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martes, 24 de abril de 2012
El vestuario de Diana, Princesa de Gales
jueves, 8 de marzo de 2012
Boda real
La Princesa Elizabeth y el Duque de Edimburgo en 1947Varios príncipes herederos se han casado con plebeyas, diluyendo la sangre azul de la estirpe. La tendencia igualitaria ha incitado a los royals a actuar como burgueses, opacando esa aureola que sobrevivía del tiempo en que las monarquías deslumbraban. El Príncipe de Gales protagonizó la primera de las bodas de los herederos europeos al casarse con la malograda Lady Diana Spencer –por lo demás, la novia real con más sangre noble de todas las que vinieron después-. Puede decirse que, dado el papel que los medios de comunicación jugaron ese 29 de julio de 1981, hubo un antes y un después de la boda de Carlos y Diana. Fue para Gran Bretaña la ocasión de mostrar la fuerza del sistema monárquico. Lo que la familia real inglesa hizo ese día no hubieran podido hacerlo ni un gran jefe de Estado de un régimen presidencial, ni el más conciliador de los presidentes de un régimen parlamentario. Mientras duró esta fiesta deslumbrante, un ballet estudiado a la perfección, fotografiado y filmado para todo el mundo, la Inglaterra de los desocupados y de los manifestantes formó un todo con el país amante de las tradiciones y apegado a los antiguos privilegios.
Sin embargo, el desastre matrimonial de Carlos y Diana cambió el destino del resto de los herederos. Ninguno quiso un matrimonio dentro de las viejas reglas de la monarquía y todos apostaron por su libre albedrío, es decir, casarse por amor sin tener en cuenta el origen de su pareja. Desde Pavlos de Grecia –heredero en el exilio- con Marie-Chantal Miller en 1995, hasta Alberto II de Mónaco con Charlene Wittstock en 2011, las novias reales no pertenecen a la realeza. En 1999, Felipe de Bélgica se casó con la pedagoga Matilde d’Udekorn, quien, por su parte, pertenece a la nobleza no titulada de Bélgica (jonkheer) por vía paterna y su madre es la condesa polaca Anna Maria Komorowska. Por lo tanto la Duquesa De Brabante es actualmente una de las dos princesas herederas consortes de una casa reinante europea con ascendencia noble. La otra es la princesa consorte de Liechtenstein, Sofía, hija del Príncipe Max-Emanuel de Baviera y de la Condesa sueca Elisabeth Christina Douglas. Su padre había añadido en 1973 el tratamiento de Duque en Baviera, por un primo suyo que había hecho lo mismo años antes y desde entonces había sido llamada Duquesa Sofía en Baviera. A partir de su casamiento con Alois de Liechtenstein recibe el tratamiento de Su Alteza Serenísima, La Princesa Heredera de Liechtenstein, Condesa de Rietberg.

Códigos de vestimenta
En las celebraciones inglesas exigen que las mujeres invitadas a una boda real cubran su cabeza con sombreros, según la tradición de la iglesia griega ortodoxa o la iglesia anglicana. A partir de ello se toman las precauciones necesarias para usar cubrecabezas discretos, pues no es idea convertir la ocasión en un nuevo Royal Ascot. Pero ahora ha nacido un nuevo accesorio que bien puede sustituir al sombrero tradicional; el tocado o fascinator -hechos con plumas, flores o encaje- una tendencia completamente inglesa.
Para una boda de día, las mujeres deben ir de corto (hasta la rodilla o un poco por debajo de ella) y, como se ha dicho, con sombrero o pamela. No es casualidad que las soberanas nunca coincidan en el color de sus trajes; detrás hay una labor entre secretarías. Éstas se encargan de averiguar, discretamente, los tonos elegidos por cada Casa Real para evitar momentos incómodos.
Cuando la ceremonia se celebra de tarde, como es común en las bodas nórdicas (Noruega, Dinamarca, Suecia), es de rigor vestir de alta gala, es decir, con vestido largo, la cabeza descubierta y el pelo retirado del rostro. Generalmente los complementos estrella son las tiaras, deslumbrantes obras de arte que destacan en los tocados femeninos. Los caballeros lucen frac o uniforme militar y guantes blancos. Las bandas y medallas de las órdenes dinásticas se despliegan tanto en damas como en caballeros.
Casos reales
Las bodas de miembros de la realeza, con el paso de los años y las circunstancias históricas, han revestido características diferentes, como en estos ejemplos que he recogido.
