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domingo, 27 de febrero de 2011

Semblanza de una emperatriz errante

La última Emperatriz de Austria y Reina de Hungría fue Zita de Borbón-Parma (Zita María delle Grazie Adelgonda Micaela Raffaela Gabriela Giuseppina Antonia Luisa Agnese). Era la 17ª hija (de un total de 24) de Roberto I, Duque de Parma. Su madre fue la segunda esposa de éste, la Infanta María Antonia de Portugal, hija del rey Miguel I. El inusual nombre Zita le fue dado por de un popular santo italiano que vivió en la Toscana en el siglo XIII.

Roberto trasladaba su numerosa familia entre Villa Pianore (una gran propiedad situada entre Pietrasanta y Viareggio) y su castillo en Schwarzau en Baja Austria. Fue sobre todo en estas dos residencias que Zita pasó sus años formativos. La familia pasaba la mayor parte del año en Austria, trasladándose a Pianore en el invierno y regresando en el verano. Para moverse entre ambos destinos, tomaban un tren especial de dieciséis coches para acomodar a la familia y sus pertenencias.

Zita y sus hermanos fueron criados hablando italiano, francés, alemán, español, portugués e inglés. Ella recuerda: “Hemos crecido internacionalmente. Mi padre pensaba de sí mismo, ante todo, como un francés, y pasaba unas pocas semanas al año con los niños mayores en Chambord, su principal propiedad en el Loira. Una vez le pregunté cómo nos deberíamos describir. Él respondió: "Somos príncipes franceses que reinaron en Italia". De hecho, de los veinticuatro niños sólo tres, incluyéndome a mí, nacimos en realidad en Italia.


Villa Pianore, su lugar de nacimiento


Educada en Alta Baviera primero y en la isla de Wight después, recibió estricta instrucción religiosa. Tres de sus hermanas se convirtieron en monjas y, por un tiempo, ella consideró seguir el mismo camino. Pero en 1909 se reencontró con el Archiduque Carlos de Austria-Este, segundo en la línea sucesoria al trono de Austria y a quien la unían lejanos lazos de sangre.

El archiduque estaba bajo presión para casarse (Francisco Fernando, su tío y primero en la línea de sucesión, se había casado morganáticamente, por lo que sus hijos fueron excluidos del trono) y la joven tenía una adecuada genealogía real. Zita recordaría más tarde: "Estábamos por supuesto encantados de reunirnos de nuevo y nos convertimos en amigos cercanos. Por mi lado mis sentimientos se desarrollaron gradualmente en los siguientes dos años. Él parecía haberse adelantado en su mente mucho más rápidamente, sin embargo, y se hizo agudizó aún más cuando, en el otoño de 1910, se extendieron rumores acerca de que yo me había comprometido con un pariente lejano español, Don Jaime, Duque de Madrid. Al oír esto, el archiduque bajó apresuradamente desde la base de su regimiento en Brandeis y buscó a su abuela, la archiduquesa María Teresa, que era también mi tía y la confidente natural en estos asuntos. Le preguntó si el rumor era cierto y cuando ella le dijo que no lo era, respondió: "Bueno, lo mejor es darme prisa en cualquier caso o ella se comprometerá con otra persona”.


Zita, archiduquesa (1911)


Esposa del heredero al trono de Austria

El archiduque Carlos viajó a Villa Pianore y pidió la mano de Zita. El 13 de junio de 1911 su compromiso fue anunciado en la corte austriaca. Años más tarde Zita recordaría que después de que su compromiso había expresado a Carlos sus preocupaciones acerca del destino del Imperio Austríaco y los cambios de la monarquía. Se casaron en el castillo de Schwarzau el 21 de octubre de 1911, ante la presencia del viejo emperador Francisco José. La archiduquesa Zita pronto concibió un hijo y Otto nació el 20 de noviembre de 1912. Siete niños más seguirían en la próxima década.

La boda


En este momento, el archiduque Carlos estaba en sus veinte años y no esperaba convertirse en emperador durante algún tiempo, especialmente porque Francisco Fernando se mantenía en buen estado de salud. Esto cambió el 28 de junio 1914, cuando el heredero y su esposa Sophie fueron asesinados en Sarajevo por nacionalistas serbios de Bosnia. Carlos y Zita recibieron la noticia por telegrama ese día. Ella dijo de su marido: "A pesar de que era un hermoso día, vi su rostro tornarse blanco bajo el sol."

En la guerra que siguió, Carlos fue ascendido a General en el ejército austriaco, tomando el mando del 20º Cuerpo para una ofensiva en el Tirol. La guerra fue personalmente difícil para Zita, ya que varios de sus hermanos lucharon en bandos opuestos en el conflicto (El Príncipe Félix y el Príncipe René se habían unido al ejército austríaco, mientras que el Príncipe Sixto y el Príncipe Javier vivían en Francia antes de la guerra y se alistaron en el ejército belga). También su país natal, Italia, se unió a la guerra contra Austria en 1915 y así los rumores de la 'italiana' Zita comenzaron a correr. Incluso tan tarde como 1917, el embajador alemán en Viena, el conde Otto Wedel,escribiría a Berlín diciendo: "La Emperatriz es descendiente de una casa principesca italiana. La gente no confía del todo en la Italiana y su nidada de familiares".



A petición de Francisco José, Zita y sus hijos abandonaron su residencia en Hetzendorf y se mudaron a una serie de habitaciones en el Palacio de Schönbrunn. Aquí, Zita pasó muchas horas con el anciano emperador en ocasiones formales e informales, donde Francisco José le confió su temor por el futuro. El monarca murió de bronquitis y neumonía a los 86 años, el 21 de noviembre 1916. "Recuerdo la querida figura regordeta del Príncipe Lobkowitz dirigiéndose a mi marido", relataría Zita más tarde, "y, con lágrimas en los ojos, haciendo la señal de la cruz en la frente de Carlos. Mientras lo hacía me dijo: 'Que Dios bendiga a Su Majestad". Fue la primera vez que oí el título imperial usado en nosotros".


Armas de Austria-Hungría

Emperatriz y Reina

Carlos y Zita fueron coronados en Budapest el 30 de diciembre de 1916. Después de la coronación hubo un banquete, pero luego terminaron las festividades, puesto que el emperador y la emperatriz consideraban que era reprobable tener celebraciones prolongadas en tiempo de guerra. Al principio del reinado, Carlos no iba más lejos de Viena, por lo que tenía una línea telefónica instalada de Baden (donde se localizaban los cuarteles militares de Carlos) a la Hofburg. Llamaba varias veces por día a Zita cada vez que se separaban. La emperatriz tenía alguna influencia en su marido y discretamente asistía a las audiencias con el Primer Ministro o reuniones militares; ella tenía un interés especial en la política social. Sin embargo, los asuntos militares eran del dominio exclusivo de Carlos. Enérgica y tenaz, Zita acompañaba a su marido a las provincias y al frente, así como se ocupaba de las obras de caridad y las visitas a los hospitales para heridos de guerra.


Zita Imperatrix Austriae et Regina Hungariae et Bohemia


Dos años después, la guerra se acercaba al asediado emperador. Una Unión de Diputados checa había jurado ya un nuevo estado de Checoslovaquia independiente del Imperio Habsburgo, el 13 de abril de 1918, el prestigio del ejército alemán había dado un duro golpe en la Batalla de Amiens y, el 25 de septiembre de 1918, el rey Fernando de Bulgaria se separó de sus aliados en las potencias centrales y pidió la paz de forma independiente.Zita estaba con Carlos cuando recibió el telegrama del colapso de Bulgaria. Recordó que "hacía aún más urgente iniciar conversaciones de paz con las potencias occidentales, mientras que todavía había algo de qué hablar. El 16 de octubre, el emperador emitió un ‘Manifiesto del Pueblo’ proponiendo el imperio reestructurado en líneas federales con cada nacionalidad ganando su propio estado. En su lugar, cada nación se separó y el imperio efectivamente se disolvió”.


