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sábado, 10 de diciembre de 2011

Herederos, luego monarcas

Nacidos para reinar, estos príncipes llegaron a ser reyes educados desde la cuna en medio del frágil equilibrio entre el constante privilegio y la grave responsabilidad de sostener un trono.

Alberto Grimaldi, Príncipe Heredero de Mónaco

Alberto II, Príncipe Soberano de Mónaco


Príncipe Nikolai Aleksandrovich Romanov


Nicolás II, Zar de Todas las Rusias


Beatrix Wilhelmina Armgard van Oranje-Nassau (con su madre, la reina Juliana de los Países Bajos)


Beatriz, Reina de los Países Bajos


Phra Chaoyuhua Bhumibol Adulyadej (con su madre, Srinagarindra)


Rama IX, Rey de Thailandia


S.A.R. Princesa Elizabeth de York


Elizabeth II, Reina del Reino Unido


Umberto di Savoia-Carignano Pivetti, Príncipe del Piamonte


Umberto II, Rey de Italia


Boris Klemens Robert Maria Pius Ludwig Stanislaus Xaver de Sajonia-Coburgo-Gotha


Boris III, Zar de Bulgaria


Alexander Edward Christian Frederik, Príncipe de Dinamarca (con su madre, la princesa Maud de Gales)

Olav V, Rey de Noruega

lunes, 4 de julio de 2011

"Standart", el Yate Imperial

En una época, los yates de elegante estilo fueron la norma entre muchos de los gobernantes más importantes del mundo. Los británicos, daneses, incluso los estadounidenses han proveído en un momento u otro a sus líderes con hermosos yates que servían tanto para fines recreacionales como oficiales. Sin embargo, pocos de estos navíos altamente especializados se pueden comparar con el Standart, reservado exclusivamente para el uso del zar Nicolás II de Rusia.

Los Zares de Rusia han utilizado desde el siglo XIX los siguientes yates imperiales:

§ Alexandria (I) (1851–1906)
§ Standart (I) (1857–1892)
§ Derzhava (1871–1905)
§ Tsarevna (1874–1917)
§ Livadia (1873–1878)
§ Livadia (1880–1926); usado por los Romanov solo dos veces.

§ Polyarnaya Zvezda (1890-1917/1961)
§ Alexandria (II) (1904-1917/1927)
§ Standart (II) (1895-1917/1936-1961)

El último de ellos, el Standart, era un gracioso buque de navegación marítima y fue considerado en su momento el barco de su tipo más perfecto del mundo. Recibió su nombre a partir de la famosa fragata de Pedro el Grande. Fue construido de acuerdo a las especificaciones propias del zar en Copenhague en 1895, por la firma danesa Burmeister-Wain, posiblemente debido al hecho de que la madre del zar, la emperatriz viuda María Feodorovna, era de origen danés. El astillero todavía mantiene una existencia próspera, pero los planos originales para el Standart ya no existen debido a la destrucción de las construcciones provocada por las dos guerras mundiales.



El Standart era un magnífico yate con casco pintado de negro y con sus 5.557 toneladas de peso, 401 pies de largo y 50 pies de ancho, era el barco privado más grande del mundo. Era mucho más grande y más rápido que los otros yates imperiales, el Alexandria y el Estrella Polar, que alcanzaban velocidades de hasta 21.18 nudos. Anclado en una cala del Báltico o atado en Yalta, el Standart era tan grande como un pequeño crucero. Había sido concebido con la graciosa majestad de un gran velero. El diseño con dos chimeneas inclinadas hacia atrás daba la sensación de velocidad, sumado a un velamen tipo bergantín-goleta clipper. Estaba equipado con dínamos que proporcionaban luz eléctrica. Adicionalmente constaba con sistemas que podían calentar el agua de uso doméstico. Estaba además compartimentado para el caso de sufrir algún accidente por alcance.

Combinaba la elegancia y la comodidad y reunía todos los requisitos de un palacio flotante. Un bauprés grande, enchapado con láminas de oro, se lanzaba hacia delante desde la proa y tres altos mástiles se alzaban por encima de sus dos blancos embudos. Toldos de lona blanca se extendían sobre las cubiertas como protección de los pasajeros para el sol, mientras que muebles informales de mimbre en la cubierta principal invitaban a la relajación. También en la cubierta principal había un salón comedor enorme que podría albergar hasta setenta y dos personas sentadas en una larga mesa.


El Standart en Yalta, Crimea (1898)


Debajo de la cubierta se encontraba un salón formal de recepción y salones con paneles de caoba, pisos pulidos, elegantes candelabros de cristal y cortinas de terciopelo. Incluso tenía su propia capilla para el uso particular de la familia imperial. El Estudio Privado del zar estaba decorado en cuero oscuro y muebles de madera simple. El Salón de la zarina y su tocador se tapizaron con su favorito chintz inglés. Sobre las paredes se podían apreciar los indispensables íconos o "ventanas al cielo", junto con muchas fotografías de sus parientes.

Hoy en día existen cientos de fotografías del Standart tomadas por el zar y su familia, sus familiares y colaboradores, quienes en ese momento estaban disfrutando de la última moda de las clases altas: la fotografía. Sin embargo, esas fotografías no fueron pensadas para la vista pública; muchas se encontraron en los álbumes familiares y viejos libros de recuerdos de la familia imperial. En las últimas dos décadas, varios cientos de estas magníficas "ventanas al pasado" han sido publicadas en grandes libros. Hasta la fecha, el más lujoso de estos libros es, probablemente, el Russian Imperial Yachts: 17th-20th Century, que contiene casi 400 fotografías.

Entre estos "pioneros" fotógrafos estaba el General Conde Alexander Grabbe, quien era invitado con frecuencia a acompañar a la familia imperial cuando se embarcaban en el Standart a Crimea y las islas del archipiélago finlandés. Muchas de las fotografías que tomó del yate imperial fueron publicados en 1984 por su hijo Pablo Grabbe en The Private World of the Last Tsar: The Photographs and Notes of General Count Alexander Grabbe. Fotógrafo entusiasta, las imágenes de Grabbe muestran al zar y a su familia a bordo del Standart como una familia feliz y sin preocupaciones, relajándose, practicando juegos, comiendo con invitados de la realeza, patinando y bailando.


