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martes, 22 de mayo de 2012

La dinastía Hachemí

Hachemí, hashimí o hachemita (en árabe, هاشمي) es el nombre de un linaje árabe que procede de los Banu Hashim o hijos de Hashim, uno de los clanes más importantes de la antigua tribu de Quraish, radicada en La Meca, y al que pertenecía Mahoma. También se refiere a una dinastía árabe cuya fuerza original provenía de la red de alianzas y lealtades tribales de sangre en la región Hiyaz de Arabia Saudita, a orillas del Mar Rojo.




El Escudo de Armas de Jordania fue diseñado en 1921 por requerimiento de S.A. Príncipe Abdullah bin al-Hussein, Emir de Transjordania.


La dinastía Hachemí actualmente continúa reinando en Jordania.


Hachemíes del Hiyaz


El nombre de Hachemíes se debe a Hashim ibn Abd al-Manaf (muerto h. el 510), bisabuelo de Mahoma. El clan de los Banu Hashim o hachemíes antiguos se caracterizó por su lucha en los primeros tiempos del Islam contra los omeyas, clan rival de la misma tribu de Quraish, por el control del joven Estado islámico. Tras la sustitución de los omeyas por los abasíes, éstos intentaron presentarse como representantes de los hachemíes, pues hacían remontar su linaje a un hachemí, Abbas ibn Abd al-Muttalib, tío de Mahoma.




Vista aérea de la Kaaba en La Meca (1910)


Desde el siglo X los hachemíes ostentaron el cargo de jerifes de La Meca, encargados de la protección de las ciudades santas de La Meca y Medina, en el Hiyaz (región de Arabia en la costa del Mar Rojo). En el siglo XVI acataron la autoridad del Imperio Otomano, aunque siguieron teniendo una amplia autonomía de acción en sus dominios. Durante un tiempo fueron los otomanos quienes designaban al jerife de La Meca dentro de una serie de candidatos, recayendo siempre la elección sobre un hachemí.


En 1908 fue elegido Sherif Hussein ibn Ali, quien intentó obtener de la Sublime Puerta el reconocimiento del carácter hereditario del título en sus descendientes. Sin embargo, el estallido de la Primera Guerra Mundial y el colapso del Imperio Otomano llevaron a que Hussein se proclamara rey del Hiyaz en 1916, tras el levantamiento conocido como Rebelión Árabe y con el apoyo del Foreign Office británico. Hussein reinaría hasta 1924, año en que el Hiyaz fue conquistado por los saudíes.




Husayn ibn Ali fue emir y jerife de La Meca entre 1908 y 1917 y después rey del efímero Estado del Hiyaz hasta 1924.


Hachemíes de Irak y Siria


El Reino Unido repartió parte de los antiguos dominios otomanos en Oriente Medio entre los hijos de Hussein: el hijo mayor, Feisal, fue proclamado rey de Irak en 1921; su segundo hijo, Abdullah fue proclamado emir de Transjordania mientras que el menor de sus tres hijos, Ali se quedaría en el Hiyaz para heredar el reino de su padre.


El reinado de Feisal en Siria fue efímero, pues esa zona estaba bajo control de Francia, que no estaba dispuesta a admitir el reinado de alguien colocado por los británicos en su zona. Como consecuencia los hachemíes y sus partidarios fueron expulsados de Siria.


En compensación, los británicos ofrecieron el trono de Irak a Feisal (conocido como Feisal I), pero ahora, debían colocar a Abdullah en algún lugar, por lo que terminaron creando el Reino Hachemí de Transjordania, un país surgido literalmente de la nada, con recursos hídricos bastante escasos, y en el que la gran mayoría del territorio era árido desierto.




Coronación del Emir Feisal como rey de Irak en 1921


Mejor suerte no correría el rey Feisal II, nieto del anterior Feisal e hijo de Ghazi , de Irak, pues a pesar de conseguir sofocar la revuelta nacionalista que tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial, en 1958 fue destronado por el coronel Qasim, un nacionalista revolucionario que fusiló a los miembros de la familia real.


Hachemíes de Jordania


El rey Abdullah de Jordania, conseguiría al fin la independencia de su país en 1949 uniendo la antigua provincia de Transjordania con los territorios que la ONU dejó fuera del estado de Israel. Transjordania había obtenido su independencia el 25 de mayo de 1946 como el Reino Hashemita de Transjordania y Abdullah fue coronado como el primer rey de aquel país. El 3 de abril de 1949 el nombre fue cambiado a Reino Hashemita de Jordania.




“Coronación” del Rey Abdullah en Amman (1946). Der a izq: Rey Abdullah, Emir Abdul Illah (Regente de Irak) y Emir Naif (hijo menor del rey Abdullah).


