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martes, 26 de abril de 2011

Una vecina balcánica: Rumania

La formación de Rumania

Los Cárpatos orientales y los Alpes transilvanos forman una cordillera unida en forma de media luna en cuarto creciente. Es el centro de Rumania. Al este y al sur de las montañas se extienden dos fértiles planicies que toman los nombres de Moldavia y Valaquia, respectivamente. Están unidas sin más interrupciones que los ríos que las riegan. El Danubio es el límite meridional de Valaquia. Al oeste de esos Cárpatos está Transilvania.

Los Cárpatos

Por ese gran desfiladero fértil pasaron toda clase de tribus invasoras hasta que se asentaron los dacios. Éstos contemplaban más hacia el sur, tras el Danubio y antes de los Balcanes, donde había más tierra fecundable y habitada. Pero pertenecía al poderoso Imperio romano. No se amedrentaron e incursionaron allí cada vez más. Hasta que en el 106 d.C. las legiones romanas mejor adiestradas ocuparon toda la Dacia, que fue incorporada al Imperio como una provincia suya.

El avance de los germanos desde finales del siglo III hizo que el emperador Aureliano decidiese abandonar la región a godos y carpos. Los godos vivieron con la población autóctona hasta el siglo IV, hasta que los hunos -otro pueblo nómada- se establecieron temporalmente en esta región. Desde el siglo VI la población autóctona tuvo que enfrentarse a las oleadas de pueblos migratorios eslavos. Los gépidos y ávaros gobernaron Transilvania hasta el siglo VIII y después los búlgaros incluyeron parte de la Rumania actual en su imperio hasta 1018.

Los húngaros conquistaron Transilvania entre los siglos XI y XIII y fue incluida en su Reino hasta el siglo XVI. Después de la derrota húngara frente a los turcos otomanos en la batalla de Mohács (1526), se formó el principado autónomo de Transilvania, vasallo del Imperio otomano hasta el 1711. Los pechenegos y los cumanos son también mencionados en territorio rumano, hasta la fundación de los principados de Valaquia por Basarab I, a principios del siglo XIV, y Moldavia por Dragoş, quien era originario de Maramureş (Transilvania), a mitad del siglo XIV. La Moldavia histórica comprendía el territorio de la actual región de Rumania, junto con Basarabia y el norte de Bucovina. Se crearon varias teorías para explicar el origen de los rumanos. Los análisis lingüísticos y geohistóricos tienden a indicar que se formaron como un grupo étnico grande, tanto al norte, como al sur del Danubio.

Miguel I el Valiente (1558-1601), Voivoda de Valaquia, Príncipe de Transilvania y Príncipe de Moldavia. Fresco en la catedral de Alba Iulia, Transilvania.



Transilvania, Valaquia, Moldavia

Transilvania fue una de las provincias de la Dacia conquistadas por los romanos, además de ser la sede de la capital de los dacios, Sarmizegetusa. En la Edad Media, los rumanos no consiguieron unirse bajo un mismo líder, y la región fue conquistada por los húngaros entre los siglos XI y XIII, comenzando con la victoria de Esteban I de Hungría frente a Gyula, dueño del norte de Transilvania. Su historia presenta varias diferencias frente a Valaquia y Moldavia, quedando bajo la influencia, primero del Imperio otomano, y después de Austria, hasta la unificación rumana de 1918.

El único monarca que consiguió la unión de Transilvania, Valaquia y Moldavia en su historia fue Mihai Viteazul, en el año 1600, mediante victorias militares y pactos diplomáticos. Sin embargo, la unión solo duró un año, al ser Mihai traicionado y asesinado en 1601. De todas maneras, la frontera entre Valaquia y Transilvania o entre Moldavia y Transilvania no fue exacta a través de los siglos: por ejemplo, partes de la región de Braşov (hoy en la región rumana de Transilvania) fueron parte de Valaquia en varios períodos. Uno de los elementos del mantenimiento de la conciencia de unidad de los rumanos en Transilvania fue el cristianismo ortodoxo. Era necesario ser católico o protestante para avanzar socialmente. En general, las numerosas medidas de discriminación en contra de los rumanos en Transilvania, tuvieron como resultado el fortalecimiento de su conciencia étnica. En el siglo XVIII, los intelectuales rumanos de Transilvania resaltaron el origen romano de los rumanos, al igual que algunos intelectuales de Valaquia y Moldavia.
Bandera de Valaquia (1593-1611)

Todavía hacia el final del siglo XIX (1892), la petición de derechos para los rumanos de Transilvania (derechos de los cuales sí gozaban los húngaros y alemanes), bajo la forma de un memorándum compuesto por los intelectuales rumanos de Transilvania (y apoyado por los intelectuales del Reino de Rumania y por el rey Carol I), fue castigado con el encarcelamiento de sus autores.

Valaquia y Moldavia tuvieron que enfrentarse al Imperio otomano (y a otros enemigos) a través de los siglos, en repetidas ocasiones teniendo que pagar tributos para mantener su independencia. A pesar de las continuas guerras, también se alcanzaron logros culturales, como durante el reinado de Mircea cel Bătrân, Matei Basarab, Constantin Brâncoveanu o Dimitrie Cantemir. Destacados luchadores antiotomanos fueron Mircea I de Valaquia, Vlad Ţepeş (Draculea), Esteban III de Moldavia, Mihai Viteazul el Valiente y Iancu de Hunedoara (Juan Hunyadi), gobernador de Transilvania y padre del rey de Hungría Matías Corvino, que es evocado en el himno de Rumanía por ser hijo de un boyardo de Valaquia. Cuando los dos principados llegaron a ser gradualmente vasallos del Imperio otomano, mantuvieron su autonomía interna y el derecho a una política exterior propia, al estar el Imperio solo interesado en los importantes tributos financieros y en los reclutas que podía obtener de ahí.


Alexandru Ioan Cuza, Principatele Dunărene Domnitor (Príncipe de los Principados Danubianos o Principados Unidos de Valaquia y Moldavia)


El renacimiento nacional

En el siglo XVIII los dos principados perdieron su derecho a una política exterior propia, hasta la definitiva independencia del país en 1878. Los rumanos (incluidos los de Transilvania) también participaron en la Revolución de 1848, animados por los ideales del nacionalismo romántico. Alexandru Ioan Cuza (1859-1866) fue el primer gobernante de los "Principados Unidos de Valaquia y Moldavia", iniciador de reformas con modelo francés. Cuza recibió el mandato en Bucarest y se título Alejandro Juan I, príncipe de Rumania. Por primera vez se oficializaba la nación con ese nombre.

Sin embargo, la política progresista de Alejandro Juan I no gustó a los sectores más reaccionarios, los boyardos. Fue obligado a abdicar y se optó por traer a un príncipe extranjero para regir los Principados Unidos. Hicieron la oferta a Felipe de Bélgica, conde de Flandes (hermano de Leopoldo II), pero éste rehusó, aduciendo que, siendo Bélgica una nación tan joven aún, él no podía renunciar a su nacionalidad, pues podría ser necesario en su patria (en efecto, habiendo muerto Leopoldo II sin descendencia masculina, será un hijo del conde de Flandes quien ocupe el trono de Bélgica: Alberto I).


Acta de Proclamación del Reino de Rumania (1881), firmado por el rey Carol y la reina Elisaveta

Finalmente aceptó la corona rumana el príncipe Carlos de Hohenzollern-Sigmaringen, Carol I (1866-1914), quien llegó a ser el primer rey de Rumania en 1881, cuando los poderes europeos reconocieron la independencia de Rumania, a través del Tratado de Berlín (después de la participación de los rumanos en la guerra ruso-turca). Carol hizo fabricar su corona con un acero extraído de un cañón turco capturado al enemigo. Este gesto tan literario era evidentemente influencia de su esposa, la princesa Isabel de Wied, conocida mundialmente en el terreno de las letras bajo el seudónimo de Carmen Sylva.