Justo antes de navegar y antes de la llegada de la familia imperial, el barco era pulido y limpiado de arriba a abajo. Los marineros se ocupaban de las cubiertas inferior y superior, comprobaban los botes salvavidas y ajustaban los toldos de la cubierta principal. Luego la tripulación en pleno se reunía en cubierta y oficiales y marineros saludaban al zar cuando éste subía a bordo.


En el Standart, Nicolás II seguía una rutina diaria. Cada mañana subía a cubierta para comprobar el tiempo. Le gustaba hacer las rondas de la tripulación, así como saludar a los oficiales del yate. No era raro ver al joven zarevich Alexis, que llevaba un uniforme de marinero, acompañar a su padre durante las rondas. El zar se interesaba en la navegación y le gustaba discutir este tema con su capitán, el Almirante Nikov, así como chequear el curso del yate con el Capitán Zelenetsky. Trabajaba durante dos días a la semana, mientras estaba en el mar, recibiendo y enviando despachos por los barcos de mensajería que llegaban a diario desde el continente.


"Esta relación de la familia imperial con su entorno era muy agradable e informal", recuerda el Conde Grabbe."Ellos eran especialmente cordiales con los funcionarios del Standart. Estos jóvenes hombres eran ejemplares, encantadores, modestos, dotados de un gran sentido de dignidad y tacto e incapaces de intrigas".


Cena con la familia imperial


Cuando el Standart navegaba, era un navío glorioso y alegre y atraía la atención dondequiera que fuera. Cuando el zar y su familia estaban a bordo, un importante personal de la casa imperial, compuesto por lacayos, mayordomos, camareros y cocineros, asistía a todas sus necesidades. En total, viajaba una tripulación de 275 personas. El barco era tripulado por integrantes de la Armada Imperial Rusa y había un pelotón de infantería de marina, así como una banda de música y una orquesta de balalaikas. Con el fin de comunicarse con el continente y otros navíos de la Armada rusa, el Standart también estaba equipado con radio, una novedad en 1912.

El yate era comandado por el Contralmirante Lomen, quien era responsable de la seguridad del zar desde el momento que Nicolás II pisaba la cubierta de cualquier buque, ya fuera un yate, un acorazado o una lancha."La totalidad de la administración naval tenía temor mortal al Almirante", recuerda A. A. Mossolov."Es cierto que preguntaba mucho y si estaba molesto podía ser extremadamente rudo. Él afirmaba que a bordo del yate el propio zar estaba bajo sus órdenes! Fuera de servicio era agradable y sociable".

El emperador y sus hijos rodeados por los oficiales del yate imperial


La vida en el mar parecía sacar lo mejor de todos los miembros de la familia imperial. A. A. Mossolov recuerda en sus memorias, "La emperatriz creció alegre y comunicativa a bordo del Standart. Se incorporaba a los juegos de los niños y tenía largas conversaciones con los oficiales."

Los oficiales estaban sin duda en una situación excepcional. Casi a diario, el zar los invitaba a cenar y después de la comida le gustaba jugar al billar con ellos o disfrutar de una partida de dominó. A cambio, la familia imperial aceptaba invitaciones a tomar el té en la sala de rancho. En tales ocasiones, la emperatriz por lo general se sentaba cerca, cosiendo, el zarevich corría con sus compañeros de juego, mientras que las grandes duquesas, rodeadas de todos los jóvenes, se desplegaban por todo el yate. "Formamos una familia unida", solía remarcar la emperatriz en estos viajes inolvidables y felices.

Las vacaciones familiares a Crimea y sus cruceros por el Standart eran un cambio agradable para los niños en particular.

Cuando la familia imperial iba a bordo del Standart, a cada uno de los cinco hijos se le asignaba un diadka, un marinero encargado de velar por la seguridad personal del niño. Los niños jugaban con estos diadkas, les gastaban bromas y, poco a poco, los jóvenes oficiales del Standart se unían en estos juegos. A medida que las grandes duquesas fueron creciendo, estos juegos empezaron a convertirse en una serie de flirteos, todo muy inocente por cierto. "No uso, por supuesto, la palabra "coqueteo" en el sentido corriente del término", comenta Mossolov, "los oficiales jóvenes podían mejor ser comparados con los pajes o escuderos de las damas de la Edad Media. Muchas veces la totalidad de los jóvenes bromeaban junto a mí, pero nunca oí la menor palabra que sugiriera el moderno coqueteo". Por otra parte, el conjunto de estos oficiales fueron pulidos a la perfección por uno de sus superiores, que fue considerado como el escudero de damas de la emperatriz. En cuanto a las grandes duquesas, incluso cuando las dos mayores se habían convertido en verdaderas mujeres, uno podía escucharlas hablando como niñas de diez y doce.

Las grandes duquesas bailando en la cubierta principal con los oficiales


"A las niñas les encantaba el mar", comenta el Conde Grabbe, "y me acuerdo muy bien de su gozosa anticipación de estos cruceros en el Standart, que abrían horizontes más amplios para ellas, traían nuevos contactos y permitían una intimidad que era de otra forma imposible. Estar en el mar con su padre, era eso lo que constituía su felicidad".


El zarevich Alexis también amaba las excursiones en el Standart. Disfrutaba acompañando al zar mientras realizaba sus tareas a bordo del yate imperial. Le encantaban los juegos como el tejo. En las tardes soleadas, no era raro encontrar a un exhausto Alexis tendido cuan largo era y profundamente dormido en uno de los botes salvavidas de la cubierta principal. A veces, su hemofilia limitaba severamente sus movimientos y fotografías muestran al joven zarevich caminando con la ayuda de un bastón. Debido a su enfermedad, un marinero favorito le fue asignado para vigilarlo. Al principio era el marinero Derevenko, que por un tiempo se mostró paciente y consciente de su cargo imperial; su comportamiento hacia Alexis, sin embargo, se mostró excesivamente malicioso después de la Revolución. Afortunadamente, el zarevich también tenía otro marinero-asistente, el leal Nagorno. Este marinero fue asesinado por el ejército revolucionario que invadió Rusia después de la Primera Guerra Mundial.


Así fue que, cuando los meses cálidos del verano aparecían, el zar y su familia decidían navegar en el Standart para sus vacaciones en la costa del sur de Finlandia. Para el zar, no había mayor relajación que este descanso, excursiones por mar en su amado Standart. Aquí su familia encontraba una pequeña bahía rodeada de pequeñas islas donde podían descansar y disfrutar de su tiempo juntos lejos de los palacios y las rígidas reglas de la corte rusa. Este encantador lugar era uno de los favoritos de Nicolás II y su familia, quienes volvían allí todos los años y los niños llegaron a apodarlo la "Bahía del Standart".



