jueves, 20 de enero de 2011

Los Médici de Florencia

Los Médici son una familia de comerciantes y banqueros de Florencia que llegaron a gobernar la Toscana y a ejercer una influencia considerable sobre la política italiana. Representantes de la burguesía ascendente en las ciudades del norte de Italia en la época de expansión del capitalismo mercantil y financiero, dejaron su impronta en el arte del Renacimiento ejerciendo abundantemente el mecenazgo. Aparecen ocupando el cargo de gonfaloniero o jefe de la ciudad desde el siglo XIV.

Esta influyente familia florentina produjo tres Papas (León X, Clemente VII y León XI), numerosos dirigentes de Florencia y miembros de la familia real de Francia e Inglaterra. De origen modesto (la raíz del apellido es incierta, reflejando posiblemente la profesión de "médico"), el poderío inicial de la familia surgió de la banca. El Banco Medici fue uno de los más prósperos y respetados en Europa. Con esta base, adquirieron poder político inicialmente en Florencia y luego en toda Italia y Europa.

Juan de Médici, primer banquero de la familia, comenzó la influencia familiar sobre el gobierno florentino, pero los Medici se convirtieron en cabeza oficiosa de la república en 1434, cuando su hijo mayor Cosme de Médici toma el título de "Gran Maestro" la rama principal de la familia -formada por los descendientes de Cósimo- rigieron los destinos de Florencia hasta el asesinato de Alessandro de Médici, primer duque de Florencia, en 1537.


La boda entre María de Médici y el rey de Francia


La familia se dividió en dos ramas a partir de Juan de Médici (1360-1429): mientras su hijo menor, Lorenzo (1395-1440), daba lugar a una rama secundaria, postergada hasta comienzos del siglo XVI, el poder en Florencia recaía en manos de la rama principal, que arranca de su hijo mayor, Cosimo el Viejo (1389-1464). Tras vencer al partido del patriciado tradicional, instauró desde 1434 un poder dictatorial en Florencia, si bien respetó la forma republicana de las instituciones y se mantuvo alejado personalmente de los cargos principales, encomendándolos a clientes suyos. Cosme duplicó la fortuna de la familia y la empleó para fomentar las artes y el pensamiento, haciendo de Florencia un gran foco de cultura renacentista: Brunelleschi, Donatello y Filippo Lippi, entre otros, se beneficiaron de su mecenazgo; con el mismo espíritu de recuperación de la cultura clásica, compró importantes manuscritos griegos, con los que formó la biblioteca familiar. Su hijo, Piero I el Gotoso (1414-69), se limitó a conservar el poder y a emparentar con la familia aristocrática de los Orsini mediante el matrimonio de su hijo, Lorenzo el Magnífico (1449-92).


Lorenzo (1449 - 1492), Cosimo (1389 - 1464) y Piero (1416 - 1469) representados alegóricamente en un fresco de Benozzo Gozzoli de la Cappella dei Magi del Palazzo Medici Riccardi, Florencia


Lorenzo “el Magnífico”

Lorenzo consiguió resistir los intentos de arrebatarle el poder por parte del patriciado, que se alió con el papa Sixto IV, aunque perdió a su hermano Julián (1453-78) durante la rebelión de los Pazzi (1478). Lorenzo fue un típico príncipe renacentista, protector de escritores, sabios y artistas, impulsor de las primeras imprentas italianas y organizador de fiestas. Su prodigalidad puso en peligro la fortuna de los Médicis y despertó las iras de Savonarola. Su hijo Piero II (1471-1503) fue expulsado del poder por una revuelta instigada por Savonarola en 1494. Su alianza con Carlos VIII de Francia no fue suficiente para recuperar la ciudad.


Tumba de Lorenzo de Médici en San Lorenzo, Florencia


León X

El hermano de Pedro, Giovanni (1475-1521), recuperó el poder en 1512 gracias a la ayuda del papa Julio II, de manera que Florencia quedó subordinada a Roma en los años siguientes. Ejerció el poder junto con su hermano menor, Giuliano (1478-1516). Juan, que era cardenal desde los 13 años, fue elegido papa en 1513, tomando el nombre de León X. Practicó asiduamente el nepotismo, situando a miembros de la familia Médicis en los órganos de poder de la Iglesia romana; incluso gravó a la Hacienda papal con los gastos de la Guerra de Urbino (1516-17), destinada a conquistar dicho ducado para su sobrino Lorenzo II.

El pontificado de León X (1513-21) apenas trajo novedades en materia religiosa, pues se comportó como un príncipe italiano más, dedicado a conservar y ampliar sus dominios por medio de la diplomacia y de la guerra, así como a ejercer el mecenazgo artístico. Encargó a Rafael Sanzio construir la basílica de San Pedro, cuyo coste le obligó a recabar fondos intensificando la venta de bulas de indulgencia, que encargo a la banca Fugger. La denuncia contra la inmoralidad de este tráfico mercantil sería el detonante que haría a Lutero romper con la Iglesia católica, dando origen a la reforma protestante (1517-21).


Clemente VII

En 1523, tras el breve pontificado de Adriano VI, accedió al Papado otro Médici, hijo bastardo de Julián: Giulio (1478-1534), que tomó el nombre de Clemente VII. Queriendo liberarse de la tutela de Carlos V, en 1526 impulsó contra éste la Liga Santa de Cognac (o Liga Clementina), formada por Francia, Inglaterra, Florencia, Venecia, Milán y el Papado. El emperador respondió tomando Roma y entregándola al saqueo de sus soldados (Sacco de Roma, 1527); el papa fue encarcelado durante siete meses en el Castillo de Sant’Angelo y sólo la peste desatada en la ciudad hizo que fuera evacuada por las tropas imperiales.

Clemente decidió entonces reconciliarse con Carlos V, a quien coronó emperador y rey de Italia en Bolonia en 1530; a cambio, Carlos le devolvió los territorios que le había arrebatado y conquistó Florencia, poniendo de nuevo en el poder a los Médici (que lo habían perdido) en la persona de Alejandro (quizá hijo natural del mismo papa). Por último, el pontificado de Clemente VII tuvo una importancia crucial para la Iglesia, pues, al negarse a reconocer el divorcio de Enrique VIII (decisión inevitable, dada la subordinación del Papado a la política de Carlos V) desencadenó el cisma de la Iglesia de Inglaterra.