Fue el período de los comienzos de la industrialización del país, bajo los principios del capitalismo.

Primera mitad del siglo XX

Muerto Carol I en 1914, a los 75 años, le sucedió (como ya estaba previsto, al no tener hijos) su sobrino Fernando, casado en 1893 con la princesa María de Gran Bretaña, nieta de la reina Victoria.



Escudo de Armas del Reino de Rumania (1881-1922)


Rumania se declaró neutral al principio de la Primera Guerra Mundial, bajo el nuevo rey, pero aceptó entrar en la guerra formando parte de la Triple Entente en 1916, con la esperanza de reagrupar a todas las provincias con mayoría de población rumana. En 1775 la monarquía de Habsburgo había anexado la parte norte de Moldavia (Bucovina), y el Imperio otomano la parte sur (Bugeac). En 1812 el Imperio ruso anexó la parte este, Basarabia, parcialmente devuelta después de la Guerra de Crimea, con el Tratado de París. Hacia el final del siglo XIX, los Habsburgo incorporaron Transilvania a lo que más tarde se llamó el Imperio austríaco. Con el Tratado de Berlín de 1878, la independencia de Rumania fue reconocida por las potencias europeas. En cambio, por ceder a Rusia los tres distritos del sur de Basarabia que habían sido recuperados después de la Guerra de Crimea en 1852, el nuevo Reino de Rumania recibió Dobrogea. Hacia el fin de la primera guerra, el Imperio austrohúngaro y el Imperio ruso habían colapsado, dejando a Basarabia, Bucovina y Transilvania unirse libremente con Rumanía en 1918. ¡Por fin el reino de la Gran Rumania!

El éxito de la Triple Entente tuvo como consecuencia la creación de la "România Mare" ("Rumanía Grande"), si bien la frontera con Hungría quedó establecida más al este de lo convenido entre Rumania y la Triple Entente en 1916. Sin embargo, la "Rumanía Grande" sólo duró veinte años (1920-1940). Fernando I fue llamado "Întregitorul" ("El Integrador") y el período de entre guerras fue una época de florecimiento económico y cultural para Rumania, interrumpida por la Segunda Guerra Mundial y por la entrada en la órbita soviética.

Fernando de Rumania con los atributos de coronación (1914)


El 20 de julio de 1927 murió el rey Fernando y, como su hijo Carol había renunciado al trono instalándose en Francia, se nombró una regencia, pues el nuevo rey Miguel (hijo de Carol, nieto de Fernando) sólo tenía cinco años. El príncipe Nicolás, hijo menor del rey fallecido, presidió esa regencia que resultó inoperante y se aprovecharon de la situación todas aquellas pequeñas facciones que Fernando I quería minimizar o erradicar. Y aún surgieron otros nuevos movimientos de inspiración totalitaria, de la misma forma que empezaban a notarse en Alemania y que habían logrado el poder en Italia.

En 1930 el primer ministro Julius Maniu, jefe de los nacional-campesinos, en connivencia con el regente Nicolás, hicieron volver a Carol y el 8 de junio el Parlamento revocó la ley que le excluía del trono, votando por su proclamación como rey como si hubiese sucedido directamente a su padre. El joven rey Miguel quedó degradado, volviendo a ser “príncipe heredero” y recibiendo el título de Duque de Alba-Julia.

El Príncipe Heredero Carol (futuro Carol II) con su segunda esposa, la Princesa Helena de Grecia y Dinamarca (hija del rey Constantino I)


Durante el reinado de Carol II surgieron fuertes movimientos fascistas, como la "Guardia de Hierro", de Corneliu Codreanu, y la Liga Cristiana de A.C. Cuza. El 18 de enero de 1938 disolvió el Parlamento y el 10 de febrero suspendió la Constitución y todos los partidos políticos. El 24 del mismo mes organizó un plebiscito para aprobar legalmente esos actos y solo obtuvo 5.300 votos en contra, lo que demostró que se habían cambiado los métodos de contar los votos. En pocos años, el insensato de Carol II había destruido toda la obra positiva que su padre y su abuelo hicieron de Rumania.

En 1940 la Unión Soviética obligó a Rumania a cederle Besarabia y el norte de Bucovina, mientras que la Alemania nazi concedió el norte de Transilvania a Hungría y el sur de Dobrogea a Bulgaria. Los eventos de 1940 fueron contestados entonces por la entera sociedad rumana, con la excepción del pequeño grupo comunista establecido en el país, quien apoyaba la política exterior de la Unión Soviética. El 5 de septiembre de 1940 el mariscal Ion Antonescu dio un golpe de Estado y con ello se adjudicó la jefatura de gobierno. Al día siguiente Carol II -acompañado de su segunda esposa, Magda Lupescu- partió al exilio, no sin antes abdicar en su hijo Miguel, ya de 19 años.

Mihai I (Maiestatea Sa Mihai I Regele Românilor, literalmente, Su Majestad Miguel I, Rey de los Rumanos) en 1947


Durante la Segunda Guerra Mundial el país se alió con el Eje (Alemania fue el único país de entonces que garantizó a Rumania la recuperación de sus territorios perdidos), tomando medidas antisemitas. Al principio se obtuvieron triunfos militares, en el Frente Oriental, en colaboración con los alemanes. Pero a partir del 1943, la situación empeoró, haciendo que las tropas soviéticas entraran en Rumania en 1944. Antonescu le presentó un plan de defensa al rey Miguel I, pero la respuesta de este fue encarcelarle y dejarle ser juzgado por un tribunal soviético (que en 1946 condenó a Antonescu a la muerte). Tras su golpe de estado, Miguel I siguió ocupando el trono rumano por un espacio breve. Sería el único rey de Europa con un gobierno comunista (con excepción de Simeón II de Bulgaria, que sólo tenía seis años).

Sin embargo, Rumania entraría después dentro del espacio de influencia de la Unión Soviética, y por tanto Miguel I fue obligado a abdicar el trono en 1947 y a abandonar el país. El 30 de diciembre, la Asamblea Nacional proclamó la República Popular. Después de la guerra, Rumania recuperó solamente el norte de Transilvania.








domingo, 28 de noviembre de 2010

Noticias del Imperio

El Imperio alemán (en alemán: Deutsches Reich, llamado por algunos historiadores alemanes Kaiserlich Deutsches Reich o simplemente Kaiserreich) se refiere a Alemania desde su unificación y la proclamación de Guillermo I como emperador en 1871 hasta cuando se convirtió en una república después de la derrota en la Primera Guerra Mundial y la abdicación de Guillermo II en 1918.

El término de Deutsches Reich se mantuvo como nombre oficial de Alemania durante la República de Weimar y la mayor parte del período nazi hasta 1943, cuando fue cambiado a Großdeutsches Reich («Gran Imperio Alemán»).
El escudo de armas imperial


Durante sus 47 años de existencia, el Imperio alemán surgió como una de las economías industriales más poderosas de la Tierra y una gran potencia, hasta que se derrumbó después de su derrota militar en la Primera Guerra Mundial y la Revolución de Noviembre. Los estados fronterizos más importantes fueron el Imperio ruso en el este, Francia en el oeste y el Imperio austrohúngaro en el sur.