La última Reina consorte de Hungría


Dejando atrás a sus hijos en Gödöllő, Carlos y Zita viajaron al Palacio de Schönbrunn. En ese momento los ministros habían sido nombrados por el nuevo estado de "Austria Alemana" y el 11 de noviembre, junto con el portavoz del emperador, prepararon un manifiesto para que Carlos firmara. Zita, a primera vista, lo confundió con una abdicación e hizo su famosa declaración "Un soberano no puede nunca abdicar. Puede ser depuesto... Está bien. Es la fuerza. Pero abdicar ¡nunca, nunca, nunca! Antes caería aquí a tu lado. Entonces allí estaría Otto. E incluso si todos nosotros fuéramos asesinados, habría todavía otros Habsburgo". Carlos dio su permiso para que el documento fuera publicado y él, su familia y los restos de su Corte partieron para el pabellón de caza en Eckartsau, cerca de la frontera con Hungría y Eslovaquia. La República de Austria Alemana se pronunció al día siguiente.


Con la Emperatriz de Alemania, Augusta Viktoria, en Laxenburg, 1917

Exilio

Después de unos meses difíciles en Eckartsau, la familia imperial recibió la ayuda de una fuente inesperada. El Príncipe Sixto se había reunido con el rey Jorge V del Reino Unido y apeló a él para ayudar a los Habsburgo. Jorge se había comenzado a mover por el requerimiento (pocos meses después de que su primo Nicolás II de Rusia había sido ejecutado por los revolucionarios) y prometió “Haremos inmediatamente lo que sea necesario”. Varios oficiales del Ejército británico fueron enviados a ayudar a Carlos y, con alguna dificultad, lograron que el Emperador abandonara el país con dignidad y sin tener que abdicar. Carlos, Zita, sus hijos y su Casa partieron el 24 de marzo.

La primera casa de la familia en el exilio fue el Castillo de Wartegg en Rorschach, Suiza, una propiedad de los Borbón-Parma. Sin embargo, las autoridades suizas, preocupadas por la implicación de Habsburgos viviendo cerca de la frontera con Austria, les obligaron a trasladarse a la parte occidental del país. Al mes siguiente, por lo tanto, se mudaron a Villa Prangins, cerca del lago de Ginebra, donde reanudan una vida familiar tranquila. Este abruptamente terminó en marzo de 1920, cuando, después de un período de inestabilidad en Hungría, Miklós Horthy fue elegido regente. Carlos seguía siendo técnicamente Rey (como Carlos IV), pero Horthy envió un emisario a Prangins aconsejándole no ir a Hungría hasta que la situación se hubiere calmado. Después del Tratado de Trianon la ambición de Horthy creció. Carlos intentó dos veces recuperar el control el poder en Hungría, una vez en marzo de 1921 y de nuevo en octubre de 1921. Ambos intentos fracasaron, a pesar del firme apoyo de Zita (ella insistió en viajar con él en el dramático viaje final a Budapest).

Carlos y Zita con sus hijos en Herstenstein, Suiza, 1921

Carlos y Zita residieron temporalmente en el Castillo de Tata, la casa del conde Móric Esterházy, hasta que fuera encontrado un adecuado exilio permanente. Malta fue planteada como una posibilidad, pero fue rechazada por Lord Curzon y el territorio francés fue descartado debido a la posibilidad de que los hermanos de Zita intrigaran en nombre de Carlos. Finalmente, fue elegida la isla portuguesa de Madeira.El 31 de octubre de 1921, la pareja imperial tomó por tren de Tihany a Baja, donde el navío británico HMS Glow-worm estaba esperando. Llegaron a Funchal el 19 de noviembre. Allí se encuentran únicamente con lo puesto y con muy poco dinero. Por otro lado, de la no muy importante suma que tienen depositada en un banco suizo, no pueden disponer de momento, porque su administrados también ha sido expulsado de allí y Carlos ni siquiera conoce el número de la cuenta. Tampoco saben nada de sus siete hijos. Los niños estaban siendo atendidos en el Castillo de Wartegg, en Suiza, por la abuela de Carlos, María Teresa, aunque Zita logró verlos en Zurich cuando su hijo Roberto se realizó una operación de apendicitis. Los niños se unieron a sus padres en Madeira en febrero de 1922.

La Quinta do Monte, residencia de los exiliados en Funchal


Un rico portugués puso a su disposición una villa que él solo habitaba durante el verano. Aunque el invierno no es riguroso en Madeira, la casa no estaba acondicionada para esa época. Pero la familia real se encontraba feliz (con todos los inconvenientes que debían soportar) porque estaba reunida.

Carlos estuvo mal de salud por algún tiempo. Caído un día con ataque de bronquitis, esto derivó rápidamente en neumonía, ayudado por la inadecuada atención médica disponible. Varios de los niños y el personal también cayeron enfermos y Zita (en aquel momento de ocho meses de embarazo) se convirtió en la enfermera de todos. Carlos se debilitó y murió el 1 de abril, sus últimas palabras hacia su esposa fueron: "Te amo tanto". Después de su funeral, dijo un testigo de Zita que "esta mujer realmente es digna de admiración. Ni por un segundo perdió la compostura... saludó a la gente en todos los lados y luego habló a los que habían ayudado con el funeral. Todos quedaron prendados de su encanto". Zita llevó luto en memoria de Carlos durante los 67 largos años de su viudez.


Zita y sus hijos en el momento de su partida de Madeira (19 de mayo de 1922)

Viudez

Después de la muerte de Carlos, la familia imperial austríaca pronto se mudó de nuevo. Alfonso XIII de España se había acercado a la Oficina del Exterior británica a través de su embajador en Londres y acordó permitir a Zita y sus siete (que pronto serán ocho) hijos su reubicación en España. Alfonso debidamente envió el buque de guerra Infanta Isabel a Funchal para que los llevara Cádiz. Fueron escoltados hasta el Palacio de El Pardo en Madrid, donde poco después de su llegada Zita dio a luz un hijo póstumo, la archiduquesa Isabel. Alfonso XIII ofreció a sus familiares Habsburgo exiliados el uso del Palacio Uribarren, en Lekeitio, en la Bahía de Vizcaya. Por los próximos seis años Zita se instaló allí, donde se dedicó a criar y educar a sus hijos. Vivían con estrecheces, sus ingresos provenían principalmente de la renta de propiedades en Austria, de un viñedo de Johannesburgo y donaciones de carácter voluntario. Otros miembros de los Habsburgo en el exilio, sin embargo, reclamaban mucho de este dinero y no había peticiones regulares para la ayuda de ex funcionarios imperiales.


Zita y sus ocho hijos en la Bahía de Vizcaya


En 1929, varios de los niños se acercaban a la edad de asistir a la universidad y la familia trató de mudarse a algún lugar con un ambiente educativo más agradable que el de España. En septiembre de ese año, se trasladaron a la localidad belga de Steenokkerzeel, cerca de Bruselas, donde estaban más cerca de varios miembros de su familia. Zita continuó con su cabildeo político en nombre de los Habsburgo, incluso desarrollando vínculos con la Italia de Mussolini. Había una posibilidad de restauración de la dinastía bajo los cancilleres austríacos Engelbert Dollfuss y Kurt Schuschnigg, con el Príncipe Heredero Otto visitando Austria en numerosas ocasiones. Estas aperturas se terminaron abruptamente con la anexión de Austria a la Alemania nazi en 1938. Como exiliados, la familia Habsburgo tomó la iniciativa de resistencia a los nazis en Austria, pero esto se fue a pique debido a la oposición entre monárquicos y socialistas.

Con la invasión nazi de Bélgica el 10 de mayo de 1940, Zita y su familia se convirtieron en refugiados de guerra. Al estar a punto de morir a través de un golpe directo en el castillo por bombarderos alemanes, huyeron al castillo francés del Príncipe Javier, en Bostz. Con la toma del poder del gobierno colaboracionista de Philippe Pétain, los Habsburgo huyeron a la frontera española, alcanzándola el 18 de mayo. Se trasladaron a Portugal, donde el gobierno norteamericano les concedió visado de salida el 9 de julio. Después de un peligroso viaje llegaron a Nueva York el 27 de julio, donde tenían familiares en Long Island y Newark, Nueva Jersey. Zita y varios de sus hijos vivieron, como invitados a largo plazo en Tuxedo Park, Suffern, Nueva York.
La familia en Bélgica. De pie, detrás: Felix, Adelheid, Rudolf y Elisabeth. Sentados, al frente: Carl Ludwig, Otto, Charlotte, Emperatriz Zita y Robert

Los refugiados imperiales austríacos finalmente se establecieron en Quebec, que tenía la ventaja de ser de habla francesa (los niños más pequeños aún no hablaban con fluidez en inglés). A medida que fueron separados de todos los fondos europeos, las finanzas se estrecharon más de nunca. En un momento, Zita se vio obligada a hacer ensalada y platos de espinaca con hojas de diente de león. Sin embargo, todos sus hijos estaban activos en el esfuerzo bélico. Otto promovió el papel de la dinastía en la Europa de la posguerra y se reunía regularmente con Franklin Roosevelt, Roberto era el representante de los Habsburgo en Londres, Carlos Luis y Félix se unieron al Ejército de Estados Unidos, sirviendo con varios familiares de la línea Mauerer; Rodolfo entró a Austria de contrabando en los días finales de la guerra para ayudar a organizar la resistencia. En 1945 la emperatriz Zita celebró su cumpleaños el primer día de la paz, 9 de mayo. Fue a pasar los próximos dos años recorriendo Estados Unidos y Canadá para recaudar fondos de ayuda a las devastadas Austria y Hungría.

