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lunes, 6 de diciembre de 2010

La versatilidad de una tiara

Como hemos visto, una tiara fringe puede ser usada no sólo como ornamento de cabeza para el que fue concebida inicialmente, sino también como ornamento de cuello o hasta de corsage. Pero hay maestros del arte de la joyería que en un despliegue de talento elaboran piezas de increíble versatilidad. Es el caso de la tiara de diamantes y perlas creada por Musy para la reina de Italia Margherita de Saboya.



El tesoro de la familia de Saboya consta de cientos de joyas de impecable diseño y millares de perlas, diamantes y otras piedras preciosas sueltas, particularmente adquisiciones de Umberto I de Italia (1878-1900) para su esposa Margarita de Saboya, hija del Duque de Génova y de la Princesa Isabel de Sajonia.



El diseño de esta intrincada joya incluye cinco elementos en forma de liras y cuatro arcos intercalados que encierran rosettes de perlas, nueve en total, que son desmontables y pueden ser sustituidas por diamantes solitarios o alveolos (en forma de palmitas) de diamantes más pequeños. Probablemente el más versátil de los diseños, puede ser utilizado por lo menos de seis o siete maneras diferentes.




La reina Margarita llevaba la tiara en su forma principal, que es bastante grande, y más bien cerrada sobre el centro de la cabeza, como una corona.



Cuando la Princesa María José de Bélgica se casó con el nieto de Margarita en 1930, llevaba la tiara como tocado de su atuendo nupcial. La princesa la usó bastante abierta hacia fuera, lo que debe haber sido un espectáculo para la vista.




Más tarde, María José fue fotografiada con la joya colocada convencionalmente más hacia la parte posterior de la coronilla o, al estilo de los años ’30 y ’40, en forma de bandeau, caída sobre la frente.


La diadema completa, abierta


1ª Variante: La diadema, usada de esta manera en los años en que se llevaban bien caídas en la frente, sin la base, sin los arcos, sin los alveolos y sólo con las rosettes de perlas.





2ª Variante: La diadema sin la base -se puede calar mejor en la frente- y con los alveolos intercalados con rosettes. Han desaparecido los elementos en forma de lira y los arcos.


3ª Variante: Es igual a la anterior; sigue sin base, pero se han sustituido las rosettes con perlas por diamantes solitarios.



4ª Variante: Las rosettes con perlas de los lados se han sustituido por los alveolos de brillantes. No tiene base. Se agregan arcos y liras.


5ª Variante: Las rosettes con perlas han sido sustituidas por diamantes, sin base, se agregan arcos y liras.


6ª Variante: Es igual a la anterior; solo con la lira frontal (la más grande).



7ª Variante: La diadema para ser usada a modo de bandeau, solo las cinco liras, sin los arcos y pináculos intermedios y sustituyendo las rosettes por solitarios.

Muchos de los más intransigentes observadores de joyas reales habrán rechinado los dientes al ver a Marina Doria, esposa de Vittorio Emmanuele, usar la gran tiara en la boda real danesa de 2004... con gafas de sol.




Pero lo fundamental es que todavía puede ser lucida en las grandes galas de Europa y no ha sido vendida como otras piezas de los Saboya ni está languideciendo en la cámara acorazada de un banco romano.


domingo, 18 de abril de 2010

La Princesa de Faucigny-Lucinge


Quizá fue Liliane Marie Mathilde d’Erlanger, princesa de Faucigny-Lucinge, la que tuvo mayor responsabilidad por la introducción de una nota exótica en los ’20. Su individualismo ingénito hizo inevitable que luciese entre las mujeres excepcionales de aquel período e incluso hoy en día existen señales indirectas de la contribución aportada por Baba Lucinge al estilo o la decoración.


Fotografiada por Cecil Beaton, 1920


Inglesa por nacimiento, era hija de Émile Beaumont, Barón d’Erlanger y había nacido en Londres en 1902, siendo conocida como Baba. En noviembre de 1923 casó con Jean-Louis Charles Guy Marie François, príncipe de Faucigny-Lucinge, con quien tuvo tres hijos: Ysabel Catherine Emilie Natividad (1925), Ariel Marie Roberte (1926) y Guy-Louis Dieudionné Antoine (1940).