Antecedentes

La historia alemana del siglo XIX se ha caracterizado hasta la formación del Estado-nación de múltiples cambios políticos y territoriales que se produjeron tras el colapso del Sacro Imperio Romano Germánico de 1806 en una nueva fase. El Imperio Antiguo, mantenido por los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico antiguamente y en estructuras supranacionales, se caracteriza cada vez más por los intereses conflictivos de sus dos grandes potencias: Alemania, Austria y el ascenso de Prusia. Atravesando las guerras napoleónicas, la fundación se inició por parte de Francia, en la Confederación del Rin.


Insignia de guerra usada por la Reichsflotte (Flota Imperial) de 1848 a 1852


Tras un tiempo de intensificación, causado por el ejemplo de la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas en la mayoría de Europa, en el país de habla alemana se movilizó la idea de nación como base de construcción. Como se trataba de una sola solución de Gran Reich Alemán, entre ellos Austria, a la que llamaban «la solución de un pequeño reino alemán sin Austria».

Luego del Congreso de Viena, Alemania estuvo marcada por una política de restauración. Como parte de la llamada Santa Alianza, se hizo un primer acuerdo de alianza entre Austria, Prusia y Rusia. La restauración debió restablecer las relaciones de poder entre estados nacionales y del Antiguo Régimen en Europa, ya que habían existido antes de la Revolución Francesa en 1789.

Esta política de oponerse a la nación y los movimientos democrático-burgueses llevó a numerosas encuestas en muchas partes de Europa Central, que finalmente incluyeron la Revolución de Marzo de 1848 en los estados alemanes. Los miembros de la revolución por la recién formada Alemania crearon el primer parlamento democráticamente, la Asamblea Nacional de Fráncfort. Al rey prusiano Federico Guillermo IV se le entregó la corona imperial alemana. Debido a esto, sin embargo, apelando a su "derecho divino" se negó al intento fallido, la mayoría de los estados alemanes decidieron unirse en una base constitucional.

Otto von Bismarck, Ministerpräsident del Reino de Prusia (1862-1873), 1r Canciller del Imperio Alemán (1871-1890)


En 1864, el gobierno federal había llegado una alianza unificada de gran importancia con Austria, como en la cuestión de Schleswig-Holstein de la guerra alemana-danesa, en la que Prusia y Austria a causa de una aplicación federal estaban una al lado de otra. Sin embargo, este consenso entre las dos potencias duró poco. En la disputa sobre el Schleswig-Holstein en 1866 fueron los alemanes los que iniciaron la Guerra Austro-Prusiana en la que los austríacos lucharon contra los ejércitos de Prusia y algunos estados del norte de Alemania, junto a Italia, y los estados del sur, incluyendo Baden, Baviera, Hesse y Württemberg. Después de la derrota de Austria, al final de la Confederación Germánica, la Confederación Alemana del Norte fue establecida bajo el liderazgo de Prusia.

Accionada por una disputa entre Prusia y Francia en la Sucesión Española en 1870 comenzó la Guerra Franco-Prusiana. La declaración de guerra llegó desde el lado francés. Los estados del sur de Alemania se anexionaron a Prusia. Bismarck utilizó este acto para conducir la coronación del rey de Prusia como emperador de Alemania por delante y por lo tanto la integración de los estados del sur como parte de una pequeña solución alemana en el reino unido. Las tres guerras que duraron desde 1864 hasta 1871, también se conocieron como las guerras de la unificación alemana.


Armas de los Kaisers alemanes (1871-1889)


La fundación del imperio

Bismarck se preparó un amplio esquema, la Constitución alemana del norte de 1866, se convirtió en la Constitución alemana de 1871, con algunos ajustes. Alemania adquirió algunos rasgos democráticos. En el nuevo imperio había un parlamento con dos cámaras. La cámara baja, o el Reichstag, fue elegido por sufragio universal masculino.

La legislación también requería la aprobación del Bundesrat, el consejo federal de diputados de los estados del Reich. El poder ejecutivo residía en el emperador, o Káiser (proveniente del emperador romano César). Al emperador se le dieron amplios poderes por la Constitución. El canciller era el comandante en jefe supremo de las fuerzas armadas, y el árbitro final de todas las relaciones internacionales. Oficialmente, el canciller era un gabinete de un solo hombre y fue responsable de la conducta de todos los asuntos del estado, prácticamente (como burocracia de altos funcionarios a cargo de los campos como las finanzas, la guerra, las relaciones internacionales, etc) se parecía al Presidente del Consejo de Ministros. El Reichstag tenía el poder de aprobar, modificar o rechazar proyectos de ley y de iniciar una legislación.

Proclamación del Imperio Alemán en el Palacio de Versalles: 18 de enero de 1871


Aunque de iure todos los estados tenían el mismo poder ejecutivo, prácticamente, el imperio estaba dominado por el estado más grande y poderoso, Prusia. Se extendía por el norte y poseía dos terceras partes del Reich, y contenía tres quintas partes de su población. La corona imperial era hereditaria de la Dinastía de los Hohenzollern, la casa reinante de Prusia. Con la excepción de años como 1872-1873 y 1892-1894, el canciller fue siempre al mismo tiempo el primer ministro de Prusia. Con 17 votos de los 58 en el Bundesrat, Berlín sólo necesitaba unos cuantos votos de los estados pequeños para ejercer un control efectivo.

Antes de la unificación, el territorio alemán se componía de 26 estados constituyentes. Estos estados consistieron en reinos, grandes ducados, ducados, principados, y ciudades hanseáticas libres en un territorio imperial. El Reino de Prusia era el mayor de los estados, que cubría alrededor del 60% del territorio del Imperio alemán.

· Reinos
Prusia, Baviera, Sajonia, Würtemberg
·
Grandes Ducados
Baden, Hesse, Mecklemburgo-Schwerin, Mecklemburgo-Strelitz, Oldenburgo, Sajonia-Weimar
·
Ducados
Anhalt, Brunswick, Sajonia-Altenburgo, Sajonia-Coburgo-Gotha, Sajonia-Meiningen
·
Principados
Lippe, Reuss (Línea menor), Reuss (Línea mayor), Schaumburg-Lippe, Schwarzburg-Rudolstadt, Schwarzburg-Sondershausen, Waldeck-Pyrmont
·
Ciudades Hanseáticas Libres
Bremen, Hamburgo, Lübeck

Territorios del Imperio Alemán


Los otros estados conservaron sus propios gobiernos, pero se limitaron sólo a los aspectos de la soberanía. Por ejemplo, los sellos postales emitidos por el imperio en su conjunto, al igual que la moneda eran a través de una marca. Las piezas superiores valoradas, fueron emitidas por los estados, pero estas eran prácticamente las monedas conmemorativas y tenían una circulación limitada.

Mientras que los estados tenían sus propias condecoraciones, y algunos tenían sus propios ejércitos, las fuerzas militares de los más pequeños fueron puestos bajo control prusiano. Aquellos de los estados más grandes, como los reinos de Baviera y Sajonia, se coordinaron a lo largo de principales de Prusia y en tiempo de guerra eran controlados por el gobierno federal.

La evolución del Imperio alemán es algo en consonancia con los desarrollos paralelos en el reino de Italia que se convirtió en una nación unida, diez años antes que el Imperio alemán. Algunos elementos clave de la estructura política autoritaria del imperio alemán también fueron la base para la modernización conservadora en el Japón imperial de Meiji y la conservación de una estructura política autoritaria bajo los zares del Imperio ruso.

El canciller Bismarck en sus años finales

Bajo el liderazgo de Prusia y de Bismarck, Alemania se había convertido en una nación y una potencia mundial. En 1871, 39 estados independientes se unieron. Los reyes de Sajonia y Baviera, los príncipes, duques y electores de Brunswick, Baden, Hannover, Mecklemburgo, Wurttemberg, Oldenburgo, juraron lealtad al rey de Prusia, el Káiser. Con la unidad se produjo un aumento extraordinario de la energía y la expansión.