La línea costera del golfo de Finlandia, al noroeste de San Petersburgo, donde probablemente haya recalado el yate imperial.


Aunque anclado, la familia imperial vivía a bordo del Standart. Cada día se metían en pequeñas lanchas y se dirigían a su isla elegida. El lugar estaba deshabitado, lo que les ofrecía la libertad absoluta para hacer un picnic, relajarse y disfrutar del paisaje sin temor a ser observados por ojos curiosos. En esta pequeña isla una cancha de tenis fue construida para la familia imperial; el tenis era una de las distracciones favoritas de toda la casa imperial.

En 1907, un desafortunado incidente tuvo lugar que más tarde fue conocido como "la ruina del Standart". El incidente ocurrió un buen día en los fiordos de Finlandia, cuando, de repente, el barco imperial se vio sacudido por un choque en un momento en que no había razón para esperar algo por el estilo. Inmediatamente después, el barco se escoró. Era imposible saber lo que podría venir después. La emperatriz corrió por sus hijos. Encontró a todos menos al zarevich, que no estaba a la vista. La angustia de ambos padres sólo se puede imaginar. Resultó imposible mover el barco. Barcos a motor partieron hacia él desde todas direcciones.

El emperador recorrió el barco de arriba hacia abajo y dio la orden para que todo el mundo fuera en busca del zarevich. Sólo después de un tiempo fue descubierto sano y salvo. A la primera alarma de su diadka, Derevenko, lo había tomado en sus brazos y muy sensiblemente lo había llevado a las tuberías, ya que ofrecían la mejor oportunidad de salvar al niño si el buque sufría una pérdida total. El pánico cedió y todos a bordo descendieron a los botes.




Siguió una investigación. Toda la responsabilidad cayó sobre el piloto, un viejo finlandés lobo de mar, que estaba a cargo de la navegación del buque en el momento del desastre. Se apresuraron a consultar gráficos y se demostró fuera de toda duda posible que la roca sobre la que el yate había chocado era totalmente desconocida.

Quedaba el Capitán de Su Majestad, quien era el principal responsable de la seguridad de la familia imperial. En el momento del accidente, el cargo estaba ocupado por el Almirante Nilov, quien quedó en tal estado de ánimo después del accidente que el zar se sintió vio obligado a acudir a verlo en su cabina. Entró sin llamar y vio al almirante inclinado sobre una carta, con un revólver en la mano. El emperador trató de calmarlo. Recordó que el almirante, bajo las regulaciones navales tendría que ir ante un tribunal de investigación, pero, añadió el zar, no podía haber una sombra de duda de que sería absuelto, Puesto que el accidente era totalmente imprevisible. El zar se llevó el arma del Almirante.

"Hubo una inmediata conspiración de silencio en la Corte sobre el naufragio del Standart", recuerda Mossolov. "Todo el mundo sabía que la más mínima crítica de los oficiales del yate traería el castigo sobre la cabeza de cualquier persona que se aventurara a pronunciarla."



El zar Nicolás II


A pesar del ambiente relajado de las excursiones en el Standart, la seguridad y protección de la familia imperial seguía siendo una prioridad superior. El zar estaba tan temeroso ante un posible asesinato que había varios cruceros acompañando los yates imperiales en todo momento. Un aviso publicado en un periódico de Finlandia en 1911, dice lo siguiente:

"Aviso a todos los marinos en materia de regulaciones marineras cuando el yate imperial ruso se encuentre en aguas finlandesas: El fuego será abierto a todos los buques comerciales y todos los yates -ya sea a motor, a vela o a vapor- que se aproximen a la línea de guardia. Todos los buques que deseen hacerse a la mar deben pedir permiso al menos con seis horas de antelación. Entre la puesta y la salida del sol, todos los buques en marcha pueden esperar ser disparados".

Más de un personaje real fue bienvenido a bordo del Standart, entre ellos la Reina Alejandra -hermana de la emperatriz viuda María-, acompañada por su esposo, el rey Eduardo VII, así como el rey Gustavo de Suecia y el Káiser Guillermo II de Alemania.

A principios de junio de 1914, como era habitual en esa época del año, el zar y su familia partieron en un viaje a los fiordos de Finlandia. El clima estaba caluroso y el calor sofocante se intercalaba con lluvias torrenciales. Ese año, el zar Nicolás no pudo disfrutar del pintoresco paisaje y ni relajarse con la alegría serena de la vida familiar, pues desde finales de junio una mala noticia siguió a otra.



El Standart en Sebastopol, 1914


El asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria –que Nicolás y Alejandra habían conocido muy bien- y el atentado contra la vida de Rasputín alteraron el equilibrio mental de la pareja imperial. En pocas semanas se declaró la guerra y el Standart, por orden del zar, fue puesto en dique seco. Nunca más volvió a la tranquilidad de la costa de Finlandia o de Crimea.

Después de la Revolución, el yate imperial estuvo destinado a ser despojado de toda su antigua elegancia. En 1917, el Standart pasó a llamarse Vosemnadtsate Martza. En 1932, fue renombrado Martí. Entre esa fecha y diciembre de 1936, fue reinstalado como minador en la línea de Martí en Leningrado, brindando servicio en la Armada Soviética. Le fue instalado armamento pesado, así como carriles de minas. Había cuatro carriles en el puente de minas y dos más en la cubierta superior. La cubierta de minas podría llevar 580 y 200 podrían tener cabida en la cubierta superior.

El 23 de septiembre de 1941 el Martí fue dañado en un ataque aéreo en Kronstadt, pero fue rápidamente reparado para reanudar su actividad el día 26 del mismo mes. En otoño de 1941, algunas de sus armas de fuego se usaron en tierra en Leningrado. Después de la guerra, el Martí fue reformado y convertido en un buque escuela, rebautizado como Oka. Durante la remodelación, las máquinas de vapor fueron reemplazados por motores diesel. Fue desguazado en Tallin, Estonia, en 1963.