De Italia al trono francés

En Florencia, mientras tanto, ocupó el poder Lorenzo II (1492-1519), hijo de Pedro II. Gobernó nominalmente dirigido por su tío, el papa León X (que en 1516 le hizo duque de Urbino). De su matrimonio con una aristócrata francesa nació Catalina (1519-89), que habría de ser reina de Francia tras su matrimonio con Enrique II. Ippolito (1511-35), hijo natural de Giuliano, fue hecho cardenal por su tío Clemente VII, que le empleó para dirigir la política florentina en su nombre. Probablemente murió envenenado por su pariente Alessandro (1510-37), hijo natural de Lorenzo II o quizá del cardenal Julio de Médici. Fue impuesto en el poder en 1530 por las armas de Carlos V, que en aquel momento controlaban Italia.


Alessandro Il Moro, 1r Duque de Florencia

El emperador hizo a Alejandro duque de Florencia (1532), con lo que los Médici quedaron convertidos en dinastía ducal de una monarquía hereditaria. Alejandro ejerció un poder tiránico que causó gran descontento en la ciudad. Sus habitantes enviaron a Hipólito de Médici a plantear sus quejas ante Carlos V, pero el enviado murió durante el viaje, seguramente envenenado por Alejandro. Éste moriría también -extinguiéndose la rama principal de los Médici- a manos de un miembro de la rama secundaria de la familia, Lorenzino o Lorenzaccio (1514-48), que era un escritor de la corte de Alejandro, a quien decidió asesinar imbuido de ideales republicanos.

Para su decepción, la muerte del tirano no dio paso a un régimen de libertades, sino a la sucesión en el ducado de otro Médici de esta rama, Cosimo I (1519-74), en 1537. Once años después, Cosimo haría asesinar, a su vez, a Lorenzino. Cosimo fue otro tirano como Alejandro, protegido como él por Carlos V. Bajo su principado alcanzó Florencia el apogeo de su poder en Italia, conquistando Lucca y Siena. En 1569 esta ampliación territorial fue sancionada por la coronación de Cosimo como gran duque de Toscana por el papa Pío V. Inició además una política de limpieza del Mediterráneo de piratas berberiscos, que continuarían sus sucesores.

María de Médici, reina consorte de Francia


Le sucedió su hijo Francesco Maria (1541-87), que continuó la línea de gobierno despótico y aliado de España. La hija de éste, María (1573-1642), llegaría a ser reina de Francia por su matrimonio con Enrique IV y regente durante la minoría de edad de Luis XIII. Francesco Maria murió probablemente envenenado por su hermano, el cardenal Ferdinando I (1549-1609), quien al suceder a su hermano en la Corona ducal (1587) abandonó el capelo cardenalicio y contrajo matrimonio.


Decadencia

Con Fernando I se inició la protección de los Médici a Galileo, que continuarían sus sucesores. Cambió la orientación política de Toscana, alineándola con la Francia de Enrique IV contra la España de Felipe II y Felipe III (de hecho, fue él quien casó en 1601 a su sobrina María con el rey francés). Sin embargo, cuando Francia hizo la paz con el duque de Saboya, Fernando volvió a aliarse con Felipe III para hacer frente a su enemigo italiano. Le sucedieron su hijo Cosme II (1590-1621), su nieto Fernando II (1610-70), su bisnieto Cosme III (1642-1723) y su tataranieto Juan Gastón (1671-1737), bajo los cuales tuvo lugar la decadencia de la dinastía. El último no tuvo descendientes varones, con lo que se extinguió el linaje de los Médici, dejando Toscana a merced de los intereses diplomáticos de las grandes potencias. Por el Tratado de Viena (1735) la Corona ducal de Toscana fue otorgada al duque de Lorena, esposo de María Teresa I, que más tarde reinaría en el Sacro Imperio Romano con el nombre de Francisco I.


Fernando II (1610-1670), Gran Duque de Toscana


El legado

Los Médici no provienen, como la mayor parte de los señores de Italia de aquel tiempo, ni de la nobleza feudal ni de una dinastía de caudillos o aventureros afortunados. Vienen del pueblo, y durante casi dos siglos edifican lenta y oscuramente su patrimonio con el comercio, y especialmente con el arte del cambio. No rehúyen los cargos públicos, pero tampoco los buscan, y solamente en 1378 uno de ellos, Salvestro, se pone a la cabeza del pueblo.

Pero el verdadero fundador de la potencia de los Médici fue Cosimo el Viejo, Pater Patriae, y desde que volvió del exilio véneto, en 1434, se puede decir que sus descendientes han señoreado Florencia y la Toscana -salvo breves interrupciones- durante tres siglos largos; es decir, la muerte de Gian Gastone en 1737. ¿Por qué caminos los oscuros cambistas del siglo XIII se convirtieron, en el transcurso de pocas generaciones, en dueños de la ciudad y del Estado, en promotores y símbolos del Renacimiento, en Pontífices y príncipes emparentados con los reyes? No hazañas de antepasados famosos; no investiduras imperiales al principio, y tampoco empresas guerreras. Durante mucho tiempo no fueron otra cosa que simples banqueros y, en apariencia, nada más que ciudadanos privados.


Armas de los Papas Médici: León X, Clemente VII, Pío IV y León XI


Se ha dicho que los Médici consiguieron llegar a ser poderosos y famosos gracias a su riqueza. No es verdad. Hubo en Florencia, antes de los Médici y junto a los Médici, familias más ricas que ellos, y, sin embargo, solamente los Médici consiguieron elevarse y mantenerse en el poder, a pesar de las infinitas envidias, intrigas, rencores, y alteraciones de aquella edad. El dinero es instrumento, y todo está en saberlo utilizar y manejar. Los rivales de los Médicis -exceptuando, acaso, los Strozzi- supieron ganar riquezas, pero no supieron gastarlas. La admirable fortuna de los Médicis no se debió a los florines, sino a su genio político. Se puede hablar de un verdadero y propio sistema político, que se puede fácilmente extraer de la práctica efectiva de las primeras generaciones, pero que se conservó, por lo menos en parte, hasta casi el final del gran ducado. Sistema simple y sabio que se puede reducir a tres palabras: liberalidad, sustancialidad, unidad.