Las políticas internas de Bismarck jugaron un gran papel en la creación de una cultura política autoritaria en el imperio. Menos preocupada por la política del poder después de la unificación continental en 1871, el gobierno semi-parlamentario de Alemania llevó a cabo una revolución relativamente suave, económica y política desde arriba que los empujó a lo largo del camino a convertirse en la principal potencia industrial de la época.

El 9 de marzo de 1888 Guillermo I murió poco antes de su cumpleaños número 91, dejando a su hijo Federico III como nuevo emperador. Federico era un liberal y un admirador de la constitución británica, mientras sus lazos con Gran Bretaña fueron reforzados, también lo fue aún más por su matrimonio con la Princesa Real de Inglaterra, la hija mayor de la reina Victoria. Con su ascenso al trono, muchos esperaban que el reinado de Federico diera lugar a una liberalización del Reich y un aumento de la influencia del parlamento sobre el proceso político.


Federico Guillermo de Prusia (futuro Federico III) con su hijo Guillermo (futuro Guillermo II) en Balmoral Castle, 1863.


Sin embargo, en el momento de su ascensión al trono, Federico había desarrollado cáncer de laringe incurable y murió el día 99 de su gobierno, el 15 de junio de 1888. La muerte de Federico III llevó a la ascensión de su hijo Guillermo II como emperador. Debido a la rápida sucesión de estos tres monarcas, el año 1888 se conoce como el Año de los Tres Káisers (en alemán: Dreikaiserjahr).

Con la salida de Bismarck como canciller en 1890, Guillermo II se convirtió en el líder dominante de Alemania. A diferencia de su abuelo, quien se había mostrado satisfecho con la cesión de los asuntos de gobierno a su canciller, Guillermo II quería estar activo en los asuntos de Alemania y quería ser un líder de conocimiento, no una figura ornamental. En las apariciones oficiales y fotografías, Guillermo II intentó con cierto éxito ocultar su brazo izquierdo problemático que se había debido así debido un problema en su parto. Guillermo II se convirtió en el plano internacional, reconocido por su agresiva política exterior y errores estratégicos, que empujó al Imperio alemán al aislamiento político y más tarde a la Primera Guerra Mundial.


El emperador sostiene su mano izquierda enferma con su mano derecha.


La Constitución garantizaba al emperador una gran libertad de acción. Las decisiones del monarca jugaron con los diversos órganos asesores, como las funciones civiles imperiales, militares y navales importantes del gabinete. Se añadieron a la corte y al confidente íntimo del emperador. Ya con Guillermo I, el monarca tuvo una influencia considerable sobre la política, por lo general sin interferir sobre las decisiones importantes. Bajo el emperador Guillermo II y su reivindicación de una norma personal, el puesto del emperador se convirtió en uno de los centros de poder clave del imperio.

Apenas es diferente el rango de emperador que el del Presidente de la Confederación en un reino monárquico. Incluso fuera de Prusia no sólo las celebraciones eran de distintas dinastías, sino que también celebraban el cumpleaños del Emperador, que se estaba convirtiendo en un símbolo. No se discute que la influencia imperial se limitó a 1897, sin embargo, mientras que la importancia del emperador aumentó de manera significativa, para 1908 otra vez perdió importancia. Ciertos hechos de dominio público provocaron que el prestigio del emperador se redujese -pero no la institución de la monarquía-, en la opinión pública.



Firma del emperador Guillermo II


Durante la Primera Guerra, al Káiser se le atribuyeron poderes similares a los de una dictadura de dos hombres en 1916 dirigida por el líder alemán de Alto Mando, el futuro presidente de Alemania y mariscal de campo Paul von Hindenburg, y el Generalquartiermeister, Erich Ludendorff. El mismo Hindenburg había asumido el papel de comandante en jefe nombrado por el Káiser y Ludendorff fue de hecho el verdadero jefe general del personal. El propio Káiser ya no era visto como una figura de héroe para los alemanes, mientras que Hindenburg y Ludendorff fueron vistos como verdaderos líderes heroicos de la nación. El Káiser siguió siendo una figura emblemática los dos años restantes de la guerra hasta su abdicación en 1918.


El final del imperio

Tras el asesinato en 1914 del archiduque Francisco Fernando de Habsburgo, el Káiser Guillermo II ofreció al emperador austrohúngaro, Francisco José I, apoyo completo para los planes de Austria-Hungría de invadir el Reino de Serbia, a la que la primera culpó del asesinato. Este apoyo incondicional de Austria-Hungría fue llamada "cheque en blanco" por los historiadores, lo que dio un permiso de agresión austrohúngara, independientemente de las consecuencias diplomáticas.



Insignia de guerra de Alemania (1903-1918)


Pero cuatro años más tarde, en noviembre de 1918, ante la revolución interna, una guerra estancada, Austria-Hungría cayendo a pedazos desde múltiples tensiones étnicas, y la presión del alto mando alemán, Guillermo II abdicó, junto con el jefe del alto mando alemán. Quedaba una situación desastrosa que contribuyó a que el nuevo gobierno liderado por los socialdemócratas alemanes pidiera y recibiera un armisticio y marcara el final de la Primera Guerra Mundial y el Imperio alemán. Éste fue seguido por la democracia y por la inestabilizada República de Weimar.

martes, 23 de noviembre de 2010

El águila prusiana

El Ducado de Prusia o Prusia Ducal (alemán: Herzogtum Preußen; latín: Ducatus Prussiae) fue un ducado de la parte oriental de Prusia desde 1525 a 1701, que se constituyó en el primer ducado protestante (luterano) con una población dominante de habla alemana, así como minorías de polacos y lituanos.

En 1525, durante la Reforma Protestante, el Gran Maestre de los Caballeros Teutónicos, Albrecht de Brandeburgo-Ansbach, miembro de una rama menor de la Casa de Hohenzollern, secularizó el territorio prusiano de la orden, convirtiéndose en Albrecht, duque de Prusia. Su ducado, que tenía su capital en Königsberg, fue establecido como feudo de la corona de Polonia (Segismundo I el Viejo de Polonia era su tío).

Armas de Prusia Ducal


Fue heredado por los Hohenzollern, príncipe-electores de Brandeburgo en 1618; esta unión personal ee referida como Brandeburgo-Prusia. Federico Guillermo, el "Gran Elector" de Brandeburgo, logró la plena soberanía sobre el territorio en Tratado de Wehlau de 1657, que se confirmó en el Tratado de Oliva tres años después. El Ducado de Prusia fue elevado a Reino en 1701.

Historia

En un acuerdo negociado por parte de Lutero, la Prusia Ducal se convirtió en el primer estado protestante, anticipándose a las dispensas de la Paz de Augsburgo de 1555. La "S" en el escudo de armas del ducado representaba al soberano de Alberto, Segismundo Jagellon. Carlos V y el Papa Clemente VII se opusieron al Homenaje Prusiano.

Alberto, Duque de Prusia (y sus hermanos), reciben Prusia del Este como feudo de manos del rey Segismundo I de Polonia en 1525


El 01 de marzo 1526 el 1r Duque de Prusia se casó con la princesa Dorotea, hija del rey Federico I de Dinamarca, estableciendo así los lazos políticos entre el luteranismo y Escandinavia. A pesar de su credo protestante, Alberto fue impulsado por su hermano mayor Jorge, Margrave de Brandeburgo-Ansbach, quien ya había establecido la religión protestante en sus territorios de Franconia y la Alta Silesia. Administrativamente, hubo pocos cambios en la transición de los Caballeros Teutónicos al gobierno ducal. A pesar de que era formalmente un vasallo de la corona de Polonia, Alberto mantuvo el autogobierno para Prusia, su propio ejército, la acuñación de su moneda, una asamblea provincial (la Dieta prusiana o Landtag) y una autonomía sustancial en los asuntos exteriores.