Faucigny-Lucinge es una antigua familia que tiene sus raíces en Saboya. Uno de sus miembros, René de Faucigny-Lucinge (1583-1610) fue embajador del duque de Saboya en la corte de Francia y jugó un importante papel en el proceso de paz, aparte de haber escrito importantes acontecimientos históricos. Prosper Antoine de Lucinge, Marqués de Lucinge, Barón d’Aranthon, Gobernador de Turín, Chablais y Genevois fue Caballero de la Orden de la Anunciación en 1696. En el siglo XVIII, otro miembro de la familia fue hecho Príncipe de Lucinge por el rey de Cerdeña en 1729.


El Château de Coat-an-Noz, construido entre 1880 y 1884, residencia de los Príncipes de Faucigny-Lucinge hasta 1923.


Ferdinand-Victoire-Amédée de Faucigny-Lucinge (1789-1866) fue recompensado con el título de Príncipe y casó en 1823 con Charlotte de Borbón, Condesa de Issoudun (1808-1886), hija ilegítima del príncipe Charles Ferdinand de Borbón, Duque de Berry (hijo de Charles X de Francia y Amy Brown). El título beneficiaba al destinatario y a todos sus descendientes, que a partir de entonces pasarían a ser príncipe –o princesa- de Faucigny-Lucinge. Su hijo Charles Marie Maurice Príncipe de Faucigny-Lucinge (1824-1910) fue nombrado además Príncipe de Coligny, otro título hereditario pero esta vez para el hijo mayor del jefe de la Casa.


La madre de Baba, que tenía el pelo rojo, era muy conocida en Inglaterra como una vanguardista de los decorados de interiores y la casa familiar en Piccadilly (que había pertenecido en su tiempo a lord Byron) estaba llena de bolas de colores, adornos de concha y muebles con incrustaciones de nácar comprados en el Caledonian Market. Incluso cuando era niña, Baba causaba asombro aunque ella no parecía dar importancia, ni notar tal cosa. Cuando se paseaba por Londres no iba escoltada por la tradicional dueña inglesa, sino por un maravilloso mameluco, con su turbante y su vestimenta de colores, que la seguía como un paje. Cuando era una jovencita, Baba llevaba vestidos de tisú de oro. Más tarde, cuando se casó con el príncipe Jean Louis de Faucigny, su vestido de boda fue calificado de “oro fundido”.


Fotografiada por George Hoyningen-Huené para Vogue, 1928


Baba pareció siempre una especie de pilluelo árabe, pintándose un ligero toque de melancolía en su faz oscura y en forma de almendra. Se ponía pintura negra debajo de los ojos y se dejaba crecer muy largas las uñas esmaltándoselas de rojo oscuro. Su juventud y belleza le permitían presentarse sin misterio alguno, incluso al pleno sol de las playas. Solía llevar en estas ocasiones un pequeño gorrito de estilo oriental o diminutos sombreros caprichosos, prendiendo en el traje de baño alguna joya en forma de racimo de uvas.

Su llamativa presencia la hizo una de las favoritas de couturiers modernistas como Lucien Lelong; era sofisticada y severa en sus opciones de moda, con un vestuario minimalista y monocromático. Su rostro y cuerpo anguloso, combinados con su apariencia casi metálica, hacían que la princesa pareciese un cuadro cubista vuelto a la vida.


La Princesa Jean-Louis de Faucigny-Lucinge con Lady Mendl y Oliver Messel durante una fiesta en la Embajada Británica en París (1939)


Con su apuesto marido llevará una vida de ocio. La pareja dará fastuosas fiestas en los años de entre-guerra. Las veladas eran ambientadas con temas literarios, mitológicos o exóticos: "Remembranza de Proust”, por ejemplo, que finalizó en la Torre Eiffel a las seis de la mañana, y el célebre "Ball 1900 ", que incluía lo más granado de la sociedad francesa con vestidos de esa época. Los Faucigny-Lucinge habían decorado su apartamento con grandes artistas: José María Sert pintó escenas para ambos. Entre otras celebridades del arte y la aristocracia, la pareja se codeaba con Marthe Bibesco, Man Ray, Fulco di Verdura. Baba cultivaba amistad con Natalie Paley, Princesa Romanov, hija del Gran Duque Pavel de Rusia y esposa de Lucien Lelong, del cual Baba se había convertido en una de sus supermodelos. Codiciada por los fotógrafos más importantes de su tiempo, fue considerada una de las más elegantes y sofisticadas mujeres de París.