La capilla Médici en San Lorenzo, Florencia


Los Pazzi, Albizi y Strazzi intentaron la empresa que sólo lograron llevar a cabo los Médici. Cuando éstos se convirtieron en señores y luego en duques, la libertad hacía tiempo que no existía en Florencia: llamaban con tal nombre a la hegemonía, y digamos también la tiranía, de un restringido número de familias que competían por acaparar bienes, cargos y privilegios. Y gracias a los Médici se salvó, al menos, la independencia: sin la voluntad de Clemente VII y la energía de Cósimo I, la Toscana se hubiera convertido, como Milán o Nápoles, en una provincia española. Todavía más risible es la acusación de que el Magnífico y sus sucesores corrompieron a los florentinos para así dominarlos mejor. Florencia era tan rica en vicios como en virtudes bastante antes de que los Médici tuvieran ninguna participación en el Estado; es decir, desde los primeros años del siglo XIV.


“La Adoración de los Magos”, de Sandro Botticelli, retrata a la familia y los amigos de los Médici:

1. Lorenzo el Magnífico
2. Poliziano
3. Pico della Mirandola
4. Gaspare Lami
5. Cosimo el Viejo
6. Piero el Gotoso
7. Giuliano de Médici
8. Giovanni de Médici
9. Filippo Strozzi
10. Joannis Argiropulos
11. Sandro Botticelli
12. Lorenzo Tornabuoni


De los Médici todo ha pasado: dominio, fasto, soberbia y victorias. Pero sólo una gloria ha permanecido ligada a su nombre y hace que no todos sus muertos estén verdaderamente muertos: la pasión de todos los Médici, incluso de los peores, por la filosofía y por la poesía, por todo arte y por toda ciencia, por todo lo que constituye la más alta actividad y la más segura honra de espíritu, el mayor y el más duradero orgullo del género humano.


martes, 18 de enero de 2011

Los Sforza de Milán

Los Sforza fueron una familia gobernante del Renacimiento, con asiento en Milán. La dinastía fue fundada por Muzio Attendolo (1369-1424), llamado “Sforza” (de sforzare, “ejercer una fuerza”), un condottiero de la Romagna que servía a los reyes angevinos de Nápoles. Fue el dinasta más célebre de los condottieri.


Muzio Attendolo Sforza

Su hijo Francesco I Sforza, quien era previamente el condottiero de Filippo Maria Visconti, a quien reemplazó en 1447 como gobernante de Milán. Cuando los Visconti se extinguieron ese año, Sforza adquirió el título de Duque de Milán (se había casado con Bianca Maria Visconti, hija ilegítima de Filippo Maria). Su mandato está caracterizado como un periodo de gran estabilidad y de prosperidad general. Sus numerosos méritos, en los cuales estaba basado su gobierno, le proporcionaron gran popularidad y amor del pueblo; los milaneses solían decir que era un honor ser gobernados por un déspota tan distinguido.

Bajo su mandato, la ciudad-estado floreció y se expandió. Similar a los Médici en su uso del poder personal, los Sforza se diferenciaron de aquéllos en que eran guerreros, no banqueros.


Armas de la Casa de Sforza en el techo del Castello Sforzesco de Milán. La inscripción "Galeazzo Maria Dux Mediolani quintus" identifica el escudo de Galeazzo Maria Sforza, 5º Duque de Milán.


La familia también poseía el señorío de Pesaro, comenzando con el segundo hijo de Muzio, Alessandro (1409-1473). Lo llevaron hasta 1519, con la muerte de su sobrino Galeazzo. El tercer hijo de Muzio, Bosio (1411-1476), fundó la rama de Santa Fiora, que llevaba el título de Conde de Cotignola; los Sforza gobernaron el pequeño condado de Santa Fiora en el sur de Toscana hasta 1624. Miembros de esta familia también ocuparon importantes posiciones eclesiásticas y políticas en los Estados Pontificios y se mudaron a Roma en 1674.

Francesco, Duque de Milán, gobernó hasta 1466, cuando su hijo Galeazzo Maria Sforza lo sustituyó. Éste, aunque sujeto a caprichos (como los frecuentes actos de crueldad hacia sus conocidos), asentaba su poder en la libertad económica que poseía, en la caza, y en la gente distinguida que le cercaba, así como en su físico. A la gente no le complacía, y como consecuencia, lo asesinaron.


Coloquio de Leonardo con Ludovico Il Moro

Como sucesor de Galeazo vino Ludovico “il Moro” Sforza, hijo ilegítimo de Francesco Sforza, también conocido por tomar a su servicio a Leonardo Da Vinci. Su genio político le ganó la reverencia del pueblo Italiano; ejerció el poder hasta 1499, cuando huyó ante las fuerzas combinadas de César Borgia y Luis XII de Francia.

Los Sforza gobernaron en conjunto con los Borgia a través del matrimonio arreglado entre Lucrezia Borgia (hija de Rodrigo Cardinale Borgia, futuro Alejandro VI) y Giovanni Sforza (hijo ilegítimo de Constanzo I, señor de Pesaro).

Luego que los franceses fueron expulsados por las tropas imperiales alemanas, Massimiliano Sforza, hijo de Ludovico, se convirtió en 5º Duque de Milán, hasta que Francisco I de Francia invadió la ciudad y lo puso prisionero.


Camafeo con la efigie de Bona Sforza (hija de Gian Galeazzo e Isabel de Nápoles), Reina consorte de Polonia y Gran Duquesa de Lituania


Los Duques de Milán
(las fechas corresponden a su gobierno)

  • Francisco I Sforza (1450-1466)
  • Galeazo María Sforza (1466-1476)
  • Gian Galeazzo Sforza (1476-1494)
  • Ludovico Sforza (1494-1499), brevemente reinstalado en 1500
  • Maximiliano Sforza (1512-1515)
  • Francesco Sforza II (1521-1535)

Los Señores de Pesaro y Gradara

  • Alessandro Sforza (1409-1473)
  • Costanzo I Sforza (1447-1483)
  • Giovanni Sforza (1466-1510)
  • Costanzo II Sforza (1502-1513)
  • Galeazzo Sforza (1470-1519)

La ciudad de Milán y el Castello Sforzesco

sábado, 15 de enero de 2011

Aldobrandini, Della Rovere, Torlonia

Los Aldobrandini

Los Aldobrandini fueron una familia noble originaria de Florencia que se expandió por toda Italia y especialmente por la región de las Marcas. La familia se enriqueció en el siglo XIV gracias al comercio internacional y a la actividad financiera que en aquella época desempeñaron en Florencia, una de las plazas activas de Europa.