Cuando Alberto murió en 1568, su hijo adolescente (edad exacta se desconoce) Alberto Federico heredó el ducado. Joaquín II, Elector de Brandeburgo, aseguró el co-vasallaje (Mitbelehnung) del ducado en el mismo año. La administración en el ducado se redujo así como Alberto Federico incrementó su debilidad mental, lo que llevó al Margrave Jorge Federico de Brandeburgo-Ansbach a convertirse en regente de Prusia en 1577.



Transición a Brandeburgo-Prusia en 1618

Como Alberto Federico no tuvo herederos varones sobrevivientes, el Tratado de Varsovia en 1611 permitió que su yerno (esposo de su hija Anna de Prusia), el Elector Juan Segismundo, de la rama de los Hohenzollern en Brandeburgo, se convirtiera en el sucesor legal del duque. En 1618 estalló la Guerra de los Treinta Años y Alberto Federico murió, por lo que el ducado pasó a Juan Segismundo, quien murió al año siguiente. El hijo de éste, Jorge Guillermo, fue investido con el ducado en 1623 por el rey de Polonia Segismundo III Vasa, con lo que fue confirmada la unión personal de Brandeburgo-Prusia.

Muchos prusianos se opusieron a ser gobernados por la Casa de Hohenzollern de Berlín e hicieron un llamamiento a Segismundo III para su compensación, o incluso la incorporación de la Prusia Ducal al reino de Polonia, aunque sin éxito. Brandeburgo, siendo un feudo del Sacro Imperio Romano, y Prusia Ducal, siendo un feudo polaco, hicieron jurídicamente imposible una unión real fronteriza. De hecho Brandeburgo y Prusia Ducal fueron cada vez más gobernados como uno y coloquialmente era denominado como Brandeburgo-Prusia.

La Duquesa Anna de Prusia y Jülich-Cleves-Berg (1576 – 1625), hija del Duque de Prusia y esposa de Juan Segismundo, Elector de Brandeburgo.


Federico Guillermo el Gran Elector, duque de Prusia y príncipe-elector de Brandeburgo, adquirió después Prusia Real para poder conectar territorialmente sus dos feudos. Sin embargo, durante la Segunda Guerra del Norte, Carlos X Gustavo de Suecia invadió Prusia Ducal y dictó el Tratado de Königsberg (enero 1656), lo que hizo del ducado un feudo sueco. En el posterior Tratado de Marienburg (junio 1656), el rey de Suecia se comprometió a ceder a Federico Guillermo el Principado-Obispado de Ermland y cuatro voivodados polacos, si éste apoyaba el esfuerzo de Carlos Gustavo. El acuerdo fue una mera especulación, ya que Federico Guillermo definitivamente tendría que proporcionar apoyo militar, mientras que el premio era sólo bajo la condición de una victoria. Cuando la marea de la guerra se volvió contra Carlos X Gustavo, éste concluyó el Tratado de Labiau (noviembre de 1656), haciendo de Federico Guillermo I, el único soberano en Prusia Ducal y Ermland.

El Rey Juan II Casimiro de Polonia, a cambio de que Federico Guillermo renunciara a la alianza prusiano-sueca, reconoció la plena soberanía del Gran Elector sobre el Ducado de Prusia. Después de casi 200 años de soberanía polaca sobre el Estado Monástico-Teutónico de Prusia y de su sucesor Prusia Ducal, se recuperó la plena soberanía. Por lo tanto, Ducado de Prusia se convirtió en la denominación más adecuada para el estado. Esa plena soberanía era un requisito previo necesario para que Prusia Ducal se convirtiera en el soberano Reino de Prusia, que no debe confundirse con la Prusia Real polaca.

Friedrich Wilhelm von Brandenburg, Duque de Brandeburgo-Prusia (1620-1688)


Federico Guillermo fue el verdadero artífice del poderío prusiano; ante la dispersión geográfica de sus dominios, él se centró en su electorado, donde afirmó su autoridad estableciendo un mecanismo institucional adecuado, con una serie de innovaciones en todo sentido. Su hijo, Federico III de Brandeburgo, siguió sus pasos pero intentando ampliar considerablemente los objetivos de los Hohenzollern, y logrando satisfacción con la transformación de sus territorios en reino independiente; el estallido de la Guerra de Sucesión española le dio la oportunidad de conseguir plena soberanía para sus dominios a cambio de ayuda militar al emperador.

Reino en 1701

Federico III, quien a pesar de no estar a la altura como príncipe de su antecesor, el Gran Elector, supo por lo menos conseguir del emperador la autorización necesaria para que el Ducado de Prusia, que ya estaba bajo la plena soberanía del electorado de Brandeburgo desde 1657, se convirtiera en Reino. Como rey de Prusia utiliza el nombre de Federico I, título que recibiría desde 1701, con lo que se incrementaba su significación sobre los demás príncipes del Imperio y se reafirmaba la superioridad del electorado de Brandeburgo-Reino de Prusia en la mitad norte del conglomerado imperial.
Friedrich I von Hohenzollern, 1r Rey de Prusia (Friedrich III, Margrave Elector de Brandeburgo)


Intentar acabar con la desunión y descentralización política de Alemania fue uno de los objetivos principales que se marcó Leopoldo I, en el transcurso de su largo reinado durante la segunda mitad de la centuria. Anteriormente ya se había producido un avance importante en esta dirección cuando, en plena guerra de los Treinta Años, la Monarquía austriaca pudo controlar más eficazmente el territorio checo imponiendo en Bohemia un régimen hereditario, católico y sometido a la Corte de Viena, plan que posteriormente se empezó a aplicar al Reino de Hungría.

Después de la anexión de Prusia Real al Reino de Prusia en 1772, la antigua Prusia Ducal incluyendo Warmia (alemán: Ermland) fue reorganizada en la Provincia de Prusia Oriental , mientras que la mayoría de la antigua Prusia Real se convirtió en la Provincia de Prusia Occidental. El Reino de Prusia, entonces consistente en Prusia Oriental y Occidental, al ser un estado soberano, y Brandeburgo, un feudo en el Santo Imperio Romano, se fusionaron legalmente sólo después de la disolución de este último en 1806 como resultado de las victorias de Napoleón Bonaparte sobre Austria.

El Rey Federico II (centro) en Sanssouci con Voltaire (izquierda) y los principales científicos de la Academia de Ciencias de Berlín, 1750.


A partir de ese año el título de Kurfürst (Príncipe elector) de Brandeburgo ya no tenía sentido y se suprimió. Antes de eso, el soberano Hohenzollern había ostentado muchos títulos, desde el de Jefe de la Iglesia Evangélica hasta el de Rey, Elector, Gran Duque y Duque de varias regiones y reinos bajo su gobierno. Después de 1806, era simplemente el de Rey de Prusia.

Después del Tratado de Tilsit en 1807, Prusia perdió casi la mitad de su territorio, incluidas las tierras ganadas en las Segunda y Tercera Particiones de Polonia (que ahora se resumía al Ducado de Varsovia) en las tierras al oeste del río Elba. Lo que quedó del Reino fue ocupado por las tropas francesas (pagando Prusia todos los gastos de su manutención) y el rey estuvo obligado a hacer una alianza con Francia y adherirse al Bloqueo Continental.

