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lunes, 30 de noviembre de 2009

Casa de Sajonia-Coburgo-Gotha

El Ducado de Sajonia-Coburgo-Gotha se hallaba situado en el actual estado de alemán de Turingia, perteneciente a los Ducados Ernestinos, llamados así pues eran gobernados por duques de la línea Ernestina de la casa sajona de los Wettin.

En 1825 se extingue con Federico IV de Sajonia-Altenburg la casa ducal de Gotha-Altenburgo produciéndose una reestructuración de los ducados. Federico de Sajonia-Hildburghausen es nombrado duque de Sajonia-Altenburgo, Bernardo II de Sajonia-Meiningen une los ducados de Sajonia-Meiningen y Sajonia-Hildbughausen y además añade Sajonia-Saalfeld. Por último Ernesto de Sajonia-Coburgo-Saalfeld unifica por unión personal los ducados de Sajonia-Gotha y Sajonia-Coburgo, convirtiéndose en Ernesto I de Sajonia-Coburgo-Gotha, aunque los ducados permanecían técnicamente separados, también desde 1816 había recibido el Principado de Lichtenberg en el Sarre, aunque lo vendió a Prusia en 1834 por 80.000 talerns.


La casa de Sajonia-Coburgo-Gotha con una hábil política dinástica se convierte durante en siglo XIX en la casa reinante de Bélgica, Reino Unido, Portugal y Bulgaria.


Su Alteza Real El Príncipe Consorte Albert, la Princesa Real Victoria y su mascota Eos


El hermano pequeño de Ernesto, el príncipe Sajonia-Coburgo-Gotha, Leopoldo, se casa primero con Carlota Augusta de Hannover, única hija de Jorge IV del Reino Unido, quien muere muy joven al dar a luz a su primer hijo. En 1831 sin embargo es elegido Rey de los Belgas. Se casa de nuevo en 1832 con Luisa María de Orleans, hija de Luis Felipe, rey de Francia y sus descendientes formaron la casa real de Bélgica, línea que permanece actualmente.


El primer hijo de Ernesto I, Ernesto II, recibe el ducado, pero el segundo hijo, Alberto, se casa en 1840 con la reina Victoria del Reino Unido que había sucedido a su tío Guillermo IV en 1837. De esta forma se convierte en Príncipe consorte y Alteza Real de Inglaterra. Sus descendientes reinan en el Reino Unido hasta el presente, aunque en 1917 cambiaron el nombre de la dinastía por el de Windsor, pues el nombre alemán sonaba antipatriótico durante la I Guerra Mundial.


Un sobrino de Ernesto I, Fernando de Sajonia-Coburgo-Gotha hijo de Fernando, se convirtió en Rey consorte al casarse con la reina María II de Portugal, sus descendientes reinaron en Portugal hasta que la revolución de 1910 proclamó la república.


Fernando II de Portugal, nacido Príncipe Fernando Augusto Francisco Antonio de Sajonia-Coburgo-Gotha-Koháry (1816-1885)


Otro hijo de Fernando, Augusto Luis de Sajonia Coburgo-Gotha y sobrino de Ernesto I se casa con Clementina de Orleans (hija también de Luis Felipe). Su quinto hijo Fernando es elegido en 1887 príncipe de Bulgaria, en 1908 se autoproclama Zar de los Búlgaros, sin embargo cuando en 1918 sus tropas le abandonan y se pasan al bando aliado, Fernando abdica y se vuelve a Coburgo, dejando a su hijo Boris III el trono.


De este modo los duques de Sajonia-Coburgo-Gotha estaban emparentados con las casa reales de media Europa. El sucesor de Ernesto II es su sobrino Alfredo, hijo de Alberto y la reina Victoria del Reino Unido, que además poseía los títulos de Príncipe de Gran Bretaña e Irlanda, Duque de Edimburgo, etc. A éste le sucede otro sobrino, Carlos Eduardo, Duque de Albany, Príncipe de Gran Bretaña e Irlanda, aunque los primeros años es regente el príncipe Ernesto de Hohenlohe-Langenburg. En 1918 con la caída del II Reich, la dinastía también cayó, aunque el hijo de Carlos Eduardo, Juan Leopoldo de Sajonia-Coburgo-Gotha, reclamó sus derechos. Gotha se convirtió en un estado libre que luego se unió al estado de Turingia el 1 de mayo de 1920 y Coburgo fue unida a Baviera.