Armas de los Aldobrandini (Papa Clemente VIII)


El mercader Benci Aldobrandini se casó con Madonna Giovanna degli Aldobrandini, nacida Altoviti, una mujer muy pía y dedicada a la beneficencia, lo que la hizo muy amada por parte del pueblo. Cuando murió la población le rindió grandes honores en olor de santidad. A ella está dedicada la plaza de la Madonna degli Aldobrandini de Florencia ("madonna" según el italiano antiguo, refiere a María, madre de Jesús).

Rápidamente la familia se dividió en varias ramas (Bellincioni, Lippo, y da Madonna), que se dispersaron a causa de las malas relaciones con la familia Médici, estableciéndose en las Marcas, Roma y otros lugares.

Olimpia, hija de Giorgio Aldobrandini (príncipe de Meldola, Sarsina y Rossano) y de Ippolita Ludovisi (sobrina del Papa Gregorio XV)


La casa fue célebre, sobre todo en el siglo XVI, porque muchos de sus miembros hicieron una brillante carrera tanto en el campo del derecho como del humanismo o en el campo eclesiástico. Silvestre Aldobrandini, abogado financiero y gobernador de Fano, y Lisa Donati fueron padres de los cardenales Giovanni e Ippolito, éste último subido al solio pontificio en 1592 con el nombre de Clemente VIII. Esta elección ensalzó el prestigio de la familia, aunque el papado de Clemente VIII fue controvertido por algunos hechos como las condenas de Beatrice Cenci (quizás para encamarar los bienes de los ricos Cenci) y de Giordano Bruno.

Estatua de Clemente VIIII (Ippolito Aldobrandini) en la Basilica di Santa Maria Maggiore


El Papa fue nepotista como su antecesores y enriqueció a sus familiares, concediendo la dignidad cardenalicia a varios de sus parientes: los sobrinos Pietro Aldobrandini y Cinzio Passero, a su sobrino-nieto Silvestro y a otros parientes pertenecientes a otras ramas de la familia como Gian Francesco y Bonifazio. Este pontífice arregló el matrimonio que vinculó los Aldobrandini con la familia romana de los Borghese (Olimpia contrajo matrimonio con Paolo Borghese). Asimismo, Margarita Aldobrandini fue casada con tan solo 11 años con Ranuccio I Farnesio, para mejorar las relaciones entre ambas familias, convirtiéndose así en duquesa de Parma.

Después de la muerte del papa, sin embargo, sus descendientes murieron y en pocos años la casa se quedó sin herederos. Muy severo fue el juicio de Antonio Muratori, que criticando la ejecución de Giordano Bruno, veía un signo de la justicia divina en la desaparición de la familia Aldobrandini:

« Morì Papa Clemente, sono morti i cinque nipoti che avevano altri due cardinali fra loro; mancarono tutti i maschi di quella casa e mancò finalmente con essi ogni successione ed insieme ogni grandezza del sangue lor proprio. »


Villa Aldobrandini en Frascati


El palazzo familiar y sus colecciones de obras de arte y mobiliario forman hoy la Galleria Doria Pamphilj. Las familias Doria, Pamphilj, Landi y Aldobrandini se han unido a través de matrimonios y sus descendientes utilizan el apellido simplificado Doria Pamphilj. En Florencia la familia se extinguió en 1861.

El nombre sobrevive hoy en una rama de la familia Borghese, descendiente del matrimonio entre Olimpia y Paolo Borghese del siglo XVII. Esta línea desciende de Don Camilo Borghese, Príncipe Aldobrandini (1816-1902), quien era hermano del Príncipe Borghese cabeza de familia. Olimpia Anna Aldobrandini ingresó por matrimonio en la familia de banqueros Rothschild.

Actualmente, esta familia principesca está representada por el Príncipe Camillo Aldobrandini (n. 1945), cuyo heredero es Don Clemente Aldobrandini (n. 1982).


La Princesa Olimpia Anna Aldobrandini y su esposo, David de Rothschild


Los Della Rovere

La histórica familia Della Rovere proviene de modestos comienzos en Savona, Liguria, hasta que salta a la fama a través del nepotismo y los matrimonios arreglados por dos ambiciosos papas Della Rovere: Francesco, que gobernó como Sixto IV (1471-1484) y su sobrino Giuliano, que fue el Papa Julio II (1503-1513). El primero es conocido por haber construido la Capilla Sixtina, que se llama así en su honor. La Basílica de San Pietro in Vincoli, en Roma, es la iglesia de la familia.


Armas de la familia Della Rovere en el Palazzo della Cancelleria


En 1508 los Della Rovere obtuvieron el ducado de Urbino y en 1513 la ciudad de Pesaro. La línea de los duques de Urbino terminó en 1626 cuando el Papa Urbano VIII incorporó Urbino a los dominios papales, un obsequio del último duque, Francesco Maria II, en retiro después de la muerte de su heredero, Francesco Ubaldo.

El Papa Julio II (fresco de Rafael)


Por su parte, Vittoria, última descendiente de la familia Della Rovere (era la única hija de Federico Ubaldo), se casó con Ferdinando II de Médici, Gran Duque de Toscana, a cuya familia fueron absorbidos los bienes, mientras el rico patrimonio en libros fue incorporado a la Biblioteca Apostólica Vaticana.Tuvieron dos hijos: Cosimo III, el monarca que reinó más tiempo en Toscana, y Francesco María, un príncipe de la Iglesia.

Francesco Maria, 1r Duque de Urbino


Los Duques de Urbino
  • Francesco Maria I (1490-1538)
  • Guidobaldo II (1514-1574)
  • Francisco María II (1549-1631)
  • Federico Ubaldo (1605-1623)
Los Torlonia

Los Príncipes Torlonia son una familia romana, cuya gran fortuna fue obtenida durante los siglos XVIII y XIX por su administración de las finanzas del Vaticano.

Armas Torlonia en Piazza Fiammetta


El primer influyente miembro de esta familia fue Marino Torlonia (1725-1785) un rico hombre de negocios y banquero. Su hijo, Giovanni, fue administrador de Finanzas del Vaticano y, en agradecimiento, el Papa Pío VI lo hizo duque de Bracciano y conde de Pisciarelli en el año 1794. En 1803 recibe los títulos de marqués de Romavecchia e Turrita y primer príncipe de Civitella Cesi (Princeps Romanus) por parte de Pío VII. En 1809 fue nombrado Patrizio Romano (con confirmación papal el 19 de enero de 1813) y duque de Poli e Guadagnolo en 1820. Él fue el constructor de Villa Torlonia en Via Nomentana, Roma, entre otras propiedades Torlonia: el Palazzo Torlonia en Via Condotti, cerca de Piazza Spagna, un palazzo en Via della Conciliazione, un palazzo en Via della Lungara (Trastevere), Villa Albani fuera de Porta Salaria y Villa Torlonia en Frascati.