Baba y su hijo Coucous, retrato de Jean-Claude Fourneau (1945)




lunes, 4 de enero de 2010

Casa de Saboya

La Casa de Saboya es una antigua familia noble del norte de Italia, que tuvo su solar en el ducado de Saboya y que llegó a ostentar la corona del Reino de Italia entre 1861 y 1946 y la del Reino de España entre 1871 y 1873.

Fue fundada por un noble borgoñón, Humberto el de la Mano Blanca (murió aproximadamente en 1048), quien obtuvo para su hijo Odón el título de Conde de Saboya, con dominios en el norte de la península italiana. Este último, a través de su matrimonio con Adelaida, heredera de Turín en el Piamonte, logró extender mucho los dominios de su Casa.

En los siguientes tres siglos, la familia logró ampliar sus fronteras en Francia, Italia y Suiza. En el siglo XIII, Niza pasó a manos de la familia, dando a Saboya una salida al mar. En 1416, Amadeo VIII, Conde de Saboya, a través del apoyo del Sacro Emperador Romano Segismundo, estableció el Ducado de Saboya y fue su primer duque. Amadeo abdicó el ducado a su hijo Luis en 1434 y fundó una orden religiosa en Italia, siendo elegido Sumo Pontífice por el Concilio de Basilea con el nombre de Félix V en 1440, pero renunció al puesto nueve años más tarde.

Hacia 1536, la autoridad de los Duques de Saboya sobre Ginebra había terminado, y la Casa perdió todas sus posesiones en Suiza. Ese mismo año, Francisco I, rey de Francia, invadió y ocupó el resto de posesiones de la familia. Sin embargo, con la derrota de Francia ante España en 1559, la Paz de Chateau-Cambrésis restituyó las tierras a Manuel Filiberto, décimo duque de Saboya.


Emanuel Filiberto de Saboya (1624)

Bajo Víctor Amadeo II, Saboya se unió a las guerras contra Luis XIV de Francia a finales del siglo XVII. Aunque los franceses lograron muchas concesiones de los Duques, Saboya se unió a la Gran Alianza contra Luis. En 1696, por el Tratado de Turín, Saboya cerró la paz con Francia y abandonó la Gran Alianza. Gracias, sin embargo, a que Víctor Amadeo se unió a Austria (1703) de nuevo en contra de Francia en la Guerra de Sucesión Española, los franceses invadieron y devastaron el Piamonte, pero finalmente fueron expulsados por Víctor Amadeo y su primo austríaco, el general Eugenio, Príncipe de Saboya, en el asedio a Turín.

Por el tratado de Utrecht, Víctor Amadeo recobró todas las tierras tomadas por Francia en el Piamonte, además de ganar el dominio de Sicilia y el título de Rey de Sicilia. Además, la mitad de la provincia de Montferrato que no fue cedida a Saboya en 1631 fue cedida a la Corona por Austria. En 1720, Saboya intercambió la posesión de Sicilia por la de Cerdeña de Austria, y Víctor Amadeo fue coronado como Rey de Cerdeña.

En 1831, Carlos Alberto de Saboya fue coronado Rey de Cerdeña y Duque de Saboya. En 1849, abdicó a favor de su hijo, Víctor Manuel II quien cedió el Ducado de Saboya y la ciudad de Niza a Francia en 1860 y fue coronado oficialmente como Rey de Italia en 1861.


Carlo Alberto di Savoia, rey de Piamonte-Cerdeña (1860)

En este período, llamado de la unificación italiana, tuvo origen la monarquía de este país. Los Saboya gobernantes del reino del Piamonte-Cerdeña asumieron durante este periodo la empresa de unificar los distintos estados italianos. Piamonte-Cerdeña era el estado más desarrollado e industrializado de la península y necesitaba un mercado más amplio para sus productos, además, por otro lado se conjugaban las presiones de los patriotas italianos.

El proceso de creación de la monarquía se consolida en 1870 con la entrada del Ejercito Italiano en Roma, trasladándose la capital a esta ciudad desde Florencia, donde funcionaba desde 1861.