Su Alteza Real El Príncipe Alfred, Duque de Sajonia-Coburgo-Gotha (1844-1900)


Duques de Sajonia-Coburgo-Gotha


  • Ernesto I (1826-1844)

  • Ernesto II (1844-1893)

  • Alfredo (1893-1900)

  • Regencia de Ernesto de Hohenlohe-Langenburg (1900-1905)

  • Carlos Eduardo (1900-1918)

Casas Reales Sajonia-Coburgo-Gotha


Bélgica

  • Leopoldo I (1831-1865)

  • Leopoldo II (1865-1909)

  • Alberto I (1909-1934)

  • Leopoldo III (1934-1951)

  • Balduino (1951-1993)

  • Alberto II (1993- )

Portugal

  • Fernando II (1826-1853)

  • Pedro V (1853-1861)

  • Luis I (1861-1889)

  • Carlos I (1889-1908)

  • Manuel II (1908-1910)




Bulgaria


  • Fernando I (1887-1918)

  • Boris III (1918-1943)

  • Simeón II (1943-1946)




Gran Bretaña e Irlanda

  • Alberto Príncipe consorte (1840-1861)
  • Eduardo VII (1901-1910)

  • Jorge V (1910-1936)

  • Eduardo VIII (1936)

  • Jorge VI (1936-1952)

  • Isabel II (1952- )

jueves, 1 de octubre de 2009

El Gotha


El Almanaque de Gotha fue un respetado directorio de la más alta nobleza y realeza de Europa. Publicado primero en 1763 en la corte ducal de Frederick III, Duque de Saxe-Gotha-Altenburg, fue considerado una autoridad en la clasificación de monarquías, casas ducales y principescas y familias gobernantes. Se publicó anualmente hasta 1944, cuando los archivos del Almanaque fueron destruidos por los soviéticos.


En 1998, una editorial londinense adquirió los derechos del Almanach de Gotha, nombre tomado de Justus Perthes Verlag Gotha GmbH (aunque éste se consideró un nuevo trabajo de Perthes y no una continuación de las ediciones publicadas por ellos entre 1785 y 1944). Los nuevos editores produjeron seis ediciones (consistentes en dos volúmenes), con la última publicada en 2004.


La publicación original

El propósito del Almanaque fue registrar las casas gobernantes de Europa y sus ramas menores, las más importantes de las cuales habían sido ennoblecidas, así como los cuerpos diplomáticos correspondientes y los más altos oficiales del Estado. La empresa fue masiva, ya que había muchas familias reales solo en Alemania e Italia, y sus ramas menores numeraban miles.

La inclusión de una familia noble en el Almanaque era socialmente vital. Como las comunicaciones eran lentas en los siglos XVIII y XIX, se necesitaba una fuente para chequear la existencia de personas de la alta nobleza. Luego de la Primera Guerra Mundial y la caída de varias casas reales, los títulos nobiliarios se convirtieron fácilmente en farsa debido a la falta de una autoridad central que regulara la concesión de títulos; esto hizo su inclusión en el incorruptible Almanaque de Gotha aún más esencial.


Si un título nobiliario no estaba en la lista del Almanaque, se podía presumir que era auto-creado y por lo tanto inválido. La inclusión de la baja nobleza ni siquiera fue intentada. Incluso a principios del siglo XIX, esta dicotomía in-or-out causaba problemas. La reacción de Napoleón Bonaparte fue típica de un “nuevo rico”. El emperador escribió a su ministro de Asuntos Extranjeros, Jean-Baptiste Nompère de Champagny: "Monsieur de Champagny, este año el Almanaque de Gotha está muy mal hecho. Debería haber más de la nobleza francesa que he creado y menos de esos príncipes alemanes que no tienen más soberanía. Además, la Familia Imperial de Bonaparte debería aparecer antes que todas las otras dinastías reales y dejar bien claro que nosotros, y no los Borbones, somos la Casa de Francia. Convoque al Ministro del Interior de Gotha una vez más para que yo personalmente pueda ordenar esos cambios”.


La respuesta de los editores al humor de Bonaparte fue producir dos ediciones: una para Francia, con los nuevos ennoblecidos, y una para el resto de Europa, es decir, aquellos ennoblecidos por el Divino Derecho de los Reyes, en oposición a lo que los editores consideraban un corso advenedizo.





Estructura


Aunque la estructura del Almanaque cambió con los años, consistía esencialmente en tres secciones. La primera siempre listaba las casas soberanas de Europa. Las secciones Dos y Tres sufrieron algunos cambios luego de la Guerra Franco-Prusiana.


Por más de un siglo, la segunda sección consistió en las casas principescas no soberanas de toda Europa (salvo muchas zonas orientales). Nombres como Rohan, Leiningen, Thurn-und-Taxis, Ruspoli, Norfolk, Lobkowicz, Windisch-Graetz y Czartoryski aparecían todos juntos. La tercera sección era específicamente para los condes del Sacro Imperio Romano (siglas en inglés: HRE) y por muchas medidas la casta más baja de esa nobleza.


Uno de los privilegiados de la Sección I: Friedrich Wilhelm II, Rey de Prusia, Elector de Brandenburgo y Príncipe soberano de Neuchâtel (1744-1797)



De todas maneras, en la edición de 1876, las secciones dos y tres fueron amalgamadas, elevando aquellas casas condales del HRE al nivel de príncipes. En los años intermedios aquellos condes habían sido anexados, pero regularmente sus cabezas de familia recibían una compensación: el título de príncipe por primogenitura.