Post-guerra

Después de un período de descanso y recuperación, Zita pudo regresar regularmente a Europa para las bodas de sus hijos. Finalmente decidió regresar definitivamente al continente, en 1952, más precisamente a Luxemburgo, con el fin de cuidar a su anciana madre. Maria Antonia died at the age of 96 in 1959. María Antonia murió a la edad de 96 años, en 1959. El obispo de Chur propuso a Zita que se mudara a una residencia que él administraba (antiguamente un castillo de los Condes de Salis) en Zizers, Suiza. Como en el castillo había suficiente espacio para recibir visitas de su numerosa familia y se encontraba cerca de una capilla (una necesidad para la devotamente católica Zita), aceptó con facilidad.


Zita con sus ocho hijos. De pie, detrás, izquierda a derecha: Carl Ludwig, Rudolf y Robert. En el medio: Adelheid, Elisabeth, Charlotte y Felix. En el frente la Emperatriz y el Archiduque Otto, 1962


Zita ocupó sus últimos años con su familia. A pesar de que las restricciones a los Habsburgo para entrar en Austria se habían levantado, esto sólo se aplicaba a los nacidos después del 10 de abril de 1919. Esto significó que Zita no pudo asistir al funeral de su hija Adelaida en 1972, lo que sería muy doloroso para ella. También se involucró en los esfuerzos para que su difunto marido, el "Emperador de la Paz", fuese canonizado. Para 1982, las restricciones se habían suavizado y Zita regresó a Austria después de haber estado ausente durante seis décadas. En los siguientes años, la emperatriz hizo varias visitas a su tierra natal, incluso apareció en la televisión austríaca. En una serie de entrevistas con el diario vienés Kronen Zeitung, Zita expresó su creencia de que la muerte del príncipe heredero Rodolfo de Austria y su amante la baronesa María Vetsera, en Mayerling, en 1889, no fue un doble suicidio, sino un asesinato por parte de agentes franceses o austríacos.


La Emperatriz con sus hijos, nueras y yernos, 1987


Después de un memorable cumpleaños número 90, donde estuvo rodeada por su ahora vasta familia, la fuerte salud de Zita comenzó a fallar. Desarrolló inoperables cataratas en ambos ojos. Su última gran reunión familiar tuvo lugar en Zizers en 1987, cuando sus hijos y nietos se unieron en la celebración de su 95º cumpleaños. Mientras visitaba a su hija, en el verano de 1988, desarrolló neumonía y pasó la mayor parte del otoño y el invierno en cama. Por último, llamó a Otto, a principios de marzo de 1989 y le dijo que se estaba muriendo. El archiduque y el resto de la familia viajaron a su lado y se turnaron junto a su lecho para acompañarla, hasta que falleció en la madrugada del 14 de marzo de 1989. Tenía 96 años de edad.


Zita nonagenaria


Su funeral se celebró en Viena el 1 de abril. El gobierno permitió que tuviera lugar en suelo austríaco mientras el costo fuera sufragado por los propios Habsburgo. El cuerpo de Zita fue llevado a la Cripta Imperial de Viena en el mismo carruaje fúnebre tras el cual ella había caminado durante el funeral del emperador Francisco José en 1916. Sesenta y siete años después de la muerte de su esposo, volvió a repetirse la extraña ceremonia fúnebre que tenía lugar en los Capuchinos de Viena con cada Habsburgo:
- ¿Quién quiere entrar?
- Zita, emperatriz de Austria, reina de Hungría, princesa de Borbón-Parma…
- No la conocemos.




Fue acompañada por más de 200 miembros de las familias Habsburgo y Borbón-Parma y asistieron al servicio unas 6.000 personas, entre líderes políticos, funcionarios estatales y representantes internacionales, entre ellos un legado del Papa Juan Pablo II. Siguiendo una antigua costumbre, la emperatriz había pedido que su corazón, que fue colocado en una urna, permaneciera en el monasterio de Muri, Suiza, donde el corazón del emperador había descansado durante décadas. De este modo, Zita se aseguró que, en la muerte, ella y su marido se mantendrían uno al lado del otro.


Títulos y tratamientos
  • 1892 - 1911: Su Alteza Real Princesa Zita de Borbón-Parma
  • 1911 - 1916: Su Alteza Imperial y Real Archiduquesa Zita de Austria
  • 1916 - 1918: Su Majestad Apostólica, Real e Imperial La Emperatriz de Austria, Reina Apostólica de Hungría
  • 1918 - 1989: * Su Majestad Apostólica, Imperial y Real Emperatriz Zita de Austria, Reina Apostólica de Hungría (utilizado fuera de Austria)
    * Zita, duquesa de Bar (inscrito en su pasaporte)
    * Zita Habsburgo-Lorena (utilizado en Austria)


Solo recuerdos: abanico y guantes que pertenecieron a la última Emperatriz consorte de Austria-Hungría


jueves, 10 de febrero de 2011

La etiqueta

La fría noche del 25 de noviembre de 1916, mientras repicaban las campanas de todas las iglesias de Austria-Hungría, doscientos militares a caballo recorrían las calles de Viena precediendo la procesión fúnebre del último representante del antiguo estilo Habsburgo: el emperador Francisco José I. Seis caballos negros con crespones del mismo color tiraban de la carroza, también negra, que portaba el féretro.





Llegados a la iglesia e los Capuchinos, introdujeron el ataúd hasta encontrar una gran puerta cerrada. Siguiendo la ceremonia, que venía repitiéndose desde decenios atrás, un miembro de la comitiva se adelantó y golpeó el portalón para que le abriesen.
- ¿Quién quiere entrar? –preguntó, desde el interior, el padre guardián.
- Su Majestad Imperial Francisco José I, emperador de Austria, rey apostólico de Hungría, rey de Bohemia…- y el portavoz continuó enumerando una cincuentena de títulos reales, ducales, condales y señoriales.
- No le conocemos –fue la lacónica respuesta del capuchino.
Volvió a llamar el acompañante.
- ¿Quién quiere entrar? –insistieron desde el otro lado.
- Francisco José I, emperador de Austria y rey de Hungría –abrevió, esta vez, el portavoz imperial.
- No le conocemos.
Al tercer bastonazo y tras la misma pregunta, el que encabezaba la comitiva contestó:
- Francisco José, un pobre pecador.
Y entonces se abrió el enorme portalón.





El ceremonial cargado de tradiciones regía la vida de la corte de los Hasburgo. Durante el siglo XVIII, la etiqueta fijaba el empleo de toda la vida cotidiana. En la época de Carlos VI, los embajadores (incluyendo el Nuncio del Papa) permanecían de pie alrededor de la mesa en que el monarca celebraba sus comidas y no se retiraban sino hasta que Su Majestad hubiera llevado un vaso a sus labios. Durante las representaciones teatrales, dos pajes arrodillados abanicaban los augustos rostros de los soberanos.





Bajo María-Teresa, que amaba el lujo, las fiestas eran desmesuradas y la etiqueta también estricta. Las caballerizas de la emperatriz albergaban dos mil quinientos caballos. Se daban en palacio bailes para seis mil invitados. José II el Reformador sustituyó el orden a las malversaciones y la economía a los gastos dispendiosos. Leopoldo II, su hermano y sucesor, se dio prisa en suprimir hasta los últimos vestigios de la reforma de José II y volvió a las antiguas costumbres. Su hijo, Francisco II, respetó las tradiciones y el protocolo.