Bandera del reino de Italia (1861-1946)


Durante sus primeros años el nuevo Estado Italiano debió enfrentar, por un lado, los conflictos con el Papado desposeído de la ciudad de Roma y los territorios que antes de 1870 conformaban los Estados Pontificios, y por otro la crisis económica derivada de los gastos de la guerra de unificación. Pasados en parte estos problemas Italia inició su inserción en la carrera colonialista de fines del siglo XIX, no sin tropiezos.

Víctor Manuel II falleció en 1878 siendo sucedido por su hijo Humberto, quien murió asesinado por un anarquista en 1900. Durante el reinado de Víctor Manuel III (1900-1946) Italia inició un importante proceso de industrialización, en los primeros años, lo que trajo los consiguientes problemas sociales que motivaron la dictación de las primeras legislaciones a favor de la clase obrera.


Margarita de Saboya, reina consorte de Italia como esposa de Humberto I (1851-1926)


En 1914 estalla la Primera Guerra Mundial e Italia la que concluye en alianza con Francia y el Reino Unido, sin embargo no obtiene las ventajas esperadas lo que junto a la crisis económica de la posguerra aumenta el poder de los grupos radicales. Es así como en 1922 llega al poder el Partido Fascista dirigido por Benito Mussolini con la complicidad del rey quien no se resiste a entregarle el mando de la nación.

Las atrocidades cometidas por el régimen fascista y la derrota de Italia en la Segunda Guerra Mundial deterioran la imagen de la monarquía. Intentando salvar la institución Víctor Manuel III abdica en mayo de 1946 a favor de su hijo Humberto II, quien gobernó hasta junio de ese año, cuando Italia fue proclamada república tras un plebiscito en el que además se manifestó el rechazo de los italianos a la tolerancia que los Saboya tuvieron con Mussolini y el fascismo. El pueblo decide entonces optar por un sistema republicano en sustitución de la monarquía.



Humberto II y la reina María José, nacida Princesa de Bélgica (1946)

Humberto II y su familia fueron a vivir a Portugal poco después. Víctor Manuel III murió en Alejandría (Egipto) en 1947. Humberto II, por su parte, muere en Suiza en 1983 sin ver cumplido su deseo de volver a Italia.

Víctor Manuel de Saboya y Sajonia Coburgo (nacido en 1937), hijo de Humberto II, es la actual cabeza de la Casa Real de Saboya. En el año 2002 le fue permitido volver a Italia, renunciando a su derecho al Trono, y como un ciudadano regular y leal de la República Italiana.

Escudo de armas del Reino de Italia (1870)

sábado, 12 de diciembre de 2009

La Nobleza italiana

Antes del movimiento de unificación política ocurrido durante el siglo XIX en Italia, los títulos de nobleza eran concedidos por cada uno de los soberanos que ejercieron su poder sobre las diversas partes del territorio italiano: emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico, reyes de España, de las Dos Sicilias, de Cerdeña, grandes duques de Toscana, duques de Parma, dogos de Venecia y Génova y, principalmente, los Papas, que continuaron concediéndolos después de la extinción de facto de su soberanía temporal en los antiguos Estados Pontificios.
Escudo del Papa (Alejandro VI), tradicional dispensador de títulos nobiliarios en la Península Itálica, en su calidad de soberano temporal

La nobleza de Italia refleja el hecho de que la Italia medieval era un escenario de estados separados hasta 1870 y tuvo varios linajes reales. Las familias reales italianas estaban usualmente emparentadas entre sí a través del matrimonio, e incluso con otras familias reales europeas.

Casas soberanas de Italia

  • Casa de Saboya: Reyes de Italia, Reyes de Cerdeña, Duques de Saboya, Príncipes de Piamonte
  • Casa de Este: Duques de Ferrara, Módena y Reggio, condes de Polesino y Garfagnana
  • Casa de Farnesio: Duques de Parma, Piacenza y Castro
  • Casa de Borbón: Reyes de las Dos Sicilias, Reyes de Nápoles, Reyes de Sicilia, Duques de Parma y Piacenza
  • Casa de Médici: Grandes Duques de Toscana
  • Casa de Visconti: Duques de Milán
  • Casa de Sforza: Duques de Milán
  • Casa de Gonzaga: Duques de Montferrato, Duques de Mantua
Los rangos nobiliarios iban desde el Príncipe al Patricio, jerarquía que resultó a partir de la superposición de aquellos rangos establecidos por los estados de la pre-unificación. Como eran fuertemente diferentes uno de otro, los títulos no estaban distribuidos homogéneamente a través del país y, respectivamente, en alguna región un título determinado se encontraba completamente ausente.