Los célebres jardines de Villa Torlonia en Frascati


El título de Princeps Romanus pasó de Giovanni a su hijo Alessandro; éste lo legó a su sobrino-nieto Augusto (nieto de su hermano mayor, Giulio) y éste a su hermano Marino, quien lo sucedió como 4º príncipe de Civitella-Cesi en 1907. Marino casó con la rica americana Mary Elsie Moore y ambos fueron padres de Don Alessandro, 5º príncipe de Civitella-Cesi –quien casó con la Infanta Beatriz de Borbón, hija del rey Alfonso XIII de España- y de Donna Marina, esposa del tenista norteamericano Francis Shields.


El Príncipe Alessandro Torlonia y la Infanta Beatriz de Borbón el día de su boda en Roma (1935)


La familia Torlonia es una de las pocas familias aristocráticas italianas en haber sobrevivido a la reconstrucción de la Corte Papal en 1969 por el motu propioPontificalis Domus”. Hoy el único honor hereditario todavía en uso en el Vaticano es el de Príncipe Asistente al Trono Papal, rango que portan Don Alessandro Torlonia, Príncipe de Fucino, y Don Marcantonio Colonna, Príncipe y Duque de Paliano. Los Torlonia fueron premiados con este honor en 1958 en sucesión al príncipe Orsini, cuyos miembros habían sido Príncipes Asistentes desde 1735 hasta 1958.


La princesa Ines Theodoli y el príncipe Giovanni Torlonia en el palazzo de los duques Serra di Cassano (1960)


Los Príncipes de Civitella-Cesi

1º-Giovanni Torlonia (1755-1829)
2º-Alessandro Torlonia (1800-1886)
3º-Augusto Torlonia (1855-1926)
4º-Marino Torlonia (1861-1933)
5º-Alessandro Torlonia (1911-1986)
6º-Marco Torlonia (1937- )

Heredero aparente: Don Giovanni Torlonia di Civitella-Cesi (1962- )

jueves, 13 de enero de 2011

Los Orsini

La familia Orsini fue una de las familias principescas más célebres en la Italia medieval y la Roma renacentista. Sus miembros incluyen los papas Celestino III (1191-1198), Nicolás III (1277-1280) y Benedicto XIII (1724-1730), 34 cardenales de la Iglesia de Roma, numerosos condottieri y significativas figuras políticas y religiosas.





De acuerdo con la leyenda de la familia, los Orsini son descendientes de la dinastía Julio-Claudia de la antigua Roma. Esto no se ha podido probar históricamente, al igual que la supuesta conexión con las familias alemanas de Anhalt, Baden y Rosenberg de Bohemia.



Los Orsini estaban emparentados con la familia Boboni existentes en Roma en el siglo XI. Los primeros miembros siempre utilizaban el apellido de Boboni-Orsini. El primer miembro de la familia conocido es un Bobone, en el siglo XI, padre de Pedro, a su vez padre de Giacinto dei Boboni, quien en 1191 se convirtió en Papa como Celestino III. Uno de los primeros grandes papas nepotistas, hizo a dos de sus sobrinos cardenales y permitió que su primo Giovanni Gaetano (m. 1232) comprara los feudos de Vicovaro, Licenza, Roccagiovine y Nettuno, que formaron los núcleos del futuro poder territorial de la familia.



El Papa Celestino III (Giacinto di Pietro di Bobone)


El apellido Boboni se perdió con sus hijos, quienes fueron llamados de domo filiorum Ursi. Dos de ellos, Napoleone y Matteo Rosso el Grande (1178-1246) aumentaron considerablemente el prestigio de la familia. El primero fue el fundador de la primera línea del sur, que desapareció con Camilo Pardo en 1553.Obtuvo la ciudad de Manoppello, más tarde un condado y fue Gonfaloniero de los Estados Pontificios. Matteo Rosso, llamado el Grande, fue el señor efectivo de Roma desde 1241, cuando derrotó a la tropas imperiales, hasta 1243, con el título de Senador. Dos de sus hijos y Napoleone también fueron senadores.

Matteo expulsó de Roma a los tradicionales rivales, los Colonna y extendió los territorios Orsini hacia el sur hasta el Avellino y hacia el norte a Pitigliano. Había tenido diez hijos, los cuales dividieron los feudos después de su muerte: Gentile (m.1246) dio origen a la línea de Pitigliano y la segunda línea del sur; Rinaldo la de Monterotondo, Napoleone (m.1267) la de Bracciano y otro Matteo Rosso la de Montegiordano. El más distinguido de sus hijos fue sin embargo Giovanni Gaetano (muerto en 1280): elegido Papa como Nicolás III, nombró a su sobrino Bertoldo (m. 1289) Conde de Romagna y creó cardenales a dos sobrinos y un hermano.


El Papa Orsini, Nicolás III (1277-1280), recibe el juramento de Rodolfo I, rey de los romanos y recibe sus donaciones



El crecimiento de los Orsini no se detuvo después de la muerte de Nicolás. El hijo de Bertoldo, Gentile II (1250-1318), fue dos veces senador de Roma, podestà de Viterbo y, desde 1314, Gran Giustiziere ("Gran Justiciero") del Reino de Nápoles. Se casó con Clarice Ruffo, hija de los condes de Catanzaro, formando una alianza con la más poderosa dinastía de Calabria. Su hijo Romano (1268-1327), llamado Romanello, fue el Real Vicario de Roma en 1326, y heredó el condado de Soana a través de su matrimonio con Anastasia de Montfort, condesa de Nola. La posición de Romano era notablemente güelfa. Después de su muerte, sus dos hijos dividieron sus feudos, formando la línea Pitigliano y la segunda línea del sur.


Roberto (1295-1345), nieto de Gentile II, se casó con Sibila del Balzo, hija del Gran Senescal del Reino de Nápoles. Entre sus hijos, Giacomo (m. 1379) fue creado cardenal por Gregorio XI en 1371, mientras que Nicola (1331 - 1399) obtuvo los condados de Ariano y Celano. Este último también fue Senador de Roma y amplió los territorios de la familia en Lazio y Toscana.