1895
Greg King, en su libro The Last Empress, relata vívidamente la boda de Alix de Hesse, nieta por vía materna de la Reina Victoria, con el zar Nicolás II de Rusia. La ceremonia tuvo lugar el frío 26 de noviembre de 1895, en el Palacio de Invierno de San Petersburgo, una semana después del funeral del zar Alejandro III.
“Finalmente aparecieron Alejandra y Nicolás. Caminaban tomados del brazo, siguiendo la larga cinta de la alfombra carmesí que pasaba de una sala a otra; atravesando los pisos de parquet, de mármol y de madreperla; bajo los techos de estuco, los cuadros y los dorados; a través de las cámaras con sus columnas de mármol, malaquita y jaspe, de perfume en perfume –rosas en vasos de porcelana, orquídeas y lirios del valle, todo esto enviado a través de la nieve y traído de Crimea en tren-. Formaron una procesión que se extendía a largo de cuatrocientos metros y atravesaba las salas atestadas de oficiales uniformados y damas cubiertas de diamantes. Los soldados de los regimientos de la guardia desenfundaban los sables y saludaban al paso de la procesión: cosacos con chaquetas escarlatas y doradas, húsares vestidos de rojo, lanceros de azul. Detrás de Alejandra y Nicolás marchaban los padrinos de boda, los Grandes Duques Jorge y Miguel, los hermanos del zar; su tío, el Gran Duque Sergio y su primo Cirilo. Venían después las madrinas, con los blancos vestidos de corte, los velos largos y las colas de terciopelo carmesí. La procesión necesitó casi media hora para pasar frente a los tres mil invitados que esperaban en los salones y para llegar a las puertas lustradas de la capilla…”

“... Esperando, con las relucientes estolas de plata y las capas pluviales y mitras salpicadas de diamantes, los ancianos sacerdotes de cabellos blancos esperaban en el umbral (…) Alejandra y Nicolás avanzaron a lo largo de la capilla blanca y dorada, sonriendo a los miembros de la familia y los amigos que ocupaban el lugar. Paso a paso Alejandra se adelantó, la cara casi oculta bajo los velos que descendían de los diamantes distribuidos sobre su cabeza, la cola y los vestidos descendiendo en una sucesión de capas de gasa de plata y brocado, las joyas resplandeciendo con cada movimiento, con cada giro, mientras ella flotaba sobre la alfombra roja y las armonías gloriosas de los coros resonaban en el salón (…) Unos pasos más y ella y Nicolás ya estaban sobre el estrado, bajo la cúpula, flanqueados por enormes canteros de orquídeas y lirios, rodeados por los miembros de la familia, frente al iconostasis, el altar recamado de joyas, que relucía en la semipenumbra de las lámparas votivas.”

“(…) Tomados de la mano, Alejandra y Nicolás rodearon tres veces el altar y después se arrodillaron a rezar. Cuando se reincorporaron, besaron una cruz de oro y un icono y poco después de la una de la tarde Alejandra se convirtió en Su Majestad Imperial, la Emperatriz Consorte de Rusia”.
1937
En el Castillo de Candé, todo estaba listo. Había grandes floreros con peonías blancas y rosadas a los lados de la mesa nupcial y cuatro sillas delante de ella: para la novia, el novio, Herman Rogers, vocero ante la prensa y el Mayor Edward “Fruity” Metcalfe, el padrino. En otra mesa había más flores y una serie de banderas norteamericanas… una gran chimenea de piedra y una tercera mesa junto a la ventana mostraban otro despliegue de flores… En aquel cuarto inundado por la luz del sol había un total de dieciséis invitados. Sin duda, una extraña boda para un hombre que, sólo seis meses antes, había sido el rey de Inglaterra y emperador de la India, soberano de 500.000 personas que vivían sobre 20.000.000 km2 del mundo.
Primero tuvo lugar la ceremonia civil efectuada por el cohibido alcalde de Monts, quien no dejó de ajustar nerviosamente su fajín rojo, blanco y azul, con sus borlas doradas. Leyó la breve fórmula, informó a la novia que debía obedecer a su marido y dijo al novio que debía mantener a su esposa. Ambos dijeron “Oui” y luego firmaron el Registro de Matrimonios y el correspondiente registro británico. El duque se frotaba el mentón pensativamente, luego cruzaba y descruzaba los dedos a su espalda, con los ojos brillantes de excitación.