Los reinos de Nápoles, Sicilia y Cerdeña, así como los estados papales, otorgaban los rangos típicos de monarquías como España, Francia e Inglaterra: príncipe, duque, marqués, conde y barón. El título de Vizconde no es tan frecuente. En el norte de Italia y Toscana la situación era más compleja, porque había varios tipos de autoridades que otorgaban títulos. Típicamente, los municipios italianos (también en el Reino de Nápoles) y las repúblicas concedían el título de Patricio, el cual sólo en Italia es considerado un rango de nobleza. La República de Venecia también concedía títulos feudales.
El Castello di Valentino, en Turín, propiedad del duque Emanuel Filiberto de Saboya (1580)


Hasta 1806, el norte de Italia (excepto Venecia) y Toscana formaban el Reino de Italia, perteneciendo al Sacro Imperio Romano. El emperador retenía el derecho de crear duques y príncipes. Los monarcas del norte de Italia recibían del emperador el derecho de conceder títulos feudales menores (de marqués en adelante), ya que estos monarcas por sí mismos eran usualmente príncipes y duques.

Durante el Renacimiento los soberanos habían conquistado todas las ciudades-república excepto Venecia, Génova, Lucca, San Marino y Ragusa. Por lo tanto, en la mayoría de Italia, los patricios se integraron a los niveles más bajos de la aristocracia. Cuando en 1871 el Rey de Cerdeña conquistó los otros estados italianos, la Consulta Araldica (el colegio de armas de Italia) integró estos diferentes y variados sistemas en una sola jerarquía.
Escudo de armas del Reino de las Dos Sicilias

En la Edad Media, la mayoría de los feudatarios era simplemente signori (del francés seigneur, un título introducido en Italia por los normandos del siglo XI), vassalli (vasallos) o cavalieri (caballeros). Eventualmente, esta clase pasó a ser conocida colectivamente como los baroni (barones), aunque en Italia barone no era siempre un título descriptivo de un particular rango feudal. Durante el siglo XIV, la mayoría de los territorios feudales menores se convirtieron en baronías y sus titulares en barones.

En Roma, la clase noble se subdividía en dos categorías: Patricios romanos, que descendían de aquellos que habían ocupado en la Edad Media cargos de gobierno civil en la ciudad Pontificia, y Patricios romanos conscriptos, los cuales pertenecían a alguna de las sesenta familias que el Soberano Pontífice había reconocido como tales en una bula especial, en la cual se las citaba nominalmente. Constituían la flor y nata del patriciado romano.

La nobleza romana estaba también subdividida en dos categorías; los nobles que descendían de los feudatarios, es decir de las familias que habían recibido un feudo del Soberano Pontífice, y los nobles simples, cuya nobleza les venía de haberles sido atribuido un cargo en la Corte, o directamente de una concesión pontificia.

Recepción por las bodas de plata del Rey Humberto I y la reina Margarita en el Palacio del Quirinal, Roma, 1893.

Cuando se consumó la unificación en 1870, la Casa de Saboya intentó amalgamar las diferentes noblezas en un todo. Política y jurídicamente el intento fracasó. Muchas familias nobles se mantuvieron fieles a las dinastías depuestas de las cuales habían recibido sus títulos. Una considerable parte de la aristocracia romana continuó figurando oficialmente en las solemnidades del Vaticano, se negó a reconocer la anexión de Roma a Italia, rechazó cualquier aproximación al Quirinal y cerró sus salones en señal de protesta. A esta nobleza así enlutada se le dio el nombre de Nobleza Negra.

No obstante, desde el punto de vista social, esta amalgama se dio generalmente en una importante escala mediante matrimonios y relaciones sociales, haciendo que la aristocracia italiana constituya hoy un solo todo.