El minador Martí, 1942


Ya toda la antigua magia había desaparecido por completo.

domingo, 22 de mayo de 2011

El affaire Dolgoruki (2): una zarina sin corona

La Princesa Catalina Mihailovna Dolgorukova (en ruso Княжна Екатерина Михаиловна Долгорукова), también conocida como Catalina Dolgorukova, Catalina Dolgoruky o Catalina Dolgorukaya, era hija del Príncipe Miguel Dolgorukov y de Vera Vishnevskaya. Durante bastante tiempo fue amante del zar Alejandro II y más tarde su esposa morganática con el título de Princesa Yurievskaya (en ruso Светлейшая княгиня Юрьевская). Cuando, antes de cumplirse un mes de la muerte de la zarina María (nacida de Hesse-Darmstadt), Alejandro y Catalina contraen matrimonio (6 de julio de 1880) ya son padres de tres hijos (un cuarto hijo había muerto durante la infancia). Tras el asesinato de Alejandro II en un atentado perpetrado por miembros de Naródnaya Volia, Catalina se convirtió en la viuda del zar.


La Princesa y el Zar


Catalina vio por primera vez a Alejandro II cuando ella tenía doce años durante una visita del soberano a la hacienda de su padre el Príncipe Miguel Dolgorukov. La muerte del príncipe sumió a la familia en la ruina, por ello el zar asumió los gastos de la educación de los cinco pequeños príncipes Dolgorukov. Catalina y su hermana fueron enviadas al Instituto Smolny para Nobles Doncellas en San Petersburgo, una escuela para jóvenes de buena familia.


Alejandro II y Catalina volvieron a coincidir a finales de 1864, cuando el zar realizó una visita al Instituto Smolny. El atractivo de la joven Catalina, de tan sólo 17 años, llamó la atención del soberano, de 46 años. Un contemporáneo describió a Catalina como “una joven de mediana altura, con una figura elegante, con sedosa piel de marfil, ojos de gacela asustada, de boca sensual y delicadas trenzas castañas”. El zar empezó a visitarla en la escuela invitándola a dar largos paseos en carruaje, en cuyo transcurso discutían las ideas liberales de la joven, formadas, en parte, a lo largo de sus años en el Instituto Smolny. Con el tiempo Alejandro II se la ingenió para nombrar a Catalina dama de honor de la zarina, enferma de tuberculosis.


Catalina y el Zar disfrutaban en mutua compañía, pero ella no quería ser una más en su historial de amantes. Pese a la presión de su madre y la directora del Smolny para que aprovechase la oportunidad y aceptase ser la amante del Zar, para así mejorar su situación y la de su familia, no será hasta 1866, tras la muerte del Zarevich Nicolás Alexandrovich de Rusia (que enfermo de tuberculosis falleció en 1865) y la de la madre de la princesa Dolgorukova, que Alejandro y Catalina entablan una verdadera y estable relación amorosa. Según contó la propia Princesa en sus memorias aquella noche el Zar le dijo: “Ya eres mi esposa secreta. Juro que si alguna vez soy libre, me casaré contigo”.



El Zar Alejandro II


El Zar insistía en tener a Catalina y sus hijos cerca de él, para ello alquiló una mansión en San Petersburgo desde la que Catalina, con escolta policial, acudía tres o cuatro veces por semana a los apartamentos de Alejandro en el Palacio de Invierno. La pareja mantuvo una extensa correspondencia diaria (a veces se escribían varias veces al día). En febrero de 1876 Catalina dio a luz a su tercer hijo, Boris, en los apartamentos privados de Alejandro en el palacio. La madre quedó recuperándose junto al Zar y el bebé fue trasladado a casa de Catalina, muriendo a causa del enfriamiento contraído en el traslado, unas semanas más tarde.


La relación contaba con la total desaprobación de la familia imperial y de la corte. Catalina fue acusada de intrigar para convertirse en zarina, de contaminar al zar con sus ideas liberales y de asociarse con empresarios sin escrúpulos con el ánimo de lucrarse.


Algunos miembros de la familia imperial temían que los ilegítimos hijos de Catalina desplazasen a los legítimos herederos del Zar. Poco después de su boda con Catalina, Alejandro II, cansado de tantas críticas, en su opinión totalmente infundadas, escribió a su hermana la reina Olga de Württemberg en los siguientes términos: “Ella ha preferido renunciar a los actos sociales y las diversiones propias de las jóvenes damas de su edad y ha dedicado toda su vida a amarme y cuidar de mí sin interferir en cualquier asunto a pesar de los numerosos intentos de quienes quieren utilizar fraudulentamente su nombre, vive sólo para mí y dedicada a la educación de nuestros hijos”.



El zar y la zarina María


Hacia finales de 1880, temiendo que Catalina se convirtiera en objetivo de algún atentado, Alejandro II ordenó el traslado de ésta y sus hijos a la tercera planta del Palacio de Invierno. Este traslado dio pábulo a la propagación de todo tipo de rumores e historias escabrosas tales como la que aseguraba que antes de morir la zarina María se vio obligada oír los molestos ruidos de los pequeños bastardos, cuando en realidad las dependencias ocupadas por unos y por otra distaban más que suficiente como para no interferir los unos en la vida cotidiana de los otros.


A pesar que Alejandro II había sido infiel a María de Hesse (con la que había tenido ocho hijos) en numerosas ocasiones, sus relaciones con Catalina no se iniciaron hasta después que los médicos aconsejaran a la pareja imperial que no tuvieran relaciones a causa de la enfermedad de la zarina.


Antes de su muerte la Zarina Maria pidió conocer a los hijos de Catalina. El Zar le presentó a sus dos hijos mayores, Jorge y Olga, a quienes ella besó y bendijo.


Ante la rapidez de su matrimonio con Catalina, a penas un mes después de la muerte de la zarina, Alejandro II la justificó porqué él temía ser asesinado y que ella y sus hijos quedasen sin nada. El matrimonio no era nada popular ni entre la familia imperial ni entre el pueblo, pero el Zar los obligó a aceptarlo. A Catalina le concedió el título de Princesa Yurievskaya y legitimó a sus hijos, aunque, por ser fruto de una unión morganática, no tenían ningún derecho al trono.