Marcel Dupré, el destacado organista francés, ejecutaba piezas de Bach y Schumann y una fuga de la que era autor. Luego inició una marcha del oratorio de Haendel Judas Macabeo y el duque y su padrino se dirigieron al altar. Dos minutos más tarde, Dupré tocó una marcha nupcial que había compuesto y entró Wallis del brazo de Herman Rogers. Resultaba apropiado que fuese él quien entregara a la novia; después de todo, durante largo tiempo había sido el responsable de ella.

Junto al improvisado altar rodeado de flores, que tenía una sencilla cruz de oro facilitada por una iglesia protestante cercana, había dos cojines blancos sobre los que la pareja se arrodilló. El reverendo Jardine leyó la liturgia con voz fuerte. El duque, con su chaqué y sus pantalones a rayas, parecía sentirse totalmente relajado; se veía muy joven e increíblemente feliz. Llegado el momento, respondió: “Sí, quiero” con una voz tan alta y aguda que perturbó la quietud que reinaba en la habitación. En contraste la voz de Wallis pareció muy baja cuando prometió “obedecer, amar, honrar y servir” al duque. Jardine entonces pidió a los presentes que rezaran al Todopoderoso para que “bendijera a este hombre y esta mujer” y agregó su propia oración: “Que permanezcan siempre juntos en perfecta paz y amor”.
2010
La ceremonia religiosa en la Catedral de Estocolmo fue emotiva. Una vez se encontraron los novios ante el altar, en donde reposaban como es tradición dos coronas reales en sendos almohadones de terciopelo azul (a tono con el resto de la tapicería del templo), se tomaron de la mano, que mantuvieron en todo momento entrelazadas y se prodigaron en el transcurso de la ceremonia continuas miradas de complicidad. Las de ella, más relajada y emotiva, acompañadas por una tímida sonrisa; las de él siempre comedidas durante el servicio religioso. El rito del intercambio de los votos y los anillos estuvo a la altura de las más románticas expectativas. A Daniel se le ahogó la voz al pronunciar su promesa de amor eterno a una emocionada Victoria de Suecia y cuando la princesa hizo lo propio y prometió amarle hasta que la muerte les separara, Daniel bajó la guardia de la contención y se enjugó una lágrima. La princesa Victoria besó emocionada la mano de él y bajó rápidamente la mirada para no llorar también. No fueron las únicas lágrimas de la ceremonia.

A la salida de la Catedral no se lanzaron ni confeti ni globos, ni hubo después fuegos artificiales, atendiendo el deseo de los novios y por motivos medioambientales. Tras el beso de rigor a la salida del templo a petición del público, Victoria y Daniel se montaron en su carroza de 1900 y, acompañados por un cortejo de ochenta caballos, hicieron un recorrido de casi siete kilómetros por el centro de Estocolmo, en cuyas calles recibieron el calor de unas 500.000 personas. Más de 6,000 soldados participaron en el desfile en honor de los novios, mientras unos 2,500 policías velaban por la seguridad, aunque no se registraron incidentes. Treinta bandas musicales, diecinueve de las cuales eran militares, amenizaron el trayecto.
miércoles, 20 de julio de 2011
Automóviles de la Familia Real británica

La Limusina Bentley es un vehículo de Estado creado para la Reina por la antedicha firma automotriz con ocasión de su Jubileo de Oro, en 2002. Este vehículo ha sido modificado de la versión R del Bentley Arnage, con una velocidad máxima de 130 mph (210 km/h). Es tres pies (91.44 cm) más largo que un Bentley Arnage estándar, 10 pulgadas (254 mm) más alto y 6 pulgadas (152.4 mm) más ancho. Está equipado con anchas puertas de apertura inversa (coach doors) que abren en la parte trasera casi 90 grados.
El interior del BentleyLos fabricantes textiles Hield Brothers produjeron la tela de lana satinada utilizada para la tapicería de los asientos traseros. El coche también tiene una cubierta extraíble para el acristalamiento posterior con el fin de permitir una mayor visibilidad cuando el ocupante esté asistiendo a un evento público o una mayor privacidad cuando sea necesario.
Solo dos de estos vehículos fueron construidos, haciéndolo más raro aún que el Rolls-Royce Phantom IV -de los cuales fueron construidos solo dieciocho-.