Corona de los reyes de Prusia (Colección del Castillo de Hohenzollern)


Tras la derrota de Napoleón en Rusia, Prusia se desvinculó de la alianza y participó del lado de la Sexta Coalición durante las "Guerras de Liberación" (Befreiungskriege) contra la ocupación francesa. Las tropas prusianas contribuyeron de forma crucial en la Batalla de Waterloo de 1815 a la victoria final sobre Napoleón.

La recompensa de Prusia vino con el Congreso de Viena, en el que Prusia recuperó la mayor parte de sus territorios perdidos e incluso ganó el 40% del Reino de Sajonia y la mayor parte de Renania. Debido a estas nuevas adquisiciones prusianas, el reino se reorganizó en diez provincias y su mayor parte pasó a integrar la Confederación Germánica, que sustituyó al extinto Sacro Imperio Romano Germánico.


La bandera de guerra prusiana (1816)

En 1867 ésta fue sustituida por la Confederación Alemana del Norte, bajo el dominio de Prusia, y con alianzas militares con los estados germanos del Sur (excepto Austria). La unificación de Alemania Kleindeutschland planeada por Bismarck estaba muy cerca de concretizarse. El acto final fue la Guerra Franco-prusiana (1870). Mediante la activación de las alianzas alemanas establecidas tras la Guerra, los Estados Germanos se unieron y derrotaron rápidamente a Francia. Esta victoria comandada por Prusia posibilitó la creación del Imperio alemán, y Guillermo fue proclamado Káiser el 18 de enero de 1871 (justo 170 años después de la coronación del primer rey prusiano, Federico I).




martes, 17 de noviembre de 2009

Casa de Hohenzollern

La Casa de Hohenzollern es una dinastía real de electores, reyes y emperadores de Prusia, Alemania y Rumania que se originó en los alrededores del pueblo de Hechingen, en Suabia, durante el siglo XI. El nombre de esta casa reinante proviene de la palabra “Zollern“, que era el castillo ancestral de la familia situado en Sigmaringen, al suroeste de Alemania.


La familia usa la divisa Nihil Sine Deo (Nada Sin Dios). El escudo de armas, primero adoptado en 1192, comenzó como un simple campo cuarteado de sable y plata. La cabeza y los hombros de un sabueso fueron agregados en 1317 por Frederick IV. Los cuarteles agregados más tarde fueron incorporados por otras ramas de la familia.


Los Hohenzollern tuvieron una gran influencia en Alemania desde sus orígenes. Fueron parte de los principados electores de Brandenburgo, pertenecientes al Sacro Imperio Romano Germánico desde el siglo XV. Para el siglo XVIII eran abundantes sus propiedades y palacios, muchos de ellos construidos cerca de Berlín. La consolidación de esta dinastía se debió, en mucho, a su alianza con la casa de Hohenstaufen.


Princesa Charlotte de Prusia, Duquesa de Saxe-Meiningen (1860-1919)


La Casa se divide en dos ramas, la de Suabia (Católica) y la de Franconia (Protestante). La rama de Suabia dominó el área de Hechingen hasta su extinción en 1869. La rama de Franconia fue comparativamente más exitosa: sus descendientes ascendieron al trono del Margraviato de Brandenburgo en 1415 y del Ducado de Prusia en 1525. La unión de estas dos ramas en 1618 permitieron la creación del Reino de Prusia en 1701, estado que llevó a la unificación de Alemania y la creación del Imperio Alemán en 1871.


Las dos ramas de Suabia cedieron sus territorios a Prusia en 1849, con lo que quedaron prácticamente extintas, desapareciendo los Hechingen veinte años después; sin embargo, los Sigmarigen lograron pervivir: Carlos I de Rumania inicia la rama eslava de esta dinastía hasta su caída en 1947 y el príncipe Leopoldo de Hohenzollern-Sigmaringen fue candidato al trono de España en 1870, dando lugar a un percance diplomático que dio lugar a la guerra franco-prusiana.

El rey Fernando y la reina María de Rumania, con el Príncipe Heredero Carol (1914)


La rama de Franconia se consolidó durante el siglo XVII: Federico III de Brandenburgo y I de Prusia, que se caracterizó por su incapacidad para gobernar, en cambio excedió el boato cortesano, convirtió al electorado de Brandenburgo en el reino de Prusia, de común acuerdo con Leopoldo I; su hijo Federico Guillermo I de Prusia, se ocupó del crecimiento económico y militar del reino, concentrando el poder en la aristocracia.


Federico II, el Grande, hijo del anterior, fue el gran reformador del estado prusiano durante el siglo XVIII, logrando anexarse grandes territorios, particularmente los de Silesia y Polonia. Prusia acrecentó su influencia en Alemania, rivalizando con Austria y representando una amenaza para los Habsburgo.

Federico El Grande de Prusia (1736)


Tras las guerras napoleónicas, los Hohenzollern vieron disminuido su poder. Los territorios prusianos disminuyeron a un tercio de su extensión. Federico Guillermo, nieto de Federico El Grande, impulsó serias reformas y lanzó de nueva cuenta a sus ejércitos contra Francia derrotando a Napoleón en 1815. Prusia se convirtió en una gran potencia.


Federico Guillermo IV hará de Prusia un estado industrial propio del siglo XIX, dando lugar a grandes cambios sociales y económicos. Enfrentó una revolución en 1848, misma que lo obligó a formar una Asamblea Nacional con miras a crear una Constitución. Federico Guillermo IV disolvió en cuanto pudo dicha asamblea convirtiéndose en un monarca absolutista. Víctima de demencia, murió sin descendencia en 1857.


Subió al poder su hermano Guillermo I, quien será el constructor de la unificación del Imperio alemán junto con Bismarck. Además de ser rey de Prusia, a partir de 1871 se convirtió en emperador de Alemania. Guillermo II, su hijo, fue el último emperador de Alemania. Sus acciones políticas hicieron que detonara la Primera Guerra Mundial.

Guillermo II de Alemania (1908)


El malestar social posterior condujo a la Revolución alemana de 1918, con la formación subsecuente de la República de Weimar que fuerza a los Hohenzollern a abdicar, poniendo así fin a la moderna monarquía germana y la hegemonía de la dinastía. El Tratado de Versalles en 1919 pone las condiciones finales para el desmantelamiento del Imperio alemán.


Cuadro esquemático

Condes de Zollern (antes 1061 hasta 1204)

1. Rama de Franconia y Rama de Brandenburgo-Prusia

  • Burgraves de Nuremberg (1192-1427)
    · Margraves de Brandenburgo-Kulmbach
    · Margraves de Brandenburgo-Asbach)

  • Margraves de Brandenburgo (1427-1701)
    o Duques de Brandenburgo-Jägerndorf (1523-1622)
    o Margraves de Brandenburgo-Küstrin (1535-1571)
    o Margraves de Brandenburgo-Schwedt (1688-1788)

  • Duques de Prusia (1525-1701)

  • Reyes en Prusia (1701-1772)

  • Reyes de Prusia (1772-1918)

  • Reyes y emperadores germanos (1871-1918)


Bandera del estado prusiano (1892-1918)

2. Rama de Suabia
  • Condes de Hohenzollern (1204-1575)
    o Condes de Hohenzollern-Hechingen (1567-1850)
    o Condes de Hohenzollern-Sigmaringen
    (1567-1850)
    o Condes de Hohenzollern-Haigerloch (1567-1767)

  • Condes, luego Príncipes de Hohenzollern-Hechingen (1576-1623-1869)

  • Condes, luego Príncipes de Hohenzollern-Sigmaringen (1576-1623-1849)
    o Reyes de Rumania (1866-1947)

lunes, 19 de octubre de 2009

La Nobleza en Alemania

La nobleza de Alemania era la clase aristocrática, que se dividía en varios subgrupos:

  • Uradel (Antigua Nobleza): La nobleza de la que se tiene registro de antes del año 1400, y originarios líderes durante el período de las grandes migraciones.
  • Briefadel (Nueva Nobleza): Nobleza por patente. El primer documento conocido de este caso data del 30 de Septiembre de 1360 para Wyker Frosch de Mainz.

