
Algunos historiadores calculan que el número de magnates representaba menos del 1% del total de la szlachta. Ésta estaba compuesta a comienzos del s. XVIII por cerca de 1 millón de nobles (miles de familias), solamente 200 ó 300 familias podían ser clasificadas como Grandes Señores con posesiones e influencia à nivel nacional, de éstos cerca de 30 ó 40 podí
an ser considerados con gran impacto en la política del país.Los magnates frecuentemente recibían presentes de los monarcas, que aumentaban significativamente sus fortunas. Generalmente, estos presentes eran apenas temporarios, empréstitos, que los magnates nunca devolvían (en el siglo XVI, la oposición “antimagnates” entre la szlachta fue conocida como ruch egzekucji praw - movimiento para ejecución de las leyes - exigía que todas aquellas posesiones retornasen a su verdadero propietario, el rey). Una de las más importantes victorias de los magnates fue, en el siglo XVI, el derecho de crear las ordynacjas (o mayorazgos, propiedades que no podrían ser divididas entre sus herederos, dejándola en su totalidad para el hijo mayor), cosa que aseguraba que una familia que tuviese riqueza y poder pudiese fácilmente preservarlos. Ordynacjas como las de las familias Radziwiłł, Zamoyski, Czartoryski o Lubomirski frecuentemente rivalizaban en influencia con la del rey y fueron importantes bases del poder de los magnates.
Todos los privilegios de la szlachta fueron abolidos luego de la Segunda Guerra Mundial bajo el régimen comunista o República Popular de Polonia.
Cultura de la szlachta
La nobleza polaca difería en muchos aspectos de la nobleza de otros países. La diferencia más importante era que, en cuanto en la mayoría de los países europeos la nobleza perdió fuerza frente a las monarquías absolutistas, en Polonia ocurrió lo contrario: la nobleza ganó poder a costa del monarca, y el sistema político evolucionó para una parcial democracia (y eventualmente, la anarquía).
La nobleza de Polonia era también más numerosa que aquellas de todos los otros países europeos, ella representaba el 8% del total de la población (1791) y en algunas regiones más pobres (por ejemplo, en la zona del ducado de Mazovia, llegó aproximadamente al 30%). En contraste, la nobleza de otros países europeos, tal vez con excepción de España y Portugal, era del 1 a 3%.
Existían varias maneras de ascender socialmente a la nobleza. La nobleza de Polonia, a diferencia de la aristocracia de Francia, no era excesivamente rígida ni una clase tan cerrada. Burgueses importantes, campesinos propietarios, guerreros tártaros musulmanes, e incluso descendientes de judíos conversos, podían ascender en la sociedad polaca. Debido a esto la clase noble de Polonia era más estable que las de otros países y estaba libre de las tensiones sociales y eventuales desintegraciones que caracterizaron la Revolución francesa. Cada szlachcic tenía enorme influencia sobre la política del país, de alguna forma hasta mayor do que la tenida actualmente por los ciudadanos de modernos países democráticos.
Todos los hijos de la nobleza polaca heredaban el status de sus nobles padres. Cualquier individuo podría recibir el “status” nobiliario (nobilitacja) por especiales servicios prestados al país. Un noble extranjero podía ser naturalizado como noble polaco (indygenat) por el monarca (más tarde, a partir de 1641, solamente por el “Sejm”).
§ Magnateria (magnates o alta nobleza) – De 200 a 300 familias extremadamente ricas e influyentes (un 1% de toda la nobleza), de las que medio centenar acaparaba el poder político.
§ Szlachta zamozna (nobleza media) - familias con bienes de cierta importancia, propietarios tanto de tierras como de siervos (Un 40% de toda la nobleza).
§ Szlachta zasciankowa (pequeña nobleza) - familias de menos recursos, propietarios de tierras pero no de siervos - Su nombre proviene de los villorrios exclusivos para los nobles llamados zascianki (literalmente: amurallados), que eran protegidos por murallas del resto del mundo, sin olvidar la numerosa Szlachta golota (literalmente: chusma noble) – simplemente pobres – (En conjunto, el restante 59% de la nobleza). Es de destacar que hasta fines del siglo XVIII a la nobleza le estaba prohibido ejercer comercio o industria, so pena de perder su status noble, al igual que al antiguo Patriciado romano. De hecho no sería sólo ésta una de las enormes influencias del Renacimiento en Polonia.
Para la heráldica polaca clásica, todas las familias de un mismo Clan compartían el mismo blasón. Tanto si eran descendientes de un rey, un magnate o un mero señor. Todos los varones y mujeres solteras de la misma familia estaban comprendidos dentro de ese derecho, ya que la institución de la Primogenitura nunca se generalizó en Polonia (sólo los magnates, en los siglos XVIII y XIX, utilizaron un sistema parecido para proteger el patrimonio de su linaje).


“El Caballero con la Mano en el Pecho”, El Greco, 1580 



John Anstis, Rey de Armas de la Jarretera (1725)
Dame Joan Sutherland
Sir Anthony Hopkins