La etiqueta española –introducida en Viena por Rodolfo II- reinaba en la Hofburg durante los primeros años del reinado de Francisco José, aunque bastante aligerada desde el siglo XVII. En tiempos de Felipe II el ceremonial lo prescribía todo minuciosamente, incluso cómo debía comportarse el rey cuando deseaba hacer acto de esposo: vestido con un traje ceñido y un mantelete, el sombrero de plumas en la cabeza, la espada al cinto, el vellón de oro al cuello, llevando una garrafa de agua, Su Majestad se dirigía a los departamentos de la reina. Lo precedían el gran maestro de ceremonias, alabarderos y lacayos portadores de velas. La esposa, ataviada con vestiduras negras, llevando una antorcha encendida en la mano, entraba al salón con su séquito por la entrada opuesta. Una vez solos y habiéndose despojado de la espada y de su sombrero de plumas, el rey podía retozar con su esposa sobre el lecho. Cuando todo estaba cumplido, llamaban a sus séquitos, que los acompañaban de regreso a sus habitaciones con el mismo ceremonial.





A mediados del siglo XIX, en los días de Francisco José y Sissi, la etiqueta era mucho más estricta en Viena que en Madrid durante la misma época. Primeramente, dividía a los mortales en dos categorías: los que, por su nacimiento, eran hoffahig (dignos de figurar en la corte) y los que no lo eran. Quienes tenían su “gran entrada” eran veintitrés familias nobles y doscientas veintinueve damas; pero era preciso distinguir aún entre las damas “admisibles”, que tenían derecho a entrar sin golpear en los departamentos de la emperatriz y las damas “aguardantes”, que debían llamar suavemente a la puerta antes de recibir la autorización para ingresar.





La etiqueta organizaba las ceremonias civiles y religiosas hasta en sus menores detalles. Los días de grandes fiestas católicas, la corte entera participaba en las suntuosas procesiones; Sus Majestades seguían al Santísimo Sacramento acompañados por los archiduques y archiduquesas y todos los grandes dignatarios. El Viernes Santo, el emperador arrodillado lavaba los pies de doce menesterosos, vertiendo sobre ellos un poco de agua. Los archiduques les enjugaban con lienzos (en realidad, los “doce pobres del Emperador” eran doce funcionarios cuidadosamente atendidos por un pedicuro. Sus pies estaban tan inmaculados que el embajador de Rusia dijo a su vecino: “¡Podría confundírseles con los pies del cuerpo de ballet!”).





La implacable etiqueta determinaba cada cosa: los uniformes, la vestimenta, la calidad de la vajilla para ciertas recepciones, las reverencias, los saludos, el ancho de los galones, el largo de los guantes. En la mesa imperial, todo el mundo estaba mudo: nadie tenía el derecho de interrogar a Su Majestad. Si el emperador hacía una pregunta, debía respondérsele en pocas palabras; toda conversación general estaba proscripta. El monarca tragaba sus alimentos en un instante; los jóvenes, hambrientos, servidos en último término al extremo de la mesa, devoraban sus enormes porciones cuando se les daba tiempo.



Después de la cena, los huéspedes pasaban al salón y aguardaban al Emperador, quien formulaba algunas preguntas. Se escuchaban breves respuestas: “¡Si, Sire!..” “¡No, Majestad!...” Esta sesión “alrededor del fuego” no tenía nada de caluroso ni de confortable. Con celoso cuidado, la archiduquesa Sofía, madre del emperador, velaba en la estricta observancia del protocolo sacrosanto.

El Archiduque Francisco Carlos y la Archiduquesa Sofía (nacida princesa de Baviera) con sus hijos: Francisco José, emperador de Austria, con su esposa Sissi (y los hijos de éstos Rodolfo y Gisela), Maximiliano, emperador de México, con su esposa Charlotte y los archiduques Luis Víctor y Carlos Luis (1860).






lunes, 7 de febrero de 2011

Alteza Imperial y Real: el Archiduque


El título de Archiduque/Archiduquesa (en alemán: Erzherzog/Erzherzogin) indica un rango de nobleza superior a Duque e inferior a Rey, utilizado sólo por los príncipes de las Casas de Habsburgo y Habsburgo-Lorena.

La palabra en inglés es registrada sólo a partir de 1530, derivada del medieval “dux” (duke) -a través del francés antiguo archeduc, proveniente asimismo del latín merovingio archidux.


Detalle de la corona archiducal del emperador José II


Tratamiento para gobernantes

Un territorio gobernado por un archiduque o archiduquesa se llama archiducado. El título en alemán (Erzherzog) es diferente al de Gran Duque (en alemán Großherzog), utilizado en algunas otras casas reales alemanas y actualmente en el soberano Luxemburgo.

El primer uso fue como el título de los gobernantes de Austrasia (c.750), uno de los reinos merovingios (francos) resultante de las complejas sucesiones en la casa de Clovis, que comprendía alrededor de Alemania, Suiza y los Países Bajos.

En el Imperio carolingio, el título era otorgado como una promoción única para el duque de Lotaringia (mucho mayor que Lorena), el cual podría ser visto como sucesor del antiguo reino carolingio de Lothringia, que había estado a la par por lo menos con Francia Occidental (Francia moderna) en las divisiones dinásticas de los primitivos herederos de Carlomagno, pero terminó absorbido por Francia Oriental (Gran Alemania).


Rodolfo IV, Duque de Austria (1339-1365)


Después de la división en 959 del (archi) ducado en Alta y Baja Lothringia (en alemán Oberlothringen y Niederlothringen, respectivamente) y de una mayor fragmentación de este último, dos de los ducados sucesores en los Países Bajos, Brabante (principalmente en la actual Bélgica) y Gelre (hoy en Holanda y que da nombre a la provincia de Güeldres), reclamaban el rango archiducal pero nunca les fue oficialmente otorgado por el Sacro Emperador Romano. La versión en holandés es Aartshertog.

El título de Archiduque de Austria, el único que se destaca notablemente, fue inventado en el Privilegium Maius, una falsificación del siglo XIV iniciada por el duque Rodolfo IV de Austria. Originalmente, estaba destinado para denotar al gobernante del (así 'Archi') ducado de Austria, en un esfuerzo por poner ese gobernante a la par de los Príncipes-electores, ya que Austria había sido pasada por alto en la Bula de Oro de 1356, cuando los electorados habían sido asignados. El Sacro Emperador Romano Carlos IV rehusó reconocer el título.

El Duque Ernesto (1377-1424) de Austria y sus descendientes asumieron unilateralmente el título de "Archiduque".


Corona del Archiduque de Tirol (1602)


Este título sólo fue reconocido oficialmente en 1453 por el emperador Federico III, cuando los Habsburgo hubieron obtenido (permanentemente) el control del cargo de Sacro Emperador Romano. En primer lugar, le fue concedido al hermano menor de Federico, Alberto VI de Austria (m. 1463), que utilizó el título por lo menos desde 1458. En 1477, Federico III concedió el título de archiduque también a su primo, Segismundo de Austria, gobernante de Austria Anterior. El hijo y heredero de Federico, el futuro emperador Maximiliano I, empezó a utilizar el título, pero al parecer sólo después de la muerte de su esposa María de Borgoña (m. 1482) ya que no aparece en los documentos del gobierno conjunto de Maximiliano y María en los Países Bajos (donde Maximiliano es todavía titulado duque de Austria). El título aparece por primera vez en documentos del gobierno conjunto de Maximiliano y Felipe (su hijo menor de edad) en los Países Bajos. El emperador Federico III utilizó para sí mismo sólo duque de Austria, nunca Archiduque, hasta su muerte en 1493. Ladislao el Póstumo, Duque de Austria, que murió en 1457, nunca estuvo en su vida autorizado a usarlo y, en consecuencia, ni él ni nadie en su rama de la dinastía han utilizado alguna vez el título.


La más célebre de las Archiduquesas de Austria: Maria Antonia Josepha Johanna von Habsburg-Lothringen, futura María Antonieta de Francia, a los 12 años de edad.


Las niñas de la dinastía no tenían derecho aún al título en el siglo XV. Fue utilizado sólo por aquellos dinastas masculinos que gobernaron un territorio de los Habsburgo y por sus consortes.


Otros usos

A menudo imprecisamente representado como Gran Duque (en realidad un rango inferior con el que no se debe confundir), "Archiduque" fue utilizado para los gobernantes no soberanos como rango titular de los príncipes de la casa reinante de los Habsburgo, en titulatura jefe de un territorio austríaco, pero sin llegar a ser su gobernante hereditario, ya que todos los territorios permanecían en la corona austríaca. En ocasiones puede ser combinado con un mandato gubernamental separado.

