para lucir los trajes como parte de un evento más grande, por ejemplo, en desfiles de moda, representaciones militares, conciertos de música pop o festivales renacentistas.
• Iluminación especial. Vigilias para los difuntos o para mostrar la solidaridad política a menudo incluyen una procesión con velas. Fuegos artificiales iluminan diversos eventos tales como coronaciones, desfiles y procesiones thai de barcazas reales.
• Espectáculo agregado, tales como desfiles aéreos o caída de confeti y flores.
• Distribución de dones, a menudo comida o dinero a la vez. Hoy en día, la mayoría de la gente está familiarizada con la distribución de granos en el Mardi Gras y el lanzamiento de caramelos en desfiles locales.



La procesión anual de la Orden de la Jarretera en Windsor Castle


Las procesiones tienen lugar fundamentalmente cuando se producen acontecimientos importantes a nivel gubernamental. La obra Recepción de los Embajadores de Siam en el Château de Fontainebleau es un ejemplo de ello, documentado por Jean-Léon Gérôme en 1864. La firma de la rendición por diplomáticos y soldados japoneses a bordo de un buque de guerra estadounidense al final de la Segunda Guerra Mundial implicó una procesión estrictamente codificada dentro y fuera de la nave. Las procesiones tienen un papel importante en las coronaciones, como la de Isabel II del Reino Unido en 1953, del Sha de Irán en 1967, de Otumfuo Osei Tutu II de los Ashanti en 1999 y de Norodom Sihamoni de Camboya en 2004.


Tal como en los antiguos Triunfos romanos, los Durbar del Raj británico en India implicaban grandes reuniones ceremoniales manifestando la lealtad a la Corona, lo que resultaba vital para las guerras en las que Gran Bretaña se veía comprometida. Estos fueron tal vez los mayores espectáculos reales en la Tierra, después de las coronaciones, en los que se desfilaba con gran pompa, incluyendo elefantes, como una demostración deslumbrante de la exitosa fórmula colonial británica de gobierno indirecto: el Raj en gran medida dependería de la lealtad de la mayoría de los príncipes gobernantes indios.


Los embajadores de Siam ante la corte de Napoleón III, en Fontainebleau.


Las ceremonias religiosas desde la prehistoria han empleado la procesión de objetos sagrados para inspirar solidaridad a la creencia. Los dogos de Venecia ponían en escena elaboradas procesiones en barca para bendecir las aguas que albergaban la estrictamente controlada economía marítima de la Serenissima. Las procesiones son utilizadas para marcar el inicio o final de un evento, tales como desfiles al comienzo de las ferias de condado o en los Juegos Olímpicos, o procesiones que comienzan y terminan funerales, graduaciones y bodas. Se encuentran además en casi todas las formas de culto religioso, como Semana Santa. Es imposible describir en detalle el gran desarrollo de las procesiones durante la Edad Media. Las más importantes y características de ellas todavía tienen un lugar en el ritual de la Iglesia Católica, así como los de la Iglesia de Inglaterra y las iglesias ortodoxas orientales.




La coronación del Papa Juan XXIII (4 de noviembre de 1958). La procesión ingresa a la Basílica de San Pedro con el Pontífice en Sedia Gestatoria para la Misa de Coronación.


lunes, 12 de marzo de 2012

Viaje oficial

Una Visita de Estado es la visita oficial de un jefe de Estado a otra nación, por invitación del gobernante de esta última. Las visitas de Estado son la forma más alta de contacto diplomático entre dos naciones y están marcadas por la pompa ceremonial y el protocolo diplomático. En las democracias parlamentarias, los jefes de Estado pueden formalmente emitir y aceptar invitaciones. Sin embargo, lo hacen con el consentimiento de sus gobiernos, que por lo general se ponen de acuerdo en que la invitación sea enviada o aceptada de antemano.


Los Príncipes Herederos de Japón, hoy Emperadores, visitan Estados Unidos (1960)



Existe una diferencia entre Visita Oficial y Visita de Estado. La visita de Estado implica la visita a los tres poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), mientras que la visita Oficial es únicamente a un poder del Estado, usualmente al Ejecutivo.


Antes de un viaje oficial se produce el anuncio a los medios interesados y a las autoridades competentes en el lugar de destino, se establece una agenda concreta de actividades dentro del "programa oficial" (dependiendo de la naturaleza del viajero y del viaje ésta se pasará a la prensa o no y también se asignará tiempo para otras ocupaciones no-oficiales), se constituye una delegación que acompañe a la figura principal y se designa la presencia de un comité de recepción, igualmente oficial y acorde al rango del enviado.