El último hijo del Jeque Hussein moriría a manos de un radical Palestino cuando se disponía a orar en una mezquita de Jerusalén, pero su estado sobreviviría, siendo curioso que esta monarquía creada de la nada, en un territorio desértico, sin ningún recurso petrolífero, que tras la Guerra de los Seis Días perdió prácticamente la totalidad de sus recursos hidrológicos, así como su principal fuente de ingresos (los peregrinos cristianos a ciudades como Belén y Nazareth), y que ha tenido el enorme problema de los refugiados Palestinos, sea el último Reino Hachemí que queda en pie, llegando hasta nuestros días, y siendo un ejemplo de estabilidad para toda la zona de Oriente Medio.




Bandera de Jordania sobre Amman


Monarcas de la dinastía Hachemí


Emirato de Transjordania


• Abdullah (1921-1946)


Reino Hachemí de Transjordania-Jordania


• Abdullah I (1946-1951, asesinado)
• Talal (1951-1952, abdicó)
• Hussein (1952-1999)
• Abdullah II (1999-Presente)




Emir Abdullah (con el Sheikh Mutgal el Fiez) observa la procesión de la boda de su hijo, Emir Talal, Príncipe heredero, con la Princesa Zein al-Sharaf bint Jamil (luego Rey Talal I, padre del rey Hussein), 1934


Nunca hubo una reina reinante de Jordania, ya que todos los monarcas jordanos han sido requeridos por ley que fueran del sexo masculino. El rey puede dar a su esposa el título de Reina consorte después de la ascensión al trono y haberse casado; de su voluntad depende que la esposa obtenga el título menor de Princesa consorte. Las Reinas consortes desde que el sultanato fue elevado al estatus de reino en 1949 han sido las siguientes.


• Musbah bint Nasser, Reina Musbah (1884-1961), consorte del Rey Abdullah I
• Zein al-Sharaf, Reina Zein (1916-1994), consorte del Rey Talal I
• Sharifa Dina bint 'Abdu'l-Hamid, Reina Dina (n. 1929), primera consorte del Rey Hussein I. Divorciada en 1957, se convirtió en Su Alteza Real Princesa Dina Abdul-Hamid de Jordania.
• Antoinette Avril Gardiner, 'Toni Gardiner' (n. 1941), segunda consorte del Rey Hussein I. En lugar de ser tratada como S.M. Reina Muna, recibió el título y el tratamiento de S.A.R. Princesa Muna al-Hussein y retuvo este título después de su divorcio en 1971.




El Rey Hussein y su esposa, la Princesa Muna, con sus hijos, el heredero Abdullah y el Príncipe Faisal (mayo de 1966).


• Alia Baha el-Din Toukan, Reina Alia (1948-1977), tercera consorte del Rey Hussein I. Murió como reina consorte, en un accidente aéreo en Amman, en 1977.
• Elizabeth Najeeb Halaby, Reina Noor (n. 1951), cuarta consorte del Rey Hussein I. Al convertirse en Reina viuda en 1999, no puede ser clasificada como Reina madre pues no es la madre biológica del nuevo rey (Abdullah II), por lo cual es conocida como S.M. Reina Noor de Jordania, para distinguirla de su sucesora, la esposa del Rey Abdullah, quien es tratada como S.M. La Reina de Jordania.
• Rania al Yassin, Reina Rania (n. 1970), consorte del Rey Abdullah II.




Celebración del 10º aniversario del reinado de Abdullah II en el Estadio Internacional de Amman (9 de junio de 2009).


Hachemíes de hoy se han extendido en muchos lugares donde los musulmanes han gobernado, como Irán, Pakistán, India, Líbano, Irak, Jordania, Egipto, Yemen, Yibuti, Sudán del Norte y Turquía. La mayoría de los Hachemíes en estos países llevan el título de Sayyid. Muchos miembros de la tribu Banu Hashim se han extendido por todo el mundo, pero no ha habido ningún intento de aglutinarlos bajo un solo registro. La familia real de Marruecos también reclama ascendencia del Imán Ali pero no utilizan el Hachemí como su nombre dinástico.

martes, 15 de mayo de 2012

La primera dama de Marruecos

En 2002, el rey de Marruecos, Mohammed VI contrajo matrimonio en privado con la joven Lalla (“Lady”, Señora) Salma Bennani. Con esta boda, la casa real marroquí rompió una tradición de doce siglos. El rey renunció a la poligamia y envió a los medios de comunicación imágenes e información de la joven. Nunca había existido el papel de reina en Marruecos, por lo que este paso fue considerado como uno más hacia la modernización a la que Mohammed VI quiere llevar al país.