Palazzo Orsini en Fara Sabina, norte de Lazio.


Su segundo hijo, Raimondello Orsini del Balzo, apoyó el golpe de Carlos III en Nápoles contra la reina Juana I. Bajo rey Ladislao fue uno de los pocos feudatarios napolitanos que fueron capaces de mantener su poder territorial después de la guerra real contra ellos. Sin embargo, a su muerte en 1406 los feudos Orsini del sur fueron confiscados. Las relaciones con la familia real se mantuvieron frías bajo Juana II; sin embargo, cuando el hijo de Raimondello, Giannantonio (1386-1453), envió sus tropas a ayudarla contra el intento de usurpación de Jaime de Borbón, recibió a cambio el Principado de Tarento.

Los vínculos con la corte aumentaron aún más bajo Sergianni Caracciolo, amante de Juana y Gran Senescal. Un hermano menor de Giannantonio se casó con una de las hijas de Sergianni. Sin embargo, los Orsini cambiaron de lado cuando Alfonso V de Aragón inició la conquista del Reino de Nápoles. Giannantonio fue galardonado con el ducado de Bari, la posición de Gran Condestable y un infantazgo de 100.000 ducados. Giannantonio se mantuvo fiel al heredero de Alfonso, Fernando I, pero fue asesinado durante una revuelta de nobles. Después de haber muerto sin hijos legítimos, gran parte de sus posesiones fueron absorbidas por la Cámara Real.



Blasón de los Orsini en la Fortezza Orsini de Sorano

Línea Pitigliano
Esta línea fue iniciada por Guido Orsini, el segundo hijo de Romano, quien heredó el condado de Soana. Él y sus descendientes gobernaron en los feudos de Soana, Pitigliano y Nola, pero las tempranas guerras del siglo XV contra de la República de Siena y los Colonna causaron la pérdida de varios territorios. Bertoldo (m. 1417) logró mantener sólo Pitigliano, mientras que su nieto Orso (m.1479) fue conde de Nola y luchó como condottiero bajo el Duque de Milán y la República de Venecia. Más tarde pasó al servicio de Fernando I de Nápoles, pero, al no haber participado en la conjura de los Barones, fue recompensado con los feudos de Ascoli y Atripalda. Tomó parte en la campaña aragonesa en la Toscana y fue asesinado en el sitio de Viterbo.

Gerolama Orsini (1504-1570), esposa del 1r Duque de Parma

El miembro más destacado de la línea de Pitigliano fue Niccolò, uno de los grandes condottieri del momento. Su hijo Ludovico (m. 1534) y su sobrino Enrique (m.1528) participaron en las Guerras italianas al servicio tanto de Francia como de España, a menudo cambiando de lado con la facilidad típica de los líderes militares italianos de la época. Dos de las hijas de Ludovico casaron con figuras relevantes: Gerónima con Pier Luigi Farnese, Duque de Parma, hijo ilegítimo del Papa Pablo III , y Marzia con Gian Giacomo Medici de Marignano, un importante general del ejército español.

La línea comenzó a decaer después de la pérdida de Nola por Ludovico, quien también se vio obligado a aceptar la soberanía sienesa sobre Pitigliano. Bajo su hijo Giovan Francesco (m. 1567) la provincia entró en la órbita del Gran Duque de Toscana. Más tarde, el intento de Alessandro (m. 1604) para obtener el título de Monterotondo fue frustrado por el Papa Gregorio XIII. Su hijo Giannantonio (1569 - 1613) vendió Pitigliano a la Toscana, a cambio del marquesado de Monte San Savino.
La línea se extinguió en 1640 con la muerte de Alessandro.
El Castello Orsini en Nerola
Línea Monterotondo
Esta línea fue fundada por Rinaldo, tercer hijo de Matteo Rosso el Grande. Su hijo, Napoleone, se convirtió en cardenal en 1288 y siguió siendo un destacado miembro de la Curia hasta su muerte en Avignon en 1342.

Esta rama de la familia estuvo a menudo implicada en las luchas baroniales de la Baja Edad Media en Roma; por lo menos tres miembros de la familia fueron electos como Senadores, mientras pelearon como condottieri. Francesco tomó parte en 1370 en la guerra de Florencia contra los Visconti de Milán. Orso murió en 1424 luchando por el rey de Nápoles, en la Batalla de Zagonara contra los milaneses. Sus hijos Giacomo (m. 1482) y Lorenzo (m. 1452) lucharon por los Estados Pontificios, Nápoles y Florencia. Una de las hijas de Giacomo, Clarice (1453 - 1488) se convirtió en la esposa de Lorenzo de Médici. Franciotto Orsini fue creado cardenal por León X en 1517.

Clarice Orsini (a la izq) con su cuñada Bianca Maria de Médici


El miembro más importante de los Orsini Monterotondo fue Giovani Battista Orsini, quien se convirtió en cardenal bajo Sixto IV (1483). Fue probablemente uno de los promotores del fallido complot contra César Borgia en 1502, siendo asesinado como represalia, junto con numerosos miembros de la familia.


La línea decayó desde finales del siglo XVI cuando varios miembros fueron asesinados o perdieron sus tierras por varias razones. Sus últimos representantes, Enrico (m. 1643) y Francesco (1592-1650), vendieron Monterotondo a los Barberini en 1641.
Línea Bracciano
Napoleone, otro hijo de Matteo Rosso el Grande, recibió Bracciano, Nerola y otras tierras en lo que hoy es el norte de Lazio. En 1259 fue Senador de Roma. Gracias a la posición estratégica de sus feudos, y a su famoso castillo construido en Bracciano en 1426, fueron los Orsini línea más poderosa en el Lazio. El Conde Carlo (m. 1485), hijo de otro Napoleone (m. 1480), fue Gonfaloniero Papal. De su matrimonio con Francesca Orsini de Monterotondo nació Gentile Virginio Orsini, una de las figuras más relevantes de la política italiana de finales del siglo XV.

Después de la muerte de Carlo, éste amplió la fortuna de la familia con tierras heredadas por su esposa, otra Orsini de Salerno, y fue uno de los favoritos de Fernando I de Nápoles, quien lo nombró Gran Condestable de Nápoles. Junto con su primo, el cardenal Giovanni Battista, fue uno de los más feroces opositores de los papas Inocencio VIII y Alejandro VI. En 1492 Gentile Virginio compró el condado de Anguillara a Franceschetto Cybo.