El Bentley es usado solo en compromisos oficiales y siempre es escoltado por una selección de vehículos –identificados y no- del Royal Protection Squad, coches de la policía local y escoltas motorizados. La Reina también lo usa para ir a la iglesia cuando se encuentra en Balmoral y en Sandringham House. Al contrario que el presidente norteamericano, Elizabeth II no usa este automóvil cuando viaja al extranjero, prefiriendo utilizar cualquiera de los que son proveídos por sus anfitriones.
Su Majestad despide en Buckingham a un invitado oficialComo todos los automóviles oficiales británicos, el Bentley tiene un montaje sobre el techo para un escudo iluminado y un gallardete, el cual puede ser insertado desde el interior del vehículo. Ambos usualmente muestran el Estandarte Real, aunque pueden ser usados otros símbolos en ocasiones de Estado. Cuando la Reina está a bordo, el ornamento del radiador de Bentley, el “Flying B”, es reemplazado por la mascota personal de Su Majestad, San Jorge imponiéndose el dragón.
En enero de 2009 fue anunciado que ambos modelos Bentley serían convertidos para funcionar con biocombustibles.
El emblema personal de la Reina en el radiador del Bentley Otros vehículos de Estado
Las Royal Mews contienen un raro Rolls-Royce Phantom IV, que fue adquirido por la entonces Princesa Elizabeth en 1950 y que se convirtió en un vehículo oficial cuando ascendió al trono como Elizabeth II en 1952. Hay también dos modelos Rolls-Royce Phantom VI, incluyendo el automóvil del Jubileo de Plata o Silver Jubilee Car, con el techo agrandado para un realce de la visibilidad, que fue un obsequio de la industria automotriz británica en 1977 y un modelo estándar de 1987. La flota es completada por tres limusinas Daimler DS420 -una de las cuales fue propiedad de la Reina Elizabeth, Reina Madre, hasta su muerte en 2002-, las cuales son utilizadas como vehículos de apoyo.
El RR Phantom V de la Reina Madre, entregado en 1962, lleva el emblema 'Britannia' sobre el radiador. Los vehículos oficiales son usados algunas veces cuando la Reina viaja fuera del país y también están disponibles para Jefes de Estado en visita oficial al Reino Unido, así como para otros miembros de la familia real cuando se hallan en representación de la Corona. Bajo la ley británica, los coches oficiales del monarca no poseen matrícula registrada (con excepción de los tres modelos Daimler, que sí las tienen), pero sí son matriculados los vehículos que la soberana y su familia reservan para su uso personal.
Un Rolls-Royce Phantom V retirado, que fuera propiedad de la Reina y de la Reina Madre hasta 2002, puede ser observado en el garaje construido para tal propósito a bordo del antiguo Yate Real Britannia, en Edimburgo. Asimismo, otro vehículo oficial (generalmente un modelo Phantom IV, raramente usado) está en exposición en las Royal Mews de Buckingham Palace.
El emblema personal de la Reina Madre: 'Britannia' sobre un globo terráqueo, el cual fue creado originalmente para los Daimlers del rey George V. Carlos, Príncipe de Gales, utiliza unos Bentley Turbo R, Range Rover, Jaguar XJ o Audi A6 blindados. En ocasiones oficiales, a menudo es visto en el Silver Jubilee Car, el cual perdió su designación de "Number One State Car" (el vehículo más frecuentemente usado por la Reina) luego de la entrega de las limusinas Bentley. La noche del 9 de diciembre de 2010, el automóvil fue atacado por protestantes estudiantiles cuando conducía al Príncipe de Gales y la Duquesa de Cornwall al Royal Variety Performance. La pareja no resultó herida, pero el automóvil, que no estaba blindado, fue salpicado con pintura y una de las ventanas laterales fue rota.
El Duque de York usa un Bentley Arnage 2008 con una placa de matrícula personalizada donde aparecen las letras “DOY” (Duke Of York).

El Rolls-Royce Phantom VI en una visita de Estado de los Reyes de Noruega
Vehículos personales de la Familia Real
En ocasiones no oficiales, la Reina usualmente es conducida en un Jaguar XJ blindado, similar al usado por el Primer Ministro, que es escoltado por los mismos vehículos, como un automóvil oficial. La Reina utiliza ocasionalmente un Range Rover, particularmente para visitas a áreas rurales y a eventos como shows en los condados del interior. Cuando se encuentra en Balmoral o Sandringham, gusta ponerse al volante de un Land Rover Defender. El Duque de Edimburgo es propietario de un Land Rover Discovery y un Metrocab, que él utiliza para visitas alrededor de Londres central.