A partir del siglo XVI, Archiduque y su forma femenina, Archiduquesa, llegó a ser utilizado por todos los miembros de la Casa Imperial y Real de Habsburgo, similar al título de Príncipe (de la sangre) en muchas otras casas reales. Por ejemplo, la reina María Antonieta de Francia nació Archiduquesa María Antonia de Austria. Después de la disolución del Sacro Imperio Romano esta práctica se mantuvo en el Imperio Austríaco (1804-1867) y el Imperio Austro-húngaro (1867-1918).


El Archiduque Maximiliano Francisco de Austria (1756-1801), Arzobispo y Príncipe elector de Colonia, era el hijo menor de la Emperatriz María Teresa.


El uso oficial de los títulos nobiliarios austríacos como el de Archiduque ha sido ilegal en la República de Austria para los ciudadanos austríacos a partir de la Ley sobre la Abolición de la Nobleza (Gesetz vom 3. 04 1919 über die Aufhebung des Adels, weltlichen der Ritter-und Damenorden und gewisser Titel und Würden). Así, aquellos miembros de la extensa familia de los Habsburgo que son ciudadanos de la República de Austria son simplemente conocidos por su respectivo primer nombre y apellido, los Habsburgo-Lorena (Habsburg-Lothringen). Sin embargo, miembros de la familia que son ciudadanos de otros países como Alemania, donde los títulos aristocráticos se han convertido en parte del nombre, pueden utilizar el título. Otto Habsburgo-Lorena, nacido en 1912, es ciudadano austríaco, húngaro y alemán. Como vive en Alemania, es conocido como Otto von Habsburg.


El Archiduque Otto con su tío bisabuelo, el Emperador Francisco José (1916)


“Imperial y Real”

El tratamiento en alemán Kaiserlich und Königlich (Imperial y Real), normalmente abreviado como k. u. k., k. und k. (en ambos casos el "und" siempre se habla sin abreviar) o k. & k. , se refiere a la Corte de los Habsburgo en una perspectiva histórica más amplia. Algunos autores modernos restringen su uso a la Monarquía Dual de Austria-Hungría desde 1867 hasta 1918. Durante ese período, el tratamiento indicaba que el monarca reinaba al mismo tiempo como emperador de Austria y como rey de Hungría, mientras los dos territorios estuvieron unidos en una unión real (similar a un Estado-federación de dos en este caso). Los actos del gobierno común, que sólo era responsable del Imperial y Real ("I & R") Ministerio de Asuntos Exteriores, el I & R Ministerio de Guerra y el I & R Ministerio de Finanzas (financiando sólo los dos otros ministerios), se llevaron a cabo en el nombre de "Su Majestad Imperial y Real" y los órganos del gobierno central tenían sus nombres prefijados con k. u. k.


El empleo simbólico de und o u.

Antes de 1867, la colección de territorios bajo el control del monarca Habsburgo en Viena utilizaba kaiserlich und königlich o las palabras guionada, intercambiables, kaiserlich-königlich. Ninguna de estas formas de escritura definía una jerarquía entre los reinos, principados, ducados y otros órganos políticos de la dinastía Habsburgo. Los monarcas Habsburgo gobernaron los reinos de Hungría, Croacia y Bohemia como sus reyes. El título de Emperador se aplicaba a su papel como cabeza del conglomerado de la mayoría de los estados alemanes llamado Sacro Imperio Romano Germánico hasta 1806. El mismo título, Emperador, llegó a identificar su rol como gobernantes del recién nombrado Imperio Austríaco que los Habsburgo se atribuyeron desde el 11 de agosto de 1804.


Insignia naval de Austria-Hungría de 1786 a 1869 y bandera de guerra de 1880 a 1915


Después del Compromiso Austrohúngaro de 1867, los nacionalistas pro-húngaros insistieron en el und ("Y"), no el guión, en todos los usos de acuerdo con el nuevo estatuto autónomo del reino en las tierras de los Habsburgo. El uso de la frase "Kaiserlich und königlich" fue decretado en una carta escrita por el emperador el 17 de octubre de 1889 para el ejército, la marina y las instituciones compartidas por ambas partes del imperio. Posteriormente, la abreviatura k.k. se refería sólo a las instituciones de la parte "austríaca" de Austria-Hungría (Cisleitania). La abreviatura m.k. (húngaro: magyar királyi), o kgl. ung. (alemán: königlich ungarisch), ambos en el sentido de "Húngaro Real", fue aplicada en referencia a los organismos gubernamentales del Reino de Hungría (Transleitania).

Analizando documentos oficiales publicados entre 1867 y 1918, la abreviatura utilizada proporciona información sobre las tierras donde se destinan: k.k. en esta era significa “solo parte austríaca de la monarquía dual, Hungría no está involucrada”; k.u.k. significa “todas las partes de Austria-Hungría están involucradas”.

La ubicuidad de esta frase en todos los asuntos administrativos la convirtieron en un sinónimo para la administración Habsburgo, a veces denominada como la "monarquía k.u.k." en las publicaciones de Europa Central hasta el presente. Otros idiomas de la monarquía Habsburgo conservaban la abreviatura alemana o la utilizaban indistintamente con sus propios guiones: c.i kr. en croata, c a k. o c.-k. en checo, cs. és kir. en húngaro, I.R. en italiano, c. i k. o C.K. en polaco, a menudo separadas por guiones: cezaro-crăiesc en rumano, c. a k. en eslovaco, c-kr. en eslovenio.


Monograma imperial de Francisco José I


sábado, 5 de febrero de 2011

Habsburgo: los dueños de Austria


El nombre HABSBURGO proviene del castillo suizo Habichtsburg (Castillo del azor), la residencia familiar de los Habsburgo durante los siglos XI, XII y XIII en el antiguo ducado de Suabia, hoy en día Suiza (Suiza no existía entonces en su forma actual, y las tierras suizas formaban parte principalmente del Sacro Imperio Romano Germánico). Desde el sudoeste de Alemania (principalmente Alsacia, Brisgovia, Argovia y Turgovia) la familia extendió su influencia y asentamientos a los extremos del sudeste del Sacro Imperio Romano Germánico, aproximadamente lo que es hoy en día Austria (1278–1382). En sólo dos o tres generaciones, los Habsburgo habían logrado obtener un alcance inicialmente intermitente en el trono imperial que duraría siglos (1273–1291, 1298–1308, 1438–1740 y 1745–1806).

Después del matrimonio de Maximiliano I con María, heredera de Borgoña (que controlaba los Países Bajos) y el de su hijo Felipe el Hermoso con Juana, heredera de España y su recién fundado imperio, su nieto Carlos V heredó España, Italia del sur, Austria y los Países Bajos. En 1580 el hijo de éste, Felipe II, heredó Portugal y sus colonias. Bajo Maximiliano II, los Habsburgo adquirieron primero la tierra donde después construirían el Palacio de Schönbrunn: el palacio de verano de los Habsburgo en Viena y uno de los símbolos más duraderos de la dinastía.


Rama principal: Duques de Austria

En la Baja Edad Media, cuando los Habsburgo expandieron sus territorios hacia el este, a menudo gobernaron como duques del Ducado de Austria que cubría sólo lo que hoy es Baja Austria y la parte este de Alta Austria. Las posesiones de los Habsburgo también incluían Estiria y entonces se expandieron hacia el oeste para incluir Carintia y Carniola en 1335 y Tirol en 1363.

Sus dispersas posesiones originales en el sur de Alsacia, sudoeste de Alemania y Vorarlberg eran conocidas colectivamente como Austria Anterior. Los duques de Habsburgo perdieron gradualmente sus tierras natales al sur del Rin y el Lago de Constanza por la expansión de la Antigua Confederación Suiza. Los duques de Austria también gobernaron Austria Anterior hasta 1379; después de ese año, Austria Anterior fue gobernada por el Conde de Tirol.