La reina Juliana de los Países Bajos es recibida en Estocolmo por el rey Gustavo VI Adolfo de Suecia (1957)


Las visitas de Estado involucran alguno o todos de los siguientes componentes:


• Una ceremonia de bienvenida que consiste en una revista de la guardia de honor militar, desfiles y el toque de los himnos nacionales por una banda militar.
• Una salva de 21 cañonazos para los jefes de Estado y una de 19 cañonazos para los jefes de gobierno.
• Un intercambio de regalos entre el jefe de Estado extranjero y el jefe de Estado de la nación sede de la visita.
• Banquetes de Estado, ya sea cenas formales u oficiales, ofrecidos primero por el jefe de Estado anfitrión, con el jefe de Estado extranjero como invitado de honor y luego por el visitante extranjero en agradecimiento a su anfitrión.
• Una visita a una legislatura nacional, a menudo con un saludo formal al jefe de Estado extranjero por parte de los órganos legislativos reunidos.
• Visitas de alto nivel de los jefes de Estado extranjeros a puntos de referencia nacionales, tales como depositar una ofrenda floral en una capilla militar o un cementerio.
• Eventos culturales celebrando vínculos entre las dos naciones, que se llevan a cabo en conjunto con la visita oficial.



El Sha y la Emperatriz de Irán con los reyes de Thailandia durante su visita de Estado a este país (1968)

El jefe de Estado extranjero suele ir acompañado de un ministro gubernamental de alto rango, por lo general un Ministro de Relaciones Exteriores. Detrás del protocolo diplomático, las delegaciones formadas por organizaciones comerciales también viajan con él, ofreciendo una oportunidad para establecer contactos y desarrollar vínculos económicos, culturales y sociales, con líderes de la industria en el país que se visita. Al final de una visita de Estado, el visitante extranjero tradicionalmente emite una invitación formal al jefe de Estado anfitrión, que en otro momento, en el futuro, sería una visita de Estado recíproca.


Si bien los costos de una visita de Estado por lo general están a cargo de las arcas del país de acogida, la mayoría de los países son anfitriones de al menos diez visitas de Estado al año, con dos como la cifra menor. La mayoría de los jefes de Estados visitantes se alojarán en la residencia oficial del anfitrión, en una casa de huéspedes reservada para visitantes extranjeros, o en la embajada de su propia nación de ubicada en el país que se visita.


Los reyes Pablo y Federica de Grecia durante su visita al Reino Unido en 1963

Las visitas de Estado de reconocidos líderes mundiales, como el Presidente de los Estados Unidos, el Papa o la Reina Isabel II (quien dirige 16 países), a menudo reciben mucha publicidad y reúnen grandes multitudes en cada evento público.


El ejemplo del Reino Unido

La reina, en su calidad de jefe de Estado, desempeña un doble papel: el primero, en el interior, es el de tener bajo su jurisdicción todo el aparato de gobierno, la administración, las fuerzas armadas, la iglesia y la magistratura. El segundo es el de personificar y simbolizar a su país ante el resto del mundo.


En el balcón del ayuntamiento de Amsterdam, con la reina Juliana de los Países Bajos (1957)


El palafrenero de la Corona tiene la responsabilidad de los viajes oficiales o privados del soberano británico, pero es el Secretario Privado quien cuida los detalles de los desplazamientos aéreos o marítimos. Los viajes oficiales son organizados por el Foreign Office en combinación con la casa real. Dos veces por año, la familia se reúne en Buckingham Palace a los efectos de planificar las visitas: se extiende la lista sobre un inmenso tablero suspendido en el despacho de los palafreneros y de un solo golpe de vista puede verse dónde se encontrará tal o cual miembro de la familia real durante los seis meses siguientes y también la manera de viajar prevista. En general, la realeza viaja con sus propios medios de transporte.



Pasando revista militar a su llegada a Nassau (1994)

Los desplazamiento de la realeza en viajes no sólo se han incrementado en número, sino también en complejidad. Mientras que en los ochenta se arreglaban todos los detalles entre la casa real y la embajada del país que debía recibirlos, hoy día las consultas y los preparativos son mucho más laboriosos. Pueden pasar hasta dos años entre los primeros contactos, por intermedio del Ministerio de Asuntos Exteriores, del 10 de Downing Street y de Buckingham, y el momento en que la reina y su esposo pisan la alfombra roja en el aeropuerto de la capital que los recibe.

Llegando a Canberra, Australia (2012)

Por lo menos seis meses antes de su visita a un país extranjero –o aun a una localidad de Gran Bretaña-, se pone en acción todo un dispositivo de seguridad. El yeoman viajante, un secretario particular, un encargado de prensa y el personal policial patrullan el itinerario previsto, verifican el confort y la calidad de los hoteles albergándose en ellos y la eficiencia de los transportes utilizándolos. Los altos funcionarios de palacio controlan hasta el más mínimo detalle, como el tiempo que empleará la soberana en desplazarse desde su residencia oficial hasta la del jefe de Estado en cuestión, la duración de las presentaciones en cada recepción, la de las comidas y los discursos, los depósitos de coronas de flores, la firma de libros de oro y, en particular, las indispensables pausas previstas a lo largo de la jornada para eso que los ingleses llaman púdicamente the calls of nature, las necesidades fisiológicas. Estas precauciones se toman tanto por la reina como por sus acompañantes, los miembros de la casa real, así como también para el príncipe de Gales y para todos los príncipes de la sangre.