El Jaguar XJ de la Reina
Otros miembros de la familia utilizan habitualmente modelos Audi A6 o Range Rover. La Princesa Real es propietaria de un Bentley Continental Flying Spur, que usa tanto en compromisos privados como oficiales. El Príncipe de Gales tiene también un Aston Martin V8 convertido para funcionar con biocombustible hecho a partir de excedentes de vino blanco local. Sus Jaguar, Audi y Range Rover utilizan biodiesel hecho de aceite de cocina reciclado.
sábado, 28 de agosto de 2010
Diana, Princesa de Gales
os, la vida, intimidad y, principalmente, el gusto de Diana, Princesa de Gales. Su vestuario, controlado por un programa de computadora, tal vez sea el mejor retrato de esa mujer que hizo historia, lanzó modas y definió tendencias en una de las capitales más elegantes del planeta. Diana combinó estilo con comportamiento y fue mudando su ropa a medida que abandonaba el papel de esposa dedicada de los ’80 para transformarse, a fines de los ’90, en militante de causas humanitarias. Impecable pero casual visitó, en agosto de 1997, los campos minados de Bosnia, vistiendo un conjunto básico de pantalones jeans negros y camisa de algodón rosa, firmado por Giorgio Armani. Poco recordaba a la tímida profesora de primaria que a fines de los ’70 llevaba cuellos altos y vestidos llenos de volados. 
Más o menos rebuscado, casual o de gala, el estilo Di se volvió casi una religión para millones de mujeres alrededor del planeta. En el Reino Unido, por ejemplo, cualquier cambio en el largo de sus cabellos motivaba una corrida a los estilistas, que rápidamente asimilaban el nuevo estilo como un modelo de buen gusto. No siempre lo era, pero, ¿a quién le importaba? Dueña de un carisma sin medida, Diana siempre robaba la escena. En junio de 1994, mientras el Príncipe Carlos asumía en la televisión que había traicionado a su mujer, ella apareció en una fiesta de la Serpentine Gallery, en Hyde Park, con un impactante vestido corto y escotado de Christina Stambolian, que dejaba sus hombros y piernas al descubierto y era una oda
a la sensualidad. Delgada, alta y totalmente magnética frente a las cámaras, la princesa parecía impecable hasta cuando huía de los paparazzi al salir de la academia de gimnasia de Earl’s Court, vistiendo un ajustado short negro marca Nike y un suéter de la Universidad de Harvard. El conjunto, naturalmente, se volvió un modelo de uniforme para las adeptas al aerobismo.Con una interminable agenda de compromisos oficiales para cumplir, la princesa poseía una de las mayores colecciones de vestidos del mundo; parte de ellos fue disputado, en junio de 1997, en una subasta en Christie’s de Nueva York y sus beneficios fueron destinados a obras de caridad. En los inicios de su vida como princesa de Gales, la inglesa Catherine Walker se convirtió en su diseñadora preferida. Las prendas de noche tenían vuelo, eran vaporosas, en telas ricas en bordados y pedrerías. Los escotes, siempre presentes, se podían definir como bien comportados. El denominador común: imprimir distinción en todo acontecimiento público con una imagen de princesa de cuento de hadas.
En los años ’90, sepa
rada del príncipe de Gales, quiso desprenderse de la imagen de mujer recatada que resultó traicionada y cambió volados y pedrería por escotes osados y diseños ajustados al cuerpo que revelaban su sensualidad. Entraron en su guardarropa Valentino, Jacques Azagury y Gina Fratini. El italiano Gianni Versace se convirtió en su amigo y también en proveedor de ropa tanto para cenas de gala como para visitas a hospitales y centros de caridad. Cuando presentó su primera colección para Casa Dior, el talentoso diseñador inglés John Galliano también mereció el privilegio de vestir su silueta elegante. Dior retribuyó su preferencia bautizando una cartera de mano de cuero, de formato cuadrado y asas cortas, con el nombre de “Lady Di”, lo que la transformó en uno de los diseños más codiciados y fila de espera para adquirirla, pese a su elevado precio de 2.000 dólares. Para las casas de moda y los diseñadores, vestir a la Princesa de Gales fue siempre una certeza de éxito en los negocios antes de las liquidaciones. Ella tenía plena conciencia de ello y, casi con la misma dedicación que dedicó a los proyectos de caridad, dio prestigio a un considerable elenco de diseñadores ingleses: Bruce Oldfield
y Catherine Walker, sus preferidos, Víctor Edelstein, Belville Sassoon y los hermanos Emanuel, responsables de su célebre vestido de novia.
adh; y ayudar a crear un clima de conciencia de la moda en las principales calles británicas.
a el total del precio marcado, Inglaterra se sentía perpleja por el costo y se preguntaba angustiada si en realidad necesitaba tantos vestidos.