El Tratado de Letrán de 1929 aseguraba, sin embargo, a la nobleza romana una situación especial, pues reconocía al Papa el derecho a continuar otorgando títulos nobiliarios y aceptaba los que anteriormente habían sido concedidos por la Santa Sede. Incluso “se establecerán los casos en los cuales dicho reconocimiento no estará sujeto en Italia al pago de tasas”, refiriéndose a una cuantía simbólica que el Estado italiano exigía a los nobles de los Estados previos a la unificación para obtener el reconocimiento de sus títulos y su filiación a la nobleza. La dispensa en ciertos casos de estas tasas era el único privilegio tributario otorgado por el Tratado a los nobles pontificios. Desde el punto de vista legal, han continuado coexistiendo dos noblezas: la italiana y la romana.

Camillo Benso, Conde de Cavour, de Isolabella y de Leri (1810-1861), líder del movimiento de unificación italiana

En las sucesivas Constituciones de la Italia unificada, tanto de la monárquica como de la republicana, hay artículos específicos sobre la situación de la nobleza. El Estatuto Albertino, que estuvo en rigor de 1848 a 1947, establecía:

Art. 79 -
Los Títulos de Nobleza les serán mantenidos a quienes tengan derecho a ellos. El Rey podrá conceder nuevos Títulos.
Art. 80 –
Nadie podrá recibir condecoraciones, títulos o pensiones de una potencia extranjera sin autorización del Rey.

A su vez, la Constitución de la Italia republicana de 1947 establece:

XIV –
No se reconocen los títulos nobiliarios. Los predicati de los existentes antes del 28 de octubre de 1922 serán válidos como parte del nombre. La Orden Mauriciana será conservada como institución hospitalaria y funcionará del modo establecido por la ley. La ley regulará la supresión de la Consulta Araldica.

El predicato del título está constituido por el nombre del antiguo territorio añadido al apellido, por ejemplo, príncipe Colonna di Paliano. La Constitución de 1947 autoriza a que aparezca en los documentos este apellido compuesto, con tal que fuera anterior al fascismo.

Recepción del Papa Pablo VI al patriciado romano el 14 de enero de 1964.

La Consulta Araldica de la época monárquica era el tribunal específico para los casos de títulos en disputa, escudos de armas, etc. Pese a no tener valor legal, pero sí mucha fuerza moral e histórica, ha sido sustituida hoy por el Cuerpo de la Nobleza Italiana, dotado de un tribunal de consulta para la admisión de miembros a diferentes entidades (como la Orden de Malta, por ejemplo).

No se le reconoce a la nobleza ningún tipo de privilegio político ni tributario, ni en la vieja ni en la nueva Constitución Italiana.

Nobleza Negra

La “Nobleza Negra” (en italiano: aristocrazìa nera) estaba formada por familias de la aristocracia italiana que se hallaban del lado del Papado bajo Pío IX después que el ejército del Reino de Italia entró a Roma en setiembre de 1870, derrocó los Estados Papales, y se hizo cargo del Palacio Apostólico. Por los siguientes 59 años el Papa se confinó en la ciudad del Vaticano y reclamó ser un prisionero en el Vaticano para evitar el asomo de aceptación a la autoridad del gobierno italiano.

Un destacamento de la Guardia Noble Pontificia, cuerpo de élite integrado exclusivamente por miembros del patriciado y de la nobleza al servicio personal del Papa


Los aristócratas que habían recibido previamente sus títulos de parte de la Santa Sede, incluyendo los Chambelanes de Capa y Espada, mantuvieron sus puertas cerradas para llorar el confinamiento del Papa, lo que llevó a que fueran llamados la “Nobleza Negra”.

Luego de la firma del Tratado de Letrán en 1929, la Nobleza Negra obtuvo una ciudadanía dual, en Italia y en Ciudad del Vaticano. Esto les permitió entrar a la Guardia Noble, lo que previamente sólo estaba abierto a la nobleza proveniente de los antiguos Estados Papales. En 1931, el Papa Pío XI negó el requerimiento de Alfonso XIII de abrir la Guardia Noble a aristócratas provenientes de todas las naciones católicas.

Famosos miembros de la Nobleza Negra incluyen a Eugenio Pacelli, quien más tarde se convertiría en Pío XII, y a notabilidades de las familias Colonna, Massimo, Pallavicini y Ruspoli.