Libro de oro firmado por la reina y su esposo en Kingston, Canadá


La reina no viaja nunca sin un séquito de unas treinta personas, compuesto por lo menos por dos damas de honor, dos vestidoras, una mucama, tres secretarios, dos palafreneros, un asistente del secretario, un asistente del agregado de prensa, un peluquero, ocho valets itinerantes, un médico y seis guardias de seguridad. A esto se le suma la tripulación de a bordo (del avión, el buque o el tren). Eso sí, si un médico acompaña siempre a la reina en sus viajes, el servicio sanitario de Isabel II no tiene nada que ver con aquel de su antepasada Victoria: en 1889, el mismo comprendía tres doctores de la corte, diez honorarios, dos cirujanos rentados, tres cirujanos honorarios, tres parteros, dos oculistas, un pediatra, cuatro médicos honorarios para el palacio, un dentista y nueve farmacéuticos. Es necesario aclarar que la reina Victoria era acompañada por decenas de servidores indios, ingleses y escoceses y varias princesas de su familia, cada una con su séquito personal.


La reina con miembros de su Casa


Su secretario particular, el Master of the Household y el ministro de Asuntos Exteriores o uno de sus adjuntos son también sus acompañantes obligados en todo desplazamiento al extranjero y participan en las conversaciones políticas y económicas que figuran en el programa, al margen de las manifestaciones puramente protocolarias. Están allí también para aconsejar a la reina llegado el caso. El Foreign Office prepara un informe sucinto, aunque muy completo, sobre el país visitado, su situación política, las relaciones entre éste y Gran Bretaña y las personalidades con las que deberá entrevistarse. Se le adjuntan notas biográficas que le permitirán situarlas bien y llevar la conversación sobre sus trabajos y sus experiencias particulares.

La reina escoltada por autoridades locales y seguida por miembros de su séquito durante un viaje a Australia (2011)

“Imaginen”, dice el escritor Ralph Martin, “antes que ninguna otra cosa, que ustedes son el príncipe de Gales o la princesa real. Hacen el gesto de estrechar las manos; recuerdan el tiempo empleado para recoger los ramos de flores y sostenerlos y marchan casi exactamente al paso de los nobles tomando nota del tiempo que les lleva tal tarea. En cada detención, ustedes deberán saber quién estará allí esperándolos, quién estará sentado o de pie y dónde; qué cosa se les dirá y, por sobre todo, cuánto durará la ceremonia. En conjunto, con un detalle minuto por minuto, se emplearían docenas de páginas como informe y les será necesaria una intensa preparación.”


Una empleada de la casa real preparando el guardarropa de la reina.


Todo está planificado, estudiado, verificado, codificado. Una ficha indica el detalle de cada momento de la jornada: DJ, vestido de noche; LD, vestido largo; U, uniforme; LS, vestido de cóctel; DD, traje diario; TI, vestido de baile; T, tiara; D, condecoración. Por supuesto que esas letras pueden cambiarse. LDT significa, por ejemplo: vestido largo más tiara.


La reina parte de Fiji con destino a Nueva Zelanda (1954)


Isabel II ha batido todos los récords. En 1953, durante su Commonwealth Tour, estrechó la mano a 13.000 personas, pronunció 157 discursos y escuchó 276; honró con su presencia 135 recepciones; visitó 15 países diferentes, participó en 50 bailes, descubrió 13 placas conmemorativas, plantó 6 árboles y recibió más de 500 ramos de flores. Desde entonces ha viajado en visita oficial a casi dos países por año, y a veces más, como en 1980, un año particularmente cargado, en el que viajó a Suiza, Italia, el Vaticano, Argelia, Túnez y Marruecos. Esto sin tener en cuenta sus desplazamientos por la Commonwealth. El mismo año visitó Australia. En 1986 fue huésped del rey Birenda, de Nepal, y del Presidente de la República Popular China, Li Xiannian; y aún tuvo tiempo de volver a Australia, a Nueva Zelanda y a Hong Kong.

La reina y el duque de Edimburgo concluyen su tour australiano (octubre de 2011).


Cada baúl, cada caja y cada maleta son cuidadosamente marcados con etiquetas de diferentes colores. Cada miembro de la familia tiene su color exclusivo: amarilla para la reina, malva para el duque de Edimburgo, rojo para el príncipe de Gales, verde para la princesa real, etc. Las de la reina, con las palabras The Queen, son particularmente buscadas por los coleccionistas. Así que el travelling yeoman, encargado de sus equipajes, llevará siempre consigo una provisión. Durante el viaje de reconocimiento se habrá cuidado de medir la anchura de todas las puertas y el volumen de todas las cabinas de ascensor, de prever el transporte necesario y el itinerario más rápido para encaminarlas a su residencia, ya que, desembarcadas después de ella, tendrán obligatoriamente que ser descargadas antes de su llegada.



El equipaje de la reina, con sus etiquetas amarillas.


Sir John Colville, que fue secretario particular de Elizabeth II cuando era aún princesa y lo había sido de Neville Chamberlain y de Winston Churchill, dijo que “… las innumerables visitas de la reina al extranjero han hecho más por recordar a la gente que Gran Bretaña existe, por crear un clima favorable en los países extranjeros y en los de la Commonwealth a la vez y por promocionar las exportaciones británicas que muchas conferencias ministeriales y muchos protocolos diplomáticos”.