Por un lado alababan sin cesar a la princesa por su buen gusto (“sólo la Princesa Diana podría llevar un sencillo suéter de Edina Ronay y conseguir que la luz de los focos se apartara del príncipe, en el campo de polo, para enfocarla a ella”, Detroit Free Press). Luego la vapuleaban por sus errores, como W, en su suplemento sobre las víctimas de la moda de 1985: “Extrajo a antiguos favoritos, como Emanuel, de la división de prendas olvidadas para hacerlos resurgir como los peores conjuntos del viaje italiano; una tiesa chaqueta de cuadros verde esmeralda con el atractivo de una manta de caballo. La bufonada se completó con el añadido de un amplio y amorfo sombrero esmeralda”.
recorrido por Canadá fue más corto, sólo duró dieciocho días. En conjunto, Diana tuvo actos oficiales durante cuarenta y siete de aquellos días y cuarenta y tres de las noches y vistió un total de ochenta y dos conjuntos. 
Ha lucido desde las faldas anchas hasta las ceñidas, ha experimentado con todos los colores (según la etiqueta, tenía que llevar colores vivos para resaltar en medio de la multitud pero lo hacía con estampados hasta encontrar los tonos enteros que luego la favorecieron), pero sus telas favoritas eran el terciopelo, el tafetán y el satén. Según Victor Edelstein: “La Prince
sa de Gales ha optado por la silueta Y, que le sienta de maravilla”, dijo refiriéndose a sus trajes de hombros amplios y faldas estructuradas y angostas.
do y eran creados especialmente para ella por el japonés Haachi. Llevaba también muchos trajes de dos tonos para verse menos alta.
bien torneadas piernas o sus magníficos hombros; otra cosa que manejaba a la perfección era el arte de llevar los pequeños bolsos de mano, que elegía en lugar de los bolsos colgados del hombro para no estropear el look de su vestido. Jasper Conran, Lacroix, Chanel y nuevamente Versace elegía para los trajes de noche. Moschino era otro de sus favoritos. Sus reales pies preferían las etiquetas de Charles Jourdan y Manolo Blahnik, a las que solía añadir la de Christian Dior en las medias, que usaba en estudiada armonía (como todo lo demás) con el resto del vestuario. Su imagen, pese a ser cara, había puesto a la corona “en órbita”.

lunes, 29 de marzo de 2010
Retratos del futuro: los nietos reales
- Hijos de SAR Charles, Príncipe de Gales, y Lady Diana Spencer :
* SAR Príncipe William de Gales (1982)
* SAR Príncipe Henry de Gales (1984) - Hijos de SAR Anne, Princesa Real, y Cap. Mark Philips :
* Peter Philips (1977)
* Zara Philips (1981) - Hijos de SAR Andrew, Duque de York, y Sarah Ferguson :
* SAR Princesa Beatrice de York (1988)
* SAR Princesa Eugenie de York (1990) - Hijos de SAR Edward, Conde de Wessex, y Sophie Rhys-Jones :
* Lady Louise Windsor (2003)
* James Mountbatten-Windsor, Vizconde Severn (2007)
Estampillas
(Femenino)
1. Su Majestad La Reina
2. SAR La Duquesa de Cornwall
3. SAR La Condesa de Wessex
4. SAR La Princesa Real
5. SAR Princesa Beatrice de York
6. SAR Princesa Eugenie de York
7. Lady Louise Windsor
8. Miss Zara Philips
9. Serena Armstrong-Jones, Vizcondesa Linley
10. Lady Sarah Chatto
11. SAR La Duquesa de Gloucester
12. SAR La Duquesa de Kent
13. SAR Princesa Michael de Kent
14. SAR Princesa Alexandra, Hon. Lady Ogilvy
15. La Baronesa Royall of Blaisdon, PC, Presidente de la Cámara de Lores
Primos reales 1ª parte (1987)
1. SAR El Duque de Edinburgh
2. SAR El Príncipe de Gales
3. SAR El Duque de York
4. SAR El Conde de Wessex
5. SAR Príncipe William de Gales
6. SAR Príncipe Henry de gales
7. Vizconde Severn
8. Mr. Peter Phillips
9. David Armstrong-Jones, Vizconde Linley
10. SAR El Duque de Gloucester
11. SAR El Duque de Kent
12. SAR Príncipe Michael de Kent
13. Muy Rev. y Muy Hon. Rowan Williams, Arzobispo de Canterbury
14. Muy Hon. Jack Straw, MP, Secretario de Estado de Justicia, Lord Canciller
15. Muy Rev. y Muy Hon. John Sentamu, Arzobispo de York
Primos reales 2ª parte (2005)
* El Príncipe William nació el 21 de junio de 1982 y el Príncipe Harry el 15 de setiembre de 1984, ambos en el Hospital Saint Mary de Londres. El tratamiento completo de William es Su Alteza Real Príncipe William Arthur Philip Louis de Gales, Caballero Real de la Muy Noble Orden de la Jarretera. El tratamiento completo de Harry es Su Alteza Real Príncipe Henry Charles Albert David de Gales.