La boda según la tradición marroquí se realiza en dos etapas. La primera es meramente de índole religiosa y en ella la novia no debe usar maquillaje; realiza una visita a los baños moros y se pinta las manos con motivos geométricos elaborados con alheña, posteriormente ingresa al salón en donde se celebrará la boda. En la ceremonia se leen unos cuantos suras del Corán y se oficializa el matrimonio con la firma de un acta notarial. La reunión es solo para las familias de los contrayentes y algunos amigos íntimos.


La segunda etapa del matrimonio se realiza en el Palacio Real de Marrakech y dura tres días aproximadamente. En esta ceremonia se siguen ritos de igual trascendencia que en la anterior. El primer día de los festejos la novia permanece cubierta con un velo de seda verde, ocultando hasta el rostro. Viste un caftán bordado del mismo color y un cinturón de oro y piedras preciosas. En un momento de la ceremonia es sentada en un trono y paseada siete veces por las salas del palacio. Ese mismo día contraen matrimonio decenas de parejas que han sido escogidas del pueblo y de los círculos de la Corte, lo que se lleva a cabo también en el interior del palacio. En el segundo día de la ceremonia matrimonial la novia ya puede salir sin velo y vestida de blanco. No será hasta el tercer día cuando los novios podrán mostrarse juntos en público y gozar de la fiesta.






El papel de la primera dama consorte junto al esposo jefe de Estado es obligatorio en los actos oficiales, aunque esto no sucede en los países islámicos. Salvo Jordania, ninguna de las monarquías islámicas tiene una figura de reina consorte, tan sólo la de madre de príncipes o favorita del rey, sin que sean conocidas en el ámbito oficial.


Marruecos no es una excepción dentro del mundo árabe y, durante los últimos doce siglos de sultanato y luego reino, nunca ha tenido reina. La misma madre de Mohammed VI y esposa del difunto Hasan II, Lalla Latifa, nunca ocupó un lugar relevante en la vida pública nacional. Fue enviada a palacio a la edad de 15 años por su propia familia - la familia bereber más influyente del país - y se convirtió en "madre de príncipes" al dar a luz al primero de sus hijos, Lalla Meryem, en 1962. Sólo existe una foto de ella, que fue robada durante una ceremonia y se publicó en la revista París Match.




El Rey y sus hermanos: Princesa Lalla Hasna, Princesa Lalla Asma, Princesa Lalla Meryem y Príncipe Moulay Rachid


Hasta el momento, todos los monarcas marroquíes han disfrutado de un harén formado por varias concubinas. Para convertirse en esposa de un príncipe musulmán, existen una serie de condiciones, como la virginidad e incluso no haber tenido pasado sentimental alguno. Una vez convertidas en esposas, su pueblo no tendrá nunca noticia alguna de ellas y permanecerán totalmente recluidas en espacios separados de la vida pública, a modo de encarcelamiento. Encarcelamiento, eso sí, rodeado de todo el lujo posible.


De hecho, el anterior rey marroquí, Hasan II, contaba con un total de hasta 80 concubinas en su harén, 40 de las cuales las había heredado del harén de su padre, Mohammed V. Según el estudio realizado por la escritora Malika Ufkir, estas concubinas recibían una exquisita formación sexual para satisfacer al monarca y, una vez "formadas", «las solían casar con el rey de cuatro en cuatro en ceremonias suntuosas en el palacio de Fez».


En 1999, sin embargo, Mohammed VI ya comunicó que había decidido acabar con el tradicional harén de "favoritas" o concubinas que se habían mantenido durante doce siglos sus predecesores. Poco después, en el año 2000 y con motivo de sus visitas oficiales a EE.UU. y España, el monarca viajó acompañado de una de sus hermanas, Lalla Meryem, quien desempeñó las labores de primera dama.




Los Clinton, Mohammed VI y su hermana Lalla Meryem durante una cena de Estado en la Casa Blanca (junio de 2000).


Las tres hermanas de Mohammed VI ocupan un lugar curioso en la corte marroquí. Sus bodas han sido derroches de dinero y fiestas en el país durante días y dos de ellas están divorciadas. Hasta el año 2000, no habían representado a la monarquía en actos oficiales, siendo desde entonces Lalla Meryem, que consiguió la aprobación real en 1997 para divorciarse de su marido, la que ejercía como primera dama.


No deja de ser paradójico que dos de las hermanas del monarca sean divorciadas dada la situación de una mujer divorciada en Marruecos. Según la ley islámica y la tradición en el país, antes de que se solicite el divorcio, el hombre ya puede repudiar a su esposa, al margen de lo que diga la justicia. Una mujer que solicita el divorcio tiene pocas alternativas prácticas. Debe ofrecer dinero a su marido para conseguir el divorcio (conocido este procedimiento como khol'a). El marido debe aceptar el divorcio al recibir la cantidad de dinero que él mismo ha especificado que quiere recibir, sin ningún límite.