El decreto imperial de
cía así:
Al Senado de Gobierno: Después de haber ingresado por segunda vez en un matrimonio legal, con la princesa Ekaterina Mikhailovna Dolgorukaya, ordenamos que sea nombrada Princesa Yuryevskaya con el título de Serena Alteza. Ordenamos que el mismo nombre con el mismo título le sea dado a nuestros hijos: nuestro hijo, Georgii, nuestras hijas, Olga y Ekaterina, y también otros que podrían nacer con posterioridad, y conferimos sobre ellos todos los derechos de los hijos legítimos en acuerdo con el art. 14 de las leyes fundamentales del Imperio y el art. 147 de los Estatutos de la Familia Imperial. Alexander. Tsarskoye Selo, 6 de Julio de 1880


El Gran Duque Alejandro Mikhailovich de Rusia (sobrino de Alejandro II) escribió en sus memorias que el Zar se comportaba con Catalina como un adolescente, que la pareja se profesaba una adoración mutua y que la familia imperial no soportaba oír a Catalina llamar a su esposo por el diminutivo familiar “Sasha”. Pese a ello, escribe que su padre el Gran Duque Miguel Nikolaevich de Rusia llegó a pedir disculpas a su madrastra por la frialdad con la que era tratada por la familia.


La muerte del Zar


Catalina y Alejandro vivían felices pese a la agitada situación política y las constantes amenazas de un atentado. El 1 de marzo de 1880 se produjo una explosión en el comedor del Palacio de Invierno. Alejandro corrió a las habitaciones de Catalina antes que acudir a ver como estaba la emperatriz que, en la fase terminal de su enfermedad, ni se enteró de la explosión. El príncipe Alejandro de Hesse-Darmstadt, hermano de la zarina, reprocharía amargamente a su cuñado que sólo mostrara interés y preocupación por el estado de su amante y no por el del resto de la familia allí presentes.


Toda la familia imperial sufrió una fortísima impresión y tristeza el 13 de marzo de 1881, que en ese año fue un día domingo. En esa fecha, el joven Ignacy Hryniewiecki, perteneciente al grupo revolucionario Narodnaya volya, traducible por "la voluntad del pueblo", consiguió arrojar una bomba justo a los pies del Zar, que volvía en su carruaje a palacio tras asistir a una parada militar. La bomba estalló, haciendo pedazos el cuerpo del monarca. Todavía vivo, pero ya agonizando, el emperador salvajemente mutilado rogó a los suyos que le llevasen apresuradamente al Palacio de Invierno. Su esposa morganática estaba en sus habitaciones, cubierta solamente con un finísimo negligée rosa palo. En un estado de terrible agitación, corrió hacia él gritando el nombre de su esposo: "¡Sacha, mi amado Sacha!" La pobre sufrió un ataque de histeria nada más abrazar el cuerpo, mientras grandes manchas de sangre aparecían en el delicado tejido de su elegante negligée, el cual fue empapado en la sangre de Alejandro.


En el día que asesinaron al Zar, Catalina abogó para que él no saliera del Palacio, debido a que ella tenía una premonición que algo le sucedería. Alejandro calló sus objeciones teniendo intimidad con ella en sus cuartos y dejándola detrás, para asistir al desfile militar.


Su nieto mayor, Nicky (luego Nicolás, el último zar de Rusia), de apenas 13 años, recordaría siempre con angustia aquella última visión del abuelo Alexander yaciendo en brazos de Catalina Dolgorukaya, los dos empapados en sangre.


Durante los funerales Catalina y sus tres hijos se vieron obligados a permanecer en la entrada de la iglesia y se les negó un lugar en la comitiva de la familia imperial. Así mismo se le obligó a asistir a otro funeral diferente al de la familia.



La procesión fúnebre de Alejandro II


Últimos años de la viuda del zar


Tras la muerte del Zar a Catalina se le asigna una pensión de 3,4 millones de rublos. En tanto que viuda de un zar, Catalina tenía derecho a residir en el Palacio de Invierno, así como al uso y disfrute del resto de las residencias de la familia imperial; a cambio de su renuncia a este derecho, la viuda de Alejando II recibió la propiedad de una residencia para ella y sus tres hijos. Finalmente Catalina se instala entre París y la Costa Azul, convirtiéndose en una abanderada de la moda. Tenía a su servicio veinte empleados y poseía un vagón de tren privado.


Sus relaciones con los Romanov fueron tensas durante el resto de sus días. El zar Alejandro III, su hijastro, estaba al día de todos los movimientos de Catalina en Francia ya que de ello se encargaba la policía secreta rusa.


En 1895 el Gran Duque Jorge Romanov, hijo de Alejandro, fingió una enfermedad para evitar un encuentro de compromiso con Catalina durante una estancia de éste en Francia. Ese mismo año Nicolás II se niega a hacer de padrino en la boda de la Princesa Olga Yurievska (hija de Catalina y Alejandro) con el Conde de Merenberg. Por otro lado el paso del Príncipe Jorge Yurievsky por la armada rusa fue calificado de fracaso total (carta del Gran Duque Alexei Alexandrovich a la propia Catalina), de todos modos se le concedió un puesto en la escuela de caballería. Catalina sobrevivió a su marido cuarenta y un años. Falleció en 1922 y para entonces su fortuna ya estaba considerablemente mermada a consecuencia de elevado nivel de vida y de la caída de los Romanov como consecuencia del triunfo de la Revolución Rusa.




Los hijos de Catalina y Alejandro


Tres de los cuatro hijos de Catalina y Alejandro llegaron a la edad adulta. El Zar les otorgó el título de Príncipes y Princesas Yurievsky.


* Jorge Alexandrovich Yurievsky, príncipe Jorge Yurievsky (1872 - 1913). Casado con Alejandra de Oldenburg, Condesa Zarnekau, hija del duque Federico Constantino Pedro de Oldenburg y de Agrafena Djaparidze, condesa von Zarnekau. Con descendencia.
* Olga Alexandrovna Yurievskaya, princesa Olga Yurievskaya (1874 - 1925) Casada con Jorge Nicolás de Nassau,Conde de Merenberg. Con descendencia.
* Boris Alexandrovich Yurievsky (1876).
* Catalina Alexandrovna Yurievskaya, princesa Catalina Yurievskaya (1878 - 1959). Casada en primeras nupcias con Alejandro Vladimirovich, Príncipe Baryatinsky y más tarde con Sergei Platonovich, príncipe Obolensky. Con descendencia.

viernes, 14 de agosto de 2009

Gran Duque de Rusia



El título Velikiy Knjaz (usualmente traducido como “Gran Duque” pero más adecuado sería “Gran Príncipe”) era un título de cortesía llevado por los hijos y nietos en línea masculina de los Zares de Rusia, junto con el tratamiento de Su Alteza Imperial. No eran soberanos por sí mismos, ni tampoco se hallaban asociados con el territorio de un gran ducado, solo eran miembros y dinastas de la Casa del emperador reinante.
Portar el título Velikiy Knjaz originalmente no tenía reglas específicas: por tradición pertenecía a todos los dinastas de la Rusia imperial y, además, a dinastas que eran creados por el acto de otorgamiento del título a otros herederos. Hasta el siglo XIX, la Casa Imperial de Rusia se encontraba en situación precaria, teniendo a menudo no más que una pareja de herederos masculinos, si es que llegaba a tal cantidad. El número de portadores del título no era así muy abundante. La Zarina Elizabeth, después que toda la descendencia masculina fue agotada, hizo del hijo de su hermana –el futuro Pedro III de Rusia- un dinasta y un Gran Duque, aunque no era descendiente directo en línea masculina.