San Domenico resucita a Napoleone Orsini (1263-1342), sobrino de Giovanni Cardinale Orsini (futuro Papa Nicolás III). Fresco en Santa Maria Novella, Florencia



Durante el descenso de Carlos VIII de Francia a Italia, Virginio se las arregló para mantener Bracciano luchando sin demasiado perjuicio en su contra. Fernando II de Nápoles confiscó sus feudos y lo encarceló en el Castillo dell’Ovo, donde fue envenenado en 1497. La familia se recuperó de este contratiempo bajo los más amigables papas Medici del siglo XVI. Su hijo Giangiordano fue Príncipe Asistente al trono papal. Su hijo Virginio fue un célebre almirante para los Estados Pontificios y Francia, pero en 1539 tuvo sus feudos confiscados bajo la acusación de traición.


Paolo Giordano fue creado primer Duque de Bracciano en 1560. Un condottiero logrado, fue sin embargo una figura implacable que hizo asesinar a su esposa Isabella de Medici. Por éste y otros homicidios tuvo que huir al norte de Italia. Fue sucedido por Virginio, cuyo heredero de Paolo Giordano II se casó con la princesa de Piombino y fue creado Príncipe del Sacro Imperio Romano. Su hermano Alessandro fue cardenal y legado papal, y otro hermano, Ferdinando (m. 1660) adquirió los activos de la otra línea de San Gemini. En el siglo XVII los Duques de Bracciano trasladaron su residencia a Roma. Esto, junto con una decadencia económica general, dañó el ducado y el último Duque y Príncipe, Flavio (1620-1698) se vio obligado por las enormes deudas a venderlo a los Odescalchi y otros.

Paolo Giordano, primer Duque de Bracciano en 1560
Línea Gravina
La línea de Gravina, a partir del nombre de la ciudad del mismo nombre en Apulia, es la única línea existente de los Orsini. Desciende de Francesco (m. 1456), hijo del Conde Carlo de Bracciano. La mayor parte de su feudo se encuentra en el norte de Lazio, pero entró en la órbita napolitana cuando en 1418 fue llamado por Sergianni Caracciolo a luchar contra las tropas angevinas, a las que derrotó. Por matrimonio obtuvo el título de conde de Gravina. Fue nombrado Duque de Gravina por el rey Alfonso, título asignado definitivamente a su hijo Giacomo (m. en 1472), al que había añadido los condados de Conversano, Campagna y Copertino. Dos de los hijos de Francesco, Marino (m. 1471) y Giovanni Battista (m. 1476), fueron, respectivamente, arzobispo de Taranto y Gran Maestre de los Caballeros de Rodas.

Giacinta Orsini Boncompagni Ludovisi, hija de Don Domenico 14° Duque de Gravina y de la Princesa Donna Anna Paola Flaminia Odescalchi dei Duchi di Bracciano



El cuarto duque, Francesco, fue estrangulado por César Borgia en 1503. Uno de sus sobrinos, Flavio Orsini, fue creado cardenal en 1565. El quinto duque, Ferdinando (m. 1549) tenía todos sus feudos confiscados por los españoles, pero los recuperó después de un pago de 40.000 escudos.


Después de la muerte sin herederos del duque Miguel Antonio (1627), sus tierras pasaron a su primo Pietro, conde de Muro Lucano (m. 1641). El sobrino de este último, Pier Francesco, quien había renunciado a la sucesión en favor de su hermano Domenico para convertirse en Dominicano, fue elegido más tarde Papa con el nombre de Benedicto XIII.

Su sucesor elevó al sobrino de Benedicto XIII, el príncipe Beroaldo Orsini, a la dignidad de Príncipe Asistente al trono papal (título ocupado hasta 1958), después de que el emperador Carlos VI ya en 1724 lo había convertido en príncipe del Sacro Imperio Romano. El último cardenal de la familia fue Domenico.

La princesa Teresa Orsini Doria Pamphilj circundada de sus cuatro hijos

La familia se trasladó a Roma en el siglo XVIII, donde el duque Domenico (1790-1874) se casó con María Luisa Torlonia en 1823. En 1850 fue Ministro de Guerra y Teniente General de los Ejércitos del Papa, y, también, Senador de Roma. El resto de la familia principesca está representado por el príncipe Domenico Napoleone Orsini, duque de Gravina (n. 1948). Sin herederos varones, en la actualidad puede ser sucedido por su hermano menor, Benedetto (n. 1956), Príncipe de Vallata por concesión del duque. Y le siguen en la sucesión los descendientes de la rama menor, su primo Raimondo Orsini D'Aragona (n. 1931), y el único hijo varón de éste, el príncipe Lelio Nicolò (n. 1981).

El Príncipe Don Domenico Napoleone Orsini y el Príncipe Don Paolo Francesco Boncompagni Ludovisi (Marzo 2006)


Donna Vittoria Colonna

Sin duda la poetisa más ilustre del siglo XVI, ya sea por razones de parentela política ya sea por ascendencia de sangre, ha sido Vittoria Colonna. Nace en Marino, en el castillo de su noble y potente familia, hija de Fabrizio, famoso capitán, y Agnese di Montefeltro, hija menor del duque Federigo di Urbino e integrante de la familia Sforza de Pesaro. Teniendo en las venas la sangre de tres grandes familias italianas, Vittoria desde su infancia estaba destinada a satisfacer una unión provechosa con una familia de estirpe, aunque fuera extranjera. Así, el 27 de diciembre de 1509, con solo 17 años, en la isla de Ischia, se une en matrimonio con el famoso Ferdinando Francesco d´Avalos, marqués de Pescara, napolitano de origen español.

Los primeros años de matrimonio fueron los más felices y aún siendo un matrimonio impuesto ella encontró la razón más fuerte de su vida, pero Ferdinando debió partir a la guerra, a las órdenes de su suegro, para combatir a favor de España contra Francia. Fue hecho prisionero en la batalla de Rávena, en 1512, y deportado a Francia. Durante el tiempo en que Francesco fue prisionero, él y su esposa mantuvieron una apasionada correspondencia.

Una vez liberado es nombrado capitán general de Carlos V. Vittoria exaltaba sus victorias hasta que fue gravemente herido en la batalla de Pavía, el 24 de febrero de 1525. Vittoria corre a reunirse con él en Milán, pero en Viterbo le sorprende la noticia de su fallecimiento. La noticia afectó de tal modo a la poetisa que decide retirarse y pasar los días en la isla de Ischia y después en la ciudad de Nápoles. Se refugió en las Rime donde lloró la muerte del marido, pero ni la soledad ni la poesía eran suficientes para superar su gran dolor; por ello a partir de este momento vivirá sólo de fe en el futuro ultramundano y de nostalgia del pasado.