Al momento de la boda, la joven Salma no respondía al perfil exigido por una sociedad anclada en las tradiciones en lo que a la situación de las mujeres se refiere. Tiene 14 años menos que el monarc; es hija de un profesor universitario de Fez; ha estudiado ingeniería informática en la escuela Ensias de Rabat y ha trabajado para el consorcio empresarial Omnium Nord Africain (ONA), la compañía privada de holding más grande de Marruecos, controlada por la familia real. Con este currículum era difícil creer que tendría el papel sumiso que sus encarceladas predecesoras desempeñaron como madres de príncipes. Sin embargo, el propio Mohammed VI fue muy explícito en unas declaraciones a un diario francés acerca del papel de su esposa: "En el Islam no hay reina y eso no cambiará en Marruecos". Algo difícil de entender cuando, desde que llegó al trono parecía haber defendido la modernización del país y la causa de la mujer en el islam.




La pareja real marroquí


Desde su llegada al trono, el rey concedió amnistías y reducciones de condena e indemnizó a víctimas de la represión. Prefirió seguir viviendo en su casa de soltero antes que en las residencias palaciegas como habían hecho sus antecesores. Recortó significativamente los gastos de la casa real, rechazó el harén y no aceptó que los notables del majzén –cortesanos civiles y militares- le ofrecieran sus hijas como concubinas. Disolvió el harén de su padre y devolvió a las mujeres que lo integraban a sus familias ofreciéndoles un sueldo vitalicio.


El objetivo del joven rey por mejorar el papel de la mujer en la sociedad marroquí fue observado y no hubo viaje en el que no se hiciera acompañar por su hermana mayor, Lalla Meryem. Al casarse con Mohammed VI, Lalla Salma pasó a ocupar el papel asumido por la hermana del rey. Recibió el título de Princesa con derecho al tratamiento de Alteza Real, siendo la primera consorte de un soberano marroquí a la que se otorgó un título de tal índole. No iba a romper tanto la tradición, de todas maneras, como para otorgar a la esposa del rey el título de "Reina", que es de igual rango, sino que recibió el de "Princesa Real", de rango inferior. A partir de entonces Salma iba a seguir el ejemplo de Rania de Jordania.





El Rey, la Princesa Real y el Príncipe Heredero


La reina consorte jordana, kuwaití licenciada en Administración de Empresas por la Universidad Americana del El Cairo, trabajó en el sector de la banca y de la alta tecnología hasta el momento de contraer matrimonio en 1993 con el príncipe Abdalá ben Hussein, entonces heredero del trono. Con ideas propias, ocupa las portadas de las revistas especializadas, considerada como una de las mujeres más bellas y elegantes del mundo, pero también respetada por sus ideas y constantes participaciones en actos públicos, donde suele descubrir todo aquello que debió ser dicho hace tiempo. Desde su posición, la reina jordana ha sacado en los foros internacionales algunos temas tabúes en su país, tales como la explotación infantil o la situación de la mujer. Entre otras iniciativas, Rania fundó en 1995 la Fundación Río de Jordania para ayudar a los más desfavorecidos de su país y la Sociedad Jordana de Donación de Órganos.





Encuentros de dos reinas consortes de Oriente




La Princesa Salma ha mantenido un bajo perfil como primera dama, aunque un rol mucho más público que sus antecesoras. Recibe a personalidades internacionales fuera de las dependencias de palacio vestida como una mujer occidental, es activa y participa sobre el terreno donde se la necesita. Preside la asociación "Lalla Salma de lutte contre le cancer" y es embajadora de buena voluntad de la OMS, involucrándose en trabajo de prevención contra el SIDA en África. Apoya el Festival de Música Sacra de Fez, ha representado al rey y a Marruecos en encuentros internacionales en Thailandia, Japón y Francia, así como en acontecimientos reales de la talla de la boda del Príncipe William de Gales en 2011.




Versailles, 2003. Junto a la Princesa Mathilde de Bélgica, Duquesa de Brabante, asiste a la 11ª Nuit Internationale de l’Enfance. Más lejos se aprecian Mme. Bernadette Chirac y Farah Diba Pahlavi.



Bangkok, 2006. Cumplimentando al Rey Bhumibol de Thailandia durante las celebraciones por su 60º Aniversario en el trono.



Fez, 2010. En la apertura del Festival de Música Sacra, la Princesa aparece acompañada por Bernadette Chirac y la Princesa Norodom Bhopa Devi de Camboya, hermana del rey de de Camboya.