Luego del nacimiento de los numerosos hijos de Nicolás I, el número de Grandes Duques se incrementó a órdenes de gran magnitud. Esto le dio a Rusia un respiro después de la fragilidad primaria que plagaba la sucesión, que había llevado incluso al país a la inestabilidad. El derecho al título no estaba limitado y en la década de 1880 (cuando existían más de veinte dinastas masculinos) Alejandro III sintió que ese número tan alto, si todos usaban el título, disminuía el prestigio de la Casa Imperial y el peso del título en sí. Así que en 1886 formalizó el uso de los títulos imperiales por enmienda a las leyes de sucesión. Serían “Grandes Duques” sólo los hijos y nietos paternos de los Emperadores de Rusia y “Grandes Duquesas” sólo las hijas y nietas paternas, así como las esposas legítimas de los Grandes Duques.


Pavel Petrovich, futuro Pablo I de Rusia (1754-1801)


Aquellos dinastas rusos que genealógicamente estaban distantes de los Zares (por lo que no eran Grandes Duques) estaban titulados como Príncipes de Rusia. Ioann Konstantinovich de Rusia (1886-1918) fue aparentemente el único que perdió el título gran ducal acordado por convención de nacimiento pero removido por Alejandro III. Los propios nietos de éste, hijos de su hija Xenia Alexandrovna, que no habían nacido todavía en época del edicto, recibieron los títulos de Príncipes de Rusia desde su nacimiento. Eran bisnietos de Nicolás I (una generación posterior) cuando se observaba el linaje masculino.


Los números comenzaron a decrecer también por otras razones. En las últimas tres décadas antes de la revolución, sólo dos varones nacieron con el título gran ducal. Después de la revolución, los matrimonios morganáticos bajaron grandemente el número de dinastas. El edicto de Alejandro III llevó a la situación en que no hubo ningún descendiente para llevar el título gran ducal.



Mikhail Pavlovich, hijo de Pavel I de Rusia (1798-1849)

En alemán, el título ruso Gran Duque era conocido como Großfürst y en latín como Magnus Princeps. "Gran Duque" es la traducción tradicional del título Velikiy Kniaz en lenguajes que no tienen palabras diferentes para “príncipe” como título sustantivo y “príncipe” como título de cortesía.

En la Casa de Romanov-Holstein-Gottorp hubo 39 Grandes Duques, desde Pedro Feodorovich (1728-1762), hijo de Karl Friedrich, Duque de Holstein-Gottorp y convertido en Pedro III en 1762, hasta el Tsarevich Alexei, hijo del Zar Nikolai II y muerto por los bolcheviques en 1918. Asombrosamente, después de esa fecha no hubo varón nacido en la depuesta Casa Imperial que pudiera ser titulado como Gran Duque, es decir, había un nieto en línea masculina de un emperador reinante, aunque hubiera sido técnicamente posible, pues vivían hijos de emperadores reinantes y sus hijos habrían sido titulados.

Sergei Alexandrovich, hijo de Alexander II de Rusia (1857-1905)

Grandes Duquesas de Rusia


Los miembros femeninos de la Casa Imperial rusa portaban el título Velikaia Kniaginia (en ruso: Великая Княгиня) o Velikaia Knazhna (Великая Княжна), usualmente traducido como “Gran Duquesa” pero era más adecuado “Gran Princesa”. Este título de cortesía era usado por las hijas y nietas en línea masculina de los Zares de Rusia, así como por las esposas legítimas de los Grandes Duques. Su tratamiento era de Su Alteza Imperial como miembros de la Casa del emperador reinante.

Hubo 38 Grandes Duquesas por nacimiento y 22 por matrimonio. Después de 1918 no nació ninguna mujer dentro de la depuesta Casa Imperial que hubiera de ser titulada como Gran Duquesa, es decir, había una nieta en línea masculina de un emperador reinante, aunque hubiera sido técnicamente posible, pues vivían hijos de emperadores reinantes y sus hijas hubieran sido tituladas.


Maria Nikolaievna, hija de Nikolai I de Rusia y esposa de
Maximilian, Duque de Leuchtenberg (1819-1876)

Grandes Duquesas por matrimonio

  • Charlotte de Brunswick-Lüneburg (1694-1715), esposa del Zarevich Alexei Petrovich
  • Catalina Alexeievna de Anhalt-Zerbst (1729-1796), esposa de Pedro III, convertida en Emperatriz en 1762
  • Natalia Alexeievna de Hesse-Darmstadt (1755-1776), primera esposa de Pablo I
  • Maria Fyodorovna de Württemberg (1759-1828), segunda esposa de Pablo I, convertida en Emperatriz en 1796
  • Elizabeth Alexeievna de Baden (1779-1826), esposa de Alexander Pavlovich, Zarina consorte en 1801
  • Anna Fyodorovna, Juliane de Saxe-Coburg-Saalfeld (1781-1860), esposa de Konstantin Pavlovich
  • Alexandra Fyodorovna, Charlotte de Prusia (1798-1860), esposa de Nikolai Pavlovich, Zarina consorte en 1825
  • Elena Pavlovna de Württemberg (1807-1873), esposa de Mikhail Pavlovich
  • María de Hesse-Darmstadt (1824-1880), esposa de Alexander Nikolaievich, Zarina consorte en 1855
  • Alexandra Iosifovna de Saxe-Altenburg (1830-1911), esposa de Konstantin Nikolaievich
  • Alexandra Petrovna de Oldenburg (1838-1900), esposa de Nikolai Nikolaievich
  • Olga Fyodorovna de Baden (1839-1891), esposa de Mikhail Nikolaievich
  • Maria Fyodorovna de Dinamarca (1847-1928), esposa de Alexander Alexandrovich, Zarina consorte en 1881
  • Maria Pavlovna de Mecklenburg-Schwerin (1854-1920), esposa de Vladimir Alexandrovich
  • Elizabeth Mavrikievna de Saxe-Altenburg (1865-1927), esposa de Konstantin Konstantinovich
  • Elizabeth Fyodorovna de Hesse-Darmstadt (1864-1918), esposa de Sergei Alexandrovich
  • Alexandra Georgievna de Grecia (1870-1891), esposa de Pavel Alexandrovich
  • Militsa Nicolaievna de Montenegro (1866-1951), esposa de Pedro Nikolaievich
  • Alexandra Fyodorovna de Hesse-Darmstadt (1872-1918), esposa de Nikolai Alexandrovich, Gran Duquesa durante su conversión a la ortodoxia, Zarina consorte en 1894
  • Maria Georgievna de Grecia (1876-1940), esposa de George Mikhailovich
  • Victoria Fyodorovna de Saxe-Coburg- Gotha (1876-1936), esposa de Kirill Vladimirovich
  • Anastasia Nikolaievna de Montenegro (1868-1929), esposa de Nikolai Nikolaievich