Como príncipes británicos, ni William ni Harry usan un apellido en su vida cotidiana. Para propósitos formales y ceremoniales, usan el nombre del territorio sobre el cual su padre sostiene el título, es decir, Gales (como las Princesas Beatrice y Eugenie usan York por su padre, el Duque de York). Hay precedentes de que tales apellidos basados en territories dejan de usarse en la edad adulta, después del cual es usado solo el título o el apellido familiar.
Si el Príncipe William se casa antes de la muerte de la reina, es costumbre que reciba un ducado. Si su padre accede al trono, William obtendrá inmediatamente los títulos de Duque de Cornwall y Duque de Rothesay y debería ser investido como Príncipe de Gales, pues éste no es automático. Harry pasará a ser conocido como Su Alteza Real El Príncipe Henry.
Con respecto a sus ancestros, ambos Príncipes descienden de los reyes Henry IV, Charles II y James II (VII de Escocia). Cuando se convierta en rey, William será el primer monarca desde la reina Anne en descender de Charles I. A través de su madre, William y Harry son de verdadera sangre inglesa con remota ascendencia irlandesa y escocesa. Por su padre descienden de todos los reyes y reinas de Inglaterra, Gran Bretaña y Reino Unido con descendientes vivos desde William I en adelante excepto por estos cinco: Henry V, Henry VIII (ambas líneas están extintas), George IV, William IV (ninguno de ellos tuvo hijos legítimos sobrevivientes) y Edward VIII (no tuvo descendencia). También descienden de varios de los monarcas escoceses de la pre-Unión, de los de la pre-conquista de Inglaterra y de notables soberanos extranjeros como los Reyes Católicos, Catalina la Grande de Rusia, Jorge I de Grecia, Christian IX de Dinamarca, Alfonso I de Portugal y los primeros soberanos franceses.
* Peter Mark Andrew Phillips (nacido el 15 de noviembre de 1977) es el primogénito y único varón de La Princesa Ana, Princesa Real y su primer esposo, el Capitán Mark Phillips. Ocupa actualmente el puesto 11º en la sucesión al trono británico (al momento de su nacimiento ocupaba el 5º lugar y permaneció en tal hasta el nacimiento del Príncipe William). Su hermana, Zara Anne Elizabeth Phillips, MBE (nacida el 15 de mayo de 1981), es la docea
va en la línea de sucesión al trono británico.
Peter Phillips no porta ningún título o tratamiento real y sus padres rehusaron el ofrecimiento de la Reina de permitirles ingresar a la nobleza. Phillips era así el primer nieto legítimo de un monarca en nacer sin un título o un tratamiento de cortesía por más de 500 años. Antes de él, los últimos nietos de rey nacidos sin ningún título o tratamiento fueron los hijos de Cecilia de York, hija de Edward IV. Cuando Peter nació, recibió un saludo de 41 cañonazos disparados desde la Torre de Londres, pero tanto la Princesa Anne como el Capitán Phillips intentaron asegurar a sus dos hijos una vida discreta, manteniéndolos fuera de las luces del escenario.