En la edición 1877, la sección dos fue dividida en dos partes, casi entre líneas “étnicas”: todos los títulos alemanes anexados, fueran condales o principescos, estaban en la parte A y todas las familias principescas extranjeras y las no anexadas del HRE fueron puestas en la B. Esto creó la ilusión que los alemanes anexados eran más altos en rango que los príncipes extranjeros. La ilusión se reforzó en 1890, cuando el Almanaque renombró II A la sección II y II B la sección III.



La original sección II, y su sucesora, la tercera sección, incluía solo selectas familias de la alta nobleza europea, o “casas principescas”. El Almanaque no tenía una cobertura completa: familias de rincones geográficos que no eran percibidas por sus editores como de interés para las cortes de Europa Occidental (la audiencia más importante de la publicación) no estaban bien representadas o estaban listadas solo en ediciones posteriores.



Integrante de la Sección II: Karl Anton Joachim Zephyrinus Friedrich Meinrad Fürst von Hohenzollern-Sigmaringen (1811- 1885), hijo de Charles, Fürst von Hohenzollern-Sigmaringen y de la Princesa Marie Antoinette Murat.



Esta división fue considerada de gran significancia social en el Sagrado Imperio Romano y sus estados sucesores. Nobles de la segunda sección eran considerados legalmente iguales a la realeza alemana que aparecía en la primera sección; al menos con aquella realeza cuyas casas actualmente eran ducales o menos de antes del período napoleónico; de los verdaderos reinos, Prusia declinó reconocer a la condesa Harrach (anexada, que figuraba en la sección II) para casarse con su rey en términos mejores que los morganáticos.


Es decir, si una condesa de la segunda sección casaba con un miembro de familia real de la primera sección (que mayormente era de casas solo ducales o margraviales, condales y así sucesivamente) su alianza era considerada igual y sus hijos considerados dinastas, esto es, aptos para heredar los derechos sucesorios. En cambio, si una condesa, princesa o duquesa por propio derecho que figuraba en la tercera sección casaba con un pequeño soberano alemán de la primera sección, sus hijos eran usualmente tratados como no pertenecientes a la dinastía y excluidos de la línea sucesoria en la mayoría de las monarquías. Sin embargo, es bien conocido que Francisco José de Austria prohibió a su heredero, Carlos, casarse con cierta princesa de Hohenlohe cuya familia estaba en la sección II y le dijo que encontrara una novia de sangre real. Él entonces se casó con la princesa Zita de Borbón-Parma.




Una de las autoridades del Almanaque moderno: Honoury Société President Su Majestad el Rey Juan Carlos I de España, único descendiente directo de las Casas Reales de Borbón y de Habsburgo



La arbitraria división era una mayor fuente de frustración para aquellas familias puestas en la tercera sección. Por ejemplo, los Biron de Curlandia y los Murat de Nápoles, familias de la advenediza nobleza napoleónica, reclamaban infructuosamente su derecho a ser incluidos en la segunda sección. Por otra parte, la mayoría de las familias principescas del Imperio Ruso, que no estaban incluidas en el Gotha, como los Bagrationi de Georgia o los Dadiani de Mingrelia, posiblemente merecían un lugar en la primera sección. Lo mismo podría decirse de los Giray de Crimea, que reclamaban su descendencia directa de Genghis Khan.



Otra fuente de frustración era la postura más bien sálica (el varón heredero antes que la mujer) del Gotha a favor de la descendencia agnática (el parentesco civil o jurídico, que se fundamenta en la potestad del pater familias y no supone necesariamente relación de sangre). Muchas casas de otros países estaban formadas en la base de una sucesión que permitía el acceso al trono de la mujer.



Honoury Chairman Su Majestad el Rey Miguel I de Rumania


Existían muchos pretendientes de monarquías extinguidas y soberanos o casi soberanos de antiguas provincias de Europa Occidental, pero eran tratados regularmente como familias ducales o principescas de descendencia agnática en la parte III, si es que se mencionaban. La actitud condescendiente del Gotha hacia la nobleza y realeza del Este europeo y hacia los nobles españoles, británicos, italianos y escandinavos dio lugar a la proliferación de princesas mediatizadas alemanas en las casas reales de Europa, ya que su valor en el mercado del matrimonio había sido reforzado artificialmente por los rankings del Gotha.

Otra consecuencia fue la controvertida disputa sucesoria Romanov (aún en curso), como María Vladimirovna de Rusia, reclamante a la jefatura de la familia imperial rusa, que tenía un padre Romanov y una madre Bagrationi, por lo que era morganática de acuerdo a las normas del Gotha; la entera descendencia masculina del Imperio ruso se habría extinguido si se aplicaban estas normas.