Princesa Alexandra Friederike Henriette de Saxe-Altenburg, hija del Duque de Saxe-Altenburg y esposa del Gran Duque Konstantin Nikolaievich (1830-1911)



Aunque existieron Grandes Duques de Rusia después de 1918, cuando la Casa Imperial fue depuesta, ninguno de ellos contrajo un matrimonio en iguales condiciones (con otro miembro de familia real) después de esa fecha, por lo que el título de Gran Duquesa no fue obtenido por matrimonio, aunque hubiera sido técnicamente posible.


Teniendo en cuenta que la jefatura de la Casa Imperial es por primogenitura masculina, el último Gran Duque de Rusia fue Andrei Vladimirovich –descendiente de Alejandro III- que murió en París en 1959, y la última Gran Duquesa de Rusia, fue Olga Alexandrovna, la hermana menor del último Zar, que murió en Canadá en 1960.


María Vladimirovna Romanova, nieta de Cirilo Romanov, primo hermano del último zar Nicolás II, reclama ser la actual Gran Duquesa de Rusia.

viernes, 24 de julio de 2009

El Zar

Zar (en búlgaro, serbocroata y macedonio цар, en ruso царь) -en femenino zarina- era el título usado por monarcas eslavos, principalmente del Imperio Ruso entre 1546 y 1917 (aunque desde 1721 la forma oficial fue la de emperador), pero también de los gobernantes de Serbia (1346–1371) y de Bulgaria (913–1396 y 1908–1946).


Hay que destacar que, al contrario de lo que normalmente se cree, no implica un rango imperial, siendo equivalente a krol, kral, korol o kiraly (formas de las diversas lenguas eslavas para designar al rey, derivadas etimológicamente del nombre de Carlomagno, Karl). La palabra zar deriva del latin caesar, que primero indicó un nombre de pila, y luego de Julio César, el cargo de Supremo, Emperador.



El zarismo fue la forma de gobierno que primero adoptó el principado de Moscovia y luego Rusia (llamada así desde el reinado de Pedro I). Los zares eran y se proclamaban Autócratas, es decir, dueños de todo el poder político y económico, y Protectores de la Ortodoxia, la religión ortodoxa rusa. Eran, por ello, emperadores, reunían el poder absoluto en Rusia y en las naciones que el imperio ruso conquistó y dominó.


Zares de Rusia

El título de Zar fue adoptado por primera vez por Iván IV como símbolo del cambio de naturaleza de la monarquía rusa en 1547.

En 1721, Pedro I adoptó el título de Emperador (Imperator, pues los rusos se sentían herederos del Imperio Bizantino) que desde entonces fue el oficial, aunque se siguió usando la forma de Zar.



La extensión del Imperio Ruso llevó al Emperador a crear otros títulos secundarios que usó junto al título principal:


  • Zar de Kazán, como heredero del Kanato de Kazán, cristianizando el título islámico.


  • Zar de Siberia, a pesar de que nunca existiera tal reino antes (aunque existió un Kanato de Siberia de importancia secundaria).


  • Zar del reino vasallo de Georgia, donde la antigua familia real se había sometido al emperador.


  • Zar de Polonia entre junio de 1815 y noviembre de 1916, aunque nominalmente fue un reino aparte. Aunque el Emperador se declaraba Zar del territorio, también usó la fórmula Król o Rey de acuerdo a la tradición del país

Su Majestad Imperial La Emperatriz Anna Ivanovna (1693-1740)

Título completo de los monarcas rusos

El título completo de los emperadores rusos era: Божию Милостию, Император и Самодержец Всероссийский (Bozhiyu Milostiyu, Imperator i Samodyerzhets Vserossiysky) («Por la Gracia del Señor Emperador y Autócrata de todas las Rusias»). A esta forma le seguían la lista de territorios regidos por los zares, que la Constitución del 23 de abril de 1906 definía así:



«El título de su majestad es como sigue: Nos, ––––––, por la gracia de Dios, Emperador y Autócrata de todas las Rusias, de Moscú, Kiev, Vladimir, Novgorod, Zar de Kazán, Zar de Astracán, Zar de Polonia, Zar de Siberia, Zar del Quersoneso Táurico, Zar de Georgia, Señor de Pskov, y Gran Duque de Smolensk, Lituania, Volhynia, Podolia, y Finlandia, Príncipe de Estonia, Livonia, Curlandia y Semigalia, Samogitia, Białystok, Carelia, Tver, Yugra, Perm, Vyatka, Bulgaria, y otros territorios; Señor y Gran Duque de Nizhni Novgorod, Chernigov; Regente de Riazán, Polotsk, Rostov, Yaroslavl, Belozero, Udoria, Obdoria, Kondia, Vitebsk, Mstislav, y otros territorios del norte; Regente de Iveria, Kartalinia, y las tierras de Kabardina y Armenia; Regente y Señor hereditario de los circasianos y otros; Señor de Turquestán, Heredero de Noruega, Duque de Schleswig-Holstein, Stormarn, Dithmarschen, Oldemburgo, y así sucesivamente y así sucesivamente y así sucesivamente».