El Príncipe Marcantonio Colonna y su hijo Don Asprenno en el Hall de los Héroes del palazzo familiar, 1945


sábado, 8 de agosto de 2009

Los Títulos de victoria II

Mariscal de Campo Su Gracia El Duque de Wellington (1769-1852)


Imperio Británico

Muchos títulos de victoria fueron creados en la Nobleza de Gran Bretaña y en la del Reino Unido. Algunos de ellos fueron:

  • Teniente-General Sir Arthur Wellesley (más tarde 1º Duque de Wellington), victorioso de la Batalla de Douro, fue creado en 1809 Baron Douro como título subsidiario otorgado con el Vizcondado de Wellington. En 1814 fue creado Marqués Douro como título subsidiario otorgado con el Ducado de Wellington.
  • General Sir Robert Napier, que comandó la Expedición a Abisinia de 1868 y capturó la fortaleza de Magdàla, fue creado Barón Napier de Magdala en 1868.
  • Mariscal de Campo Sir John French, primer comandante de la Fuerza Expedicionaria Británica en la Primera Guerra Mundial, fue creado Conde de Ypres in 1922.
  • Almirante Lord Louis Mountbatten, quien supervisó la recaptura de Burma a los japoneses, fue creado Vizconde Mountbatten de Burma en 1946 y Conde Mountbatten de Burma en 1947.

Almirante de la Flota Lord Mountbatten, Conde Mountbatten de Burma (1900-1979)


A menudo la victoria es conmemorada en la designación territorial antes que el título nobiliario en sí mismo:

  • Almirante Sir Horatio Nelson, victorioso de la Batalla del Nilo, fue creado Barón Nelson, del Nilo y de Burnham Thorpe en el Condado de Norfolk, en 1798 y más tarde Vizconde Nelson, del Nilo y de Burnham Thorpe en el Condado de Norfolk. Fue creado Duque de Bronte por el rey de Nápoles en 1799 y Barón Nelson, del Nilo y de Hilborough en el Condado de Norfolk en 1801. Después de su victoria y muerte en la Batalla de Trafalgar, su hermano fue creado en su honor Conde Nelson, de Trafalgar y de Merton en el Condado de Surrey, y Vizconde Merton, de Trafalgar y de Merton en el Condado de Surrey, en 1805.
  • Lady Abercromby, viuda de Sir Ralph Abercromby, victorioso de la Batalla de Aboukir, quien murió de las heridas recibidas en tal conflicto, fue creada Baronesa Abercromby, de Aboukir y de Tullibody en el Condado de Clackmannan, en 1801, en honor de su esposo.
  • Mayor-General Sir Herbert Kitchener, en reconocimiento de su victoria en la Batalla de Omdurman, fue creado Barón Kitchener, de Khartoum y de Aspall en el Condado de Suffolk (Khartoum era capital del Sudán anglo-egipcio), en 1898. Más tarde fue creado Vizconde Kitchener de Khartoum, de Khartoum y del Vaal en la Colonia de Transvaal y de Aspall en el Condado de Suffolk (siendo Administrador del Transvaal y de la Orange River Colony en 1901), en 1902. Luego fue creado Conde Kitchener de Khartoum y de Broome, de Khartoum y de Broome en el Condado de Kent, en 1914.
  • Mariscal de Campo Sir Edmund Allenby, victorioso de la Batalla de Megiddo, fue creado Vizconde Allenby, de Megiddo y de Felixstowe en el Condado de Suffolk, in 1919.

Lord Kitchener, Conde Kitchener de Khartoum y de Broome (1850-1916)



Austria


En el Imperio austríaco los títulos de nobleza podían ser enmendados con designaciones territoriales, los llamados “predicados”, que eran usualmente nombrados a partir de las propiedades de la familia en cuestión, pero muchas veces los gobernantes Habsburgo de Austria otorgaban títulos de victoria. Esto fue particularmente común durante la Primera Guerra Mundial.