  • Rodolfo I, hijo y sucesor de Alberto IV, conde de Habsburgo desde 1240 y también duque de Austria, Estiria, Carintia y Carniola (1278–1282), rey de Romanos (1273–1291).
  • Alberto I, duque de Austria y Estiria (1282–1308); rey de romanos (1298–1308).
  • Rodolfo III, duque de Austria y Estiria (1298–1307).
  • Federico I el Hermoso (Friedrich der Schöne), duque de Austria y Estiria (1308–1330); elegido rey rival de romanos entre 1314 y 1325, y reconocido como tal por el emperador Luis IV desde 1326.
  • Leopoldo I, duque de Austria y Estiria (1308–1326).
  • Alberto II, duque en Austria Anterior (1326–1358), duque de Austria y Estiria (1330–1358), duque de Carintia y Carniola después de 1335.
  • Otón el Alegre (der Fröhliche), duque de Austria y Estiria (1330–1339) junto con su hermano Alberto II, duque de Carintia y Carniola después de 1335. Le sucedieron sus hijos de forma nominal, ya que ambos eran menores:
    * Federico II (1339–1344)
    * Leopoldo II (1339–1344). Debido a que ambos murieron a edad temprana, sus derechos revirtieron a su tío Alberto II.

El Schloss Habichtsburg


A la muerte de Alberto II en 1358, le heredaron sus hijos Rodolfo IV, Federico III (duque de Carintia, †1362), Alberto III y Leopoldo III; pero, dado que los tres últimos eran menores, el gobierno efectivo lo ejerció Rodolfo IV el Fundador (der Stifter).

  • Rodolfo IV, Duque de Austria y Estiria (1358–1365), Conde de Tirol después de 1363.

Después de la muerte de Rodolfo IV, sus hermanos Alberto y Leopoldo gobernaron las posesiones de los Habsburgo juntos de 1365 hasta 1379, cuando dividieron los territorios en el Tratado de Neuberg, quedándose Alberto el Ducado de Austria y gobernando Leopoldo Estiria, Carintia, Carniola, Tirol y Austria Anterior.

A. Línea albertina: Duques de Austria

  • Alberto III, duque de Austria (1365-1395), conde de Tirol (1365–1395).
  • Alberto IV, duque de Austria (1395–1404), en conflicto con Leopoldo IV.
  • Alberto V, duque de Austria (1404–1439), rey de romanos (1438–1439) como Alberto II.
  • Ladislao el Póstumo, duque de Austria (1440–1457).

Alberto III “el de la Trenza” (mit dem Zopf), Duque de Austria. A la izquierda su primera esposa, Isabel de Bohemia y Luxemburgo( (hija del emperador Carlos IV) y a la derecha su segunda esposa, Beatriz von Hohenzollern (hija de Federico V, Burgrave de Nuremberg)


B. Línea leopoldina: Duques de Estiria, Carintia, Carniola, Tirol

  • Leopoldo III, duque de Estiria, Carintia, Carniola, Tirol y Austria Anterior de 1365 hasta 1386, cuando murió en la Batalla de Sempach.
  • Guillermo, duque en Austria Interior (Carintia, Carniola, Estiria) (1386–1406).
  • Leopoldo IV, hijo de Leopoldo III, corregente con su hermano Guillermo, desde 1391 duque en Austria Anterior, conde de Tirol (1395–1411).

B.1. Sublínea leopoldina-Austria Interior

  • Ernesto el Férreo (der Eiserne), duque de Austria Interior (1406–1424), hermano y sucesor de Guillermo.
  • Federico V, rey de romanos en 1440 y emperador en 1452. Fue duque en Austria Interior desde 1424 hasta 1493 con su hermano Alberto VI. Guardián de Segismundo (1439–1446) y de Ladislao el Póstumo (1440–1452). A la muerte de Ladislao (1457), adquirió el ducado de Austria.
  • Alberto VI, duque en Austria Interior desde 1424 hasta 1463 con su hermano Federico V, regente de Austria Anterior (1446–1463), duque de Austria (1457–1463) a la muerte de Ladislao (1457).

Alberto VI, duque de Austria (1418-1463)


B.2. Sublínea leopoldina-Tirol

  • Federico IV, hermano y sucesor de Leopoldo IV, conde de Tirol desde 1406 y duque en Austria Anterior (1411-1439).
  • Segismundo, conde de Tirol y duque en Austria Anterior (1439–1490). Hasta 1446 bajo la tutela de Federico V.

Segismundo no tuvo hijos y adoptó a Maximiliano I, hijo del duque Federico V (emperador Federico III). Con Maximiliano, las posesiones de los Habsburgo se unirían de nuevo bajo un único gobernante, después de que reconquistara el Ducado de Austria tras la muerte de Matías Corvino, quien residió en Viena y se nombró duque de Austria (1485–1490).

  • Maximiliano I, archiduque de Austria (1493–1519), rey de romanos (1486–1508), y después emperador electo hasta 1519.
  • Carlos I, archiduque de Austria (1519–1521); rey de romanos (1519–1520); emperador electo en 1520 y coronado en 1530 (su abdicación no fue reconocida hasta 1558); rey de España (1516–1556). Carlos I, archiduque de Austria y Rey de España, dividió la Casa de Habsburgo en las líneas austríaca y española.

El gran escudo de armas de Nuremberg, el escudo del Sacro Emperador Romano de la Nación alemana (Habsburgo) y las armas pequeñas de la ciudad de Nuremberg en la puerta interior del castillo imperial


División de la Casa: los Habsburgo austríacos y los Habsburgo españoles

Después de la asignación el 21 de abril de 1521 de las tierras austríacas a Fernando I desde su hermano Emperador Carlos V (1516–1556), la dinastía se dividió en una rama austríaca y una española. Los Habsburgo austríacos llevaron (después de 1556) el título de Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, así como de las tierras hereditarias de los Habsburgo y los Reinos de Bohemia y Hungría, mientras los Habsburgo españoles gobernaban sobre los reinos españoles, los Países Bajos, las posesiones de los Habsburgo en Italia, y durante un tiempo, Portugal. Hungría, nominalmente bajo el reinado de los Habsburgo desde 1526 pero en su mayor parte bajo ocupación turca otomana durante 150 años, fue reconquistada entre 1683 y 1699.

Los Habsburgo españoles desaparecieron en 1700 debido a la endogamia y excesiva consanguinidad de sus matrimonios, que acabaron por dar un rey completamente disminuido e incapaz de gobernar, Carlos II de España. Se provocó así la Guerra de Sucesión Española, cosa que se repetiría con los Habsburgo austríacos en 1740, originando la Guerra de Sucesión Austriaca. Sin embargo, la heredera del último Habsburgo austríaco (María Teresa) se casó con Francisco Esteban, Duque de Lorena, ambos bisnietos del Emperador Habsburgo Fernando III, pero desde diferentes emperatrices.

Sus descendientes continuaron la tradición de los Habsburgo de Viena bajo el nombre dinástico Habsburgo-Lorena. Se especula a menudo que los comunes matrimonios intrafamiliares entre ambas líneas contribuyeron a su extinción, pero hubo pocos matrimonios de este tipo en la línea austríaca. La muerte de las jóvenes herederas por viruela fue una causa mayor.

Fernando I, Sacro Emperador Romano (1503-1564)


Los Habsburgo austríacos: Emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico, Archiduques de Austria

  • Fernando I, hermano y sucesor del emperador Carlos V, archiduque de Austria (1521–1564), rey de romanos (1531–1558) y después emperador (1558–1564).


A. Línea de los Archiduques de Austria

  • Maximiliano II, hijo y sucesor del emperador Fernando I, archiduque de Austria (1564–1576), rey de romanos (1562–1564) y después emperador (1564–1576).
  • Rodolfo II, hijo y sucesor del emperador Maximiliano II, archiduque de Austria. Rodolfo V (1576–1608), rey de romanos (1575–1576) y después emperador (1576–1612).
  • Matías, hermano y sucesor del emperador Rodolfo II, archiduque de Austria (1608–1619), emperador (1612–1619).
  • Maximiliano III, hermano de Rodolfo II y Matías, fue gobernador de Tirol entre 1612 y 1618.

Maximiliano II (1527-1576), su esposa Maria, Infanta de de España y Portugal (1528-1603) y sus hijos Ana (futura esposa de Felipe II de España), Rodolfo (futuro emperador Rodolfo II) y el archiduque Ernesto


B. Línea de Austria Interior

  • Carlos II, hijo y sucesor del emperador Fernando I, archiduque en Austria Interior (Estiria, Carintia, Carniola) (1564–1590).
  • Fernando III, hijo del precedente, archiduque en Austria Interior (1590–1637), reunió las dos ramas familiares como sucesor del emperador Matías en 1619; fue elegido emperador (1619–1637).