  • Hochadel (Alta Nobleza): Nobleza que poseía un alto grado de soberanía.
  • Niederer Adel (Baja Nobleza): Nobleza que tenía un bajo nivel de soberanía.

Blasones de la dinastía Hohenzollern (1192)



Todos los hijos legítimos de un noble se convierten en nobles por sí mismos y la mayoría de los títulos pasan también a sus hijos con pocas excepciones. Los hijos de reyes o electores no se convierten, por supuesto, en soberanos, pero sí son príncipes o princesas, duques o duquesas, etc. La mayoría de las familias reales europeas actuales descienden de la nobleza alemana, por lo que sus miembros continúan jugando un importante rol en las naciones donde no fue abolida la nobleza.




Su Alteza Serenísima Príncipe Louis de Battenberg (1858-1917), convertido en Sir Louis Mountbatten en 1917, luego en El Muy Honorable Marqués de Milford-Haven (1917-1921)


Los apellidos precedían de von o zu, como por ejemplo Manfred von Richthofen o Richard von Weizsäcker. También se utilizaba von der y vom (ambos significan del) como también zur y zum (ambos significan del o en el) como por ejemplo Ludwig von der Pfordten, Hans Freiherr zu Rhein y Carl Neumann zum Neuenthurm. El prefijo von no indica necesariamente nobleza y no todas las familias nobles lo utilizaban como preposición, algunas familias usaban el von und zu, que significaba de y en. Pero la inmensa mayoría de los apellidos nobles van precedidos de dicha preposición.


Joseph I Adam, Fürst von und zu Schwarzenberg, Herzog von Krummau, Graf von Sulz (1722-1782)


Legalmente la nobleza alemana fue abolida el 11 de agosto de 1919 con la constitución de Weimar, en la que todos los alemanes eran reconocidos como iguales ante la ley y las distinciones nobiliarias dejaron de existir. Los títulos pasaron a ser parte del apellido como por ejemplo Otto Graf Lambsdorff. En algunos segmentos de la población, la antigua nobleza sigue ocupando una posición destacada, con varias organizaciones familiares. Los descendientes de la nobleza alemana (unas 40.000 personas) siguen manteniendo un alto poder económico a través de la posesión de tierras, empresas agropecuarias y cerveceras y la posesión de castillos y obras de arte.


1955: Alianza entre las familias Hohenlohe y Fürstenberg (Alfonso e Ira)


Los títulos alemanes

Es altamente importante notar que pese a que el gobierno federal alemán no reconoce en sí estatus nobles o reales, los miembros de anteriores casas reales, principescas o nobles de ascendencia alemana usan sus títulos de forma que el gobierno alemán los considera incorporados a sus nombres. Como cortesía y para facilidad de uso, los miembros femeninos de esas familias usan la versión feminizada del nombre dinástico. Actualmente no existe sistema de clases monárquico en Alemania, Austria o las naciones que alguna vez formaron parte de los imperios Habsburgo o Hohenzollern.


Títulos reinantes


Estos títulos fueron usados en algún momento por varios gobernantes. Los títulos Archiduque, Duque, Príncipe, Margrave (y el resto de los –graves), Conde, Conde Palatino y Señor fueron también usados por miembros no soberanos de alguna de esas familias o por familias nobles no reinantes.


Blasón de los reyes de Prusia



Emperador/Emperatriz - Kaiser(in)
Rey/Reina - König(in)
Gran Duque/Gran Duquesa - Großherzog(in)
Elector/Electora -
Kurfürst(in)
Archiduque/Archiduquesa - Erzherzog(in)
Duque/Duquesa -
Herzog(in)
Príncipe/Princesa - Fürst(in)
Margrave/Margravina - Markgraf/Markgräfin
Landgrave/Landgravina - Landgraf/Landgräfin
Conde/Condesa del Imperio - Reichsgraf/Reichsgräfin
Conde/Condesa Palatina - Pfalzgraf/Pfalzgräfin
Burgrave/Burgravina - Burggraf/Burggräfin
Altgrave/Altgravina - Altgraf/Altgräfin
Conde/Condesa -
Graf/Gräfin
Barón/Baronesa - Freiherr/Freifrau/Freiin



Auguste Victoria von Schleswig-Holstein-Sonderburg-Augustenburg, Reina de Prusia y Emperatriz de Alemania (Deutsche Kaiserin, 1908)

Títulos no reinantes



Títulos para miembros menores de dinastías

Príncipe/Princesa heredero - Kronprinz(essin)
Gran Duque/Gran Duquesa -
Großherzog(in)
Gran Príncipe/Gran Princesa -
Grossfürst(in)
Archiduque/Archiduquesa -
Ezherzog(in)
Príncipe/Princesa -
Prinz(essin)
Duque/Duquesa -
Herzog(in)
Príncipe/Princesa -
Fürst(in)
Margrave/Margravina - Markgraf/Markgräfin
Landgrave/Landgravina -
Landgraf/Landgräfin
Conde/Condesa del Imperio -
Reichsgraf/Reichsgräfin
Conde/Condesa Palatino - Pfalzgraf/Pfalzgräfin
Burgrave/Burgravina - Burggraf/Burggräfin
Altgrave/Altgravina - Altgraf/Altgräfin
Conde/Condesa -
Graf/Gräfin
Barón/Baronesa -
Freiherr/Freifrau/Freiin
Señor - Herr/Edler Herr



Herzogin Cecilie zu Mecklenburg-Schwerin, luego Kronprinzessin Cecilie von Preußen (1908)


Nobles no titulados



Caballero - Ritter
Noble - Edler/Edle
Joven señor - Junker

Los herederos de algunos nobles o soberanos tenían títulos especiales por derecho propio prefijados con Erb-, que significaba Hereditario. Por ejemplo, el heredero de un Gran Duque se titulaba Erbgroßherzog (Gran Duque Hereditario) o el heredero de un Príncipe era Erbprinz o Erbgraf (Príncipe Hereditario, Conde Heredero).


jueves, 1 de octubre de 2009

El Gotha


El Almanaque de Gotha fue un respetado directorio de la más alta nobleza y realeza de Europa. Publicado primero en 1763 en la corte ducal de Frederick III, Duque de Saxe-Gotha-Altenburg, fue considerado una autoridad en la clasificación de monarquías, casas ducales y principescas y familias gobernantes. Se publicó anualmente hasta 1944, cuando los archivos del Almanaque fueron destruidos por los soviéticos.


En 1998, una editorial londinense adquirió los derechos del Almanach de Gotha, nombre tomado de Justus Perthes Verlag Gotha GmbH (aunque éste se consideró un nuevo trabajo de Perthes y no una continuación de las ediciones publicadas por ellos entre 1785 y 1944). Los nuevos editores produjeron seis ediciones (consistentes en dos volúmenes), con la última publicada en 2004.


La publicación original

El propósito del Almanaque fue registrar las casas gobernantes de Europa y sus ramas menores, las más importantes de las cuales habían sido ennoblecidas, así como los cuerpos diplomáticos correspondientes y los más altos oficiales del Estado. La empresa fue masiva, ya que había muchas familias reales solo en Alemania e Italia, y sus ramas menores numeraban miles.