Ejemplos incluyen:
  • Coronel General Viktor Dankl, quien en 1914 derrotó a las fuerzas rusas en la Batalla de Kraśnik, recibió en 1918 el título de Graf (conde) Dankl von Krasnik.
  • Coronel General Josef Roth, quien jugó un rol decisivo en la Batalla de Limanowa en 1914, cuando el ejército austro-húngaro repelió un avance ruso, fue ennoblecido en 1918 como Freiherr (barón) Roth von Limanowa-Lapanow.
  • Mayor General Ignaz Trollmann, cuyas fuerzas ayudaron a conquistar la montaña Lovćen, cerca de Kotor, in 1916, fue ennoblecido en 1917 como Freiherr Trollmann von Lovcenberg.

Hungría

El sistema usado en el Reino de Hungría por los Habsburgo fue muy parecido al empleado en Austria. Se agregaban a los títulos de nobleza las designaciones territoriales de acuerdo a las propiedades de la familia ennoblecida, pero también se otorgaban títulos de victoria específicos:

  • Coronel General Stefan Sarkotić, el Comandante General en Bosnia y Herzegovina durante la Primera Guerra Mundial, fue ennoblecido como Barón Sarkotić von Lovćen en 1917 después que los XIX. Cuerpos de Trollmann conquistaron la montaña Lovćen.
  • Sándor Szurmay fue creado barón por Carlos IV con el predicado de Uzsok o Uzsoki luego de haber sido la figura destacada de la Batalla de Uzsok durante la Primera Guerra.

Durante la Regencia de Hungría entre 1920 y 1946, el regente Miklós Horthy no fue autorizado a conferir títulos de nobleza, pero otorgó la Orden de Vitéz que también traía predicados nobles. Inicialmente la membresía estaba restringida a hombres que habían servido en la guerra con especial distinción, por ejemplo, Gyula Cseszneky recibió el título de vitéz Milványi por su coraje en la batalla de Miluani, durante la reanexión de Transilvania. Este título fue confirmado posteriormente como Barón Cseszneky de Milvány por Tomislav II, 4º Duque de Aosta, el designado rey de Croacia.

Reino de Italia

Varios títulos de victoria fueron creados en el Reino de Italia (1861-1946) bajo la Casa de Saboya de Piamonte-Cerdeña. La práctica de otorgar estos títulos fue común luego de la unificación de Italia y nuevamente al término de la Primera Guerra, cuando cierto número de nominaciones fue hecho por el gobierno de Mussolini.

  • General Enrico Cialdini, creado Duque de Gaeta por su rol durante del Sitio de Gaeta (1860). La elección de este título fue algo irónica pues había sido el nombre de un duché grand-fief napoleónico pero solo la retirada de la flota francesa hizo que fuera posible el bombardeo de Gaeta desde el mar por las fuerzas de Cialdini.
  • Luigi Rizzo, creado Conde de Grado y Premuda por sus servicios como comandante naval en la Primera Guerra Mundial durante el cual hundió el navío austríaco SMS Szent István. También recibió la Medalla de Oro al Valor Militar.
  • Gabriele d'Annunzio, creado Príncipe de Montenevoso en 1924 por sus servicios como poeta, periodista, novelista, dramaturgo y aviador durante la Primera Guerra Mundial.
  • Mariscal Pietro Badoglio, creado Marqués di Sabotino y más tarde Duque de Addis Abeba luego de la invasión de Abisinia en 1935.
  • Príncipe Maurizio Ferrante Gonzaga di Vescovato, creado Marqués de la Vodice en 1932. También recibió la Medalla de Oro al Valor Militar.

Gabriele D'Annunzio, Príncipe de Montenevoso (1863-1938)



Otras monarquías
  • La Corona de España ha otorgado títulos similares, como el de Duque de Ciudad Rodrigo (hereditario) para el Vizconde Wellington (más tarde Duque de Wellington); de hecho fueron creados títulos similares para méritos al Estado en tiempos de paz, como un tratado de paz bien negociado.
  • Lo mismo hizo el reino de Portugal, como Duque da Vitória, Marquês de Torres Vedras (de las Líneas de Torres Vedras) y Conde de Vimeiro (de la Batalla de Vimeiro) al mismo Duque de Wellington.
  • La Casa real de Holanda, entonces el Reino Unido de los Países Bajos, creó al primer Duque de Wellington como Príncipe de Waterloo (en Bélgica) en 1815.


El Primer Duque de Wellington, Príncipe de Waterloo (1815)