C. Línea de Austria Anterior y Tirol

  • Fernando II, hijo y sucesor del emperador Fernando I, conde de Tirol (1564–1595). Debido a que su descendencia masculina derivaba de su matrimonio morganático, su herencia pasó a Rodolfo V y posteriormente a los emperadores Matías y Fernando II.

A.B. Línea principal: Archiduques de Austria

La línea principal deriva del emperador Fernando II (archiduque Fernando III), que había reunido todos los territorios de los Habsburgo; su sucesor fue archiduque de Austria y duque de Estiria, Carintia y Carniola.

  • Fernando IV, hijo y sucesor del emperador Fernando II, archiduque de Austria (1637–1657), rey de romanos (1636–1637) y después emperador (1637–1657).

Sello imperial de Fernando II (1655)


C. Línea de Austria Anterior y Tirol

Los descendientes del hermano del emperador Fernando II (archiduque Fernando III) fueron archiduques en Austria Anterior y Condes de Tirol desde que el emperador le cediera estos territorios en 1623.

  • Leopoldo V, hermano del emperador Fernando II, tenía el gobierno de Tirol y Austria Anterior en 1619 y en 1623 se desgajó este territorio para su descendencia. Murió en 1632.
  • Fernando Carlos, archiduque en Austria Anterior y Tirol (1628–1662).
  • Segismundo Francisco, archiduque en Austria Anterior y Tirol (1662–1665); hermano y sucesor del precedente, su muerte sin descendencia revirtió sus territorios a la rama principal, al emperador Leopoldo I.


Casa de Habsburgo-Lorena: el Imperio Austríaco

El 6 de agosto de 1806 se disolvió el Sacro Imperio Romano Germánico bajo la reorganización de Alemania del Emperador Napoleón. Sin embargo, como anticipación de la pérdida de su título de Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Francisco II se declaró a sí mismo Emperador de Austria hereditario (como Francisco I) el 11 de agosto de 1804, tres meses después de que Napoleón se hubiera declarado a sí mismo Emperador de los franceses.

Retrato ecuestre de Francisco I, emperador de Austria


El Emperador Francisco I de Austria usó el gran título oficial: «Francisco I, por la gracia de Dios Emperador de Austria; Rey de Jerusalén, Hungría, Bohemia, Dalmacia, Croacia, Eslavonia, Galitzia y Lodomeria; Archiduque de Austria; Duque de Lorena, Salzburgo, Wurzburgo, Franconia, Estiria, Carintia y Carniola; Gran Duque de Cracovia; Gran Príncipe de Transilvania; Margrave de Moravia; Duque de Sandomir, Masovia, Lublin, Alta y Baja Silesia, Auschwitz y Zator, Teschen y Friuli; Príncipe de Berchtesgaden y Mergentheim; Conde de Habsburgo, Gorizia y Gradisca y del Tirol; y Margrave de Alta y Baja Lusacia y Istria».

En 1867 se dio autonomía efectiva a Hungría bajo los términos del Ausgleich o 'compromiso' hasta la deposición de los Habsburgo de Austria y Hungría en 1918 después de la derrota en la Primera Guerra Mundial.


Emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico, Archiduques de Austria: Territorios reunidos


  • Leopoldo VI, archiduque de Austria y emperador (1658–1705).
  • José I, archiduque de Austria (1705–1711), rey de romanos (1690–1705) y después emperador (1705–1711).
  • Carlos III, archiduque de Austria y emperador (1711–1740).
  • María Teresa, heredera de los Habsburgo y consorte del emperador Francisco I (1745–1765), duque de Lorena, reinó como Archiduquesa de Austria y Reina de Hungría y Bohemia (1740–1780).


Con María Teresa acaba la casa de Habsburgo, que derivó sus sucesores en la Casa de Habsburgo-Lorena. La nueva Casa real surge cuando el emperador Carlos VI del Sacro Imperio Romano Germánico en sus últimos años de vida emite la Pragmática Sanción de 1713, donde se establece que su hija María Teresa I de Austria sería la emperatriz germánica y su esposo solo su consorte. Así, los hijos de María Teresa y Francisco de Lorena serían los miembros de la nueva dinastía.

Schloss Schönbrunn, Viena (1758)

Casa de Habsburgo-Lorena, línea principal

Emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico, Archiduques de Austria


  • José II, archiduque de Austria (1780–1790), rey de romanos (1764–1765) y después emperador (1765–1790).
  • Leopoldo VII, archiduque de Austria y emperador (1790–1792).
  • Francisco I, archiduque de Austria y emperador (1792–1806).


La Casa de Habsburgo-Lorena conservó Austria y las posesiones adjuntas después de la disolución del Sacro Imperio Romano Germánico.


Un hijo de Leopoldo II fue Rainiero de Austria, cuya esposa pertenecía a la Casa de Saboya; una hija Adelaida, Reina de Cerdeña, fue consorte del Rey Víctor Manuel II de Piamonte, Saboya y Cerdeña y Rey de Italia. Sus hijos se casaron en las Casas Reales de Bonaparte; Sajonia-Coburgo-Gotha (Braganza); Saboya (España) y los ducados de Montferrat y Chablis.


Emperadores de Austria

  • Francisco I (1804–1835): Francisco II, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.
  • Fernando I (1835–1848).
  • Francisco José I (1848–1916).
  • Carlos I (1916–1918). Murió en el exilio en 1922.

Estandarte imperial Habsburgo (1804-1867)


Jefes de la Casa de Habsburgo (post-monarquía)

Carlos I fue expulsado de sus dominios después de la Primera Guerra Mundial y el imperio fue abolido.

  • Carlos I (1918–1922).
  • Otón de Habsburgo (1922–presente).
  • Zita de Borbón-Parma, guardiana (1922–1930).
  • Carlos de Habsburgo-Lorena, quien obtuvo en 2007 sus derechos dinásticos por abdicación de Otón.



domingo, 5 de diciembre de 2010

Fiesta de fringes


De todos los diseños de tiara el más prolífico es el fringe (“franja”). También conocida como “rayo de sol”, la tiara fringe probablemente tuvo sus orígenes en la Antigua Grecia donde los reyes y sacerdotes usaban coronas de oro con la forma de rayos de sol para denotar su divinidad o especial afinidad con la deidad solar.

El típico diseño para una tiara fringe consiste en barras con forma de espiga, de tamaño graduado, dividido con púas de gemas, principalmente diamantes. Este diseño se halla basado en un prototipo ruso, el imperial “kokoshnik”, que significa “cresta de gallo”, y era adaptado del traje típico de una joven campesina rusa.

Diamond fringe russe


Este tipo de tiara, que a menudo podía ser tan versátil como para convertirse en collar o hasta ornamento de corsage, es llamada “fringe rusa” porque fue altamente exitoso en Rusia. Era costumbre para las novias de la familia imperial recibir una tiara fringe el día de su boda. Literalmente, miles fueron confeccionadas a fines del siglo XIX y principios del XX.

Tiaras rusas


La Tiara de la Gran Duquesa María Alexandrovna, Duquesa de Edimburgo, le fue obsequiada por su padre, el Zar Alejandro II. María Alexandrovna lo legó a su hija mayor, María de Sajonia-Coburgo-Gotha, princesa de Edimburgo y futura reina consorte de Rumania. La hermana de ésta, Beatriz, futura Infanta de España y Duquesa de Galliera, también la usó en ocasiones importantes. María de Rumania la legó a su segunda hija, María, futura consorte del rey Alejandro I de Yugoslavia. Ésta, una vez Reina Madre de Yugoslavia, la vendió en julio de 1960 a través de Sotheby’s a Levy Cohen.

La Gran Duquesa María Alexandrovna

María, reina de Rumania

Infanta Beatriz, Duquesa de Galliera
María, Reina Madre de Yugoslavia


La Tiara Rusa Kokoshnik fue obsequiada en 1888 a la Princesa de Gales, nacida princesa Alejandra de Dinamarca, por Lady Salisbury, en nombre de las 365 Pares del Reino Unido. Alexandra había pedido que la tiara fuera diseñada según la moda del tocado de una chica rusa, un kokoshnik. Ella conocía bien el diseño a partir de una tiara similar perteneciente a su hermana Dagmar, luego María Feodorovna, la Emperatriz de Rusia.
La Kokoshnik Russian Tiara

La reina Alejandra

La joya fue realizada por los joyeros Garrard y supervisada por Lady Salisbury. Está compuesta de 61 barras de platino y lleva incrustados 488 diamantes, el mayor de los cuales pesa 3,25 quilates (0,65 g). La Princesa de Gales escribió a su tía, la Gran Duquesa de Mecklemburgo-Strelitz, que "los regalos son absolutamente magníficos. Las señoras de la sociedad me dieron una preciosa tiara de diamantes en punta".