Coronación del Zar Alejandro III y la Emperatriz María Fyodorevna, 28 de mayo de 1883

Títulos de la familia Imperial Rusa

  • Zarina (царица, literalmente tsaritsa): femenino de zar, fue usado tanto por la consorte del emperador como por la propia emperatriz, si esta era mujer (como Catalina I). Como con el título de zar, a partir de 1741 la forma oficial fue emperatriz (Императрица imperatritsa).

  • Zarévich (Цесареéвич, literalmente tsesarévich) (en ruso, es el patronímico que significa «hijo del zar») era el término usado para el heredero. La forma protocolaria completa era Heredero Zarévich (Naslednik Tsesarévich, Наследник Цесаревич), aunque coloquialmente se reducía a «el Heredero» (Naslednik). Nótese que el término Царевич, aunque también usualmente traducido por zarévich, era usado para todos los hijos, que tenían el rango de Gran Duque (Veliki Kniaz Великий Князь) y no el mismo.

  • Zarevna (цареéвна, literalmente tsarevna) era el término para una hija o nieta del zar o zarina. El título oficial era Velikaya Kniaginia (Великая Княгиня), traducido como Gran Duquesa o Gran Princesa.

  • Zesarevna (Цесареéвна, literalmente tsesarevna) era la esposa del Zarévich.

Su Majestad Imperial La Emperatriz Alexandra Feodorovna (esposa de Nicolás II)



Zarévich es el heredero del trono, cuando era hijo de un Zar reinante, pero solamente correspondía al primogénito, ya que los demás llevaban el título de Gran Duque. El último zarévich de Rusia fue Alexis Nikoláyevich, hijo de Nicolás II, nacido en 1904 y asesinado junto con sus padres y hermanas en 1918 durante la Revolución bolchevique. Este título viene por Línea Sucesoria del Zar Iván IV Vasílievich, llamado también Iván el Terrible (1530 - 1584), considerado uno de los creadores del estado ruso y, por voluntad de éste conservar dentro de la Dinastía Rurikida (Soberana Casa Real e Imperial de Rurikovich - Gran Principesca y Gran Ducal) tales Magnos Títulos. En tiempos anteriores, el título también se empleaba con los descendientes de los janes (zares) de Kazán, Kasimov, y Siberia después de que éstos fueran anexionados por Rusia.

Su Alteza Imperial Gran Duque Pavel Petrovich, Zarevich de Rusia
(más tarde Emperador y Autócrata de todas las Rusias Pablo I)


Su Alteza Imperial Gran Duquesa María Fyódorevna, Zarevna de Rusia
(nacida Princesa Dagmar de Dinamarca)


Zares vasallos

En Georgia

Tras el establecimiento del protectorado ruso sobre Georgia el emperador ruso le reconoció a su vasallo georgiano los siguientes títulos:


  1. Para él: «Príncipe y Soberano Hereditario» hasta la anexión, usó las siguiente forma: El Serenísimo Zar (nombre), por la gracia de nuestro señor, Zar de Kartli, Zar de Kakhetia, Príncipe Hereditario de Samtzkhé-Saatabago, Príncipe regente de Kazán, Borchalo, Shamshadilo, Kak, Shaki, y Shirvan, Príncipe y Señor de Ganja y Ereván, aunque esta forma protocolaria típicamente rusa no tuvo mucho éxito. Se siguieron usando las formas antiguas de el Mepe-Umaglesi Su Alteza Real (nombre), Por la gracia del señor, Mepe-Mepeta de los abjazos, kartvelianos, ranianos, kajetianos y los armenios, Shirvanshah y Shahanshah y señor del este y el oeste (donde Mepe-Mepeta es una forma georgiana de decir «Rey de reyes», y Shirvanshah y Shahanshah son títulos de origen persa).

  2. Para sus hijos, incluido el heredero: Zarevitch (nombre con patronímico) Grouzinskii.


En Bulgaria


El Knyaz (príncipe) Boris I fue llamado Zar durante la conversión de su país al cristianismo (recuérdese que el título fue entregado por los bizantinos a vasallos suyos, en recompensa por actos como este). Desde entonces, la familia real lo usó, sobre todo tras la victoria de Simeón I de Bulgaria sobre los bizantinos (con la posterior independencia de su pueblo).


Sus sucesores perdieron el título tras caer bajo poder otomano en 1396. Tras la independencia de Bulgaria, los nuevos monarcas recuperaron el título de Zar en 1908, que usaron hasta la caída de la monarquía en 1946.


En Serbia


El título de Zar fue usado en Serbia, pero sólo dos gobernantes se lo arrogaron —Esteban Dushan y Esteban Uroš V— ambos en el siglo XIV. Los demás monarcas medievales del territorio usaron enl título de rey (краљ, kralj).

Tras la liberación del dominio Otomano, Serbia volvió a ser un reino, bajo la fórmula: Po milosti Božjoj i volji narodnoj kralj Srbije («Por la gracia de Dios y la voluntad de la nación, Rey de Serbia»).


Cuando tras la Primera Guerra Mundial la dinastía serbia amplió sus dominios a Croacia, Bosnia y Eslovenia (los eslavos del sur, o yugoeslavos) Se usó la siguiente forma:

  • Del 1 de diciembre de 1918 al 3 de octubre de 1929: Po milosti Božjoj i volji narodnoj kralj Srba0, Hrvata i Slovenaca («Por la gracia de Dios y la voluntad de la nación, Rey de los Serbios, Croatas y Eslovenos»).

  • Del 3 de octubre de 1929 al 19 de noviembre de 1945: Po milosti Božjoj i volji narodnoj kralj Jugoslavije («Por la gracia de Dios y la voluntad de la nación, Rey de Yugoslavia»).

Grandes Príncipes de Moscú: En el siglo XV los Príncipes de Moscú iniciaron la lucha contra el dominio arbitrario y las expoliaciones tributarias de los mongoles. Lograron extender su dominio sobre otros príncipes y ciudades de Rusia y finalmente el duque Iván III (1462-1505) dejó de pagar el tributo al kan y sacudió el yugo mongol. Iván IV adoptó el Título de Zar (César) ya que a raíz de la conquista de Constantinopla por los turcos el Trono Imperial Romano había quedado vacante. Moscú, la Tercera Roma, debía completar la misión de Roma y Bizancio, crear un nuevo imperio universal y dar la paz definitiva al mundo.