Firma de Vittoria


Pasó de convento en convento; en Roma en el monasterio de S. Silvestre, en Orvieto en el de S. Paolo, en Viterbo en el de Santa Caterina… Cuando su hermano Ascanio Colonna tuvo un conflicto con el papa Clemente VII, Vittoria se trasladó a Marino, y luego a Ischia, tratando de mediar en el conflicto. Este desplazamiento evitó que sufriese en propia carne las vicisitudes del Sacco de Roma, en 1527, aunque contribuyó a sus propias expensas a ayudar a la población y a rescatar prisioneros. Volvió a Roma en 1531, y en 1535 conoció a Pietro Carnesecchi, con el que entabló una relación de amistad. Poco después decidió viajar a Tierra Santa, para lo cual se trasladó a Ferrara, en 1537, en espera de obtener el permiso del Papa, con la intención de embarcarse en Venecia. Sin embargo, no llegó a partir, a causa de su mala salud. En Ferrara, ayudó a establecer un monasterio de capuchinos, a instancias del reformador Bernardino Ochino, quien después se haría protestante.

Ischia, Castello Aragonese


En 1539 regresó a Roma, donde conoció a Miguel Ángel Buonarroti, quien la estimó enormemente, y sobre el cual tuvo una gran influencia. Miguel Ángel le dedicó varios de sus sonetos y la retrató en numerosos dibujos. Por afinidad de temperamento y de carácter, de sentimientos y de aspiraciones, el Buonarotti y la Colonna fueron amigos llenos de mutua admiración. A él, tan deseoso de nobleza, Vittoria se le aparecía también como la princesa a quien su misma viudez monástica la había colocado aún más en alto; la princesa de ilustre sangre romana, unida a un gran capitán que abrigó por un momento la esperanza de ser rey, a quien el mismo Carlos V acudía a reverenciar a su palacio y al que protegían los Papas.


Vittoria y Michelangelo (retrato del siglo XIX)


En 1540, Vittoria Colonna le pidió a Miguel Ángel un pequeño cuadro de la Crucifixión que le ayudara en sus oraciones privadas. Tras presentarle varios bocetos, que se conservan en el Museo Británico y en el Louvre, el artista le pintó un pequeño Calvario. En ese momento sólo eran Cristo, la Virgen y San Juan. Muerta Vittoria, el pintor recuperó el cuadro y la incluyó como María Magdalena abrazando la cruz de Cristo y portando sobre los hombros un pañuelo como símbolo de su viudez. A pesar que se perdió el cuadro original, existen muchos dibujos y copias hechos por discípulos de Miguel Ángel.

Copia de la “Crucifixión” pintada por Michelangelo para Vittoria Colonna (1540)


Vittoria se había refugiado en el monasterio de las Benedictinas de Sant’ Anna de´ Funari. Su familia se había empobrecido, habían perdido gran parte de sus posesiones y se habían dispersado. Encontró consuelo en la religión hasta su muerte, el 25 de febrero de 1547, en la casa de los Cesarini, donde la habían llevado, ya enferma, para estar cerca de sus parientes más fieles. También estuvo en continuo contacto con la nueva orden de los Capucchini. Y por su alto idealismo fue elogiada por Michelangelo e Galeazzo di Tarsia.

Vittoria y Michelangelo (otra versión del siglo XIX)


Vittoria y la Iglesia

Durante los años pasados en los conventos cultivó grandes amistades con algunos eclesiásticos que estaban a favor de la reforma de la Iglesia, como Gaspare Contarini, Bernardino Ochino -a quien protegía-, Gian Matteo Giberti, Pietro Bembo y Giovanni Morone y reformadores que debatían sobre la justificación por la fe como Juan de Valdés.

Desde hacía tiempo la familia Colonna mantenía una buena relación con la corriente franciscana de los Espirituales (ya el cardenal Colonna había ayudado a S. Francesco) y el mismo hermano de Vittoria, Ascanio Colonna, en 1541 organizó una revuelta contra el papa Paolo III, que había aumentado las tasas a tierras exentas de ellas, como las tierras de los Colonna. El hermano se vio obligado a exiliar hasta la muerte del Papa en 1549.

Carta de Vittoria Colonna a su hermano el cardenal Ascanio


En el convento de Santa Caterina, Vittoria conoció al cardenal inglés Reginald Pole, quien fue su guía espiritual, y a una serie de reformadores que frecuentaban su casa como Marcantonio Flaminio, Alvise Priuli o Pietro Carnesecchi, el florentino que después de numerosas vicisitudes fue procesado y posteriormente quemado en Roma; con ellos la poetisa discutía libremente de los problemas de la fe y de este modo fortalecía su adhesión a los ideales de Valdés.

Madonna de caridad, Sant'Antonio di Padova, Ischia


Esta es una época donde los miembros del orden franciscano estaban divididos en dos corrientes: los Espirituales, fieles seguidores de la doctrina originaria de San Francisco (una vida vivida en gran pobreza, como mendicantes) y los Conventuales, seguidores de una versión más mundana de su doctrina (por ejemplo, sostenían que la orden podía poseer bienes terrenos). Vittoria, como era tradición en su familia, se decanta por los ideales de las órdenes espirituales, y es partidaria, como sus amigos reformistas, a una reforma de la Iglesia. Por este motivo, veía con simpatía también los ambientes protestantes. Este pensamiento revolucionario se verá reflejado en su producción literaria.
Vittoria Colonna, dibujo de Michelangelo.En esa época Vittoria tiene aproximadamente 50 años y Michelangelo 65.


Una vez en Roma continúa manteniendo contacto con los reformistas y con un pariente suyo, Bartolomeo Spadafora, que en 1547 fue acusado de herejía ante el Tribunal siciliano de la Inquisición a causa de su pasado valdesiano.La autora, afortunadamente, murió antes de que comenzasen, durante el papado de Paolo IV, las persecuciones contra los espirituales.

Vittoria Colonna se presenta como una figura no tanto de poetisa sino de pensadora, como un personaje histórico de primer orden, como la más grande entre las mujeres de gran corazón y alto intelecto que fueron la gloria del Renacimiento italiano.

Vittoria por Sebastiano dei Piombo