La reina Isabel en los ‘80

La reina Isabel, hoy


La “George III Tiara” o “Hannover Tiara” es un círculo simple que incorpora brillantes en líneas verticales parecidas a espigas, engarzados en plata y montados en oro. Originalmente encargada en 1830 para Jorge III, la tiara desde entonces ha sido usada por muchas reinas consortes. Al principio podía ser usada como un collar o montada en un alambre para formar la tiara.

Hannover fringe


Victoria por primera vez la llevó como tiara, durante una visita a la Ópera Real en 1839. En la pintura de Winterhalter “El Primero de Mayo”, realizada en 1851, puede verse que Victoria la lleva mientras sostiene en brazos al Príncipe Arturo, el futuro duque de Connaught y Strathearn.
“El Primero de Mayo”
La Reina Mary con la Hannover fringe

Es similar en diseño al Kokoshnik ruso de la reina Alejandra. La diferencia principal es que esta última es una tiara real Romanov que tiene pequeños espacios entre los hilos de diamante y los 'picos' no se despuntan en la parte superior. En el año 1936 la tiara Hannover fue cedida por la Reina Mary a su nuera, la reina consorte Isabel y esta la usó en no pocas ocasiones Cuando la consorte de Jorge VI usó por primera vez la tiara, Sir Henry "Chips" Channon la llamó “una fea tiara de puntas”.

La reina Isabel después se la prestó a su hija, la futura Isabel II, para cumplir con la tradición de llevar "algo prestado" para su boda en 1947. Cuando la princesa se estaba vistiendo en el Palacio de Buckingham antes de partir hacia la Abadía de Westminster, la tiara se quebró. Afortunadamente, el joyero de la corte estaba disponible para un caso de emergencia, por lo que fue trasladado urgentemente a su sala de trabajo por una escolta policial. La reina Isabel aseguró a su hija que la joya se arreglaría a tiempo, y así fue.



La reina madre Isabel

La princesa Isabel, hoy Reina, con la Hannover fringe como tiara de boda
Una de las raras ocasiones en que Isabel II la ha utilizado en la actualidad


La Reina Madre más tarde también la prestó a su nieta, la princesa Ana, para su matrimonio con el capitán Mark Phillips en 1973. Al morir la Reina Madre en 2002, todas sus joyas pasaron a manos de la Reina Isabel y entre ellas estaba la tiara en cuestión.

La Tiara de la Gran Duquesa María Pavlovna fue confeccionada alrededor de 1880 por Bolin, uno de los joyeros favoritos de la Gran Duquesa. María Alejandrina Isabel Leonor de Mecklemburgo-Schwerin fue llamada María Pavlovna tras su boda con el Gran Duque Vladimir Alejandrovich de Rusia, tercer hijo del zar Alejandro II. Era conocida como Miechen o María Pavlovna la Mayor. Su fringe de diamantes de corte circular, articulada y graduada, está montada en oro y plata y puede ser desmantelada de su montura para ser usada como collar flexible o como adorno de cabeza. Miechen la usó de una manera un tanto peculiar, formando una estrella con una de sus maravillosas esmeraldas como centro y demostrando la gran flexibilidad de la joya.

La Gran Duquesa Maria Pavlovna, “Miechen


Luego de la muerte de María Pavlovna, todos sus diamantes fueron a su hija Elena y ésta la usó en su boda con el príncipe Nicolás de Grecia. La princesa Elena se la da a su hija Isabel de Grecia y Dinamarca para su boda con el conde Carl Theodor de Toerring-Jettenbach.
La Gran Duquesa Elena Vladimirovna


La princesa Isabel de Grecia, condesa Toerring-Jettenbach


Elena de Toerring-Jettenbach


A su vez, la hija de ésta Elena (condesa Helene Marina Elisabeth de Toerring-Jettenbach) la luce el día de su boda con el Archiduque Fernando Carlos de Austria y luego la lleva la hija de éstos, Sofía de Habsburgo, cuando se casa con el príncipe Hugo de Windisch-Graetz, y su nuera, la iraní Maya Askari, el día de su boda con el hermano de Sofía, el archiduque Maximilian.


Sofía de Habsburgo


Maya Askari


La familia real sueca posee la Tiara Fringe de Baden, de brillantes con forma de flecos. Fue llevada a Suecia por la reina Victoria, nacida princesa de Baden y bisnieta de la gran duquesa María Pavlovna de Rusia, quien la había recibido como regalo de sus padres, el zar Pablo I y Sofía Dorotea de Württemberg.


Victoria, Princesa Heredera de Suecia


La Kent London Fringe es lo suficientemente romántica como para ser adoptada como la tiara de bodas familiar. Le fue obsequiada por la Ciudad de Londres a Marina, princesa de Grecia y Dinamarca, cuando contrajo matrimonio en 1934 con el Príncipe Jorge, Duque de Kent, cuarto hijo varón del rey Jorge V. Esta Tiara perteneció a una Maharani y, al contrario que la mayoría, tiene la particularidad de no ser convertible en collar: es completamente rígida y solo puede ser usada como tiara.
Kent London Fringe Tiara

Marina de Grecia y Dinamarca


La Princesa Alejandra de Kent, Lady Ogilvy


Dos de las hijas de Nicolás de Grecia, Isabel y Marina, recibieron una fringe. La fringe de Isabel es la de su madre y es la que llega a Sofía de Habsburgo, la de Marina es la obsequiada por el pueblo británico y que su hija, la Princesa Alexandra de Kent también usó el día de su boda con Angus Ogilvy en el año 1963. La nuera de ésta, Marie-Christine von Reibnitz, la lució en la recepción de su boda con el Príncipe Michael en la Embajada Británica en Viena, el 30 de junio de 1978. Hoy todavía se halla en su poder.

El Príncipe Michael de Kent y María Cristina von Reibnitz


La Princesa Michael de Kent


Sirikit Rajini, reina consorte de Tailandia, cuyas joyas no llegan a la suntuosidad de las del Sultanato de Brunei, posee impresionante y variadas piezas. También tiene una versátil fringe, que puede ser llevada como diadema, collar o coronita.


La reina Sirikit y dos formas de usar su fringe


Su hija, la Princesa Bejaratana, la usa como collar


La Tiara Fringe de los Habsburgo, propiedad de la Familia Principesca de Liechtenstein. Su historia dice que fue hecha por Kochert de Viena y obsequiada a la Infanta Maria Teresa de Portugal en 1873 por su boda con el Archiduque Carlos Luis, hermano del Emperador Francisco José. De ella pasó a su hija la Archiduquesa Isabel Amalia, quien se casó con el Principe Alois de Liechtenstein en 1903 y hasta hoy sigue en poder de la familia. La usó su nuera Georgine ("Gina") Condesa de Wilczeck, cuando se casó con el Príncipe Francisco José y luego dos de las nueras de éste: Marie Aglaë, Condesa Kinsky von Wchinitz und Tettau, en su boda con Hans Adam en 1967 e Isabel de L’Arbre de Malander, en su boda con Felipe Erasmo en 1971. La última integrante de la familia vista con esta fringe fue la Princesa heredera Sophie (nacida Duquesa en Baviera), esposa del príncipe Alois.

Habsburg Fringe Tiara

La Princesa Gina de Liechtenstein

La Princesa Marie Aglaë
La Princesa Isabel

La Princesa Heredera Sophie



La Tiara fringe que perteneció a la Gran Duquesa Anastasia Mijailovna Romanova de Rusia, nieta de Nicolás I, le fue obsequiada por su tío, el zar Alejandro II, cuando Anastasia se casó con el Gran Duque de Mecklemburgo-Schwerin. Su hija Alexandrina Augusta de Mecklenburgo-Schwerin, consorte de Christian X de Dinamarca, heredó la tiara de su madre rusa y luego se la legó a su segundo hijo, Canuto, Príncipe heredero de Dinamarca. Hoy la tiara está en manos del nieto de Alejandrina, el Conde Christian de Rosenborg, hijo de Canuto.
Alejandrina de Dinamarca y la Tiara de la Gran Duquesa Anastasia