Peter conoció a Autumn Kelly en Canadá en 2003 y cinco años después se casarían en una ceremonia en St George’s Chapel del Castillo de Windsor. Phillips es el primero (y por ahora el único) de los nietos de la Reina en contraer matrimonio. Mantiene un bajo perfil público, no teniendo deberes reales y actualmente trabaja para el Royal Bank of Scotland en Hong Kong.
Zara se dedica profesionalmente a la hípica, siendo la Campeona Mundial del Concurso Completo Ecuestre durante el Campeonato Mundial en Aquisgrán, Alemania, y fue votada en 2006 como la “Personalidad Deportiva BBC del Año” por el público británico (un premio que su madre, La Princesa Anne, obtuvo en 1971). Fue hecha Miembro de la Orden del Imperio Británico (MBE) en 2007 por sus servicios a la hípica.

* La Princesa Beatrice de York (Beatrice Elizabeth Mary; nacida el 8 de agosto de 1988), ocupando el 5º lugar, es la primera mujer en la línea de sucesión al trono británico. Al momento de su nacimiento era la primera princesa nacida en la inmediata familia real desde la Princesa Anne en 1950. La Princesa Eugenie de York (nacida el 23 de marzo de 1990) es la hija más joven del Príncipe Andrew y Sarah Ferguson, 6ª en la línea de sucesión al trono y la segunda mujer en ocupar ese lugar.
Como nietas en línea masculina de un soberano británico, a ambas hermanas les corresponde portar el título de Princesa y el tratamiento de Su Alteza Real, y ellas son las únicas nietas de la Reina en hacerlo, aunque, por Patentes Reales publicadas por George V, su prima, Lady Louise Windsor también es legalmente una princesa pero no es tratada como tal por expreso deseo de sus padres y su otra prima, Zara Phillips, es nieta de la Reina a través de línea femenina, por lo que solo pueden llevar el título y tratamiento de su padre, Capitán Mark Phillips (que, en este caso, no lleva ninguno).
Como princesas británicas, ni Beatrice ni Eugenie utilizan apellido, sino que llevan el nombre del área sobre el que su padre sostiene el título, es decir, York. En la edad adulta se usa solo el título o, en el caso de usar un apellido, este es Mountbatten-Windsor (o la designación territorial de su padre, York).

* Lady Louise Windsor (nacida el 8 de noviembre de 2003) y James, Vizconde Severn (nacido el 17 de diciembre de 2007), son los miembros más jóvenes de la familia real. Ambos son los hijos del Príncipe Eduardo, Conde de Wessex y de su esposa, la Condesa de Wessex.
El Vizconde Severn es el octavo en la línea de sucesión al trono, la persona de más alta jerarquía en la línea de sucesión que no utiliza el tratamiento de Alteza Real. Legalmente James Mountbatten-Windsor es Su Alteza Real Príncipe James de Wessex. No obstante, cuando sus padres se casaron, fue anunciado que de acuerdo a sus deseos, ninguno de sus hijos llevaría un título de príncipe o princesa con el tratamiento de Alteza Real, en vez de esto prefirieron que llevara los títulos que se les otorgan a los hijos de un Conde. Los hijos mayores de un conde por costumbre llevan el título subsidiario de sus padres, y por ello James es referido como Vizconde Severn, a pesar que tiene el estatus legal de un príncipe.ACTUALIZACION BIOGRAFICA
Con motivo de la boda de S.A.R. Príncipe William de Gales y Miss Catherine Middleton el día 29 de julio de 2011 y atendiendo a una tradición ancestral, Su Majestad La Reina ha decidido conceder a su nieto mayor un ducado, un condado y una baronía. El Secretario de Prensa de Palacio ha hecho público el siguiente comunicado:
The Queen has today been pleased to confer a Dukedom on Prince William of Wales. His titles will be Duke of Cambridge, Earl of Strathearn and Baron Carrickfergus.
Prince William thus becomes His Royal Highness The Duke of Cambridge and Miss Catherine Middleton on marriage will become Her Royal Highness The Duchess of Cambridge.
"La Reina ha tenido hoy el placer de conferir un Ducado al Príncipe William de Gales. Sus títulos serán Duque de Cambridge, Conde de Strathearn y Barón Carrickfergus. El Príncipe William se convierte así en Su Alteza Real El Duque de Cambridge y Miss Catherine Middleton por matrimonio se convertirá en Su Alteza Real La Duquesa de Cambridge."