La inclusión de una familia noble en el Almanaque era socialmente vital. Como las comunicaciones eran lentas en los siglos XVIII y XIX, se necesitaba una fuente para chequear la existencia de personas de la alta nobleza. Luego de la Primera Guerra Mundial y la caída de varias casas reales, los títulos nobiliarios se convirtieron fácilmente en farsa debido a la falta de una autoridad central que regulara la concesión de títulos; esto hizo su inclusión en el incorruptible Almanaque de Gotha aún más esencial.


Si un título nobiliario no estaba en la lista del Almanaque, se podía presumir que era auto-creado y por lo tanto inválido. La inclusión de la baja nobleza ni siquiera fue intentada. Incluso a principios del siglo XIX, esta dicotomía in-or-out causaba problemas. La reacción de Napoleón Bonaparte fue típica de un “nuevo rico”. El emperador escribió a su ministro de Asuntos Extranjeros, Jean-Baptiste Nompère de Champagny: "Monsieur de Champagny, este año el Almanaque de Gotha está muy mal hecho. Debería haber más de la nobleza francesa que he creado y menos de esos príncipes alemanes que no tienen más soberanía. Además, la Familia Imperial de Bonaparte debería aparecer antes que todas las otras dinastías reales y dejar bien claro que nosotros, y no los Borbones, somos la Casa de Francia. Convoque al Ministro del Interior de Gotha una vez más para que yo personalmente pueda ordenar esos cambios”.


La respuesta de los editores al humor de Bonaparte fue producir dos ediciones: una para Francia, con los nuevos ennoblecidos, y una para el resto de Europa, es decir, aquellos ennoblecidos por el Divino Derecho de los Reyes, en oposición a lo que los editores consideraban un corso advenedizo.





Estructura


Aunque la estructura del Almanaque cambió con los años, consistía esencialmente en tres secciones. La primera siempre listaba las casas soberanas de Europa. Las secciones Dos y Tres sufrieron algunos cambios luego de la Guerra Franco-Prusiana.


Por más de un siglo, la segunda sección consistió en las casas principescas no soberanas de toda Europa (salvo muchas zonas orientales). Nombres como Rohan, Leiningen, Thurn-und-Taxis, Ruspoli, Norfolk, Lobkowicz, Windisch-Graetz y Czartoryski aparecían todos juntos. La tercera sección era específicamente para los condes del Sacro Imperio Romano (siglas en inglés: HRE) y por muchas medidas la casta más baja de esa nobleza.


Uno de los privilegiados de la Sección I: Friedrich Wilhelm II, Rey de Prusia, Elector de Brandenburgo y Príncipe soberano de Neuchâtel (1744-1797)



De todas maneras, en la edición de 1876, las secciones dos y tres fueron amalgamadas, elevando aquellas casas condales del HRE al nivel de príncipes. En los años intermedios aquellos condes habían sido anexados, pero regularmente sus cabezas de familia recibían una compensación: el título de príncipe por primogenitura.


En la edición 1877, la sección dos fue dividida en dos partes, casi entre líneas “étnicas”: todos los títulos alemanes anexados, fueran condales o principescos, estaban en la parte A y todas las familias principescas extranjeras y las no anexadas del HRE fueron puestas en la B. Esto creó la ilusión que los alemanes anexados eran más altos en rango que los príncipes extranjeros. La ilusión se reforzó en 1890, cuando el Almanaque renombró II A la sección II y II B la sección III.



La original sección II, y su sucesora, la tercera sección, incluía solo selectas familias de la alta nobleza europea, o “casas principescas”. El Almanaque no tenía una cobertura completa: familias de rincones geográficos que no eran percibidas por sus editores como de interés para las cortes de Europa Occidental (la audiencia más importante de la publicación) no estaban bien representadas o estaban listadas solo en ediciones posteriores.



Integrante de la Sección II: Karl Anton Joachim Zephyrinus Friedrich Meinrad Fürst von Hohenzollern-Sigmaringen (1811- 1885), hijo de Charles, Fürst von Hohenzollern-Sigmaringen y de la Princesa Marie Antoinette Murat.



Esta división fue considerada de gran significancia social en el Sagrado Imperio Romano y sus estados sucesores. Nobles de la segunda sección eran considerados legalmente iguales a la realeza alemana que aparecía en la primera sección; al menos con aquella realeza cuyas casas actualmente eran ducales o menos de antes del período napoleónico; de los verdaderos reinos, Prusia declinó reconocer a la condesa Harrach (anexada, que figuraba en la sección II) para casarse con su rey en términos mejores que los morganáticos.


Es decir, si una condesa de la segunda sección casaba con un miembro de familia real de la primera sección (que mayormente era de casas solo ducales o margraviales, condales y así sucesivamente) su alianza era considerada igual y sus hijos considerados dinastas, esto es, aptos para heredar los derechos sucesorios. En cambio, si una condesa, princesa o duquesa por propio derecho que figuraba en la tercera sección casaba con un pequeño soberano alemán de la primera sección, sus hijos eran usualmente tratados como no pertenecientes a la dinastía y excluidos de la línea sucesoria en la mayoría de las monarquías. Sin embargo, es bien conocido que Francisco José de Austria prohibió a su heredero, Carlos, casarse con cierta princesa de Hohenlohe cuya familia estaba en la sección II y le dijo que encontrara una novia de sangre real. Él entonces se casó con la princesa Zita de Borbón-Parma.




Una de las autoridades del Almanaque moderno: Honoury Société President Su Majestad el Rey Juan Carlos I de España, único descendiente directo de las Casas Reales de Borbón y de Habsburgo



La arbitraria división era una mayor fuente de frustración para aquellas familias puestas en la tercera sección. Por ejemplo, los Biron de Curlandia y los Murat de Nápoles, familias de la advenediza nobleza napoleónica, reclamaban infructuosamente su derecho a ser incluidos en la segunda sección. Por otra parte, la mayoría de las familias principescas del Imperio Ruso, que no estaban incluidas en el Gotha, como los Bagrationi de Georgia o los Dadiani de Mingrelia, posiblemente merecían un lugar en la primera sección. Lo mismo podría decirse de los Giray de Crimea, que reclamaban su descendencia directa de Genghis Khan.



Otra fuente de frustración era la postura más bien sálica (el varón heredero antes que la mujer) del Gotha a favor de la descendencia agnática (el parentesco civil o jurídico, que se fundamenta en la potestad del pater familias y no supone necesariamente relación de sangre). Muchas casas de otros países estaban formadas en la base de una sucesión que permitía el acceso al trono de la mujer.



Honoury Chairman Su Majestad el Rey Miguel I de Rumania


Existían muchos pretendientes de monarquías extinguidas y soberanos o casi soberanos de antiguas provincias de Europa Occidental, pero eran tratados regularmente como familias ducales o principescas de descendencia agnática en la parte III, si es que se mencionaban. La actitud condescendiente del Gotha hacia la nobleza y realeza del Este europeo y hacia los nobles españoles, británicos, italianos y escandinavos dio lugar a la proliferación de princesas mediatizadas alemanas en las casas reales de Europa, ya que su valor en el mercado del matrimonio había sido reforzado artificialmente por los rankings del Gotha.

Otra consecuencia fue la controvertida disputa sucesoria Romanov (aún en curso), como María Vladimirovna de Rusia, reclamante a la jefatura de la familia imperial rusa, que tenía un padre Romanov y una madre Bagrationi, por lo que era morganática de acuerdo a las normas del Gotha; la entera descendencia masculina del Imperio ruso se habría extinguido si se aplicaban estas normas.